EL Rincón de Yanka

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viernes, 19 de junio de 2026

LIBRO "LA INVOLUCIÓN DEL SIGLO XXI": DE HOMOSAPIENS A BONOBOS CON TECNOLOGÍA por A. CARLOS GONZÁLEZ


LA INVOLUCIÓN 
DEL SIGLO XXI
DE HOMOSAPIENS 
A BONOBOS CON TECNOLOGÍA

UNA CRÍTICA TAN DESPIADADA COMO NECESARIA 
DE LOS PRINCIPALES PROBLEMAS 
QUE AFECTAN A LA SOCIEDAD ACTUAL

EL PROGRESO SE HA DECONSTRUIDO, 
LOS VALORES SE HAN PERDIDO, 
EL ODIO SE HA IMPLANTADO


Podemos definir la involución como la detención y/o retroceso de una evolución, tanto si ésta es biológica, económica, cultural, política o social. En el último siglo se han producido más avances —a todos los niveles— que en toda la historia de la humanidad, pero existe una alta probabilidad de que en los anales de la historia se hable del siglo XXI para explicar cómo se produjo una de las mayores involuciones de la humanidad.

En el año 2004, las redes sociales entraron en escena. Al mismo tiempo, el movimiento feminista cobró fuerza, se aprobó la Ley Integral contra la Violencia de Género y comenzaron a darse toda una serie de eventos imprevistos. Las relaciones comenzaron a dañarse y el número de nuevos matrimonios comenzó a descender al mismo tiempo que los divorcios se comenzaron a disparar.

En los siguientes años llegaron los teléfonos inteligentes, y las redes sociales cambiaron su estrategia con el fin de obtener más ingresos, comenzando a gestar un problema que nunca antes ha experimentado la humanidad. Las personas comienzan a ser víctimas de este nuevo entorno, al mismo tiempo que comienzan a surgir discursos de odio entre hombres y mujeres como nunca antes se había visto. El periodismo desaparece por completo y ya sólo busca manipular la información y transformar las noticias convirtiéndose en parte del problema.

En el año 2015, por primera vez, el número de divorcios comienza a superar el número de nuevos matrimonios, coincidiendo con un aumento considerable de enfermedades de transmisión sexual. El porqué esta observación es importante, únicamente es para entender un proceso involutivo que ya ha vivido el humano en varias ocasiones y que nos avisa del inicio de un ciclo. Por otra parte, el concepto de belleza mínima estándar se vuelve preocupante por culpa, nuevamente, de las redes sociales. Los problemas relacionados con la salud mental se disparan de forma alarmante. La sociedad del siglo XXI se sumerge en una involución social disfrazada de progreso. Y estamos a tiempo de revertirlo.

A lo largo de este ensayo, sustentado en la biología, psicología y antropología, confrontaremos algunas de las principales ideas que nos están dirigiendo a abrir puertas que deberían permanecer cerradas.
  • Analizaremos a fondo la idea de deconstruir el matrimonio, la destrucción del concepto de familia y el fin de la monogamia, pues en el siglo XXI es el camino hacia el que nos dirigimos, y acabaremos pagando las consecuencias. Eso que algunos llaman "tradiciones anticuadas" es lo que ha mantenido viva a nuestra especie, siendo también lo que nos ha hecho progresar como sociedad. Ya dejamos de ser bonobos.
  • Veremos los motivos de esta guerra sin sentido entre hombres y mujeres.
  • Hablaremos de cómo los algoritmos y redes neuronales están destrozando (literalmente) nuestro cerebro y nuestra forma de vida en lo que es el mayor experimento en tiempo real y a escala masiva que el mundo haya conocido.
  • Analizaremos los peligros del nuevo estándar de belleza y de los problemas que está ocasionando en nuestros jóvenes y no tan jóvenes.
  • Y por supuesto, analizaremos desde varios ángulos las políticas de género y otros asuntos.Además encontrarás.¿Por qué los senderistas de Tinder tienen más probabilidad de contagiarte una ETS?
  • Conversaciones filosóficas con una prostituta.
  • ¿Por qué ellas siguen buscando hombres con dinero a pesar de que son económicamente independientes?
  • ¿Por qué no funcionan ni funcionarán las relaciones sexualmente abiertas?
  • y mucho más...
Hoy en día, tanto lo superficial como lo material están a la orden del día. El mundo seguirá girando en la dirección correcta gracias a esas mujeres que rechazan las locas ideas de odio y desunión que promueven este tipo de movimientos. La toxicidad se ha instalado en las altas esferas de la sociedad y pretende arrasar con todo sin importarle las consecuencias. No demos lugar a ello.

Me ha sorprendido la forma en que ha ido enlazando los diferentes estudios antropológicos para terminar llegando a conclusiones psicológicas. Si bien se nota que Carlos ha hilado para llegar a la conclusión deseada lo ha logrado hacer con maestría, de forma que como él mismo dice, «podrás estar de acuerdo o no, pero te costará refutarlo con coherencia». En este libro nos advierte de los peligros futuros de romper las relaciones sexoafectivas y el concepto de familia, del daño cerebral que están produciendo las redes sociales y las redes neuronales, de los peligros de estándar de belleza actual y otras muchas hipótesis que ha elaborado. Buen ensayo donde condensa de forma precisa, amena y al grano, sobre los principales problemas que se encuentran en la sociedad actual.
Y efectivamente, si nos dejamos arropar por las nuevas tecnologías e ideologías sin sentido crítico, simplemente nos involucionaremos de forma irreversible, tal como se plantea, aún estamos a tiempo de revertirlo.

Para Tenenbaum, al igual que para la escritora Virginia Woolf y Kate Millet, el matrimonio y las relaciones sexoafectivas son un constructo social reciente que oprime a la mujer. Este discurso parte de la premisa de que, en la prehistoria, las relaciones eran abiertas y polígamas. El matrimonio únicamente es una invención reciente cuyo propósito es poseer, dominar y oprimir a la mujer, pues la misión de la mujer ha sido la de corresponder y satisfacer los deseos de su marido, mientras que el marido podía mantener relaciones sexuales con otras mujeres sin que la mujer le pudiera reprochar absolutamente nada. La mujer simplemente aceptaba esta conducta del hombre. También se habla de esas épocas en las que los matrimonios eran en su mayoría por conveniencia y la mujer era obligada a casarse con un hombre que ella no había elegido. Es cierto que estas situaciones se han dado. En pleno siglo XXI ya no podemos comprar la teoría de ese feminismo marxista que relacionaba la monogamia con la opresión hacia la mujer, donde el matrimonio era comparable a la relación entre el capitalista (hombre) y el obrero (mujer).

Hoy en día ambas partes pueden decidir deshacer un matrimonio sin dar explicaciones; ni marido ni mujer están obligados a permanecer en esta unión por hipocresía o por guardar las apariencias; la mujer no está obligada a aguantar que su marido tenga relaciones extramaritales a cambio de comida, casa y validación social. El hombre es libre. La mujer es libre. Ambos miembros de la pareja pueden decidir quedarse o marcharse. Ahora existe otro discurso que podría partir de una base algo más egoísta. Para Tamara y un amplio grupo de mujeres y hombres, tener una relación de pareja estable monógama únicamente significa que te estás perdiendo la oportunidad de estar con otras personas; podrías perderte la oportunidad de estar con alguien mejor; podrías perderte la oportunidad de disfrutar mucho más. La relación perfecta, según la literatura feminista actual, sería tener una relación afectiva estable, pero al mismo tiempo, que la relación sea abierta sexualmente. Es decir, tener un novio o novia —marido o mujer—, pero si te apetece tener sexo con otra persona, hacerlo con total libertad.

Hoy día, un gran porcentaje de personas han incorporado el hábito de consumismo extremo al terreno de las relaciones. De la misma forma que consumimos productos, ahora consumimos personas. La pregunta sería si, al igual que ocurre con el consumismo desmedido—que no aporta más felicidad—, cuando consumimos personas de forma desmedida, ¿somos capaces de encontrar más felicidad? En principio, los niveles de infelicidad en las personas promiscuas nos indicaría que no. Debemos comprender que una de las cosas que está predominando en la sociedad del siglo XXI es el egoísmo de las personas y la búsqueda del placer inmediato y, a menudo, sin detenerse a pensar en las consecuencias. Tampoco estamos dispuestos a hacer ningún tipo de sacrificio si ese sacrificio conlleva perdernos algo de placer. Lo queremos todo; no queremos perdernos nada.
n tocarse, dormir, tener sexo y comer, los humanos tenemos ciertas obligaciones, incluso ciertos propósitos de vida, por lo que para fomentar las relaciones abiertas
A diferencia del chimpancé o el bonobo, cuyas únicas preocupaciones so, éstas deben sustentarse en otro tipo de discurso que no sea únicamente decir que la monogamia no está en nuestra naturaleza. Porque posiblemente la única naturaleza del ser humano sea la supervivencia, y fue debido —precisamente— a esa naturaleza de supervivencia que nuestros antepasados eligieron la monogamia. De lo contrario, en estos momentos seguiríamos haciendo lo mismo que hacen los bonobos.

Las relaciones abiertas surgen para darle una solución al desgaste que produce la pareja monógama estable. Estas personas piensan que la pareja durará más si normalizan el hecho de que pueden tener sexo con otras personas, teniendo fuera de casa lo que ellos consideran que va a fallar dentro de casa, pero en mucho casos, se acaban dando de bruces con la realidad. Y es que, además de los problemas que mencionamos en el apartado anterior, aquí surge otro problema. Las parejas abiertas tienen solucionado el problema del sexo, pero no solucionan los problemas que acarrea la convivencia ni solucionan los problemas que tenemos como seres individuales. Finalmente, este tipo de parejas acaban siendo almas libres sexualmente que conviven como compañeros de piso que, de vez en cuando, mantienen relaciones sexuales entre ambos (compañeros de piso con derecho a sexo). Pero no desaparecen los problemas que tienen las parejas monógamas, como es el hecho del reparto de tareas, el cuidado de los niños— en caso de que existan—, el carácter y personalidad de los partícipes, así como posiblemente, nuevas discusiones por este estilo de relaciones sexualmente abiertas. Esta situación es mucho peor en las relaciones poliamorosas, donde ya no es únicamente una cuestión de sexo abierto, sino que en este caso, también es una relación abierta afectivamente. En este tipo de relaciones “a tres” o más, existen —eso sí— unas claras ventajas, como puede ser un mejor y efectivo reparto de tareas y una mayor contribución económica al núcleo familiar. El problema de estos matrimonios poliamorosos es una cuestión de sentido común y matemáticas. Supongamos que una mujer está conviviendo con dos hombres. En una relación monógama, encontraríamos las discusiones típicas entre marido y mujer. Es decir, el marido puede tener ciertos problemas con su mujer y la mujer puede tener ciertos problemas con el marido. Evidentemente, al haber otro miembro más dentro de la relación, el problema se duplicaría.

Los hombres denominados INCEL (Celibato Involuntario), una subcultura que nace del resentimiento hacia la mujer, debido a que estos hombres tienen serias dificultades para mantener relaciones románticas y sexuales con mujeres. Según ellos, las mujeres se han vuelto demasiado exigentes y no logran atraer el interés de las féminas. Algunos simplifican el mensaje de esta “comunidad”, reduciéndolo a algo tan simple como: “Están molestos porque no consiguen follar”. Pero lo cierto es que su molestia va más allá del sexo. En realidad les duele la carencia afectiva.

Podríamos definir la hipergamia como el acto de buscar una pareja o cónyuge de mejor nivel socioeconómico que ella, es decir, una mujer buscaría una pareja que, como mínimo, tenga los mismos ingresos que ella, pero, preferiblemente, por encima de su nivel. En el caso del hombre, si éste tiene un nivel socioeconómico alto, la hipergamia consistiría en el interés de este hombre por una mujer que, independientemente de su nivel de ingresos, sea de un atractivo físico superior —o más juventud y belleza— que él mismo. Traducido a un lenguaje sencillo y coloquial— de la forma que circula en la actualidad por las redes sociales—, una mujer guapa sólo estaría interesada en un hombre con más dinero que ella, mientras que un hombre con dinero únicamente estaría interesado en una mujer más guapa y/o más joven. La mayoría de mujeres niegan que se fijen en el nivel de ingresos de un hombre a la hora de elegir pareja. Y posiblemente sea cierto, al menos el hecho de que lo hagan de forma totalmente consciente, racional y deliberada.

Posiblemente Tinder sea la aplicación de citas líder del momento, con más de 100 millones de descargas únicamente en la Play Store, y más de 50 millones de usuarios activos que cada semana interactúan deslizando su dedo hacia la izquierda o hacia la derecha en la búsqueda de ese deseado Match. Si bien la idea original de esta aplicación es que puedas encontrar el amor, todo indica que la mayoría de los usuarios —aun no descartando que se pueda encontrar pareja— la usan para tener encuentros sexuales (algunos de ellos ni siquiera saben que la usan con estas intenciones y lo descubren una vez que únicamente están teniendo encuentros sexuales). Muchas mujeres se quejan de que algunos hombres les entren directamente con sus intenciones sexuales cuando reciben un match, pero, posiblemente, estos hombres entren de esa manera, debido a que les ha funcionado con otras mujeres. 

En 2014 llegué a la conclusión de que en una aplicación de citas es más fácil quedar para practicar sexo que para tomarse un café. Y por desgracia, en 2022 es aún más fácil—más fácil tener sexo, más difícil encontrar algo serio—. Y también es cierto que la gente ahora miente bastante más. El mayor problema del VIH es que un alto porcentaje de los seropositivos no saben que son seropositivos, por lo que mantienen relaciones sexuales con otras personas dentro de la nueva moda sexual, que no deja de ser variada y desprotegida. Esto respondería a la pregunta que hacíamos en el apartado anterior: 
¿Importa la conducta y hábitos sexuales de una persona con la que vas a tener encuentros sexuales? Importa desde muchos puntos de vista, pero para este punto en cuestión, importa bastante. Con el uso de protección —preservativos en este caso— es cierto que eliminamos gran parte del riesgo, aunque no el 100% en la mayoría de enfermedades de transmisión sexual. En el caso del VPH, el preservativo es donde menos practicidad encontramos, pues los propios fluidos y roce de piel con piel pueden ser suficientes para contagiarte. De hecho, aunque poco probable, no es del todo descartable que una persona se pueda contagiar incluso con besos profundos. 

En este sentido, no todos los científicos se ponen de acuerdo. Algunos dicen que sí existe posibilidad, mientras que otros aseguran que la probabilidad es nula. Si algo debemos saber con respecto a la ciencia es que nunca existe el 100% de certeza en algo. Según las investigaciones, las mujeres (al igual que los hombres) son más propensas a tener sexo sin protección con una persona atractiva. Si a ésto le añadimos que, además, esa persona lleva —o aparenta llevar— un tipo de vida saludable, nuestra cabeza automáticamente descarta la idea de que esa persona pueda ser portadora de alguna enfermedad de transmisión sexual, por lo que la mujer bajará la guardia a la hora de protegerse en sus relaciones sexuales; algo que no haría, en la mayoría de los casos, con una persona físicamente menos atractiva o con un tipo de vida menos saludable. Y aquí es donde olvidamos que las enfermedades de transmisión sexual no entienden de atractivo físico, y únicamente entienden de cuántas veces has tenido sexo de riesgo con otras personas que eran portadoras de alguna ETS. A mayor actividad sexual, mayor probabilidad de dar con una persona que en ese momento esté infectada por alguna ETS, y por tanto, mayor probabilidad de ser infectado.

En la actualidad (2022), Internet —con las redes sociales al frente— se ha dividido en dos claros bandos. Por una parte, el discurso feminista radical donde se muestra un odio jamás antes visto hacia los hombres, tachándolos de potenciales violadores y maltratadores. Por otro lado, esos hombres que, viendo el panorama y los discursos de odio de las mujeres hacia los hombres, deciden combatirlo con el mismo odio. Artículos y vídeos virales en ambos sentidos donde se parte de una peligrosa deducción: la generalización de géneros. “Todas las mujeres son…” y “todos los hombres son…” Todo sea dicho de paso, aquí el problema también se debe a los vendedores de odio. Un hombre y una mujer no son iguales. Es más, no deberían serlo, pues gracias a eso, se ha mantenido viva nuestra especie. Las primeras diferencias entre ambos géneros, como ya hemos visto, tienen mucho que ver con la biología, y otras muchas diferencias sí que podrían estar interpuestas por causas culturales, aunque en cierto modo, como ya explicamos antes, algunas de las causas culturales se han dado debido a las causas biológicas. Y con esto no estoy insinuando que una mujer deba estar en casa y su marido trabajando. Simplemente que, al igual que en una empresa o en un equipo deportivo, todos no pueden hacer lo mismo; hay que repartir tareas y funciones.

Lo que comenzó siendo un feminismo que únicamente buscaba la igualdad de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres —algo en lo que creo que a día de hoy no existe nadie que esté en contra —, acabó convirtiéndose en un movimiento político que ha metido sus garras en lo económico, social, cultural y sexual. Y este movimiento está alejado de la construcción. Usan con frecuencia la palabra deconstrucción, pero para deconstruir, primero hay que destruir. El problema es todo lo que están destruyendo a su paso. El algoritmo o red neuronal de cualquier red social puede conocernos mejor de lo que nos conocemos a nosotros mismos. Es más, ni siquiera necesitaría conocernos, pues la alteración de un algoritmo puede guiarnos en nuestra forma de pensar. Viendo las publicaciones y los “me gusta” de tu perfil en una red social, cualquier persona puede hacerte el molde. No hay que ser un genio para saber, a partir de tu actividad en redes sociales, si te gustan los coches o el cine, si eres más afín a la izquierda o a la derecha, si pasas los fines de semana en discotecas o de viaje (sobre todo si eres de los que publica toda clase de actividades e intimidades). Eso lo ve cualquier persona. Pues bien, un algoritmo es capaz de hacerte el molde con mucha más exactitud que 1000 humanos observando tu actividad en redes sociales y conviviendo contigo 24 horas al día. El algoritmo no sólo ve tus “me gusta”, sino aquellas publicaciones en las que más tiempo pasas, aquellos vídeos que ves hasta el final aunque no le des un “me gusta”, incluso tus conversaciones privadas en el chat.

Los medios de información siempre han estado polarizados, y por supuesto, siempre han intentado influir en la forma de pensar de los lectores. Eso no es nada nuevo del siglo XXI. Lo que sí es nuevo, es que ahora no se esfuerzan por disimular que lo hacen. Tratan a los usuarios como verdaderos idiotas sin tomarse la más mínima molestia por tratar de ocultarlo. Si quieres cambiar la línea editorial de un medio de información, quítales la interacción, y cambiarán la línea de su discurso. Recuerda que el periodismo de hoy día es como un mercenario. No actúa en base a un código ni a unos valores. Si no recibe dinero, no va a la guerra. Por lo tanto, si no recibe interacción en una línea editorial, dejará de trabajar en esa línea editorial al ser un tema de poco interés para el lector. Por desgracia, hasta ahora les ha funcionado. La guerra de mujeres contra hombres comenzó, y a base de noticias cruzadas, a menudo sensacionalistas, se fue implantando en el cerebro de los consumidores de noticias el hecho de que los hombres son malvados por naturaleza. Y por ende, los hombres, tras ver este tipo de mensajes, comenzaron a pensar que a las mujeres se les estaba yendo la cabeza con este tipo de discursos. Si el objetivo de algunas partes interesadas era acabar generando desconfianza entre la unión afectiva de un hombre y una mujer, sintiéndolo mucho, a grandes rasgos, lo lograron. La familia tradicional está en peligro en el siglo XXI. La pregunta sería: 
¿Estaba en peligro y por ello los medios comenzaron a hablar de esta situación, o fue a raíz de que los medios comenzaron a magnificar este problema, lo llegamos a convertir en un serio problema? Tengo mis dudas en este sentido. Quizás pusimos esta guerra de sexos entre las películas más vistas, y gracias a ello se convirtió en la película más vista.

Al problema de los medios de comunicación se le sumó el problema de los creadores de contenido. Y es que un creador de contenido, siendo honestos, busca un nicho que le genere una interacción que le permita ganar dinero. La guerra de sexos era un tema candente en este sentido. 
En el caso del odio entre hombres y mujeres, existen demasiados interesados. Por una parte, los propios medios de comunicación y creadores de contenido que cubren este tipo de contenido que genera odio, y por tanto alimenta la interacción de los usuarios. Por otra parte, la desunión entre hombres y mujeres como forma de dirigir al 50% de la población (mujeres) hacia una ideología política concreta. Si a esto le añadimos la ideología completa, la división es mucho más amplia, pues ya también incluirían dentro de un mismo grupo a mujeres, trans, homosexuales, inmigrantes y todo colectivo al que se le ha hecho creer que existe un enemigo común. 
De esta manera, el partido político hace suyos a un grupo de colectivos que, sumados entre sí, son un grupo bastante amplio de personas. Los beneficiados en este sentido serían los interesados en hacerse con estos colectivos. 
Las víctimas: todo el mundo. Y con el tiempo nos daremos cuenta de eso.

La INVOLUCIÓN del siglo XXI - Un análisis de los problemas de la sociedad actual.

La Involución Del Siglo XXI - A. Carlos González by David Villota


jueves, 18 de junio de 2026

GIME, ESPAÑA ENTERA, GIME Y DESESPERA, TODO LO TUVIERA SIN TANTA AMBICIÓN (CORRUPCIÓN): «¡Nada para mí! ¡Nada para vos! ¡Todo para España y ella para Dios!» DE LA OBRA "LA SANTA HERMANDAD" por EDUARDO MARQUINA


"...(sic) Gime, España entera,
gime y desespera, todo lo tuviera sin tanta ambición. No. Muérete España, nadie te acompaña, no buscan la hazaña sino el galardón, velludo en su silla, dorada vajilla: "¡primero Castilla! ¡primero Aragón!" Y el alma sin vuelos y eternos los duelos, y España en los suelos y el haz sin unión. Tierra de castillos y de soledades, de los homecillos y las dignidades, de horcas y cuchillos y mendicidad, sino para darte su sangre y su vida, sino para verte compuesta y unida... 
¿Por qué alza estandarte la Santa Hermandad? Nada para nadie, rasas nuestras manos, y abiertas en gesto de dar sin contar. Basta de partidos, basta de acomodos, hija de sus hijos, la España de todos, estemos a darnos y no a que nos den... (sic). Señora mi espada, la suerte está echada. Nada para mí, nada para vos. Todo para España y ella para Dios. (sic)"
Extracto de la obra teatral "La Santa Hermandad", escrita en 1929 por Eduardo Marquina, dramaturgo y poeta español.

La historia se desarrolla en torno a las intrigas del castillo de Simón de Foces, un noble que retiene injustamente a Tello e intenta aprovecharse de Catalina. Martín, el enamorado de Catalina, amenaza a Simón para salvarla. En el momento más crítico, intervienen los cuadrilleros de la Santa Hermandad y Blas, quienes logran salvar a Catalina y Tello, culminando la dramática escena con la muerte de Simón de Foces a manos de Martín.
El texto destaca por su exaltación de los valores patrióticos y caballerescos, inmortalizando en la primera jornada versos célebres pronunciados por las tropas de la Santa Hermandad:
«¡Nada para mí! ¡Nada para vos! 
¡Todo para España y ella para Dios!»

"La Santa Hermandad" es un poema dramático escrito por el destacado dramaturgo y poeta español Eduardo Marquina. La obra se enmarca dentro de su reconocido estilo historicista y patriótico, destacando por su rico lenguaje poético y sus ideales de honor.

Argumento y Temática

La trama gira en torno a pasajes heroicos e históricos donde el sentido del deber, la lealtad y los valores caballerescos se ponen a prueba. Los miembros de la célebre institución histórica, al servicio del orden y la justicia, se ven envueltos en conflictos de lealtades y pasiones desbordadas. La obra es famosa por condensar el espíritu de la época en versos épicos que exaltan la nación, como el célebre lema: 

"¡Todo para España y ella para Dios!".

Contexto Histórico

El título hace referencia a la histórica Santa Hermandad, un cuerpo de seguridad y milicias instituido a finales del siglo XV por los Reyes Católicos, que actuaba como fuerza de orden público y pacificación en los reinos de España. Marquina utiliza este trasfondo para construir una narrativa dramática sobre la lealtad, la defensa de los débiles y el honor.



La Santa Hermandad fue una institución creada por los Reyes Católicos en 1476 para controlar la seguridad de los caminos en el Reino de Castilla y a los nobles indisciplinados. Fue la primera unidad militar permanente que existió en España y una de las primeras tropas regulares organizadas de Europa.
Tenían jurisdicción en todo el territorio salvo en el interior de las ciudades, que tenían su fuero propio y estuvo en funcionamiento, con diferentes cambios, hasta que fue disuelta por decreto de 7 de mayo de 1835. Unos diez años más tarde, en 1844, se crearía la Guardia Civil como sustituto.

Se conoce como Santa Hermandad (aunque no tiene carácter religioso alguno) a un grupo de gente armada pagada por los concejos, en teoría, para perseguir y castigar a los malhechores y criminales. Fue instituida en las Cortes de Madrigal de 19 de abril de 1476, unificando las distintas hermandades (Viejas) que habían existido desde el siglo XI en los diferentes reinos cristianos.
Fue creada a propuesta de los procuradores burgaleses, ya que necesitaban proteger el comercio, pacificar el difícil tránsito por los caminos, perseguir el bandolerismo e hicieron posible el que los Reyes, sobre la base preexistente de las hermandades que habían levantado algunas ciudades, propusiesen la creación de la Santa Hermandad, quedando desde 1498 reducida a niveles locales. Este cuerpo también participó en la toma de Granada, en las expediciones a Nápoles y a las Canarias; efectuó los primeros censos y padrones modernos de España gracias a la información recogida de los municipios a principios del siglo XVI.
Unos cuantos municipios se asociaban para hacer respetar sus derechos e intereses y se comprometían a socorrerse mutuamente en caso de peligro. Se conoce, por ejemplo, la hermandad de Burgos, creada en 1315 durante el reinado de Alfonso XI para acabar con los salteadores de caminos. También la hermandad vieja de pastores y productores de miel de Toledo, Talavera y Ciudad Real, encargada de disuadir a los malhechores de las zonas montañosas; formada por un cierto número de cuadrillas que practicaban una justicia expeditiva.

Esta institución, que ha sido entendida como un instrumento para garantizar el orden público así como el embrión de un ejército regular y especializado, sobre todo a partir de 1480, se crea inicialmente por un período de tres años, se territorializa su jurisdicción (cinco leguas a la redonda de cada localidad con más de treinta vecinos -hogares-, en las provincias de León, Zamora, Salamanca, Valladolid, Palencia, Ávila, Burgos y Segovia), se organiza su tropa (un jinete por cada cien vecinos y un soldado por cada ciento cincuenta, agrupados en cuadrillas), se estipulan sus ámbitos de actuación legal (robos, crímenes, incendios, secuestros, juicios sumarísimos con aplicación inmediata de la pena), y se dota de una estructura económica, política y administrativa. También se introdujo en la Corona de Aragón, con la idea de unificar instituciones entre Castilla y Aragón, aunque este intento fracasó.
Los capítulos de la Santa Hermandad aprobados por los Reyes Católicos en las Cortes de Madrigal de 1476 tenían, entre otros objetivos, preparar una milicia que pudiera fortalecer el poder real. La política que presidió la creación de esta fuerza militar permanente fue: limitar la jurisdicción de los alcaldes a pocos casos, someter los cuadrilleros a rigurosa disciplina, poniendo a su frente capitanes, y nombrar o hacer que fuese nombrado general de aquella milicia siempre en pie de guerra, al Duque de Villahermosa, Alfonso de Aragón, hermanastro de D. Fernando el Católico. La unidad del cuerpo y la concentración del mando convirtieron a la Santa Hermandad en un auxiliar poderoso de la monarquía, porque los 2.000 hombres de guerra que los concejos pagaban, «estaban prestos para lo que el Rey o la Reina les mandasen».

Hay que remontarse a los comienzos del siglo XII para encontrar los primeros antecedentes de la Santa Hermandad, concretamente en Asturias, en 1115 a iniciativa de sus diputaciones se constituye una Hermandad para la persecución de malhechores y, de paso, poner fin «a las depredaciones, abusos y tropelías de los próceres y magnates». Los titulares de los distintos reinos, con el paso del tiempo, concedieron y aumentaron los fueros de estas Hermandades de carácter local, como recurso para aumentar su autoridad, al tiempo que restaban de esta forma poder y atribuciones a las Órdenes militares y a la nobleza.
Estas milicias municipales, que tenían una organización similar a las Cofradías, eran asociaciones de ciudades o comarcas organizadas para la protección armada del comercio, los privilegios locales o la seguridad pública. La primera fue la de Hermandad de Sisla Mayor o San Martín de la Montiña, en Toledo, fundada por Alfonso VI de Castilla quien concedió los primeros privilegios. En el principado de Cataluña, tuvo su homólogo en el Somatén, y en Navarra en el Orde.Cargos tan tradicionales como los de merino, adelantado y pertiguero, se desempeñarían por personas que, aparte de su competencia y honestidad personal ya probada, tenían que depositar en la tesorería de la Hermandad veinte mil maravedís de fianza, «para responder de sus excesos».

A petición de los procuradores, en 1473, Enrique IV de Castilla autorizó en Cortes la formación de la Hermandad nueva general de los reinos de Castilla y León, para asegurar el cumplimiento de la ley y perseguir la delincuencia en poblados y caminos. Este cuerpo se disolvió rápidamente, a la vez que el conflicto sucesorio a la muerte de Enrique agravó la situación de inseguridad en el reino.

Son los Reyes Católicos los que crearon la Santa Hermandad Nueva, cuya existencia de 1476 a 1498, marcó el comienzo del Ejército Real (hasta entonces eran los nobles los que disponían de sus propias mesnadas y disponían del mayor número de tropas) que en los años siguientes asombró en los campos de Europa. Ésta constituyó un eficaz instrumento, contribuyendo al fortalecimiento de la autoridad real y al mantenimiento de la justicia y el orden público, llegando su poder hasta el último rincón del reino. Fue en el asturiano Alonso de Quintanilla, contador mayor de cuentas del Reino, y Juan de Ortega, sacristán del rey, a quienes los Reyes Católicos confiaron la reorganización de la Santa Hermandad, y como resultado de la junta general de la misma, celebrada el 15 de enero de 1488, organizó levas cuya fuerza se elevó a 10.000 infantes, y entre ellos se eligieron 300 espingarderos y 700 piqueros. Se dividió este cuerpo en doce capitanías. Al propio tiempo, y a solicitud de D. Fernando y Doña Isabel, el 15 de octubre, la Hermandad de Vizcaya organizó otra fuerza compuesta de 2.500 peones y otros tantos ballesteros. La financiación se consiguió mediante el establecimiento del impuesto de la sisa sobre todas las mercancías corriente, menos la carne. Al principio todo el mundo está sometido a ese impuesto, pero después los hidalgos y el clero se hacen eximir.

Entre 1478 y 1498 las juntas se reúnen cada tres años y votan cada vez importantes contribuciones: 17,8 millones de maravedíes al año entre 1478 y 1485; de 32 millones a 34,5 millones entre 1485 y 1498, debido a la guerra de Granada. De hecho, la Hermandad permitía a los Reyes Católicos percibir impuestos directos sin tener que solicitar la autorización de las Cortes.
No dependía este ejército enteramente del gobierno, debido a sus fueros, pero nada tenia que ver con los prelados, ni con la gran nobleza, dotando a los Reyes de una superioridad decidida sobre las clases privilegiadas. Cada compañía constaba de setecientos veinte lanceros, ochenta espingarderos, veinte y cuatro cuadrilleros, ocho tambores, y un abanderado, contando cada compañía con 833 plazas. Había además un capitán general, un alcaide, un contador y un tesorero que junto con las plazas de las 12 compañías constituían las 10.000 plazas aprobadas.

Inicialmente, el traje de los soldados de la Hermandad era muy sencillo. Consistía en calzas de paño encarnado, en un sayo de lana blanca con manga ancha, y una cruz roja en el pecho y espalda; cubrían la cabeza con un casco de hierro ligero, y su armamento se reducía a la lanza y a la espada pendiente del talabarte.

La expresión ¡A buenas horas mangas verdes! se emplea cuando algo llega tarde.

Su origen se remonta a finales de la Edad Media, y era un comentario popular cuando la Santa Hermandad, que se dedicaba a preservar el orden y perseguir a los malhechores fuera de las ciudades en el Reino de Castilla. Los cuadrilleros de este cuerpo policial solían llegar tarde al lugar del delito, cuando los malhechores ya se habían marchado. Como su uniforme dejaba ver las mangas verdes de la camisa, de ahí que ante su tardanza, cuando finalmente aparecían se acuñara la expresión
¡A buenas horas mangas verdes!

La Guardia Civil fue creada por Real Decreto de fecha 13 de mayo de 1844. Uno de sus antecedentes fue la Santa Hermandad. ¿Conocen la expresión «a buenas horas, mangas verdes»? Se originó esperando a que apareciera para resolver algún entuerto o prender a algún delincuente.

En total había unos 2.000 agentes de la Santa Hermandad. Era frecuente, dado su escaso número y los medios de comunicación de la época —caballo y el tranvía de San Fernando, un rato a pie y otro andando—, que llegaran tarde al lugar de los hechos: «a buenas horas, mangas verdes».

La Santa Hermandad nació para controlar la seguridad de los caminos, los transportes, el comercio y los suministros; perseguir a aquellos que habían cometido algún delito y mantener el orden público.

La Santa Hermandad se creó para unificar las distintas hermandades locales en una sola con jurisdicción en todo el reino, por iniciativa del asturiano Alonso de Quintanilla y del burgalés Juan de Ortega.

Los Reyes Católicos otorgaron la Carta Fundacional de la Santa Hermandad, el Ordenamiento de Madrigal, el 19 de abril de 1476. Tenía competencias en asaltos de caminos, robos, homicidios, lesiones, incendios de mieses, viñas y casas, así como en la ejecución de penas.

¿Y quién pagaba a los agentes de la Santa Hermandad? Se sufragaba gracias a un impuesto indirecto llamado «sisa», una especie de impuesto sobre el valor añadido que tuvieron que sufrir nuestros antepasados y que originó el verbo «sisar», es decir, hurtar o robar.

Vestían con un coleto de color blanco, con mangas anchas rematadas en verde distintivo y sendas cruces rojas en pecho y espalda, además de calzas de tono encarnado. Como armamento portaban casco de hierro batido, lanza y espada.

Es muy posible que Miguel de Cervantes estuviera preso en alguna prisión de la Santa Hermandad. En tres ocasiones acabó en prisión. En su magna obra no trata precisamente bien a unos agentes que trasladan a unos cautivos camino de galeras, a los que describe como «gente soez y mal nacida».



Raphael - Balada de la trompeta. 1969

miércoles, 17 de junio de 2026

PILARES DEL COMUNISMO ☭ QUE DESTRUYEN TU LIBERTAD, TU PATRIA Y TU INDIVIDUALIDAD







PILARES  DEL  COMUNISMO
QUE  DESTRUYEN  
TU  LIBERTAD, 
TU  PATRIA  Y  TU  INDIVIDUALIDAD

Antes de hacer un voto con una recta consciencia, antes de intentar debatir, vale la pena entender todo lo qué hay detrás del colectivismo.
No como ideología abstracta, sino como sistema concreto con consecuencias reales sobre la vida, la familia y la comunidad.
En Centesimus Annus, Juan Pablo II identificó con precisión los errores fundamentales que están en la raíz de todo régimen colectivista: la negación de la persona como sujeto autónomo, la anulación de la libertad moral, el desprecio por el mérito, la abolición de la propiedad privada y la subordinación de la verdad al poder político. Estos son los 5 pilares.