EL Rincón de Yanka: LOS BARCOS DE LA ESPERANZA: UN HITO DE BONDAD Y DE SOLIDARIDAD DEL PUEBLO DE VENEZUELA

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sábado, 7 de febrero de 2026

LOS BARCOS DE LA ESPERANZA: UN HITO DE BONDAD Y DE SOLIDARIDAD DEL PUEBLO DE VENEZUELA

 



En 1939, durante el gobierno del general Eleazar López Contreras, dos barcos alemanes, el Caribia y el Koenigstein, llegaron a las costas de Venezuela con 251 judíos que huían de la persecución nazi.
Conocidos como “Los barcos de la esperanza”, estos navíos fueron rechazados en varios países durante su travesía. Finalmente fueron aceptados en Venezuela, que recibió a sus pasajeros con los brazos abiertos, con lo cual salvaron sus vidas y dieron su aporte en la construcción del país.
La llegada de estos barcos fue un acto de solidaridad y humanidad por parte del gobierno y el pueblo venezolano, que demostraron su compromiso con la protección de los derechos humanos y la lucha contra la discriminación. Esta historia es un ejemplo de cómo Venezuela se convirtió en un refugio seguro para quienes huían de la persecución y la violencia.


ESTÁ ES LA INDIOSINGRACIA DEL VENEZOLANO QUE DIO LA ENTRADA DE INMIGRANTES A NUESTRAS COSTA VENEZOLANA, UNA DE ESAS PUERTAS FUE LA GUAIRA Y A NUESTRA TIERRA, QUE LUEGO ELLOS ADOPTARON COMO SUYA.




“Es la historia de un país que se convirtió en símbolo de bondad, solidaridad y humanismo, una nación de brazos abiertos, que no discriminó por condición social, raza o religión y que en medio del siglo XX demostró lo que significa el concepto de civilización. Es la Venezuela que me mantiene aquí aunque cueste encontrarla en estos tiempos, es la que enamoró a mis abuelos y la que quiero que conozcan mis hijos”, escribió en un emocionado relato el columnista de prensa Brian Filcheltub.

Manuel López-Contreras, nieto de aquella pareja presidencial, comentó para Aleteia detalles de esa historia: “Todo comenzó cuando llegó a la presidencia de Venezuela mi abuelo en el año 1936. Todo estaba por hacer y se crea, entre otras instituciones, el Instituto Técnico de Inmigración y Colonización con escuelas agrícolas en varias zonas del país”. Quiere decir que ya el gobierno estaba previendo que Venezuela necesitaba inmigración de calidad y la llegada de estos barcos no los toma desprevenidos sino con una estructura que podía asimilarlos y ofrecerles sustento.

“Los venezolanos somos así -dice Manuel- aquél día fue memorable, el pueblo los recibió en sus casas y los ubicó en pensiones. Yo conocí gente que estuvo allí y cuentan que hasta hicieron fiestas para celebrar su llegada. El segundo barco llega a La Guaira y se produjo, igualmente, una calurosa recepción con los judíos alojados en las casas de los lugareños”.

Manuel es, además de nieto de María Teresa, su ahijado de bautizo. Nos dice de ella: “Mi abuela los atendió y les llevó todo lo que pudo, comida y colchones. Ese gesto le valió que luego la Unión Israelita le diera una condecoración”. Hay que reseñar, el acto- homenaje en recuerdo de aquellos gestos, de la Confederación de Asociaciones Israelitas de Venezuela a Eleazar López Contreras con motivo del aniversario de la fundación del Estado de Israel, que tuvo lugar hace pocos días en Caracas, con asistencia de su hija, la médico pediatra Mercedes López-Contreras de Blanco.

Pronto salió en la prensa la lista de nombres de los judíos llegados al país con sus correspondientes profesiones y oficios. Rápidamente encontraron trabajos dignos y comenzaron a prosperar. “Había médicos, cuenta Manuel- abogados, industriales, comerciantes, joyeros, relojeros, agricultores, a todos los necesitábamos en el país”.

Jonathan Yacubovicht, joven y talentoso cineasta venezolano, realizó un documental titulado “Los Barcos de la Esperanza”, traducido al inglés, que ha sido transmitido en varias cadenas especialmente en Discovery Channel.