EL Rincón de Yanka: FEMINISMO Y MASCULISMO, HEMBRISMO Y MACHISMO

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jueves, 8 de marzo de 2018

FEMINISMO Y MASCULISMO, HEMBRISMO Y MACHISMO


Aquí hay varias definiciones a tener en cuenta; por una parte Machismo y Feminismo, términos totalmente extendidos en la sociedad, aunque eso no sea sinónimo de conocimiento, ya que cuando hablamos de Feminismo la mayoría de personas le da un significado completamente distinto del que realmente le corresponde. Por otra parte Hembrismo y Masculismo, con los que ocurre justo lo contrario, casi todo el mundo los desconoce ni sabe qué significan.

"Por un mundo donde seamos políticamente iguales y libres; socialmente diferentes y libres". 
 (Corrección de una frase de Rosa Luxemburgo)

La mayoría de personas cree que el feminismo es la antítesis del machismo. Esto es totalmente incorrecto, la equivalencia al machismo es el llamado hembrismo. Desde mi punto de vista el hembrismo viene a ser relfejo de una realidad: algunas mujeres defienden la superioridad del género femenino sobre el masculino. No obstante me gustaría señalar que estos colectivos no deberían ser definidos como feministas; es más, el hembrismo ha corrompido la imagen que la sociedad tenía del feminismo, movimiento que algunos ven con malos ojos, cuando en realidad se basa en la igualdad en derechos y por tanto en un derecho universal e innato a todo ser humano: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros” (Declaración Universal de los Derechos Humanos, Art.1).


Machismo: es la ideología que fomenta la discriminación, vejación y subordinación de la mujer en general, supuestamente en favor del bienestar de los hombres. Su origen se remonta a la antigüedad, cuando se catalogó a mujeres y hombres simplemente por poseer éstos mayor fuerza física. Después se reforzó con el origen de las religiones, y es en gran parte es por ello por lo que ha seguido existiendo hasta nuestros días (por ejemplo La Inquisición), aunque cada vez más débil gracias al progreso, la democracia y la globalización.
Sus seguidores suelen justificar dicho comportamiento con conductas, actitudes, prácticas sociales y sobretodo en creencias religiosas. Además, llegan a atacar a personas de su mismo sexo cuando no las consideran lo suficientemente masculinas a su criterio.

Su permanencia y existencia aún hoy día se debe principalmente a las creencias religiosas (casi todas las religiones discriminan a la mujer, con normas o escritos elaborados por hombres), la educación (muchos hogares y escuelas siguen educando a las niñas como futuras esposas sumisas a su marido, entregadas y con el trabajo en el hogar como única realización personal) y la publicidad (a pesar de las quejas y denuncias muchas marcas siguen fomentando estereotipos como hombre-poder/dinero y mujer-objeto/hogar).
Rechazan completamente el feminismo, ya que es una amenaza contra su posición de bienestar, construída a base del sacrificio físico y psicológico de las mujeres. Muchos culpan al feminismo de los divorcios, la timidez sexual de los hombres, la desmembración de las familias, etc.
Se la considera una de las mayores lacras de la sociedad, que va desapareciendo poco a poco con el desarrollo.


Hembrismo: se basa en la discriminación, opresión y subvaloración de los hombres simplemente por su condición masculina, su sexo. Es justo lo contrario que el machismo, pero en favor de la mujer. Ataca no sólo a los hombres, sino a cualquier ideología o corriente que sea en favor del sexo masculino.
Su origen es reciente, se cree que a principios-mediados del siglo XX, en el que las mujeres empiezan seriamente a adquirir puestos de responsabilidad y mayor poder social. Sus seguidores lo justifican como una venganza a los siglos de opresión hacia las mujeres, considerando justo que el hombre pague por todas las atrocidades y vejaciones cometidas contra la mujer. 

Femicentrismo o Ginocentrismo, Misandria y androfobia son las principales tendencias del hembrismo, la primera basa su ideología en eliminar la discriminación o desigualdad favoreciendo a las mujeres e ignorando a los hombres, y la segunda considera a los hombres como los máximos responsables de los males sociales, y a las mujeres como las principales víctimas. (Ideología de Género)

No me queda más que decir que no soy partidario de ninguna de las dos, ni lo sería, opino que es una barbaridad despreciar a otro sexo o considerarlo inferior siendo de la misma especie. Hablar de machismo hoy en día me parece absurdo, un anacronismo, así como sus argumentos para justificarlo. En cuanto al hembrismo, los hombres de hoy no tienen la culpa de los actos de los hombres de épocas pasadas. Además basar una conducta en la venganza no es racional y trae consecuencias, como seguir promoviendo el conflicto en las generaciones venideras y originar así un ciclo sin fin.

Ahora quedan los otros dos términos, masculinismo y feminismo, con los que sí comparto opinión por su significado y objetivos:

Masculinismo: es una ideología que promueve los derechos de los hombres en los ámbitos en los que se encuentren en desventaja, basándose en su visión y experiencias. No es muy conocido debido a que la mayoría de la sociedad da por supuesto que sólo las mujeres han sufrido y sufren discriminación. Esa afirmación no es correcta, y los motivos siguientes son sólo una pequeña parte del problema para justificarlo: existen legislaciones que elaboran leyes teniendo en cuenta las necesidades sólo de la mujer, el hombre se encuentra prácticamente en desamparo en temas de maltrato o ayuda psicológica, discriminación en la custodia de los hijos, se destina tres veces más dinero en estudiar el cáncer de mama que el de próstata, en muchos casos las condenas por el mismo crimen son más elevadas para el hombre que para la mujer, etc.

En este grupo de distinguirían los masculinistas conservadores, con una ideología cercana al machismo (en el extremo estarían los que sostienen que las superioridad masculina es un derecho divino), y los masculinistas progresistas, que además de abordar los temas en los que los hombres sufren discriminación apoyan a las feministas con su objetivo, siempre y cuando no muestren ideas extremas (Femicentrismo, Misandria, "Feminazismo"...).

Feminismo: ideología conocida más por su nombre que por su significado. La mayoría de la sociedad cree que es el equivalente del machismo pero en femenino. No se sabe el por qué de esta definición errónea ni su fomento, probablemente haya sido promovido por los machistas, al ver amenazado su posición de poder y bienestar.
Podría definirse como el movimiento o doctrina social que promueve la igualdad entre mujeres y hombres, estudiando aquellos ámbitos en los que la mujer se encuentra discriminada a favor del hombre. Al igual que el masculinismo pero a la inversa, se basa en la visión y experiencias de las mujeres.
Si no fuera por el feminismo, simples derechos que las generaciones actuales ven como algo normal (derecho a votar, derecho a ser titular de una propiedad o de una cuenta bancaria, a ser receptoras de una herencia, etc.) no hubieran sido posibles.
También cuenta con varios subgrupos, los más importantes son el feminismo de equidad y el feminismo de género. El feminismo de equidad promueve la igualdad entre sexos, sin hacer uso de la discriminación positiva. Es simplemente la creencia en la igualdad legal y moral de los dos sexos. El feminismo de género se aproxima al hembrismo, al femicentrismo y a la misandria, ya que no busca la igualdad sino la supremacía del sexo femenino sobre el masculino, a través de la ley y la moral y culpando a los hombres de la mayoría de los males sociales. De forma más vulgar también se lo denomina Feminazismo.

Sin lugar a dudas, soy partidario del feminismo de equidad. Una mujer siempre tendrá una opinión mucho más objetiva sobre los temas sociales que la afectan, y lo mismo ocurrirá con un hombre. Los centristas buscan la igualdad independientemente para hombres como para mujeres, pero no puedo ser centrista si pienso que todavía hay un gran desequilibrio en la balanza en desfavor de la mujer.
Los partidarios del feminismo y el masculismo no radicales comparten un fin común y muchas similitudes, como la igualdad de derechos y oportunidades para todos, sin estorbarse y llegando incluso a colaborar juntos, como aliados contra el sexismo. Teniendo en cuenta la situación actual me parece lo más acertado, ya que el machismo y el hembrismo no hacen más que poner palos en las ruedas del progreso, y fomentar ideas que no tienen cabida en las sociedades modernas.
Me pregunto cuando llegará el día en que dejemos de clasificarnos y de fomentar estereotipos femeninos y masculinos, y nos veamos simplemente como personas, diferentes pero con el mismo derecho a todo, con nuestras virtudes y nuestros defectos".


Yo no soy machista, 
soy masculino, soy varonil, 
soy galante, soy caballero

Admiro y me embelesa la feminidad y la inteligencia femenina que me complementa y me humaniza.
Hombre y mujer. Mujer y hombre. Complementariamente distintos. Ahí radica el misterio binario de la vida. Masculinidad y feminidad. Sexos varón y hembra. Ying/Yang.
No somos iguales. Somos diferentes. Psicológicamente y biológicamente somos diferentes y usamos lenguajes distintos. Pero eso sí, en derechos somos iguales.
Yo como padre, también cambié los pañales y di biberón a mis hijos. Pero, para quitar los gases de mis bebes y apoyarlos en mi hombro, mi cara áspera les molestaba. No hay como las mejillas tiernas de la madre.
Tenemos deberes paternos y maternos. Deberes complementarios de los padres.
No hay como la organización y acomodamiento de la ropa en una maleta como la hace mi señora esposa, mi mujer. El hogar es materno. Un hogar sin mujer no es hogar.
No entiendo las críticas progres suecas al discurso de Mario Vargas Llosa en el nobel de literatura en que habla de como su querida esposa ordenaba su maleta de viaje. Confunden el marisco con el molusco. Lo políticamente correcto es la nueva dictadura, lo estúpidamente correcto. No podemos ir en contra del instinto y de la naturaleza y del sentido común.








El ser humano es una mezcla indisoluble de biología y cultura. Por eso nuestra felicidad depende, en gran medida, del equilibrio entre ambas naturalezas, que avanzan hacia objetivos diferentes aunque no contrapuestos.
La dicotomía sexual, fundamental en la base biológica de nuestro comportamiento, determina unas características que afectan a nuestros roles sociales. La ideología de género, con su negación de la base biológica de la persona, trata de construir un ser humano basado solo en su naturaleza cultural, lo que genera en el individuo concreto un alto grado de infelicidad e irracionalidad.

La ideología de género se fundamente en una parte de la naturaleza humana, la cultural, negando la parte biológica y todo lo que nos condiciona después de millones de años de evolución exitosa. La supervivencia de la especie humana se ha fundamentado como la inmensa mayoría de las especies superiores con una dicotomía sexual que implica una diferencia de funciones. 

El que nuestras sociedades busquen una deseable igualdad en derechos y dignidad de los sexos es una construcción cultural, no biológica que, cuando se trata de aplicar a la biología negando sus objetivos últimos, que no es la igualdad sino la supervivencia de la especie y el éxito evolutivo de millones de años, termina generando todo este desconcierto. No son objetivos contrapuestos pero no son extrapolables.
La igualdad se alcanza respetando las diferencias de cada sexo y lo que cada sexo aporta a la sociedad.
La ideología de género nazifeminsta ha obviado a la hora de hacer todos sus planteamientos doctrinales, la parte biológica del ser humano, una parte que, a tenor de las evidencias científicas, era algo fundamental a tener en cuenta. 
Trond Diseth, director del área de psiquiatría infantil del Hospital Nacional Noruego, ha hecho un estudio con bebés de 8 y 9 meses, que ni siquiera caminaban. El experimento consistía en ponerlos (gateando) sobre una alfombra donde colocó 10 juguetes, 4 considerados tradicionalmente femeninos (muñecas) y 4 considerados tradicionalmente masculinos (construcciones, camiones) y dos neutros, para determinar si un bebé es un niño o una niña. 

Y ¿qué pasó? Pues pasó algo que derrotaba una vez más la teoría de ingeniería social: los niños acuden a jugar con construcciones, mientras que las niñas, acuden a jugar con muñecas. Hay muchísimas normas que pretenden ser impuestas, a veces rozando la tiranía, que nada tienen que ver con la búsqueda de la igualdad y que sí tienen que ver con cumplir una agenda política al servicio de ciertos intereses.

Dejemos a los niños y a las niñas que jueguen a lo que quieran. Y que no pensemos que porque una niña quiera jugar a las madres y a tomar el té estamos prolongando estereoptipos de ninguna clase.