EL Rincón de Yanka

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lunes, 19 de octubre de 2009

A MI EDAD








Cierto que fácil nunca, nunca ha sido
observaba la vida como la observa un ciego
pues lo que se dice a veces daña
mas lo que se escribe puede herir hasta morir.

Y me siento como quien sabe llorar todavía a mi edad
y agradezco siempre a quien sabe llorar de noche a mi edad
y vida mía que me has dado tanto dolor amor verdadero todo
mas gracias a quien sabe perdonar
siempre la puerta a mi edad.
.

Y que la vida te reserve lo que sirvas, pero
que llorarás por cosas feas y cosas bellas y que
que sin rencor tu miedo se convierta en tu cura
la alegría perdida regresa ahora y porque
porque solamente el caos de la retórica
confunde y modifica la coherencia histórica y
y porque Dios me ha sugerido que te he perdonado
y lo que dice Él, yo lo hago
de noche a mi edad...








domingo, 18 de octubre de 2009

PERMITIDME TUTEAROS, IMBÉCILES


Cuadrilla de golfos apandadores, unos y otros. Refraneros casticistas analfabetos de la derecha. Demagogos iletrados de la izquierda. Presidente de este Gobierno. Ex presidente del otro. Jefe de la patética oposición. Secretarios generales de partidos nacionales o de partidos autonómicos. Ministros y ex ministros –aquí matizaré ministros y ministras– de Educación y Cultura. Consejeros varios. Etcétera. No quiero que acabe el mes sin mentaros –el tuteo es deliberado– a la madre. Y me refiero a la madre de todos cuantos habéis tenido en vuestras manos infames la enseñanza pública en los últimos veinte o treinta años. De cuantos hacéis posible que este autocomplaciente país de mierda sea un país de más mierda todavía. De vosotros, torpes irresponsables, que extirpasteis de las aulas el latín, el griego, la Historia, la Literatura, la Geografía, el análisis inteligente, la capacidad de leer y por tanto de comprender el mundo, ciencias incluidas. De quienes, por incompetencia y desvergüenza, sois culpables de que España figure entre los países más incultos de Europa, nuestros jóvenes carezcan de comprensión lectora, los colegios privados se distancien cada vez más de los públicos en calidad de enseñanza, y los alumnos estén por debajo de la media en todas las materias evaluadas.

Pero lo peor no es eso. Lo que me hace hervir la sangre es vuestra arrogante impunidad, vuestra ausencia de autocrítica y vuestra cateta contumacia. Aquí, como de costumbre, nadie asume la culpa de nada. Hace menos de un mes, al publicarse los desoladores datos del informe Pisa 2006, a los meapilas del Pepé les faltó tiempo para echar la culpa de todo a la Logse de Maravall y Solana –que, es cierto, deberían ser ahorcados tras un juicio de Nuremberg cultural–, pasando por alto que durante dos legislaturas, o sea, ocho años de posterior gobierno, el amigo Ansar y sus secuaces se estuvieron tocando literalmente la flor en materia de Educación, destrozando la enseñanza pública en beneficio de la privada y permitiendo, a cambio de pasteleo electoral, que cada cacique de pueblo hiciera su negocio en diecisiete sistemas educativos distintos, ajenos unos a otros, con efectos devastadores en el País Vasco y Cataluña. Y en cuanto al Pesoe que ahora nos conduce a la Arcadia feliz, ahí están las reacciones oficiales, con una consejera de Educación de la Junta de Andalucía, por ejemplo, que tras veinte años de gobierno ininterrumpido en su feudo, donde la cultura roza el subdesarrollo, tiene la desfachatez de cargarle el muerto al «retraso histórico». O una ministra de Educación, la señora Cabrera, capaz de afirmar impávida que los datos están fuera de contexto, que los alumnos españoles funcionan de maravilla, que «el sistema educativo español no sólo lo hace bien, sino que lo hace muy bien» y que éste no ha fracasado porque «es capaz de responder a los retos que tiene la sociedad», entre ellos el de que «los jóvenes tienen su propio lenguaje: el chat y el sms». Con dos cojones.

Pero lo mejor ha sido lo tuyo, presidente –recuérdame que te lo comente la próxima vez que vayas a hacerte una foto a la Real Academia Española–. Deslumbrante, lo juro, eso de que «lo que más determina la educación de cada generación es la educación de sus padres», aunque tampoco estuvo mal lo de «hemos tenido muchas generaciones en España con un bajo rendimiento educativo, fruto del país que tenemos». Dicho de otro modo, lumbrera: que después de dos mil años de Hispania grecorromana, de Quintiliano a Miguel Delibes pasando por Cervantes, Quevedo, Galdós, Clarín o Machado, la gente buena, la culta, la preparada, la que por fin va a sacar a España del hoyo, vendrá en los próximos años, al fin, gracias a futuros padres felizmente formados por tus ministros y ministras, tus Loes, tus educaciones para la ciudadanía, tu género y génera, tus pedagogos cantamañanas, tu falta de autoridad en las aulas, tu igualitarismo escolar en la mediocridad y falta de incentivo al esfuerzo, tus universitarios apáticos y tus alumnos de cuatro suspensos y tira p’alante. Pues la culpa de que ahora la cosa ande chunga, la causa de tanto disparate, descoordinación, confusión y agrafía, no la tenéis los políticos culturalmente planos. Niet. La tiene el bajo rendimiento educativo de Ortega y Gasset, Unamuno, Cajal, Menéndez Pidal, Manuel Seco, Julián Marías o Gregorio Salvador, o el de la gente que estudió bajo el franquismo: Juan Marsé, Muñoz Molina, Carmen Iglesias, José Manuel Sánchez Ron, Ignacio Bosque, Margarita Salas, Luis Mateo Díez, Álvaro Pombo, Francisco Rico y algunos otros analfabetos, padres o no, entre los que generacionalmente me incluyo.

Qué miedo me dais algunos, rediós. En serio. Cuánto más peligro tiene un imbécil que un malvado.



ARTURO PÉREZ-REVERTE
PATENTE DE CORSO

XLSemanal
23 de Diciembre de 2007

DEMOCRACIA DEMAGOGA



sábado, 17 de octubre de 2009

PADRE LUIS BOLLA: 50 AÑOS EN LA SELVA AMAZÓNICA

“Yamkuam”, estrella del camino

El padre Luis es fino por italiano, sencillo por salesiano, misionero por sacerdote, “selvano” por opción, pues lleva más de 50 años en las selvas amazónicas. Es dulce, tenaz, de fe profunda, optimista, “indígena con los indígenas”. Su vida supera el perfil de misionero que soñamos de pequeño. Me enorgullece ser su hermano y amigo.
- Amigo Luis, ¿es pasión, inconsciencia o “adicción”, el seguir en la selva durante más de 50 años, así, ya tan…“madurito”?
Respuesta - Estos cincuenta años no son más que entrenamiento (risas). Dice el calendario que tengo 76 años, pero el espíritu asegura que son muchos menos. Creo al espíritu. No dejaría la selva por nada. Sí, es asunto de pasión o, si quieres, de “adicción”.
P. - ¿Es verdad que durante la salvaje Guerra Mundial soñaste con ser misionero en la selva?
R. - Sí, sí, a mis doce años (1944), en plena guerra, ya el Espíritu fue modelando mi vocación salesiana y, además, para la selva. Lo sentí como una llamada divina: “Serás misionero en la selva para dar mi palabra a pueblos aborígenes y caminarás a pie muchísimo”. ¡Se cumple!

P. - ¿Qué recuerdas de tus primeros pasos… antes de tus inmensos viajes por aire, mar, ríos y selva?
R. - Pues, fíjate, salí de una pequeña ciudad de Italia, me hice salesiano en 1949, y a los 21 (1953) partí del puerto de Génova. Muy dura la despedida... Se deja todo. Y, en aquella época, me hacía la idea de no volver a ver a padres, familiares, amigos… Dije al Señor: “lo dejo todo en tus manos, sólo tú estás en mi vida”. Estos pasos sí que fueron de gigante.
P. - ¿Cómo viviste los primeros contactos con Ecuador y shuar…?
R. - Al poco de llegar a Ecuador, compaginaba estudios y actividad misionera, el estudio de costumbres y de lengua achuar. Toda mi jornada en el internado con asistencia, escuela y trabajo. ¡Una especie de “noviciado misionero”! Hice la teología en Bogotá (Colombia), donde me ordené. Me mandaron a Macas (Ecuador), allí trabajé en ambiente de colonos ecuatorianos venidos de la sierra. Al año fui a la misión más alejada en el Vicariato de Méndez (cuatro días a pie).

P - Muchos te conocen como un cura totalmente identificado con los achuar.
P.-.Pues así me siento. En el 1971 pedí vivir como ellos, en sus estructuras indígenas. Me comprometí a tres cosas:

1. No coger tierra, ya que pertenece a los achuar; 2. Insertarme entre ellos: estilo de vida, casas, alimentos, vestido, lengua, etc. sin perder mi identidad de sacerdote salesiano; 3. No pedir apoyo económico al Vicariato o la Congregación, confiando en la ayuda de Dios.

P. - Te imagino como a un san Pablo itinerante y “selvático”, con toda clase de peligros.
R. - Caminar por la selva, por caminos interminables, sin aceras, sin semáforos ni cláxones, suena a liberación… Pero he tenido para “distraerme” los peligros típicos de la selva más las amenazas de muerte de los narcotraficantes, madereros y militares. Los entiendo, los amo, los perdono. A los nativos, intento llevarles mensajes de evangelio, dignificar su rica cultura y hacerla llegar a otros ambientes donde se les desconoce, infravalora, soporta o persigue.
P. - Y siguiendo con San Pablo, ¿qué te pasó con el caballo?
R. - Una noche iba a caballo con un salesiano hacia los Andes, cuando el pobre caballo rodó por un precipicio… ¡Con qué fe invoqué a María Auxiliadora! Mi alforja cayó al río y perdí todo. Sólo vi flotar unos papeles con las cuatro frases de achuar que había ido aprendiendo. Al verlos, “leí” el mensaje de Dios: dedícate con todo el empeño a aprender la lengua y más tarde a escribirla.

P. - Para ti no hay fronteras ni naciones, sólo personas y etnias…
R. - Efectivamente, el Rector Mayor, Don Viganó, me permitió pasar a la Inspectoría de Lima-Perú donde viven las dos terceras partes de los i>achuar. Allí ayudo todo lo que puedo a las Comunidades indígenas, en organización de aldeas, escuelas… y en la evangelización (son animistas, no había presencia cristiana). Formé los primeros animadores y catequistas.
P. - ¿Cómo te apañabas para hacer cosas tan “sociales” y evangelizar?
R. - Algunas veces me ha acompañado algún hermano salesiano en estas misiones, otras me ayudaban los cristianos que se iban formando a través de un catecumenado. Los indígenas son muy cordiales conmigo, me ven como de los suyos y me ayudan siempre. Los textos de formación son en su lengua. Este año ya hemos tenido algunos diáconos.
P. - Ahora, muchos te conocen por tus escritos del mundo achuar, obra de extraordinario valor.
R. - Como mi opción prioritaria es convivir con los achuar, hablo su lengua, y trato de ayudarles a que tomen el futuro en sus propias manos. También su fe cristiana. Por eso, he traducido el achuar al castellano; también la serie de libros Mundo Achuar, que presenta historia, tradiciones, costumbres, lengua, mitos, cantos y naturaleza… También, evidentemente, he escrito libros de catecismo. Lo más reciente, la traducción del Nuevo Testamento. No olvidemos: su cultura era solamente oral.

Luis, gracias porque en tu largo caminar te has parado en nuestra casa del Boletín. Nosotros informamos. Tú haces la fe más encarnada, la Iglesia más creíble, nuestra Familia más salesiana, es decir, más misionera. ¿Qué decía tu madre al verte así tan “indígena? ¿Qué dicen tus hermanos salesianos? Ya sé que sólo te importa lo que dicen los indígenas: “Yamkuam”, estrella del camino. ¡Bonito!

Alfonso Francia
Boletín Salesiano
Septiembre 2009

Un misionero salesiano que entregó su vida al pueblo Achuar en la Amazonía de Perú y Ecuador. Su proceso de beatificación fue iniciado, tal cual se informó en las últimas horas desde Lima
Luigi (Luis) Bolla es de origen italiano, pero con corazón en la Amazonía. Nació el 11 de agosto de 1932 en el seno de una familia muy cristiana. Su ingreso al oratorio salesiano aconteció cuando tenía 12 años, desde ese momento su deseo de ser sacerdote ya se había hecho latente.
No obstante, su misión estaría arraigada lejos de Italia. Según recuerdan reseñas, al poco tiempo de aquel ingreso sintió una voz que le decía: “Serás misionero en la selva entre indígenas y les anunciarás mi palabra. Caminarás muchísimo a pie”.
Aquello se hizo realidad. Luego de sus primeros votos salesianos en 1949, allá por 1953 con 21 años partió como misionero a Ecuador. En octubre de 1959 fue ordenado sacerdote y de manera inmediata aprendió español y la lengua indígena “shuar”.

Proclamar el evangelio a los Achuar

Los Achuar, pueblo originario perteneciente a la familia jivaroana, ubicados en zonas ribereñas y en las fronteras entre Ecuador y Perú, fueron casi desde un comienzo el anhelo y dedicación de vida del padre Bolla. Por ellos quería entregar su vida. Fue así que viendo que la mayoría se encontraba en Perú viajó a ese país en 1984 para integrarse a la Inspectoría Salesiana Santa Rosa de Lima. Ahí, a través del Vicariato Apostólico de Yurimaguas, proclamó el evangelio y se hizo uno con sus hijos. No en vano a través de diversas imágenes, sin perder su identidad sacerdotal, se lo ve portando atuendos típicos y viviendo como ellos.
Bolla también trabajó intensamente por los Achuar, a quienes acompañaba fomentando la educación, la salud y el desarrollo humano. Ello lo llamaron “Yànkuam”, que significa “Estrella que ilumina el camino”. Murió el 6 de febrero de 2013 en Lima.