EL Rincón de Yanka

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viernes, 3 de junio de 2016

"POEMA AL CANTANTE": TE LO PIDO SEÑOR por JOSÉ JOSÉ Y YANNI

Poema al Cantante
Letra de Carlos Cea y Díaz
Declama José José



Te lo pido, Señor: 
Si en tus enojos decides castigar al que ha cantado 
cuando haya quebrantado tu Ley Santa. 

Haz que le ahogue el llanto de sus ojos, 
haz que padezca triste y desolado. 

Siembra abrojos debajo de sus plantas, 
ponle canas y arrugas en la frente, 
pero déjale voz en la garganta… 

Porque bien sabes tú, Dios providente, 
que aunque todo lo sufra humildemente; 
ya no podrá vivir… si ya no canta.

SERÉ

Un día llegará que ya, 
de tanto ir y venir rodando, 
el cuerpo me dirá que no, 
que pare, que ya está cansado. 

Un día llegará quizás, 
que tenga que pagar muy caro, 
por no saber decir que no, 
al ansia de llegar más alto. 

Seré, quien todo lo dio por triunfar, 
dejando su vida al pasar, 
hecha pedazos, 
seré, un sueño que sí se cumplió, 
un potro al que nadie domó, 
solo los años. 

Un día llegará que ya, 
no tenga que seguir contando, 
y entonces yo, me callaré, 
y ya me quedaré callado. 

Un día llegará que ya, 
de tanto que canté de tanto, 
mi voz ya no será mi voz, 
mi canto no será mi canto. 

Seré, quien todo lo dio por triunfar, 
dejando su vida al pasar, 
hecha pedazos, 
seré, un sueño que sí se cumplió, 
un potro al que nadie domó, 
solo los años. 

Seré, un hombre que no puedo más, 
un viejo gavilán cansado....... 
echando a las palomas...... 

VOLVER A CREER 
YANNI & JOSÉ JOSÉ

No hay antes ni después, 
no hay relojes ni plazos solo hoy, 
vivir así sin titubear 
cada instante un encanto especial, 
las huellas del tiempo en la piel 
tejiendo historias que nos hacen crecer. 

El mundo es como es, 
lo más hermoso es lo que nunca ves, 
no es lo que tienes 
es lo que das 
lo más simple es lo que vale más. 

El sol siempre saldrá, 
y la luna va a seguir enamorándonos 
reinventando pasiones con su luz. 

Entrégate a sentir 
hay que atreverse a intuir, 
sin dudar sin cuestionar acepta vivir, 
ven abre tu corazón, 
embárcate en otra aventura de amor. 

Mira muy dentro de ti, 
rescata la esperanza 
en donde el porvenir tu presencia de existir. 

Entrégate a sentir 
hay que atreverse a intuir, 
sin dudar sin cuestionar, 
acepta vivir, y nada podrá detener, 
la rueda de la vida te hace volver. 

Volver a nacer 
Volver a crecer 
Volver a creer.

VER+:

VOLVER A CREER II



jueves, 2 de junio de 2016

ELOGIO DE LA PALABRA DE JOAN MARAGALL



Elogio de la Palabra de Joan Maragall 
a la luz de la Estética de la Creatividad 
de Alfonso López Quintás

Dra. en Filosofía y Ciencias de la Educación
Licenciada en Filología Hispánica
Profesora de la Escuela de Pensamiento y
Creatividad (Prof. Dr. A. López Quintás)
El “Elogio de la palabra” fue el discurso inaugural del poeta catalán Joan Maragall al tomar posesión de la Presidencia del Ateneo Barcelonés, en 1903. En ese espléndido opúsculo, el autor expresa su teoría sobre la palabra y la poesía. Esta última sería más ampliamente desarrollada en su Elogi de la Poesia, que vería la luz en 1907.
Palabra y creatividad

La realidad humana presenta una estructura locuente, dialógica. El hombre vive en una constante y tensa apertura hacia los seres del entorno. Se desarrolla plenamente como tal hombre cuando supera la soledad de retracción egoísta, se compromete con las realidades que lo envuelven y funda ámbitos de encuentro y convivencia. El medio en el cual el hombre crea esos vínculos de relación con las realidades de su entorno es la palabra. Y el pensamiento humano se da en ese ámbito dinámico abierto por la palabra. Para Maragall, la palabra “es la maravilla mayor del mundo. [...] Lleva en su seno esa cosa inmaterial desveladora del espíritu: la idea” (47-48, 33-34). El lingüista Bertil Malmberg llega incluso a afirmar que “la lengua y el pensamiento son, en sentido estricto, lo mismo” [3] .
La inteligencia hace posible la creatividad humana, que consiste en la participación comprometida y generosa en una realidad que nos ofrece posibilidades valiosas. El lenguaje constituye el vehículo de la creatividad del hombre, del encuentro profundo con su entorno. Merced a la creatividad, los hombres, sin dejar de ser distintos, dejan de ser distantes y extraños y se hacen íntimos.
La palabra es mucho más que un medio transmisor de un contenido. Adensa los ámbitos que se van creando a lo largo de la vida del hombre. En el lenguaje podemos dar perfiles definidos a ámbitos de realidad que son muy difusos y de contornos indecisos. Por eso permite la comunicación y constituye el medio en el cual pueden gestarse vínculos interpersonales. Entre dos personas se ha ido creando un campo amoroso. Las miradas son elocuentes, pero sus sentimientos flotan como una niebla hasta que una palabra, tal vez leve, adense y afirme lo que pugnaba por brotar:
“¿No habéis oído cómo hablan los enamorados? [...] Antes de que hable el amor, ¡qué brotes de vida en todas las ramas del sentido! ¡cómo quieren hablar los ojos!... y cuando se cruzan sus miradas ardientes, ¡qué silencio! [...] Y brota por fin una música animada, ¡oh, maravilla!, una palabra”(49,34-35).
La palabra es el medio en el que se lleva a cabo un acto de comunión.

Palabras vivas
Dios llamó al hombre a la vida, y le dio inteligencia y libertad para responder a su apelación. Tener el don de la palabra significa estar inserto dinámicamente en un mundo relacional, en el que cada realidad está vinculada con otras muchas que tejen una red inabarcable de acontecimientos. Por eso deberíamos hablar con respeto y reverencia y sólo con palabras auténticas, que son las creadoras de verdadera vida. Para el poeta catalán la palabra es sagrada, pues el hecho de adensar un ámbito de vida supone que ha nacido merced a la luz de la inspiración y refleja algo de la luz infinita que creó el mundo:
“¡Oh!, ¡qué cosa tan sagrada! Dice San Juan: «En el principio era la palabra, y la palabra estaba en Dios»: y dice que por ella fueron hechas todas las cosas: y que la palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. ¡Qué abismo de luz, Dios mío!” (48,34). 
También Malberg y Ferdinand Ebner [4] sacralizan el lenguaje: “La aparición de la capacidad lingüística resulta igual a la hominización. Así la verdad del primer versículo del Evangelio de Juan “En el principio era la palabra” adquiere su confirma-ción” [5] . “Dios creó al hombre cuando le habló. Lo creó mediante la palabra, en la que estaba la vida y la vida era la luz de los hombres, como leemos en el prólogo del evangelio de Juan. Que Dios creó al hombre no quiere decir otra cosa que se dirigió a él hablándole. Creándolo le dijo: Yo soy y por Mí eres tú. En cuanto Dios habló así al hombre y mediante la palabra en la divinidad de su origen plantó en él el yo, creándolo en su relación al tú, llegó el hombre a ser consciente de su existencia y de su relación con Dios”. “El amor de Dios, que creó al hombre mediante la palabra, en la que estaba la vida, se objetivó en la palabra para salvar al hombre, es decir, se hizo aquí patente, hecho histórico en la encarnación de Dios y en la palabra del Evangelio” [6] . La palabra sólo tiene capacidad de crear vínculos cuando el hombre cumple las exigencias del encuentro, que son las mismas que hacen posible un proceso de creatividad: generosidad, disponibilidad, apertura y sencillez de espíritu, estar a la escucha y responder a la apelación de lo valioso... La palabra dicha con amor instaura un campo de intercambio creador, de encuentro, y constituye una fuente de sentido:
“La palabra auténtica es siempre expresión del amor. [...] Toda desgracia humana en el mundo viene de que los hombres rara vez aciertan a decir la palabra adecuada. [...] No hay sufrimiento humano que no pudiera ser desterrado por la palabra precisa y no hay en toda desgracia de esta vida otro consuelo real que el que procede de esta palabra atinada. La palabra sin amor es un abuso humano del don divino de la palabra. [...] Pero la palabra que es expresión de amor es eterna” [7] .
“En amor sucede que medio entender una palabra es entenderla más que entenderla del todo, y no hay otra lengua universal más que ésta”(53,38).

Palabras vacías (Enlabios)
El hombre es un ser de encuentro, que configura su vida personal, la desarrolla y perfecciona creando encuentros [8] . “La palabra y el amor son los verdaderos vehículos de su relación, de su movimiento hacia el tú” [9] . La palabra viva, llena de sentido, es aquella que crea encuentros. Pero hay también palabras vacías, insustanciales, que no fundan vínculos personales sólidos. Están dotadas de significación, no de sentido:
“¿Cómo podemos hablar fríamente y con tanta abundancia? Por eso nos escuchamos generalmente con tanta indiferencia. Porque la costumbre de hablar demasiado y de oír demasiado nos embota el sentimiento de la santidad de la palabra. Tendríamos que hablar mucho menos y tan sólo por un fuerte anhelo de expresión” (48-34).
La palabra vana o grosera que no crea vínculos es inauténtica, degenerativa. El lenguaje sin amor es un antilenguaje, es un abuso del don del lenguaje por parte del hombre:
“La palabra es cosa sagrada, inviolable. Hablar sólo en plenitud de sentido y pureza de expresión, evitando el sacrilegio de la palabra artificiosa o grosera” [10] .

Palabra y silencio [11]
La palabra viva no es sólo una vibración material que encierra un significado; es todo un ámbito lleno de sentido. La palabra auténtica encierra vida verdadera:
“Y no es la armonía de fuera la deseable, sino la de dentro; que no es por el ruido de las palabras por lo que todos los hombres son hermanos, sino por el espíritu único que las hace brotar distintas en la variedad misteriosa de la tierra”(53-54,39).
Cada palabra dicha con hondura abre en torno a sí un campo de resonancia que es el silencio elocuente. Por el contrario, las palabras vanas, carentes de poder creador de vínculos, se emparejan con el silencio de mudez. En este plano de palabras insustanciales, el silencio está vacío, como las mismas palabras a las que acompaña. Pero cuando dos personas adoptan una actitud creativa y se abren a la grandeza del encuentro, se recogen en silencio reverente ante una realidad o un acontecimiento que producen asombro y sobrecogimiento. La actitud creativa implica silencio, pues requiere una atención holística. El hombre creativo se mueve bajo el impulso de la respuesta a la apelación de realidades valiosas, que no se agotan en una mirada parcial, piden ser vistas en relieve y en su mutua vinculación:
“Aprended de los pastores y los marineros. ¡Cuánto contemplar unos y otros en silencio la majestad del mundo allí donde el espíritu late con ritmo libre y grande! ¡Cuánta inmensidad han reflejado en sus ojos, cuánta belleza de cielos azules y de prados verdes y de mares mudando a menudo de color como el rostro de una virgen, y de lunas y de soles, y de nieblas grises y lluvias turbias! ¡Cuánto viento han oído y cuántas rítmicas olas, y los truenos que se acercan y se alejan, y el mugir de los bueyes y los gritos misteriosos del espacio! ¡Cuánto olor de agua salada y de hierba fresca, y cómo sus sentidos han sido amorosamente tocados por todas las cosas puras! Sus facciones están como encantadas y hablan raramente; pero cuando hablan, sus palabras están llenas de sentido” (51, 36).

Palabra y solidaridad humana
La palabra es una realidad perceptible sensorialmente y, a la vez, abierta al mundo de lo suprasensorial. Es capaz de crear diálogos, “que es la manera más natural de comunicación verbal y la que contiene en germen todas las demás” [12] . Funda ámbitos de relación y vínculos de solidaridad entre los hombres. Maragall narra cómo, en una ocasión, se perdió en el Pirineo. Avanzaba inquieto en la “muda inmensidad de las montañas inmóviles” cuando se encontró con un pastor que le indicó el camino:
“«Aquel canal...»: ¡qué hermosas eran esas dos palabras pronunciadas gravemente entre el viento! ¡Qué llenas de sentido, de poesía! El canal era el camino, el canal por donde se deslizan las aguas del deshielo. Y no era cualquiera, sino «aquel» canal; aquel que él conocía perfectamente entre los demás: era algo ese canal, tenía un alma; era «aquel canal...» Para mí eso es hablar” (52,37).
El mismo significado estético presenta el pasaje de Saint-Exupéry, en Tierra de hombres, en el que los pilotos perdidos en el desierto de Libia se encuentran con un beduino que los devuelve a la vida. El beduino y el pastor ostentan un gran poder simbólico de lazos de solidaridad y convivencia entre los hombres. “Tú eres el Hombre –dice Saint-Exupéry-, y te me apareces con el rostro de todos los hombres a la vez. Nunca nos has visto y ya nos has reconocido. Eres el hermano bienamado. Y, a mi vez, yo te reconoceré en todos los hombres” [13] .
La convivencia verdadera se funda en la palabra auténtica, que es siempre expresión del amor. Y ésta se fundamenta en el silencio. Palabra y silencio, considerados en el nivel ambital, no se reducen a mera comunicación; constituyen un diálogo, entendido como vehículo de creatividad y campo lúdico de encuentro. 
El sentido de la vida se logra creando formas elevadas de unidad, porque el encuentro funda vida espiritual. Esto implica estar a la escucha de toda palabra dicha con amor, responder creativamente a esa apelación y vivir en el seno de la palabra en “toda la majestad de su contenido divino” [14]
En su Elogio de la palabra, Maragall reflexiona sobre la grandeza de la palabra, su carácter divino, su capacidad de fundar ámbitos de entreveramiento y sus posibilidades de abrirse a la solidaridad humana. 
Tener el don de la palabra, ser elocuente, compromete al hombre a responder adecuadamente a esa dignidad que le ha sido concedida por el Creador. Por ello, el hombre responsable –el que responde adecuadamente a la apelación de lo valioso- no pronuncia palabras vanas, vacías ni groseras, sino que busca recogerse en el silencio profundo de la contemplación, en actitud de acogimiento espiritual, para que broten de él palabras siempre auténticas y llenas de vida, que son las dichas con amor, aquellas que establecen solidarios vínculos de convivencia entre los seres humanos.
[1] Vida Escrita, Aguilar, Madrid, 1959. (Versión original, Elogi de la Paraula i altres assaigs, Edicions 62 i “La Caixa”, Barcelona, 1994). En adelante citaré en el texto mismo, indicando en primer lugar las páginas de la edición castellana y en segundo lugar las de la edición catalana. Los textos que ofrezco han sido traducidos por mí del original catalán.
[2] Vida Escrita, Aguilar, Madrid, 1959. (Versión original, Elogi de la Paraula i altres assaigs, Edicions 62 i “La Caixa”, Barcelona, 41994). En adelante citaré en el texto mismo, indicando en primer lugar las páginas de la edición castellana y en segundo lugar las de la edición catalana. Los textos que ofrezco han sido traducidos por mí del original catalán.
[3] La lengua y el hombre, ISTMO, Madrid, 1979, pág. 124.
[4] Para un estudio de F. Ebner, véase A. López Quintás, El poder del diálogo y el encuentro, BAC, Madrid, 1997.
[5] B. Malberg, o.c., pág. 124
[6] La Palabra y las Realidades Espirituales, Caparrós, Madrid, 1995, pp. 37-38 y 125.
[7] F. Ebner, o.c., pág. 125
[8] “Somos un haz de vetas que la vida ha reunido. Todo hombre, cualquier hombre” -afirma Dámaso Alonso- (Cf. “Lo infinito y lo realísimo –y su molde- en la poesía de Maragall”, en Cuatro Poetas Españoles; Gredos, Madrid, 1962, pág. 81).
[9] Ferdinand Ebner, o. c., pág. 124.
[10] Este fragmento está omitido en la edición castellana. En la versión catalana figura en la página 39.
[11] A. López Quintás, El encuentro y la plenitud de la vida espiritual, Madrid, Public. Claretianas, 1990.
[12] En la edición castellana este fragmento está omitido. En la catalana figura en la pág. 41.
[13] Antoine de Saint-Exupéry, Terre des hommes, Gallimard, “Folio”, París, 1971, pp.156-157.
[14] Este fragmento está omitido en la edición castellana. En la catalana figura en la pág. 41.

La Anécdota de Jacques Derrida y la palabra que nunca termina


Muchas veces hablamos de crisis, guerras pero las sociedades no caen solo por una crisis, una derrota o una mala decisión política. Muchas veces empiezan a debilitarse antes, en lo menos visible, en su forma de hablar, en las palabras que usan y en el sentido que les dan. Cuando el lenguaje pierde precisión, altura y fuerza, también se empobrece la manera de mirar el mundo. Cuesta más distinguir entre lo valioso y lo superficial, entre lo justo y lo útil, entre lo verdadero y lo conveniente. El lenguaje no es algo secundario. Ahí se forma la manera en que una época piensa, ordena la realidad y sostiene lo que considera importante una cultura o varias. Por eso la decadencia no empieza solo en la política o en las instituciones. Muchas veces empieza mucho antes.

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UN DIÁLOGO




miércoles, 1 de junio de 2016

EL POPULISMO, LA VENGANZA DE LA MEDIOCRIDAD

EL POPULISMO, 
LA VENGANZA DE LA MEDIOCRIDAD

EL POPULISMO DA SOLUCIONES SIMPLES A PROBLEMAS COMPLEJOS Y, SOBRE TODO, EMPODERA A MUCHOS INDIVIDUOS AL ACENTUAR EL RESENTIMIENTO, LA ENVIDIA Y LA DIVISIÓN. POR FORTUNA, SIEMPRE FRACASA.
No nos debe sorprender que el éxito de las propuestas populistas en las elecciones europeas coincida con el fracaso de sus políticas en Venezuela, Argentina o Grecia. El populismo nunca tiene la culpa de sus errores y, al transformarse en opción política en otro país, acude inexorablemente al enemigo exterior como justificación de los desastres a los que siempre lleva a la economía. El objetivo del populismo no es reducir la pobreza, sino beneficiarse de gestionar el asistencialismo. Utilizar las gigantescas partidas para ayudas sociales o programas de empleo para crear más comités y observatorios, haciendo de los ciudadanos clientes rehenes que dependen de la generalización del subsidio y terminan por votarles ante la falta de oportunidades por la destrucción del tejido empresarial y de las opciones de buscar otros empleos.

El populismo es, en realidad, la venganza de los mediocres. Un grupo que se autoconcede la representación del pueblo y que, como tal, aunque tenga un respaldo electoral minoritario, decreta que todo el que no está con él va contra el pueblo. "La gente corriente", repetían ante los medios el día en que tomaron sus asientos en el Congreso de los Diputados de España. Da igual que esa "gente corriente" incluya privilegiados del sistema público o a grandes fortunas. Ellos son la gente. Usted, no.

El mensaje es muy atractivo porque elimina la meritocracia y la recompensa del esfuerzo, porque acaba con la competencia entre pares, que siempre representa una incomodidad, porque liquida la disputa en buena lid en pos de la prosperidad, cuya tarea se endosa al Estado, que es el menos capaz de proporcionarla. Los votantes españoles del partido populista Podemos no solo conocen los viajes a Venezuela, las conexiones con el chavismo o con Irán y la simpatía hacia los defensores del terrorismo. Es que les parece estupendamente, sobre todo ante dos ideas enfrentadas: (1) No podemos estar peor (una clara falacia, como se ha demostrado en Grecia, Venezuela, Argentina, etcétera) y (2) van a acabar con la corrupción y a dar trabajo a todos.

¿No les parece como mínimo sospechoso que alguien que se intenta presentar ante sus votantes como el partido anticorrupción acepte, asesore y defienda al décimo régimen más corrupto del mundo, según Transparency International? ¿No es extraño que quien ofrece empleo garantizado y altos sueldos para todos haya conseguido, cuando ha asesorado a Gobiernos, pobreza, escasez, desempleo y el salario mínimo más bajo del mundo después de Cuba? ¿No les parece insólito que un grupo de intelectuales, de profesores de la desprestigiada Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense, que nunca ha creado una empresa industrial y generado un puesto de trabajo, sepa exactamente dónde deben invertir los empresarios, en qué sectores productivos y con qué márgenes?

Pero ofrecen empleo público. Eso sí que es bueno. Aunque olvidando que para que exista el sector público hace falta un pequeño detalle: los ingresos que proporciona con su actividad el sector privado. Olvidando que las tareas genuinas del sector público son prestar un servicio a los ciudadanos, así como crear el marco normativo idóneo para facilitar el crecimiento y la creación de empleo. Ya lo decía Bastiat: "Aquel que pretende vivir del Estado olvida que el Estado vive de todos los demás".

"Si aquí hay miseria, miseria para todos", decía un pescador en Cádiz. Y desafortunadamente, esa es la igualdad tan deseada por los populistas, la igualación a la baja. No se trata de producir las condiciones para que haya más riqueza y se creen más empresas, porque en eso precisamente consiste el enemigo de esta clase de ideología: un individuo o colectivo que no dependa del Estado y sea libre desde el punto de vista económico y social es peligroso para el populismo porque es fuerte, se sabe independiente, puede funcionar por sí mismo, y está muy persuadido de que puede prescindir de los cantos de sirena de los que piensan como Pablo Iglesias.

BUENISMO

¿Saben esto sus votantes? Sí. Pero el populismo acude a los instintos primarios de la envidia, el rencor y la división. No se trata de que estemos todos mejor, no se trata de unir a los ciudadanos en un proyecto común, sino de relegar al ostracismo y al escarnio a aquellos que no acepten todo lo que los populistas hacen. La perversión del lenguaje es esencial para los objetivos populistas. Todo lo que ellos proponen es "social", "verde", por el pueblo y, por lo tanto, con buena intención. Y partiendo de esa buena intención, nadie se puede equivocar. Si sus políticas llevan a la pobreza y el estancamiento, la culpa, obviamente, solo puede ser de otro, del demonio extranjero, de la burguesía, de los bancos o de alguna conspiración con origen en el capitalismo.

El populista nunca tiene la culpa de sus errores porque tenía en mente el bienestar común y, por lo tanto, la culpabilidad recae siempre en otro. Adicionalmente, cuando destruyen las leyes más básicas del funcionamiento económico, la responsabilidad por supuesto es de los mercados. Cuando se dispara la inflación a causa de políticas monetarias suicidas, la responsabilidad es de los comerciantes que suben los precios. Un economista español me decía en Twitter: "La decisión de subir los precios es de las empresas porque buscan mantener beneficios". Nunca el responsable es el que ha destruido el valor de la moneda. Cuando se hunde el acceso a los mercados porque se amenaza con hacer impago, la culpa es de los bancos que no prestan. Un asesor de Varoufakis, en Grecia, me decía en televisión que el corralito había sido una imposición del Banco Central Europeo que se negó a seguir dando liquidez a Grecia cuando anunció que no iba a seguir sus ideas. Te presto, no me pagas, pero te tengo que prestar más y barato, esta parece ser la tesis de los populistas.

¿Pero son los populistas unos malvados que quieren que su pueblo sufra? No. Un grave error de los analistas es pensar que son unos locos o unos malvados. Olvidamos que su objetivo esencial es que el Estado tome el control de los medios de producción. Sabiendo que eso es imposible en un mundo globalizado usando la expropiación, piensan que la mejor manera de llegar a ello es a través de la crisis económica. El Estado pone las trabas necesarias al sector privado hasta que este, simplemente, no puede funcionar, y ese es el momento en el que el Estado se presenta como el salvador. En realidad, es una política que se parece mucho a la del maltratador. "Sin mí no puedes". Esa persona piensa que está haciendo lo mejor, pero para ello necesita anular la voluntad del otro.

Si necesitamos que todos los medios de producción y financieros sean propiedad y estén al servicio incondicional del Estado es mucho más fácil entender por qué se imponen políticas que llevan a corto plazo al desastre económico: por un supuesto "bien superior" que vendrá a largo plazo. El pueblo, por lo tanto, debe plegarse y aceptar las consecuencias, por duras que sean, de llevar a cabo el proceso de absorción de todos los medios de producción. Aunque entre ellas esté la de padecer miseria y hambre, como hemos visto en Cuba, como sucede ahora mismo en Corea del Norte, en Venezuela y también ha ocurrido en Argentina.

Pero sería un error pensar que están o son unos locos. La propaganda es esencial. Allende en Chile ya comentaba que la prensa debía ser un instrumento de la revolución. Cuando se tiene un objetivo claro, incuestionable, de poder absoluto del estado populista, la propaganda es el medio que justifica todos los errores y permite ir alcanzando nuevas metas hasta el control total. El hecho de que los profesores de historia pasen por estos episodios de colectivismo populista con miedo, incluso con benevolencia, en sus clases, es el caldo de cultivo para que, poco a poco, las generaciones venideras achaquen todos los problemas y maldades al capitalismo, incluso aquellos que han hecho fracasar a los populistas.

Recuerdo una discusión con un líder de Podemos en la cual, cuando le explicaba que sus propuestas eran inviables, me comentaba que "la política y la democracia deciden lo que se debe hacer, luego le toca a los técnicos analizar cómo se puede hacer". Es decir, el líder populista decide y, si no funciona, es un problema de incompetencia de los técnicos. Se trata del caso más claro de una fe en el Estado que sobrepasa a la religiosa. Porque la fe religiosa está sustentada en el individuo, en su relación de convivencia con los demás, pero la fe en el Estado populista parte de la premisa de la infalibilidad, y todo lo que no lo demuestre o es un ente enemigo o es un error externo. El populista se sirve de la democracia para pervertirla. Con un 20% de votos se autodenomina "mayoría social" y pone al 80% restante en dos escenarios: la cobardía o la enemistad. O son cobardes que no se unen al "pueblo" o son enemigos del mismo.

ERRORES

El populismo está creciendo en todo el mundo. Da soluciones aparentemente simples a problemas muy complejos, y sobre todo empodera a muchos individuos al acentuar el resentimiento, la envidia, la división y el enfrentamiento. Por fortuna, siempre fracasa. Porque el populismo olvida tres cosas. La naturaleza humana busca el progreso y el bienestar común desde la iniciativa individual, al contrario de lo que piensan los intelectuales que se dan así mismos el papel de "voz del pueblo". Los seres humanos caen en el error de pensar en el Estado como si fuera Papa Noel en muchas ocasiones, pero la fe inquebrantable en dicho Estado no existe. Se desvanece con la realidad del fracaso, aunque se pervierta el lenguaje. Y finalmente, como decía Bob Marley, puedes engañar a algunos durante cierto tiempo, pero no a todo el mundo todo el tiempo.

Tenemos que combatir el populismo cada día. Sabiendo que la batalla de la propaganda y de la perversión del lenguaje de los populistas convierten este desafío en arduo, lenta y repetitivo. Tenemos que luchar contra su falsa premisa de la superioridad moral autoconcedida, de la infalibilidad del bienintencionado y tenemos que luchar sabiendo que no son dementes ni ignorantes ni anecdóticos. Y tenemos que hacerlo cada día, sin descanso, porque cuando llegan al poder, llegan los referéndums revocatorios y los procesos constituyentes, las leyes de emergencia y la represión para asaltar las instituciones. Cuando llegan, no hay manera de desalojarlos fácilmente del poder.

Los liberales cometimos un enorme error en Latinoamérica al posicionarnos en la equidistancia entre los Gobiernos ineficaces de derecha o izquierda y los populistas que llamaban a la puerta. No, no son lo mismo. Esos Gobiernos ineficientes, con todos sus errores, respetaban los principios básicos de la ley, la convivencia y el proceso democrático. Los populistas, cuando llegan, toman por la fuerza las instituciones y se perpetúan en el poder al precio que sea. No podemos cometer el mismo error de la equidistancia intelectual ante amenazas muy reales que afectarán a millones de personas, muchos de ellos votantes de opciones populistas.

Daniel Lacalle es economista y autor de La madre de todas las batallas, Nosotros los mercados y Viaje a la libertad económica.




1/11
🚨 ¿Sabías que el populismo tiene un manual destructivo?

Aquí las 10 metas que George Orwell identificó.
Míralo con atención.
Esto no es ficción: es lo que estamos viviendo.

2/11
DESTRUIR LA LIBERTAD.
El primer paso del populismo: acabar con las libertades individuales bajo promesas de “justicia”.
¿Te suena familiar?

3/11
2. EMPOBRECER AL PUEBLO.
Mantener al pueblo dependiente y pobre es la mejor forma de controlarlo.
Mientras ellos viven en la opulencia, el pueblo sufre.

4/11
3. DEFORMAR LA LENGUA.
Cambiar el significado de las palabras para confundir y manipular.
“Pueblo”, “democracia”, “progreso”… ya sabemos cómo lo usan.

5/11
4. ABOLIR LA VERDAD.
La verdad objetiva es el enemigo. Solo importa la “verdad oficial” del régimen.

6/11
5. SUPRIMIR LA HISTORIA.
Borrar o reescribir el pasado para que las nuevas generaciones no conozcan la realidad.

7/11
6. NEGAR LA NATURALEZA.
Atacar la familia, la biología y el orden natural.
Guerra contra todo lo que Dios estableció.

8/11
7. PROPAGAR EL ODIO.
Dividir a la sociedad: ricos vs pobres, campo vs ciudad, unos contra otros.
El odio es su combustible.

9/11
8. ASPIRAR AL IMPERIO.
No buscan gobernar, buscan un poder total, casi imperial, sin límites ni oposición.

10/11
9. DEFORMAR LA EDUCACIÓN.
Convertir las escuelas en fábricas de ideología en vez de formar personas libres y críticas.

11/11
10. FOMENTAR LA IGNORANCIA.
Un pueblo ignorante es más fácil de manipular.
La ignorancia es la madre de su poder.

Despierta Iberoamérica.

Comparte este hilo si estás del lado correcto de la historia.

¡Socialismo Nunca Más! 
🙏


VER+:

EL TRIUNFO DE LOS MEDIOCRES