FIRMEZA
La rabia enceguece al oprimido;
pero la firmeza valiente amedrenta a su opresor.
-El miedo nos somete
-La rabia nos ciega
-La seducción nos hechiza.
Cuando seamos capaces de superar estas tres barreras encontraremos las armas para esta contienda:
-Serenidad
-Convicción
-Coraje
-Firmeza
La convicción requiere indagación y discriminación (ambas imposibles sin la adecuada serenidad)
Quienes caminan sobre el suelo firme de la convicción, encuentran ese coraje que derriba el artificio verborréico (tan utilizado por quienes ocultan su codicia bajo el disfraz de su hipocresía).
Las ideas nos dividen, las actitudes nobles nos unen.
Cultivemos una convicción serena y valiente y enfrentemos con firmeza al verdadero enemigo.
No olvidemos que la lucha externa es el reflejo de la interna y que el engaño interno es lo que facilita el externo.
Cultivando nuestro interior recuperemos esa fuerza y dignidad que nos pertenece.
Sólo guarnecidos de esta forma podremos vencer al enemigo externo.


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