EL Rincón de Yanka

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jueves, 11 de junio de 2026

"EL LAVADO COGNITIVO DE LA ATROCIDAD" por ALBERT BANDURA


EL LAVADO COGNITIVO 
DE LA ATROCIDAD


La teoría de la desvinculación moral de Albert Bandura explica cómo las personas se convencen a sí mismas de que las normas éticas no les son aplicables en un contexto particular, lo que les permite incurrir en conductas perjudiciales sin experimentar autocondena.
Dicho de forma simple, es como las personas o los grupos se convencen a sí mismos de que no son malas personas, aunque sus acciones sean terribles.
Según la teoría del psicólogo Albert Bandura, la tortura se justifica a través de un proceso psicológico llamado desvinculación moral (o desconexión moral). Mediante este mecanismo, las personas desactivan temporalmente sus autosanciones éticas y remordimientos, lo que les permite cometer actos crueles e inhumanos sin dañar su autoimagen ni sentir culpa. 
Bandura postula que los perpetradores de tortura no carecen de moral, sino que utilizan maniobras cognitivas para redefinir el acto destructivo como algo socialmente aceptable o necesario.

Para lograr que una persona cometa actos atroces sin sufrir culpa, se utilizan mecanismos psicológicos y de manipulación que anulan la empatía y la responsabilidad moral.

En contextos históricos y de control, esto se consigue mediante los siguientes pilares:

La falacia del bien mayor: Justificar la crueldad como un mal menor necesario para proteger un valor supremo (ej. la seguridad nacional, salvar vidas o una ideología), eliminando el conflicto moral.
Eufemismos (Ingeniería del lenguaje): Ocultar la realidad detrás de términos asépticos. Llamar a la tortura "interrogatorio forzado", "técnicas mejoradas" o "interrogatorio forzado" disfraza la brutalidad y evita que el cerebro procese el daño real que se está causando.
Deshumanización de la víctima: Reducir al torturado a un objeto, una amenaza o una categoría abstracta (ej. "enemigo", "terrorista"), lo que bloquea la respuesta natural de compasión
Transferencia de responsabilidad: Hacer que el perpetrador sienta que solo está cumpliendo órdenes o siguiendo un protocolo diseñado por expertos, lo que alivia la culpa individual.
Gradación: Comenzar con actos menores y escalar lentamente. Esto insensibiliza progresivamente la mente, permitiendo que la persona se adapte a niveles de violencia cada vez más extremos.

Para que una persona normal cometa actos atroces sin sufrir un colapso psicológico, la psicología y la sociología señalan que no suele tratarse de maldad innata, sino de un proceso gradual de manipulación mental y alteración de la percepción.

Estudios y Conceptos de Referencia

La obediencia a la autoridad (Experimento de Milgram): Demostró cómo personas comunes pueden infligir daño severo a otros si perciben que la orden proviene de una figura de autoridad legítima
La banalidad del mal: Término acuñado por la filósofa Hannah Arendt tras observar el juicio de Adolf Eichmann (un burócrata nazi). Sugiere que las mayores atrocidades no siempre son cometidas por sociópatas, sino por individuos ordinarios que han dejado de pensar críticamente y se limitan a cumplir órdenes.
La Desactivación Moral (Albert Bandura): Explica los procesos cognitivos mediante los cuales las personas se distancian de sus propios códigos éticos para justificar comportamientos crueles.

VER+:












Silencio total. 
Acepta las directrices del líder como ley suprema. 
La vacilación u objeción es traición. 
La crítica es disidencia automática.

EL "HOMBRE NUEVO" O LA ELIMINACIÓN DE LA PERSONA por MIRLA PÉREZ (LA GRAN ALDEA)


El “hombre nuevo” 
o la eliminación de la persona


La idea del “hombre nuevo” y la deshumanización son claves para entender la violencia de los proyectos totalitarios y la importancia de la memoria histórica.
Para que la memoria histórica de un conflicto sociopolítico o de una experiencia totalitaria se convierta en una garantía de no repetición, es necesario comprender algunos conceptos que han servido para justificar la violencia política. Entre ellos destaca la noción del “hombre nuevo”, una de las ideas más influyentes y peligrosas de los proyectos revolucionarios del siglo XX.

Tomaré como referencia "El libro negro del comunismo" y una observación de François Furet, citada por Stéphane Courtois, según la cual “la Unión Soviética une la fuerza material con el mesianismo del hombre nuevo”. Esta afirmación revela que el proyecto soviético no buscaba únicamente transformar la economía o las instituciones. Su aspiración era más profunda: transformar la propia naturaleza humana.
El “hombre nuevo” representaba la promesa de un individuo liberado de sus antiguas lealtades, de la religión, de las tradiciones familiares y de cualquier identidad considerada incompatible con el proyecto socialista. La revolución no pretendía únicamente reorganizar la sociedad; aspiraba a crear un nuevo tipo de ser humano.

Sin embargo, la filosofía política del siglo XX mostró los riesgos de esta pretensión. Cuando una ideología cree poseer la definición correcta del ser humano, termina considerando defectuosos a quienes no encajan en ese modelo. La persona concreta deja de ser lo importante para convertirse en objeto de transformación. Allí comienza el tránsito de la propaganda hacia la dominación.
Courtois vincula esta idea con la eliminación de las llamadas “clases enemigas”. Un ejemplo revelador es la instrucción atribuida a Martin Latsis, dirigente de la Cheka: “No hacemos la guerra contra las personas en particular. Exterminamos a la burguesía como clase”. Desde su lenguaje, ¿quién es el burgués? ¿No es una persona?
La frase expresa muerte a lo esencialmente humano: la libertad, el amor, su distinción. Ya no importan los actos, las responsabilidades o las decisiones personales. Lo determinante es la categoría social a la que se pertenece o la que se le vincula. La identidad humana es sustituida por una clasificación ideológica.

Desde esta lógica, el asesinato político es contra grupos considerados incompatibles con la revolución, pero esto requiere la muerte concreta de la persona. El enemigo deja de ser sujeto con nombre para convertirse en una abstracción. Y cuando el adversario se convierte en una abstracción, su eliminación puede presentarse como una necesidad histórica: la emergencia del hombre nuevo.
En este contexto resulta significativa una afirmación de Héctor Rodríguez: “…no es que vamos a sacar a la gente de la pobreza para llevarla a la clase media y que después pretendan ser escuálidos”.
Más allá de la coyuntura política en la que fue pronunciada, la frase deja entrever una concepción particular de la relación entre ciudadanía y poder. El problema no sería la pobreza, sino la autonomía que podría surgir de su superación. La movilidad social deja de ser un objetivo para convertirse en una amenaza. El individuo debe permanecer dentro de los límites definidos por el proyecto político y no desarrollar una identidad independiente de él.
La eliminación de la persona cumple entonces una doble función. Por una parte, suprime a quien es considerado un obstáculo para el proyecto revolucionario. Por otra, destruye la posibilidad de transmitir valores, experiencias y formas de vida distintas a las definidas por el poder. No se elimina solamente a un individuo; se intenta impedir la continuidad de aquello que representa.

El asunto no es únicamente semántico. Las ideas terminan traduciéndose en prácticas concretas. Cuando determinadas concepciones de la humanidad se convierten en políticas de Estado, sus efectos se inscriben sobre los cuerpos, las familias y las comunidades.
Por ello resulta imposible no recordar a Daniel Queliz, joven de veinte años asesinado el 11 de abril de 2017 en Valencia durante las protestas. Daniel fue el único hijo Neils Queliz, quien, semanas más tarde queda viudo a causa del suicidio de su esposa quien no soportó el dolor de la muerte de su hijo.
La pregunta permanece abierta: ¿por qué en una manifestación civil las fuerzas encargadas del orden público portaban armas capaces de producir la muerte? ¿Error o diseño?

La muerte genera terror, pero también tiene consecuencias que trascienden a la víctima inmediata. Murió Daniel. Murió también su madre. Desaparecieron los hijos que nunca pudo tener y los nietos que sus padres jamás conocerán. La violencia política no elimina únicamente vidas presentes; también destruye futuros posibles.
Por ello la memoria histórica exige mirar más allá de las cifras. Cada joven asesinado representa una biografía interrumpida, una familia rota y una familia que no existirá. La eliminación en estos sistemas posee una dimensión generacional que con frecuencia permanece invisible.
En el fondo, la discusión remite a dos concepciones opuestas de la condición humana. La tradición democrática reconoce a la persona como un sujeto libre, dotado de dignidad propia y capaz de autodeterminar su destino. La lógica totalitaria, por el contrario, concibe al individuo como instrumento de un proyecto histórico superior, necesariamente obediente y sumiso a sus propósitos.

Por eso la naturaleza profunda de los proyectos totalitarios no consiste únicamente en controlar el poder político. Su aspiración última es moldear la vida humana de acuerdo con una visión ideológica determinada. El “hombre nuevo” pasa de ser una promesa emancipadora (propaganda) para convertirse en la negación de la persona concreta.
Las protestas venezolanas de 2014 y 2017, junto al movimiento comunitario del 2024 dejaron cientos de muertos, miles de detenidos y una generación marcada por la prisión política, el exilio y la persecución. Recordar a sus víctimas no es únicamente un ejercicio de memoria. Es una defensa de la persona humana frente a cualquier proyecto que pretenda decidir quién merece vivir, quién debe obedecer y quién puede ser sacrificado en nombre de una supuesta “redención colectiva”.

Por eso, el desafío venezolano no consiste únicamente en un cambio de régimen, sino en la reconstrucción de una sociedad profundamente herida. Como ocurrió en la Europa de la posguerra, la tarea no será solo reemplazar un gobierno, sino reconstruir instituciones, comunidades, memorias.

miércoles, 10 de junio de 2026

LIBRO "MANOS LIMPIAS": DAVID CONTRA GOLIAT: OPERACIÓN LIMPIEZA por MIGUEL BERNAD


DAVID CONTRA GOLIAT
OPERACIÓN LIMPIEZA

MIGUEL BERNAD REMÓN

El David que desafió al sistema Miguel Bernad Remón, al frente de Manos Limpias, protagonizó el mayor desafío jurídico de la democracia española al erigirse como el "David" que fracturó el muro de impunidad de la Zarzuela. Su sindicato logró un hito histórico: sentar en el banquillo a la Infanta Cristina de Borbón, demostrando que la igualdad ante la ley no era una quimera. Esta audacia lo situó en el centro de una diana política y económica sin precedentes, enfrentándolo al "Goliat" de las estructuras de poder más profundas del Estado. El tsunami y las cloacas En abril de 2016, coincidiendo con un momento crítico del juicio del Caso Nóos, el sistema ejecutó su venganza. La Operación Nelson estalló como un tsunami mediático, policial y judicial diseñado para decapitar a Manos Limpias.
Bernad fue detenido y encarcelado bajo acusaciones fabricadas por las "cloacas del Estado", sufriendo ocho años de una implacable "pena de telediario". Fue víctima de una investigación prospectiva "ilegal por definición" orquestada por una red de comisarios, jueces y fiscales que buscaban silenciar al mensajero de la transparencia. La absolución total y la redención El 15 de marzo de 2024, el Tribunal Supremo restableció la justicia con un golpe de mazo unánime: 
Miguel Bernad fue absuelto de todos los cargos. El Alto Tribunal determinó que los hechos imputados ni siquiera constituían delito, desmontando así un montaje de Lawfare que duró casi una década. A sus 82 años, con la autoridad que otorga la inocencia ratificada, estas memorias son el testimonio de un resistente que ha decidido no claudicar. Es la declaración de principios de un hombre que, fiel a su estirpe, está decidido a "morir con las botas puestas".

Semblanza Biográfica del Autor

Excelencia Jurídica y Whistleblower de la Transición Miguel Bernad Remón (Bilbao,
1942) representa la veteranía del cuerpo técnico-jurídico del Estado. Licenciado en Derecho por la Universidad de Valladolid (1965), ingresó en el Ayuntamiento de Madrid en 1972 como Técnico Jurídico del Grupo A. Su trayectoria estuvo marcada por la búsqueda de la eficiencia administrativa, ascendiendo hasta la Dirección de Personal y la Consejería Técnica, méritos reconocidos con galardones como el Premio Alfonso VI y el Valentín de las Marinas. Sin embargo, su identidad como "justiciero" se forjó en la resistencia a la presión política. En 1982, tras denunciar el uso de una furgoneta de la Policía Municipal para espiar a concejales de la oposición bajo el mandato de Tierno Galván, sufrió una persecución inquisitorial. Fue degradado a un "sótano lleno de humedades" sin atribución alguna, un intento de depuración política que los tribunales y la OIT terminaron condenando, dándole la razón por desviación de poder. Activismo Jurídico y Referente de la Acusación Popular.

En 1995, tras liderar el sindicato Fuerza Nacional del Trabajo (FNT), fundó Manos Limpias, inspirándose en el movimiento italiano Mani Pulite. Como Secretario General, transformó el sindicato en el principal motor de la fiscalización ciudadana en España. Bernad ha hecho de la integridad una práctica documental: es el único dirigente sindical en la historia de España que ha presentado voluntariamente su declaración de bienes ante registros públicos para blindar su transparencia. Legado e Identidad Coherente Hombre de convicciones profundas y sin ambages, Bernad asume con orgullo su vinculación histórica con Fuerza Nueva y el Frente Nacional, así como su distinción como Caballero de Honor de la Fundación Francisco Franco. Tras superar su calvario judicial, se ha consolidado como el referente indiscutible de la acusación popular, defendiendo que la vigilancia ciudadana es el último recurso ante un Ministerio Público politizado.

Cronología de Grandes Hitos Jurídicos

Bajo la dirección de Miguel Bernad, Manos Limpias ha dotado de peso documental a la lucha contra la corrupción mediante hitos que han transformado la jurisprudencia española:
  • Caso Nóos: El quebrantamiento del blindaje real al mantener la acusación penal contra la Infanta Cristina e Iñaki Urdangarin.
  • Caso ERE de Andalucía: Impulso de la querella contra los expresidentes de la
  • Junta, Manuel Chaves y José Antonio Griñán, por el fraude de fondos públicos.
  • Caso Baltasar Garzón: Acción judicial que culminó en la inhabilitación del magistrado por la realización de escuchas ilegales a abogados.
  • Doctrina Atutxa: Victoria jurídica clave ante el Tribunal Supremo que validó la capacidad de la acusación popular para sostener un juicio sin el apoyo del Ministerio Fiscal.
  • Nuevo Amanecer (2024): El resurgimiento de la marca Manos Limpias liderando las denuncias contra Begoña Gómez, David Sánchez y el hito histórico de la querella contra Álvaro García Ortiz, el primer Fiscal General en la historia de España cuyo despacho ha sido registrado por la UDEF.
Análisis Temático: "Las Cloacas del Estado"

La tesis de Miguel Bernad sobre el Lawfare que sufrió se fundamenta en una coordinación espuria entre el CNI, la UDEF y sectores judiciales. Según el autor, el excomisario Villarejo articuló una "operación de control de togas" para proteger a la Corona. Esta trama se personifica en el triángulo de relaciones detectado en audios: la onomástica del 17 de octubre de 2017, donde celebraron un almuerzo la jueza ponente Teresa Palacios, Villarejo, Baltasar Garzón y Dolores Delgado. 

El análisis revela un nivel de infiltración propio de un thriller político: 
Bernad sostiene que sus propios abogados (como Muñoz y Suárez) actuaron como "topos" a sueldo de Villarejo para dinamitar su defensa desde dentro. La absolución unánime del Tribunal Supremo en 2024 no solo restauró su honor, sino que determinó que los hechos por los que fue encarcelado preventivamente "no constituían delito", confirmando que su proceso fue un montaje para aniquilar la acción popular más incómoda del sistema.

Citas Destacadas
  • "Cuando estudiaba mi madre me decía: 'Hijo, si el día de mañana llegas a tener un cargo relevante, que no se te suba el cargo a la cabeza. Cuanto más arriba estés, sé mucho más humilde". 
  • "Manos Limpias sobraría si el justiciero per se cumpliera con su deber. Si nadie denuncia, hay malas prácticas y delitos que quedan impunes en nuestro país. Por tanto, asumo el papel de justiciero porque no me queda otro remedio". 
  • "Allí donde exista un delito, tiene que haber alguien capaz de denunciarlo; de lo contrario, quedaría impune".
PRÓLOGO

Primero porque somos amigos desde hace décadas, y segundo porque es un honor para mí poder presentar a una recia personalidad castellana, que he conocido y tratado desde hace muchos años, y nunca he cogido en un renuncio.
Para mí Miguel es, sobre todo, y por encima de todo, una gran persona, honrada, cabal y decente, y con una fuerza de voluntad de hierro, que le ha permitido sobreponerse a la persecución que ha sufrido –y posiblemente sigue sufriendo- de todo el aparato represor del Estado español.

Estado que le encarceló injustamente, durante nueve meses, en condiciones muy severas, para intentar quebrar su voluntad de hierro, y haciéndole compartir celda con enfermos que podían contagiarle enfermedades que podían acabar con su salud, y llevarle a una muerte “natural”…
Jueces presuntamente prevaricadores que le hicieron la vida imposible, con la anuencia de unas fiscalía casi siempre a las órdenes del gobierno de turno, y don Alejandro Luzón es una rara avis en esa fauna fiscal, de la que he formado parte durante más de una década de mi vida laboral.
Ha sufrido carceleros, que no merecían el nombre de funcionarios de prisiones, que le llevaron esposado a operarse de cataratas, hasta que un médico como Dios manda exigió que le quitaran las esposas, porque en esas condiciones se negaba a operarle.

¿Y quién era ese “peligroso criminal…?
Pues un Letrado, por oposición libre, del Ayuntamiento de Madrid, y Director de Personal de la Corporación, con miles de trabajadores a sus órdenes, y que no había merecido el mínimo reproche, penal o administrativo, en los setenta y tantos años anteriores.
Vamos, que tenía una hoja penal más limpia que una patena…
Pero claro, había tenido la osadía de denunciar a la Infanta Cristina, y sus tejemanejes, y claro esa era una línea roja que el Estado –o la Corona y sus adláteres-, no podían dejar traspasar.

Se “montó” una causa contra él, por presunta financiación ilegal de Manos Limpias, por medio de supuestas extorsiones a la gran banca, como si esas grandes corporaciones se dejaran extorsionar por el primero que pasara por sus puertas.
Y a base de detenciones televisadas, o altas horas de la mañana, su estancia varios días en las celdas policiales, en condiciones infrahumanas, pese a su edad, precario estado de salud, etc., y posterior ingreso en prisión provisional, sin siquiera oírle, y mucho menos escucharle, se le ingresó en prisión como el “enemigo público número 1”.

Pero los hechos son tozudos, como decimos los juristas, y al final el más Alto Tribunal de España, el Supremo, demostró que todo era un montaje, una falacia, y sentenció su total absolución, con todos los pronunciamientos favorables, como no podía ser menos.
Pero, sobre todo, mi amigo Miguel Bernad Remón es la demostración de que la fuerza de la voluntad mueve el mundo, y a pesar de la opinión pública en contra, los lógicos deseos de su familia de vivir lo más tranquilos posible, y que no se expusiese tanto, siguió luchando, contra viento y marea, por demostrar su inocencia.

Como así ha sido.

Amigo Miguel, has sido y eres un ejemplo para mí, y para todas las personas que luchamos por el imperio de la Ley, y por el Estado de Derecho.
Mi enhorabuena y felicitaciones por la gran obra realizada.
Y sigue luchando por el Derecho, ahora ya, viendo reconocidos tus méritos, como espero, y es de Justicia.

Zaragoza, mayo de 2026.
Académico, jurista y escritor. 

Miguel Bernad presenta en la Feria del Libro, "Manos Limpias, David contra Goliat"
 
LA LUPA. Nunca tantos debieron tanto a tan sólo dos: Miguel Bernad y Ramiro Grau