EL Rincón de Yanka

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martes, 30 de mayo de 2023

LIBRO "INTRODUCCIÓN A LA FILOSOFÍA DE LA POLÍTICA": BREVE MANUAL por DANILO CASTELLANO

 
INTRODUCCIÓN A LA FILOSOFÍA 
DE LA POLÍTICA

BREVE MANUAL

Este libro es un manual introductorio a la Filosofía de la Política. Trata teoréticamente, de manera orgánica y original, tanto algunas cuestiones fundamentales de la política y el derecho público, como ciertas teorías que –en la modernidad y la posmodernidad– han tenido y siguen teniendo un peso decisivo en las orientaciones políticas y las consiguientes elecciones organizativas u ordinamentales. Del análisis brotan las rationes y, simultáneamente, los errores de método y de mérito de muchas doctrinas políticas y iuspublicísticas contemporáneas respecto de los temas fundamentales: naturaleza y fin de la comunidad política, bien común, relación política/economía, poder constituyente, etc. Surge también que, aun en su diversidad, las ideologías políticas como liberalismo, radicalismo, socialdemocracia, marxismo o personalismo presentan un mínimo común denominador que el presente volumen determina con un análisis ajustado.

INTRODUCCIÓN

1. Es claro que manual tiene una pluralidad de significados y usos. Es un compendio de nociones y caracteres esenciales de una disciplina o tema escrito, generalmente en función de exigencias de divulgación u operativas. Puede existir, comenzando por estas últimas, el manual del usuario o del instalador, el manual de servicio o del administrador del sistema, el manual del programador, etc. 

El manual de divulgación, en cambio, se presenta como síntesis de conocimientos que deben tenerse presentes constantemente. Lo dice a las claras su significado etimológico: manual, en efecto, deriva del encheiridion griego y significa «lo que se tiene a mano». 

En el ámbito filosófico alcanzó fortuna el Manual de Epicteto, recolector de máximas que debían tenerse siempre presentes para afrontar los problemas existenciales y para resolver (aunque fuera estoicamente) las cuestiones de la vida. El manual, por tanto, no es un tratado, que es una obra que generalmente presenta el desarrollo sistemático de un tema, o una monografía, que es una obra dedicada a la presentación profunda y (de ser posible) exhaustiva de un tema específico. El presente manual se ocupa de la filosofía de la política, con especial consideración de algunas cuestiones de derecho público, rectius a las cuestiones fundantes del derecho público, que sería mejor llamar derecho político1. No es, por tanto, una historia de las doctrinas políticas y tampoco una historia de la filosofía política. ¿Qué es, entonces, y a quién se dirige principalmente?

2. El presente manual es una breve obra teorética dirigida, por tanto, con un método atento particularmente a la «realidad». Supone plantear cuestiones y quizá dar también indicaciones para su solución no por el gusto de complicar las «cosas», es decir, de hacer más difícil su comprensión, sino para ayudar a penetrar lo que mayormente se presenta aproblemáticamente, es decir, como si las teorías, políticas o de derecho público, no presentaran la necesidad de consideraciones más amplias, de lecturas «inteligentes», de sondeos profundos. El lector no encontrará, por tanto, indicaciones fáciles de aplicar según las finalidades de los manuales «operativos». Hallará, más bien, «escollos» que superar. Y su superación le permitirá dar respuesta a distintas cuestiones tanto de la política como del derecho público. Por ello, el presente manual se dirige, principalmente y sobre todo, a los estudiantes de las Facultades de Derecho y de Ciencias Políticas. Pero también, a continuación, a los docentes de estas facultades, pues el derecho público no puede presentarse como conjunto de normas de un «sistema», sea la Constitución o, más en general, el ordenamiento, y no se puede comprender la política cuando se la reduce tan solo al conocimiento de las muchas y distintas «doctrinas» que se definen políticas. En uno como en otro caso tendremos un pluralismo (contradictorio), tanto «jurídico» como «político», que no puede justificar el derecho ni proporcionar razones a la política. 

3. El presente manual, como acaba de decirse, es breve. Lo que no significa que no aspire a ofrecer los conocimientos esenciales de las disciplinas políticas. Un jurista italiano ha observado que con el paso del tiempo las obras que se recomiendan a los estudiantes se han vuelto complicadas2. Aspiran a la totalidad, pero la totalidad es «maldita» al perseguir la ilusión de poseer (y dominar) todo, cuando en realidad no permite comprender siquiera los aspectos fundamentales de las disciplinas estudiadas. La totalidad, entendida como información detallada, con mucha frecuencia es disgregadora, incluso de las nociones fundantes indispensables para conocer las instituciones fundamentales y para poseer las categorías conceptuales decisivas de toda disciplina. Al margen de que —añadimos nosotros— si el «todo» es el «todo» de un «sistema», de una «teoría» o de una «doctrina», queda encerrado en una jaula, la del «sistema», la «teoría» o la «doctrina»: es conocimiento parcial, a menudo mero conocimiento de una ideología. En nuestro caso no sería conocimiento ni de la juridicidad ni de la politicidad. Y al no responder a las preguntas que plantea la experiencia, prescindiría de la realidad. Sería el conocimiento de «elaboraciones» fantásticas, hechas efectivas a menudo por el poder (brutal). Su efectividad no tendría, sin embargo, el poder de convertirlas en «reales». Las doctrinas serían el producto de opiniones y las instituciones serían los instrumentos para tratar de aplicarlas. No sería posible ni la comparación ni la discusión: cada uno creería tener el «derecho» de seguir la opinión y la doctrina con las que está de acuerdo. Pero sobre esta base difícilmente podría legitimarse el ejercicio del poder, que nunca sería autoridad, esto es, el poder de hacer crecer las cosas según su fin intrínseco. Toda autoridad estaría así deslegitimada y sería imposible pedir y obtener obediencia. 

4. El presente manual es sintético, muy sintético. Requiere, por tanto, una «lectura intensiva». Pretende plantear las cuestiones esenciales que deben considerarse e ir al fondo de las mismas. Subraya, en primer lugar, el punto de partida absurdo de las «doctrinas» políticas y jurídicas modernas, que arrancan de «asunciones»: las cuestiones políticas parten del «estado de naturaleza», que —como escribe abiertamente Rousseau— no ha existido ni existe ni probablemente exista nunca; las cuestiones de derecho público, en cambio, parten de la definición, arbitraria y por ello absolutamente hipotética, según la cual el «derecho público» residiría en la «fuerza» ejercitada en régimen de monopolio. Ha habido quien, por ejemplo, refiriéndose a Altusio y a Pufendorf, entiende que el llamado «pacto de sumisión», que es pura ficción, está en el origen del poder político y este poder sería la fuente del «derecho público» moderno3. El hecho es que las «doctrinas» políticas y jurídico-públicas modernas dependen de la doctrina protestante. Son, por tanto, necesariamente «constructivistas» tanto en las versiones europeas continentales como en sus realizaciones «americanas». Las primeras representan la premisa para el Estado moderno, mientras que las segundas —mucho más coherentes respecto, sobre todo, a la doctrina de Lutero4 — han dado vida a la doctrina «politológica», afirmada obviamente5 en los Estados Unidos de América y, sobre todo, tras la Segunda Guerra Mundial, difundida en Europa y en el mundo occidental. 

5. El presente manual, además de ser breve y sintético, es también «esbelto» en lo que hace, sobre todo, al aparato crítico. De acuerdo con lo dicho anteriormente, la bibliografía se ha reducido al mínimo. No porque no sea importante y útil, sino porque podría haber «recargado» el trabajo. Hablamos, sobre todo, de esa bibliografía que es un complejo de indicaciones elaborado a partir de las informaciones que se obtienen hoy con el ordenador y en otro tiempo con el «fichero por materias». Cosa practicada, desgraciadamente, por muchos a fin de demostrar su erudición. Pero también nos referimos a la bibliografía conocida crítica y estrechamente atinente a los temas tratados. No hay duda de que esta elección puede constituir un defecto y toda elección es discutible. Pero tiene también la ventaja de hacer expedita la lectura de las páginas que siguen, que —a causa de su perspectiva muy distinta de la corriente— exigen no solo ser «leídas», sino también meditadas. 

6. El presente manual, como acaba de decirse, es una obra que abandona (más aún, «contesta», en el sentido de que no acepta) los planteamientos de los estudiosos modernos y contemporáneos sobre los problemas políticos y jurídico-públicos. Se distingue, por ello, en el conjunto de los trabajos dedicados a estas cuestiones. La conciencia de este abandono y de esta diferenciación deriva de la «lectura», no buscada, sino impuesta por la penetración de la experiencia, de las cuestiones que representan el fundamento de la política y el derecho público, en crisis —y profunda— a causa del desarrollo coherente de las «teorías» políticas y jurídico-públicas modernas y contemporáneas, y particularmente de las «doctrinas» individualistas. Entre estas, tiene particular relieve la «doctrina» del personalismo contemporáneo, que es una forma de individualismo radical que pretende poner el Estado al servicio de la voluntad, de cualquier voluntad del ciudadano6. 

7. El presente manual —es conveniente precisarlo desde la introducción a fin de facilitar su lectura— «rechaza» distintas tesis corrientes sobre la política y el derecho público. Aquí nos limitamos a indicar tres: 
a) «Rechaza», en primer lugar, la tesis de que la política sería un conjunto de creencias subjetivas acerca de lo justo y lo injusto: la política, a la luz de esta definición, sería una opinión caracterizada por el dogmatismo y el fideísmo, generadora (virtualmente al menos) siempre de conflictos. 
b) «Rechaza», a continuación, la tesis de que la política sería el poder regulador del conflicto social. El Estado nacería, en consecuencia, como sostenía Hobbes, para que los seres humanos no acudan a las armas; no sería el regulador de los derechos y de la modalidad de su ejercicio, como sostenía Rosmini7, sino del poder brutal a partir de otro poder brutal incluso más fuerte que todo otro poder brutal. 
c) «Rechaza», finalmente, la tesis de que el derecho, en particular el derecho público, no tendría necesidad de «metafísicas», es decir, de ir «más allá» del ordenamiento positivo para comprenderlo adecuadamente. Debe observarse, sin embargo, que resulta imposible penetrar el significado de las mismas normas positivas, en particular las constitucionales, si no se intenta comprenderlas con una «lectura» profunda. Términos como soberanía, pueblo, libertad, igualdad, representación, etc., imponen una profundización conceptual para evitar tanto el caer en interpretaciones ideológicas (evidenciadas sobre todo en la jurisprudencia de los Tribunales Constitucionales) como no comprender en absoluto la disposición normativa.

8. El presente manual considera la política, en primer lugar, como ciencia ética que —en la práctica— se convierte en arte del bien común: la política, por tanto, es ciencia y arte de este bien. En cuanto tal, exige un esfuerzo para conocerla (aspecto doctrinal) y para realizarla conforme a su naturaleza y su fin. La política es un deber; un officium animae ha dicho un autor español contemporáneo8. Por tanto, y primeramente, es deber y servicio, y solo consiguientemente, función y cargo. Nunca es, en todo caso, puro poder.
9. El presente manual se divide en dos partes. En la primera se presta atención a los temas políticos estrictamente toeréticos, mientras que en la segunda se consideran algunas doctrinas políticas que representan el «alma» de muchos de los ordenamientos jurídicos actualmente vigentes y, en todo caso, de los «occidentales». No se han tomado en consideración, en cambio, las teorías no hegemónicas, que habrían merecido también un análisis para comprender la experiencia política histórica más cercana a nuestros días: fascismo, nazismo, peronismo, etcétera. 

10. Con estas «advertencias» preliminares despachamos el presente trabajo, con la esperanza de que pueda ser útil pese a sus limitaciones. A algunos de estos puede ponerse, en verdad, remedio con la lectura de las páginas que en el curso de los años hemos dedicado a la «cuestión política», que pueden «integrar» lo que se considera en el presente manual9.

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1 El derecho público, para la modernidad, es el ordenamiento que el Estado se da para asegurar su supervivencia y garantizar la efectividad de su voluntad (expresada en normas o regulaciones). Así, el Estado es su fuente y su legitimación se encuentra en la sola voluntad del Estado. La primera Cátedra de Derecho Constitucional, denominada a la sazón Derecho constitucional cisalpino y público universal, fue instituida en Ferrara el 1797. Se hallaba en estrecha dependencia de la ideología de la Revolución francesa. Fue su titular Giuseppe Compagnoni, sacerdote que abrazó las ideas ilustradas, colgó los hábitos en 1794 y fue elegido seguidamente diputado al Congreso de Reggio Emilia. Esta primera Cátedra de Derecho Constitucional, como es fácilmente imaginable, estaba extremadamente politizada. Pero la «politización» no es la política: derecho político debería significar el derecho ligado a la naturaleza de la comunidad política y regulado por la naturaleza de la comunidad política, no derecho dictado por las opiniones erróneas que se tienen de ella, y menos aún —como, por ejemplo, sostenía Rousseau— derecho cualificado solamente por su característica pública.
2 Natalino Irti, «Prólogo» a Giuseppe Santoro-Passarelli, Diritto sindacale, Roma-Bari, Laterza, 2007. 
3 Cfr. Nicola Matteucci, Lo Stato moderno, Bologna, Il Mulino, 1993, p. 118
4 Puede verse sobre la cuestión Miguel Ayuso (ed.), Consecuencias político-jurídicas del protestantismo. A los 500 años de Lutero, Madrid, Marcial Pons, 2016, así como Danilo Castellano, Martín Lutero. El canto del gallo de la modernidad, Madrid, Marcial Pons, 2016.
5 «Obviamente» por el origen histórico de la cultura estadounidense, caracterizada también, desde el punto de vista político, por la doctrina protestante. Los protestantes que, por razones de coherencia, no aceptaron tras la paz de Augsburgo (1555) el principio cuius regio eius et religio, emigraron a América del Norte. A lo que se sumó, más adelante, el influjo de John Locke. Sobre este véase Juan Fernando Segovia, La ley natural en la teleraña de la razón. Ética, derecho y política en John Locke, Madrid, Marcial Pons, 2014.
6 Sobre las cuestiones políticas y jurídicas del «personalismo contemporáneo» se remite a Danilo Castellano, L’ordine politico-giuridico «modulare» del personalismo contemporaneo, Napoli, Edizioni Scientifiche Italiane, 2007.
7 Véase, sobre el tema, el trabajo de Francesco Mercadante, Il regolamento della modalità dei diritti, Milano, Giuffrè, 1981.
8 Cfr. Miguel Ayuso, La política, oficio del alma, Buenos Aires, Ediciones Nueva Hispanidad, 2007.
9 En particular puede verse Danilo Castellano, La razionalità della politica, Napoli, Edizioni Scientifiche Italiane, 1993; íd., L’ordine della politica, Napoli, Edizioni Scientifiche Italiane, 1997; íd., La verità della politica, Napoli, Edizioni Scientifiche Italiane, 2002; íd., La politica tra Scilla e Cariddi, Napoli, Edizioni Scientifiche Italiane, 2010, e íd., Política. Claves de lectura, trad. esp., Madrid, Dykinson, 2020.




VER+:



La Congregación para la Doctrina de la Fe, oído el parecer del Pontificio Consejo para los Laicos, ha estimado oportuno publicar la presente Nota doctrinal sobre algunas cuestiones relativas al compromiso y la conducta de los católicos en la vida política. La Nota se dirige a los Obispos de la Iglesia Católica y, de especial modo, a los políticos católicos y a todos los fieles laicos llamados a la participación en la vida pública y política en las sociedades democráticas.

La Política Católica - La Sacristía de La Vendée: 18-05-2023

Filósofos presocráticos: los primeros pensadores de Occidente

Si se aspira a obtener una determinación del concepto de lo político, la única vía consiste en proceder a constatar y a poner de manifiesto cuáles son las categorías específicamente políticas. Pues lo político tiene sus propios criterios, y éstos operan de una manera muy peculiar en relación con los diversos dominios más o menos independientes del pensar y el hacer humanos, en particular por referencia a lo moral, lo estético y lo económico. Lo político tiene que hallarse en una serie de distinciones propias últimas a las cuales puede reconducirse todo cuanto sea acción política en un sentido específico. Supongamos que en el dominio de lo moral la distinción última es la del bien y el mal; que en lo estético lo es la de lo bello y lo feo; en lo económico la de lo beneficioso y lo perjudicial, o tal vez la de lo rentable y lo no rentable. El problema es si existe alguna distinción específica, comparable a esas otras aunque, claro está, no de la misma o parecida naturaleza, independiente de ellas, autónoma y que se imponga por sí misma como criterio simple delo político, y si existe, ¿cuál es? Pues bien, la distinción política específica, aquella a la que pueden reconducirse todas las acciones y motivos políticos, es la distinción de amigo y enemigo. Karl Schmitt, El concepto de lo político.
Claro, es evidente: la filosofía política se ocupa de la política. Pero ¿qué es la política? Algo no muy claramente definido, según parece, pues uno puede recordar muchas definiciones, bastante diferenciadas entre sí, de este término, como lo muestra la siguiente lista: 

1. "La política es la búsqueda del bien común". 
2. "La política es el consenso que emerge cuando se superan los disensos". 3. "La política es la organización general de la vida en común tomando como base los intereses más altos". 
4. "Política es la actividad productora del orden social". 
5. "Política es la organización institucional que emerge de un orden social de dominación". 
6. "La política es la forma civilizada de tramitar las diferencias y los conflictos". 
7. "Política no es otra cosa que la lucha por el poder". 
8. "La política, cuando hay un antagonista más fuerte, convierte al antagonista en aliado y, cuando hay una confianza en los recursos de poder, convierte al aliado en dominado". 
9. "La política es lo que nos impide destruirnos como especie y lo que nos impide realizarnos como individuos". 
10. "Política es el arte de gobernar". 

Tratar de decidirse por alguna de estas definiciones pasa por haber respondido ciertas preguntas. ¿Es la política un fenómeno inevitable en la vida social humana o es más bien uno que aparece en ciertas sociedades? ¿Habrá siempre política o es ella un fenómeno característico de cierta época, algo que no necesariamente hubo en el pasado o que tal vez no habrá en el futuro, cuando las sociedades se organicen de otro modo? ¿Es la política la que introduce los conflictos y desarmonías en la sociabilidad humana o es más bien la respuesta obligada a esos conflictos y desarmonías que, de no ser por ella, amenazarían con destruir la vida social?

Los filósofos han dado diversas respuestas a estas preguntas y, a través de ellas, diversas definiciones de lo que es la política. Tan variadas definiciones, sin embargo, pueden clasificarse en dos tendencias generales que podemos llamar la política como conflicto y la política como consenso o reconciliación. La primera de estas tendencias es la que piensa que lo que define el fenómeno de la política es el enfrentamiento, el conflicto en grupos o sectores que quieren hacerse con ciertos recursos de dominación, en otras palabras, que la política es dominación de unos seres humanos sobre otros. La relación política entre los seres humanos es, pues, relación de confrontación. Ejemplos de esta tendencia son Maquiavelo, Marx y Schmitt. 

La segunda tendencia es la que piensa que se hace política para encontrar salidas a los conflictos que no la tienen dentro de su propia lógica. La relación política, cuando es exitosa, es una relación de consenso, de un consenso logrado donde antes primaba el disenso, un consenso que inaugura una nueva forma de comunidad, la comunidad política, que responde a la capacidad humana para crear relaciones públicas e identidades cívicas. Ejemplos de esta tendencia son Hobbes, Rousseau, Rawls y Habermas. Estas dos tendencias que emergen en la filosofía también se pueden encontrar en las ciencias sociales y en las diferentes formas en que la gente, incluyendo en ella a los políticos mismos, se refieren a la política. En las definiciones arriba consignadas lo que se refleja, precisamente, es esa doble tendencia en el entendimiento de la política. 

Pero aun si discrepamos acerca de si la política es el conflicto mismo o, por el contrario, lo que hacemos cuando superamos el conflicto, es evidente que ella está estrechamente ligada a cierto orden (o a cierto ideal de orden) y que ella misma se define con relación a unos recursos de dominación (porque se aspira retenerlos, a conquistarlos o a eliminarlos), recursos que, cuando están eficazmente usados bajo criterios conocidos y aceptados, hacen que las sociedades humanas sean ordenadas, generando una obediencia y acatamiento motivados, ya por una convicción moral, por simple conformismo y rutina o por una actitud meramente prudencial. Los límites extremos de la política, pues, parecen ser el conflicto y el orden, la rebelión y el acatamiento, el orden moralmente fundado o el orden como represión, la acumulación de los recursos de dominación bajo una autoridad moral o la acumulación esos recursos bajo una causa moral que aspira a ser autoridad, la gobernabilidad o la dispersión de la gobernabilidad. 

Al menos dos tipos de motivación juegan un papel importante en esta relación con estos extremos: por una parte los intereses materiales y por la otra las ideas sobre cómo debería organizarse una sociedad humana para que sea llamada buena y una autoridad para que sea llamada legítima. Los intereses materiales, en primer lugar, porque la valoración de las cosas (recursos de supervivencia, medios de producción de recursos, dinero, canales de acceso a oportunidades, etc., según se tengan o se carezca de ellos), son determinantes de la actividad política. Por supuesto, no son las cosas en sí mismas, sino la valoración que hacemos de ellas y el reconocimiento social que obtenemos al poseerlas, lo que hace que se conviertan en una de las motivaciones de la política. Este reconocimiento depende, a su vez, del valor social de las cosas, el uso que les da cada sociedad, etc.; lo que, finalmente, remite el asunto del mundo de las cosas al de las valoraciones pues, en última instancia, es el valor social de las cosas (las cosas como recursos y las cosas como medios para el reconocimiento social de las personas) lo que dinamiza parte de los conflictos políticos, o los conflictos cuya solución es la política, según entendamos el término política. 

Pero hay, además, valoraciones de otro tipo, las que tienen que ver con el orden social ideal. Los seres humanos no siguen siempre el mismo patrón de organización, a diferencia de los animales gregarios, que siempre se organizan de la misma forma (según lo que hasta ahora sabemos). Una mirada rápida a la historia y a la geopolítica nos muestra que las sociedades se organizan de diferentes formas, lo que parece mostrar cierto carácter contingente del orden sociopolítico que se le da a la convivencia humana, queriendo decir con esto que ella no tenía que ser necesariamente así, que es una hechura humana que puede ser humanamente cambiable. Contingente, también, al poder organizar su orden social de otra manera, el ser humano expresa su libertad, elude políticamente el dominio de lo absolutamente necesario, como lo señaló Hannah Arendt. 

Una consecuencia de esta contingencia del orden político es que hay siempre discrepancia acerca de cómo debemos organizarnos para convivir. Por supuesto, buena parte de esa discrepancia depende de cómo están los seres humanos (los que intervienen en esa discrepancia) ubicados dentro de un orden social. Pero muy pocos están dispuestos a admitir que ponderan o critican un orden social porque dentro de él ellos están siendo beneficiados o perjudicados. Muy al contrario, las ponderaciones y quejas se remiten a valores que se dicen superiores, en los cuales se dice creer honestamente y los cuales prescriben moralmente el modo como debiéramos organizarnos social y políticamente. Y, en efecto, la mejor forma de argumentar a favor de un orden social determinado es la argumentación con base en valores que los otros puedan, con base en el libre examen y guiados por criterios que ellos puedan considerar moralmente buenos, aceptar. La actividad política, sin embargo, suele acentuar de tal manera los valores que la dinamizan que ellos a menudo son todo menos aspectos de una argumentación: son teas incendiarias que iluminan la represión y el sacrificio, la defensa de cierto orden o la acción revolucionaria, el crimen y el heroísmo. Son, como equivocadamente se dice que dijo Maquiavelo, fines que justifican cualquier medio. 

Así como no hay consenso, sino desacuerdo, acerca de la bondad de un determinado orden social o de la legitimidad de una autoridad, tampoco lo hay acerca de la forma como ha de distribuirse y valorarse en una sociedad las cosas materiales. La primera clase de desacuerdo es ideológica o valorativa y la segunda material o de intereses, pero muy a menudo ambos tipos de desacuerdos están estrechamente ligados entre sí, determinando los conflictos con los que se relaciona la política. Las sociedades humanas ven emerger dentro de ellas la política como fenómeno porque se organizan de cierta manera y porque ninguna manera gana la adhesión unánime de todos los que tienen que vivir en ella, entre otras cosas porque, de acuerdo con la forma como se organicen, ciertos intereses y ciertas ideas son las que rigen la dinámica que hará la gobernabilidad posible, quedando siempre otras en una situación latente de amenaza a esa organización. Quizás eso esté contenido en la siguiente cita: 
Quienquiera que haga política anhela llegar al poder; al poder como medio para el logro de otras miras, ya sea por puro ideal o por egoísmo, o al 'poder por el poder mismo', para disfrutar una sensación de valimiento, la cual le es concedida por el poder. El Estado, al igual que toda entidad política, es el enlace de dominio de individuos sobre individuos, sostenido mediante la legítima violencia, es decir considerada como tal. Para que se sostenga es necesario, pues, que los súbditos acaten la autoridad que pretenden tener quienes a la sazón la ejercen. Max Weber, La política como vocación. 
Diferentes discursos sobre la política La filosofía política, dijimos, se ocupa de la política. Pero no sólo la filosofía se ocupa de la política. De ella se ocupan, para comenzar, los políticos y, en general, la gente. Debemos distinguir, entonces, entre quienes viven la política porque la hacen o la padecen y quienes se ocupan discursivamente de ella, incluyendo en esta última categoría a los filósofos, porque es evidente que la filosofía se ocupa discursivamente de la política. 

Elaboraciones discursivas sobre la política, aparte de las filosóficas, son hechas, en primer lugar, por algunos que toman parte en la actividad política, por ejemplo el ideólogo político y el asesor político, quienes, más que hombres de acción, son personas que ponen cierto saber al servicio (remunerado o no) de una causa política determinada. Pero hay otros, que nos interesan más aquí y que, no habiéndose comprometido con una causa política, hacen elaboraciones discursivas sobre el fenómeno de lo político, como el historiador político, el sociólogo político y cierto tipo de profesional que ha venido a llamarse politólogo. 

El trabajo de historiar lo político parece fácil de entender. Más difícil parece diferenciar el sociólogo político del politólogo. Aunque hay diversas teorías sociológicas acerca del fenómeno político, todas tienen algo en común: la sociología, al dar cuenta del fenómeno político, lo toma como un fenómeno social. Para los sociólogos, en otras palabras, hay siempre un componente social en todo fenómeno político y la sociología reclama una competencia epistémica para estudiar esa dimensión. Por ejemplo, para la sociología marxista, el ocuparse sociológico con lo político estaría legitimado por el hecho de que no existen hechos políticos en sí mismos, como si ellos se pudieran explicar a partir de un fenómeno totalmente extrasocial, como a veces parece que quisiera hacerlo la moderna politología. 

Veamos: si definiéramos la politología como un saber acerca de los gobiernos, de las estructuras políticas, entonces ella tendría un campo de estudio propio, a mitad de camino entre la sociología, la administración pública y el derecho constitucional, con lo cual no habría dificultad en la separación de saberes. Pero si existe la pretensión de que la politología no sólo es un conocimiento de la institucionalidad ni un discurso que trata de explicar el hecho político ya ocurrido, sino que puede ser de utilidad para la política misma en el sentido de que puede ayudar a inducir o a predecir fenómenos políticos, con independencia de los fenómenos puramente sociales, como si los procesos políticos obedecieran a cierta lógica independiente, entonces habría un conflicto con una sociología política como la marxista. Ella no enfatizaría la explicación social de los fenómenos políticos como aspecto imprescindible en la comprensión de los mismos, como hizo Marx en El 18 Brumario de Luis Bonaparte. Esto señala una diferencia notoria entre la sociología política, o al menos cierta sociología política, y la ciencia política o politología. 

Como sea, las ciencias sociales mencionadas (la historia, la sociología y la politología) se diferencian del ideólogo político, que ya tomó partido con una causa y del asesor político, a quien se le paga para que ponga sus conocimientos al servicio de una causa (cosa en que a menudo se ocupan los politólogos) en cuanto que, como ciencias sociales, se relacionan con la política como fenómeno que pretenden conocer y explicar, se relacionan descriptivamente con la política, sin acceder a esa relación normativa o prescriptiva, que es más propia de la filosofía política. Y esta es la primera pista que se nos ofrece acerca del modo distinto en que los filósofos hablan de la política.

lunes, 29 de mayo de 2023

LIBRO "LA REVOLUCIÓN SEXUAL GLOBAL": LA DESTRUCCIÓN DE LA LIBERTAD EN NOMBRE DE LA LIBERTAD por GABRIELE KUBY



La destrucción de la libertad 
en nombre de la libertad
Gabriele Kuby


Pongo hoy por testigos contra vosotros 
al cielo y a la tierra: 
te pongo delante vida o muerte, 
bendición o maldición. 
Escoge la vida, para que vivas, 
tú y tu descendencia. 
Dt 30,19

Nadie en todo el mundo es capaz 
de cambiar la verdad. 
Sólo podemos una cosa: buscarla, 
encontrarla y servirla. 
San Maximiliano Mª Kolbe

La Revolución Sexual Global

Esta Nueva publicación del libro "La Revolución Sexual Global", nos describe la realidad actual de nuestra sociedad en el mundo, vista por los diferentes colectivos y organismos internacionales en materia de sexualidad y demuestra cómo está afectando al hombre en la búsqueda de su felicidad. Muestra con crudeza y objetivismo las opiniones de agrupaciones, religiones, organismos mundiales y gobiernos cuyas leyes y opiniones en materia de educación y sexualidad están influyendo de forma negativa en “La destrucción de la libertad en nombre de la libertad”
La Editorial DIDASKALOS publica en español este libro que hace un análisis de la revolución sexual en nuestra sociedad por la autora Gabrielle Kuby, socióloga, periodista y conferenciante internacional. Es un libro de gran éxito y de referencia a nivel mundial publicado en polaco, húngaro, croata, eslovaco, checo, inglés, alemán y español en 2017, y chino, ucraniano y ruso próximamente en 2018.
PRÓLOGO

En España la llamada «revolución sexual» no ha sido objeto de un gran debate social, ni ha sido, hasta muy recientes fechas, objeto de un estudio y análisis abierto. Más bien ha sido una revolución silenciosa que ha ido poco a poco cambiando las costumbres y las mentes de los españoles. Su introducción, como ocurre con tantas ideologías, ha sido propiciada por ciertas corrientes filosóficas, de cuyas directrices se han hecho eco las universidades, y por el trabajo de las ONG de carácter internacional que han ido difundiendo estas mismas directrices de la ONU y del Parlamento Europeo en los distintos partidos políticos, sindicatos, organizaciones sociales y medios de comunicación social. 

El caldo de cultivo para el éxito de esta revolución en España fue en un primer momento el cambio de régimen con el comienzo de la democracia y el «aggiornamento» eclesial que siguió a la celebración del Concilio Vaticano II. El llamado «post-concilio» y el nuevo régimen de libertades crearon un clima favorable para aceptar toda novedad por el simple hecho de ser «nueva», sin discernir su bondad o maldad, ni prever sus consecuencias devastadoras. Así se fueron introduciendo las nuevas leyes del divorcio (1981), la despenalización del aborto (1985), la ley sobre Técnicas de Reproducción Asistida (1988), la ley que permite el así llamado matrimonio civil entre personas del mismo sexo (2005), la ley del divorcio «exprés» y del «repudio» (2005), la introducción de la asignatura «Educación para la ciudadanía» que hacía presente la ideología de género en la escuela (2006), la ley sobre técnicas de reproducción humana asistida (2006), la ley Aido sobre la interrupción del embarazo y la salud sexual y reproductiva (2010), la ley de investigación biomédica (2011), hasta llegar a las leyes autonómicas sobre «Identidad y expresión de género e Igualdad social y no discriminación» (Madrid, 2016), la ley sobre transexualidad (Valencia, 2017), etc. 

En estos momentos está presentada una proposición de Ley nacional sobre no discriminación por orientación sexual, identidad o expresión de género... auspiciada por el partido Unidos-Podemos (2017). Es verdad que en todo este proceso, que ha cambiado el sistema jurídico español, no ha faltado la voz del episcopado español que advertía sobre los distintos pasos de la «revolución sexual», que en realidad es una «revolución antropológica», y denunciaba la introducción de las nuevas leyes previniendo las consecuencias funestas. 

En este sentido el primer documento de la Conferencia Episcopal Española (CEE) que introduce una reflexión explícita sobre la «revolución sexual» es la Instrucción «La familia, santuario de la vida y esperanza de la sociedad» (2001). Esta instrucción pastoral fue en su momento muy bien recibida por el cuerpo eclesial que se veía enriquecido con toda la reflexión sobre la teología del cuerpo y la antropología adecuada promovida por el Papa San Juan Pablo II. 

El segundo documento de la CEE fue, después de largos debates, el Directorio de la Pastoral familiar en España (2003) que cumplía las indicaciones de la Exhortación postsinodal Familiaris consortio (1981). Este Directorio fue presentado en plena campaña electoral y sufrió las críticas de la izquierda política, fundamentalmente del que sería el nuevo presidente del gobierno, Sr. Rodríguez Zapatero, quien se centró sobre todo en el epígrafe «los frutos amargos de la revolución sexual» (Directorio, 11-12). Además de las distintas notas publicadas por la Comisión permanente y el Ejecutivo de la CEE, en el año 2012 la Asamblea Plenaria del episcopado español aprobó el documento titulado La verdad del amor humano. Orientaciones sobre el amor conyugal, la ideología de género y la legislación familiar, respondiendo a la imposición de la asignatura Educación para la ciudadanía por medio de la cual, el gobierno socialista introducía la ideología de género en el curriculum escolar de la enseñanza en España. 

Con ello, los obispos españoles ofrecían por primera vez una reflexión pormenorizada sobre la ideología de género y sus derivaciones en la teoría «queer» y «cyborg», etc. La verdad es que el carácter obligatorio de la asignatura Educación para la ciudadanía motivó una gran movilización de los padres y colegios que presentaban su objeción de conciencia ante tal imposición. Más allá de las grandes movilizaciones sociales a favor de la vida, la Educación para la ciudadanía y la equiparación de las uniones de personas del mismo sexo al matrimonio supusieron un salto cualitativo en la movilización social y en el conocimiento de los verdaderos propósitos de la «revolución sexual». 

También hay que reconocer que la respuesta de los padres objetores y la respuesta social ante el «tsunami» de leyes que se aprobaban en contra de la vida humana, del matrimonio natural y de la familia, por distintas razones, se fue diluyendo poco a poco y la «revolución sexual» ha ido avanzando con la normalización de la ideología de género y las leyes autonómicas sobre la no discriminación por la orientación sexual y la transexualidad como hemos referido anteriormente. A pesar de estos avances de la «revolución sexual», también podemos afirmar que en el campo eclesial y en una buena parte de la poder que se trata de destruir la civilización cristiana asentada sobre la antropología que confiesa que el hombre, diversificado sexualmente como varón y como mujer, ha sido creado a imagen de Dios y que en su sexualidad, lleva la huella de su vocación originaria al amor y a la lógica del don. 

Se comprende así el asalto a la tradición judeo-cristiana y la voluntad de acabar con el valladar que supone la Iglesia Católica, para diluirla entre las distintas confesiones cristianas que no han soportado la presión de esta planificada revolución sexual. Como nos han recordado los últimos Pontífices sucesores de Pedro, la llamada «cuestión social» ya no está referida a la cuestión obrera o a la división pobres-ricos, la paz o el trabajo, etc. Siendo todas estas cuestiones muy importantes, lo decisivo de la cuestión social descansa hoy sobre la imagen del hombre, sobre la antropología adecuada. Tanto san Juan Pablo II, como Benedicto XVI y el Papa Francisco han denunciado sucesivamente una conjura contra la vida humana programada de manera científica y sistemática (Evangelium vitae 12 y 17), la dictadura del relativismo con la disolución de la antropología cristiana (Caritas in veritate, 75) y la colonización del pensamiento cristiano por parte de la ideología «gender» (Amoris laetitia, 56; Filipinas, 2016; Polonia, 2016; Laudato Si ‘,118). En definitiva se trata de la deconstrucción de la persona humana y de la cultura que deriva del cristianismo. 

Esta deconstrucción de la persona humana no sigue simplemente las estrategias que se derivan del marxismo o del liberalismo. Ambos han sido fagocitados y puestos al servicio del capitalismo tecno-nihilista que culmina su objetivo superando los límites de la naturaleza de la persona —haciendo de ella mercancía— y ofrece la tecno-redención con sus propuestas posthumanistas y transhumanistas. Lo que está en juego, por tanto, es el futuro del hombre y la familia que lo sostiene. 

Como nos recordaba Benedicto XVI «allí donde la libertad de hacer se convierte en libertad de hacerse por uno mismo, se llega necesariamente a negar al Creador mismo y, con ello, también el hombre como criatura de Dios, como imagen de Dios, queda finalmente degradado en la esencia de su ser. En la lucha por la familia está en juego el hombre mismo. Y se hace evidente que, cuando se niega a Dios, se disuelve también la dignidad del hombre. Quien defiende a Dios, defiende al hombre» (Benedicto XVI, Discurso a la Curia romana, 2012). 

Siguiendo esta misma lógica, Gabriele Kuby nos advierte además que, cuando en el enfoque de la sexualidad se prescinde de toda norma moral y se sigue el proceso de deconstrucción de la persona que propone la ideología de género y sus derivaciones, estamos abocados a la anarquía, al caos, a la imposición del pensamiento único que puede dar lugar a un nuevo régimen totalitario liderado por el Estado y la gobernanza global. El instrumento utilizado para llegar a este término ha sido la desregularización de las normas morales y la hipersexualización de la sociedad a través de los medios de comunicación y de la pseudoeducación sexual escolar auspiciada por los distintos lobbies procedentes del feminismo radical y de cuantos pretenden afirmar cualquier orientación sexual decidida desde la infancia por una libertad que prescinde por completo de la verdad. 

La sexualidad ha dejado de ser contemplada como una dimensión esencial de la persona, se niega la diferencia sexual y se reduce a un simple impulso gobernado por una libertad al margen de los significados del cuerpo y de toda identidad humana. En definitiva todo es reconducido a una libertad enloquecida sin el orden de la naturaleza de la persona y sin los bienes y valores que le son inalienables. Se llega así a la destrucción de la libertad en nombre de la libertad, o lo que es lo mismo, a la deconstrucción de la persona en nombre de una ideología más destructiva que las ideologías del siglo pasado.

Ha sido la luz de la fe católica la que ha proporcionado a Gabriele Kuby esta clarividencia manifestada en su libro. A esta clarividencia se añade el conocimiento de los datos y procesos de la «revolución sexual» que ella comprende por haber sido militante del feminismo radical y que después ha profundizado y ampliado hasta ofrecernos en su obra los detalles más precisos sobre los orígenes, desarrollo y la agenda global de esta revolución. 

De todo ello nos propone un riguroso análisis y, a la vez, un testimonio confesante de las consecuencias devastadoras de esta revolución sexual. No hay más que observar lo ocurrido en España en las últimas décadas para verificar lo propuesto por la autora: hipersexualización ya desde la infancia, adicción a la pornografía también entre adolescentes y niños; profusión de la anticoncepción, del aborto, de las ideologías de género, «queer», ciborg, propaganda y normativas jurídicas para aceptar cualquier orientación sexual; destrucción de los matrimonios y desestructuración de las familias, equiparación de la unión de las personas del mismo sexo al matrimonio natural, baja de la tasa de nupcialidad; destrucción de embriones y algunos condenados al nuevo gulag de los laboratorios; aumento de la violencia intrafamiliar y de las tasas de adicción al alcohol y a las drogas; mayores problemas psíquicos, también en los niños, fracaso escolar, etc. 

Como bien dice la autora se trata de una locura que transformó la sociedad en una masa de individuos consumidores sexualizados que se pueden manipular para hacer cualquier cosa. Como no puede ser de otra manera, siendo coherente con el evangelio, su análisis y estudio no va nunca contra las personas, ni menos contra las mujeres de las que, como nos recuerda el papa Francisco, hemos de ser claros defensores de su dignidad y de su auténtica naturaleza femenina. Su denuncia como mujer, que ha sido esposa y madre, va dirigida contra todo un sistema ideológico global que arranca al ser humano de sus verdaderas raíces con una clara intención de destruir la base que sustenta la sociedad, la familia. Gabriele Kuby ha pagado su claro testimonio en su propia carne, soportando todo tipo de denuncias, vejaciones, burlas, manipulación y tergiversación de sus palabras, siempre calificada con los términos de homofobia, transfobia, etc., términos creados por el propio sistema ideológico de la revolución sexual. 

Conozco bien esta misma experiencia. Sin embargo, su respuesta, inspirada por la fe católica, además de amar a todas las personas, es la de afirmar las razones de la esperanza. Ella confía en la respuesta de los padres y en las iniciativas de tantas personas de buena voluntad que ante la voz de alarma despiertan del sueño ideológico y aprenden a discernir los signos de los tiempos. Los creyentes sabemos que, como nos advertía san Pablo, «nuestra lucha no es contra la carne y la sangre, sino contra los principados, contra las potestades, contra los que dominan este mundo de tinieblas, contra los espíritus del mal» (Ef. 6,12). Por eso continuamente afirmamos que toda nuestra esperanza está puesta en Cristo, vencedor del pecado y de la muerte, quien nos ha dicho: «En el mundo encontraréis dificultades y tendréis que sufrir, pero, tened ánimo, yo he vencido al mundo» (Jn 16,33). 

Antes de concluir este prólogo, además de agradecer a la autora su interés por completar su obra para la edición española, quiero también manifestar mi gratitud a los traductores, editores y a cuantos han contribuido para hacer posible esta publicación. Sé que a todos les impulsa una única motivación: la humilde propagación de la verdad que hemos recibido por la fe y la clara defensa de la dignidad de la vida humana, el carácter sagrado del matrimonio y del bien social de la familia. Por mi parte me considero honrado al permitirme escribir estas líneas, convencido también de que no hay verdadero progreso para el hombre sin el anuncio de la verdad de la sexualidad humana que hemos conocido con la luz de la razón, la fe en Cristo y la enseñanza de la Iglesia. Verdaderamente, como dice el Concilio Vaticano II, es el Verbo encamado quien revela al hombre el misterio del hombre y le descubre la sublimidad de su vocación al amor y al don de sí mismo a los demás (Cf. Gaudium et spes, 22-23).
+ Juan Antonio Reig Pla 
Obispo de Alcalá de Henares, 2017

EPÍLOGO

(...) En el punto avanzado de liberación sexual en el que ya estamos, todos necesitaremos valentía. Como dijo Lao Tzu, un viaje de mil kilómetros comienza con un simple paso. Nadie te puede impedir que comiences poniendo orden en tu propia casa. Deberíamos asegurarnos de que tenemos aceite en nuestras lámparas. No podremos ni comprar ni tomar prestado cuando necesitemos las lámparas. Ello te dará conocimiento, valor, capacidad de persuasión, vigor y, por último, pero no menos importante, la alegría de la vida. Si hay que detener la destrucción de nuestros cimientos sociales, y tiene que empezar a forjarse un cambio, hay unos objetivos que son absolutamente esenciales: Integración de la perspectiva de familia en lugar de la incorporación de la perspectiva de género. Matrimonio sólo entre un hombre y una mujer.

Fortalecimiento legal del derecho del niño a su madre y su padre biológicos. Fortalecimiento legal del derecho de los padres a educar a sus hijos según sus valores. No a la sexualización de los niños y adolescentes a través de la educación sexual integral obligatoria en las escuelas. No a la inclusión de «identidad sexual» u «orientación sexual» en las leyes antidiscriminatorias. Campañas nacionales e internacionales contra la pornografía. La protección del derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte natural. Desde el año 2013, la resistencia ha ido creciendo en toda la sociedad. ¡Podemos cambiar las cosas! Hay miles de iniciativas que trabajan en favor de la dignidad humana. Vale la pena luchar por una renovación moral y espiritual de nuestra cultura occidental, cuyos incomparables logros se deben esencialmente al cristianismo, verdadera fuente de la libertad individual y política. La crisis provocada por la incontrolada inmigración masiva a Europa desde el otoño de 2015, principalmente de jóvenes musulmanes y sobre todo a Alemania, revelará que la agenda de género es el delirio de una sociedad decadente y nos devolverá al terreno firme de la realidad humana: hombre y mujer, padre, madre e hijos. La familia es la que sostiene la vida humana, especialmente en las crisis. La victoria del mal sólo establece el escenario para el triunfo del bien. Segura de esto, te deseo esperanza, confianza y valentía.
GABRIELE KUBY


Presentación del libro de Gabriele Kuby

domingo, 28 de mayo de 2023

LIBRO ¡NO VOTES!: ES POR TU SUPERVIVENCIA Y LA NUESTRA por ENRIQUE DE DIEGO y ESPAÑA NO ES UNA DEMOCRACIA por EDUARDO RODRÍGUEZ

 

¡NO VOTES!

Abstención activa se convierte en el primer acto revolucionario, en el grito y el detonante para la insurrección. 
“No votes” es un imperativo ético pues votar a cualquiera de las opciones sin ninguna excepción, es convertirnos en cómplices del genocidio y en colaboradores necesarios de nuestra miseria y nuestra esclavitud.
¡NO VOTES! Es el último libro de Enrique de Diego, de los pocos periodistas que quedan en España honrados y no vendido a la dictadura criminal del NUEVO ORDEN MUNDIAL, en este libro se denuncia la mentira de esta maltusiana Agenda 2030, describe con absoluta precisión la estafa del sistema político en la España de la casta parasitaria, palabra acuñada por Enrique de Diego hace mucho tiempo y que los retrata de forma correcta.
En el Libro se escribe sobre varios temas de actualidad que nos están afectando de forma dramática como son estos temas.
  • Agenda 2030
  • La estafa de los partidos políticos y el régimen del 78.
  • La estafa sanitaria
  • La estafa de la UNIÓN EUROPEA
  • Las estafa climática y sus fumigaciones aéreas (Chemtrails)
Como bien dice en el libro, se nos intentó matar con las venenosas vacunas, ahora derriban pantanos para matarnos de sed, nos machacan a impuestos para alimentar la munición de nuestros enemigos, viendo además como todos los partidos políticos del parlamento español son traidores y criminales, ningún partido político del parlamento ha denunciado públicamente las vacunas asesinas, la muerte inducida de más de cien mil ancianos, o el exceso de muertes “oficial” de más de 10.000 muertes al mes, por poner algunos ejemplos de lo que se cuenta en este libro.

Esta nueva publicación, es una redacción de la realidad. El estado español está en guerra en contra de su propia población y está ejecutando una masacre a nivel económico, sanitario y social a todos los niveles en España.
Con profundidad humildad, con el espíritu fuerte y segura moral de victoria, he sacado “¡No votes!", el libro que va arrasar y echar abajo un sistema ya podrido y corrompido, que, en su sumisión culpablemente lacaya, ha llegado hasta el genocidio de todos los españoles.
Va a ser un libro que va a ir de menos a más, hasta acabar convirtiéndose en best seller, el best seller que arrasara u echara abajo el sistema genocida, porque es una texto para la acción. Es un libro oportuno porque la acción es necesaria y urgente, imprescindible, si queremos sobrevivir y las sociedades no se suicidan.

Tiene que dar lugar a un gran movimiento ciudadano en el que por calles y plazas, por parques, de toda la geografía española se haga eco al grito liberador: “¡No votes!”.
La insurrección electoral, las urnas vacías, es el paso previo a la insurrección general y al ajuste de cuentas, a poner en manos de una Justicia digna de ese noble nombre a los culpables de este genocidio, de todos los timos que nos arruinan y llevan a la miseria y al hambre, y eso no va a suceder porque en torno a “¡No votes!” se va a organizar la rebelión más hermosa y gozosa y liberadora.
AHORA, NUESTROS ENEMIGOS, 
SON TODOS LOS POLÍTICOS 
QUE NOS QUIEREN ESCLAVIZAR 

Prólogo

Abstención activista 
contra el diabólico globalismo

José Luis Mazón Costa. Abogado.

Los dirigentes del Nuevo Orden Mundial quieren someter a la humanidad cual si fuéramos ganado en crianza para ser comidos, a un estado totalitario nunca visto en la historia conocida de la humanidad. Son los dueños de todo, del dinero del mundo que controlan por los fondos de inversión, de las grandes instituciones que manipulan a su gusto como la ONU, la Unión Europea, la OMS, de los centros científi­cos desde los que crearon un virus ad hoc, el COVID, para llegar a cabo su programa de reducción de la población humana creando antes la vacuna desde la cual se introducen en el propio cuerpo de los más de 7 mil millones de humanos que aspiran a gobernar en todos sus aspectos.
"Que tontería la vacuna un microchip", pues no es ninguna tontería, la vacuna no es solo un microchip es una bomba de relojería retardada, es parte del control del ganado, es un arma secreta de nuestros enemigos oscuros.
Manipulan las elecciones al gusto, tumbaron la victoria de Donald Trump que lideraba la resistencia del pueblo americano a este nuevo comunismo de élites donde todos somos proletarios al servicio del Es­tado y ellos viven como dioses.
Son los que devolvieron a Sánchez al poder del PSOE, porque le vieron perfil de títere manejable; ni Sán­chez sabe por qué impulsa ciertas leyes ni por qué pública y firma decretos, todo le viene dado y es que, como Clinton dijo a una periodista, "hay un gobierno dentro del gobierno que yo no controlo"; es una cruda realidad.

Los conspiranoicos somos llamados como tales porque nos damos cuenta del gato encerrado y como persiguen la lucidez, ojo con decir la verdad, "veritas oidum parit", que decían los romanos, la verdad en­gendra odio.
Ante las elecciones la resistencia es ABSTENERSE de ir a votar o como máximo VOTAR EN BLANCO, no ver su televisión ni visitar sus medios de comunicación, no abrir la mente a estas avispas del desaso­siego que intentan meter y que son una forma de control, no ver sus películas, aislarse todo lo posible de sus influencias.

No podemos derrotarles frontalmente porque lo controlan todo, solo podemos cerrarles el paso a nues­tra conciencia en todo lo que sea posible. Tienen un tiempo de vigencia, tienen fecha de caducidad, son una plaga planetaria que un día cesará de golpe, las langostas que la integran habrán muerto. Y enton­ces seremos libres. Por un tiempo, hasta que el universo nos mande otra plaga. Esto es así, no hay paz duradera sino tras la muerte. Entre tanto queda la lucha eficaz, imaginativa, la resistencia impenitente.

Derrotar al diabolismo mundialista es defender la esencia de la humanidad.

TODOS SON ESCORIA, 
TODOS SIRVEN AL ENEMIGO: ¡NO TE SOMETAS!

¡El mundo se ha vuelto imbécil! ¡Ha abandonado la estricta racionalidad! 
Una buena parte de la gente, la abrumadora mayoría, es literalmente imbécil, no establece las mínimas relaciones causa-efecto, incluso cuando atañen a su misma supervivencia y la de sus seres queridos. Esa abrumadora mayoría no per­cibe que han sido inoculados con un veneno de muerte, con una terapia génica que está provocando una auténtica y monumental masacre en forma de repentinitis, la muerte súbita del adulto (REPENTINITIS), como la ha defi­nido la Catedrática María José Martínez Albarracín.

Una sobremortalidad pavorosa: "El exceso de muertes este julio quintuplica la media y no son por el co­vid y las altas temperaturas", publica El País, 1 de agosto de 2022, "España lidera el exceso de mortalidad en Europa con un 36,9°/o más de fallecidos de lo esperado", comenta Abe el 16-9-2022, y El Mundo, 9 de noviembre de 2022, remacha que "España registra un gran exceso de muertes y Sanidad no sabe la causa" y afirma que "aún no hay consenso científico sobre las causas concretas del exceso de muertes en España", pero los expertos señalan varios factores. 
"Es un año muy malo de mortalidad y es peor todavía de lo que parece". Todos esos medios comentan las cifras del Instituto de Salud Carlos III, el panel del MoMo. Hay más cifras aterradoras que dan idea de las dimensiones de la masacre. Inserta el digital Voz Populi, 17 de octubre de 2022, que "el aumento de la mortalidad en verano dispara las bajas en pensio­ nes de jubilación y viudedad", los datos terribles son: "Las pensiones de jubilación registran 213.573 ba­jas en los ocho primeros meses del año y las de viudedad, 106.880. Son casi 14.000 más que las altas producidas en el sistema en ese periodo".

Mariló Martínez Herrera, afectada por la trampa mortal de las timo vacunas, dice que "está claro que ha sido por las mal llamadas vacunas", obvio, pero los medios de comunicación están para engañar y con­fundir, para desarmar:¡sólo se ha producido una timo vacunación masiva que explique y justifique esa siembra de cadáveres! Pero ¿y los familiares de esos muertos por la saña y la crueldad de las élites globalistas, psicópatas y sociópatas? Y ¿los padres de esos niños que sucumben y que en Canarias ya da un 20,1% de sobremortalidad? ¿Y las embarazadas que pierden a su bebé por la inyección mortal, y sus es­posos y los padres? ¿No tienen sangre en las venas e ira en el corazón? 
Mariló explica el extraño confor­mismo de los familiares de las víctimas, su descomunal imbecilidad, en cinco puntos:
  1. Ellos mismos están pinchados y tienen miedo de reconocer que a ellos les puede pasar lo mismo.
  2. Culpabilidad por haber en muchos casos animado al familiar. 
  3. Vivimos en una sociedad hedonista y sin principios en la que se huye del sacrificio y del dolor.
  4. No quieren considerarse conspiranoicos. Concepto denigrado por el conjunto de la sociedad. No quie­ren salirse del rebaño.
  5. No pueden asumir el horror gigantesco que supone creer el genocidio articulado por gobiernos y au­toridades sanitarias en las que han confiado toda la vida. Es psicológicamente desgarrador, descubrir que los que creemos que miran por nuestro bien, en realidad nos están matando.
Uno a uno la gente va despertando y va percibiendo el horror de lo que se ha hecho, y se sigue haciendo, pero calla. Al menos ¿alzará su poderosa voz como elector quedándose en casa y dando la espalda a quie­nes en vez de protegerles les han atacado en nombre del miedo y la salud y pasando a la revolucionaria abstención activa, provocando así un estruendo demoledor que acabe con esta casta parasitaria de pele­les y degenerados? 
Es un crimen colectivo cometido por todos los partidos y que les deslegitima en la le­gitimidad de ejercicio. Pedro Sánchez es el principal responsable, con Salvador Illa y Carolina Darias, em­peñado en la cuarta dosis, pero respaldado por el chiringuito de Podemos con el que ha medrado Pablo Iglesias y la inefable Irene Montero, y con el canalla depravado Alberto Núñez Feijoó tratando de impul­sar el genocidio colectivo con la timo vacunación obligatoria.

¿Y Vox? Apoyó los confinamientos en los que se restringieron nuestras libertades, como una parte del sistema globalista, con Juan Luis Steegmann, diputado de las farmacéuticas, subvencionada su funda­ción por ellas, en cifras cercanas al millón de euros, promocionando continuamente las timo vacunas, la timo vacunación obligatoria y Jorge Buixade quejándose de que no había timo vacunas para todos por la ineptitud del Gobierno.

Ante la enormidad del crimen cometido debe enardecerse el espíritu, toda conciencia bien formada, y pedir explicaciones y ajustes de cuentas. Todo surge de ahí y ahí hay que volver continuamente como te­rrorífica punta de lanza como cruel ariete del infame ataque globalista del que nuestros dirigentes, del rey abajo todos, son meros peleles, meros sicarios, con el aparato de propaganda de los medios al uní­sono. Luego ha devenido una crisis económica sin precedentes con inflación en la cesta de la compra, crisis energética bajo la estupidez verde, crisis en los combustibles programada desde arriba.

No se puede votar a los genocidas. Sería una complicidad con la masacre. Es un imperativo ético mínimo pasar a la abstención activa, dar la espalda a los crueles asesinos morales. Infames lacayos sicarios de Bill Gates.

No ratifiques cada cuatro años tu camino hacia la miseria y la esclavitud

El problema enervante es que cada cuatro años legitimamos a los políticos que nos traicionan y nos lle­van del ronzal hacia el abismo de nuestra miseria y nuestra esclavitud. Como si de un videojuego se tra­tara todo ha sido programado y planificado desde el estudio 211 sobre como manipular a poblaciones enteras infundiendo el pánico en dimensiones irrestrictas en una plandemia -gerontocidio, confina­ mientos, timo vacunas para matar de repentinitis-, provocando después una subida artificial de la ener­gía, dando la espalda a la nuclear y subvencionado a las grandes corporaciones la broma macabra de las renovables, sobreactuando en la guerra de Ucrania convirtiendo el esencial gas ruso en un arma de gue­rra, contra las opiniones públicas (el 60°/o de los alemanes están por la negociación con Rusia y por dar la espalda al nazi frívolo de Zelensky), la carestía de alimentos. Y todo lo que tienen preparado los totali­tarios de eliminar el circulante, la comida de insectos, perjudiciales para la salud humana, el timo climá­tico forzado a fuer de fumigarnos como ratas cada día con aviones que sueltan chorros de estelas químicas.
Todo esto que sucede ante nuestros ojos en una terrible distopía, eso que se llama el nuevo orden mun­dial, desorden máximo, el gran reseteo, la satánica y pútrida agenda 2030, se espera que sea ratificado, como ha sido norma, por los electores que legitimen de esa forma su propia miseria y esclavitud. Eso es lo que se juega en las próximas elecciones y no figureos de derecha-izquierda que son mentiras y farsas con las que engañar al personal. El drama, la tragedia es que son las mismas víctimas las que son llama­das a respaldar con su voto, que es en cualquier caso aceptación, su sacrificio y la ausencia de futuro de sus hijos. Una democracia falsa sin representación, sin diputado de distrito, obligado a defender a sus electores, sin separación de poderes, en amalgama terrorífica, nos pide el voto cada cuatro años para legitimar ahora ya la entrega de nuestras libertades y nuestras haciendas, nuestra propiedad privada: "no tendrás nada y serás feliz", que procla ma la totalitaria agenda 2030.



Hay que decir ¡basta!, alto y claro, en un gran movimiento abstencionista, antes de que sea demasiado tarde. Un abstencionismo arrasador, purificador y liberador. Ahora o nunca. No habrá más posibilidades de girar el rumbo en un cambio copernicano, que es lo que se necesita. La otra opción es una insurrec­ción levantisca mediante un detonante. Precisamente para ella, para que se produzca antes debe triun­far el abstencionismo activo, ni un voto en blanco, ni un voto nulo, no acudir a votar, dar la espalda radi­calmente y de una vez por todas a las pútridas marionetas del globalismo, acabar para siempre con esta farsa.


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Lo principal es tener la humildad de reconocer que uno ha sido engañado, que uno se ha equivocado. Reconocer y asumir la realidad. Pedir perdón y ayuda a Dios Todopoderoso, ponerte en sus manos, y desde ahí, iniciar una vida nueva desde tu realidad. Sabiendo lo que hay, en qué terreno pisas, cuál es el campo de batalla y que tú eres el objetivo de estos seres degenerados entregados a Satanás.

Enrique de Diego - Republic... by alfarerito


Enrique de Diego - Republica Constitucional

Abstención activa se convierte en el primer acto revolucionario, en el grito y el detonante para la insurrección. “No votes” es un imperativo ético pues votar a cualquiera de las opciones sin ninguna excepción, es convertirnos en cómplices del genocidio y en colaboradores necesarios de nuestra miseria y nuestra esclavitud.
Este es un libro de combate ante la grave situación económica en la que se sumerge España y las clases medias, con el objetivo de que un público lo más amplio posible, mayoritario, tenga acceso a los postulados de la República Constitucional, ideario de don Antonio García-Trevijano. En la que el Presidente es elegido en circunscripción nacional, el legislativo está formado por diputados elegidos en distritos uninominales y la Justicia brilla por su dignidad e independencia; separación de poderes frente al Estado de partidos, en el que los diputados representan a las cúpulas, pero no a los ciudadanos, y la corrupción campa a sus anchas junto a la inutilidad. Libro sencillo y divulgativo para que España encuentre su dignidad y la solución a todos sus problemas, sin dejarse llevar por la irracionalidad o degenerar en una dictadura comunista.


¡NO VOTES!, 

ESPAÑA NO ES 
UNA DEMOCRACIA:
Descubre la Verdad Oculta 
Detrás de la Política Española

¡Te presento "NO VOTES"! Este es un libro que he escrito para ti, un ciudadano que, como yo, se siente decepcionado y cansado del sistema político en España.
A través de una investigación exhaustiva y un análisis crítico, he descubierto que la democracia en España es solo un espejismo, una farsa que nos hace creer que tenemos voz y poder en la toma de decisiones políticas. En realidad, los políticos españoles están subyugados a la Unión Europea y no a sus propios ciudadanos.
Desde la falta de separación de poderes hasta la sombra de la corrupción, este libro te llevará en un emocionante viaje a través de la política española, mostrándote cómo España ha perdido su democracia y ha olvidado escuchar a sus ciudadanos.

¿Te preguntas si realmente tienes voz y poder en la toma de decisiones políticas? ¿Quieres saber cómo la representación uninominal podría ser la clave para devolver el poder a los ciudadanos? ¿O tal vez estás interesado en las soluciones propuestas por Trevijano para luchar contra la partitocracia? Este libro tiene todo eso y más.
Desde las ideas de Montesquieu hasta las teorías de la República de Trevijano, este libro es una llamada a la acción para construir una verdadera democracia en España. Descubre por qué la Constitución española puede ser una trampa para la democracia y cómo los medios de comunicación a menudo son aliados del poder en lugar de los ciudadanos.

"NO VOTES" es más que un libro, es una invitación a unirnos en una lucha para recuperar nuestra voz y poder como ciudadanos. Juntos, podemos hacer la diferencia y construir una sociedad más justa y democrática.
¡No esperes más para descubrir la verdad detrás de la política española! ¡Compra ahora "NO VOTES" y únete a nuestra lucha por la verdadera democracia!