EL Rincón de Yanka: EL CLERO Y EL LAICADO NO EVANGELIZAN PORQUE NO ESTÁN EVANGELIZADOS

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viernes, 5 de enero de 2018

EL CLERO Y EL LAICADO NO EVANGELIZAN PORQUE NO ESTÁN EVANGELIZADOS


«Obispos, curas y laicos no evangelizan 

porque no están evangelizados»



El mexicano Pepe Prado está titulado en Teología y en Sagrada Escritura, pero se dio cuenta de que no sabía nada cuando de verdad tuvo un encuentro personal con Cristo. Después escribió 49 libros acerca de la evangelización y fundó las escuelas de evangelización San Andrés, de las que hay ya 200 en 60 países de todo el mundo. «En España no hay muchas, no sé por qué, quizá porque hace tiempo evangelizaron, y ahora les parece que no lo necesitan…». 



A finales de enero estará en Valencia invitado por la Comunidad Bernabé para mostrar la metodología de sus escuelas. Su lema: "Que corra la Palabra de Dios".


Normalmente, las personas que están dedicadas a la evangelización han experimentado una segunda conversión. ¿Cómo fue la suya?

Mi segunda conversión fue pasar de creerme justo a creerme hijo de Dios, de creerme justo por mis obras a saberme justificado por la gracia de Dios. Eso fue en 1971, y fueron unos momentos muy especiales y muy fuertes. Después, de manera automática, comencé a evangelizar.

¿Automáticamente?
Sí, automáticamente. El evangelizado evangeliza. Si no, es que no fue evangelizado. Es inmediato: pasar de ser un converso a ser un evangelizador y llevar a Dios a los demás.

¿Y después?
Tuve otra conversión, esta vez más pastoral: pasé de evangelizar a formar evangelizadores. Fundé la escuela de evangelización San Andrés, y para eso cambié mi mentalidad con el objeto de formar evangelizadores. Debemos entender que no habrá una nueva evangelización si no hay nuevos evangelizadores.

¿Evangelizar es algo que se pueda enseñar?
Lo primero es ser testigo de lo que has experimentado y vivido: el encuentro con Él, que es una gracia de Dios. Luego hay un segundo paso más pragmático, el de cómo evangelizar. No es catequizar, porque eso es lo que hemos hecho siempre. Se trata del primer anuncio, de favorecer el encuentro personal con Jesucristo a través del poder del Espíritu Santo. Es una pena que eso se lo hayamos dejado a los evangélicos, y por eso se llevan a tanta gente en Latinoamérica…

Ese auge de los evangélicos es algo que también está empezando a suceder en España…
Es un fenómeno mundial, que también afecta a Europa. La Iglesia no puede centrarse en catequizar, en dar doctrina, liturgia, derecho canónico…. Todo eso es bueno, pero es la segunda parte del partido de fútbol. La primera parte es el encuentro con Jesús.

¿Y por qué no se mueve más el partido? ¿Por qué no se nota la inquietud por evangelizar? Ya nadie habla de Evangelii gaudium, por ejemplo…
Porque no están evangelizados, y estoy hablando de obispos, curas y laicos. El que no evangeliza es porque no está evangelizado. Se lo dije al Papa Francisco: solo tienen que evangelizar los que están verdaderamente evangelizados. Si no, estamos haciendo propaganda o doctrina. Muchos dan la doctrina de Jesús pero no dan a Jesús. El que está evangelizado no puede dejar de evangelizar. ¡No puede! «Ay de mí si no evangelizara», decía san Pablo. El fuego te quema; y si no te quema, es que no lo tienes.

Entonces, ¿cómo prender este fuego a quien no lo tiene?
Llevándolo a un encuentro personal con Jesús. Como me pasó a mí, que sabía doctrina, Biblia y filosofía, pero no conocía de verdad a Jesús. Hasta que tuve un encuentro real con Él. Muchos fueron catequizados en su día, pero no están evangelizados. Saben oraciones y muchas otras cosas, pero no conocen a Jesús. Antes solo se bautizaba a los evangelizados, eso se ha perdido. Lo necesitan también obispos y sacerdotes: un encuentro personal con Jesús resucitado. Yo tengo un libro que se llama
"Id y evangelizad a los bautizados", pero un sacerdote me propuso escribir otro: Id y evangelizad a los ordenados. Sabemos bien el qué, pero poco el cómo. Nosotros lo hemos aprendido y lo compartimos en nuestras escuelas.

El Papa Pablo VI habló de "una Iglesia evangelizada y evangelizadora", lo cual supone que para evangelizar, antes se debe estar evangelizado. No puede haber una Nueva Evangelización sin Nuevos Evangelizadores que hayan vivido su Pentecostés personal. Evangelizar, sin antes ser evangelizado, sería construir sobre arena.
El principal problema pastoral de la Iglesia no es que no evangelice, sino que evangelizan quienes no están evangelizados. Tenemos muchos Nicodemos, maestros en Israel, que no han nacido de nuevo.
Los Lineamenta del Sínodo de Obispos, nos invitan a evangelizar "el Atrio de los Gentiles" para hacer llegar el Evangelio a quienes no conocen a Jesús, ni lo han confesado como Salvador y Señor. Pero, con temor y temblor creo que el Atrio de los Gentiles ha ampliado sus muros y ha invadido ya el Atrio de los Sacerdotes. Hay ministros y predicadores que trabajan en la viña, pero no conocen al Viñador. Han sido catequizados, son peritos en teología, pero no han tenido un encuentro personal con Jesús resucitado.

La realidad es que "el Atrio de los Gentiles" ha invadido "el Atrio de los Sacerdotes".

La Nueva Evangelización sólo será fruto de Nuevos Evangelizadores que ardan con el fuego de la Palabra de Dios, más que ilustrar con argumentos de catequesis. Necesitamos personas cuyo rostro resplandezca con el fulgor de la zarza ardiente, como Moisés.

No son pocos los predicadores y agentes de pastoral que recorriendo el camino hacia Emaús, parecen reporteros que únicamente repiten lo que otros dicen que otros dijeron de la resurrección; pero ellos no han vivido su experiencia personal ni de la resurrección de Jesús, y por lo tanto, ni de ellos mismos. Sólo trasmiten teoría y doctrina, porque su corazón no está traspasado por la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios. Hasta son capaces de impartir una cátedra de cristología a Jesús resucitado, pero caminan tristes por las senda de la vida.

Los discípulos dieron una cátedra de cristología a Jesús resucitado. Pero no eran testigos, sino simples reporteros.

El mundo de hoy no se opone ni rechaza el Evangelio. Al contrario, tiene hambre y sed de la Palabra de salvación. Lo que no aceptan es la forma como lo presentamos. Urge una Nueva Evangelización: pero que en realidad sea Nueva y que sea Evangelización; con testigos, más que maestros con sabiduría humana. Precisamos personas que antes de cualquier título o función en la Iglesia, hayan pasado por la escuela del discipulado, porque el Atrio de los Gentiles tiene muchas sucursales en el Atrio de los Sacerdotes.

El Evangelio es vida, y esta vida tiene un nombre y un perfil: se llama Jesús de Nazaret, que murió y se entregó por ti. Pero debe ser proclamado por personas que hayan experimentado la vida en abundancia, porque sólo el convencido, convence; únicamente el motivado motiva; pues no puede dejar de hablar y testificar lo que ha visto y ha oído.

El principal problema pastoral en la Iglesia no es que no se evangelice, no; sino que evangelicen personas que no están evangelizadas.

"Ay de mí si no evangelizara", pero también "ay de ti si evangelizas sin estar evangelizado".

SI NO ESTÁS EVANGELIZADO, POR FAVOR, NO EVANGELICES
Voy a desentonar con quienes aseguran que todos tenemos el derecho y la obligación de evangelizar, porque en nuestro Bautismo nos identificamos con Cristo profeta y luego en la Confirmación recibimos el Espíritu Santo para evangelizar.

Sin embargo, la pedagogía de la fe comienza con el Primer Anuncio o evangelización fundamental, base de la vida cristiana. Si no se llenan los contenidos, pero especialmente si no se cumple con el objetivo del Kerygma, no podemos afirmar que estamos evangelizados. Tal vez catequizados; tal vez sacramentalizados; pero no hemos asumido la Buena Nueva de la salvación en Cristo Jesús.

Sin Kerygma, se construye sobre arena. Sin Primer Anuncio, no se instauran los cielos nuevos ni la tierra nueva. Esto es obra del Espíritu Santo que renueva la faz de la tierra.

Por eso, en vez de motivarlos a evangelizar, si su corazón todavía no arde como el de los discípulos en su camino a Emaús, por favor, mejor no evangelicen, porque sólo van a hacer propaganda, y las personas van a quedar vacunadas para recibir el Mensaje de un verdadero testigo. Si no han tenido un encuentro personal con Jesús resucitado, mejor dejen las barcas en la orilla y abandonen las redes. No es el tiempo de evangelizar todavía. Antes, hay qué haber experimentado; sí, experimentado, porque no basta saber que Dios es amor y nos ama, sino tener experiencia personal que deja un tatuaje en la vida.

Si no se ha tenido un encuentro fascinante con Jesús de Nazaret, mejor no tomar los remos ni lanzar las redes en el mar de la evangelización.

Si no se cuenta con comunidades evangelizadas y evangelizadoras, es preferible no evangelizar, porque ¿a dónde van a ir los neo evangelizados si no encuentran comunidades que garanticen su crecimiento hasta la estatura de Cristo Jesús? Si la semilla no encuentra el clima y el agua, va a ser llevada por los pájaros o asfixiada por los espinos de la vida. De otra forma, los neo evangelizados volverán otra vez al hombre viejo; o en el mejor de los casos, buscarán el alimento de la Palabra en otras Iglesias cristianas.

Quien no haya vivido su Damasco y sólo conozca las verdades de la fe, por estudio o teología, es preferible que no evangelice, porque no trasmitirá vida, sino doctrina; que es buena, sí, con la condición que sea impartida después de un Pentecostés personal.
Quien antes no haya experimentado en carne propia que la Predicación o Kerygma, es fuerza de Dios para la salvación de todo el que cree, es mejor que no evangelice, porque únicamente los convencidos convencen y sólo los motivados, motivan.
La pedagogía de la fe sigue un proceso que no se puede invertir, so pena de traicionar su esencia: Primero se evangeliza con el Kerygma o Primer Anuncio; y después, únicamente después y siempre después, se enseña la Catequesis y la doctrina. De otra forma, se da alimento sólido a quienes no necesitan comida, sino resucitar.
A todos los catequistas y maestros les pido que, si comparamos la pedagogía de la fe a un partido de fútbol, por favor no entren al campo de juego en el primer tiempo. Esperen el segundo, cuando ya se hayan cumplido las metas de una verdadera evangelización kerygmática.
Los catequistas deben esperar a que los evangelizadores hayan cumplido su cometido
Y lo digo por experiencia personal, porque durante mucho tiempo intenté evangelizar sin estar evangelizado.
Intentaba ser maestro de Biblia sin antes ser “siervo de la Palabra”. Mi conversión no fue de escandaloso pecador a ser cumplidor de una moral. No. La mía fue la más difícil conversión de este mundo: pasar de ser siervo que cumple los mandatos divinos a vivir como hijo que tiene derecho a una herencia. Yo había acumulado amplios conocimientos de teología y de Biblia. Hasta era profesor de lenguas bíblicas, pero no había bajado a mi corazón lo que yo tenía en mi cabeza. Si Dios ha podido convertir un fariseo como yo, puede convertir a cualquier otro.
En resumen, para que haya evangelización verdadera se necesitan auténticos testigos que hayan tenido su Pentecostés personal; si no, mejor sentarse en la banca, esperando que comience el segundo tiempo.
Si no estás evangelizado, por favor, no evangelices.
EL PRECIO DE UNA NUEVA EVANGELIZACIÓN

A. INTRODUCCIÓN
Hoy, se habla cada vez más y más de Nueva Evangelización. Pero si en verdad se trata de Nueva Evangelización y no sólo barniz ni maquillaje, debe ser “Nueva” y debe ser “Evangelización” al mismo tiempo: Ha de portar la frescura permanente del Evangelio, sin dejar de ser fiel al Mensaje y a la persona de Jesús, Buena Nueva de Dios. Todas las reflexiones y discusiones sobre el tema han de aterrizar en acciones evangelizadoras concretas. De no ser así, no se le podría catalogar como Evangelización.

B. DESARROLLO DEL TEMA
Llevamos veinte siglos lanzando las redes de la Predicación en los siete mares, continuando la obra salvífica de Jesús y proclamando la Buena Nueva de salvación, anunciando a Jesús, que es la Buena Noticia de Dios para el mundo.

a. Cuando no se pesca lo esperado, hay que tirar la red del otro lado
Una de las enseñanzas prácticas más maravillosas de Jesús, aconteció aquella madrugada en el Mar de Galilea. Sus discípulos habían pasado toda la noche tirando una y otra vez las redes. El Maestro los cuestiona sobre el resultado de su esfuerzo. Ante la respuesta negativa, simplemente les ordena lo más elemental pero no lo más fácil: “Echen la red del lado derecho”.

1º: Lo obvio: Cambiar táctica para tener mejores resultados
Si arrojando la red del lado izquierdo no se ha conseguido nada, hay que lanzar la red del otro lado. Así de sencillo y de lógico. Si un procedimiento no da el fruto esperado, debemos cambiar la estrategia.

2º: Lo difícil: Renunciar a los paradigmas tradicionales y arriesgarse a incursionar por caminos vírgenes
Los pescadores ya estaban programados a tirar la red del lado izquierdo. Esta rutina se había convertido en ley, que nadie era capaz de cuestionar. Unos lo hacían porque eran profesionales experimentados y otros continuaban la operación sin saber por qué se repetía siempre de la misma forma. Cuando la costumbre se transforma en tradición, construimos un monolítico paradigma que es muy difícil romper, porque se ha adherido a nuestra mente y a nuestra piel. “Romper un paradigma es más difícil que desintegrar un átomo”, afirmaba Alberto Einstein.
Lo difícil no es lanzar la red del otro lado, sino renunciar a nuestras costumbres que se han transformado en ley y a nuestras tradiciones que se han convertido en dogmas, pero que no pasan de ser simple inercia; una inercia tal, que nos impide incursionar por nuevos derroteros. Esta rutina apaga la flama de la creatividad y nos mantiene en una monotonía asfixiante. Por eso, el Papa Juan XXIII, abrió proféticamente las ventanas de la Iglesia para dejar entrar el viento nuevo y creador, el Ruaj de Dios, que impulsa la Iglesia para que cumpla su misión.

Sin este soplo renovador, no puede haber Nueva Evangelización.
Jesús nos reta hoy: Si han tenido éxito en la pesca de la evangelización, sigan lanzando la red como lo han hecho antes. La estrategia que han usado es perfecta para lograr los resultados que han obtenido.

Si nuestras redes están tan llenas que por poco se rompen y nuestras barcas rebosan peces que casi se hunden, entonces no necesitamos de una Nueva Evangelización, pues ya hemos encontrado la fórmula del éxito en el mar de la misión. Si nuestra forma de evangelizar atrae multitudes y el mundo está sediento de escuchar el Evangelio que nuestra Iglesia predica, entonces se debe continuar con el mismo método. Sería estúpido cambiar. “El equipo que está ganando, no se cambia”. Pero si nos falta algo, entonces hay que reconocer que debemos echar la red del otro lado.

Sin negar maravillosas excepciones, nos preguntamos: si los jóvenes abandonan la Iglesia y los trabajadores buscan respuesta en otras alternativas; si el amor y el uso de la Biblia están lejos de enraizar entre clero y laicos; si templos se vacían mientras que, otros se transforman en museos o se cierran por falta de feligreses o ministros; si muchos católicos caen en la monotonía e indiferentismo, mientras que los más fervorosos emigran a otras denominaciones cristianas, entonces hay que cuestionar, no el poder del Evangelio, sino nuestra forma de presentarlo. Si menos del dos por ciento de los católicos asisten a la misa dominical y se ha apagado el fuego de la misión Ad Gentes, los signos de los tiempos nos urgen a echar las redes del otro lado, antes de que sea demasiado tarde.

Sin triunfalismo y con valentía, hay que admitir que se precisa una Nueva Evangelización; con tal de que sea nueva y con tal que sea verdadera evangelización que comience con el grito del Keryma.

Todo esto lo voy a explicar a través de una historieta muy ilustradora:

b. Analogía: La vaca tirada al barranco abrió horizontes y posibilidades
Un empresario muy rico salió a pasear con su hijo y se perdieron en el bosque. Después de mucho andar, encontraron un río, con la certeza que pronto descubrirían algún poblado.
Cansados y hambrientos, cuando el crepúsculo había apagado sus variados colores, llegaron a una cabaña, donde los acogieron, y a la tenue luz de una lámpara de aceite, les sirvieron requesón, que comieron ávidos.
Al día siguiente, les ofrecieron un vaso de leche recién ordeñada, con fresca nata.

El papá preguntó a los amables anfitriones:
- ¿Por qué no siembran frutas, granos y legumbres en estos campos tan generosos?
- No, respondió, el padre. Tenemos una vaca que nos da lo suficiente para vivir cada día. 
- Con su leche hacemos queso y dulce, añadió la señora. No queremos más. 
- Pero, pensando así, vivirán siempre sumidos en la pobreza, replicó el padre.
- Con la vaca es suficiente, añadió el hijo, recostado en una hamaca.
- Ustedes viven en un lugar privilegiado, tienen agua, tierra fértil y están perdiendo una gran oportunidad, añadió el empresario, un poco incomodado.
Ellos simplemente alzaron los hombros con indolencia, señalando la vaca.

Con la vaca es suficiente para sobrevivir
Al salir de la casa, la vaca estaba rumiando junto a la cañada. El padre sorprendió al hijo cuando le ordenó con autoridad: 
- Empuja la vaca al barranco. 
El hijo se negó:
- No, papá, ellos nos han ofrecido lo mejor y lo único que tienen. Esa vaca es su fuente de sustento. No podemos retribuirlos de esa forma tan vil.
- ¡Qué tires la vaca! ¡Yo sé lo que te digo! Ese bovino es el culpable de que esta gente no progrese.
El hijo no fue capaz de desobedecer la orden paterna y, con todo el dolor de su corazón, despeñó la vaca al precipicio.
Pasaron los años. El padre murió y el hijo sufría remordimientos por haber pagado así a aquella pobre familia que les había compartido lo único que tenía.
Así, una tarde de verano decidió llevarles un regalo, para compensar su fechoría. 
Buscaba y buscaba de uno a otro lado de un ancho camino. Pasó por unos sembradíos y no lograba dar con aquella choza. Vio un moderno establo, un tractor y un silo repleto de cereales. La carretera estaba iluminada y había maquinaria moderna. Los campos rebozaban de trigo y árboles frutales.

Supuso que aquella pobre familia se había mudado de la región. Tocó la puerta de una hermosa mansión para preguntar. Al abrir, lo pasaron a un amplio salón con finos muebles, tapices importados y un candil de cristal cortado. Salió la señora de la casa y con las manos en alto, lo identificó:

- ¿Usted vino aquí hace años con su padre?
- Sí, soy yo. Pero, ¿qué pasó?, preguntó con curiosidad, al notar el cambio tan mayúsculo.
- Es que un día se nos cayó al barranco la única vaquita que teníamos, y al quedarnos sin nada, tuvimos que comenzar a buscar otras alternativas de vida.
- Gracias a que perdimos la vaca, surgieron tantas posibilidades que estaban escondidas dentro de nosotros mismos. Hoy, tenemos 153 vacas, cientos de ovejas y bueyes; sembradíos y una trilladora.

Mientras no tiremos la vaquita al barranco, vamos a seguir con panela, queso y dulce de leche. Lo malo de la vaca es acostumbrarnos a ella, y ya no vislumbrar nuevas perspectivas. Lo triste es contentarnos con mantequilla y nata; perdiendo la ilusión y la creatividad para romper barreras y tradiciones.
Si hacemos lo mismo que antes y de la misma manera, llegaremos exactamente al mismo nivel que hemos alcanzado. Si queremos abrir nuevos horizontes, hay que perder algo para ganar más. Sí, hay que empujar algunas vacas al desfiladero. Esto parece escandaloso, y creo que lo es. Pero el primero que tiró vacas al desfiladero, fue el mismo Jesús:

c. Jesús tiró vacas al barranco
Jesús aplicó y vivió la ley del grano de trigo tiene que morir para dar fruto. Es decir, algo se tiene que perder, para ganar más.

1º: El sábado es para el hombre y no el hombre para la ley
Con respecto al “sábado”, mandamiento judío que sintetizaba toda la ley, el Maestro fue profético: curaba y trabajaba en el día de riguroso descanso. Osó proclamar que el sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado. O sea, estaba erosionando el eje religioso del pueblo judío.

2º: El templo: Ni en el Monte Garizim ni en el Monte Sión, sino en espíritu y en verdad
Jesús despeñó desde la cima del Monte Sión el sacrosanto templo de Jerusalén, cuando declaró que había llegado la hora en que ni en el Monte Garizim ni en el Monte Sión de Jerusalén se adoraría a Dios, sino en espíritu y en verdad. Además, predijo la destrucción del santuario, afirmando que no quedaría piedra sobre piedra. No era fácil desprenderse de esta vaquita que llevaba más de mil años como centro de gravitación del sistema religioso de Israel. Pero el Maestro afirmó que estaba viviendo sus últimos días, pues de otra forma, no se mostraría que él era el nuevo y único templo de comunión de Dios con los hombres.
Cuando Jesús se refirió al templo, no afirmó que necesitaba ser renovado o mejorar su distribución arquitectónica. No. Declaró sin concesiones que debería ser destruido. No quedaría piedra sobre piedra.

3º: Vender todas las vacas para comprar el campo del tesoro
En una de sus parábolas centrales presentó a un hombre que vendió todo cuanto tenía para comprar el terreno donde se encontraba escondido un gran tesoro. Renunció a las vacas de su capital material, social y religioso para adquirir el campo donde estaba aquel tesoro que superaba cualquier expectativa.
Si no nos despojamos de ciertas vacas, jamás vamos a apropiarnos del campo con el tesoro.

d. San Pablo tiró el establo completo
El antiguo fariseo fue más determinante:

1º: Todas las vacas son pérdida y estiércol
Cuando afirma que todo lo que suponía como ventaja, ahora lo considera pérdida (ζημíα – zemía, en griego), está tirando esta vaca al barranco para que surja el Israel de Dios. Incluso, Pablo es radical cuando califica como “estiércol” (σκúβαλον – skybalon, en griego) en comparación del conocimiento de Nuestro Señor Jesucristo. Aquí no sabríamos si por haber tenido un encuentro personal con Jesús resucitado se opaca el brillo de todas sus vacas, o hasta que renunció a sus ventajas y tradiciones, se convirtió en el apóstol de los gentiles. Sin embargo, el resultado es el mismo: Tarde o temprano se tiene que desprender de viejas vacas.

2º: La vaca de la Ley del Sinaí que no salva ni justifica
Cuando expresa: “Mi vida es Cristo” que “me amó y se entregó por mí”; y “la muerte es una ganancia”, relativiza todos los dogmas del judaísmo, hasta la sacrosanta Ley del Sinaí. Devalúa completamente el medio de salvación del sistema religioso, promulgado por el mismo Moisés en la cumbre del Monte Sinaí.
El Monte Calvario sobrepasa al monte Horeb. Cuando declara: “La completa salvación no se puede obtener por la Ley”, “ya que es evidente que la Ley, no justifica a nadie”, está desbarrancado una de las vacas más sagradas de la religión judía: el valor de las obras de la Ley, que contrapuso al don gratuito de la salvación en Cristo Jesús.

3º: La vaca de la circuncisión ya no es vigente, sino la fe que actúa por la caridad
También se deshizo de la circuncisión, que era como el sacramento de iniciación para integrarse al pueblo de Abraham. Declaró sin concesiones que ya no tenía valor alguno, sino sólo la fe que actúa por la caridad.
Esta vaca existía antes que la Ley del Sinaí y era tan fundamental, que se podía ejercer esta cirugía, mismo en sábado. Sin embargo, Pablo la tira al precipicio, cuando afirma que quien se circuncida, Cristo Jesús no le sirve de nada.

e. La Iglesia también ha tirado vacas
La Iglesia ha tenido recientemente la valentía de tirar también vacas al barranco: El limbo, que por varios siglos justificaba el bautismo de los infantes, no existe. Era una creencia que no tenía fundamento en la revelación. En anteriores ocasiones, la Iglesia ha admitido que no había base histórica de ciertas devociones o santos que nunca existieron. El Magisterio ha descartado ciertas apariciones que eran muy socorridas por la piedad popular. ¿Cuál otra vaca también debería ser tirada al precipicio?
Hoy, o seguimos con la misma vaca o la despeñamos. O nos arriesgamos a morir para nacer de nuevo, o seguimos no sólo comiendo sino ofreciendo al mundo leche y queso.
La novedad del Evangelio se da hasta que se tiran las vacas sagradas que se han absolutizado y hasta idolizado, suplantando el lugar de Dios o la única mediación de Jesús.

f. Arcoíris de la Nueva Evangelización
No es a mí a quien corresponde identificar las vacas que se deben desbarrancar, pero sí afirmo con certeza que la Nueva Evangelización, para que sea “Nueva” y sea “Evangelización”, es como un arcoíris de diferentes colores:

1er color: Evangelización cristocéntrica: Jesús como único Mediador, Salvador y Señor
No hay otro nombre dado a los hombres para ser salvados. Él es el único Mediador entre Dios y los hombres. Esto incluye declarar anatema a cualquier otro Evangelio o medio de salvación que no sea el Señor Jesús. Sólo enamorados y apasionados por Jesús, Salvador y Señor, podemos ser instrumentos de la Nueva Evangelización, anunciando la Buena Nueva a tiempo y destiempo, sin horarios burocráticos.

2do color: Evangelización bíblica: Fundamentada en la Palabra de Dios y no en la sabiduría humana
Basada en la Palabra de Dios, porque la Predicación del Evangelio tiene poder para la conversión. Dios quiso salvar a los hombres por medio de la Predicación; no a través de trasmisión de verdades, dogmas ni catequesis. Eso viene después.
No son nuestros manuales de teología ni los gruesos catecismos lo que nos salva, sino la Palabra, la Palabra de Salvación, Proclamación de Jesús, que murió, resucitó y está vivo, por y para nosotros.

3er color: Evangelización impartida por testigos más que por maestros
El Evangelio debe ser predicado por aquellos que han tenido un encuentro personal con Jesús y una experiencia personal de su resurrección; o sea, por auténticos testigos que proclaman lo que han visto y oído. Se trata de ser testigos, y no simples reporteros que repiten lo que sus corresponsales les transmitieron. 
No basta ser maestros de Israel como Nicodemo, sino haber nacido de nuevo. No es suficiente ostentar un titulo de una Universidad Pontificia, sino regresar del Monte con el rostro transfigurado, como Moisés.

4to color: Evangelización KEKAKO: KErygma, KArisma y KOinonía
KErygmática: Comenzar con el Primer Anuncio: El Kerygma 
El camino de la fe se inicia con la proclamación del Primer Anuncio, el Kerygma. Hasta después y siempre después, viene la Catequesis.
Si damos el rico alimento de la Catequesis a quienes no han nacido de nuevo, corremos el riesgo de formar gente religiosa o devota, pero no cristianos.

KArismática: El Espíritu Santo es el protagonista de la Nueva Evangelización.
Al impulso del poder del Espíritu Santo y con todos sus carismas que muestran que Jesús está vivo hoy en su Iglesia. Así como la primera consecuencia de Pentecostés fue la proclamación de Pedro que convirtió a tres mil personas; así también, la Nueva Evangelización será fruto de un nuevo Pentecostés, como lo anhelaba Juan XXIII. 
Sin la presencia del Espíritu Santo, nuestros esquemas y elucubraciones teológicas, no sirven para nada, ya que si el Señor no edifica la casa, en vano se afanan los constructores.

Para que exista una Nueva Evangelización, se precisa antes un Nuevo Pentecostés.

KOinonía: Formar el Cuerpo de Cristo en la Iglesia
No basta la conversión individual. Hay que formar el Cuerpo de Cristo. La evangelización culmina cuando los neo evangelizados viven su vida cristiana centrados en la vivencia de los sacramentos del Bautismo y de la Eucaristía, como Iglesia.
El crecimiento del neo evangelizado hasta la estatura de Cristo se da sólo en comunidades evangelizadas y evangelizadoras.

5to color: Evangelización Litúrgica
Jesús ya realizó su obra salvífica hace dos mil años, pero en la liturgia se actualizan sus frutos. La liturgia, memorial de la muerte y resurrección de Jesús, es como la gasolinera donde nos reabastecemos para hacer presentes y efectivos los méritos de la obra salvífica de Jesús.

Estos cinco colores autentifican que la Nueva Evangelización, sea Nueva y sea Evangelización.

C. CONCLUSIÓN

La Nueva Evangelización debe ser Nueva y debe ser Evangelización:

Nueva: Que sus formas y métodos sean originales, creativos y pedagógicos; incursionando por nuevos caminos.
Evangelización: Que se presente el Evangelio, Jesús-Evangelio, pero sin añadiduras ni reducciones.

La certificación de una Nueva Evangelización no son las reflexiones que se hagan sobre la misma, ni los libros o congresos con este tema, sino si estamos logrando 153 peces grandes en nuestras redes. Lo esencial no son las elucubraciones filosóficas-sociales, ni aún bíblicas sobre la materia, sino si estamos dando un fruto abundante y un fruto que permanezca.

La declaración absoluta del Señor Jesús: “El cielo y la tierra pasarán, pero la Palabra de Dios no pasará”, yo lo quiero traducir como: “Las pequeñas así como las grandes vacas, pasarán, pero la Palabra de Dios permanece para siempre”. De todos modos, tarde o temprano, la vaquita se va a caer al barranco.

Si algo está faltando a la Iglesia para ser luz del mundo, entonces no sólo hay que echar las redes al otro lado, sino también desbarrancar más de alguna vaca.

ORACIÓN

Jesús, Evangelio de Dios, 
gracias por enviarnos 
así como el Padre te ha enviado a ti.
Tú eres la siempre Buena Noticia de salvación. 
La única. No hay otra.
Enamóranos de ti para que no queramos saber 
otra cosa más que tu Evangelio, 
y no adorar becerros ni vacas de oro.
Danos una nueva efusión del Espíritu Santo
para dar testimonio de tu resurrección 
con gran poder, como en la Iglesia primitiva.
Precisamos, Señor, un Nuevo Pentecostés.
Necesitamos, Señor, la Parresia 
para lanzar la red del otro lado.
Precisamos, Señor, 
la Dynamis para tirar vacas al barranco,
para que florezca la Nueva Evangelización.

Amén.
José H. Prado Flores



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