EL Rincón de Yanka: EGOCRACIA Y DERECHO A DECIDIR

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¡BIENAVENTURADA NAVIDAD!

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martes, 7 de julio de 2015

EGOCRACIA Y DERECHO A DECIDIR




EGOCRACIA



Cuando el discurso se resuelve con un “según lo que yo creo” o un “yo opino”, podemos fácilmente concluir que estamos frente a un callejón sin salida. Hablo del ámbito político, en donde finalmente todo se reduce a una pugna de subjetividades producto del Ego. Y con este término no me refiero a la acepción popular del término, que según el diccionario de la real academia de la lengua, lo define como “exceso de autoestima”. Aludo a esa instancia psíquica, que según Freud es parcialmente conciente y controla la motilidad mediando los instintos del ello, los ideales del superyó y la realidad del mundo exterior.


Día a día escucho y veo programas de opinión, en los que invariablemente alguien termina haciendo valer su derecho de libre expresión a punta de parcializar el mundo en una visión personalista del escenario político o de la realidad nacional. Y esto no significa que llevar una postura considerada como errada o fuera de lugar, hasta las últimas consecuencias, sea algo traído de los cabellos. No lo es, y la respuesta está en el mismo derecho que se defiende. La libre expresión es un arma de doble filo que ha sido más que mal entendida, mal interpretada. La sinceridad y el desparpajo de la honestidad no son valores que se cultiven en sociedades como la nuestra, por lo tanto la responsabilidad está en un nivel de tono y no de ética. ¿A qué me refiero con esto? Por un lado tenemos este derecho que es supuestamente inviolable, pero por otro está el valor venido a menos de la verdad, tema del cual he hablado bastante en este blog.



Bajo la bandera del pluralismo se pueden esconder las canalladas más ruines. Pero, ¿Quién podría comprobar lo contrario, si cada cual tiene su punto y debe ser respetado? Si el presidente maltrata a la prensa y los acusa de mentirosos, tendenciosos y vendidos, ¿No está acaso en su derecho de decir lo que se le pegue la regalada gana? Hasta dónde y desde dónde los límites. Yo puedo salir a gritar a la calle barbaridades, defendiéndome detrás de mi libertad de expresión, y en teoría tendría derecho a hacerlo. Claro, la respuesta más fácil sería aquella que dice “mis derechos terminan donde comienzan los del otro”. Es decir, mientras no haga daño al prójimo, puedo decir lo que se me pegue la regalada gana (con guatita y todo). Qué postura tan ingenua, por favor, cada palabra es un dardo, cada verbo una esquirla de bomba, más aún en la política. Cuánta verborrea politiquera nos ha hecho daño como país, y los mismos medios que tanto se quejan ahora han dejado que pasen esos torrentes de demagogia, a veces sin filtro alguno. ¿Quién dice que la libertad de expresión o el derecho a decidir no hace daño?



La crisis de ideales" existente en la actualidad lleva a algunos a "invocar seudovalores" como el llamado "derecho a decidir", en lo que se refiere a "seguir viviendo o suicidarse" o a "mantener o romper los lazos de la convivencia social". Tras considerar que "se endiosa la libertad" ante "la carencia de valores objetivos"; este 'derecho a decidir', "termina allí donde existe un bien objetivo" que no se debe "ignorar".

Todo idealismo -no solo el cristiano- es incompatible con el nihilismo y el escepticismo que niegan que exista una verdad objetiva". He aquí el nuevo dogma de nuestros días: no hay verdades universales, sino tantas verdades como individuos. El único ideal absoluto de esta cultura es la 'libertad', entendida como la propia elección, como el derecho a optar por cualquier cosa y en cualquier momento".

Mientras el cristianismo afirma que es la verdad la que nos hace libres, el relativismo piensa que el único criterio moral es la propia elección del sujeto, sin interferencias de ninguna clase". Es decir, mientras que el cristianismo recuerda que no hay democracia sin conciencia, el secularismo sostiene, en la práctica, que la propia democracia es la conciencia. En este contexto, la crisis de ideales no suele ser reconocida por la propia cultura que la padece, y con frecuencia, recurre a invocar algunos seudovalores, como en nuestros días ocurre con el llamado 'derecho a decidir'.

En la práctica este "derecho a decidir" se erige como la única verdad universal y objetiva: Derecho a decidir si el individuo desea seguir viviendo o prefiere suicidarse; derecho a decidir si llevar a término la gestación de un hijo o abortarla; derecho a decidir si se acepta la propia naturaleza o se rediseña a la carta; derecho a mantener o romper los lazos de nuestra convivencia social.

"Endiosamiento de la libertad"

La carencia de ideales objetivos, está siendo sustituida por el endiosamiento de la propia libertad. En este sentido, las palabras del conocido pisquiatra Victor Frankl, en las que expresó que "la estatua de la libertad en la Costa Este de los Estados Unidos, necesitaría estar complementada por otra estatua, la de la responsabilidad, en la Costa Oeste".

No somos individuos, sino personas. Nos somos seres aislados, sino seres sociales. De modo que el derecho a decidir termina allí donde existe un bien objetivo que no tenemos derecho a ignorar.

¿De qué te sirve ganar el mundo entero si pierdes tu vida?'. ¿De qué te sirve una libertad que te conduce al abismo?



“Defender el aborto es como defender la esclavitud”. 

Gustavo Bueno


Gustavo Bueno es el padre del “materialismo filosófico”. Pensador independiente, se sigue definiendo marxista y tomista al mismo tiempo. También ateo. Asegura que defender el aborto es consecuencia de un cúmulo de errores. Nunca puede ser un derecho porque nadie es propietario de sí mismo ni del embrión.

En su libro El fundamentalismo democrático criticó eso de presentar el aborto como una cuestión de izquierda, ¿por qué a usted el aborto no le parece una cuestión de izquierda?

Ni de izquierda ni de derecha. Aquí la confusión está en el aspecto biológico, ético y político, que son cosas distintas. El aspecto biológico es más objetivo, y el ético también. El político es mucho más cambiante porque sencillamente en la política hay opiniones distintas sobre el aborto. Realmente no tiene sentido plantear el asunto políticamente, salvo cuando la política está subordinada a otros principios que ya son extrapolíticos. Por ejemplo, cuando se dice que el aborto es un derecho de la mujer.

¿A usted qué le parece esa afirmación?
Un sinsentido. Porque no es un derecho de la mujer. Lo llaman derecho humano. ¿Cuáles son los principios de los derechos humanos? Decir que es un derecho es sencillamente un modo puramente metafórico de equiparar el aborto, por ejemplo, al derecho que un ciudadano pueda tener a comer, o a respirar… Son cosas totalmente distintas. El aborto suele fundarse en la soberanía del propio cuerpo que tiene una mujer.

“Decir que el cuerpo es propiedad mía es un error, se demuestra una falta de análisis total”

Se plantea así como una cuestión relativa a la libertad.
Se plantea una serie de cuestiones metafísicas que no tienen sentido. Se demuestra una falta de análisis total. Por ejemplo, la mujer tiene derecho a su propio cuerpo, y por tanto a lo que en él se contiene, porque es propietaria de su cuerpo, y además propietaria soberana, ella decide porque tiene la libertad de hacerlo… etcétera. Razonar así supone admitir una inmensa cantidad de confusiones.

¿Cuál es el error de ese planteamiento? Póngame un ejemplo de esas confusiones.
Por ejemplo, la propiedad. Decir que es propiedad mía lo que está en mi cuerpo es sencillamente decir que son propiedad mía mis pulmones y también el embrión. La propiedad se refiere a cosas exteriores al cuerpo.

¿Es un concepto burgués de propiedad?
No, ni burgués ni nada. Es un concepto de propiedad completamente mal interpretado. Porque yo tengo propiedad sobre un automóvil, sobre un terreno… pero yo no soy propiedad, salvo que sea esclavo, claro. Si soy esclavo de otro, soy parte de la propiedad de otro, pero si no eres esclavo la idea de propiedad no se aplica al sujeto de la propiedad. El sujeto de la propiedad tiene propiedad sobre cosas que están fuera del sujeto.

“El feto tiene también un padre, por consiguiente no es de la mujer”

O sea, que no se puede tener propiedad sobre la propia persona, o sobre la persona de otro.
Claro. Sobre todo cuando al embrión que lleva la mujer se le compara a veces con una verruga o con un grano. Eso ya es intolerable, porque esa “verruga” tiene también un padre. Por consiguiente, no es de la mujer. Se ve clarísimamente cuando en la cuestión del aborto interfiere el derecho de propiedad o de herencia. Cuando se discute en ciertas jerarquías sociales donde hay herencias, desde la herencia política hasta la monarquía, por ejemplo, donde el aborto es esencial.

“La elección nunca es libre, siempre está determinada, no es gratuita”

Entonces, ¿por qué cree usted que en esta cultura se ha instalado esta concepción de que la libertad, con independencia del contenido, se identifica con el derecho a elegir sin tener en cuenta otras cosas?
La libertad, por lo menos en mi opinión, no está en la elección. La elección nunca es libre, siempre está determinada, no es gratuita. No podemos aceptar una teoría existencialista según la cual cada uno elige lo que le da la gana: no, tú no eliges lo que te da la gana, tú eliges por unas razones determinadas.

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Es increíble como unos pocos (esos súper Yo que muchas veces sí le hacen honor al significado popular de la palabra Ego) manejan la estructura de pensamiento social, absolutamente maniqueísta. Siempre buscando nuevas polarizaciones que se ajusten al modelo mundial, pero que gracias al componente autóctono criollo parecerían salidos de aquí mismo. Cuando la división entre la izquierda y la derecha va mostrando líneas tenues e indefinidas, cuando los partidos tradicionales se van ahogando ven su agonía en la falta de líderes y el anacronismo de sus postulados, entonces nace una nueva pugna de poderes. Ego oficial versus ego mediático. Y ojo, que viéndolo así no sonaría tan complicado. Al bautizado “autócrata”, más se le escuchan sus palabras como berrinches de quién quiere tener la razón a patadas que como autoritarismos que vayan en a derivar en el tan temido régimen totalitario. 

Volviendo al tema, la verdadera complicación está en ese mismo pluralismo. En la heterogeneidad de pensamientos, ideales, intereses, necesidades, etc, que cada uno de los actores políticos y la sociedad en general, poseen. Cierto es que hay hilos conductores e intereses comunes, pero el universo del Yo imposibilita casi por naturaleza el consenso nacional. Es frustrante saber que en las esferas de poder el altruismo no existe. Que resulta más que obvio que, quien quiere gobernar un país algún tipo de ego desbordado tendrá para querer fajarse semejante responsabilidad. Que no necesariamente el político es aquel que se metió en el ruedo por plata, sino que, como el memorable Cuentero de Muisne, hay aquellos que lo hacen por la simple necesidad de alimentar un ego desnutrido por la falta de reconocimiento… Y muchos lo han logrado…

"LA PATRIA NO SE HACE, LA DEMOCRACIA, SÍ. 
¿Derecho a Decidir? 
Sin Poder de Decidir. 
Una Nación es algo dado, que no depende de la voluntad. 
Igual que no podemos decidir quién es nuestro padre". 
Antonio García-Trevijano"


Los nazionalistas catalanistas defienden su derecho a decidir. Según ellos, los catalanes han de poder elegir entre si quieren seguir siendo españoles o no. Este discurso, propio de todo nacionalista, cuya única aspiración es la constitución de su propio Estado para la continuidad de su proyecto totalitario y del saqueo con impunidad, no sorprende nada de boca de un personaje como Artur Mas. Pasando por alto todos los argumentos políticos, históricos y filosóficos que invalidan el derecho a decidir del “President de la Generalitat”, su muy honorable señoría olvida que la renuncia a lo español conlleva también la renuncia a lo catalán. No es usted catalán y español, sino que es español por su condición de catalán. Condición, por cierto que no ha elegido usted, sino que le ha sido dada sin su consentimiento, al igual que su apariencia física, cada día más deformada por su ridícula lucha contra usted mismo. 

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El nacionalismo, los nacionalismos, si continúan creciendo en su seno como lo han hecho en los últimos años, destruirán una vez más en su historia el porvenir de España y la regresarán al subdesarrollo y al oscurantismo. Por eso, hay que combatirlos sin complejos y en nombre de la libertad.



VER+:

ESTADO DE EXCEPCIÓN: ÚNICA RESPUESTA EFECTIVA A LA SECESIÓN POR ANTONIO GARCÍA-TREVIJANO