EL Rincón de Yanka

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jueves, 31 de marzo de 2016

¡QUE NO TE ENGAÑEN!: PIENSA POR TI MISMO CON SENTIDO CRÍTICO



























No es lo mismo promover la separación Iglesia-Estado que tratar de acabar con la Iglesia para IDEOLOGIZAR el estado.
No es lo mismo abogar por un estado laico, que tratar de acabar con la religión para promover el LAICISMO.
No es lo mismo manipular a una sociedad carente de criterio, que intentarlo allí donde existen REFERENCIAS éticas y morales. 

¡Que no te engañen!: 
utiliza el PENSAMIENTO CRÍTICO.

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   VER+:

Difusión del humanismo clásico, renacentista y de inspiración cristiana. Valores humanos, ética, formación integral de la persona, espiritualidad, educación en valores y cultura. Renovación social. Biografías de filósofos, humanistas y grandes pensadores. Material bibliográfico y documental.



miércoles, 30 de marzo de 2016

LOS «NUEVOS DERECHOS» CONTRA LOS DERECHOS HUMANOS


Los «nuevos derechos» 
contra los derechos humanos
Decía mi querido y admirado padre Carlos Valverde, S.J. que los campos de exterminio nazi se gestaron años antes en las cátedras universitarias. Dicho de otra manera, el pensamiento precede e ilumina la acción y debemos ser conscientes de esa realidad para incidir en ella.
Sin pretender con ello comparar nuestro tiempo con el de Hitler, creo que los grandes asuntos sobre el ser humano, su naturaleza, dignidad y derechos fundamentales están sufriendo una deconstrucción programada cuyos resultados son evidentes en la legislación que afecta al matrimonio (desnaturalizado al perder su identidad esencial de unión entre hombre y mujer), el aborto (convertido en un derecho para la mujer y una obligación para los profesionales sanitarios), la procreación artificial (a la carta, mediante la selección de embriones, utilizando mediante contraprestación económica el vientre de una mujer …) y la identidad sexual de las personas (voluble al transmutarse en género que uno puede legalmente elegir desde la niñez, según las nuevas legislaciones).

Los fundamentos de esta realidad cambiante, que percibimos todos los días, los analiza con gran lucidez y claridad la profesora noruega Janne Haaland Matlary en su libro Derechos humanos depredados. Hacia una dictadura del relativismo (Ediciones Cristiandad). Es un libro cuya lectura aconsejo vivamente porque demuestra cómo la manipulación de los derechos humanos (los de 1945) es, en realidad, una espiral hacia los totalitarismos.

Y es que, como recuerda en el prólogo al libro el catedrático Rafael Navarro Valls, los derechos humanos tienden hoy a alargarse hacia el infinito convirtiéndose en una «espiral de reivindicaciones infinitas». El problema es que si los derechos humanos formulados en 1948 como una Declaración Universal se alteran constantemente al margen de la naturaleza y la dignidad de la persona, cualquier cosa que puedan imaginar, decidida por el legislador de turno, acaba convirtiéndose en derecho y todos nos tenemos que subordinar a él.

Por eso resulta fundamental que nuestros sistemas sociales y políticos y el marco jurídico que los refleje esté claro y sea conforme a la naturaleza, a la realidad y a la dignidad de la persona humana. Difícil tarea cuando la llamada «segunda transición» que se prevé en España no tiene más referencia ética que el deseo de algunas minorías y la acción organizada de determinados lobbies afanados por cambiar la realidad según sus gustos.

Me propongo trasladarles, con su permiso, breves reflexiones sobre esta silenciosa «revolución» de los derechos que, a la larga, pretende dinamitar nuestro modelo de convivencia.



VER+:

Informe sobre la vulneración y recorte de derechos fundamentales en las nuevas leyes autonómicas sobre «igualdad de género»


¿Qué valores democráticos?

Cada vez que los islamistas montan una escabechina en el pudridero europeo, hay que aguantar a los figurines con mando en plaza que, después de cumplir sus minutines de silencio, nos apedrean con una morralla de tópicos resobados y delicuescentes, infaliblemente rematados por una apelación retórica a los «valores democráticos» que «los violentos» nunca podrán derrotar. En esta apelación vacua (verdadero brindis al sol negro del eclipse moral) coinciden con la Liga de Imanes de Bélgica, que acaba de emitir un comunicado regadito de lágrimas de cocodrilo en el que invoca «los valores democráticos de la tolerancia y la vida en común»; y coinciden también con Cheffou, el «tercer hombre» del aeropuerto de Bruselas y reportero freelance que denunciaba gallardamente los «atropellos antidemocráticos» sufridos por los presos musulmanes en las cárceles belgas.

Y es natural que los figurines coincidan en su invocación de los valores democráticos con los imanes belgas y el terrorista Cheffou, puesto que todos ellos se están burlando de nosotros. Aunque, puestos a elegir entre burladores, nos quedamos con el terrorista Cheffou, que –como los bárbaros de Kavafis– al menos cuenta con una solución (aunque sea una «solución final») para el pudridero europeo, frente a los figurines, que sólo aspiran a que nos sigamos pudriendo, hasta convertirnos en una piara sensiblera e invertebrada a la que luego los terroristas puedan apiolar más fácilmente.

¿A qué «valores democráticos» se referirán estos figurines? Porque lo cierto es que el pudridero europeo se ha convertido en un parque temático de los contravalores más peregrinos, siempre en continua expansión gracias, precisamente, a los desvelos de sus figurines: ahora, por ejemplo, se acaba de proclamar democráticamente el «derecho» de los niños madrileños a recibir tratamiento hormonal si desean cambiar de sexo, para que el día de mañana tengamos Agustinas de Aragón con pene y Don Pelayos con vagina que defiendan como auténticos jabatos los valores democráticos contra los yihadistas.

Es, en verdad, demencial que sociedades hedonistas, escépticas y pusilánimes que chapotean en su propio vómito terminal mientras dejan que el mundialismo ausculte todos los orificios de sus hijos, se consuelen pensando que los asisten unos «valores democráticos» más fuertes que el odio de sus enemigos. Cuando lo cierto es que en el pudridero europeo no hay otro valor que la divinización/animalización del hombre, lograda a través de unos derechos humanos en constante mutación que primero destruyeron la vida social y familiar, después arrasaron las conciencias y ahora se disponen, en un asalto final, a mutar y destruir nuestra propia naturaleza.

Solzhenitsyn, refiriéndose a los grandes eclipses morales del siglo XX, afirmaba que Europa era víctima de un «arrebato de automutilación» y de «una conciencia humana privada de su dimensión divina». Este «arrebato de automutilación» a la postre se resume en un laicismo frenético, erigido en idolatría de obligado cumplimiento, que pretende erigirse en religión civil e imponer unos falsos dogmas por los que la gente estaría supuestamente dispuesta a dar la vida.

Pero las idolatrías sólo engendran gente dispuesta a matar mediante métodos cobardes (un venenito por aquí, un bombardeo con drones por allá), nunca a morir generosamente en defensa de los hijos (para entonces hormonados) o de la patria (para entonces un conglomerado plurinacional). Más pronto que tarde lo comprobaremos; pero cuando llegue ese día los figurines que hoy apelan vacuamente a los «valores democráticos» exclamarán prosternados: «¡Alá es grande!».


martes, 29 de marzo de 2016

DEL TERRORISMO FUNDAMENTALISTA AL LAICISMO NIHILISTA


Del terrorismo al laicismo
Eso del minuto o los minutos de silencio fue en sus orígenes una propuesta masónica para que no predominara en ningún funeral o expresión pública de condolencia la plegaria de ninguna confesión religiosa concreta. Es decir, quitaos de en medio todos los demás para quedarme yo solo en la tribuna pública.
Los terroristas islámicos volvieron a causar una matanza de personas indefensas e inocentes el martes 22 de marzo, ahora en Bruselas. ¿Autores? Sujetos relacionados con los causantes de los atentados de París en noviembre último. Primera deducción: los servicios de información y la policía belgas se han cubierto de gloria. ¡En buenas manos están las instituciones europeas y sus funcionarios, aunque tengan sueldos de fábula!

Como es habitual en estas situaciones, inmediatamente los políticos españoles de toda clase y condición montan el número -para que se les vea bien vistos- de concentrarse a las puertas del organismo al que representan, desde el más alto al más chico, a fin de guardar el masónico minuto o minutos de silencio en homenaje a las víctimas, como mandan los cánones laicistas. Minutos de nada. O sea, la nada como sublimación de la propia nada. Por lo que se ve, las víctimas del terror o la desgracia no se merecen una consideración mayor que su reducción a la nada. Ni siquiera una pequeña oración colectiva y pública. Si acaso el del violón tocando el ídem, acompañando a los mudos.

Eso del minuto o los minutos de silencio, que todo el mundo acata como si se tratara de una orden militar de obligado cumplimiento, fue en sus orígenes una propuesta masónica para que no predominara en ningún funeral o expresión pública de condolencia la plegaria de ninguna confesión religiosa concreta. De modo que, al imponerse el silencio, cada cual pudiera rezar en su intimidad lo que quisiera, pero sin condicionar o “molestar” a los demás con oraciones privativas de esta o la otra confesión, como si el silencio ritual no fuese una manifestación sectaria propia del laicismo. Es decir, quitaos de en medio todos los demás para quedarme yo solo en la tribuna pública.
El laicismo es una ideología de carácter totalitario, en tanto que pretende imponer su forma de ser y actuar a todo el mundo. En este sentido totalitario, es semejante a todas las ideologías totalitaria que han sido y son, como el marxismo-comunismo, el nazismo alemán, el fascismo italiano, etc. Menos violento que estos últimos, pero de objetivos igualmente absolutos y dominantes.
En su día, el laicismo fue una ideología de origen masónico que se decía liberal, pero hoy es sostenido y propagado por las formaciones marxistas, al menos en España, como el ya casi desaparecido PCE, IU, Podemos, las siglas regionales y locales que se mueven en su entorno, y el apoyo, a veces entusiasta, de algún tonto útil -los tontos útiles de toda la vida- como el PSOE, que no termina de superar los viejos resabios marxistas de sus orígenes, y ciertos dirigentes acomplejados del PP, como Cristina Cifuentes con sus numerosos modelitos de pasarela, el gallego Alberto Núñez Feijóo, la malagueña Celia Villalobos, esposa de Pedro Arriola, sociólogo de cabecera de Mariano Rajoy, etc.

Como España, según la Constitución, es un Estado aconfesional, muchos retuercen el concepto hasta convertir los actos públicos en meras expresiones laicistas. Si nos fijáramos un poquito en los USA -sólo un poquito, pero sin exagerar, no sea cosa que se irrite el alcalde comunista de Valencia-, recordaríamos que tras el ataque salvaje a las torres gemelas de Nueva York, el 11 de septiembre de 2001, las autoridades de la Unión, encabezadas por su propio presidente, el “malvado” George Bush jr., celebraron por las víctimas un funeral plurirreligioso, en el que participaron con sus oraciones un sacerdote católico, un pastor protestante, un rabino judío y un clérigo musulmán. Todos en perfecta armonía y absoluto respeto a los otros.

Hay que recordar también que los Estados Unidos, formados por emigrantes de muy diverso origen y distintas confesiones cristianas, crearon la primera democracia moderna, regida por la primera constitución de los tiempos nuevos que dejaban totalmente atrás al absolutismo. Democracia y constitución en las que se han inspirado todas las que vinieron después, y que todavía está vigente, sin que a ningún americano se le ocurra decir que, como tiene tantos años, se ha quedado vieja y hay que modificarla, como repiten aquí los que quieren dinamitar la Carta Magna española. Es la diferencia entre los que son demócratas de verdad desde su nacimiento y los “parvenu” batuecos. En fin, que a los españolitos nos toca convivir con indocumentados, necios, sectarios de izquierda y acomplejados de derecha. Al parecer es nuestro sino.


ISLAMIZACIÓN COMPLACIENTE DE EUROPA: DECADENCIA DE OCCIDENTE