EL Rincón de Yanka

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sábado, 24 de octubre de 2026

LA MACDONALIZACIÓN DE LA SOCIEDAD 🍔 por DANIEL ARIAS-ARANDA

La Macdonalización de la sociedad
🍔

Es el título de un libro de George Ritzer "LA MACDONALIZACIÓN DE LA SOCIEDAD" escrito a principios de este siglo y, cada día, por desgracia, de más rabiosa actualidad. La sociedad se parece cada vez más a un restaurante de comida rápida y tú, querido lector, no eres consciente de las horas de tu vida en que trabajas para otros sin cobrar un céntimo. Y esto es aplicable a la economía, a la educación o a la política, entre otros.
Hoy he ido a comprar fruta a un supermercado siguiendo sus directivas. He cogido la bolsita de plástico, he introducido la fruta, he pesado la bolsa, he pegado la pegatina que la máquina ha escupido con el precio y el código de barras, he cerrado la bolsa y la he echado en el carro. he repetido este proceso 3 veces con la fruta y 4 con verduras.

La sociedad se parece cada vez más a un restaurante de comida rápida.

Cuando he ido a pagar a la caja, al parecer un código de barras era ilegible. La cajera, a regañadientes ha ido a repesar las mandarinas. Cuando ha regresado, me ha mostrado la nueva etiqueta con cara inquisitoria. Resulta que yo había marcado el código 33 de las mandarinas tipo A en lugar del 34 del tipo B. Había una diferencia del precio total de 22 céntimos (a mi favor).

—Hay que marcar lo que uno se lleva —ha añadido.

Mi primer impulso fue pasar del tema y marcharme, pero el insurgente que vive dentro de mí se rebeló y sin pensarlo demasiado le espeté:

—¿Y por qué tengo que pesarlo yo y no lo pesas tú?

Su mirada me desnudó. Había cola en la caja, pero me daba igual. Allí me quedé plantado esperando su respuesta.

—Por que eso lo hacen los clientes, yo no tengo por qué hacerlo.
—¿Tú tienes el carné de manipulador de alimentos? —le enchufé directamente.
—Por supuesto—. Su mirada era casi furibunda, nerviosa al observar la cola impaciente crecer.
—Pues yo no. Así que no tengo por qué saber ni cómo se pesa ni que teclita pulsar. A tí te pagan por tu trabajo y a mí no. Piénsalo antes de tener esa actitud. 

En cualquier frutería te pesan la fruta y te la meten en la bolsa. Al hacerlo yo, te estoy quitando trabajo a ti a cambio de nada.
La chica sin mirarme tan solo replicó: —¿Efectivo o tarjeta?
Pagué tras neutralizar a mi insurgente interior y me marché.

Tú, querido lector, no eres consciente de las horas de tu vida en que trabajas para otros sin cobrar un céntimo.

La cajera no tiene culpa alguna. hace lo que dicen. Pero yo tampoco la tengo y el hecho me ha hecho reflexionar. Y he llegado a la conclusión de que estoy hasta los web0s.

Voy a la gasolinera y me echo yo la gasolina sin tener carné de manipulador de combustibles y me mancho las manos a cambio de nada, voy al banco y me dicen que mejor use la aplicación para obtener un certificado de la cuenta, voy al médico y no me exploran, sino que el médico se dedica a mirar su monitor y a teclear, voy a una administración pública y me dicen que pida cita y les mande los documentos por la web... y así podría seguir poniendo ejemplos.

Son ladrones de tu tiempo como lo es ocupar más espacio en tu cocina para separar los residuos y tirarlos cada uno a su contenedor y que luego el camión de la basura lo mezcle todo (visto por mis ojitos) o soportar anuncios en Prime Video después de que has pagado religiosamente la suscripción.

El remate ya ha sido en mi (ahora ex) facultad que ha elaborado una app para que el profesorado se encargue de escanear los justificantes de gasto, los suba en el orden establecido, introduzca todos los datos (decenas) y supervise que todo está correcto para que el Personal de Administración y Servicios (PAS) se lo encuentre todo ordenado y tan solo tenga que pulsar el botón de Bien o Mal. Si sale mal eres tú el encargado de corregirlo.

Son ladrones de tu tiempo como lo es ocupar más espacio en tu cocina para separar los residuos.

Yo no he opositado a PAS (quizás viviría mejor si lo hubiera hecho) y nadie me paga por hacer burocracia, pero la trampa de las apps me traslada a mí ese trabajo sin eliminarme el de dar clase, investigar y evaluar. Quizás debería llevar a secretaria el tocho de exámenes corregidos para que el administrativo de turno meta las notas en el acta. Pero ¿qué pasaría? Pues que me diría que esa tarea no entra dentro de sus obligaciones.

¿Y sí que entra en las mías rellenar formularios que deberías rellenar tú?

George Ritzer tenía razón. Vamos al MacDonalds, hacemos cola, pagamos antes de obtener la comida, nos sentamos en mesas incómodas sin mantel ni cubiertos, limpiamos la mesa y encima estamos agradecidos.
En política, nos tragamos decretazos, mentiras, corrupción, polarización, invasiones, muertes en la vía, inflación y falsas promesas de la misma manera que devoramos una hamburguesa que quita el hambre pero no nutre, ni es sana.

A partir de ahora compraré la fruta solo en fruterías...



ritzer-george-la-mcdonalizacion-de-la-sociedad.pdf by Edson Carbajal Moran


viernes, 23 de octubre de 2026

LIBRO Y PELÍCULA "INTRUSO EN EL POLVO (INTRUDER IN THE DUST)" "HAN MATADO A UN HOMBRE BLANCO"


HAN MATADO A UN HOMBRE BLANCO
INTRUSO EN EL POLVO

“¡Si tu piel es negra, te colgaremos… 
nos da lo mismo si eres culpable o inocente!”

LUIS GUILLERMO CARDONA

Durante largossss... y vergonzosos años, el sentir de los estadounidenses más racistas, discriminadores y resentidos, era de este talante: “¡Si tu piel es negra, te colgaremos… nos da lo mismo si eres culpable o inocente!” Bastaba que respondiera a la afrenta física o verbal de un blanco… era suficiente con que estuviera cerca de donde acababa de ocurrir un delito… o incluso que pasara por lugares por donde “no debía pasar”… para que cualquier afrodescendiente, por íntegro que fuera, se viera a riesgo de perder su vida ante un supremacista blanco, una turba enloquecida o una pandilla salvaje sin tolerancia alguna.
Fueron muchas generaciones de terror físico y psicológico para las minorías raciales, a manos de una “raza superior” cuya superioridad sólo se sustentaba en las armas, en su agresividad montonera, y en su capacidad para ejercer la crueldad sin el menor reparo... y lo más deplorable, era que muchos de quienes fomentaban tales atrocidades, estaban en las clases altas, detentaban “el poder” y eran de aquellos que más pregonaban ser dignos y respetables. Asiduos hombres de iglesia.

Publicada en 1948, “Intruder in the Dust (INTRUSO EN EL POLVO)”, es una novela del Premio Nobel de Literatura, William Faulkner, que cuenta la historia (inspirada en hechos reales) de un honrado y orgulloso granjero de raza negra llamado, Lucas Beauchamp, quien, por estar en el lugar equivocado, resulta acusado de asesinar a uno de los gemelos Gowrie. Los hechos transcurren en Oxford, Mississippi, ciudad donde naciera el ilustre escritor, y allí mismo se rodaría la sobresaliente versión cinematográfica que hiciera el director, Clarence Brown, quien se sintió siempre orgulloso de que, Faulkner, hubiera quedado muy a gusto con su realización.
El guion de, Ben Maddow, preserva el equilibrio de la novela, y toda la historia es tratada con gran altura exaltando a ese sector blanco en el que sobresalen un adolescente, una anciana solterona y un -en principio- escéptico abogado, como gestores de un justo y decisivo acto de solidaridad... y deja también muy bien caracterizada la fuerte personalidad y la alta dignidad de ese granjero que, a sabiendas de la rancia ideología que lo segrega, jamás pide favores a los blancos -prefiere hacérselos- y se muestra siempre dispuesto a pagar el favor que alguien pueda prestarle.

"HAN MATADO A UN HOMBRE BLANCO", no cuenta con grandes estrellas, pero a cambio nos ofrece a un sólido grupo de actores que incluye a, Juano Hernández (a quien luego veríamos en, “The Breaking Point” y “Young man with a horn”, entre otras notables actuaciones) como el hombre al que los blancos pretenden colgar sin esperar a un juicio justo. Claude Jarman Jr. -el chico que recibiera un Oscar Especial por su actuación en otro estupendo filme de Brown, “The Yearling”-, como Chick Mallison, el joven que cree con certeza en la inocencia de su viejo amigo. Will Geer, el comisario que no da un peso por la vida de Beauchamp, pero está dispuesto a defender la justicia con su propia vida; y la encantadora Elizabeth Patterson, la anciana que hará alarde de una sensatez de la que muchos aún podrían aprender.

Clarence Brown, ha hecho un filme que nos hurgará la conciencia y quizás nos lleve a entender que, el peor temor que puede sentir el hombre, es aquel que siente de sí mismo.

Título para Latinoamérica: RENCOR

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jueves, 22 de octubre de 2026

LIBRO "LOS HIJOS MALDITOS DE LA HISTORIA": POR QUÉ LOS JÓVENES BUSCAN RESPUESTAS EN LA DERECHA Y EN LA FE


LOS HIJOS 
MALDITOS
DE LA HISTORIA

POR QUÉ LOS JÓVENES BUSCAN 
RESPUESTAS EN LA DERECHA Y EN LA FE

Lo que ayer fue tradición hoy
puede ser rebeldía para la Generación Z

VÍCTOR DOMINGUEZ

La Generación Z ha decidido rebelarse contra el mundo que ha heredado

Durante décadas dimos por hecho que cada nueva generación sería más progresista, más secular y más dispuesta a romper con las tradiciones de sus padres. Pero algo está cambiando. Muchos jóvenes vuelven la mirada hacia valores que parecían condenados a desaparecer: el orden, la disciplina, la familia, la nación, la tradición y Dios.

¿Qué ha ocurrido? Víctor Domínguez, Wall Street Wolverine, se adentra en una generación que creció escuchando que tendría más oportunidades, más libertad y una vida mejor que la de sus padres y que, al alcanzar la edad adulta, se ha encontrado con salarios insuficientes, viviendas inaccesibles, precariedad, soledad, relaciones cada vez más frágiles y un ascensor social averiado.
Pero Los hijos malditos de la historia no habla únicamente de economía. Habla de algo mucho más profundo: de una generación rodeada de estímulos y, sin embargo, hambrienta de sentido; hiperconectada y cada vez más sola; educada para desconfiar de los límites y que comienza a preguntarse si precisamente algunos de esos límites eran necesarios.

Con su estilo directo, provocador y sin concesiones, Wall Street Wolverine analiza la ruptura del contrato generacional, el hartazgo ante los consensos establecidos, el poder de las redes sociales, la crisis de las relaciones, el regreso de la espiritualidad y el nacimiento de una nueva rebeldía.
Un libro incómodo que intenta explicar no solo por qué están cambiando los jóvenes, sino qué puede significar ese cambio para el futuro de España y de Occidente.

En este libro me adentro en una generación que creció escuchando que tendría más oportunidades, más libertad y una vida mejor que la de sus padres y que, al alcanzar la edad adulta, se ha encontrado con salarios insuficientes, viviendas inaccesibles, precariedad, soledad, relaciones cada vez más frágiles y un ascensor social averiado.

En el libro analizo la ruptura del contrato generacional, el hartazgo ante los consensos establecidos, el poder de las redes sociales, la crisis de las relaciones, el regreso de la espiritualidad y el nacimiento de una nueva rebeldía.

Los hijos de la ruptura han decidido reconstruir lo que otros dieron por perdido.

 
El Club de la lucha (1999) - "Somos los hijos malditos de la historia".
Película dirigida por David Fincher y