EL Rincón de Yanka: 🔥 VIGILIA Y PREGÓN PASCUAL: PARA ANUNCIAR LA PASCUA QUE JESÚS ES EL SEÑOR

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sábado, 31 de marzo de 2018

🔥 VIGILIA Y PREGÓN PASCUAL: PARA ANUNCIAR LA PASCUA QUE JESÚS ES EL SEÑOR


El Pastor de Israel tiene en sus manos el cayado y el ramo verde. Jesús, Pastor que da la vida por las ovejas, ha sido clavado en la cruz, de la cual el cayado es símbolo, pero ha vuelto a la vida con su resurrección, indicada por el ramo.

«Le muestras a una oveja un ramo verde y se irá tras de ti; unas nueces a un niño y se te acerca: a nosotros solamente nos arrastra el amor, con lazos que atan el corazón» San Agustín

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EXULTEN por fin los coros de los ángeles,
exulten las jerarquías del cielo
y, por la victoria de Rey tan poderoso,
que las trompetas anuncien la salvación.

Goce también la tierra,
inundada de tanta claridad,
y que, radiante con el fulgor del Rey eterno,
se sienta libre de la tiniebla
que cubría el orbe entero.
Alégrese también nuestra madre la Iglesia
revestida de luz tan brillante;
resuene este templo con las aclamaciones del pueblo.

[Por eso, queridos hermanos,
que asistís a la admirable claridad de esta luz santa,
invocad conmigo la misericordia de Dios omnipotente,
para que aquel que, sin mérito mío,
me agregó al número de sus diáconos,
infundiendo el resplandor de su luz,
me ayude a cantar las alabanzas de este cirio.

V/. El Señor esté con vosotros.
R/. Y con tu espíritu.]

V/. Levantemos el corazón.
R/. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V/. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R/. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario
aclamar con nuestras voces
y con todo el afecto del corazón
a Dios invisible, el Padre todopoderoso,
y a su único Hijo, nuestro Señor Jesucristo.

Porque él ha pagado por nosotros al eterno Padre
la deuda de Adán
y, derramando su sangre,
canceló el recibo del antiguo pecado.

Porque éstas son las fiestas de Pascua,
en las que se inmola el verdadero Cordero,
cuya sangre consagra las puertas de los fieles.

Esta es la noche
en que sacaste de Egipto
a los israelitas, nuestros padres,
y los hiciste pasar el mar Rojo por camino seco.

Esta es la noche
en que la columna de fuego
esclareció las tinieblas del pecado.

Esta es la noche
en que, por toda la tierra,
los que confiesan su fe en Cristo
son arrancados de los vicios del mundo
y de la oscuridad del pecado,
son restituidos a la gracia
y son agregados a los santos.

Esta es la noche
en que, rotas las cadenas de la muerte,
Cristo asciende victorioso del abismo.

¿De qué nos serviría haber nacido
si no hubiéramos sido rescatados?
¡Que asombroso beneficio de tu amor por nosotros!
¡Qué incomparable ternura y caridad!
¡Para rescatar al esclavo, entregaste al Hijo!

Necesario fue el pecado de Adán,
que ha sido borrado por la muerte de Cristo.

¡Feliz la culpa que mereció tal Redentor!

¡Qué noche tan dichosa!
Solo ella conoció el momento
en que Cristo resucitó de entre los muertos.

Esta es la noche
de la que estaba escrito:
«Será la noche clara como el día,
la noche iluminada por mi gozo».

Y así, esta noche santa
ahuyenta los pecados,
lava las culpas,
devuelve la inocencia a los caídos,
la alegría a los tristes,
expulsa el odio,
trae la concordia,
doblega a los poderosos.

En esta noche de gracia
acepta, Padre santo,
este sacrificio vespertino de alabanza,
que la santa Iglesia te ofrece
por medio de sus ministros
en la solemne ofrenda de este cirio,
hecho con cera de abejas.

Sabemos ya lo que anuncia esta columna de fuego,
ardiendo en llama viva para la gloria de Dios.

Y aunque distribuye su luz,
no mengua al repartirla.
Porque se alimenta de esta cera fundida,
que elaboró la abeja fecunda
para hacer esta lámpara preciosa.

¡Qué noche tan dichosa,
en que se une el cielo con la tierra,
lo humano con lo divino!

Te rogamos, Señor, que este cirio,
consagrado a tu nombre,
arda sin apagarse para destruir la oscuridad de esta noche.
Y, como ofrenda agradable,
se asocie a las lumbreras del cielo.
Que el lucero matinal lo encuentre ardiendo:
ese lucero que no conoce ocaso,
y es Cristo, tu Hijo resucitado,
que, al salir del sepulcro,
brilla sereno para el linaje humano,
y vive y reina
por los siglos de los siglos.

Amén.


OH, Dios,

que has iluminado esta noche santísima
con la gloria de la resurrección del Señor,
aviva en tu Iglesia el espíritu de la adopción filial,
para que, renovados en cuerpo y alma,
nos entreguemos plenamente a tu servicio.
Por nuestro Señor Jesucristo.


Vigilia Pascual

Mc 16, 1-7



PARA ANUNCIAR LA PASCUA 
PREGÓN 
Florentino Ulibarri

Éste es el tiempo del Dios de la vida.
De la vida dada y de la vida realizada.
De la gloria de Dios y de nuestra dignidad perdida.

Es tiempo de presencias y encuentros,
de paz, comidas y abrazos,
de corazones encendidos y trajes blancos,
de envío a rincones lejanos...

Es el tiempo de la experiencia,
del paso del Señor por todas las tierras
por todos los rincones,
por todas las personas.

Tiempo de flores, sueños y utopías,
de gritos, cantos y aleluyas.
Tiempo de baños e inmersiones,
de confesiones sinceras y comuniones
para ser personas nuevas.

¡Tiempo divino para el ser humano en camino!
Es tiempo de primavera florecida,
de liberación, profunda y definitiva,
de cadenas, amuletos y miedos,
de señores antiguos y nuevos,
para sentir y vivir la vida.

Domingo de Pascua de resurrección
Jn 20, 1-9

JESÚS ES SEÑOR

Di con el corazón: Jesús es Señor.
Di con los labios: Jesús es Señor.
Grábalo en tus entrañas: Jesús es Señor.
Cántalo con tu voz: Jesús es Señor.
Anúncialo a los cuatro vientos: Jesús es Señor.
Pregónalo con fe y gozo: Jesús es Señor.

Jesús es Señor:
antorcha de libertad,
fuente de alegría,
viento de paz,
victoria sobre toda muerte;
estandarte en lo más alto de la tierra,
sol en las profundidades de nuestro ser,
meta de nuestro caminar,
compañero de vida y esperanzas...
que nadie podrá quitar.

Jesús es Señor:
de él brota la vida,
en él nuestra esperanza,
con él todo bien,
a él nuestro reconocimiento,
para él nuestra voluntad,
por él nuestra plenitud;
él nuestra justicia,
él nuestra salvación...
que nadie podrá quitar.

Jesús es Señor:
no hay más señores;
los señores del dinero y de la salud,
de las armas y de las leyes,
del poder y de los negocios,
de la democracia y de la razón de estado,
de la carne y del templo,
todos los príncipes de este mundo,
señores de las tinieblas,
están vencidos.

Jesús es Señor,
el único Señor,
el Crucificado,
el perfumado,
el que deja el sepulcro vacía,
el que nos preceda a Galilea,
el que vive y el que nos hace vivir;
el que nos cura y salva,
el que recrea nuestra esperanza,
ayer, hoy y siempre.

Jesús es mi Señor,
No hay otros señores.
Jesús es nuestro Señor.



Florentino Ulibarri



PREGÓN PASCUAL 
Karl Rahner

Atención. Atención. Noticia de última hora.
Os anuncio una buena noticia.
La buena noticia es sobre Jesucristo.
Cristo ha resucitado.
Está vivo entre nosotros.
Rotas las cadenas de la muerte,
Cristo ha salido victorioso del sepulcro.
La tierra se ha llenado de luz
y huyen las tinieblas que cubrían el orbe entero.

Jesús había venido hacia nosotros
y había vivido como viven los hombres.
Los hombres lo destrozaron con sus propias manos
y su vida desembocó en la muerte.
Pero Dios hizo lo imposible:
en este día, El resucitó para nosotros,
desarmada y muerta quedó la muerte.

Y ahora está aquí.
Está aquí como el primer día.
Está aquí, entre nosotros, igual que el primer día,
eternamente aquí todos los días.

Jesús es el sentido concreto 
y final de nuestras vidas.
El es el impulso de toda creación,
el punto de arranque de toda iniciativa,
el ala de toda novedad,
la risa sorprendente de la eterna juventud.

Si resucitó no fue para marcharse
dejando tras de Si un vacío sin esperanza.
Su cuerpo forma, ya para siempre, 
parte de nuestra tierra.

Pascua es la señal externa del fuego interno
que recorre las entrañas de la tierra.
En la superficie, sin embargo, 
todo ha quedado igual:
el mal continúa marcando el rostro de las cosas,
y nosotros, tomando la apariencia por realidad,
creemos que el amor está muerto.
¡NO!
Cristo está presente en el corazón de la historia.
Pero ésta no será realidad plena 
sin nuestra propia colaboración.

Lo que hoy os anuncio con palabras
anunciadlo vosotros con la vida.
Yo os anuncio la buena, buenísima noticia,
mucho más importante que todas 
las noticias escritas en la prensa.

Los amigos directos de Jesús,
los que le vieron sudar en los caminos,
los que luego le vieron preso y triste,
los que huyeron al verlo conducido a la muerte,
han visto y sentido a su manera,
han visto, amigos,
¡que Jesús está vivo!

Y que se deja ver por quien tiene 
los ojos bien abiertos,
el alma esperanzada y el corazón inquieto.

Y ¿qué les dice?
Les dice:
Shalom, la paz, amigos, con vosotros.

Es decir: la alegría, la salud, la fiesta,
la promesa de una vida más bella y más humana,
¡Shalom, la paz!

Pero, en fin, ya sé lo que muchos estáis pensando:
Ninguno de nosotros hemos visto a Jesús, 
el Señor resucitado.
No tocamos sus manos,
ni metimos la mano en sus heridas.
ni jamás se ha aparecido en nuestra casa.
... sin embargo, después de tantos años
creemos su palabra y su promesa:
creemos que El ha resucitado
y está vivo entre nosotros.

El viene a comer con sus hermanos 
y hermanas tristes:
los pobres, los enfermos, los “ilegales”, 
las prostitutas, los presos....
para que veamos que no es un fantasma,
para que apostemos por la vida.

Yo os invito a celebrar la vida.
Bebamos el vino del hombre nuevo.
Acerquemos nuestra copa a la copa del Resucitado.
¡Celebremos la vida, celebremos la Resurrección!


PREGÓN PASCUAL

Casiano Floristán


Alégrese esta noche la tierra,
regada por el agua saltarina de primavera.
Alégrense los campos de trigo, 
de maíz o de arroz,
fecundados por el sol 
y los vientos suaves de abril.
Alégrense las flores silvestres del desierto,
las amapolas rojas encendidas 
de pasión y plenitud.
Alégrense los pájaros con sus trinos,
las cigüeñas que ascienden 
solemnes a las torres altas.
Alégrense las oscuras golondrinas
que retornan a sus nidos antaño abandonados.
Alégrense los potros desbocados 
en las verdes praderas.
Alégrense las aguas que saltan 
en arroyos saciadores
salpicando frescura a los sedientos y cansados.
Alégrense los montes y los valles,
la tierra fértil y las duras rocas,
los barbechos abiertos a la lluvia, 
al sol y al viento.

Alégrese la miel que alimenta el cirio
que sostiene la luz de esta vigilia,
si la noche acosa e inquieta nuestras vidas.

Ésta es la luz que alumbra nuestra espera,
que vence a las tinieblas del pasado
y nos devuelve la alegría.
Ésta es la fiesta que sostiene la esperanza,
el deseo de un fulgor infinito.

Ésta es la lámpara que atrae nuestros pasos,
rotas ya las cadenas y ataduras,
que nos empuja a la victoria.

Ésta es la hoguera interminable 
que a todos da calor
y nos acoge en el umbral del día que no acaba.
Ésta es la noche primera
que del caos hizo Dios un maravilloso cosmos.

Es la noche segunda
que Yahvé regala libertad al pueblo
y lo lleva en volandas a una nueva tierra.

Es la noche de los centinelas,
de los cuatro soldados atemorizados
con sus lanzas y flechas de muerte.

Es la noche de las cuatro mujeres 
que llevan perfumes,
curan heridas, besan la vida.
Hermanos y hermanas,
esta es nuestra noche que da luz al gran día.
Es noche de paz, alegría, 
resurrección y victoria.

Batid palmas hombres y chiquillos,
revestidos de colores con el manto de fiesta.
Perfumad la casa, doncellas y casadas,
engalanadas con anillos y diademas.

El que había muerto se levantó del sepulcro
y cobró nueva vida.
Jesús, el Señor, resucitó.
Es nuestra noche,
es nuestra noche de Pascua.



PREGÓN PASCUAL



PREGÓN PASCUAL - P. FRANCISCO PETRILLO