Educado en leyes y periodismo, Lee Strobel entrevistó a tres eruditos y autoridades haciéndoles las preguntas más difíciles acerca de Jesús de Nazaret, y el historial bíblico de su vida. Lee llega a la conclusión de que se necesitaría más fe para seguir siendo ateo, que para confiar en Jesús. Creo que Lee está en lo cierto. El Caso de Cristo presenta abrumadora evidencia histórica de que Jesús es el que dijo ser.
Basada en hechos reales, “El caso de Cristo”(The case for Christ)nos cuenta un momento crucial en la vida de Lee Strobel, afamado escritor estadounidense, autor de varios libros en el área de la apologética cristiana.
La apologética es la defensa de la fe, es decir, la presentación de argumentos para dar razón de las creencias espirituales de alguien ante los argumentos contrarios a ella. El debate sobre la existencia de Dios y la historicidad de la resurrección de Jesús es una cuestión que apunta a las bases de la fe cristiana. Esta problemática ha tenido un especial ascenso en los últimos siglos con la irrupción del pensamiento científico como el paradigma predominante, poniendo una aparente distancia irreconciliable entre fe y razón.
En los tiempos más recientes el ateísmo militante, que hace proselitismo de su escepticismo, se ha hecho popular gracias a algunas obras que atacan sin cuartel a todas las religiones en conjunto, presentándolas no solo como falsas sino como un daño para las personas y para la sociedad.
Esta parece ser la visión que tenía Lee Strobel sobre la fe cristiana que llegó a su casa. Tanto él como su esposa habían sido criados en el ambiente eclesiástico, pero en la juventud decidieron que el ateísmo era un camino mejor. Para Strobel, el que su esposa abandonara esa posición rompía con el aparentemente perfecto statu quo de su hogar.
Muchos son los que ven la fe como una enfermedad intelectual que lleva a las personas a tener una vida atrasada. Asocian el progreso social y económico con el escepticismo, mientras que el subdesarrollo financiero y la violencia se vinculan con tener una creencia espiritual. Para ellos, lo único que vale es la creencia en los hechos, en las pruebas, en lo tangible. Así era Lee, hasta que se vio en un callejón sin salida en el que se da cuenta de que cristianismo y ateísmo son dos caras de la misma moneda: una cuestión de fe en Dios o fe en la nada.
¿Cuál es el Jesús verdadero? Como ya lo he descrito en libros anteriores, yo fui un escéptico en cuanto a las cosas espirituales hasta que mi esposa se convirtió al cristianismo en 1979. Impresionado por los cambios que aprecié en su carácter y en cuanto a los valores, decidí usar mi capacitación en lo legal y en lo periodístico para investigar sistemáticamente si el cristianismo (o, para el caso cualquier otra fe) era digna de alguna credibilidad.
Luego de casi dos años, concluí que los datos científicos apuntaban poderosamente hacia la existencia de un Creador y que la evidencia histórica de la resurrección establecían fehacientemente que Jesús es divino. Pero permítanme ahora contarles el resto de la historia: Siendo un nuevo cristiano, me ofrecí en la iglesia como voluntario para responder las preguntas que presentaran algunas de las personas que asistían a las reuniones que se llevaban a cabo los fines de semana.
Un domingo recibí una tarjeta de una muchachita de doce años que decía simplemente que deseaba saber más acerca de Jesús. Cuando la llamé, me preguntó si yo y mi esposa podíamos ir a cenar con ella y su papá.
«¿No te parece lindo?», le dije a Leslie. «iVa a ser divertido!». Cuando su padre abrió la puerta, entré y miré hacia la mesita de café de la sala. Sobre ella descansaban pilas de pesados libros. Resultó ser que el hombre era un científico que había dedicado años a estudiar artículos y libros que atacaban la imagen tradicional de Jesús. Durante horas, entre pizzas y refrescos, él me acribilló con fuertes objeciones, algunas de las cuales yo nunca siquiera había considerado durante mis investigaciones referidas al cristianismo. Oleadas de temblores sacudieron mi fe. De hecho, la cabeza me comenzó a dar vueltas. Sentía una especie de «vértigo espiritual», esa sensación de mareo y desorientación que recorre todo el cuerpo cuando alguien desafía el mismo corazón de nuestra fe de un modo en el que no logramos darle respuestas. Un frío me recorrió la espalda. ¡Tal vez él esté en lo cierto! Tal vez no hice todas las preguntas correctas. Tal vez me he tragado todo este asunto del cristianismo a pie juntillas sin haberlo analizado adecuadamente.
¿Alguna vez han sentido vértigo espiritual? Aquí va una predicción: Si nunca lo han experimentado, probablemente les suceda a ustedes también, y muy pronto, debido a que los desafíos que confrontan nuestra comprensión tradicional acerca de Jesús nos están llegando rápida y furiosamente. ¿Sabían, por ejemplo, que la iglesia ha suprimido evangelios alternativos que presentan a Jesús bajo una luz completamente distinta a la de la Biblia? ¿O que el Nuevo Testamento está tan irremediablemente plagado de errores que no se puede confiar en él? ¿O que Jesús no ha logrado cumplir con las profecías mesiánicas? ¿O que Jesús realmente nunca murió en la cruz ni resucitó de entre los muertos?
Si ustedes son cristianos, ¿qué van a hacer cuando sus hijos, hijas, vecinos o colegas tropiecen con alguna de estas acusaciones y los acribillen a preguntas? Y si son investigadores espirituales, ¿cómo saben que la imagen de Jesús con la que se encuentran en Internet o reciben de sus profesores de la universidad constituye realmente una descripción exacta de él?
En otras palabras, ¿cuál es el verdadero Jesús? Durante dos milenios, el retrato de Cristo pintado por la iglesia ha sido el del divino Jesús, el Dios que se hizo hombre. Esto es lo que celebramos en Navidad: Dios se encarnó. Como lo señala el apóstol Pablo: «Él es la imagen del Dios invisible».
El apóstol Juan lo pone en forma más poética: «En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios... Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros». Pero ahora los críticos pintan a Jesús de un modo muy diferente. Por ejemplo, está:
El Jesús gnóstico, que es proveedor de una sabiduría secreta en lugar de ser el redentor de la humanidad;
El Jesús citado erróneamente, cuya historia en la Biblia está tan signada por el error que no se puede confiar en ella;
El Jesús que fracasó, y que no pudo cumplir las profecías mesiánicas;
El Jesús no crucificado, que nunca murió en la cruz por los pecados de nadie;
El Jesús difunto, que nunca probó su divinidad levantándose de la tumba.
Algunos de los argumentos que se ofrecen a favor de estas nuevas semblanzas resultan muy persuasivos. Pero Proverbios 18:17 hace esta aguda observación:
«El primero en presentar su caso parece inocente, hasta que llega la otra parte y la refuta).
En otras palabras, el cuadro puede cambiar significativamente cuando escuchamos la otra parte de la historia. Preguntémosle si no es así a Frank Walus. Así que, ¿por qué no me acompañan en mi travesía de descubrimiento? Viajaré de Los Ángeles a Charlotte y de Dalias a Halifax para confrontar a algunos eruditos con estas últimas aseveraciones referidas a Jesús. En realidad, este es el tipo de búsqueda al que nos invita la Biblia. El apóstol Pablo nos insta: «Sométanlo todo a prueba, aférrense a lo bueno».
Decidamos desde el principio mantener una mente abierta y vayamos tras los hechos dondequiera que ellos nos lleven, aunque se trate de una conclusión que nos presente desafíos hasta en los niveles más profundos.
Al final descubriremos si el retrato tradicional de Jesús es un artículo genuino de un infinito valor, o una imitación barata que debería ser arrojada al tacho de basura de la historia.
A sus 35 años, John, un limpiador de ventanas, cría solo a su hijo de cuatro años Michael. Su vida es simple y está en orden, pero todo su amor no será suficiente para evitar que le queden unos meses de vida. Durante el tiempo que le queda, intentará encontrar una familia que adopte a su niño para que este tenga una oportunidad.
Umberto Pasolini nos presenta su tercer largometraje basado en una historia real, la de un padre en fase terminal con un niño de cuatro años. El mismo ha escrito el guion. En su anterior película "Nunca es demasiado tarde" ya tocaba el tema de la muerte. La cinta nos llega con bastante retraso a la cartelera, después de formar parte de la Sección oficial del Festival de Cine de Valladolid (Seminci) en la edición del año pasado, donde obtuvo el Premio del Público.
Nos cuenta la historia de John, un limpiador de cristales sin más familia que su pequeño, cuando se entere que padece una enfermedad terminal, hará todo lo posible para buscar un hogar para su hijo. John durante la película pasa por varias etapas en su búsqueda, un de ellas son las breves entrevistas a posibles familias adoptantes sin que su hijo sepa qué ocurre y con la ayuda de un asistente social.
El padre se pasa toda la película preparando a su hijo para el fatal desenlace, le hace una caja de recuerdos para que la vea cuando él no este. A pesar de que la situación donde se ubican los protagonistas es muy dramática, el director intenta en todo momento evitar el melodrama y el sentimentalismo, mostrándonos todo de una manera sutil y directa. La película desprende una belleza descomunal, la relación entre padre e hijo es espectacular y los dos nos regalan unas interpretaciones inmensas. El niño lo interpreta el actor Daniel Lamont y el padre es interpretado por James Norton.
El Valle de la Luz es una película interiorista y bellamente filmada sobre la búsqueda de un joven para dar sentido a sus experiencias y encontrar un nuevo significado a la vida. Si bien esta película trata temas importantes como el suicidio del esposo de Eleanor y la prematura muerte de Mathew, el contenido se maneja con reverencia y sensibilidad.
El Valle de la Luz se siente como un viaje al pasado, como si fuera una película para televisión, aunque no es tan antigua. La historia sencilla, llena de esperanza y melancolía, me recuerda a algo que habría visto en una aburrida tarde de sábado en los noventa, que es la vibra general de cualquier producción del Salón de la Fama de Hallmark. Eso no quiere decir que sea mala; más bien, me pareció un cambio de ritmo bienvenido considerando que he estado viendo maratones de romances del Canal Hallmark durante la mayor parte del año
La película cuenta la historia de un veterano de la Segunda Guerra Mundial que termina en la zona rural de Carolina del Norte. Noah (Chris Klein) regresa a casa y encuentra a sus padres muertos, a su hermano encarcelado y la casa familiar embargada. Sintiéndose perdido, como si el mundo hubiera seguido adelante en su ausencia, vaga por el campo guiado por arroyos y ríos. Un día, se encuentra con un hombre (Robert Prosky) que lo dirige a un pueblo cercano donde podría encontrar gente que pueda ayudarlo.
Noah ve que los residentes son realmente acogedores, sobre todo cuando descubren que tiene talento para la pesca. Enseguida se encariña con Matthew (Zach Mills), un niño mudo que vive con sus abuelos (Jay O. Sanders y Betty Moyer). Ambos son justo el compañero que el otro necesita. Noah encuentra en Matthew a alguien a quien cuidar y cuidar mientras se readapta a la vida en sociedad. Matthew, mientras tanto, prospera junto a su nuevo mejor amigo, quien le permite aprender y crecer a su propio ritmo. Su vínculo se fortalece al acompañarse en trabajos esporádicos y salidas de pesca, y esta relación empieza a aliviar la soledad de ambos.
NOTA DEL AUTOR
Rara vez voy a pescar, aunque tengo recuerdos (y una foto) de pescar en el pequeño ramal que atravesaba nuestra granja en el noreste de Georgia. Atrapar un pez de un dedo era todo un logro. La verdad es que no tengo talento para la pesca. A veces un poco de suerte, pero ningún talento. Nunca he pescado nada con un señuelo artificial, por ejemplo. Pero tengo un hijo, Scott, que tiene un don extraordinario para pescar. Una vez, cuando era muy pequeño y estábamos de vacaciones en una casa junto al lago, lo vi ir al lago, arrodillarse y colocar la palma de la mano sobre la superficie del agua, como en un ritual de una inocente ceremonia religiosa. Empezó a pescar y a atrapar. Me quedé a su lado. Usé el mismo equipo, el mismo cebo. Pesqué a centímetros de donde él estaba lanzando. No recuerdo haber mordido nada. Ese gesto de tocar la superficie del agua me ha acompañado durante años y es el punto clave de esta historia.
Sin embargo, esta no es una historia sobre mi hijo ni sobre pesca, sino sobre el misticismo del don. Es un rasgo que siempre me ha inspirado: esa persona que, por naturaleza, tenía una forma de hacer algo que, a la larga, era inexplicable, pero a la vez reflexiva. El artista. El músico. El jardinero. El mecánico. El ingeniero. El chef. Cualquier cosa. Siempre he tenido la costumbre de imaginar el escenario de una historia, pero he elegido una zona real para esta propuesta: la región alrededor de Hiawassee, Georgia, y Hayesville, Carolina del Norte. Sin embargo, el valle creado para este propósito —el Valle de la Luz— es puramente ficticio, y los personajes residen solo en mi imaginación.
En esa zona, existe una peculiaridad en la distribución del río Hiawassee. En Georgia, es Hiawassee; en Carolina del Norte, es Hiwassee. Para evitar confusiones entre los lectores y evitar que los editores escriban interrogantes en los márgenes de mi manuscrito, he optado por usar Hiawassee. Digamos que es un prejuicio contra la población de mi estado natal. En esta historia, hay una excelente lubina y mucho bagre. Consideren la obsesión por el bagre como otro prejuicio. De joven, cuando pescaba en Beaverdam Creek y el río Broad, era por bagre. Para mí, el bagre es una criatura noble y, bien preparado, un festín memorable, aunque ahora mi sistema digestivo suele reñirme cuando dejo una de esas maravillosas escamas de pescado de "buffet" que definen la cultura del Sur.
"The Master", que puede traducirse como ‘el maestro’ o también ‘el amo’, explora la búsqueda de un sentido a la existencia y se acerca a la bestia que convierte a los seres humanos en inadaptados.
El director describió su película como una «historia de amor entre dos hombres, no tanto como padre e hijo o amo y esclavo, sino como casi el amor de sus vidas», en una comparecencia escurridiza ante la prensa en la que el protagonista del filme, Joaquin Phoenix, hizo honor a su fama de personaje estrambótico: primero desapareció para fumar un cigarro y cuando contestó a las preguntas habló a un metro del micrófono sin que se le pudiera entender nada.
En la pantalla, en cambio, Phoenix supone el placer más instantáneo e indudable del filme, con una magistral interpretación que le convierte en una opción más que clara a la Copa Volpi al mejor actor, en el papel de un ex combatiente de la Segunda Guerra Mundial que no encuentra sitio ni satisfacción en momentos de paz.
Es entonces cuando halla bálsamo en una secta y en ese amo interpretado por Philip Seymour Hoffman, que le guía y le da respuestas, que le libera del yugo del pensamiento.
«Cada día nos levantamos y pensamos que nos gustaría no vestirnos, ir desnudos por la calle y tener sexo con quien nos apetezca. Pero no podemos hacerlo y por eso todos buscamos algo o alguien que nos domestique», explicó Hoffman, ganador de un Óscar por Capote y del Oso de Oro en Berlín con Magnolia.
El director, que también ha contado para su película con Amy Adams, había retratado en su anterior película, Pozos de ambición, el capitalismo como una religión, y ahora recorre el camino de vuelta al enforcar el negocio de una secta cuya seña de identidad es la vulgaridad y volubilidad de sus preceptos.
Crisis de espiritualidad
Anderson reconoció sin pudor que su inspiración estuvo en los comienzos de la Iglesia de la Cienciología, aunque matizó que no sabe cómo funciona en la actualidad. Y teniendo en cuenta su amistad con un miembro de esta secta, Tom Cruise, al que dio un papel de fanático en Magnolia, la pregunta no tardó en llegar. «Sí, sigo siendo amigo de Tom, y sí, le he enseñado la película, pero lo demás queda entre él y yo», dijo Anderson.
Pese a estar ambientada en los años cincuenta, la cinta puede tener una lectura actual o, más bien, atemporal, según el cineasta. «No tengo una bola de cristal ni hablo de una crisis espiritual inminente. Creo que las crisis de este tipo nacieron a la vez que la espiritualidad», explicó.
Y, finalmente, en la cuestión técnica, Anderson evoluciona hacia la apariencia del cine clásico, mientras las capas de su cine son cada vez más solapadas, hasta el punto de que The Master escapa a toda sentencia inmediata y pide una pausa introspectiva a un mundo que se resume en un tuit y que quiere informar de las cosas al instante.
Abrir la puerta de la Cienciología
Según escribía Oti R. Marchante en ABC, el director ilusionista se coloca en una mano a un personaje, un don nadie, un residuo de la guerra, un tipo que vuelve del frente de la Segunda Guerra Mundial metido en su propia tumba, alcohólico, agresivo, tarado…, un personaje hecho para que Joaquin Phoenix consiga una de esas interpretaciones que tanto te llevan al escenario de la entrega de los Oscar como a la planta de peligrosos de un psiquiátrico. Y Thomas Anderson se coloca en la otra mano a otro personaje, el supuesto calco de L. Ron Hubbard, el fundador de esa religión tan de diseño llamada Cienciología, que está a medio camino de la secta, del centro de autoayuda y de la camelancia, y que interpreta con gran convencimiento Philip Seymour Hoffman.
Anderson te muestra una mano para hablarte de la otra: Joaquin Phoenix, un mundo (o una América, como les gusta pensar a ellos) moral y físicamente deshecho por la guerra, y Seymour Hoffman, un antídoto, un camino, un discurso, una promesa… El lienzo es de una sutileza mayúscula, y tanto el origen galáctico o irrisorio de la Cienciología como su capacidad recaudatoria o la banalidad de sus doctrinas y la polémica de sus métodos están siempre explicados, o sugeridos, por la otra mano de Anderson mientras miramos la hipnótica interpretación de Phoenix, al que en ocasiones se diría que le acaba de dar un ictus.
El lance en el plano entre Phoenix y Hoffman, las dos maneras de ser de la furia y la locura, es casi constante y narcótico, y funciona de un modo alegórico como un encuentro entre el paciente y el médico, o si se prefiere, entre el mundo y su profeta.
Los colonos de Silverado describe las andanzas y peripecias acaecidas durante la nada convencional luna de miel de Stevenson y su mujer –Fanny Osbourne– por las montañas de California, donde se alojaron en una mina de plata abandonada de la legendaria Silverado, rodeada de escoria y herrumbre, aunque en un marco natural de belleza incomparable, contando como única compañía con un extravagante grupo de vecinos –entre los cuales destacan los Hanson, pertenecientes a la «Escoria Blanca Pobre»–, las agazapadas serpientes de cascabel y el fantasma melancólico de algún viejo minero.
En "Los colonos de Silverado", Robert Louis Stevenson relata una inusual aventura que sirve como luna de miel junto a su esposa Fanny Osbourne. La pareja decide alojarse en una abandonada y solitaria mina de plata en las montañas de California, en el mítico pueblo de Silverado. Este libro no solo captura la belleza rústica y salvaje del paisaje, sino también la peculiaridad de su estancia, rodeados de personajes y criaturas que convierten cada día en una experiencia única.
La narración comienza con la llegada de Louis y Fanny a Silverado, donde rápidamente se ven sumergidos en un mundo completamente ajeno a cualquier convencionalismo social. Entre sus vecinos se encuentran los Hanson, una familia de la "Escoria Blanca Pobre" que añade color y dificultad a su vida diaria. Además, la presencia constante de serpientes de cascabel y el espíritu melancólico de un antiguo minero que parece rondar la mina, enriquecen la atmósfera con un sentido de misterio y peligro constantes.
El libro no solo es un relato de supervivencia y adaptación, sino también una profunda reflexión sobre la relación de la pareja, que se fortalece y evoluciona en medio de circunstancias tan desafiantes. La interacción con la naturaleza y los inesperados vecinos también ofrece a Stevenson material abundante para explorar temas de aislamiento, comunidad y la eterna lucha del hombre contra el entorno.
La edición está enriquecida con un relato biográfico de Stevenson escrito por suhijastro Lloyd Osbourne, quien no solo comparte recuerdos personales, sino que también ofrece una mirada íntima a la vida y obra del autor. Esta sección concluye conmovedoramente con la narración de los últimos días de Stevenson en Samoa, destacando su impacto perdurable como el "Tusitala", o "el que cuenta historias", amado por todos quienes lo conocieron.
"Los colonos de Silverado" es, en esencia, un testimonio del espíritu aventurero de Stevenson y una invitación a explorar la profundidad de las relaciones humanas en medio de la más impresionante de las soledades.
Un libro que no solo entretiene, sino que también invita a la reflexión sobre lo que realmente significa ser parte de este mundo y cómo interactuamos con aquellos que nos rodean.
Viaje a la ciudad eterna es un ensayo que invita al lector a un viaje de pensamiento, en el que se buscan y se encuentran respuestas viables a las siguientes preguntas fundamentales de sentido:«¿De dónde vengo?», «¿cuál es el sentido de mi vida?», «¿qué viene después de la muerte?» y «¿cuál es el objetivo de la humanidad?».
El motor de este viaje de pensamiento es la búsqueda de la verdad objetiva y unívoca. El viaje comienza con preguntas filosóficas, continúa con una parte de ciencias naturales, que trata de la evolución, y conduce al cristianismo.
Las observaciones recogidas en el libro, muestran que podemos encontrar las respuestas a nuestras preguntas existenciales en el cristianismo. Por lo tanto, se toma una nueva y fresca mirada al cristianismo.
El libro muestra que el conocimiento científico y la revelación cristiana no se contradicen entre sí, sino que se complementan. La sinopsis de los resultados de las ciencias naturales con las verdades de la fe cristiana crea un cuadro impresionante, en el que la libertad humana juega un papel central.
INTRODUCCIÓN
Este libro es probablemente diferente a cualquier otro que haya leído hasta ahora. Quizás lo haya intuido al hojear el índice, ya que junto a preguntas filosóficas y temas científicos, aborda una temática religiosa amplia. Se preguntará si no habrá que hacer encaje de bolillos para conjugar cosas tan dispares. Antes que nada, tengo que confesar que lo he escrito pensando especialmente en todos los buscadores del sentido de la vida y de la verdad. Para mí, estos buscadores de sentido de la vida son personas que buscan responder a las tres preguntas más fundamentales del hombre: «¿De dónde vengo?», «¿Cuál es el sentido de mi vida?» y «¿Qué hay después de la muerte?».
A mi entender, buscadores de la verdad son todos los seres humanos que no quieren conformarse con lo que la sociedad actual les ofrece, todo un abanico de posibles diversas «verdades» bajo una clara premisa:
«Elige las verdades que te plazcan; construye tu concepto privado del mundo como te guste; pero no te atrevas jamás a postular, ¡que tu verdad es válida también para los demás!».
Los buscadores de la verdad son personas, que no han abandonado la esperanza de que existe una verdad única, realmente verdadera entre todas las múltiples «verdades» inconexas o incluso contradictorias que, hoy en día, se ofrecen en cualquier mercado. Anhelan una verdad que sea igualmente válida para todos los seres humanos y que dé sentido a todo.
Los buscadores de la verdad son personas que se atreven a creer que, esa verdad objetiva y absoluta nonos está completamente oculta, sino que podemos aproximarnos a ella y reconocerla progresivamente desde nuestras limitaciones.
Este libro quiere ayudar al lector a acercarse a esta verdad objetiva y absoluta para conocerla cada vez más. Aquí se entiende por conocer, no solo un conocimiento puramente intelectual, sino un conocimiento que puede abarcar y llenar toda la vida, y darle un sentido profundo e indestructible. Sí, se trata de una verdad que puede y quiere dar un sentido colmado a cada vida humana, al sufrimiento y a la muerte y una esperanza sostenible para la eternidad. Ese camino es el que quiero recorrer con el lector en este libro.
La búsqueda de la verdad siempre ha sido un leitmotiv, un tema principal de mi vida. Puede que también haya sido el suyo.
En mi investigación científica como geólogo y paleontólogo, así como en mi vida espiritual y en mis relaciones interpersonales, siempre le he dado mucha importancia a la verdad. De modo metódico, pongo en cuestión absolutamente todo y trato de comprobarlo lo mejor posible antes de creerlo.
Con esta búsqueda de la verdad también comienza la historia de este libro, hace ya cuarenta años. Mi entusiasmo por la paleontología y por el cristianismo siempre despertó, y sigue haciéndolo,controversias con la gente con la que me encuentro. Una y otra vez tuve y tengo que justificar cómo puedo creer en Dios como un científico razonable o cómo puedo estar convencido de la evolución siendo un buen cristiano. Más que en otros asuntos científicos, es en el campo de la evolución donde se libra una batalla mucho más cruenta por el dominio de las mentes. Probablemente sea porque el tema de la evolución siempre incluye la pregunta sobre el origen del ser humano, la cuestión «de dónde venimos». Y eso nos afecta más que cualquier otra cosa; porque la respuesta a la pregunta de dónde venimos incide directamente sobre las respuestas a las cuestiones de «quiénes somos» y «cuál es nuestra meta».
He lidiado intensamente con todos estos interrogantes a lo largo de mi vida; porque para mí, como para muchas otras personas, es importante vivir una vida verdadera y auténtica. En mi opinión, esforzarse por la veracidad y la autenticidad es una condición necesaria e imprescindible para vivir una vida plena y verdaderamente feliz.
Sin embargo, pasó mucho tiempo y sucedieron muchas cosas en mi vida antes de que por primera vez intentara plasmar en papel mis pensamientos sobre estos temas: me doctoré en ciencias naturales en una universidad alemana, escribí numerosas publicaciones geológicas y paleontológicas1, empecé una nueva carrera profesional como informático, me mudé a Madrid para casarme con una encantadora española y ser profesor en una universidad americana, y regresé a Alemania después de casi diez años con mi esposa española y mis cuatro hijas. Mientras tanto, mi vida espiritual se hacía cada vez más profunda y la Iglesia Católica Romana se volvía cada vez más importante para mí.
Aquí abordaré temas que me preocupan desde hace mucho tiempo y puede que a usted también, aunque tenga otra experiencia de vida totalmente distinta a la mía. Soy un paleontólogo entusiasta y un cristiano comprometido. Conozco a cristianos de muy diversas denominaciones y grupos, así como a ateos y agnósticos.
Gracias a este contexto tengo la ocasión de conocer de un modo estrecho las muy diferentes opiniones sobre el tema de la evolución y el cristianismo. Sin embargo, yo no experimento que mi fe cristiana y la paleontología se opongan en lo más mínimo.
El libro presenta una síntesis que orienta mi vida y que tal vez pueda dar luz a preguntas que se mantienen abiertas en su mente.
El resultado de este recorrido intelectual y espiritual da lugar a este libro cuyas pretensiones resumo así:
—Está dirigido a personas que busquen la verdad, que posean la voluntad de entrar sin prejuicios en este territorio. Es por esto que puede ser leído con independencia del nivel de conocimiento que se posea. Es adecuado tanto para personas con amplios conocimientos de ciencia o religión como para las que desconocen ambos ámbitos.
—El libro apunta a aquellos que buscan el sentido y la meta de su vida. En particular, a personas con una visión del mundo formada o influenciada por las ciencias naturales y que no se contentan con cualquier respuesta a su búsqueda del sentido y/o sus anhelos espirituales, sino que demandan una respuesta que se tome en serio sus conocimientos científicos.
—Se ofrecen al lector respuestas viables a las preguntas más fundamentales del hombre:
«¿De dónde vengo?», «¿Cuál es el sentido de mi vida?», «¿Qué hay después de la muerte?»y «¿Cuál es la meta de la humanidad?».
He puesto especial cuidado en presentar el estado actual de la investigación científica sobre la evolución humana, como parte de la respuesta a la cuestión: «¿De dónde vengo?».
—Partiendo de la visión científica del mundo que prevalece en la actualidad, apunto a una ruta hacia una vida plena.
El libro ofrece una vista nueva y fresca del cristianismo que penetra en las verdades fundamentales de la fe. Descubrimos que el cristianismo no es una polvorienta reliquia del pasado, sino un camino hacia la verdad objetiva y el sentido de la vida. Este camino es factible para muchas personas.
—Se presenta una síntesis del conocimiento científico y de la revelación cristiana, que toma en serio ambas formas de percibir el mundo y no las mutila, sino que las pone en fructífera conversación entre sí. Lejos del reduccionismo, el libro esboza las líneas maestras de una cosmovisión integral en laque las ciencias naturales y la fe se complementan de forma armoniosa y constructiva2. El objetivo es ofrecer a la persona del siglo XXI una base intelectual sostenible para su vida.
Lo que estoy formulando aquí son metas muy altas. Estoy seguro de que a usted también se lo parecen. Además, hay un gran número de ensayos y libros que tratan aspectos individuales de los temas abordados aquí. He consultado más de 1.300 publicaciones,de las cuales sólo he citado en el libro las 701 más recientes e importantes. Si se quiere llegar a las fuentes actuales de investigación, a menudo es mejor leer muchos artículos de revistas que unas pocas monografías. Sin embargo, estos 1.300 publicaciones son solo una pequeña parte del número total. Lo que falta es una sinopsis completa. Todos estos artículos y libros solo presentan aspectos puntuales. Además, a menudo están escritos desde perspectivas tan diferentes que no es fácil unirlos. Para un no especialista, a menudo es muy difícil saber qué publicaciones hay que tomar enserio y cuáles no tanto. En resumen, usted, como lector, tiene entre sus manos un libro fruto de ese arduo trabajo en el que se ha separado ya el trigo de la paja, ofreciéndole ahora un pan fácil de diger ira la par que nutritivo.
Para abordar la escritura de este libro, me siento respaldado por mi doctorado en paleontología y los cuarenta años que he dedicado a la investigación en este campo, estoy familiarizado con los modelos que tienen las ciencias naturales para explicar el mundo. Como cristiano, soy miembro de una religión mundial, que existe desde hace 2000 años y que quiere abarcar y dar sentido a la vida. Me gano la vida como informático. Soy esposo, padre de cuatro hijas y vivo la vida de un empleado muy normal del siglo XXI en Alemania.
Paleontólogo, informático y cristiano, esos son tres modos muy diferentes de percibir y explicar el mundo. Exactamente por eso he tenido siempre el afán de encontrar la verdad más profunda,poner en diálogo ópticas diferentes y enlazar distintos puntos de vista para alcanzar a vivir una vida auténtica e integrada. Les hablaré un poco más sobre mí y mi vida en el capítulo Retrospectiva al viaje, que concluye este libro. No tengo un título universitario en filosofía o teología, sin embargo, todos los lectores que quieran profundizar en las discusiones filosóficas o teológicas actuales encontrarán referencias a literatura moderna en los lugares apropiados del libro. Para quien todavía tenga dudas sobre mi cualificación en cuestiones teológicas, he publicado cinco artículos (May 2021a, 2021b, 2022, 2023a, 2023b) en revistas internacionales de teología en lengua inglesa revisadas por pares en los últimos años. Además,este libro forma parte del proyecto de investigación «Understanding Reality (Theology and Nature)», dirigido por el Prof. Dr. Johan Buitendag, Departamento de Teología Sistemática e Histórica de la Facultad de Teología y Religión de la Universidad de Pretoria (Sudáfrica). Pertenezco al grupo de investigación del profesor Buitendag.
Tras años de formación y trabajo personal, en este momento,me siento suficientemente preparado para abordar la escritura del libro que tiene en sus manos. Sin embargo, eso no me bastaría si yo fuera el lector de este libro; porque yo mismo he leído cosas espeluznantes en demasiadas publicaciones de expertos generalmente reconocidos o autoproclamados. Y aquí se trata de lo más importante, del sentido de la vida, respectivamente, su vida.
Para que usted pueda entender y comprobar que mis líneas de pensamiento están basadas en datos reales doy numerosas referencias bibliográficas y documento con la mayor precisión posible mis fuentes de información. Lo hago como se hace en muchas revistas científicas:
escribo el autor y el año de publicación en el texto normal, y con eso se puede encontrar el trabajo en la bibliografía. Utilizo las notas a pie de página solo para las notas marginales y los comentarios complementarios que puedan distraer dela línea de pensamiento del texto principal. Soy consciente de quelas referencias a veces pueden ralentizar un poco la fluidez de la lectura, y que sería más cómodo prescindir de las citas. Pero no quiero contarle una historia fácil de consumir, sino que quiero ir con usted a la búsqueda de la verdad objetiva, la búsqueda del sentido de la vida y la búsqueda de la trascendencia. Por eso quiero y necesito ser lo más honesto y preciso posible.
He escrito este libro para los buscadores de sentido y de la verdad, porque yo mismo me considero uno de ellos. Tengo la valentía de afirmar que he encontrado un camino para aproximarme a esa verdad objetiva y absoluta. Esa verdad da un sentido profundo e indestructible a mi vida y a cada vida humana. No he descubierto el camino solamente por mí mismo o por inteligencia propia, sino que en mi vida he recibido muchísima ayuda. Con este libro me gustaría compartir este camino con usted. Sé que hoy en día estas palabras resultan escandalosas por dos motivos. Por un lado, afirmo que existe una verdad objetiva, válida no solo para mí, sino también para todos los seres humanos. Por otro lado —y eso es lo decisivo— en este libro propongo un camino para aproximarse a esa verdad objetiva. Le invito a comprobar por sí mismo, si considera válido lo que escribo.
Este libro quiere invitarle de todo corazón a plantearse nuevamente las preguntas existenciales. Leerlo puede ofrecerle un acercamiento novedoso a estas cuestiones y quizás abrir horizontes desconocidos para su vida. También esta obra puede serle muy valiosa si tiene interés por los seres vivos. Quizás se haya preguntado, cómo puede compatibilizarse la teoría científica de la evolución con la enseñanza religiosa de la creación. Y espero que disfrute leyendo un resumen breve de lo que se sabe hoy sobre la evolución del hombre.
Con todo —independientemente, de cuán diferente sea su punto de partida o su motivación—, quisiera hacer un viaje, en el cual nos expondremos a preguntas existenciales, buscaremos respuestas y nos enfrentaremos a las consecuencias. ¡No se preocupe!No va a necesitar una capacidad intelectual especial. Solamente necesita desear conocer la verdad y estar en disposición de buscarla honradamente, no tener miedo a cuestionarse, hacer observaciones desde distintos ángulos e ir razonando de una forma sistemática los hallazgos. No tema abandonar clichés infundados por amor a la verdad y la honestidad. Le prometo que este libro, en su totalidad, lo he escrito desde el anhelo profundo por conocerla verdad y desde la honestidad, y por eso voy a ser tan veraz y honesto como pueda.
El contenido de este libro está enfocado a mostrar un camino para encontrar la verdad objetiva y el sentido de la vida. No postulo que sea el único camino posible, pero estoy convencido que es un sendero transitable para muchas personas. Si admito que existe una verdad objetiva y absoluta, entonces lógicamente, esta verdad tiene que afectar, no solo a la esfera material sino también, en el sentido más amplio, a la religiosa. Aspectos diferentes de la misma verdad pueden complementarse entre sí sin llegar jamás a contradecirse. Esto debe constituir una característica axial de esa verdad objetiva, que da a todo un sentido profundo y que todo lo relaciona satisfactoriamente entre sí. Claro está, que no puedo escribir sobre«todo», ya que soy un ser humano limitado. Tanto en la elección de los temas como en la profundidad con que la que los trato, me he ceñido a lo que, en mi opinión, es necesario para comprender y seguir mis razonamientos.
Para empezar, el libro aborda las cuestiones fundamentales de si hay alguna verdad y por qué existe el universo, adentrándose rápidamente en el campo de las observaciones científicas. Aquí seda una importancia central al tema de la evolución y se presenta el estado actual de los conocimientos sobre la evolución del hombre.En este contexto, dedicaré un espacio relativamente amplio al área conflictiva entre creación y evolución, ya que sé por experiencia propia que las personas que buscan en este difícil terreno pueden perderse con demasiada facilidad. A partir de los resultados de los capítulos puramente científicos, se sucede el capítulo final, Creación y evolución, en el que se destilan algunos rasgos importantes del Creador. Tener en cuenta los hallazgos de las ciencias naturales modernas, nos ayuda a conocer mejor al Creador del universo,sin tener que recurrir (incluso ahora) a las tradiciones religiosas.
El libro afronta entonces la cuestión de cómo un Ser superior puede comunicarse con nosotros. A partir de ahí, se elabora un catálogo de criterios que se utilizan para averiguar qué cosmovisión o religión se corresponde más con la verdad. Las observaciones recogidas en el transcurso del viaje del pensamiento muestran que podemos encontrar las respuestas a nuestras preguntas de sentido en el cristianismo. Por ello, el último capítulo de la primera parte, ofrece una breve visión sobre los contenidos básicos de lafe cristiana y responde a las siguientes preguntas fundamentales:
¿De dónde vengo?», «¿Cuál es el sentido de mi vida?», «¿Qué hay después de la muerte?» y «¿Cuál es la meta de la humanidad?».
Quiero revelarle ya desde ahora, que la meta de este viaje es la«Ciudad Eterna», en donde los seres humanos de todos los tiempos y todas las razas van a vivir juntos eternamente felices. Después de haberle conducido hasta allí en la primera parte de este libro,la segunda parte tratará de la vida para y en la «Ciudad Eterna».
Este paseo por la «Ciudad Eterna» intenta mostrar una vista nueva y fresca del cristianismo. En el caso de que ahora comience a fruncir el ceño y piense que el cristianismo no puede decirle nada más, quisiera rogarle, más insistentemente si cabe aún, que no abandone la lectura. Estoy convencido, de que va a descubrir novedades importantes que van a ayudarle a revisar su opinión sobre el cristianismo.
En la segunda parte del libro —titulada La Ciudad Eterna—presento en primer lugar importantes puntos comunes que tienen todos los cristianos. Después, se examina lo que el cristianismo tiene que decir sobre el sufrimiento. A continuación, se aborda el tema del pecado, seguido de un capítulo sobre la muerte, la resurrección y la vida eterna. Después examino Los relatos de creación del libro Génesis y constituyo así el puente hacia el capítulo Cristianismo y evolución: una síntesis, que es el punto culminante del libro. En dicho capítulo encontrará una importante combinación de los resultados científicos de la primera parte del libro con las verdades cristianas de la fe en la segunda parte del libro. Se demuestra que el conocimiento científico y la revelación cristiana no se contradicen, sino que se complementan. Esto es especialmente cierto para el tema de la evolución y la creación. Surge un cuadro impresionante en el que la libertad humana juega un papel central. El libro concluye con el capítulo Retrospectiva al viaje. Aquí no me limito a un resumen con comentarios, sino que lo complemento con acontecimientos de mi experiencia personal.
Como podrá ver, el libro tiene una estructura muy clara, una argumentación muy trabajada de modo que cada capítulo se apoya en el anterior siendo todos premisas de la conclusión. En puntos clave de la primera parte del libro, plantearé cuestiones fundamentales. Para cada una de estas preguntas hay varias respuestas posibles y cada una de ellas conllevará consecuencias para la continuación del viaje. Por eso, usted verá dónde se separan los caminos y podrá decidir, honestamente, qué dirección quiere tomar. Debido a que estas preguntas encierran aspectos válidos para todos los hombres y otros quizás no tanto, habrá en el camino tramos que recorreremos juntos y otros que quizás recorrerá en solitario.
Como puede ya atisbar, en algunos casos, ni las preguntas ni las respuestas serán en absoluto nuevas. Sin embargo, le prometo que el viaje le resultará muy enriquecedor, interesante y en algunos puntos seguramente sorprendente. Esta es mi apuesta.
Y ahora, por favor, tome asiento y ajústese el cinturón porque el viaje que comienza aquí no será en absoluto tranquilo.
Mientras se abrocha, quiero comentarle que este libro está basado en un manuscrito que había preparado para mis compatriotas alemanes. Estoy muy agradecido a mi esposa, Ana Mª Contento, por su apoyo incansable. Además, doy muchas gracias a la Sra. María Dolores Toves (Madrid) y al Sr. Javier Menárguez MD PhD (Madrid) porque han revisado el español de mi traducción. También quiero expresar mi agradecimiento a todas las otras personasen Alemania y España que ayudaron a mejorar el manuscrito.
2 Golshani (2020: p. 447) sostiene que la investigación científica necesita como base una cosmovisión integral, en la que la ciencia y la fe se complementen. Por lo tanto, me gustaría invitar a los lectores que son científicos naturales a que consideren hasta qué punto la cosmovisión presentada en este libro podría serles útil.
Cristianismo y evolución:
unas tesis para la enseñanza de la religión
Referencia: Andreas May (2024): Viaje a la ciudad eterna
El libro del Génesis afirma que Dios creó todo. Pero el libro del Génesis no quiere describir cómo Dios creó todo. Por eso, al principio del libro del Génesis hay dos relatos de la creación muy diferentes uno al lado del otro. [Referencia: pp. 315-322] Las ciencias naturales modernas proporcionan una cantidad abrumadora de pruebas de que a) el universo y la Tierra tienen miles de millones de años de edad y b) la abundancia actual de seres vivos se ha desarrollado en el camino de la evolución. [Referencia: pp. 49-121]
Dios creó el universo con las condiciones necesarias para que la vida pueda desarrollarse libremente: a) la indeterminación de la física cuántica y b) la sintonía exacta de las constantes físicas. [Referencia: p. 143, p. 329, pp. 133-135 ]
Dios ha dado a la vida la libertad de desarrollarse según sus propias leyes. Dios intervino varias veces en la historia de la Tierra para promover el surgimiento y desarrollo de la vida inteligente. [Referencia: pp. 136-146]
Dios ha creado al hombre en el camino de la evolución para que tenga la máxima libertad. El hombre debe poder decidir libremente a favor o en contra del amor de Dios. Este máximo de libertad solo es posible a través de la evolución. [Referencia: pp. 260-261, pp. 347-349]
Para que los seres humanos puedan vivir eternamente con Dios, Dios da a cada ser humano un alma inmortal. El alma no ha surgido de la evolución ni está compuesta de energía o materia, sino que es un regalo de Dios desde la trascendencia. [Referencia: p. 102-132, pp. 294-296]
En la Caída del Hombre (Génesis 3), los seres humanos se dejaron seducir por el diablo. Los seres humanos querían ser como Dios. Como resultado, los seres humanos perdieron gran parte de su libertad y se convirtieron en esclavos del pecado. [Referencia: p. 267-291, p. 329, p. 343, pp. 348-349]
Jesucristo, el Hijo de Dios, se hizo hombre, murió en la cruz y resucitó de entre los muertos para liberarnos de la esclavitud del pecado y abrirnos el camino hacia la comunión eterna con Dios Padre. [Referencia: pp. 281-286, p. 329, pp. 349-352]
Todos los hombres que en su vida terrenal se deciden por Dios y responden a su amor vivirán eternamente en comunión con el Dios trino. [Referencia: pp. 293-313]
Para Oriol, ser cristiano significó aceptar a Cristo como Señor, permitiéndole que fuera Él quien gobernara su vida. A diferencia de otros que hayan crecido en entornos cristianos, Oriol no tuvo la tradición familiar de la fe. Procedía de un entorno no cristiano, incluso, se podría decir que ateo y con mucha inquietud intelectual. Su búsqueda de Dios comenzó después del instituto, sin prejuicios hacia la verdad cristiana, pero con un corazón abierto a cualquier revelación divina.
Este pecador redimido descubrió la perfección de la revelación de Dios, una verdad que trasciende lo espiritual y mágico para respaldarse en la ciencia y la historia. Oriol nos invita a reflexionar sobre la evidencia histórica destacando, por ejemplo, que hay más infinitamente más material escrito sobre Jesús que sobre Julio César. La impactante figura de un carpintero galileo que cambió el curso de la historia con un mensaje de amor y transformación; Cristo, el único capaz de cambiar el mundo de manera sobrenatural, contrastado con otras figuras históricas y religiosas.
El relato de Oriol nos lleva a explorar la naturaleza del mal y nos alerta sobre la importancia de no olvidar la palabra de Dios, su santidad, y el peligro de dudar en un mundo que, a menudo, rechaza la verdad que compartimos como cristianos. La lucha diaria como católicos espiritualmente comprometidos nos lleva a estudiar nuestra fe, a comprender la verdad que compartimos y a ser testigos valientes de ella.
En medio de la batalla espiritual, Oriol nos recuerda que somos transmisores de esa verdad preciosa que requiere defensa, incluso si eso conlleva luchar en un terreno complicado. La vida cristiana, lejos de empeorar nuestras vidas, nos invita a confiar en la provisión divina, recordándonos que ya se nos ha dado todo a través del sacrificio de Jesús.
Somos llamados a ser buenos, no por ingenuidad, sino por la comprensión de que ninguno merecemos estar en la presencia de Dios. La fe en Cristo nos impulsa a amar y entregarnos, cumpliendo con lo que Él nos pide. En un mundo donde la ideología no puede unir a la gente, Oriol destaca que lo que verdaderamente une es Cristo.
En conclusión, la historia de Oriol Jara es una poderosa invitación a abrazar la vida cristiana sin vergüenza, con la convicción de que Cristo es el camino, la verdad y la vida. Muchas gracias Oriol por tu testimonio, ojalá podamos llegar a ser unos auténticos Héroes en nuestra vida, igual que Cristo lo fue entregando la suya por nuestra salvación.
***
Descubrir la existencia de Dios llevó a este guionista de radio y tv a compartir su experiencia en un libro que recoge, como él mismo define “el fruto de un cambio de perspectiva vital. De una conversión progresiva y renovadora”.
Lleva toda su vida en el mundo de la televisión y la radio. Ha ejercido como guionista de programas, entre los que se cuentan Buenafuente, los Goya o Pólonia, de TV3, pero llevaba aún más tiempo en una búsqueda de Dios sin matices. Y lo encontró. Primero “racionalmente” y después, de manera completa por el don de la Fe.
Hoy, Oriol Jara vive una vida “radicalmente diferente”. Porque esa radix, esa raíz, se asienta en la certeza de que su vida es una vida “creada por Dios para la eternidad, para ser su familia”.
La conversación con Omnes es impetuosa, franca, desnuda de embellecimientos formales, la palabra que no olvida la Palabra y la siembra a fuego por el mundo. Descubrir la existencia de Dios le llevó a compartir su experiencia en Diez razones para creer en Dios,publicado por Albada y que recoge, como él mismo define “el fruto de un cambio de perspectiva vital. De una conversión progresiva y renovadora”.
¿Cómo llegas a afirmar que Dios existe a través de la razón?
– Desde el instituto o un poco antes quizás, yo tengo un interés genuino y auténtico en saber si Dios existe. Es un interés que creo que debería tener cualquiera porque, si Dios existe, cambia radicalmente todo lo que pensamos que es el mundo. Nuestra vida pasa de ser una casualidad temporal a lo que es de verdad, una vida creada por Dios para la eternidad, para ser su familia.
Ese interés hizo que empezara a investigar y a leer. Empecé a leer textos filosóficos, textos que hablan de Dios y de Cristo, que hablan de la Biblia, la Biblia en sí misma.
Al final, ese interés me lleva desde intentar saber quién es Dios y si existe, a descubrir de manera evidente que Dios existe y que se ha revelado en la Biblia y se ha hecho hombre en la historia.
Dios no es un mito, Dios es una operación en la historia de algo sobrenatural.
Tú puedes llegar a la verdad de manera razonada porque hay pruebas evidentes de que Dios existe. Hay pruebas de que hay un problema humano que es el mal, el pecado, hay una necesidad de solucionar ese mal y, como el ser humano es incapaz, lo hace Dios por nosotros.
Cuando ves que es Dios operando en la historia y que es un Dios que ha dejado pruebas en la historia de su existencia, el último paso es asumir que hay cosas que tú no has visto pero crees que han sido así porque Dios las ha hecho por ti, como la Muerte y Resurrección de Jesús.
A esto la gente puede responder que, si es tan evidente, ¿por qué no cree todo el mundo?
– La Biblia dice “nadie viene a Mí si no lo atrae el Padre”. Es algo que se escapa a nuestro control. Es la misma razón por la cual los fariseos no eran capaces de ver que se estaba cumpliendo el Antiguo Testamento en Jesús. No es algo que dependa de nosotros; al final es algo que bíblicamente se escapa a nuestro control. El ser humano, desde el primer momento, ha querido su autonomía y su libertad para no obedecer a Dios. Poca cosa podemos hacer, más allá de explicarle a la gente que tengamos alrededor que Dios es verdad y lo que significa vivir cristianamente.
¿Qué te llevó a escribir “10 razones para creer en Dios”?
– Fueron dos cosas las que me llevaron a hacerlo. La primera, que hay mucha gente creyente, humilde, servicial y fiel, que se avergüenza de comunicar abiertamente que creen en Dios porque la sociedad les ha empujado a pensar que creer en Dios es una actitud idiota. En realidad, lo que está falto de razón es no creer en Dios. El 90 % de ateos que nos encontramos en la vida no han leído la Biblia. La mayoría de ateos desconocen la precisión, la coherencia y la finura de los escritos bíblicos.
Eso me lleva a la segunda razón. Lo comunico porque hay una batalla en marcha. Es una guerra entre Dios y los enemigos de Dios, que tenemos que luchar y tenemos que ganar. Esta guerra se gana convenciendo a la gente de que Dios quiere que seamos su familia.
Hay una fuerza maligna en contra de esto que nos está arrastrando a una sociedad que nadie quiere. El mal ha conseguido ensuciar incluso uno de los regalos más bonitos de Dios, que es el sexo. Ha conseguido convertirlo en algo tan feo que parece que es pecado todo lo del sexo, cuando no es verdad.
El mal opera así. Intoxica a la gente con ideas, con productos, idolatrías, egoísmos, avaricias y ambiciones. El mal nos arrastra a estar en contra de Dios y a ser más tristes.
Hablas del mal…, hoy, ¿nos cuesta hablar claramente del demonio?
– Cuando la gente habla del demonio, la imagen que nos ha quedado es la del dios griego Pan, un hombre con patas de cabra y cuernos, pero no. Satanás es aquello que queremos, de la manera más bella posible. Satanás es un seductor, no un monstruo. Su gran placer es la desobediencia a Dios.
El otro día hablaba con una sexóloga no creyente que me decía exactamente lo que dice la Biblia sobre la pornografía. Hablaba de los estudios que dicen que la pornografía afecta a las relaciones y yo me acordaba del Salmo 101 que dice “Pórtate en tu casa con rectitud de corazón y no pongas cosas perversas ante tus ojos”.
Hace falta que el Espíritu nos guíe y nos enseñe a vivir de manera recta, en acuerdo con lo que Dios nos pide y fructificando para que nuestro entorno sea feliz. Dios exige felicidad y Satanás nos pide otras cosas.
Hay dos amores, el “eros” y el “caritas”. El “eros” quiere algo, el “caritas” da. Ese es el resumen. Entonces si es uno u otro, sabes quién te está poniendo eso en el corazón.
La Iglesia hoy ¿sigue teniendo la fuerza de los doce apóstoles que se lanzaron al mundo? ¿O se ha acomodado?
– Yo no soy nadie, pero en Romanos 12 san Pablo dice: “No os amoldéis a este mundo, sino transformaos por la renovación de la mente, para que sepáis discernir cuál es la voluntad de Dios, qué es lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto”. Yo creo que la Iglesia debe ser radical y extremista, porque así es el mensaje de Jesús.
El mensaje de Jesús no es “vivid como hasta ahora y congregaos los domingos”. Su mensaje es una vida nueva, nacer de nuevo y renovar la mente. La Biblia nos lo dice, que no nos adaptemos. Yo veo mucha “adaptación” y lo que la gente quiere es radicalidad.
Hemos suavizado el mensaje, de manera que a la gente le da igual creer o no porque no cambia nada en su vida, pero la Iglesia es lo contrario. La Iglesia es gente que sabía que lo iba a pasar mal pero que es urgente que las personas cambien.
La Biblia es radical, porque va al fundamento del corazón humano y pide cambios extremos. Dios en el Antiguo y en el Nuevo Testamento amenaza con grandes catástrofes si sigue la rebelión. Estamos viviendo cosas hoy en día que, hasta cierto punto, están recogidas en la carta a los Romanos o en Isaías.
Tenemos una verdad preciosa, importantísima, radical y urgente, que deberíamos tratar como tal. Es un cambio de vida y no podemos tener miedo a asustar a nadie. Al contrario, la gente quiere respuestas. En las homilías debe haber fuego para mover a la gente.
Esa radicalidad se pierde si nos adaptamos al mundo. El cristianismo no es un medio camino. Eso pasó conmigo, yo creía intelectualmente en la verdad pero eso no fructificaba en mi vida. Cuando el Espíritu cambió mi vida, fructificó.
Desde el principio has dicho que todo cambia cuando uno dice que Dios existe, ¿Cómo cambia tu vida desde que te das cuenta de que Dios existe y recibes el don de la fe?
– Yo hace años entendí que Dios existe, que se ha revelado en la Biblia y que se ha hecho hombre para salvarnos, pero el Espíritu sopla allá donde quiere y, hasta que el Espíritu no me permitió entender esta verdad, no pude creer.
El gran cambio está escrito en el Salmo 1, el cual dice que Dios promete una cosa a los creyentes: que si tú meditas la Palabra día y noche, si sigues la voluntad de Dios, serás un árbol que crece a la vera de un río, que fructifica abundantemente. La gracia de esta imagen es que el árbol nunca fructifica para comer el fruto, porque sería absurdo, sino que el árbol fructifica para que otros coman el fruto. Eso es lo que yo he experimentado en mi vida conversa. Tú fructificas para que otros vivan mejor. Bíblicamente eso debería ser una prueba personal de tu conversión, si estás fructificando para los otros, si estás de corazón viviendo para los otros. Y no estoy hablando de que seamos intachables, sino que de corazón amemos, y eso se transforme en una vida mejor para las personas que tenemos alrededor. Que la gente pueda decir, incluso sin ser creyente, “Gloria a Dios”, porque tú eres cristiano y eso es mejor para ellos.
¿La reacción de tu entorno fue ese “Gloria a Dios” del que hablas?
– Creo que sí, pero me es difícil hablar por los otros. Sí que es verdad que Aitana, mi mujer, lo dice. Ella cree sinceramente que ha cambiado la vida. Creo que mis hijos pueden decirlo también y mis compañeros de trabajo son mejores y más afortunados por el hecho de que yo sea cristiano. Así es como debe ser.
Hay una cosa objetiva. Las charlas, los libros, etcétera hacen que perciba que mi conversión toca a mucha gente. Incluso hay personas que han leído el libro y se han bautizado. Son cosas muy bonitas y al final es Dios quien está operando a través de sus herramientas, por lo que no es ningún mérito mío. El mérito es dejar que el Espíritu fluya y ser conducto de gracia y bendiciones.
En tu núcleo familiar, con tu mujer y tus hijos, ¿vivís la fe? ¿Tu mujer era ya creyente?
– Sí, ella me ha enseñado cosas muy bonitas sobre la bondad y ha sido la compañera perfecta para este proceso. Me ha acompañado con compresión, entusiasmo y paciencia.
Aparte de la Biblia, ¿qué lecturas te han ayudado?
– Nos falta mucho conocer la Biblia. Si no conocemos bien la Biblia nos van a hacer daño a los cristianos. La Biblia no es un libro canalizado, no es que el autor se quedara en trance y al despertar tuviera el texto escrito. Dios ha utilizado autores, con su cultura, sus lecturas y conocimientos para comunicar su mensaje. La Biblia no es solo un relato histórico, es una lectura teológica de los hechos.
Entonces yo como lectura recomiendo una que son seis volúmenes, con la que yo di un salto cualitativo extremo en mi camino de conversión, que es “Un judío marginal” de John P. Meier. Meier, que ya falleció, es un teólogo y sacerdote norteamericano. El libro habla del Jesús histórico y está muy bien documentado.
Otro libro, que quizá es intelectualmente más complejo, es “Dios existe” de Antony Flew. Era un filósofo ateo muy famoso que se convirtió porque la ciencia y la filosofía le estaban demostrando que Dios existe. Luego, para la gente muy interesada en la ciencia hay un libro que se llama “Disparando contra Dios”.
Además, tener una Biblia de estudio es fantástico. O ya en un nivel más elevado las “Confesiones” de san Agustín o “La Ciudad de Dios”.
«Él, arrojando su manto, dio un salto y se acercó a Jesús.
Jesúsle preguntó:
-¿Qué quieres que te haga?»
(Mc 10, 50-5 1)
DIOS TE CAMBIA LA VIDA. No se trata de un resorte mágico o esotérico que da inme diatamente un vuelco a tu existencia y a tu pensamiento gracias a una especie de conjuro de cuatro palabras secretas recitadas ante una estrella hecha con velas de IKEA. Tampoco es ninguna estrategia de control mental que surge en el seno de una organización americana sectaria capaz de aislarte de tu entorno y hacer apa recer misteriosamente una falsa iluminación mística en tu mirada. Hablo de un cambio real, difícil, progresivo y sutil que mi entorno familiar y profesional de tectó antes que yo mismo. Dios nos acompaña. Dios nos busca, pero no se impone. Dios permite que vivamos una vida plena sin creer en Él, pero llama con re gularidad a nuestra puerta por si queremos conocerle.
Dios nos busca y, si Él quiere, nos permite entender por qué nos pide que siga mos su camino. Y, ¿sabéis qué ha implicado para mí seguir el camino del Señor? Mejorar la vida de todos los que tengo cerca. De todos aquellos que comparten mi existencia unas horas a la semana o cada dia del año. Porque conocer a Dios, creer en Dios, seguir sus caminos, significa amar de manera más eficiente y, sobre todo, imponer su voluntad a nuestros miedos cotidianos. Lo resumía Tomás Moro en una carta a su hija Margarita antes de ser ejecutado: «Nada puede pasarme que Dios no quiera, y todo lo que Él quiere, por muy malo que nos parezca, es en realidad lo mejor». Creer en Dios, conocer a Dios, buscar a Dios, es una experiencia tan reveladora y hermosa que me sentiría culpable si no la compartiera con vosotros.
Seguramente el camino empezó mucho antes de lo que recuerdo, pero sí que puedo señalar un primer momento en el que comencé a interesarme por la tras cendencia. Fue durante los años de la universidad, cuando, por un interés instintivo, me acerqué a Dios a través de la filosofía y, sobre todo, de libros judíos por cuestiones familiares. De esa época tengo mi primera Torá (el Antiguo Testa mento), un sid ur (libro de oraciones judías), una recopilación de aforismos del Talmud y tratadosde Maimónides y Mosé ben Nahmán (Rambán).
Mi primera experiencia religiosa participativa y litúrgica fue con el judaísmo y, desde el primer momento, me fascinó cómo el Antiguo Testamento era capaz de conjugar el relato histórico y la búsqueda implacable y bien argumentada de la trascendencia. Además, el judaísmo rabínico tiene un complejo y bello tejido filosófico para explicar qué es Dios y qué espera de los hombres y las mujeres. Trata dos como el Tania de Schneur Zalman de Liadí, el Talmud, el Likutey Moharán de Najmán de Breslev o el Midrash son enormemente enriquecedores y han contri buido a formar mi pensamiento teológico, por llamarlo de alguna manera.
Paralelamente, la lectura de filósofos como Platón o Aristóteles fundamentaba la idea de que la existencia de Dios es una necesidad lógica. Es decir, la razón demuestra que ha de existir el Creador. Sin hablar del Dios de la Biblia, la filosofía griega incidía en la necesidad de un ser omnipotente, omnisciente, perfecta mente bueno y bello, eterno, creador de todo y no creado por nada. Paradigma, por cierto, que la propia ciencia apunta en teorías como el bigbang (planteada por un sacerdote, como explicaré más adelante).
La constatación filosófica del Dios necesario crecía en mí, en paralelo a la lectura del Evangelio de Marcos, Mateo, Lucas y Juan y, evidentemente, de las riquísimas cartas de Pablo. Así es como se ilumina de manera innegociable la figura de Cristo como concreción efectiva del Antiguo Testamento: la conclusión de las profecías, el Dios verdadero encamado para ofrecerse finalmente a todos. Tanta grandeza y tanta proximidad me interpelaron mucho más de lo que entendí durante aque llos años. Afortunadamente, el impacto fue profundo y resonó dentro de mí poco a poco, pero de una forma avasalladora y rotunda.
Este proceso de conocimiento intelectual fue el armazón que me preparaba para la experiencia personal y emocional con la presencia de Dios, que tuve posteriormente. Rezando en una iglesia vienesa sentí la existencia absoluta, real y tangible de Dios. El Señor venía para sentarse en el trono que la razón había preparado. Como si las lecturas fuesen una silla donde solo faltaba el Señor. No era el final, sino el principio de un camino de vida cristiana largo, continuado, lleno de tro piezos y que recorro intensamente desde hace años. Poco a poco y equivocándome muchísimo, he intentado aprender qué significa seguír al Cristo. Qué im plicaciones tiene obedecer a Dios.
Este libro no está escrito desde la teología, porque no soy teólogo, ni desde la filosofía porque no pretendo dar lecciones de vida. Este libro está escrito desde el amor a Dios. Desde el agradecirníento porque se nos ha revelado permitiendo que nos acerquemos a Él. Este libro solo quiere explicar por qué Dios es una verdad innegable y presente en mi vida. Y por qué mi vída ha cambiado a raíz de vivir esta certeza. Estos son mis diez motivos para creer en Dios.
Oriol Jara: "Cristo es la clave para entender todo: Cristo y nada más".
"Cristo es la llave hermenéutica de todo, lo que nos permite saber si la promesa es cierta" son palabras de la conferencia "Cristo y nada más" del escritor, guionista e influencer católico Oriol Jara, en el marco de las Jornadas Católicos y Vida Pública.
Creo en el Dios de Jesús y de María, el Dios de los bienaventurados, sencillos y sabios humildes como Abraham y Sara; Isaac y Rebeca; Jacob y Raquel. Y no el de los expertos racionalistas e ideologistas teólogos y entendidos escribas de todos los tiempos, El Mismo JesuCristo nunca los eligió ni como apostóles ni como discípulos. Ni antes ni ahora. Soy Venezolano, Maracucho/Maracaibero, Zuliano y Paraguanero, Falconiano; Soy Español, Gallego, Coruñés e Fillo da Morriña; HISPANOAMÉRICANO; exalumno marista y salesiano; amigo y hermano del mundo entero.
La Línea Editorial de este Rincón es la Veracidad y la Independencia imparcial.
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LITURGIA DE LAS HORAS DEL DÍA
#YoTambiénSoyCristianoPerseguido
#NoEstánSolos: Ya estamos hartos de que los criminales exterminen a los cristianos solo por su fe. Ha llegado la hora de movilizarse y defenderlos. Basta de cobardía. Se valiente y osado frente a los asesinos y defiende con ardor tu fe y a los que son perseguidos por la horda. Coloca en tu página el símbolo creado por el movimiento en defensa de los cristianos perseguidos para la campaña mundial que se ha iniciado para que no nos olvidemos de todos aquellos que están siendo perseguidos y masacrados por ser cristianos. El símbolo del centro es la letra N del alfabeto árabe, con la que los yihadistas están marcando las casas de los Nazarenos, que es como ellos llaman a los cristianos. Juntos hagamos que no se olviden aquellos hermanos perseguidos en todo el mundo por amar a su Dios. #NoEstanSolos #PrayForthem #ن #YoTambiénSoyCristianoPerseguido #Iglesia #Kenya #Siria #Irak #Afganistán #ArabiaSaudí #Egipto #Irán #Libia #Nigeria #Pakistán #Somalia #Sudán #Yemen y otros...
EL SILENCIO CULPABLE
QUE LA LUZ BRILLE SOBRE TI, TIERRA FÉRTIL #SOSVENEZUELA
VENEZUELA UN PAÍS PARA QUERER Y PARA LUCHAR
“Nací y crecí en un lugar donde dicen ” Pa’lante es pa’llá”, donde se pide la bendición al entrar, al salir, al levantarte y al acostarte, donde se comen arepas, cachapas y espaguetti con diablito, donde se menea el whisky con el dedo, donde se respira alegría aún en las adversidades, donde se regalan sonrisas hasta a los extraños, donde todos somos panas, donde aguantamos chalequeos, donde se trata con cariño sincero, donde los hijos de tus amigos son tus sobrinos, donde la gente siempre es amable, donde los problemas se arreglan hablando y tomando una cervecita, donde no se le guarda rencor a nadie y donde nadie se molesta por tonterías, donde hasta de lo malo se saca un chiste, donde besamos y abrazamos muchísimo, donde expresamos con cariño nuestros sentimientos, donde hay hermosas playas, ríos, selvas, montañas, nieve, llanos, sabana y desierto, un país de gente bella, cariñosa y alegre donde se mezclaron armoniosamente las razas, donde el extranjero se siente en casa y donde siempre encontramos cualquier motivo para celebrar con los amigos. Nací y crecí en VENEZUELA, me siento orgulloso de ser venezolano y seguiré manteniendo mi espíritu venezolano en cualquier lugar del mundo”
¡NO TE RINDAS!
♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥ Si la angustia te seca, si la ansiedad te asfixia, si la tristeza te ahoga, si el pesimismo te ciega... llora, grita, comunícate, exterioriza tu dolor.... pero JAMÁS te rindas.
Levanta tu mirada, respira hondo... ¡LUCHA..! amig@...lucha ... PORQUE Sí hay salida. Sí hay sentido. Sí hay ESPERANZA. Levanta tus manos y pide ayuda.
No te des por vencid@...y poco a poco verás La Luz. NO te rindas amig@, lucha. NO ESTÁS SOL@.
PORQUE VERÁS QUE SÍ VALIÓ LA PENA... ♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥
LA FUERZA INVENCIBLE DE LA FE
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"Ya veis que no soy un pesimista, ni un desencantado, ni un vencido, ni un amargado por derrota alguna. A mí no me ha derrotado nadie, y aunque así hubiera sido, la derrota sólo habría conseguido hacerme más fuerte, más optimista, más idealista, porque los únicos derrotados en este mundo son los que no creen en nada, los que no conciben un ideal, los que no ven más camino que el de su casa o su negocio, y se desesperan y reniegan de sí mismos, de su patria y de su Dios, si lo tienen, cada vez que le sale mal algún cálculo financiero o político de la matemática de su egoísmo.
¡Trabajo va a tener el enemigo para desalojarme a mi del campo de batalla! El territorio de mi estrategia es infinito, y puedo fatigar, desconcertar, desarmar y doblegar al adversario, obligándolo a recorrer por toda la tierra distancias inmensurables, a combatir sin comer, ni beber, ni tomar aliento, la vida entera; y cuando se acabe la tierra, a cabalgar por los aires sobre corceles alados, si quiere perseguirme por los campos de la imaginación y del ensueño. Y después, el enemigo no podrá renovar su gente, por la fuerza o por el interés., que no resisten mucho tiempo, y entonces, o se queda solo, o se pasa al amor, que es mi conquista, y se rinde con armas y bagajes a mi ejército invisible e invencible...."
(Fragmento de una página del discurso de Joaquín V. González "La universidad y alma argentina" 1918). ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
COMBATE Y DENUNCIA A LOS PEDÓFILOS (PEDERASTAS)
SEÑOR, TE PEDIMOS QUE PROTEJAS A L@S NIÑ@S, TE LO PEDIMOS EN EL NOMBRE DE JESÚS. AMÉN. ¡Ay de aquel que escandalice a uno de estos pequeñitos! Mejor le fuera que le ataran al cuello una piedra de molino y lo arrojaran al mar, que hacer tropezar a uno de estos pequeñitos....... Lc 17,1-2 -- ÚNETE Y DENUNCIA --
SI LOS MEDIOS CALLAN, EL PUEBLO GRITA...
PARROQUIA VIRTUAL (VIRTUAL CHURCH) EN FACEBOOK
FORO DE CRISTIAN@S CATÓLIC@S LAIC@S SEGLARES EN FACEBOOK
TELÉFONO DE LA ESPERANZA 902 500 002
Cuando existe la esperanza, todos los problemas son relativos
EL SENTIDO COMÚN ES IMPRESCINDIBLE PARA EL BIEN COMÚN Y PARTICULAR
SOMOS ANTI-OBSOLESCENCIA: NUESTRA CALIDAD TIENE VALOR
OBSOLESCENCIA ES LA planificación o programación del fin de la vida útil de un producto o servicio de modo que este se torne obsoleto, no funcional, inútil o inservible tras un período de tiempo calculado de antemano, por el fabricante o empresa de servicios, durante la fase de diseño de dicho producto o servicio, nos conduce al CONSUMISMO exacerbado, por culpa de algo evitable, destruimos recursos, planeta y dinero por algo que podríamos tener durante mucho tiempo.