EL Rincón de Yanka

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jueves, 30 de agosto de 2018

💥 ESPAÑICIDIO E HISPANICIDIO: PLANES PARA DESTRUIR ESPAÑA Y LA HISPANIDAD (DELITO DE LESA PATRIA)

 
 
PLANES PARA DESTRUIR ESPAÑA Y LA HISPANIDAD. CONTRAPLAN

Editada electrónicamente, por primera vez, en base a escritos ocultos para el público general, a lo que se agregan algunas consideraciones acerca de la defensa de la nación Española y de toda la Hispanidad.

INTRODUCCIÓN

Cuando la nación se dirige a su propia destrucción, es momento de enfrentarse al enemigo. Pero, ¿cómo enfrentarse a quien no se conoce? 

Porque la Historia no sólo la escriben los vencedores, sino millones de internautas. Pero no es menos cierto que la difunden los vencedores, con sus medios de comunicación y sus redes sociales, y por tanto, el gran público sólo conoce el apestoso fruto de su propaganda.

No son los amigos, amigos porque lo declaran. Ni son los amigos que nos engañan, menos letales que los enemigos declarados, sino que lo son más. 

Es preciso conocer las bases en las que las naciones fundamentan su poder, para conocerlas. Los imperios se construyen sobre esas bases, y conservan la esencia que los hizo grandes. Conociendo esos fundamentos, y el espíritu que les mueve, desvelando sus intereses y cómo lograron alcanzarlos, se conoce al enemigo.

El Imperio Hispano del siglo XV fue destruido y conquistado por el Imperio Anglo a principios del siglo XIX, imperio que cada día aumenta su poder en su actual formato Anglo-americano.

España ha sufrido 200 años de mutilación, territorio tras territorio ha sido desmembrado en inmenso dolor para el mismo cuerpo. Jamás hubo colonias en las Españas, sino provincias de una única nación. Jamás hubo procesos independentistas, sino traición y secesión, no por la libertad, sino para someterse a tratados comerciales de empresas de ese imperio anglo-americano depredador.

Las bases de ese imperio son eminentemente comerciales, imponiendo acuerdos abusivos en beneficio de sus empresas y promoviendo bloqueos, golpes de Estado, secesiones y guerras contra las naciones que se les resistan.

Y para preparar la siguiente acción de conquista comercial, el enemigo, haciéndose pasar por amigo, inyecta otra dosis de propaganda y manipulación contra la unidad de la sociedad, porque lo realmente importante es matar el espíritu de la nación y así evitar su recomposición.

Nada se entiende sin perspectiva histórica, echemos la mirada atrás a 1711, los planes contra España desde entonces han sido ejecutados para mutilar los territorios de ultramar, y continúan para terminar de destruir la nación secesionando Cataluña, y provocando tanta sangre como sea necesario, apoyando a ambos bandos directa o indirectamente una vez comience la espiral de violencia. 

Desde 1711 han cambiado los ejércitos y las armas, pero no ha cambiado la estrategia ni el objetivo. En la táctica de la secesión, se apoya a los traidores a la nación, se somete a las poblaciones a una intensa propaganda de Historia falsificada y tras la secesión se imponen acuerdos comerciales neocoloniales como en los tratados comerciales ingleses de 1825 en Hispanoamérica.

Esta táctica de sometimiento por secesión ha evolucionado y se ha perfeccionado en España con el apoyo sin límites de propaganda secesionista, tanto nacional como internacional, se sustituyen los ejércitos por los medios de propaganda como arma más poderosa.

Tras Franco, la tutela Anglo-americana de la Transición Democrática española, instauró una falsa democracia con la semilla de la secesión en su modelo territorial y de propaganda anti-nación, en la educación y los medios de comunicación. Sólo hacía falta una generación para que, lo que antes se conseguía secesionar por guerras, se logre por el apoyo de gran parte de sus ciudadanos y de la opinión pública mundial, finalizando con el previsible reconocimiento internacional de la República de Cataluña e inmediata firma de acuerdos comerciales de sometimiento.

¿Cómo se explica que la opinión pública mundial tome ahora partido por la secesión catalana? No se trata de la habilidad de los catalanes en la difusión de la información, ni se trata de la torpeza del gobierno a la hora de gestionar la crisis. Ni catalanes, ni españoles deciden lo que los medios de comunicación internacionales publican, ni deciden el enfoque que sus analistas y redactores dan a la noticia. El hecho innegable, es que el enfoque de manipulación de masas ha conseguido el objetivo, que los enemigos de España deseaban: una opinión pública mundial a favor de la secesión de un territorio fundamental de la nación.

Pero no todo está perdido, el nudo gordiano se desata Cortandolo, y se presenta un ContraPlan con el que llamamos a los ciudadanos de todas las naciones, porque ¿quién duda de que el mundo bajo el imperio anglo-americano se ha convertido en un inmenso mercado, donde todo se ha supeditado al dios oro? Y si las relaciones comerciales son el único objetivo de la Humanidad, y sus élites ocultas tras falsas democracias, se imponen a toda autoridad intelectual, moral y espiritual ¿quién será capaz de acabar con este horror? Y si las reglas del comercio, diseñadas por los poderosos impiden toda justicia y sólo aumentan la inequidad en una orgía de codicia ¿quién protegerá a la Humanidad?
Destrucción de España

¿Quien podrá negar que se escribe en Cataluña el último capítulo de la destrucción de España? 

En la instauración de las democracias de todas las naciones, el Imperio Anglo-americano, siempre aparece como su máximo defensor. 

Nada más lejos de la realidad, apoyando en la sombra golpes de estado, asesinatos, atentados de falsa bandera, dictadores. Y después tutelando los procesos de transición que imponen falsas democracias, partidocracias de corrupción que sientan las bases de la secesión, como en España, con modelos regionales que disponen a los ciudadanos del territorio contra la nación. 

Estas mal llamadas democracias, son apoyadas por poblaciones fácilmente manipulables por los medios de comunicación. 

Al votante se le presentan partidos que nada pueden hacer por representar sus intereses, porque o bien esos partidos defienden de forma oculta los intereses comerciales del Imperio Anglo-americano, o en caso de resistirse se les retira el apoyo en los medios, perdiendo sus votantes. 

En estas falsas Democracias, como la española, sin separación de poderes y sin representatividad de los ciudadanos, la soberanía de las naciones no existe. 

Por último, una inmensa deuda promovida por el imperio, se convierte en el látigo definitivo con el que esclavizar a millones de ciudadanos, y si fuera necesario hundir a la nación en los mercados para acabar con todo movimiento político que se rebele.

Todo hace sospechar que los políticos españoles han recibido órdenes de profundizar durante los cuarenta años de falsa democracia en la estrategia de secesión, que ahora se ejecuta.

¿Por que no se persigue la extradición de Puigdemont y diputados en rebelión desde Flandes por todos los medios posibles? Por el mismo motivo que se financian desde España los medios de propaganda secesionista, por el mismo motivo que se permite una educación de los jóvenes en la antihispanidad, por el mismo motivo que en la transición apadrinada por los anglo-americanos se sembró la semilla de la secesión con el Estado corrupto central y de autonomías.

¿Por que la opinión pública mundial, fuera de Europa, tiene simpatía por la secesión catalana? No es porque el gobierno español no sepa manejar la comunicación, ni porque los secesionistas la manejen magistralmente, ya que los medios globales angloamericanos no obedecen al gobierno español, ni a los secesionistas catalanes.

La estrategia de secesión catalana, está por tanto inducida, como la hispanoamericana. Pero el plan de secesión ha evolucionado enormemente, desde los planes de 1711 y 1800, ya que se ha sustituido completamente el aspecto militar por la propaganda.

Aunque se señale a Rusia como actor fundamental de la propaganda, para salvaguardar la imagen angloamericana, sus medios de difusión son extremadamente limitados y desprestigiados en occidente, por lo tanto la realidad es muy distinta.

Son incontables las noticias en la CNN, BBC, y cientos de medios globales donde se justifican actuaciones secesionistas y se condenan las acciones de mantenimiento de la integridad de la nación, ante una rebelión secesionista sin precedentes.

La propaganda para manipular la opinión pública mundial es muy sutil, pero sus efectos son evidentes, y tienen como objetivo el apoyo social ante el reconocimiento internacional de la República catalana llegado el momento.

Sirva al lector pro-secesionista esta lección de Historia, para reconocer la estrategia de secesión y despertar ante la trampa y la promesa de un futuro de prosperidad rompiendo España, como le fue prometido a cada uno de los territorios secesionados y arrasados de Hispanoamérica.

No justifica este texto al régimen criminal de falsa democracia del 78, ni la unidad monolítica de la nación, sino todo lo contrario para entender su supervivencia ligada a la unión en la diversidad del resto de las Españas secesionadas.

La Humanidad camina hacia un oscuro futuro de esclavitud y manipulación a manos de un reducidísimo número de superbillonarios dirigiendo los destinos de las naciones.

Y este texto jamás pretendería señalar a los ciudadanos del Imperio anglo-americano como enemigos del mundo, sino que les busca como aliados para dejar de ser actores fundamentales en el soporte de acciones bárbaras y criminales de sus gobiernos, ejércitos y agencias de inteligencia.

La Historia se dirige a su última guerra, y este texto es un último grito de auxilio para volver la vista atrás quizás al nacimiento de nuestra civilización cristiana, donde hubo un enfrentamiento al Imperio en hostilidad total a toda jerarquía, pero sin violencia, dispuestos al mayor de los sacrificios por la Verdad, la Libertad y el Amor entre todos los hombres.

12 DE OCTUBRE,  
¡FELIZ DÍA DE LA HISPANIDAD!



Somos hombres y mujeres demócratas, que dolidos ante la decadencia, la injusticia y la falta de democracia, hemos decidido unir nuestros esfuerzos para ayudar a la sociedad a que despierte e instaure una verdadera Democracia.Estamos en una sociedad dividida y enfrentada por los intereses de los políticos, que han infectado con su corrupción moral e intelectual a la ciudadanía, y hay que actuar.

Nosotros hablamos con una única voz, unidos sin etiquetas de derechas o izquierdas, denunciando que no vivimos en una Democracia sino en una farsa sostenida por los poderes económicos y políticos gracias a los medios de comunicación. Medios que han preferido apoyar la manipulación y así evitar desaparecer, gracias a que esos mismos poderes compran su publicidad y financian sus deudas.

Sabemos que han creado un Estado monstruoso que nadie se atreve a denunciar, porque todas y cada una de las instituciones y sus integrantes se arruinarían sin contratos o subvenciones estatales; una descomunal red clientelar de políticos y otros puestos públicos y privados defendiendo a ese monstruo y a sus partidos.

Constatamos que los ciudadanos están desamparados porque no pueden elegir representantes que defiendan sus intereses, sino que sólo pueden votar cada cuatro años y sólo a políticos de listas decididas por el jefe del partido, obligados a defender el interés del partido para no ser expulsados de esas listas. Como resultado, cualquier político honrado es corrompido o expulsado.

Nosotros afirmamos que no hay regeneración posible porque el ciudadano ha sido excluído del sistema. Vivimos una falsa democracia de corrupción, donde no hay Justicia independiente, los jueces son elegidos por los partidos y los ciudadanos no pueden elegir a su Presidente; y mucho menos convocar referéndum, ni revocar mandatos.

Estamos convencidos de que con Democracia, la nación protagonizaría un profundo avance en todos los ámbitos: en la igualdad de derechos, obligaciones y oportunidades, en una economía que no descarte a nadie, en una educación y sanidad de calidad y en el desarrollo económico en armonía con el ecosistema. Todos juntos los territorios avanzarían en armonía para alcanzar los objetivos comunes al prevalecer el interés del ciudadano al interés de los partidos.

Somos hombres y mujeres libres en rebeldía contra la corrupción de los poderes políticos y económicos que están destruyendo la nación, contra los impuestos desproporcionados e injustos; y nos resistiremos a que las deudas de bancos y empresas sigan transformándose en una inmensa deuda pública. Nos declaramos en frontal oposición a todo el que perpetúa este horror ocupando escaños de la falsa democracia, que está destruyendo el espíritu de nuestros jóvenes con una educación miserable.

Por estos motivos hacemos un llamamiento a todo ciudadano libre y especialmente a la intelectualidad, a los escritores, artistas, comunicadores, políticos honrados, para agitar las conciencias y unirse como Sociedad Civil; y así conquistar la Democracia que la nación necesita para regenerarse y resurgir.

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En defensa de España. 
Desmontando mitos y leyendas negras

Este es un libro que nos resulta difícil imaginar que saliera de la pluma de un típico historiador español. Solo lo podemos concebir como obra de un hispanista, esto es, un enamorado de España. Los españoles, con esa pulsión tan cainita y autodestructiva, que no está en nuestro ADN sino en nuestro sustrato histórico-cultural, difícilmente escribiríamos una sinopsis de la trayectoria de nuestro país con un título tan desenvuelto como En defensa de España y un subtítulo tan poco acomplejado como Desmontando mitos y leyendas negras. Más aún, las primeras frases de la primera página describen una historia y un país de “singular riqueza” hasta el punto de que, si usamos términos comparativos, ningún otro “tiene una historia tan rica en sus imágenes ni tan abundante en conceptos, mitos y leyendas”.

¿Estamos ante el viejo enfoque de la excepcionalidad hispana, para lo bueno o para lo malo? No. Payne (Denton, Texas, 1934) deja bien claro que buena parte de las acuñaciones internas y externas sobre España “son tópicos esencialmente falsos” pero hay otros muchos rasgos, “procesos o logros históricos enormemente complejos” que suponen un reto para la comprensión del historiador. Para Payne, la obligación de este es despojarse de prejuicios, tarea nada fácil cuando la “envidia y desconocimiento” enturbian desde hace siglos la comprensión cabal del país y sus habitantes. A una feroz leyenda negra le sucede el desprecio ilustrado para desembocar en la ambivalente y longeva estampa romántica que reverdece luego en la mitología de la guerra civil y que el franquismo alimentará pro domo sua (la diferencia española).

Los estereotipos son tan poderosos y persistentes, subraya Payne con ironía, que en el ámbito inglés el epítome de la represión sigue siendo el Santo Oficio... “incluso después de haber pasado por el siglo de Auschwitz y del Gulag”. Algo de esto se le podía aplicar al propio autor, estigmatizado desde hace varios lustros en los ambientes progresistas por su interpretación del fracaso de la República, la guerra y el franquismo.

El otrora venerado hispanista, autor de una ejemplar síntesis sobre el poder militar e innumerables obras sobre la Falange y el fascismo, es ahora despreciado como ultraderechista confeso. Las acusaciones ad hominem y el tono bronco de nuestras controversias, incluso las pretendidamente científicas, delatan la ausencia de una tradición de tolerancia y fair play.

Tanto es así que, a estas alturas y aunque resulte cansino, resulta necesario explicitar que las estimaciones anteriores no implican, ni mucho menos, suscribir las tesis de Payne. Pero tampoco dar por buenas las imputaciones y tergiversaciones sobre su persona y su obra. En concreto, este libro, ganador del premio Espasa de ensayo, no añade nada a la brillante obra investigadora de Payne por la sencilla razón de que es una breve y bastante elemental introducción a la historia de España. A pesar de que tiene notas a pie de página y una relación bibliográfica final, no es un libro dirigido a los historiadores o los especialistas sino al gran público. El conjunto acusa un gran desequilibrio entre las diversas épocas. Tras una atractiva introducción sobre “mitos y leyendas” de un “país exótico”, la historia antigua, media y moderna se despachan en los cinco capítulos iniciales. El siglo XIX y la primera parte del XX se abordan de modo sucinto en el capítulo 6. 

Todo lo que sigue (siete capítulos, más de la mitad del volumen) está dedicado al período que va de la Dictadura de Primo hasta la actualidad. Ni qué decir tiene que el lector encontrará en las páginas dedicadas a los hechos más conflictivos y controvertidos del XX las valoraciones de Payne sobre la crisis republicana, la contienda civil y el franquismo que tanto aplauden unos como incomodan a otros. No es este el lugar más apropiado para mayores honduras, pues Payne traza las grandes líneas del devenir hispano atendiendo a lo fundamental, prescindiendo en general de matizaciones y polémicas eruditas. Su libro privilegia la escritura clara y didáctica y se puede leer en una tarde. Aunque la historia académica y oficial suele despreciar este tipo de volúmenes y a quienes los hacen, se trata de una divulgación digna y necesaria en una sociedad como la que vivimos.

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Entrevista a Stanley G. Payne

miércoles, 29 de agosto de 2018

🐑🐑🐑 ¿Cómo nacen las dictaduras y los fanatismos? ¿CÓMO FUE POSIBLE QUE LOS ALEMANES SIGUIERAN A HITLER E HICIERAN TANTAS ATROCIDADES TAN FÁCILMENTE?



¿Cómo nacen las dictaduras?

¿CÓMO FUE POSIBLE QUE LOS ALEMANES SIGUIERAN A HITLER E HICIERAN TANTAS ATROCIDADES TAN FÁCILMENTE? 


¿De qué manera una sociedad tan sofisticada como la alemana fue capaz de respaldar las atrocidades cometidas por el régimen nazi? Es imposible exentar al pueblo de la responsabilidad, argumentando que nadie sabía lo que pasaba. La gran mayoría lo sabía, sí, y pruebas de esto no faltan. Entiende por qué la sociedad alemana, que produce tantos filósofos y artistas, apoyó la locura de Hitler y sus secuaces.

Una prueba de que la sociedad sabía lo que pasaba es la inauguración de Dachau, el primer campo de concentración construido por los nazis, anunciada en 1933 en una entrevista colectiva. O sea, es imposible escudarse en el hecho de que el régimen ocultaba los hechos y mantenía a la sociedad ignorante sobre los crímenes que se estaban llevando a cabo.

“Tan solo en el estado de Hessen existían más de 600 campos, con un promedio de un campo por cada 15 km cuadrados”, afirma el historiador estadounidense Daniel J. Goldhagen, autor del libro Los verdugos voluntarios de Hitler. “Y Berlín, la capital del Reich, tenía 645 campos dedicados de forma exclusiva al trabajo forzado”. Una red de este calibre no existiría sin la venia de la sociedad – pasando por el burócrata que declaraba las sentencias de muerte, el maquinista del tren que transportaba prisioneros o la manicurista que delataba a sus clientes “sospechosos” con la Gestapo – la policía secreta del Reich. La explicación para este fenómeno puede resumirse en 7 motivos:

7 – El Tratado de Versalles

El acuerdo de paz que fungió como punto final para la Primera Guerra Mundial forzó a los alemanes a asumir todos los costos del conflicto. Al firmarlo, en 1919, el país tuvo que ceder el 13% de su territorio, 75% de sus reservas de hierro y 26% de las de carbón, además de todas las colonias. Los alemanes no se imaginaban unas condiciones tan rigurosas y se sintieron humillados.
“La incapacidad psicológica alemana para aceptar la derrota y las indemnizaciones originó un terreno extremadamente fértil para el crecimiento de un nacionalismo radical, donde el nazismo sería su manifestación más extrema”, asegura el historiador argentino Andrés Reggiani.

6 – Sentimiento nacional

Desde el siglo XIX, los sucesivos líderes alemanes habían promovido un ardiente nacionalismo entre el pueblo. El primero de ellos fue el canciller prusiano Otto von Bismarck, que inventó la identidad alemana, unificó Alemania y fundó el 2º Reich.
Adolf Hitler siguió los mismos ideales, convenciendo a las masas de que Alemania estaba amenazada por enemigos internacionales poderosos. “El Führer evocaba a la figura mística de Federico I Barbarroja, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico (el 1° Reich, de 962 a 1806)”, dice la historiadora alemana Marlis Steinert, biógrafa de Hitler. “Quería expandir el territorio y prometía que el 3º Reich les traería de vuelta su pasado como gran potencia”.

5 – La aversión a la democracia

Los alemanes nunca aceptaron la República de Weimar (1919-1933), el régimen democrático que sustituyó al imperio tras la Gran Guerra. Casi de inmediato, sus representantes fueron responsabilizados por las humillantes condiciones impuestas a Alemania en el Tratado de Versalles. El Partido Social Demócrata intentó mantener la democracia, pero no tenía apoyo. “Todas las demás fuerzas políticas eran favorables con un Estado autoritario, asegura Steinert.
Los nazis aprovecharon esto para convencer a la población de que la democracia era desestabilizadora. “Muchos alemanes anhelaban el regreso de un líder a la altura de Bismarck”, asegura el historiador Robert Gellarely. “En Hitler vieron a un hombre capaz de tomar las riendas del país para restaurar el orden”.

4 – La política económica

El pago de las indemnizaciones impuestas por el Tratado de Versalles y la Gran Depresión dio pie a un estado de agitación en toda Alemania. El índice de desempleo alcanzaba casi el 30%. Hitler encontró en esta situación una gran oportunidad. Por eso, una vez que llegó al poder en 1933, adoptó una política de incentivo a la industria basada en la producción de bienes de consumo y en mejoras de la calidad de vida para las clases más desfavorecidas.
Con estas oportunidades nacieron productos como el icónico modelo Escarabajo de la Volkswagen (“el auto del pueblo”). “Cuando veían hacia atrás, los alemanes solo encontraban crisis”, dice Gellately. “Hitler les regresó el empleo e hizo que las cosas volvieran a funcionar”.

3 – El carisma de Hitler

El nazismo no habría llegado a tanto sin el liderazgo carismático de Hitler, un sujeto que embobecía a las multitudes en sus mítines y con un poder de convencimiento difícil de igualar. “En el podio, encarnaba el mito del ‘cuerpo’ de Alemania, cuyo sistema circulatorio eran las masas que aplaudían con devoción”, filosofa el cineasta Peter Cohen en el documental The Architecture of Doom.
Ese carácter mesiánico de Hitler fue bien explorado por su ministro de propaganda, Joseph Goebbels, que controlaba los medios de comunicación alemanes. Todo giraba en torno a la fuerte personalidad del Führer.


Los principios de la propaganda formulados por Joseph Goebbels no son reliquias del pasado, sino herramientas de poder que siguen operando, con nuevos formatos, en la política, los medios y las redes sociales.
Analizarlos desde una perspectiva histórica y conceptual permite desarmar los mecanismos mediante los cuales se construye el consenso, se simplifica la realidad y se orientan emociones colectivas.

2 – El terror

El temor hacia los órganos de represión ayudó a mantener el silencio de la sociedad alemana ante las atrocidades cometidas por el régimen nazi. Pero el clima de terror no siempre fue generalizado. Al comienzo, la mayoría de los ciudadanos no se sentía amenazada e incluso colaboraba en la persecución de judíos y comunistas. “La Gestapo no habría sido tan eficiente sin la ayuda de los ciudadanos”, dice el historiador Eric A. Johnson, autor de Nazi Terror. “Entre 1933 y 1939, 41% de los procesos contra judíos en la ciudad de Krefeld fueron motivados por denuncias civiles”.
En otras ciudades pasó lo mismo. “Es decir, en los primeros años el control nazi no inspiró temor, sino confianza. A Hitler le preocupaba el apoyo popular y construyó una dictadura basada en el consenso. Era tan importante la opinión del pueblo que reculó cuando la población salió a las calles para manifestarse contra la retirada de crucifijos de las escuelas y contra el programa de eutanasia. El terror se generalizó con el inicio de la guerra, cuando el nazismo mostró su lado más cruel”.

1 – El racismo

Hitler se valió de un antisemitismo arraigado desde hacía siglos en Europa. La cristiandad medieval había difundido el mito de que los judíos eran aliados del diablo, no tenían patria y querían dominar el mundo. Pero esta discriminación fue moldeada según los propósitos que perseguía el Führer durante el régimen nazi: dejó de tener una base religiosa para asumir un carácter racial. Así, la naturaleza “degradante” de los judíos empezó a ser entendida como inmutable, ya no era suficiente con convertirlos.
La propaganda del régimen enseñaba que encerrar y asesinar a los judíos, así como a los gitanos y otras “razas parasitarias”, eran medidas de saneamiento, como quien extermina ratas y bacterias. La población le compró la idea a Hitler. “Movidos por el antisemitismo”, dice el historiador Daniel J. Goldhagen, “los perpetradores del nazismo estaban convencidos de que poner fin a los judíos era justo, correcto y necesario”.




Así nacen las dictaduras


Como funciona el fanatismo en el cerebro
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Disonancia cognitiva, neuronas atrofiadas por repetir una mentira para amoldar la realidad a su conveniencia, el fanático en verdad cree lo que dice por más pruebas que le des en contra.

martes, 28 de agosto de 2018

SOY DE AQUÍ, DE VENEZUELA

Soy de aquí

Soy de la generación
del trompo y del gurrufío,
de jugar chapita en trío
y al policía y ladrón.
De ver jugar al avión,
escondido, ere y librada,
de jugar metra y coleada
sin temor ni desencuentros.
Por eso es que en mis adentros
llevo esta tierra grabada.

Soy de la generación
de bailar chimichimitos
y el coro de tamboritos
cantar con gran emoción.
Soy de vieja tradición
de folclor que no repite,
del guarandol y el carite,
sebucán y burriquita.
Por eso tierra bendita
no hay poder que me la quite.

Soy de la generación
de los sancochos en río,
de beber coco bien frío
y guarapo e' papelón.
Del mondongo y pabellón,
del queso blanco llanero,
de la arepita con suero,
y la gran reina pepeada.
Por eso a mi tierra amada
la defiendo con esmero.

Soy de la generación
de la alpargata llanera,
de la pulcra guayabera
planchada con almidón.
Soy la cuerda del bordón
soy gallo de fina espuela,
con la vida como escuela
y el universo en mi llano.
Por eso te digo hermano:
¡No hay como mi Venezuela!

Miguel Ángel Silva

La Venezuela de antes...


SOY DE AQUÍ - BENITO CABRERA