GRACIAS...
Nieves Elena Blanco de Rivero nació en La Guayra, Venezuela, el 18 de agosto de 1921. En el año 1942 contrajo matrimonio con el Oficial Naval Ramón Rivero Núñez. Cursó estudios en el Externado San José de Tarbes y en la Bryant School de Filadelfia, U.S.A. Como pintora participó en medio centenar de exposiciones colectivas y más de veinte exposiciones individuales, siendo distinguida con numerosos Premios y Menciones de Honor. Nieves Elena fue una luchadora infatigable en pro de La Guayra y el Municipio Vargas, ahora Estado, de su historia, costumbres y tradiciones. Esto lo logró a través de sus pinturas, innumerables artículos en prensa, charlas, programas de televisión y en infinidad de labores en pro de su comunidad. Fue oradora de orden en numerosos actos solemnes. Donó muchas de sus obras sobre La Guayra a instituciones públicas como el Municipio Vargas y la Escuela Naval de Venezuela. También escribió poemas y los declamó ella misma, grabando dos CDs: Poemas I y Poemas II.
Fue Miembro de la Sociedad Bolivariana del Estado Vargas, el Centro de Historia del Departamento Vargas, la Asociación Venezolana de Mujeres, el Centro Sociedad Bolivariana de La Guaira, el Complejo Cultural Vargas, el Centro de Historia Bolivariana y Naval de Venezuela, la Junta Conmemorativa de la fundación de La Guaira - La Guaira en sus 400 años y la Comisión para el Bicentenario de la conspiración de Gual y España, entre muchas otras. Recibió innumerables condecoraciones, premios y reconocimientos. Vargas la honró bautizando con su nombre una Casa Abrigo para niños necesitados y una galería de arte pictórico.
nace en La Guaira un 18 de Agosto de 1921, fue una guaireña que dedicó su vida entera a honrar la historia, la belleza y el espíritu de La Guaira. Amó profundamente su tierra natal y la defendió con su arte, su palabra y su incansable labor comunitaria.
PRÓLOGO
Si algún niño o niña o algún adolescente me preguntase quién es Nieves Elena Blanco de Rivero, diría que es una mujer nacida en 1921, en La Guayra, que siempre amó entrañablemente a su terruño, y que desde su adolescencia lo supo valorar, enaltecer y defender, como ninguna mujer guayreña lo ha hecho. Ninguna ha tenido más orgullo por su linaje, su legado y nacimiento en la tierra de mar que la vio nacer, y ninguna encarnó con tanta propiedad al “Viento Veloz de Fuego” que significa su nombre en voz indígena. Porque Nieves toda su vida fue el Viento Veloz de Fuego que amó, protegió y defendió como lideresa social, heroína civil enriquecedora del ethos guayreño, sin descanso y con coraje a sus ciudadanos, a su naturaleza tórrida y marina y a su región como pueblo porteño, sus costumbres, tradiciones e historia, y ello lo plasmó en sus pinturas, en sus artículos de prensa, en sus acciones cívicas y sociales, con perseverancia, paciencia y tenacidad, para con su gente y su pueblo.
Escribió poesía, fue la poetisa más auténtica, más sincera, más amorosa y tierna, que vivió en esa época de los albores del S. XX, que vivió su niñez, adolescencia y madurez de la mujer que empezó a cambiar, a gestarse como mujer emprendedora, con acción social, que representó la mujer activa socialmente, de los comienzos del treinta en adelante, como una de las características de la mujer del siglo veinte, y ella fue una de sus pioneras, la mujer que salía de la crisálida donde estuvo hasta el S. XIX, para convertirse en la mariposa multicolor que sabía volar en la sociedad, como una figura de las más significativas de su Guayra, que comenzaba a despertar a la modernidad. Nieves encarnó a la mujer que busca libertad e igualdad, dignidad como persona, pero ella lo hizo con la elegancia de la dama antañona que evoluciona suave y delicadamente, pero con firmeza y voluntad, en un ambiente aún ruralmarino, porque siempre fue fémina, madre abnegada cultivadora de valores y amante esposa de su gran marino Ramón. El cambio lo hizo con la reciedumbre y recato de matrona, sin escandalizar, sin confrontar los géneros, sin ser artista iconoclasta.
Aquí surge en ella, con fuerza, como una fuente cristalina que nunca cesa, su poesía. Poesía que se conjuga y entrelaza con sus prolíficas pinturas de su Guayra:
sus paisajes, sus ríos, sus casas, sus templos, sus esquinas, su mar; con sus artículos y crónicas, así su poesía no es aislada, y por su ternura, su amor, su caridad, su ingenuidad, su religiosidad y sencillez, siempre de niña (nunca dejó morir la niña adorable que había en ella).
Lo primero que viene a mi mente son “los amorosos diminutivos” de Santa Teresa ¡como usa los diminutivos en toda su obra poética!, con tanta naturalidad de niña, que son diminutivos entre humanos y divinos a la vez, pero indiscutiblemente auténticos. ¡Qué delicioso ambiente! ¡Qué sencilla confianza en los seres humanos, y qué fe! Pero otra característica es que escribe en verso libre, en una época en que muy pocos poetas se atrevían a liberarse de la rima, del pensamiento dominante, que no aceptaba que un poema por su música interior era poesía auténtica. Recuérdese lo que pasó con José Antonio Ramos Sucre, que no querían reconocerlo como poeta… Nieves Elena tiene plena consciencia de esto y en uno de sus poemas dice:
“Yo no se nada/
de rimas ni de versos/
solo escribo/
lo que llevo adentro,
lo que me dicta mi corazón,
lo que yo siento”
(Perdone Sr. Santana”, 16 de marzo del 90).
En ello está plasmado su carácter y personalidad. Y no hay pedantería. Lo mismo explica Dámaso Alonso de San Juan de la Cruz “según así viendo, según vamos comprendiendo que a este hombre no le importaba el arte, que lo único que le importaba era Dios, el misterio, el prodigio de su obra se hace más densa”, y así glosándolo, diremos de nuestra poetisa guayreña, que a esta valerosa y emprendedora mujer no le importaba el arte poético como tal. Para ella, lo único que le importaba era Dios, los valores religiosos, cívicos y sociales, democráticos y hondamente humanos de su Guayra (El viento veloz de fuego y su gente, para quien todos eran sus hijos) que es su Leit Motiv, idea o motivo central o conductor de su discurso u obra literaria, y pintura, que se repite a lo largo de toda su poesía.
A la vez me recuerda a Walt Whitman, porque como él, tiene un panorama complejo al que dedicó su observación y su poesía como contenido, como insumo o materia prima de su arte poética… Bástenos leer su poema “Debemos dar gracias” del 21 de octubre de 1990, para experimentar el espíritu de Whitman, sus combinaciones curiosas, sus palabras llanas, la intensidad de sus expresiones, para expresar momentos concretos de su pensamiento. Fue una intérprete de su pueblo guayreño y la motivaron sus costumbres, creencias y hábitos sociales, paisajes, ríos y mar que tanto amó, y su visión poética la convierte en íntima y profunda simpatía hacia el corazón humano de todos los guayreños de manera individual, con su poética de amor y de ternura, de su don maternal, de camaradería con todos sus coterráneos.
BAYARDO RAMÍREZ MONAGAS
Agosto de 2010.
“Puedes encadenar mis manos,
puedes engrillar mis pies, puedes, incluso,
arrojarme en un calabozo oscuro;
pero no podrás esclavizar mi pensamiento
porque mi pensamiento es libre".
Khalil Gibran
INTRODUCCIÓN
A comienzos del año 2010, los hermanos Rivero Blanco empezamos a organizar y archivar el inmenso legado dejado por nuestra madre, Nieves Elena Blanco de Rivero, en forma de escritos, notas, artículos, poemas, reconocimientos, diplomas, fotografías, revistas, periódicos, cartas, postales, obras pictóricas y toda suerte de documentos relacionados con su ardua labor en pro de su terruño natal La Guayra.
Conseguimos cientos de artículos escritos por ella, un sinnúmero de ellos escritos por otras personas en que la mencionaban y otros tantos dedicados exclusivamente a ella y a su obra. El haber navegado a través de todo este aluvión documental y, claro está, haber tenido el privilegio de ser sus hijos y haber compartido una vida con ella, ha sido para nosotros una gran aventura emocional, plena de momentos de suma alegría y otros de tristeza profunda; descubrimos detalles y elementos de la vida de nuestra madre, que nunca antes hubiésemos imaginado. Nos hizo reír tantas veces como llorar.
La capacidad de sorprendernos que tenía nuestra madre era ilimitada. Todavía recordamos con asombro el desfile de gente, de su gente, de sus guayreños, de todas las edades, que la visitaban diariamente en el Hospital Militar, cuando se cayó al momento de abordar un “carrito por puesto” para ir a La Guayra y se fracturó la cabeza del fémur, en plena avenida Baralt, en el centro de Caracas, allá, a mediados de los noventa. La auxilió una ambulancia de los Bomberos del D.F., ella “gerenció” su rescate y le ordenó a los bomberos que la llevaran al Hospital Militar “Carlos Arvelo”. Cuando se estabilizó, nos mandó a llamar. Por supuesto, como también era dama voluntaria de ese hospital, sus compañeras estuvieron pendientes de ella todo el tiempo.
Encontramos información sobre las asociaciones a las que perteneció, los comités y grupos de trabajo que integró, las charlas que dictó, los discursos que pronunció, la intensa actividad artística, histórica y educacional en la que participó. Las luchas que inició y culminó, de las que mencionaremos unas pocas: la reivindicación del Héroe Guayreño José María España, la preservación de las costumbres y tradiciones y de La Guayra, la reconstrucción de La Ermita del Carmen, el Paseo 24 de Julio, la recuperación de los fortines, plazas y plazoletas, las farolas de La Casa Guipuzcoana, la siembra de árboles y reparación de aceras en varias urbanizaciones, y un larguísimo etc. Y algo que no nos deja de llamar mucho la atención es que fue plenamente reconocida en vida por su obra. Entre sus papeles conseguimos noticias y documentos sobre homenajes que le rindieron, condecoraciones que le otorgaron, diplomas y placas de reconocimiento, premios y conciertos que le dedicaron, y hasta una casa abrigo de menores fue bautizada con su nombre.
También encontramos anotaciones, en su estilo de escritura impecable, que aprendió en el Colegio San José de Tarbes de La Guayra en los años 20, en casi todos los papeles que revisamos; y los que no eran escritos de su puño y letra, eran escritos con su eterna máquina de escribir “Underwood”, que no daba ya para escribir un papel más. No era muy amiga de las tecnologías modernas y jamás usó las computadoras personales, lo que, en nuestra opinión, hubiese multiplicado su obra escrita.
Por todo lo descrito en los párrafos anteriores, los hermanos Rivero Blanco, Carlos Vicente, Guillermo Ramón y Ramón Alberto, decidimos realizar una tercera edición de su libro “Guayra, Viento Veloz de Fuego” adicionándole una breve síntesis curricular, el artículo que escribió el periodista Federico Ortega cuando ella decidió marcharse de este mundo a otro plano, y algunas fotos de la familia. Esto lo hacemos para que el libro esté disponible a quien lo necesite.
Entre los documentos encontrados había 94 poemas, divididos en dos “tomos” de cuarenta y tantos poemas cada uno y dispuestos en cierto orden no cronológico. Estos poemas fueron escritos entre 1989 y 1996, con algunas excepciones que estaban sin fechar. La mayoría fueron escritos en 1991. Nuestra madre grabó 56 de los poemas a los que hacemos referencia en dos CD’s, el primero en el año 2000 con 28 poemas declamados por ella, y musicalizados y masterizados por Víctor Hugo Bracamonte, amigo de Gonzalo (Chile) Veloz Blanco, quienes lo hicieron con mucho cariño; y el segundo, en el año 2006, contentivo también de 28 poemas declamados también por ella, y musicalizados y masterizados por Guillermo Alberto Rivero Robles, su nieto, en Miami, Florida. Las Portadas de los CD’s fueron diseñadas por nuestra amiga Heidi Valentina Delfino Kremp.
Pues bien, hemos decidido publicar en el presente trabajo estos poemas de Nieves Elena, con el título que ella tenía dispuesto “Poemas”, y en el mismo orden en que ella los dejó. Sabemos que publicarlos era un proyecto importante para ella y que no culminó por que no le alcanzó el tiempo.
Nieves Elena tuvo una vida plena, 87 años de entrega a su familia, a su terruño La Guayra y a su país Venezuela, y les aseguramos que su huella sigue impactando a muchas personas día tras día. Nieves Elena se fue entre aplausos, los aplausos de sus guayreños, de sus amigos y de su familia que la sigue queriendo entrañablemente.
Y nosotros, parafraseando a mamá decimos “Nuestra madre para nosotros es un poema”.
LOS HERMANOS RIVERO-BLANCO.
Agosto de 2010.
RESURRECCIÓN
Al amanecer
del día domingo,
un día de sol
y de verdor
y flores,
saliste de la tumba
Jesús mío,
y volaste
a los cielos ligerito
a unirte
a tu Padre, que impaciente,
te esperaba ansioso,
mientras Magdalena
y tu Madre, María,
muy tristes
lloraban tu partida,
y pensaban:
¿Qué nos haremos
sin Jesús, ahora,
el ser que tanto
nos quería?
- Y Jesús desde arriba les decía: Espérenme tranquilas,
que yo desde aquí,
al lado de mi Padre,
velaré por ustedes
noche y día,
y por toda la gente
de la tierra,
que mira al Cielo
hacia lo alto,
con amor, sin miedo;
y con paciencia
llevan su Cruz
a cuestas, a la espalda,
lo mismo que yo
cargué la mía...
El día llegará
en que raudos
volarán al Cielo,
siguiendo la estela
que dejé trazada,
y serán felices
como yo, una y otra vez,
hasta el fin de los
siglos, eternamente... Amén
Caracas, 17 de Abril de 1992.
AL SANTO CRISTO DE MAIQUETÍA
Qué daño hiciste
Cristo bendito,
que tal castigo
en tu Santo Cuerpo
has recibido,
si siempre supe
que has sido bueno,
que tus milagros,
uno tras otro,
los que te quieren
han recibido?
¡Ya basta, Cristo,
de tanto duelo,
de tantas lágrimas
que humedeciendo
tu Cuerpo Santo,
son derramadas
por los que te aman,
desde que yaces
ahí, acostado,
en ese suelo!
Haz un esfuerzo
y estremece el alma
de los humanos
que allí te tienen
castigadito, para que rápido te den la mano y te levantes; y pronto puedas mirar el Cielo, sentir el aire y respirarlo, libre y contento, desde tu gruta, en la placita de Maiquetía, que amabas tanto y entonces, puedas ver a tu Madre, que desde enfrente, alegre, vuelva a mirarte. Y amorosa, te envíe sus besos y bendiciones... ¡Que así lo sea, Cristo Bendito, Cristo adorado, del pueblo maiquetieño, de nuestro pueblo, de aquí, de allá, y de más lejos...!
Caracas, 11 de Abril de 1990
EL ALMA
¿Qué es el alma?
¿Me puedes explicar lo
que es el ALMA?
¿Cómo te la haces en
la mente?
El alma para mí es
como un “Hálito de Dios”
en forma de “Haz de luz”
que te ilumina en pensamiento,
que le da vida al corazón
cual llama ardiente
que se enciende
y queda así prendida
mientras seas bueno;
pero se apaga y se vuelve
mortecina,
se desvanece,
cuando desviado del camino,
al mal te dedicas
por placer y
entonces,
se sale de tu cuerpo,
te deja solo, a tu albedrío
y en forma de
humo blanquecino,
sube hasta el cielo
a guarecerse en una estrella,
mientras encuentra
una criatura buena,
a un niño o niña por nacer,
en quien volver a vivir
sin tener que irse
entristecida otra vez…
Pero yo,
particularmente quiero
que mi alma
sea como una gaviota,
que volando muy cerquita del cielo,
encima del mar , allá en La Guayra,
blanca, elegante, rauda, con la
cadencia y el ruido musical
que hacen las olas,
no me abandone,
hasta que ya tranquila,
haya cumplido mi misión aquí
en la tierra y
y desee irme a descansar y
entonces,
sobre sus blancas alas, pueda
volar al Cielo, donde
San Pedro, antes de abrirme la
puerta
me pregunta:
¿Viene de la tierra
de las castañuelas, de los mantones
y las panderetas? Y yo le diré:
¡No! Vengo de la tierra del
Joropo, del cuatro y las maracas,
aunque por mis venas pasa
la sangre gitana de mi papá,
la de Málaga y Andalucía y
también de las Canarias, pero
yo nací en La Guayra.
Entonces San Pedro me dirá:
pasa adelante, guayreñita,
es tuyo el Cielo y me asignará
el lugar al lado de todos
los míos,
que volaron hacia allá, años atrás y
alegres, seguramente
me darán la bienvenida, me
abrazarán,
me besarán y me bendecirán.
Caracas, 18 de Agosto de 1994.
POEMAS DE NIEVES BLANCO DE RIVERO, LA GUAYRA, VENEZUELA by Yanka
EL MAR Y LA GUAYRA
¡GUAYRA! ¿Has visto hoy tu mar?
¡Qué lindo está esta mañana,
azulito y encrespado,
parece que las sirenas
bañándose allí estuvieran!
Su azul es hoy más profundo,
es más fuerte su oleaje
y más blanca su espuma.
¡Quién pudiera darse un baño
fresquecito por la tarde!
Un baño que sabrá a gloria,
si es en el Guiriguire,
al lado de los Uveros, las piedras
y los pececitos que viven
en esas aguas,
rosaditos y azulados...
¡Mar guayreño, mar sagrado,
mar de todos los que te amamos!
Caracas, 10 de Marzo de 1990.
¡DEBEMOS DAR GRACIAS!
Hoy quiero hacer un desagravio a todos los seres que nos han ayudado de una y mil maneras y no les sabemos agradecer.
¿Quién de nosotros al ver el Sol por las mañanas, le da las gracias por haber salido, por calentarnos y a las plantas hacer crecer, y darnos la alegría de un día bello y brillante como el que más?
¿Quién cuando siente el aire fresco al amanecer, le da las gracias por el oxígeno que nos da, y cuando llueve y bebe el agua fresquita, le da las gracias por su alimento, indispensable para vivir?
¿Quién besa el árbol que nos da sombra, flores y frutos, aunque sea por una vez?
¿Quién se acuerda del inventor del bombillo, la aguja, el cemento, la rueda, el lápiz, el horno, el teléfono, el micro-ondas, el saca-puntas, la máquina de escribir, la plancha eléctrica, la inyectadora, la cocina de gas, la máquina de moler, el radio, la lavadora, la secadora, el hilo, la computadora, la televisión, la harina pan y la maquina de coser?
¿Quién de nosotros recuerda al sabio Pasteur, a Salk, a Fleming, al Dr. Convit, a quien hizo la vacuna contra la difteria, a quien inventó la anestesia, a quienes descubrieron el Radium, a madame Curie, a su esposo, y al que preparó el suero anti-ofídico, por primera vez?
¿Quién? ¿Quién le da las gracias en el silencio de su conciencia al que labra la tierra para nosotros poder comer; a los amigos, y a los que con el sudor de su frente hacen el pan, que día a día es nuestro sostén?
Y al mono que viajo a la Luna, y al ratón que ayuda al médico para investigar y al tuqueque que limpia la casa, a la abeja que nos da la miel.
¿Quién les da las gracias, quién?
Y a los maestros que nos ilustran, a los médicos y científicos en general, las secretarias y los bomberos, a los escritores que cuentan la historia, a los periodistas que nos mantienen informados, a los músicos y a los artistas y a los poetas, que con sus obras elevan nuestro espíritu, a los fotógrafos, artífices de nuestros recuerdos, a los enfermeros; a los cómicos, que con sus gracias nos hacen reír; a nuestros peluqueros y sus ayudantes que hacen maravillas con nuestros cabellos; a los pedicuristas, benditos mil veces por dejar nuestros pies nuevecitos; a los criados, a los carteros, a los buenos vecinos, a los hombres que recogen nuestras basuras y al que caza las culebras venenosas, para que el biólogo pueda el suero anti-ofídico hacer?
¿Quién los recuerda con gratitud, quién?
Y a los ejecutivos, que con sus negocios nos dan empleo; a los policías, que con peligro de sus vidas nos protegen; al soldado, al marino y al aviador, dispuestos siempre a luchar por nuestra Nación; a los abogados honrados, que nos defienden; al Sacerdote que nos consuela y nos perdona; a nuestros padres, quienes solícitos velan por nosotros toda su vida; y a nuestros hijos, esencia y presencia de nuestro ser, que llenan de orgullo nuestro ego, día tras día. A nuestros buenos gobernantes y a los que mereciendo estar aquí, les olvidé. A todos estos ¿quién les agradece como debe ser?
Y a nuestra amada Patria, la más grande, la más buena, la mas hermosa, la mas espléndida del Planeta Tierra, para sus hijos y los extraños
¿Quién de verdad la quiere y le da las gracias, quién, pero quién?
¡No seamos ingratos, aprendamos a agradecer y a no olvidarnos con egoísmo, de los que nos han hecho el bien. Recordémoslos bendiciendo a Dios y a todos, justico al amanecer y hasta el anochecer también!
Caracas, 21 de Octubre de 1990, Día del Censo.


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