EL Rincón de Yanka

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lunes, 1 de junio de 2026

CANCIÓN "ALZO LA MIRADA POR ENCIMA DE LA MASA OFICIAL Y OFICIALISTA": DENUNCIA A LA ANTI-IGLESIA MASÓNICA DE ESPAÑA



Arturo Periodista Católico: LA MASA OFICIAL

Con motivo de la visita de León XIV a España para estar 6 días, llegando el día 6 del mes 6, su maquinaria incansable de propaganda y marketing ha hecho un himno oficial titulado "ALZA LA MIRADA" y, como dice al respecto el artículo de Infovaticana:
Entre acordes previsibles y letra calculada, aparece el motivo central: “los que cruzan el mar buscando un hogar”. No es un detalle. Es el eje.
Nada se dice, en cambio, de los que ya están aquí. De los que no cruzan mares porque nacieron en esta tierra y ven, año tras año, cómo su entorno se transforma sin que nadie les pregunte. De los barrios donde la convivencia ha dejado de ser un hecho para convertirse en un experimento fallido. De las calles donde la inseguridad ya no es percepción, sino estadística. De los comerciantes que bajan la persiana antes de tiempo. De las mujeres que cambian de acera. De los niños que dejan de jugar donde antes jugaban.
El himno no los menciona. No existen.
La Iglesia española ha decidido mirar en una sola dirección. Y lo hace justo antes de una visita papal que, a juzgar por este adelanto, no vendrá a confirmar a los fieles en medio de sus dificultades concretas, sino a reiterar un mensaje ya conocido, ya repetido, ya asumido como dogma sociopolítico: la prioridad absoluta del migrante, convertido en símbolo moral incuestionable".

Estaría bien que de una vez despertara Infovaticana y entendiera que no estamos ante un papa, que el último papa canónico fue Benedicto XVI, el katejon del papado, a quien pedimos su intercesión para que proteja a España ante la inminencia de este viaje que desatará catástrofes y nada bueno para España.
Ante el himno oficial "Alzo la mirada", nuestra canción respuesta de la que te dejo la letra y música en el vídeo, para describir y denunciar la cruda realidad que padecemos en este Sábado Santo de la Iglesia:

LA MASA, OFICIAL

Alzo la mirada por encima de la masa,
alzo la mirada más allá de lo oficial,
y me encuentro solo,
y no entiendo nada,
cómo es posible tanto ciego y tanta nada.
Alzo la mirada más allá de lo oficial,
alzo la mirada y ya nada es igual.
Todo es un engaño, una mala noche,
en una posada dominada por extraños.
Alzo la mirada y encuentro a un impostor,
es un lobo cruel que desgarra con dolor.
caballo de Troya para ser un destructor,
todos lo consienten, ya no saben qué es amor.
Alzo la mirada digo basta, conmigo no.
No me arrastrarán al falso Cristo, falso Señor.
Falso evangelio, falsa agenda y falso Dios,
falso seguimiento que acaba en el sheol.
Alzo la mirada y entiendo que todo está aquí,
gran apostasía con descaro ante mí.
Quiero liberarme de este trago que sabe a hiel,
el Señor me dice que ya viene, que sea fiel.
Digo no a los impostores, digo sí a la Señora,
digo no a los cobardes, mi esperanza es un amén,
la verdad no negociable que no pasa,
que ya llega pronto el amo a su casa.
Alzo la mirada y espero en ti Señor,
en este mundo apóstata que deforma la verdad,
el Señor está viniendo, el Señor reinará,
reinará el Señor, la Verdad nos liberará.



¡La CANCIÓN que ESCUCHARÁ Prevost! (canción hecha usando Suno)



Con motivo de la visita de León XIV a España para estar 6 días, llegando el día 6 del mes 6, su maquinaria incansable de propaganda y marketing ha hecho un himno oficial titulado "ALZA LA MIRADA" y, como dice al respecto el artículo de Infovaticana: 
Entre acordes previsibles y letra calculada, aparece el motivo central: “los que cruzan el mar buscando un hogar”. No es un detalle. Es el eje. Nada se dice, en cambio, de los que ya están aquí. De los que no cruzan mares porque nacieron en esta tierra y ven, año tras año, cómo su entorno se transforma sin que nadie les pregunte. De los barrios donde la convivencia ha dejado de ser un hecho para convertirse en un experimento fallido. De las calles donde la inseguridad ya no es percepción, sino estadística. De los comerciantes que bajan la persiana antes de tiempo. De las mujeres que cambian de acera. De los niños que dejan de jugar donde antes jugaban. 
El himno no los menciona. No existen. La Iglesia española ha decidido mirar en una sola dirección. Y lo hace justo antes de una visita papal que, a juzgar por este adelanto, no vendrá a confirmar a los fieles en medio de sus dificultades concretas, sino a reiterar un mensaje ya conocido, ya repetido, ya asumido como dogma sociopolítico: la prioridad absoluta del migrante, convertido en símbolo moral incuestionable".

domingo, 31 de mayo de 2026

¿LOS HOMBROS DE AMÉRICA O NUESTROS PROPIOS HOMBROS?: 💪🎭 DRAMA-COMEDIA SOBRE LA INMIGRACIÓN Y LA EMIGRACIÓN: ESPAÑA Y VENEZUELA

Primer montaje de "Los Hombros de América" 
de Fausto Verdial 
con dirección de Cabrujas. 
Fue en el Teatro Las Palmas. 

🎭

¿Los hombros de América 
o nuestros propios hombros?
"Los Hombros de América" nos ofrece una mirada al pasado, nos conecta con las experiencias de los inmigrantes con los desafíos contemporáneos del desarraigo de los emigrantes. Es una obra de resistencia, como la misma idea del teatro, que busca cuestionar el mundo en el que vivimos (convivimos) y reflexionar sobre los que se fueron y los que todavía luchan por un cambio. Héctor Manrique, en su discurso, expresó su deseo de que la obra sirviera de impulso para transformar la realidad, una esperanza que se mantiene viva a pesar de las adversidades".
LOS HOMBROS DE AMÉRICA es un canto a la memoria y la cultura, por los afectos que se fueron y los que se quedaron. Porque la Patria son todas aquellas personas que forman parte de tu historia.
Los hombros de América es una célebre pieza teatral escrita por el dramaturgo Fausto Verdial. Es una conmovedora comedia costumbrista sobre el exilio, la inmigración y el desarraigo.
La obra retrata la historia de dos familias españolas asentadas en Caracas en las décadas de 1950 y 1970. Su dinámica explora los contrastes entre quienes decidieron echar raíces en el país de acogida y quienes vivían esperando la muerte del dictador Francisco Franco para regresar a España.
En esta obra que narra la visión de dos españoles republicanos exiliados. Javier, un exilado republicano español que en noviembre de 1975 aguarda en Caracas la muerte de Francisco Franco para regresar a la madre patria y Manuel, también republicano exiliado que ha logrado insertarse en Venezuela, entendiendo que ésta es ahora su patria también. Así vemos confrontada estas dos visiones del exilio: aquel que sueña regresar y el que decide adoptar una segunda patria.

Es una comedia sobre costumbres de familias españolas que emigraron a Venezuela entre los años 50 y 60, pero profundamente conmovedora en la actualidad por el tema central y universal que es la inmigración y el desarraigo; sobre la gente que se va de su país y cómo hay unos que asumen como suyo la nación donde llegan y cómo otros viven siempre soñando con regresar de donde vinieron. En la trama, un español se ancla al país y se casa con una venezolana (Manrique) y el otro (Sciamanna) vino casado con una española esperando que Franco muera para regresar a su patria. Cuando eso sucede, tras ver la tragicomedia a la que se somete el personaje que añora regresar a España para poner las cosas en su punto y hacer justicia, a los 6 años se va y consigue un país totalmente distinto donde no se haya, termina siendo un hombre desarraigado en su propio país y, por ende, retorna a Venezuela.

Héctor Manrique señala que esta pieza de Verdial siempre tiene algo que decirle al país en distintos contextos y recalca la vigencia de la misma: “Cuando estrenamos en 1991 lo llamativo era lo pintoresco y picaresco del español de aquel entonces, pero ahora cuando ya un grupo numeroso de venezolanos ha emigrado, además de su contenido irónico y chispeante, la obra empieza a tener una conexión más profunda y conmovedora con el espectador, ya que eso que le sucedía a los españoles, portugueses e italianos, ahora es la tragedia que vivimos los venezolanos, ¿quién no tiene un amigo a familiar que se ha ido? Por eso creo que esta obra que escribió Fausto como un reglo a Venezuela en los 90, ahora tiene mayor vigencia en su contenido, antes era una obra de españoles para españoles, ahora es de un español para los venezolanos y eso la hace muy necesaria actualmente”.

Cabe destacar que se estrenó hace 33 años en el Teatro Las Palmas con Fausto Verdial, Tania Sarabia, Marisela Berti, Orlando Urdaneta, Martha Estrada y Héctor Manrique, con la dirección de José Ignacio Cabrujas y desde ese entonces se ha remontado con varios elencos en distintas etapas de Venezuela y con una entusiasta acogida del público.


Más de una vez he comentado cuánto me impresionó aquel comentario sobre la poca eficacia y compromiso del teatro en Venezuela, realizado por el director teatral Enrique León cuando tuve la oportunidad de estudiar con él.
Su señalamiento se refería a que no entendía por qué los directores en nuestro país se empeñaban en montar a los grandes clásicos u obras de autores que nos mostraban el invierno, las bajas temperaturas de sus países, los vestuarios de pieles y abrigos, las salas con chimeneas, los colores oscuros o los grises.
Con ello se dejaba al margen del escenario el colorido, producto del sol brillante que tenemos, lo cual habla no sólo de esa luz especial, sino de lo particulares que podemos ser.

Creo que aquella clase marcó no solo mi dramaturgia, sino la capacidad de ver nuestro país desde todo aquello que define lo que somos.
Esta reflexión, sobre la que insisto cada vez que tengo oportunidad, me sirve para explicar con certeza por qué la pieza teatral Los hombros de América de Fausto Verdial logra una conexión emocional con el espectador que va más allá de la risa fácil o del aplauso de pie del que suele abusar el público caraqueño.

El valor de esta obra, estrenada por primera vez en 1991 y cuya vigencia se mantiene intacta, es que todo cuanto hay en ella nos pertenece. Todo cuanto expresan estos personajes contiene la luz de nuestro sol, pero por si eso fuera poco, reconoce el encuentro de dos mundos que tanta fuerza tiene en nuestra sociedad. Un encuentro que desde el primer momento construye nuestra riqueza estructural como sociedad. 
¿Qué hubiera sido de nosotros, no sólo sin ese mestizaje originario, sino sin la fuerza migratoria que caracterizó los años 50 y que contribuyó de forma relevante a nuestro desarrollo con perspectivas y reconocimiento al compromiso y al trabajo?

He leído algunas opiniones de espectadores sobre este trabajo que se muestra en el Trasnocho Cultural de la mano de Héctor Manrique, quienes dicen que ver la obra en la actualidad te permite conectar con ella de manera diferente a cuando fue presentada por el nuevo grupo porque hemos pasado por un proceso de emigración. Hay algo de razón en ello, pero creo que en esa conexión existe el reconocimiento a la autenticidad de unos personajes que, en medio de sus sueños, ambiciones y desencuentros, nos hablan de lo que nos caracteriza y de las realidades que preñan el exilio.

Los hombres y mujeres que llegaron a nuestro país para el momento en el que nos ubica la obra tenían conciencia de las bondades del país que los acogía y su compromiso esencial tenía que ver con trabajar para ganar el dinero suficiente que les permitiera ahorrar y para dar a sus hijos la educación que consideraban necesaria. Javier, el personaje interpretado magníficamente por Luigi Sciamanna, nos habla de ello, del acento que te conecta con el lenguaje materno, con la tierra de origen, la inquietud ideológica, las ansias de superación para mejorar las condiciones familiares, pero también te habla de cómo tus angustias, prejuicios, creencias y posiciones radicales viajan con cada uno en su maleta y no importa a dónde vayas si no eres capaz de desprenderte de toda esa carga. Si no lo haces, no podrás iniciar una nueva vida en paz. Ese es un duro mensaje en el trasfondo de este personaje. El que no logra soltar las amarras y se mantiene sujeto al pasado, añorando lo que dejó, terminará por ser un desterrado emocional. Tal es el caso de Javier y su esposa, quienes cuando logran cumplir el sueño de regresar a España, descubren que ese no es el país que han tenido siempre en su pensamiento y deciden regresar a Venezuela.

Por el contrario, el personaje que interpreta Héctor Manrique (Manuel) nos habla de quien se va de su país consciente de la decisión que tomó y del reto que tiene por delante, conformado por el desprendimiento y, por otro lado, por la inserción en la sociedad que te acoge y te hace parte de ella. La tolerancia y el agradecimiento.
Si más allá de la risa que generan las diversas situaciones desmenuzamos el mensaje de la pieza, el mismo es para pensar.
Manuel y su familia esperan a sus viejos amigos con la certeza que les da la seguridad de haber elegido el camino correcto, lo cual abre el camino hacia eso que los seres humanos entendemos como felicidad.
Juntas ambas familias verán como nace una nueva generación que unirá las dos posiciones encontradas para seguir adelante.

Sin duda, este es un trabajo para no dejar de ver. El trabajo de dirección marca un elemento muy importante que es el trabajo de los personajes, tan bien construidos por el propio Manrique, Sciamanna, Nerea Fernández, Marielena González, Claudia Rojas y Pedro Borgo que terminan por ser totalmente creíbles.
La obra, resuelta a través de una puesta en escena bastante natural, nos permite entrar como curiosos a la casa de Manuel y su familia, en la que se desarrolla la mayor parte de la trama. La música de referencia de la época, el vestuario, los accesorios, nos ubican en la típica casa o apartamento de los emigrantes de esa época que poblaron diversas zonas de Caracas, en las que no había lujos, pero sí lo necesario para vivir con comodidad.

Regreso al comienzo de esta reseña: lo visto en el teatro del Trasnocho y la reacción del público no hacen más que confirmar aquella teoría de nuestras particularidades. No se quede al margen de reconocerse en ese escenario o en cualquier otro que apoye la dramaturgia venezolana, porque además nos ha tocado vivir etapas donde buscar las referencias para construir memoria es algo fundamental para alcanzar un futuro cónsono con lo que somos.

Fausto Verdial - Los Hombros De América by Gabriel Sulbarán


sábado, 30 de mayo de 2026

¡AY PACO! DECÍAN QUE ERAS DURO, QUE NO HABÍA RAZÓN. PERO EN MI CASA SE VIVÍA MEJOR... por MODO BASADO

 ¡AY PACO!


Ay, Paco, ay, Paco
Ay, Paco
Ay, Paco
Decían que eras duro, que no había razón
Pero en mi casa se vivía mejor
Con un jornal daba pa'l mes completo
Pagabas el pan y dormías contento
Mi viejo curraba, llegaba sudao
En la mesa nunca nada ha faltao
Hoy tengo estudios, currículum largo
Pero el sueldo se esfuma en cuanto lo agarro
Ay, Paco, Paco, ¿dónde te has metido?
Con tu camisa y tu paso decidido
Tú dabas caña, pero había sentido
España tenía rumbo y latido
Ay, Paco, Paco, vuelve del cielo
Que esto va al revés y sin freno
Ay, Paco, Paco, vuelve del cielo
Que esto va al revés y sin freno
Había vecinos, había confianza
El barrio era un sitio con esperanza
Los niños jugaban, no había amenaza
España brillaba con su templanza
Teníamos fábricas, campo y honor
Bandera al viento, palabra y valor
Hoy todo son leyes y confusión
Y el obrero no tiene ni voz ni perdón
Ay, Paco, Paco, te nombra la gente
En cada recuerdo, en cada presente
El tiempo te limpia, te da la razón
España te guarda en el corazón
Ay, Paco, Paco, vuelve del cielo
Que el pueblo te canta bajito y sincero
Tenía mi padre su nómina fija
Mi madre cuidaba y la vida era rica
Había palabra sencilla y decencia
Y España era España, no esta carencia
Decían: "Viva España", sin miedo ni risa
Había orgullo, palabra y camisa
Hoy no hay bandera ni quien la divisa
Solo pantallas, deudas y prisas
No digo que todo fuera de rosas
Pero había respeto y cosas hermosas
Se hablaba claro de frente a la cara
Y el que prometía cumplía su palabra
Antes había orden y soberanía
Había respeto, trabajo y alegría
Y hoy, hoy hay TikTok, miseria y tontería
¡Qué vergüenza, primo, qué ruina!
No digo que todo fuera perfecto
Pero había rumbo, trabajo y firmeza
Ahora hay ruido, promesas y cuentos
Y un país vendío al mejor postor del momento
Ay, Paco, Paco, qué tiempos aquellos
Con sol, familia y sueños tan bellos
Ahora no hay patria ni hay corazón
Nos vendieron la vida, nos robaron la ilusión
Ay, Paco, Paco, te nombra la gente
En cada recuerdo, en cada presente
El tiempo te limpia, te da la razón
España te guarda en el corazón
Ay, Paco, Paco, vuelve del cielo
Que el pueblo-
Paco, vuelve del cielo



AY PACO | Canción + Letra- MODO BASADO