EL Rincón de Yanka: LIBRO "POSGLOBALISMO": CÓMO RECONSTRUIR LA CIVILIZACIÓN DESDE EL BORDE DEL ABISMO GLOBAL por RAIS BUSOM 🌌

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jueves, 27 de febrero de 2025

LIBRO "POSGLOBALISMO": CÓMO RECONSTRUIR LA CIVILIZACIÓN DESDE EL BORDE DEL ABISMO GLOBAL por RAIS BUSOM 🌌


POSGLOBALISMO:

CÓMO RECONSTRUIR LA CIVILIZACIÓN 
DESDE EL BORDE DEL ABISMO GLOBAL


"ES DIVERTIDO HACER COSAS IMPOSIBLES". 
WALT DISNEY
El globalismo está en crisis. Mientras el totalitarismo monetario concentra cada vez más poder en menos manos, la prosperidad declina y la libertad se desvanece. Este libro analiza las causas profundas de la crisis actual —desde la escasez energética hasta la manipulación financiera— y propone alternativas revolucionarias para el futuro: la autodeterminación monetaria a través de las criptomonedas, una nueva bioeconomía basada en la energía, y una democracia digital descentralizada. 
La revolución posglobalista: energía, dinero y democracia. A través de un riguroso análisis que combina filosofía, economía y física, Rais Busom desvela los mecanismos ocultos del poder globalista y su agenda. La obra examina cómo la crisis energética, el control monetario y la manipulación social están reconfigurando nuestro mundo, al tiempo que propone soluciones innovadoras basadas en la tecnología blockchain y una nueva concepción de la economía termodinámica. Un texto fundamental para entender los desafíos de nuestro tiempo y vislumbrar un horizonte posglobalista donde la humanidad pueda prosperar. 
Rais Busom es experto en pensamiento crítico aplicado a la transformación de personas y organizaciones. Su formación multidisciplinar en filosofía, administración de empresas e ingeniería de software, junto con su experiencia como docente universitario e investigador, le permite ofrecer una visión única y profunda de los cambios que están transformando nuestra sociedad. Su trayectoria profesional en proyectos de transformación y estrategia digital aporta una perspectiva práctica a su análisis del futuro posglobalista.
PREFACIO

Hola, de parte de los niños del planeta Tierra.
Nick Sagan, Voyager 1


Los niños son el futuro de la humanidad. Al menos, eso es lo que pensábamos cuando lanzamos la sonda Voyager 1, el 5 de septiembre de 1977 desde Cabo Cañaveral, en Estados Unidos, con un disco de oro donde se almacenó un contenido representativo de nuestra civilización. 
El mensaje «Hola, de parte de los niños del planeta Tierra» con el que empieza el disco es del hijo de Carl Sagan, el ilustre divulgador científico, archiconocido por su serie Cosmos. El disco fue pensado como carta de presentación para los extraterrestres. No sabemos si existen, pero nos gustaría ser escuchados en el caso de que sí. Así somos los humanos, nos gusta comunicarnos. El soporte está repleto de sonidos, imágenes y música, saludos en cincuenta y seis idiomas, incluso grabaciones de ondas cerebrales. Sin duda, causaremos una buena impresión entre las civilizaciones galácticas. O, al menos, eso esperamos, aunque quizás se «partan la caja» viendo lo atrasados que estamos.

Desconozco por qué los ingenieros de la NASA no incluyeron obras de arte o libro alguno en el disco dorado, pero me imagino que tiene que ver con la mentalidad ingeniera de la institución, por la cual los filósofos como yo no podemos ser astronautas, pero la realidad es que se trata de la nave espacial que más lejos de la Tierra ha conseguido llegar. Actualmente, las cuatro latas de la Voyager 1 atraviesan con suma dignidad el espacio interestelar rozando la nube de Oort, ya que tan solo le faltan poco más de trescientos años para alcanzarla. Se hace realmente difícil pensar en la sociedad humana a tres siglos vista. 

Además de las posibles catástrofes naturales capaces de acabar con la humanidad, como el perverso clima, los asteroides asesinos o los virus malignos, existen otras posibles causas de extinción de nuestra especie producidas por nosotros mismos. El mayor delos peligros vuelve a ser hoy en día -una vez más-la guerra nuclear. La destrucción de gran parte del planeta, mayoritariamente del hemisferio norte, como colofón de una tercera guerra mundial. Un riesgo provocado por las potencias nucleares, especialmente Rusia y Estados Unidos. 
La pregunta es ¿cómo hemos llegado hasta aquí? Y también, ¿cómo podemos dejar un mundo mejor a nuestros hijos, a las nuevas generaciones?

Estas son las dos sencillas preguntas que intenta contestar este libro. No hay respuestas definitivas, pero, como mínimo, hemos procurado aproximarnos a las más honestas y efectivas. No ha sido fácil. Llevamos años investigando la relación entre el poder, el dinero y la energía. Este triángulo nos permite analizar el fenómeno social y difuso al que llamamos globalismo, así como proponer escenarios para su superación, en un nuevo espacio indefinido y diverso que se está abriendo ahora y que podemos llamar posglobalismo. Un lugar de posibilidades encontradas que sin libertad no podrá existir, y los escollos son gigantes.

Actualmente confluyen diversas fuerzas que obstaculizan la voluntad popular. Encontramos nuevos discursos que dinamitan los valores tradicionales de Occidente; también hallamos una economía en crisis que intenta aparentar una buena salud, mientras nos empobrecemos día a día; por último, soportamos unas instituciones políticas que no nos hacen caso, porque están sometidas a la oligarquía internacional, dueña del capital financiero multinacional.

Nuestra tesis es que, sorprendentemente, la clave de casi todo está en la energía, que -como dicen los ingleses- es el elefante blanco en la habitación. Todos lo sabemos,pero pocos lo tienen en cuenta. Nadie puede escapar a las implacables leyes de la física. Ni la especie humana, ni el planeta Tierra, ni el universo mismo. Se necesita una perspectiva nueva con la que analizar los viejos problemas. Una nueva conciencia.

La termodinámica aplicada a la economía es la clave que nos permite descodificar el dilema existencial actual: ¿cuánta energía hay disponible y para quién? Al mismo tiempo, un hito en la historia de la humanidad, como es la tecnología de la cadena de bloques, nos ofrece la posibilidad de construir una economía alternativa con nuevas formas de intercambiar valor.

Un contrapoder a la plutocracia globalista es posible. Una sociedad alternativa posglobalista puede existir. Quizás sea la única manera de evitar los riesgos sistémicos a los que nos enfrentamos como especie, en ese punto diminuto e insignificante del espacio donde vivimos, y conseguir ser una civilización energéticamente superior. Precisamente, Un punto azul pálido es el título de una fotografía de la Tierra, realizada a petición de Carl Sagan y tomada por la cámara de la Voyager 1, desde una distancia de seis mil millones de kilómetros, antes de que dejara de funcionar. La idea de Sagan era enseñar el mundo como un grano de arena, pensando que esto podría unir a los seres humanos y disuadirlos de pelear por todo en la nada más absoluta. 


La imagen muestra la Tierra como un punto de luz azul casi invisible, minúsculo, perdido en medio del inmenso cosmos. La foto fue tomada el 14 de febrero de 1990, junto a una serie de imágenes fotográficas denominada Retrato de familia que incluye a otros planetas del sistema solar. 

Quizás deberíamos ver el mundo y a la humanidad dentro de ese entrañable retrato de familia universal, con esa perspectiva que los filósofos llamamos sub specie aeternitatis, para relativizar nuestros conflictos y cooperar por el bien común. O nos autodestruimos o evolucionamos. Por los niños del planeta.

VER+:





¿Qué es el posglobalismo?