EL Rincón de Yanka

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lunes, 27 de abril de 2026

LIBRO " LLUEVE": ⛆ LA MASONERÍA AL DESCUBIERTO por PABLO SÁNCHEZ ACERO

 LLUEVE

La Masonería al descubierto

El poder, los símbolos y la historia real de la masonería:
una mirada crítica a la orden que ha influido silenciosamente 
en la política, la sociedad y el rumbo del mundo moderno.
«Llueve»: así advierten los masones cuando un secreto se escapa de las logias y llega a oídos profanos. Bajo ese signo se presenta este libro, un ensayo crítico que se adentra en las entrañas de la masonería para revelar su historia, símbolos, ritos y proyecciones de poder. Apoyado en más de un centenar de fuentes incluyendo testimonios de masones, exmasones, historiadores e investigadores, el autor reconstruye el papel de esta hermandad a lo largo de los últimos tres siglos. Sus vínculos con antiguas tradiciones esotéricas, su relación con las religiones monoteístas y su in fluencia en revoluciones, gobiernos y sociedades secretas como los Illuminati. Una investigación que descubre cómo una orden que se proclama discreta ha sido, en realidad, un actor decisivo en la construcción del mundo moderno. A través de un enfoque riguroso y una mirada crítica, Llueve invita al lector a cuestionar los relatos oficiales y a explorar lo que habitualmente se oculta tras el velo de lo simbólico y lo iniciático. Lejos de la simple denuncia o del sensacionalismo, esta obra propone comprender cómo el pensamiento masónico ha moldeado la política, la cultura y la espiritualidad contemporáneas, y por qué conocer su influencia resulta esencial para entender el presente.
Introducción

Cuando era adolescente, solía pasar horas sentado en el banco de la esquina de mi calle junto a un buen amigo mío. Generalmente, empezábamos ha­ blando de temas banales propios de chavales de la edad, tales como los próxi­mos exámenes o los planes para el fin de semana, pero casi siempre terminá­bamos filosofando sobre las eternas preguntas que siempre se ha formulado el ser humano: ¿Cuál es la Verdad? ¿Cuál es nuestro propósito aquí? Nunca hallábamos respuestas satisfactorias, por lo que esas conversaciones solían ser recurrentes.

Ciertamente, desde que somos niños sentimos una necesidad innata de entender el porqué de las cosas. Esa curiosidad, en algunos casos, logra man­tenerse viva en la adultez. Digo "en algunos" porque, lamentablemente, a medida que cumplimos años, lo más habitual es que esa chispa se apague poco a poco, consumida por un sistema en el que, como muchos dicen, "bas­tante tengo con llegar a fin de mes como para preocuparme por temas más profundos". Otros, en cambio, nunca dejan de cuestionarse, de observar, de intentar comprender mejor por qué sucede lo que sucede. Si tiene este libro en sus manos, probablemente sea una de esas personas.

La primera vez que escuché sobre la existencia de la masonería tendría unos 18 o 19 años. Por aquel entonces no me preocupé en absoluto de dedicar tiempo a estudiar a esta orden, quizá porque era demasiado joven para comprender el peso que ha ejercido en la historia, o quizá porque, simplemente, tenía otras prioridades. Lo que sí comencé a tener claro por aquellos años, en parte gracias a documentales, y en parte gracias a otros investigadores que ya comenzaban a llamar mi atención, es que han existido, y aún existen, grupos de poder que se reúnen en secreto para decidir sobre temas que, a la postre, acaban afectando al resto de la sociedad. Probablemente, la palabra que más me caló en aquellos años fue "Illuminati", no tanto "masonería", que para mí sonaba como a algo más antiguo y desfasado. Pero, como siempre digo, las personas que mantienen viva esa curiosidad y que estudian histo­ria, teología, filosofía, sociología, historia del arte, se preguntan acerca del poder, o simplemente buscan respuestas a las preguntas eternas que subya­cen en el alma humana, terminan encontrándose con la masonería.

En mi caso, el motivo que me llevó a investigar seriamente sobre esta orden, y en general sobre las sociedades secretas, fue el mismo que me hizo poner el foco en las redes de poder global, especialmente tras lo ocurrido en todo el mundo en el año 2020. Si ya antes había leído algo sobre estos gru­pos, fue a partir de entonces cuando comencé a dedicar la mayor parte de mi tiempo a investigarlos en profundidad y a leer decenas de obras dedicadas exclusivamente a este tema. Cuanto más leía sobre ello, más me daba cuenta de lo profundo que resultaba el asunto, lo que, invariablemente, se traducía en más y más libros. Comprendí entonces el peso que la masonería ha tenido en la historia de los tres últimos siglos y me sorprendió que, siendo una orden que tanta influencia ha ejercido en nuestra historia, nunca se men­cione en los libros de texto de escuelas y universidades, al menos los que yo he estudiado.

Llegado el momento, cuando empecé a conocer más sobre la masonería y otras sociedades secretas, pensé que sería buena idea compartir el cono­ cimiento que iba adquiriendo con aquellos a quienes pudiese interesarles saber más sobre esta orden iniciática y su influencia en la sociedad. Sucedió entonces que fui invitado a Worldca$t, uno de los pódcast  (transmisiones digitales) más escuchados en España, especialmente entre la gente joven, donde se quiso abordar el tema de la masonería. Y a partir de ahí fueron llegando más invitaciones a otros programas. Entre los comentarios que aparecían en las entrevistas, hubo una palabra que comenzó a repetirse más que ninguna otra: "Llueve". ¿Por qué?

¿Qué puede significar esa palabra en un contexto donde, aparentemente, no tiene ningún sentido? Entonces comprendí. "Llueve" es la palabra clave que los masones usan para aludir al hecho de que se esté filtrando información del interior de las logias al mundo "profano", es decir, a los no iniciados en la masonería. Básicamente, es una manera de decir "calla, que hay profanos escuchando". El uso de este término en masonería responde a dos motivos distintos:

El primero es el relacionado con la construcción en sí misma1. Los masones actuales son herederos de los gremios de canteros y constructores medieva­les, y como tales, han mantenido en su ideario y su simbolismo muchísimas referencias a la construcción, como veremos en este libro. Cuando una cons­trucción no está bien hecha, se acaba filtrando agua entre las grietas o ca­vidades que hayan quedado sin cubrir. Si un masón incumple su juramento y rompe su silencio, de igual manera se producen filtraciones. Por tanto, cuando esto sucede, se puede decir que "llueve".

El segundo tiene relación con el origen histórico de la masonería especula­tiva, que es la que conocemos hoy. Las primeras logias solían encontrarse en tabernas donde se reunían los hermanos masones. Era habitual que uno de ellos se colocara en el tejado para vigilar quién se acercaba, identificando así a los que no pertenecían a la orden. Cuando alguien ajeno se acercaba al local, el vigilante ubicado en el tejado dejaba caer pequeñas piedras por la bajante de agua pluvial, simulando el ruido de la lluvia, de manera que los que se encontrasen reunidos en el interior supieran que alguien externo se aproxi­maba2. Esa es la razón por la que también podemos considerar que "llueve" cuando un masón está hablando cerca de un profano, poniendo en riesgo el secreto de la logia.

El hecho de que numerosos masones me trasladen mensajes como «llueve», «lluvia», «está lloviendo», «llueve en exceso», «tormenta y huraca­nes», «cumple o lloverá», «dónde está tu juramento», «irrádienlo»3 y demás comentarios para tratar de hacerme callar, no es sino una prueba de que lo que comparto es cierto. Lo mejor de todo es que la "lluvia" que provoco con la información que comparto, la causo sin haber sido jamás iniciado en nin­guna logia masónica. Simplemente expongo lo que he podido leer en decenas de libros, muchos de ellos escritos por propios masones o ex masones, otros tantos por historiadores expertos en la materia, y otros por informadores que han podido acceder a cierta información privilegiada por sus ocupacio­nes profesionales o sus redes de contactos. Son ellos los que provocaron la "lluvia" de la que yo he podido hacerme eco, algunos incluso sacrificando su vida por sacar esa información a la luz, como fue el caso del capitán William Morgan en los años 20 del siglo XIX, en el continente americano, caso que ve­ remos detenidamente en el interior de estas páginas.

Por tanto, nada tienen que reprocharme los masones que se rasguen las vestiduras por lo que leerán en este libro, ya que la información que aquí encontrarán no corresponde al incumplimiento de ningún juramento ma­sónico, puesto que jamás he pronunciado tales juramentos. Mi motivación para haber dedicado tanto tiempo y esfuerzo durante más de cinco años a investigar esta orden y, finalmente, haber escrito este libro, responde a la necesidad de comprender cómo funciona esta sociedad secreta, o discreta, tal como afirman ellos, que se propuso cambiar el mundo hace más de tres siglos, y cuya huella está presente en cualquier ámbito de la sociedad actual en el que se quiera reparar. Una huella solamente visible para los que son capaces de desentrañar el lenguaje masónico, su simbolismo, sus acciones y sus objetivos.
He decidido estructurar el contenido del libro en doce capítulos que, a su vez, podríamos agrupar en tres bloques.

Los primeros cuatro capítulos abarcan la historia, estructura, Ritos4, ritua­les, obediencias y símbolos de la orden, así como lo concerniente al secreto masónico.
Un segundo bloque explora la relación de la masonería con las antiguas Es­ cuelas de Misterios y las enseñanzas que, a lo largo de la historia, un selecto grupo de iniciados en sociedades iniciáticas ha querido mantener en secreto, tales como el hermetismo o la alquimia. Además, se aborda la relación o la incompatibilidad de la orden con las tres religiones monoteístas más practi­cadas en el mundo: el cristianismo, el islam y el judaísmo.
En la tercera parte, entramos de lleno en el aspecto más esotérico de la masonería, así como en lo relativo al poder que esta hermandad ha ejercido en el mundo desde que decidió reconvertirse a comienzos del siglo XVIII. El último capítulo lo dedico enteramente a la orden delos Illuminati.
Finalmente, he decidido incluir un anexo con algunas de las controversias que rodean a esta orden y que creo que al lector también le resultará intere­sante conocer.

Con respecto a la metodología que he seguido para escribir este libro, considero que sumergirse en un tema tan controvertido y a la vez tan im­portante requiere extremar la precaución en lo que concierne a las fuentes utilizadas. En esta "sociedad de la desinformación" en la que vivimos es más fácil que nunca caer en la trampa de la información falsa, de una noticia sin contrastar o de una supuesta frase dicha por algún masón que resulta impo­sible de verificar. Esa es la razón por la que, desde que comencé mi investiga­ción, siempre he tenido claro que las fuentes a las que recurriera debían ser fidedignas y contrastables. En este asunto en particular, las mejores fuentes son los libros escritos por propios masones, algunos de los más reputados en la historia de la orden, o bien por miembros arrepentidos que decidieron abandonarla. Tampoco he querido dejar de recurrir a historiadores e inves­tigadores expertos en el tema, algunos de ellos desde un punto de vista más crítico con la hermandad iniciática, de forma que pueda cubrir todo el espec­tro, tanto los que la defienden como los que la critican, de manera que cada uno pueda sacar sus propias conclusiones. En cualquier caso, el lector tendrá a disposición todas las referencias bibliográficas citadas para que pueda con­trastar la información por sí mismo.

Estoy convencido de que, tras leer el contenido de este libro, su percepción del mundo y de la historia no volverá a ser la misma.

Cojan sus paraguas.

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1 
2 Callaey, Eduardo R. El Mito de la Revoluci6n Mas6nica. Ediciones Nowtilus (2007), p. 48.
3 En la terminología masónica se utiliza el verbo "irradiar" para aludir a la expulsión de un hermano masón de la fraternidad.
4 En masonería conviene diferenciar entre Rito, con R mayúscula, y rito, en minúscula. El primero se refiere a un sistema estructurado de grados masónicos con su propia organización, reglas y preceptos de acuerdo con los cuales se practican o realizan las ceremonias y se comunican las enseñanzas de los grados. El segundo, por el contrario, alude a la ceremonia o ritual específico que se realiza en una logia.

Las verdades de la Masonería por PABLO SÁNCHEZ ACERO - DR.ORIOL LUGO

sábado, 25 de abril de 2026

LIBRO "TODOS LOS HOMBRES DE SÁNCHEZ": 👥 CÓMO SE ORGANIZÓ LA MAYOR TRAMA DE CORRUPCIÓN DE LA HISTORIA DE LA DEMOCRACIA EN ESPAÑA por KETTY GARAT


TODOS  LOS  
HOMBRES  DE  
SÁNCHEZ

CÓMO SE ORGANIZÓ LA MAYOR TRAMA DE 
CORRUPCIÓN DE LA HISTORIA 
DE LA DEMOCRACIA EN ESPAÑA


Una investigación imprescindible para entender 
quién manda, cómo y con qué complicidades
Éste es el relato de una traición múltiple: política, moral y periodística. A partir de una investigación que se inicia con la fulminante caída de José Luis Ábalos en 2021, Ketty Garat reconstruye el entramado de lealtades, ambiciones y ajustes de cuentas que acompañaron al ascenso, la consolidación y la degradación del núcleo de poder que rodea a Pedro Sánchez. Un poder que no se limitó a conquistar el PSOE y el Gobierno, sino que terminó por canibalizarlos desde dentro.
El libro retrata un sistema en el que nadie actúa solo. Desde Sánchez hasta sus hombres de confianza -Ábalos, Santos Cerdán, Koldo García-, pasando por actores políticos, empresarios, intermediarios y aliados internacionales, Garat expone cómo se organizó una red de poder basada en la traición preventiva, el control interno y la eliminación sistemática de cualquier disidencia.
Mientras se desplegaba esta trama corrupta, buena parte de los medios abandonaron su función de fiscalización del poder y, en su lugar, señalaron a la periodista y al periódico que la investigaban, a los que el tiempo y la justicia han dado la razón.
Todos los hombres de Sánchez es también una crónica desde las bambalinas de una exclusiva en la que se revelan detalles hasta ahora desconocidos.
Es, en definitiva, una investigación que muestra qué ocurre cuando el poder no encuentra resistencia, la traición se convierte en método y el silencio se presenta como virtud.


Ketty Garat desvela la última treta de Sánchez para aferrarse al poder

OBJETIVO DIRECTO | Pedro Sánchez al desnudo: el Mercedes y el pucherazo en el PSOE

THE OBJECTIVE abre hoy la caja de los secretos de Ferraz para mostrar la realidad de la urna que preparó el entonces secretario de Organización del PSOE, César Luena, y que provocó los gritos de «pucherazo» del sector crítico. Una urna que no estaba «detrás de una cortina», como se desveló en su día, sino detrás de una pared, en un «cuartucho» situado detrás de la mesa de la dirección federal del PSOE en la sala Ramón Rubial. Una fórmula que fue criticada hasta por los sanchistas pata negra como Josep Borrell, porque impedía la transparencia en el proceso y colmaba de secretismo la votación sobre la continuidad o no de Pedro Sánchez como secretario general del PSOE, con el fin de blindar su permanencia. La dirección federal quería cortar el paso a una votación por llamamiento en la que cada uno de los miembros natos del Comité Federal se retratara públicamente. Pero Sánchez no lo consiguió.

La urna secreta
La reunión del máximo órgano entre congresos fue una «orgía de sangre», una batalla campal en la que se tuvieron que tomar cuatro recesos por la imposibilidad de alcanzar un acuerdo sobre cómo proceder tras la dimisión de 17 de los miembros de la Ejecutiva. Se debatió todo: el qué (si congreso extraordinario o gestora); el quién (si votaba la Ejecutiva dimisionaria o no); y el cómo (si por votación secreta y en urna o por llamamiento a mano alzada). El secretario de Organización, César Luena, estaba convencido de que «si votamos a mano alzada, mucha gente que nos apoya no lo va a hacer, por las presiones de su federación», motivo por el cual se dispuso una urna para forzar una votación secreta, la única forma de garantizar los votos comprometidos y, por tanto, ganar la moción.

Tras varios intentos fallidos, la presidenta del Comité Federal, Verónica Pérez, mano derecha de Susana Díaz, intentó llevar a término la votación mientras era boicoteada por la organización de Ferraz —que le cortaba constantemente el micrófono— y por el representante de los sanchistas en la presidencia del órgano, el ya fallecido Rodolfo Ares, mano derecha de Patxi López. Tras horas de desacuerdo y recesos para negociar, Pérez proclamó: «Compañeros y compañeras, un poco de tranquilidad, un poco de calma y un poco de serenidad. Llevamos muchas horas intentando llegar a un acuerdo, pero me toca tomar una decisión porque soy la presidenta del comité federal y vamos a votar». Ares le quitó el micrófono: «¿Me dejarás hablar? ¿Me dejarás hablar al menos?». Pérez le arrebató nuevamente el aparato: «Bueno, Rodolfo… pero, por favor, Rodolfo…». El socialista vasco se levantó al atril dispuesto frente a la mesa de la Ejecutiva mientras Verónica pugnaba por impedir su intervención: «Compañeros y compañeras…». «Déjame la palabra, compañera. ¡Hombre, por Dios! ¡Compañera, por Dios!», le interrumpía Ares.

La escena se repitió en varias ocasiones, disparando una tensión que motivó la petición de palabra de 100 miembros del Comité Federal. El primero de ellos, el también difunto Javier Lambán, para denunciar la «transgresión de las normas de los estatutos» porque, tras la dimisión de la mitad de la Ejecutiva, «el secretario general como tal ya no existe, [sintiéndolo] mucho por el compañero Pedro Sánchez». Detrás de él, las oficialistas Adriana Lastra, Carmen Montón, Francina Armengol y Susana Sumelzo reían. Hasta el ex secretario de Organización del PSOE Pepe Blanco intervino de forma acalorada para denunciar que no se hubiera reunido la comisión de Ética y Garantías, tal y como habían solicitado tres de sus miembros, entre quienes se encontraba la entonces desconocida María Jesús Montero, entonces del lado de los susanistas, y amenazar sutilmente con que esto podría llegar a los tribunales: «Que acabe alguien diciendo esto lo tienen que medir con medidas cautelares en los juzgados de Plaza de Castilla […]. Saltarse un órgano que tiene que interpretar la norma es decir lo mismo que aquí no hay normas…».

«¡Pucherazo! ¡Cobardes, sinvergüenzas!»
Uno de los pocos que arropaba a Sánchez era Josep Borrell, quien preguntó al aire: «Nos piden que votemos un texto que desconozco, que desconocéis, que no está en el orden del día y que no ha sido emitido por ningún órgano competente del partido. ¿Creéis de verdad que este Comité Federal puede votar esto en estas condiciones?». Una intervención que dio pie a Luena a proponer desde la Ejecutiva que «dada la intensidad y lo importante de esta jornada, [propuso] que [la] votación sea en secreto y en urna», motivando las risas nerviosas del sector crítico. La bomba estalló cuando Rodolfo Ares, en un nuevo torpedeo contra la presidenta del Federal y antes de que esta anunciara el inicio de la votación por llamamiento, se levantó nuevamente al atril y vociferó: «Hay una petición hecha para que se vote en secreto; la mayoría de la mesa vamos a respaldar que se vote en secreto. Se empezará a votar en las urnas que están habilitadas al efecto —dijo, señalando a la derecha de la sala—, y, por lo tanto, llamamos a los compañeros a participar en la votación secreta que es la decisión de la mesa».

Justo en ese momento y por orden del secretario de Organización, Marcos, un trabajador de Actos Públicos de Ferraz, y otro compañero aparecieron en la sala con una urna de metacrilato que habilitaron en el cuarto trasero de la sala, mientras el segundo trabajador sacaba unos papeles con votos preparados para introducir en la urna. El primero que se levantó para colocarse en fila en la puerta izquierda del habitáculo fue Pedro Sánchez, seguido de Adriana Lastra, María González Veracruz —embarazada de ocho meses—, Luis Tudanca, Idoia Mendia, César Luena, Manolo de la Rocha, Pilar Sánchez Acera, Daniel Viondi y quien sería después el gerente del PSOE, Mariano Moreno Pavón. Los amigos de Sánchez, Antonio Hernando y Óscar López, ni estaban ni se les esperaba.

Los críticos andaluces saltaron como un resorte, incluida la presidenta de la Junta de Andalucía, que gritaba entre lágrimas: «¡Compañeros y compañeras, esto así no se puede, en una urna tapao, tapao…!», se quejaba Susana Díaz. La exportavoz socialista Soraya Rodríguez empezó a llorar solicitando parar el espectáculo; el alcalde de Soria, Carlos Martínez, se llevaba las manos a la cabeza; Pepe Blanco alzaba el dedo índice para denunciar el esperpento de una imposición «antiestatutaria» de la dirección federal, absolutamente inédita. La tensión llegó a tal nivel que el dos de Susana Díaz, Juan Cornejo, secretario de Organización del PSOE andaluz, agarró «por la pechera» a un miembro de la Ejecutiva en medio del griterío: «¡Pucherazo! ¡Cobardes, sinvergüenzas!». Un exceso que precipitó el principio del fin de Pedro Sánchez, aunque sólo por unos meses.

VER+:

Melchor Miralles:
«El trabajo de Ketty Garat merece 

viernes, 24 de abril de 2026

LIBRO "PASAJE DE IDA": 15 ESCRITORES VENEZOLANOS EN EL EXTERIOR 🏃

PASAJE DE IDA

15 escritores venezolanos en el exterior

Para nadie es desconocida la actual diáspora de venezolanos en busca de mayor seguridad y mejor fortuna, un fenómeno que aún podemos llamar novedoso entre nosotros y que, por una parte, ha afectado en lo inmediato la cotidianidad y el mundo emocional de muchas familias, mientras por otra tal vez esté cambiando la propia idiosincrasia de toda una nación. Conformada en gran parte por la llamada clase profesional, a esta migración se suman artistas, intelectuales y escritores. De estos últimos se han reunido aquí quince testimonios como constancia de las dificultades, asombros y desasosiegos que este éxodo específico implico quehacer que es la creación literaria, estas voces de importantes poetasa, aminorados en cierto sentido, acrecentados en otro, por las facilidades de comunicación del actual mundo globalizado.
Sin querer -ni poder- renunciar a un origen que no es solo parte de sus recuerdos y vivencias fundamentales, sino también, y de manera inevitable, de ese íntim, narradores y ensayistas nos ofrecen muy variadas visiones sobre esta particular experiencia, donde lo dejado atrás, ese lugar llamado Venezuela, es hilo conductor y enlace. Estamos pues, como afirma en la introducción Silda Cordoliani, compiladora y presentadora del libro, ante «un caleidoscopio de la patria vista desde lejos»; aquí confluyen desde la nostalgia por ciertos sabores hasta reflexiones sobre el habla y la lengua, sin nunca desatender los sentimientos encontrados que despierta un país tan convulsionado como el nuestro.
Introducción


Desde hace algunos años las despedidas son parte de mi vida. Prolongadas despedidas que comienzan mucho antes del día en que esa persona tan querida toma el avión llevando lo menos posible de equipaje, mientras nosotros seguimos acumulando objetos que nos van dejando en prenda. Tal vez habría que agradecer entonces las tantas dificultades por vencer, el largo tiempo que transcurre entre la decisión y el adiós, porque llegado el momento definitivo de la partida, la tristeza del vacío ya se ha hecho costumbre.

Seguramente esa ha sido la principal razón por la que surgió este libro.

Después vienen las conversaciones a distancia, los chateos y correos como un ejercicio más, como un esfuerzo para no acabarse de ir, para que no se vayan del todo. La necesidad de superar la desazón y el desconcierto se hace mutua, como mutua la necesidad de apoyarnos en nuestros respectivos desarraigos. Porque el lugar de pertenencia, ese espacio que solemos llamar patria, son paisajes y cadencias, son experiencias y recuerdos, pero, sobre todo, son los afectos. Y si los paisajes se deterioran tan rápido, si las experiencias ya no sirven para entender la realidad y, además, los afectos se ausentan, también los que se quedan comienzan a vivir en estado de extrañamiento. 

“Me fui mucho antes de haberme ido”, dice Israel Centeno.

Para los venezolanos, la diáspora que hemos sufrido durante los últimos tiempos constituye una novedad, un fenómeno social insospechado pocas décadas atrás. Nos agarró de sorpresa, sin aparente aviso previo, y aun hay quienes guardan la secreta esperanza de que pueda ser revertida. Nada indica que hayamos asimilado todavía lo que significa para nuestra forma de vida, nuestra manera de relacionarnos y nuestra propia existencia, haber pasado de ser un generoso país de inmigrantes a un convulsionado país de emigrantes.

Sobre exilios sí aprendimos suficiente durante los regímenes dictatoriales del siglo pasado, sufridos en su gran mayoría por políticos e intelectuales. De estos últimos quizás los casos más emblemáticos sean Rufino Blanco Fombona, desterrado durante más de veinte años en Madrid, donde escribió buena parte de su obra y fundó la famosa editorial América, y Mariano Picón Salas en su exilio chileno, “un venezolano errante” como lo llama Gregory Zambrano.

Pero, aquí y ahora, no se trata exactamente de exilio. “Las acepciones rigurosas de los términos destierro o exilio me son ajenas”, sostiene Miguel Gomes, y con razón, pues en un mundo donde la saturación de posibilidades de comunicación disminuye en gran medida pesares y añoranzas, unas palabras como esas no guardan demasiada vigencia. Por otro lado, sea cual sea el motivo, nuestra migración es un apartamiento escogido, que poco se corresponde con la carga semántica a la que remite un término tan fuerte como exilio.

Los quince autores reunidos aquí son escritores o, más bien, creadores literarios, con al menos un libro publicado, a quienes se les solicitó una íntima reflexión sobre el país a partir de su quehacer literario. Poetas, narradores, ensayistas y críticos que han optado por una vida fuera de Venezuela, muchas veces por simples circunstancias del destino, otras impulsados (u obligados) por las nada favorables condiciones políticas y sociales. De cualquier forma, lo que parece agruparlos más allá de su pasión creadora es el improbable retorno. De allí tal vez que en la mayoría de estos textos resulte evidente un dolor que supera en mucho a la simple nostalgia. Y es que este país, como certeramente advierte Gustavo Guerrero, se ha convertido en una “materia problemática”, en un enigma cuya búsqueda de resolución quizás inquiete bastante más desde la distancia.

Nada de extraño tiene entonces que algunos de los invitados a este proyecto hayan insistido en su dificultad para escribir sobre el tema, o –siguiendo a Juan Carlos Méndez Guédez– para “hablar de Venezuela sin que les falte el aire”; dificultad que puede haber sido la causa de que algunos otros convocados no estén presentes. Asimismo, esto explicaría, en parte, la abundancia de textos fragmentarios, e incluso las imágenes fotográficas con que Verónica Jaffé y Doménico Chiappe complementan los suyos. En parte, digo, porque al tiempo que se trata de cohesionar los contradictorios sentimientos que despierta lo dejado atrás, las experiencias de extranjería también reclaman su lugar en el espacio emocional de los migrantes.

Recuerdos que emergen como una antigua película en sepia, intensos testimonios de vida, reflexiones sobre el país y el trabajo con la palabra que los une, querencias y asombros, imágenes y sueños emergen de estos textos tan variados como las vivencias y las voces literarias de quienes los ofrecen. Un caleidoscopio de la patria vista desde lejos. Ellos, escritores, diestros en el oficio y sus recursos, han logrado nombrar lo que tanto cuesta nombrar.

En un inicio contemplé la idea de agruparlos según los asuntos más resaltantes de cada trabajo para proponer así cierto orden de lectura. Más tarde comprendí que esto no iba a resultar del todo justo, pues al restringirlos podía restar importancia precisamente al carácter fragmentario de muchos de ellos y, por tanto, a la diversidad de aspectos a los que apuntan. Preferí entonces organizarlos de manera más convencional, de acuerdo con un orden temporal en este caso, comenzando por el autor que dejó el país más temprano, en 1983, hasta Blanca Strepponi, que partió en 2011.

Finalmente, creo importante señalar aquí que en ningún otro momento Venezuela ha tenido tantos de sus escritores fuera. Sabemos, y es ya un lugar común decirlo, que a diferencia de lo que ocurría con otros creadores latinoamericanos, sus viajes tuvieron siempre un pasaje de regreso. Incluso, ni los más férreos opositores de los gobiernos de la última mitad del siglo XX llegaron a emigrar. Para bien o para mal, Venezuela brindaba una seguridad (y comodidad) que nadie parecía estar dispuesto a poner en riesgo. Acaso –también se ha dicho– sea esta una de las razones por las cuales la literatura venezolana ha tenido tan poca proyección. Cabe pensar entonces que este flujo de escritores prolongando el país más allá de sus fronteras trae consigo buenos augurios para la literatura nacional, para una tradición cultural que mucho ha tenido de ensimismada. Como prueba: los nombres venezolanos que figuran cada vez más en catálogos editoriales extranjeros. Varios de ellos están presentes en este libro.

gregory-zambrano-las-patrias-circundantes-en-pasaje-de-ida by Elisa Pinilla Da Silva