EL Rincón de Yanka: LIBRO "ESPAÑA, CENTRO DEL MUNDO (1519 - 1682) por ROBERT GOODWIN

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jueves, 19 de mayo de 2022

LIBRO "ESPAÑA, CENTRO DEL MUNDO (1519 - 1682) por ROBERT GOODWIN

ESPAÑA,
CENTRO DEL MUNDO

“Con una historia así de impresionante 
hay muchísimos motivos para estar orgulloso de ser español. 
Vamos, muchos más motivos para estar orgulloso 
de ser español que de ser británico, o francés”. El autor
"Dichosa edad y siglos dichosos aquéllos a quien los antiguos pusieron nombre de dorados, y no porque en ellos el oro, que en esta nuestra edad de hierro tanto se estima, se alcanzase en aquella venturosa sin fatiga alguna, sino porque entonces los que en ella vivían ignoraban estas dos palabras de tuyo y mío. Eran en aquella santa edad todas las cosas comunes; a nadie le era necesario, para alcanzar su ordinario sustento, tomar otro trabajo que alzar la mano y alcanzarle de las robustas encinas, que liberalmente les estaban convidando con su dulce y sazonado fruto. Las claras fuentes y corrientes ríos, en magnífica abundancia, sabrosas y transparentes aguas les ofrecían. En las quiebras de las peñas y en lo hueco de los árboles formaban su república las solícitas y discretas abejas, ofreciendo a cualquiera mano, sin interés alguno, la fértil cosecha de su dulcísimo trabajo. Los valientes alcornoques despedían de sí, sin otro artificio que el de su cortesía, sus anchas y livianas cortezas, con que se comenzaron a cubrir las casas, sobre rústicas estacas sustentadas, no más que para defensa de las inclemencias del cielo. Todo era paz entonces, todo amistad, todo concordia". (Parte I, capítulo XI).
Hace cuatrocientos años, España era el centro del mayor imperio de la historia. Sus dominios —las recompensas de una audaz aventura en las Américas y en las Indias Orientales y el fruto de la herencia real en Europa— se extendían desde los Países Bajos, Bohemia, Alemania e Italia a través de los océanos, hasta México, Perú y California en una dirección, y a través del Mar del Sur hasta Filipinas.
Los españoles viajaron por el mundo al servicio de su rey y no pocos extranjeros se sintieron atraídos a su vez por España y su corte. Fue una época de colisión entre lo viejo y lo nuevo, de descubrimientos intelectuales y espirituales, de grandes experimentos políticos y sociales que culminaron en el Siglo de Oro, gracias a una repentina riqueza que allanó el camino de una extraordinaria expansión cultural.
Esta es la historia de esa época a través de los hombres y mujeres que la protagonizaron: los reyes —desde el emperador Carlos V hasta Felipe IV—, los burócratas y los banqueros, los soldados y los sacerdotes que hicieron a España rica y poderosa; y los artistas, dramaturgos, poetas y mecenas que contribuyeron a que resplandeciera. El gran acierto del hispanista inglés Robert Goodwin consiste en contar la historia humana del primer imperio planetario a través de un brillante elenco de personajes, situándolos en su vibrante contexto histórico y artístico, dándoles vida en todo su esplendor y sus contradicciones.

PREFACIO A LA EDICIÓN ESPAÑOLA

Es un honor inmensurable que usted, querido lector de habla castellana, esté leyendo estas palabras y que tenga entre sus manos un libro sobre su propia historia imperial y peninsular salido del tintero de un británico, máxime teniendo en cuenta que se trata de una época de marcada rivalidad y enemistad religiosa y política entre nuestras naciones atlánticas. Lógicamente, espero que su lectura sea de su agrado; y le ofrezco unos consejos: aunque se trata de un libro íntegramente documentado con fuentes fidedignas u originales, no es una historia concebida solo para historiadores, sino que he pensado más en los lectores de novelas que en el ambiente de las cátedras, las togas y los birretes; he intentado ofrecer a mis lectores un menú de degustación para catar el Siglo de Oro, algo así como una tarde de tapeo como las de antaño. Es una narración que invita al lector a sentarse en un sillón con una copa llena en la mesilla y unos frutos secos o un trozo de turrón al lado -según la revista norteamericana Time, es un libro para leer en una tumbona de una playa de California (seguramente lo decían pensando en la edición electrónica, pues tan solo algunos de los musculosos asiduos de Venice Beach tendrían antebrazos en condiciones para sostener el tomo de tapa dura bajo un sol casi ecuatorial).

No hubo lugar a dudas sobre cuál sería el título de la edición inglesa, porque al fin y al cabo había que avisar al anglosajón de que Spain fue el centro de uno de los imperios más importantes de la historia. Eso no era lo que nos enseñaban en el colegio: el pirata Drake era el héroe que destruyó la Armada Invencible y que le «chamuscó las barbas al rey de España» cuando asaltó Cádiz. Spain eran la Inquisición y los conquistadores salvajes y enloquecidos a lomos de sus caballos. Incluso tuve que tener en cuenta aquel mito de que algunos estadounidenses piensan que España está por Guatemala, o por México, o por allí cerca... Asimismo, no era muy aconsejable intentar explicar al público anglosajón que en aquella época no existía el Reino de España tal y como es hoy día... ¡Ohú!... Ni que en realidad el libro se sumerge en una época que gira alrededor de la rama española de la Casa de Habsburgo, asentada en Castilla por el linaje de Carlos V y Felipe II y sus tesoros americanos. Y ahora cabe preguntanne: ¿cómo justifico esto ante el público español? Pensé en mantener el título en inglés, pero sería el colmo de la ironía que un londinense publicara una historia de España y le colocara un título en su lengua materna a la edición española.. Así que es España, aun con toda su imprecisión, y pido disculpas por ello.

Londres, 27 de enero de 2016


INTRODUCCIÓN

Al comienzo de la era moderna, el azar quiso que España se convirtiera en el centro del mundo occidental. En 1492, Colón descubría las Américas cuando buscaba una ruta hacia Asia a través del océano Atlántico, y tomaba posesión del Nuevo Mundo en nombre de sus patrocinadores españoles. Entonces, Carlos de Gante, nacido en 1500, hijo de madre española y padre borgoñón, se convertía, por obra de una serie de alianzas matrimoniales y de muertes prematuras, en el heredero de tres de las casas reales y principescas más poderosas de Europa, y de otros muchos territorios y títulos. Al llegar a la mayoría de edad, Carlos heredó inmensos dominios en Los Países Bajos, Borgoña, Italia, Austria y Hungría; y como futuro jefe de La Casa de Habsburgo, Carlos fue educado en la convicción de su derecho moral a gobernar el Sacro Imperio Romano, que abarcaba la mayoría de la actual Alemania y mucho más. En 1517, a la edad de diecisiete años, abandonó su Flandes natal para tomar posesión de los tronos de Castilla y Aragón, las dos grandes Coronas de España, y con ellas el Reino de Nápoles y toda la América española. Durante el siglo y medio siguiente, la dinastía de los Austrias hizo de España el centro económico y militar de su mundo, el corazón del primer imperio mundial sobre la Tierra.

En "España. Centro del mundo, 1519-1682" he intentado contar esa historia épica a través de las vidas de un par de docenas de españoles emblemáticos y sus monarcas. Las anécdotas biográficas, el humor, los momentos de intenso dramatismo e ira y los reveses nos ofrecen un primer plano personal y familiar desde el que poder apreciar la enormidad, tanto en el tiempo como en el espacio, de la historia de la España de los Austrias. Sobre esta materia existen muchos textos «magistrales», como decís los españoles, pero que forzosamente están repletos de una cantidad casi abrumadora de detalles eruditos para el lector no especializado, llenos de nombres, fechas, lugares y acontecimientos, y que a menudo solo se permiten momentos ocasionales y fugaces de contacto humano. Así pues, aunque este es un libro de historia pura y documentada, en realidad no pertenece a su misma clase, es más bien una especie de consorte o amante. Este es un libro para usted, «desocupado lector ocioso», como el gran novelista español Miguel de Cervantes le calificaba en la introducción de su obra más importante, Don Quijote de La Mancha, dirigiéndose al público recientemente alfabetizado de su época, a los compradores y consumidores de la palabra escrita y posterionnente impresa que forjaron la tradición que usted ha heredado y a su vez transmitirá a las generaciones sucesivas.

A principios del siglo VIII, los ejércitos musulmanes procedentes del norte de Africa conquistaron y ocuparon casi toda España. Tan solo una pequeña región de cristianos indomables del extremo septentrional de la Península, liderada por don Pelayo, resistió victoriosa al invasor. Durante los ocho siglos siguientes, la historia ibérica estuvo dominada por el lento surgimiento de los reinos de Portugal, Castilla y Aragón, a medida que la Península iba siendo reconquistada paulatinamente por los cruzados cristianos y los oportunistas hombres de la frontera. A finales del siglo XV, la Reconquista ya estaba prácticamente concluida, y sin embargo las guerras civiles amenazaban con destruir la España cristiana, al tiempo que las grandes casas aristocráticas ponían en juego sus ejércitos privados a lo largo de una serie de crisis que se produjeron en Castilla. Pero el matrimonio de Fernando, heredero del trono de Aragón, con Isabel, reina de Castilla, en 1476, resultó ser una poderosa alianza, con la fuerza suficiente para imponer la paz a sus belicosos súbditos; y ambos sellaron esa nueva y frágil sensación de unidad anunciando su cruzada final contra Granada, el último reino musulmán de la península ibérica. La nobleza española y muchos aristócratas extranjeros de toda la cristiandad respondieron a aquella llamada a las armas, y en enero de 1492 Isabel y Femando, que pasarían a la historia con el nombre de Reyes Católicos, entraron victoriosos en Granada a la cabeza de su ejército; Boabdil, el último gobernante musulmán de la historia de España, se detuvo en un paso de montaña, echó la vista atrás para lanzar una última mirada a su antiguo paraíso, y lloró; todavía hoy ese lugar se llama el Suspiro del Moro.

Tras la euforia que siguió a la victoria, los Reyes Católicos se reafirmaron el espíritu de intolerancia religiosa de los cruzados que imperaba en aquel momento, y ordenaron la expulsión de todos los judíos españoles. Además, enviaron a Cristóbal Colón a realizar una travesía hasta China e India a través de una ruta atlántica; y aquel descubrimiento accidental de las Américas permitió que España se convirtiera en el centro del mundo durante casi dos siglos. Pero, tras la muerte de Isabel en 1506, Femando, en calidad de rey de Aragón, no tenía derecho a reinar en Castilla; la corona tendría que haber pasado a manos de su hija Juana, la trágica figura conocida como Juana la Loca, casada con Felipe el Hermoso de Borgoña. Su primogénito era Carlos de Gante y su hijo menor se llamaba Femando, en honor a su abuelo. Pero cuando Felipe falleció repentinamente, poco después de llegar a España para tomar posesión del trono, Femando, el «astuto viejo catalán», tomó el poder y declaró a Juana incapaz para gobernar debido a su locura. El veterano monarca reinó hasta su muerte, en 1516, cuando el joven Carlos de Gante, señor de los Países Bajos, conde palatino de Borgoña, heredó las Coronas de Castilla, Aragón y Nápoles, y fue proclamado rey de reyes.

Durante el siglo XVI, los Austrias defendieron y expandieron su enorme Imperio, que se extendía desde el remoto oriente y sur de Europa hasta Goa y Filipinas, Chile y Nuevo México. Esa historia imperial forjó el carácter de España y de los españoles, que fueron el corazón y el alma de la empresa. Marcharon a las Américas como conquistadores y colonos, combatieron a lo largo y ancho de Europa como temibles soldados profesionales, viajaron como comerciantes y diplomáticos, como poetas y artistas. Sevilla, el gran puerto meridional de tierra adentro, se convinió en el centro del comercio mundial, un lugar poblado por comerciantes, banqueros y aventureros extranjeros, todos ellos atraídos por el contagioso magnetismo de las posibilidades y por las ingentes cantidades de oro y plata de las Américas que llegaban sin cesar al reino. ´

Los Austrias y los españoles estaban, a la par, en ascenso en todo el mundo, tanto politica como militarmente; dentro del país, aquellas feroces tensiones entre la Corona y el Estado, entre la aristocracia y los oligarcas urbanos, entre la ciudad y el campo, entre la Iglesia, el campesino y el terrateniente, se contrarrestaban mutuamente en un equilibrio dinámico del que afloraron grandes instituciones, como las universidades, las escuelas, el imperio de la ley, la banca y el gobierno local, y que fomentaron las artes y las letras, todo ello apuntalado por la severa autoridad moral de una Iglesia que había adoptado una actitud militante. Fue una era de un gran optimismo y de una gran confianza.

Después, durante el siglo XVII, los españoles se vieron al límite de sus posibilidades, perjudicados por las guerras extranjeras y por el gobierno de unos monarcas decadentes y sus despreocupados validos. Poco a poco, el Imperio mundial empezó a desintegrarse. Los Austrias perdieron el control de sus territorios ancestrales por toda Europa, desde Portugal hasta Cataluña, y desde Italia hasta los Países Bajos, y también perdieron importantes posesiones de ultramar. La Corona de España y su gobierno también se resintieron, y los Austrias perdieron poder e influencia dentro del país. Sin embargo, aquel periodo en que los monarcas y sus instituciones estatales entraron en claro declive fue también la época de una deslumbrante producción artistica y literaria en España, y en muchos aspectos parece como si los españoles florecieron en acusado contraste con la decadencia de sus gobernantes. La enfermedad del Estado español ha resultado ser, tal vez, poco más que un caparazón que ha ocultado durante mucho tiempo la visión que tenían los historiadores de la dinámica nación que había detrás.

Ese periodo de dos siglos, desde el descubrimiento de América por Colón hasta la muerte del gran dramaturgo Pedro Calderón de la Barca, se conoce desde entonces como la edad de oro de España, su Siglo de Oro. Es un acertado término descriptivo que, sin embargo, induce a error. Se utilizó por primera vez a mediados del siglo XVIII para referirse a los poetas del siglo XVI, y posteriormente a modo de elogio del apogeo cultural en la literatura y el teatro, y por último de las bellas artes, anticipado inicialmente por El Greco y más tarde personificado en Cervantes, Velázquez y sus contemporáneos. Sin embargo, la idea de que ese metafórico Siglo de Oro se basaba en la riqueza del oro y la plata contante y sonante que llegaba de las Américas confiere a la tenninología un atractivo irresistible.

España. Centro del mundo, 1519-1682 habla de la gente que protagonizó aquella historia, aunque sigue el hilo de esa narración genérica, desde el ascenso del poder absoluto y de la verdadera riqueza, por así decirlo, hasta el surgimiento del poder intangible del patrimonio cultural. Por consiguiente, el libro está dividido en dos partes de carácter distinto, que reflejan las diferentes épocas que recrean. 
La primera parte, «Oro», se centra en una serie de acontecimientos y personajes cruciales que conjuntamente dan una fuerte sensación del ambiente que rodeó la historia militar, política y económica, y que ilustran el ascenso de las principales instituciones a lo largo del siglo XVI. 

En cambio, la segunda parte, «Resplandor», destaca las figuras literarias y artísticas más importantes del Siglo de Oro, y presta gran atención a algunas de sus principales obras. Por supuesto, en la primera parte también hay poesía y arte, y en la segunda parte también abundan la política, la economia y la historia militar, pero, a medida que usted vaya leyéndolas, no se sorprenda ni se inquiete al descubrir sus diferencias, ya que son así por una buena razón.

El Auge y El Ocaso Del Imperio Español en América 
Salvador de Madariaga

Presentación del libro "España centro del Mundo, 1519-1682"