EL Rincón de Yanka: SANACIÓN DE LOS RECUERDOS PARA PERDONAR Y SER LIBRE: MICHAEL LAPSLEY

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¡BIENAVENTURADA NAVIDAD!

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miércoles, 22 de julio de 2015

SANACIÓN DE LOS RECUERDOS PARA PERDONAR Y SER LIBRE: MICHAEL LAPSLEY





Sanar los recuerdos para poder perdonar y ser libre
Reconciliarse con el pasado, 

el camino para sanar viejas heridas



“Las experiencias dolorosas nos dejan recuerdos envenenados”, asegura Michael Lapsley, un pastor anglicano al que su militancia antiapartheid le costó la pérdida de sus manos y de un ojo, y que ahora intenta sacar ese veneno de las víctimas de todo tipo de violencia.

Tras el atentado, el Padre Lapsley percibió la necesidad de buscar su propia sanación personal dentro del marco de la reconciliación de la Sudáfrica del post-apartheid y nos habla de su vocación de usar su experiencia traumática para promover su propia sanación mental y espiritual.

Cuando sanamos nuestros recuerdos, comenzamos, no a olvidar, sino a estar en paz con nosotros mismos. Con frecuencia, al hablar de justicia, en realidad pensamos en términos de castigo o incluso de revancha. "La revancha es como tomar veneno y esperar que el otro muera". Además, es un ciclo sin fin.

Cuando ocurren hechos terribles, siempre existe la tentación de querer enterrarlos y olvidarlos. El problema es que esto nunca funciona. El pasado vuelve a hacerse presente y nos afecta en muchos contextos de nuestra vida. Tenemos una obligación moral, para con quienes sufrieron, de no olvidar lo que se les hizo y esto lo podemos hacer posible evitando que se repitan los hechos. Reconocer el pasado puede ayudarnos a crear un futuro más justo.




Nadie creería que un sacerdote blanco pueda ser objeto de un atentado perpetrado por personas de su misma raza y en razón de la defensa de una causa de la raza negra. Ese fue el caso del sacerdote anglicano Michael Lapsley, quien combatió de manera activa el Apartheid, sistema de opresión racista impuesto en Sudáfrica desde las épocas de la colonia, y cuya crueldad conoció de cerca Lapsley cuando apenas era un estudiante. Eran los años 70.

Dos décadas después, el padre Michael, como le dicen con cariño y con respeto quienes lo conocen, sobrevivió a una carta bomba que lo dejó sin sus manos y sin uno de sus ojos, a causa de su militancia en el movimiento pacifista del Congreso Nacional Africano. Pero al contrario de amilanar su espíritu, el atentado que casi le cuesta la vida engrandeció su vocación de servicio.



Hizo parte de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (TRC) y hoy está al frente del Instituto para la Sanación de los Recuerdos, del que es su fundador. Está en Colombia para dar su testimonio de vida, invitado por la Fundación para la Reconciliación, una de las organizaciones aliadas del proyecto Reconciliación Colombia que conversó con él antes de su llegada al país. Aquí el enriquecedor diálogo con el sacerdote anglicano:


¿Por qué reconciliarse con el pasado?

Reconciliarse con el pasado es una invitación para sacar algo bueno de lo malo. Es la alternativa real para romper los ciclos de odio y de venganza que pueden perdurar por siglos.

¿Cómo se hace para reconciliarse con el pasado?

El pasado se reconcilia cuando las víctimas ayudan a construir una sociedad justa, en lugar de tener en mente la venganza.

Si uno se decide por no reconciliarse con el pasado, ¿puede haber un futuro posible?

Si no nos reconciliamos con el pasado, nos quedamos siendo sus prisioneros y corremos el riesgo de repetirlo.

Cuando hablamos de sanación, ¿a qué sanación nos referimos?

La sanación se da cuando hacemos las paces con el pasado y dejamos ir aquello que nos envenena, como el odio y la amargura.

¿Qué relación hay entre sanación y reconciliarse con el pasado?

Cuando nuestra memoria está sanada, estamos libres para reconciliar el pasado construyendo una sociedad más amable y compasiva.

¿Es diferente la sanación individual de la sanación colectiva?

Muchos de los componentes del viaje de la sanación individual hacen parte de la sanación colectiva. En ambos casos, obtener el reconocimiento suele ser el primer paso hacia la sanación.

¿Puede alguien vivir,
 a pesar de no vivir un proceso de sanación?


Muchas personas eligen no sanar y pueden hacer de su condición de víctimas un modo de vida.

¿Cuál es la diferencia entre vivir sanado y vivir no sanado?

La sanación es un viaje con muchas etapas. Antes de empezar, puede ser que estemos atrapados en un momento de la historia.

¿Cuáles son los síntomas de una sociedad no sanada?

Los síntomas pueden variar de un lugar a otro, pero a menudo incluyen altos niveles de violencia social y respuestas desproporcionadas ante incidentes menores.

¿Cuáles son los síntomas de una sociedad sanada?

Paz y cohesión social.

¿Cómo define usted el perdón? 

Es no seguir reprochando a la otra parte el mal que ha causado. Es como desatar un nudo.

¿Cuál es la prueba de fuego para el perdón?

Ser capaces de mirar a la otra persona a los ojos sin tener malos sentimientos hacia ella.

¿Cómo sabemos que, en realidad, hemos perdonado?

Cuando pensamos en la otra persona, o nos encontramos con ella, y sentimos compasión hacia ella.

¿Cuándo cree Usted que un ser humano puede decir que alcanza la libertad?

Mandela nos enseñó que nuestra libertad está íntimamente ligada a la libertad y el bienestar de otros. No puedo ser realmente libre si tú no eres libre.

¿Cómo hizo para reconciliarse con Dios después de su episodio traumático?

No tuve necesidad de reconciliarme con Dios después del atentado con la bomba. Dios estuvo presente conmigo en esa terrible experiencia.

¿Qué le aconseja a la gente que está peleando con Dios?

Es normal pelear a veces con Dios, como lo hizo Job. También puede ser bueno que nos preguntemos en los momentos de silencio qué es lo que Dios nos está diciendo. Además, ¡no culpemos a Dios por las malas acciones que comenten seres humanos en contra de nosotros!

¿Qué le aconseja a las sociedades que pelean con Dios?

Que hablen menos y escuchen más.

Y si las sociedades no creen en Dios, ¿igual pueden encontrar la reconciliación?

No todas las personas son religiosas, pero todas tienen una espiritualidad. Todas las personas pueden hacer un viaje hacia la reconciliación y la sanación.

¿Es necesario transitar por el sufrimiento, por la adversidad y por el quebrantamiento para levantarse como un mejor ser humano?

Hay muchos caminos para llegar a ser una mejor persona. Las experiencias en las que la vida se ve amenazada nos dejan huellas. Y nos pueden llevar a crecer o hacernos más pequeños.

¿Cuál es la clave para transformar el sufrimiento en una fuerza vital?

Cuando los otros reconocen plenamente el mal que nos han causado y recibimos oraciones, amor y apoyo de las personas. Esto crea el espacio espiritual para que tomemos decisiones generadoras de vida.

¿Qué es la justicia restaurativa?

La justicia restaurativa plantea la pregunta sobre cómo podemos restaurar las relaciones que se han roto. Por el contrario, la justicia retributiva pregunta cómo podemos castigar al que ha hecho mal.

¿Qué les dice usted a quienes no creen en la justicia restaurativa?

Evidentemente, están en su derecho. Sin embargo, se puede empezar un diálogo interesante, pues muchas personas nunca han reflexionado sobre el concepto de justicia restaurativa.

¿Qué es eso de la restitución necesaria para sanar la relación entre nosotros dos?

La forma de restitución depende del contexto. Puede ser necesario incluir la restauración de la dignidad de aquellos que han sido vulnerados, así como actos materiales y simbólicos.

¿La restitución se predica de los llamados victimarios? ¿Qué exigir y que esperar de los victimarios? 

Idealmente, la restitución debería venir de los victimarios. En algunos contextos hay narrativas de conflicto e incluso competencia por la condición de víctima. Donde ha habido guerras, las personas de todas las partes involucradas necesitan restitución, pero no necesariamente en la misma medida.


Libro 

«La historia de Sudáfrica es una parábola 

destinada a un mundo necesitado de esperanza». 

Con estas palabras se abre el Prefacio de Reconciliarse con el pasado, esta autobiografía de un sacerdote anglicano,Michael Lapsley, oriundo de Nueva Zelanda que fue destinado a Sudáfrica en pleno apogeo de la represión ejercida por la minoría blanca. Su toma de posición inequívoca en contra de régimen y a favor de la liberación le obligó a exiliarse, primero a Lesoto y después a Zimbabue, donde fue víctima de una carta-bomba que le hizo perder las dos manos y un ojo. Su vida cambió radicalmente. Vuelto a Sudáfrica, una vez concluido el apartheid, trabajó entre las víctimas de la violencia y las torturas. Así llegó a fundar el Instituto para la Sanación de los Recuerdos. La última parte de la obra narra el desarrollo y expansión de esta institución, que se ocupa de la difícil tarea de conciliar el perdón y la lucha por la justicia. Sus actividades se han extendido por todo el mundo y su programa se aplica cada vez a situaciones más dispares, siempre de víctimas que buscan la paz. Stephen Karakashian es un psicoterapeuta, colaborador estrecho del padre Lapsley, también en la redacción de la presente autobiografía.





ORACIÓN DE SANACIÓN DE LOS RECUERDOS POR TARDIF

Oración de sanación de recuerdos

Oración de curación interior para que el Señor

 sane el corazón por heridas en nuestro pasado. 

Por: P. Emiliano Tardif 
Como todos estamos enfermos por heridas en nuestro pasado, a continuación hacemos una oración de curación interior para que el Señor sane el corazón de los que reconozcan necesitarlo. 

Padre de bondad, Padre de amor, te bendigo, te alabo y te doy gracias porque por amor nos diste a Jesús.

Gracias Padre porque a la luz de tu Espíritu comprendemos que él es la luz, la verdad y el buen pastor, que ha venido para que tengamos vida y la tengamos en abundancia.

Hoy, Padre, quiero presentarte a este hijo(a). Tú lo(a) conoces por su nombre. Te lo(a) presento, Señor, para que Tú pongas tus ojos de Padre amoroso en su vida.

Tú conoces su corazón y conoces las heridas de su historia.
Tú conoces todo lo que él ha querido hacer y no ha hecho.
Conoces también lo que hizo o le hicieron lastimándolo.
Tú conoces sus limitaciones, errores y su pecado.

Conoces los traumas y complejos de su vida.
Hoy, Padre, te pedimos que por el amor que le tienes a tu Hijo, Jesucristo, derrames tu Santo Espíritu sobre este hermano(a) para que el calor de tu amor sanador, penetre en lo más íntimo de su corazón.

Tú que Sanas los corazones destrozados y vendas las heridas, sana a este hermano, Padre.
Entra en ese corazón, Señor Jesús, como entraste en aquella casa donde estaban tus discípulos llenos de miedo. Tú te apareciste en medio de ellos y les dijiste: "paz a vosotros". Entra en este corazón y dale tu paz. Llénalo de amor.

Sabemos que el amor echa fuera el temor.
Pasa por su vida y sana su corazón.
Sabemos, Señor, que Tú lo haces siempre que te lo pedimos, y te lo estamos pidiendo con María, nuestra madre, la que estaba en las bodas de Caná cuando no había vino y Tú respondiste a su deseo, transformando el agua en vino.

Cambia su corazón y dale un corazón generoso, un corazón afable, un corazón bondadoso, dale un corazón nuevo.
Haz brotar, Señor, en este hermano(a) los frutos de tu presencia. Dale el fruto de tu Espíritu que es el amor, la paz y la alegría. Haz que venga sobre él el Espíritu de las bienaventuranzas, para que él pueda saborear y buscar a Dios cada día viviendo sin complejos ni traumas junto a su esposo(a), junto a su familia, junto a sus hermanos.

Te doy gracias, Padre, por lo que estás haciendo hoy en su vida.
Te damos gracias de todo corazón porque Tú nos sanas, porque tu nos liberas, porque Tú rompes las cadenas y nos das la libertad.
Gracias, Señor, porque somos templos de tu Espíritu y ese templo no se puede destruir porque es la Casa de Dios. Te damos gracias, Señor, por la fe. Gracias por el amor que has puesto en nuestros corazones.
¡Qué grande eres Señor!
Bendito y alabado seas, Señor.