EL Rincón de Yanka

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sábado, 6 de junio de 2026

HUMANIDAD LESIONADA: LA ENCÍCLICA DE "LEÓN XVI" POPULISTA, DESENFOCADA E IDEOLOGIZADA GLOBALISTA por AGAPITO MAESTRE

Humanidad lesionada: 
el Papa sustituye a san Agustín 
y santo Tomás por Tolkien

La encíclica de León XIV es un texto escrito con mucha dificultad, 
que carece de soltura y al que le falta la espontaneidad 
de quien tiene genuina fe.


El hombre concreto disuelto en abstracciones se vuelve un peligro. Esa es la sensación que me ha provocado la lectura de la encíclica de León XIV. No he podido dejar de exclamar "la humanidad está jodida" con este tipo de rollo. Dios ha desaparecido de este texto, y al hombre, creado a su imagen y semejanza, se le ha desposeído de su carnalidad y de su alma. Y todo se lleva a cabo en nombre del 'diálogo' —'filosofema' neoidealista para uso libre de los irenistas del Vaticano—. He ahí las bases clave para construir una ideología sobre el pobrismo y el progresismo en el siglo XXI. El colmo. Provoca pavor un texto que apuesta por Tolkien y toca arrebato contra san Agustín y santo Tomás por defender la guerra justa. Por lo tanto, como dice mi amigo vallisoletano: "Tiene huevos la huevera"; sustituir a san Agustín y a santo Tomás por un escritor de literatura de evasión. Nunca pensé que el nivel de la Iglesia católica pudiera descender hasta la pobre imaginación retórica de un Tolkien.

Por cierto, la guerra justa es, sin duda alguna, algo más que un dogma de fe o una doctrina moral. Está en el inicio del Génesis y en el Apocalipsis. Es uno de los fundamentos del cristianismo. Es Dios el encargado de separar el bien del mal. Es Dios, después de librar duras batallas contra el diablo, el responsable de separar la luz del mundo de las tinieblas satánicas. El Antiguo Testamento, sí, es el principal aval de la guerra justa. Pero no entraré en discusiones teológicas. Prefiero quedarme en la religión explicada con sencillez. Jesucristo, o sea Dios, siempre habló claro y en corto, sin rigideces y para que todo el mundo entendiese su mensaje. Los dos grandes textos del cristianismo responden a ese espíritu divino: el Padrenuestro y el Credo. A la luz de esas dos grandes oraciones nadie dejará de observar que la encíclica de León XIV resulta larga, premiosa e ideológica. No se leen fácilmente más de 90 páginas y 224 citas. No transmite un mensaje claro para el pueblo cristiano, sino un fárrago de supuestas argumentaciones para dirigentes políticos de corte intervencionista.

Estamos ante un texto escrito con mucha dificultad, que carece de soltura y al que le falta la espontaneidad de quien tiene genuina fe. No agarra al toro por los cuernos. Esta encíclica no entra jamás de modo directo en los problemas —tampoco los aborda en círculos filosóficos—, sino que los 'nombra' para inmediatamente rehuirlos con rodeos tan retóricos como vacuos. La crítica a la IA es tan elemental que recuerda la 'crítica' romántica del siglo XIX a la ciencia... No creo que haya habido en la historia de la Iglesia católica muchas encíclicas tan gruesas, por decirlo suavemente, como la de León XIV. Incluso se pretende un recuento, o sea, se escribe un cuento, una nueva narrativa, sobre las encíclicas que vinieron después de la Rerum novarum, de León XIII.

Magnifica humanitas tiene un hilo directriz más ideológico que cristiano; enseña a conllevar los males del mundo con los dirigentes que los provocan. O sea, socialistas, comunistas y estatalistas aplaudirán a León XIV, seguidor disciplinado del argentino Francisco, quien se negó a participar en España en el quinto centenario de santa Teresa de Jesús y jamás criticó el kirchnerismo. Cuestiona, desde el principio hasta el final, las iniciativas de la sociedad civil, incluida la comunidad cristiana, dispuesta a no dejarse pisotear su libertad, la cristiana, por los estados: "En el pasado", dice León XIV, "eran principalmente los estados los que impulsaban y orientaban la innovación. Hoy, en cambio, los principales motores del desarrollo son actores privados, a menudo transnacionales, dotados de recursos y capacidad de acción superiores a los de muchos gobiernos. El poder tecnológico adquiere así un rostro inédito, predominantemente 'privado', y por ello aún más difícil de discernir, gobernar y orientar hacia el bien común." Pareciera que León XIV prefiere a Putin y Xi Jinping a Elon Musk para dirigir el planeta digital y la IA... ¡Dios nos pille confesados!

Esta encíclica está más cerca de los estados que de los cristianos de base dispuestos a ganar la vida eterna con el ejercicio de su libertad. El irenismo de fondo con los dirigentes estatalistas del planeta va acompañado de una cierta displicencia hacia la sociedad... En fin, Magnífica humanidad tiene cierto parecido con el viaje programado de León XIV a España. El Papa estará en Madrid, Barcelona y en las dos islas principales de Canarias..., pero, desgraciadamente, no pasará por el Valle de los Caídos. ¿Será eso vivir en el mundo, como quería el obispo Sebastián, sin ser del mundo? ¿Quién lo sabe? No visitará la cruz más grande del mundo. Sí, León XIV cantará a los que cantan y viven del pobrismo y la inmigración ilegal y asaltan un día sí y otro también un lugar de culto sagrado como la basílica del Valle de los Caídos. Olvídense, amigos cristianos, del mensaje contenido en la pintada que hicieron al lado de la Conferencia Episcopal, el día que fue elegido papa: "¡León XIV, salva el Valle!".

Este Papa, sí, dará oxígeno a Sánchez y a Zapatero, y a todos los populismos que en el mundo existen, porque le da pavor orar ante la cruz más grande del mundo; la cruz que ideó un escultor republicano como símbolo de reconciliación entre los españoles: la Cruz del Valle de los Caídos. Cualquier abstracción le vale para no entrar en el terreno de la historia. Olvida la lección de san Agustín y de todos los grandes Padres de la Iglesia: la revelación divina no sólo se efectúa en este mundo sino que se prueba en él. 
Por eso, el propio san Agustín condenó la guerra de conquista, pero siempre defendió la guerra defensiva. He ahí la base de la gran filosofía de la guerra justa, elaborada por los grandes pensadores políticos españoles del Renacimiento y el Barroco, a la que parece haber renunciado León XIV en esta tediosa carta pastoral. Se trata de un texto más cercano a la Agenda 2030, maldad entre las peores maldades de nuestra vida, que a la solución de los nuevos problemas de esta época. Preveo, pues, un negro porvenir para los cristianos que quieran ser antes ciudadanos que buenos padres de familia. 
En modo alguno esta encíclica aborda la cuestión central del cristianismo: Dios. No enfrenta, en efecto, el apogeo del paganismo en todas sus versiones; o sea, una vez liquidado el cristianismo, han jodido y aflorado todo tipo de supersticiones, empezando por el culto a la IA..., pero de eso ya escribiremos otro día.


VER+:


...Porque para un español que conoce el percal, leer ese folleto no es leer un perfil: es asistir a una traición. La Santa Sede no describe a un presidente; blanquea a un autócrata. A un autócrata sometido a un cerco judicial sin precedentes en la democracia española, cuyo entorno más íntimo —su número dos en el partido, su exministro de confianza, su propio hermano, su mujer— desfila por los juzgados, y cuyo método de gobierno ha consistido, sin disimulo, en colonizar las instituciones, fundir el Estado con el partido, indultar a sus socios, amordazar a los contrapesos y tratar a la Justicia y a la prensa libre como enemigos a abatir. 
A ese personaje, y no a otro, el aparato comunicativo de la Iglesia lo presenta al mundo entero como un reformador progresista impecable, víctima de injusticias ajenas. Lo hace, además, en vísperas de una visita en la que el Papa pisará un país donde millones de católicos —los que llenan las iglesias que León XIV viene a abarrotar— resisten precisamente el proyecto de ese hombre, sufren su hostilidad y pagan su factura. 
Que Roma elija justo este momento para darle lustre internacional no es torpeza, ni descuido, ni neutralidad mal entendida: es alistamiento. 
La Santa Sede se ha puesto del lado del poder y contra los suyos. 
Y para el católico español que resiste, eso tiene un nombre exacto: la Iglesia le ha disparado por la espalda.

Mientras en España misa con cayucos, 
en el Vaticano prohibición de entrada 
de inmigrantes ilegales. 
Te tienes que reír…











León XIV y su encíclica populista, por Agapito Maestre.

 
Obispo STRICKLAND advierte ENCÍCLICA de León XIV: CRISTO debe estar en el CENTRO

El RITUAL de INVERSIÓN para La CONSAGRACIÓN ESPACIAL de la AGENDA y El FIN de la MISA

La Ley de Inversión y la "Destrucción desde la Cuna" es lo que vamos a contemplar en los próximos días con la visita de Preboste a España, especialmente con la misa celebrada el domingo 7 de junio, solemnidad del Corpus, y misa al aire libre frente a la diosa pagana Cibeles. En el ocultismo clásico, para destruir o neutralizar un poder espiritual, no se le ataca desde la periferia; se opera un ritual de inversión en su mismo centro neurálgico o en su "cuna". 
España posee el título histórico de ser la tierra mariana por excelencia (el Pilar) y el bastión de la Contrarreforma y la defensa de la Eucaristía (los decretos de Trento). El simbolismo nos lo marca el: Iniciar la demolición definitiva de la fe en España y en el modo previsto, es algo que no es una decisión logística, sino un rito de profanación simbólica. Vencer espiritualmente a España significa, en la mente ocultista, descabezar la resistencia católica tradicional del mundo hispano.

***

GEOPOLÍTICA ESOTÉRICA 👁️ 

El gran maestro Enrique de Vicente regresa a #ElCanalDelCoronel. En esta ocasión, establece una curiosa relación entre geopolítica y esoterismo. ¿Es eso posible? Nadie más que el maestro Enrique lo podría hacer. Nos habla de temas tan interesantes como: el vínculo histórico entre esoterismo y política; la relación entre comunismo y ocultismo; las raíces ocultas de la revolución americana; la ignorada metapolítica; la muy desconocida metahistoria, la crítica histórica; o la criptopolítica. También de grandes misterios actuales, como la verdadera historia de la creación y utilización de Al Qaeda y del ISIS, franquicias de servicios de inteligencia. Así como de la idéntica unanimidad con la que se anuncia como algo terrible el triunfo de Trump en las próximas elecciones presidenciales estadounidenses, al tiempo que se minimizan las “faltas” de Joe Biden, su familia y su entorno mediante hábiles operaciones de desinformación e influencia social. Enrique incluso analiza la importancia de las próximas elecciones europeas, en las que nos anima a votar, cuando en las elecciones nacionales recomienda no hacerlo por ser una partitocracia. Asegura que el abandono de Europa a su suerte estaba ya descrito, con absoluta precisión, por los grandes profetas, entre otros por los del bosque centroeuropeo. Cree que unas manos negras están tejiendo un escenario idéntico al anunciado por todas las tradiciones proféticas, sin que nadie quiera darse por enterado. Por supuesto, Enrique, consciente de que nos conducen a la guerra en Europa, nos exhorta salir a la calle y manifestarnos para impedirlo por todos los medios. Igualmente, nos hace un balance de la simbología del pasado eclipse solar y sus implicaciones. Sin olvidar, asegura, que la masacre en Gaza puede acabar por enfurecer a los musulmanes de todo el mundo y trastocar la estabilidad planetaria. Al tiempo que analiza las probables reacciones tanto de Israel como de Irán tras los últimos acontecimientos. 
En definitiva, un repaso, desde un punto de vista esotérico y del misterio, a los principales acontecimientos políticos y geopolíticos del momento.

En este marco de alta geopolítica esotérica, cada movimiento, fecha, diseño arquitectónico o emblema corporativo responde a una sofisticada ingeniería social y manipulación de masas. Las élites y organizaciones utilizan la guerra de símbolos para comunicar agendas, establecer narrativas subconscientes y ejercer poder mucho más allá del discurso político tradicional.

Para analizar este tablero, se suelen considerar varios pilares:
  • Sincronicidad temporal: Las fechas de eventos clave, tratados o declaraciones suelen coincidir con efemérides astrológicas o números con fuerte carga en diversas tradiciones ocultas (como el 11, 22, o 33).
  • Arquitectura y diseño: La alineación de monumentos, el trazado de ciudades capitales y el uso de geometría sagrada (como en la configuración de Washington D.C.) se interpretan como intentos de canalizar energía o dominar el espacio simbólico.
  • Heráldica institucional: Los logotipos de grandes corporaciones, organismos internacionales (como la ONU) o agencias de inteligencia ocultan arquetipos y mitologías antiguas que condicionan la psique colectiva.

viernes, 5 de junio de 2026

LIBRO "GALERÍA DE CHARLATANES": LOS HISTORIADORES QUE FALTARON Y DENIGRARON A LA HISTORIA DE ESPAÑA

GALERÍA    DE
CHARLATANES

Los historiadores que faltaron a la historia de España

Pío Moa la emprende con la pléyade de historiadores, 
nacionales y extranjeros, que han tenido como tema principal 
denigrar la historia de España

Pío Moa explica en el prólogo lo que considera charlatanes académicos en tres rasgos: El Frente Popular fue una alianza de comunistas, socialistas bolchevizados, racistas separatistas, con anarquistas y golpistas de Azaña como auxiliares. Sostener que tal alianza representaba la democracia, entra ya en el terreno de la charlatanería. La negativa a entablar un debate intelectual al respecto, ya demuestra charlatanería abierta. Y apoyar o no oponerse a leyes de «memoria» contra las libertades democráticas, leyes sovietizantes o frentepopulistas, por las que unos políticos incultos y corruptos se permiten dictar a los españoles lo que deben creer sobre su pasado, ya la charlatanería escala a un nivel más dañino. Y es lo que ocurre con los autores criticados en este libro. El problema de fondo es el del enfoque o perspectiva general. Identificar al Frente Popular con la democracia es un dislate intelectual y político decisivo. Sin embargo, con un mal enfoque se pueden hacer estudios parciales valiosos, como ocurre con varios de los historiadores aquí tratados. Pero esos estudios servirán como material de desguace, al modo como un coche mal construido no podría moverse, pero sus materiales podrían utilizarse de otro modo. Puede considerarse también este libro como una llamada de atención sobre el estado deplorable de nuestra Universidad, tantas veces denunciado y nunca corregido hasta hoy.
Los «charlatanes» del título son una treintena de nombres, en su mayoría historiadores profesionales, que con su mayor o menor prestigio han pretendido dar marchamo de verosimilitud a la versión oficial ingente sobre la Guerra Civil y la era de Franco. Que es ahora, además, la única «legal» en virtud de la Ley de Memoria Democrática. Sus propagandistas se han beneficiado de ella, pues apuntarse con entusiasmo a esa versión oficial es el peaje que exige el régimen de la Transición a toda carrera que aspire a verse reconocida académica y mediáticamente.

Pío Moa no niega a dichos autores (los Raymonda Carr, Paul Preston o Anthony Beevor, entre los extranjeros; los Ángel Viñas, Jan Pablo Fusi o Javier Tusell, entre los españoles) el mérito de tal o cual investigación específica. Pero sí les acusa de difundir tesis que los hechos desmienten (por ejemplo, el comportamiento democrático de la izquierda durante la Segunda República o la mediocridad personal y militar de Franco) y un enfoque generalmente falso –los célebres «consensos básicos» de ese gremio– que «desvirtúa o distorsiona en profundidad el relato» de lo realmente acontecido en España entre 1931 y 1975.

Un maestro en los detalles que sin embargo falsea el conjunto, con una verborrea destinada a ocultar la verdad pasada en beneficio de la política presente, y que además se niega a debatirla en público para que no queden en evidencia sus carencias es, en sentido estricto, un charlatán: un embaucador, si nos guiamos por el diccionario de la Real Academia. Moa no ofende a nadie, pues, con la denominación. Lo que hace en estas páginas es demostrar lo ajustado del sustantivo, al cuestionar en cada epígrafe algunas de las afirmaciones de esos charlatanes, a quienes lleva desenmascarando sin misericordia intelectual alguna desde la trilogía encabezada por Los orígenes de la Guerra Civil (1999) y luego con el impresionante éxito de Los mitos de la Guerra Civil (2003).

Puede sorprender que el volumen se abra con unas páginas donde se nos habla de la reconquista, del Imperio, de la paz y el progreso del siglo XVIII español o de la decadencia decimonónica (o de la vieja querella entre Américo Castro y Claudio Sánchez-Albornoz). La forma en la que los historiadores extranjeros entienden la Guerra Civil y el franquismo es muy deudora de los esquemas mentales de la Leyenda Negra en todas sus manifestaciones, no siendo la menor la creencia en una «excepcionalidad» española (por inferioridad congénita, conflictividad interna y atraso económico) a cuya negación ha consagrado Moa varias obras. La idea de que los españoles, más que otros pueblos, estamos destinados a matarnos (aquí es tópico el adjetivo cainita) difumina las responsabilidades individuales y, endosa al bando que encarnaría esa tradición histórica –el bando «fascista»–, dejando en el lado contrario a quienes habrían querido superar esa maldición con la luminosa forma de convivencia que nació el 14 de abril.

El problema es que el 14 de abril no nació ninguna luminosa forma de convivencia. En respuesta a Edward Malefakis o Santos Juliá, Moa detalla cómo las izquierdas convirtieron la República desde esa misma fecha en un mero agente de imposición legal de su agenda, la subvirtieron cunado perdieron su control (el golpe del 34) y la despeñaron por la ilegalidad tras amañar las elecciones de febrero de 1936. El bando alzado no se sublevó contra la democracia, sino contra un proceso revolucionario cuyos impulsores señalaban claramente un objetivo: la dictadura del proletariado.

A la contra, que es como está escrito este libro, Pío Moa es tan contundente o más que cuando expone, y no sólo contra sus contradictores progresistas. También contra quienes, desde la derecha del establishmente, buscan una equidistancia en la puritana creencia –que nos libera a nosotros, ochenta años después, de la exigencia de discernimiento, y nos absuelve moralmente, al situarnos por encima de la vesania de nuestros antepasados– de que en el campo de batalla se enfrentaron «canallas y sádicos sayones que habrían arrastrado contra su voluntad a cientos de miles de hombres buenos». La frase es de Pedro J. Ramírez y Moa la considera «una vacuna e impostada ostentación de enojo seudoético» contra unos y otros.

No, no podemos auto-eximirnos de analizar quién fue el culpable de la guerra, porque lo hubo y no fue quien se levantó contra el poder, sino quien lo ocupaba. En ese sentido, en Galería de charlatanes encontramos sendos capítulos consagrados a Francisco Franco y a Juan Negrín, al frente del bando frentepopulista desde mayo de 1937 –cuando sustituyó a Francisco Largo caballero– hasta el final del conflicto. Nos encontramos con puntos muy interesantes, como el regalo a Moscú del oro del Banco de España, su «comitrágica» polémica con Indalecio Prieto por el tesoro del Vita o la verdad sobre la salvación de los tesoros del Museo del Prado. Aquí Moa desnuda la mendacidad de la propaganda oficial, que presenta al bando nacional poco menos que empeñado en acabar a base de bombardeos con nuestras más valiosas obras de arte, cuando en su retaguardia no se produjo una sola destrucción de una sola de ellas, en contraste con los incendios masivos de monumentos, bibliotecas, cuadros e imágenes –en su mayoría religiosos, pero no solo– que se vivieron en la retaguardia frentepopulista.

Por último, en otros dos capítulos el autor discute dos asuntos que son a la vez cuantitativos y cualitativos: la ayuda extranjera y la represión.

En cuanto a lo primero, Moa recuerda, de la mano de Jesús Salas Larrazábal, que puede hablarse que colaboraciones externas equivalentes y, por tanto, no decisivas, y, en cualquier caso –de la Legión Cóndor a la Brigadas Internacionales– minoritarias respecto a la participación de españoles. Pero hay diferencias: una, que los nacionales pagaron menos, a pesar de que tuvieron que hacerlo a crédito, siendo la corrupción una de las razones de mayor coste que tuvo la ayuda recibida para el bando dizque republicano; y dos, que Franco no sacrificó su independencia frente a Alemania e Italia, mientras que Largo y Negrín quedaron encadenados a Stalin.

Por lo que hace a la represión, siguiendo a Ángel David Martín Rubio se inclina por una cantidad similar en la retaguardia en ambos bandos (60.000-70.000), a la que sumar los 25.000-30.000 de postguerra (13.000-14.000 según estudios de Miguel Platón de pronta publicación). Sin olvidar que buena parte de la represión en este segundo periodo fue en castigo por delitos de sangre que en cualquier legislación contemporánea implicaba la pena capital.

En Galería de charlatanes encontramos buena parte del argumentario conocido de Pío Moa, esta vez contrapuesto directamente, con nombre y apellidos, a los divulgadores de los «consensos» falsarios. Son páginas de gran valor didáctico y una óptima síntesis de casi treinta años de labor intelectual, al rebatir las falsedades y los errores de interpretación tal y como éstos son presentados al público por sus divulgadores.

Charlatanes de la memoria histórica by Pablo Sánchez Martínez


jueves, 4 de junio de 2026

LIBRO "EL PSOE CONTRA ESPAÑA": LA HISTORIA CRIMINAL CONTINÚA por JAVIER GARCÍA ISAC

EL
PSOE 
CONTRA ESPAÑA

LA HISTORIA CRIMINAL CONTINÚA

«Todo lo que siempre quisieron ocultar. Todo lo que ocurrió y sigue ocurriendo. 
El PSOE no ha cambiado, ha mutado. Y su deriva criminal continúa».
Este libro es la continuación natural —y necesaria— de Historia criminal del Partido Socialista. Si en aquella obra se documentaban los orígenes de un partido marcado por la violencia, la corrupción y el golpismo, esta nueva entrega nos sumerge en el tramo más siniestro de su historia reciente: el sanchismo.

Desde la caída de Felipe González hasta la llegada de Pedro Sánchez, pasando por el zapaterismo, las primarias amañadas, las purgas internas, el pacto con los herederos de ETA, la degradación institucional, el nepotismo familiar y la corrupción sistémica: esta es la crónica de cómo el PSOE se ha convertido en una amenaza para España, su unidad y su libertad.

Con nombres, fechas y hechos documentados, Javier García Isac desenmascara al PSOE del siglo XXI, un partido que ya no disimula, que usa el poder para enriquecerse, perseguir al disidente y fabricar relatos para mantenerse en el Gobierno a cualquier precio. Un libro que no deja títere con cabeza. Ni a Sánchez, ni a sus cómplices.

Aquí no hay lugar para el olvido, la equidistancia o la nostalgia. Aquí solo cabe la verdad.

El Partido Socialista dirige hoy las vidas de los españoles desde el poder, que ostenta con la colaboración de la izquierda más radical de Occidente y otros partidos separatistas que no ocultan su deseo e intención de dividir, y, por tanto, destruir nuestra nación. Tras de sí, durante los ya casi cincuenta años de democracia, arrastra una historia de escándalos, generalmente económicos, pero no solo económicos, que enlazan directamente con una historia trágica, desde su fundación, en el ya lejano 1879, y especialmente en el periodo republicano y de la guerra civil, llena de sombras.

En la actualidad, Pedro Sánchez, sucesor y aliado de Rodríguez-Zapatero en el mando del PSOE y en el Gobierno de España, conduce a la nación por una deriva autoritaria y no democrática difícil de describir y predecir. Desde sus Gobiernos de coalición con la izquierda más radical de Europa y los separatistas que ansían deshacer España, pasando por los innumerables casos de corrupción y nepotismo que le cercan, hasta su política autoritaria alejada del Parlamento y el consenso, a través del decreto ley y el control de las Instituciones, y sus alianzas con los populismos dictatoriales iberoamericanos al tiempo de la abismal pérdida de significación en la política internacional europea, le convierten en un esbozo de autócrata cada vez más alejado de la gente, de la realidad y de la democracia. 
Esta es una historia que se debe conocer y que, narrada por un gran comunicador como es Javier García Isac, mucha gente querrá leer...

García Isac: 
"El PSOE nunca se ha arrepentido, están orgullosos de su historia"

VER+: