EL Rincón de Yanka

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martes, 23 de junio de 2026

LIBRO Y PELÍCULA "PAÍS PORTÁTIL" 💼💻 por ADRIANO GONZÁLEZ LEÓN, e IVÁN FEO y ANTONIO LLERANDI, RESPECTIVAMENTE

 

Un País Portátil (1968), Adriano González León retrata a Andrés Barazarte, un joven que carga no solo un arma, sino también la memoria de un país marcado por la violencia y las heridas de su historia. La novela muestra cómo la fractura social y política de Venezuela no empezó ni terminó con un régimen, sino que es una herencia que todos llevamos a cuestas: un “país portátil”.

País Portátil es una película Venezolana dirigida por Iván Feo, Antonio Llerandi que está basada en la novela del mismo nombre, del escritor Adriano González León, cuya temática está inspirada en su personaje central, Andrés Barazarte, que es un estudiante de derecho de la Universidad central de Venezuela en los convulsionados años 70 y que se involucra en las guerrillas urbanas de esos años. Pero Andrés Barazarte es mucho más que eso, él pertenece a una familia con tradición guerrera que comienza con su tatarabuelo el General Doctor Epifanio Barazarte, terrateniente que posee una gran hacienda de café en Trujillo en los andes venezolanos y que a finales del siglo XIX participa en varios alzamientos militares a favor del partido liberal y así mediante la guerra y pactos políticos llega a ser presidente de su estado.

Esta película tiene una característica muy importante que es que se desarrolla interpolando épocas distintas de la historia de Venezuela y la vida de la familia Barazarte en paralelo para mostrar varias épocas de la historia del país y explicar de alguna forma que desde que terminó la guerra de independencia en nuestro país nunca hemos podido disfrutar de una verdadera paz ya que siempre hay facciones o grupos descontentos con el estado de cosas que ocurren políticamente y quieren demostrar cada uno mediante la fuerza que tienen la razón. 
En lo personal considero que más que nunca esta película está vigente y que vale la pena volverla a ver y de ser posible leer la novela.

¿SOMOS UN PAÍS PORTÁTIL?

Isabel Pereira

Acudí a releer al magnífico escritor Adriano González León, quien legó una novela clave para entender a Venezuela "País Portátil". Allí muestra que nunca logramos sembrar instituciones garantes de derechos humanos, y menos el vislumbre de una esperanza en la construcción del futuro. En País Portátil, las verdades amargas no deben ser desechadas, la primera refiere a las grandes decisiones políticas, la reflexión sobre el reparto de poder en los inicios de la democracia. La decisión primera de nuestro naciente liderazgo civil giraba en torno a quién era el sujeto del poder después de la derrota del caudillismo en el siglo XIX y de la “aparente” desaparición del militarismo en el siglo XX. Lejos aún de los descubrimientos de Tocqueville en la democracia americana cuando afirmaba que en ese territorio donde priva el dogma de la soberanía del pueblo, cada individuo constituye una parte igual de esa soberanía y participa igualmente en el gobierno del Estado.

La decisión antes de 1958 era contundente, o nos inclinábamos por una sociedad que fortaleciera las personas, la responsabilidad individual, el Estado de Derecho y la libertad, o decidíamos armar un poderoso guardián que presuntamente podría garantizar que los derechos pautados en la Constitución fuesen respetados. Aquí ocurre el momento de quiebre, la gran decisión, optamos por ceder a una Institución “Estado” el poder de cancerbero y propietario, basado en las amargas experiencias posindependentistas, la guerra incesante de caudillos (más de 93 asonadas en un solo año), la falsa creencia que este era el mejor camino para erradicar las atrocidades de las dictaduras militares o las ambiciones oligárquica de ciertos grupos inescrupulosos. Cómo el ánimo de estos primeros líderes de la democracia era alcanzar el bienestar del pueblo, imponer la justicia para todos y evitar el renacimiento de pretensiones dictatoriales, se depositaron todas las esperanzas en ese Estado, institución que paralelamente a la modernización y urbanización del país encarnaría un camino incesante de concentración de poder político, hijo legítimo del gran propietario de la riqueza nacional.

La concentración de poder en el Estado y más propiamente en el Poder Ejecutivo fue el principio de diseño de la nación Venezuela, totalmente respaldado por las disposiciones jurídicas contenidas en las Constituciones vigentes.

Si el poder del Estado crecía, el poder del ciudadano decrecía. La responsabilidad ciudadana era un reclamo sin fuerzas, no el motor que movía la gestión, la administración y el orden del país. El resto de las instituciones, legislativas y judiciales simplemente se subordinaron a la existencia de un poder central cada vez más fuerte. Allí está la clave del País Portátil, ser sólo aquello que el poder central decide, no hay otra esperanza que acercarse a la centrífuga de esa enorme maquinaria de poder. Las posiciones divergentes se anclaron en utopías, como vivió el personaje Andrés Barazarte, promotor de la lucha de clases, motor de la historia, de la dictadura de un proletariado inexistente porque la economía dependía de los ingresos del petróleo y no del esfuerzo de emprendedores y trabajadores. Crecer, inventar, educarse, emprender, no fueron nunca los grandes desafíos. El tema era poder entrar en la vorágine del reparto nacida desde el corazón de la bestia, el Estado central. Por supuesto, en esta secuencia no es descabellado pensar que alguna vez ese Estado podría ser tomado por aquellos que escondían sus ambiciones tras la consigna de lograr una mayor suma de felicidad para todos. Si todo el poder lo tenía el Estado nada impedía saltar hacia el socialismo, la vieja utopía. Y el País Portátil así lo hizo, su carga institucional era muy débil en favor de la libertad, el mercado y la responsabilidad individual.
Hoy, varias décadas después, entre ruinas, con gente emigrando despavorida, el mayor éxodo del mundo. Cuatro veces superior a los que huyeron de Cuba aterrorizados por Fidel Castro y el Che, quienes eliminaron directamente a más de mil personas, hasta el País Portátil se volvió escombros. Todavía hoy Diaz-Canel sostiene que su principal objetivo en Cuba es luchar contra el capitalismo y la economía de mercado. Creo que le bastaría dar una ojeada a los resultados de su revolución para cambiar los propósitos.
Sin embargo, Dios aprieta, pero no ahoga y renace la oportunidad. El País Portátil no logró construir las instituciones que garantizan la libertad, pero enseñó que la utopía socialista es un camino a la servidumbre apoyado en las armas, antípodas de la libertad humana. Hoy es posible fortalecer el espíritu del ciudadano que decide, ejerce poder y lo vigila, crear instituciones al servicio de sus aspiraciones de un desarrollo humano anhelante de libertad.

Hoy como ayer tenemos una gran tarea construir nuestro basamento institucional entendiendo que estas entidades son como las define Douglas North: “Instituciones como reglas del juego (formales o informales) y los medios disponibles para su aplicación”. Esta definición diferencia “instituciones” (reglas y medios para aplicarlas) de “organizaciones”.

En este camino metodológico en el año 2012 Daron Acemoğlu y James Robinson publican, según los comentaristas una obra que ha conmovido a los analistas políticos y sociales, el título: ¿Por qué fracasan los países? A partir de un análisis de las instituciones en diferentes espacios y tiempos, logran determinar las causas del fracaso. Los autores de este texto según los comentaristas defienden una idea muy original “Existe una mayor probabilidad de que los países desarrollen instituciones adecuadas cuando tienen sistemas políticos plurales y abiertos, con competencia entre los candidatos a escoger cargos políticos y un amplio electorado con capacidad de apostar por nuevos líderes políticos. 
Un concepto que enlaza las instituciones políticas y económicas. Afirman que instituciones políticas con voluntad integradora que apoyan instituciones económicas con carácter inclusivo resultan claves para una prosperidad sostenida. Nos quedan grabadas las imágenes del texto de Acemoglu y Robinson. La diferencia entre dos pueblos situados en la misma localización geográfica “las luces en Corea del Sur y la oscuridad en Corea del Norte” o el caso de Nogales en México y Nogales en Estados Unidos, separados sólo por una valla, pero con indicadores económicos totalmente diferenciados, favorables al pedazo de Estados Unidos y negativos para México.

La gran tarea es transformar ese Estado –aún vivo- y esas reglas de juego que niegan la existencia de instituciones integradoras que han presidido nuestra realidad sociopolítica. Que decida el espíritu, la razón y no el poder aniquilador de la fuerza. Si estamos de acuerdo en superar el País Portátil tenemos la oportunidad de decidir por ello.

País Portátil, Film de Iván Feo y Antonio Llerandi (1979)

lunes, 22 de junio de 2026

TODO BUEN SOLDADO ESPAÑOL TUVO SIEMPRE DOS BATALLAS A LIBRAR: UNA CONTRA EL ENEMIGO; LA OTRA, CONTRA SUS GOBERNANTES


Un hombre en su lecho de muerte. Es el frío y húmedo norte. Envuelto en fiebres, repite dos palabras insistentemente: honor, reputación. Ha sido uno de los hombres más ricos de Europa, pero ahora ya solo le queda eso: honor y reputación.

Esta semana terminó de estallar uno de los casos de corrupción más sucios de la historia de España. Quizás el más sucio de todos.

Ambrosio de Spínola no era un militar de carrera. Tampoco un noble de cuna. Ni siquiera español, sino genovés. Aun así, dio la vida por esa bandera.

Hemos podido leer las agendas de Leire Díaz. Un viaje al corazón de las tinieblas. Según van saliendo los datos, algunos reconocen cosas que negaron, mientras niegan las que aún no se pueden demostrar.

Spínola pertenecía a una casta de banqueros. Quería vivir una vida diferente y puso su fortuna al servicio de la corona. Había leído más de estrategia militar que muchos otros generales. Pronto demostraría que había nacido para el campo de batalla.

La directora de la Guardia Civil reconoce contactos con la fontanera que antes había negado vehementemente, pero niega que fueran para nada ilegal. Ya sabes.

Ostende, Frisia, el Palatinado, Breda! Ah, su querida Breda. Un general de los pies a la cabeza.

El presidente del país no ve nada raro en todo lo que está ocurriendo: es obvio que Leire miente en todo (menos en lo que ya se ha podido demostrar), pero tampoco la quiere denunciar.

Mientras tanto, en Madrid, los validos dominan a los reyes. Lerma: ninguna mala palabra, ninguna buena acción. Después, Olivares; la envidia y las excusas. Spínola va perdiendo su fortuna poco a poco.

En medio de audios y anotaciones hay persecuciones a jueces que juzgan, sanciones a investigadores que investigan. Su peor enemigo es aquel que juró defenderlos.

En España todos se pelean por ver los toros desde el palco, al lado de Felipe IV. Es galán y mecenas el rey, también necio y mezquino. Los soldados, mientras tanto, mueren en el frío norte, pero los que susurran al rey consejos son los otros, los que nunca pisaron barro.

Algo huele a quemado. Aun así, los suyos, los que todavía le apoyan, siguen bailando una música que ya no le suena bien a nadie.


Ambrosio Spínola, 
el general con 7 vidas crucial 
para los éxitos españoles en Flandes

El aristócrata y soldado genovés, aliado de la Corona española, fue fundamental para algunos de los mayores éxitos militares del siglo XVII


Desde la temprana época del Renacimiento, Italia, como futura proyección política y geográfica, así como España, pionera en las exploraciones allende los mares, trabajaron conjuntamente a través de los conocimientos compartidos de sus más avanzados navegantes, Colón-Colombo, Vespucci, los Doria, los almirantes genoveses, pisanos y venecianos, que con los castellanos, siempre hicieron buenas migas. Pero quizás lo más físico sería la banca italiana implicada con la Casa de Contratación de Sevilla que tuvo enorme proyección en Canarias y las emergentes industrias caribeñas.

No solamente la intervención de las familias financieras italianas contribuía a equilibrar las escoras económicas de Castilla en primera instancia y más tarde de la Monarquía Hispánica (antes de la intervención de los banqueros alemanes Fugger y Welser), sino que los vínculos matrimoniales y nexos militares ante adversarios comunes generaban un ambiente casi familiar entre las dos naciones bastante espontáneo y escasamente conflictivo. En ocasiones, la masa crítica de los tercios no estaba formada por españoles y sí por italianos, eso sí, con el portentoso entrenamiento de los oficiales de la Corona y el legado de la herencia de las tácticas del Gran Capitán, que no hay que olvidar dio sus primeros pasos hacia la fama en Italia, arrasando de sur a norte todo lo que se movía.

Los Spínola-Doria se maridaron de forma natural con las más altas instancias de la administración de la Corona española

De entre toda esta pléyade de soldados italianos, hubo una pareja de hermanos que se sumergieron en la atmósfera más avanzada de los conocimientos militares de la época y que tenían una profunda simpatía hacia todo lo español. Impregnados en lo más avanzado de las técnicas artilleras, de lo último en explosivos, de las tácticas de combate más punteras y con el apoyo de una familia de una raigambre de profundas raíces aristocráticas y financieras, los Spínola-Doria se maridaron de forma natural con las más altas instancias de la administración de la Corona, llegando con el tiempo a hacerse indispensables.

Pero en mayo del año 1603, en un lance contra los holandeses, quiso la desventura que Federico, con gran ascendiente sobre su hermano, el que daría fama sin par al apellido, cayese en combate. Su hermano Ambrosio, que apreciaba y compartía las ideas de su compinche de correrías, quedó profundamente afectado y asumió los compromisos del hermano caído haciéndose cargo de las operaciones militares en Flandes previo acuerdo con el gobierno católico del sur y las autoridades españolas.

El general con siete vidas

No sin algunas resistencias –era el caso del brillante general Alejandro Farnesio, también de origen italiano–, Spínola, que a priori no tenía conocimientos de campaña, esto es, empíricos, formuló brillantes teorías para desbloquear algunas situaciones que permanecían inamovibles desde hacía tiempo. Era el caso de Ostende, ciudad marítima que soportaba dos años largos de asedio en aquel trágico carnaval de la muerte que era la Guerra de Flandes.

Mauricio de Nassau era un veterano general holandés con tablas sobradas en los escenarios militares y una pesadilla para los españoles a pesar de haber sido derrotado en varias ocasiones. El problema es que tenía siete vidas y esto asombraba a sus adversarios, pues se llegó a pensar que estaba endemoniado el malvado hereje. Por el contrario, Ambrosio Spínola era un imberbe de 33 años que destacaba por su apostura y melancolía a partes iguales. Además, este aristócrata de porte inapelable era un cristiano compasivo, algo que no tardaría en demostrar.

Felipe III entendió que los ilimitados recursos financieros de Ambrosio Spínola y sus dotes para la guerra formaban una combinación inapelable

En unos meses más, algo menos de un año, aquella situación de bloqueo saltaría por los aires con la rendición de Ostende gracias a las originales habilidades de Ambrosio de Spínola, que con una inventiva fuera de toda duda había obligado a una rendición inesperada a los sitiados. Lamentablemente para los vencedores, en aquellos tres años de sitio habían muerto 120.000 soldados a partes iguales. El horror conjurado había creado uno de los escenarios bélicos más memorables y estragados de la larguísima Guerra de Flandes y la valoración posterior de aquella victoria planteó la inutilidad de los asedios mientras docenas de miles refugiados a los que serían respetadas sus vidas vagaban por los territorios de Zelanda y Holanda sin dirección ni sentido alguno en el que referenciarse. Habían sobrevivido a la muerte tras lo pactado por Spínola, pero ahora debían enfrentarse a una supervivencia atroz.

A partir de ese momento, Felipe III entendió que los ilimitados recursos financieros de Ambrosio Spinola y sus dotes para la guerra hacían una combinación inapelable. Durante más de veinticinco años, este general “extranjero” dirigiría con excelentes dotes diplomáticas y mucha mano izquierda la precaria paz de los Doce años e incluso legalizaría de facto la práctica de la fe protestante a cambio de que en más de sesenta ciudades del sur de Alemania –todas ellas muy próximas al famoso camino español– albergaran guarniciones hispanoitalianas, lo que permitía el control militar de amplias zonas, sin necesidad de conflictos mayores.

'Annus mirabilis'

El criterio estratégico de Spínola era lúcido y de una visión profunda. Propuso a los ministros de la Corona eliminar frentes y focalizar fuerzas, invertir en fragatas y potenciar la armada. Centrarse en Flandes para acabar con aquella pesadilla para luego dar pasos más largos y ambiciosos, pero el estrabismo de la corte madrileña era de operación quirúrgica urgente. Nadie le hacía caso, independientemente de su reconocido prestigio como militar, por entender que su sugerencia era de carácter político, y obviamente, ante la estulticia rampante, solo quedaba la retirada.

A pesar del infortunio de tener que clamar lo evidente ante una cohorte de sordos, puso sitio a Breda causando una mortandad impresionante. Ese año, 1625, fue un 'annus mirabilis' para España pues de una tacada habían derrotado a los holandeses en todos los frentes, en bahía (Brasil) fueron desalojados expeditivamente por una flota combinada de portugueses y españoles. Ademas, la tragedia de la muerte se llevó a Mauricio de Nassau allá donde solo impera el silencio.

El Conde Duque de Olivares declaró una suspensión de pagos inesperada dejando a más de 86.000 soldados en Flandes con un destino incierto

A partir de ahí se mantuvo una política muy original, al utilizar la piratería contra los holandeses, que se habían convertido en más que duchos en el tema. Barcos piratas españoles construidos en Ostende y Dunkerque comenzaron a asolar el Mar del Norte hundiendo a los pesqueros y a todos aquellos que se dedicaran al comercio causando verdaderos estragos en la economía de Holanda, Frisia y Zelanda. Parecía que los consejos dados por Spínola comenzaban a surtir efecto. A pesar del hundimiento de más de 200 barcos holandeses, el Conde Duque de Olivares declaró una suspensión de pagos inesperada, dejando a más de 86.000 soldados en Flandes al albur de un destino rotundamente incierto.

Este petulante valido del rey, con su peculiar falta de visión e incompetencia para gobernar fácilmente lo sencillo y simplificar lo complejo, desoiría los prácticos consejos del mejor general “español” del siglo XVII. En 1630, cuando su alma ya estaba preparada para el Gran Viaje, el Cardenal Mazarino, un elegante adversario del Imperio español, tuvo la cortesía de hacer un larguísimo viaje y visitarlo en su lecho de muerte para darle ánimos ante el trance porvenir. Del Conde Duque nunca se supo más; era un necio sin formación humanista y un bípedo de gola almidonada carente de todo estilo.

sábado, 20 de junio de 2026

LIBRO "DANA 2024": ACTA DE ACUSACIÓN por GUILLERMO ROCAFORT


DANA
2024

ACTA DE 
ACUSACIÓN

El 29 de octubre de 2024 forma parte ya de la historia reciente de España. Una fecha señalada que debe permanecer en la memoria de cada español por lo que realmente aconteció en ese fatídico día. La verdad de por qué en pleno siglo XXI, en un país desarrollado, 230 personas perdieron la vida por una venida de agua descomunal en una zona con cuencas hidrográficas que se han formado durante siglos precisamente por fenómenos como éste, sólo encuentra un factor común cuando uno examina cada instancia implicada en este trágico suceso: Corrupción.

¿Por qué habiendo en las últimas décadas proyectados varios planes de reconducción de los cauces de los barrancos de Horta Sud para prevenir lo que en menor medida ya había pasado años atrás no se ejecutaron? 
¿Por qué los municipios y la diputación de Valencia, obligados por ley ellos no tenían confeccionado un plan de protección civil para emergencias por inundaciones? 
¿Por qué la Confederación Hidrográfica del Júcar no pasó al CECOPI los datos que dos horas antes del desbordamiento aguas abajo ya arrojaban en tiempo real a través de los Sistemas Automáticos de Información Hidrológica (SAIH) una crecida equivalente a la bajada de cuatro ríos Ebro? 
¿Por qué no se lanzaron avisos al momento desde los organismos oficiales de la Generalitat para prevenir a los ciudadanos de dicha crecida? 
¿Por qué se retiraron los bomberos que vigilaban el barranco de Horteta manteniéndose la alerta hidrográfica en toda la zona? 
¿Por qué no se pusieron en marcha todos los medios del Estado como Policía, Guardia Civil, UME y el Ejército con sus helicópteros y mecanizados, ¿para ayudar a salvar vidas y normalizar la situación lo antes posible?  
Por la misma razón por la que estas preguntas no se abordarán judicialmente en la investigación, para evitar imputar a quienes con sus acciones imprudentes o equivocadas y sobre todo con sus omisiones para evitar ser responsables de nada multiplicaron exponencialmente el dolor y sufrimiento de los ciudadanos a su cuidado, por corrupción. 

Del Prólogo de Rubén Gisbert

El principal CULPABLE de los muertos de la DANA de VALENCIA es el Gobierno de
Escuchen la opinión de los técnicos en la Comisión de la DANA de las Cortes Valencianas