EL Rincón de Yanka: NACEN NUEVOS MODELOS ECLESIALES, Y MUEREN OTROS...

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¡BIENAVENTURADA NAVIDAD!

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lunes, 31 de agosto de 2015

NACEN NUEVOS MODELOS ECLESIALES, Y MUEREN OTROS...

Nace una Iglesia, muere otra




Asistimos a todo un cambio de época y de paradigma en la Iglesia, en donde se intuye que muchas cosas van a cambiar.


La pregunta que emerge de toda esa situación es la siguiente, ¿está la iglesia ejerciendo un ministerio pertinente a las necesidades de estos tiempos?. No hay duda que son tiempos de desafío para la renovación de la Iglesia. Hoy más que nunca la Iglesia necesita ser una Iglesia renovada y renovadora de la vida. 

Personalmente estoy convencido que el Espíritu Santo dirige la iglesia como Cuerpo de Cristo y tiene el poder para provocar los cambios que sean necesarios para la expansión del Reino de Dios de tal manera que pueda ser una comunidad pertinente al contexto socio-cultural en que se encuentra ubicada. 

A través de mucho tiempo hemos venido utilizando modelos inspiradores de la iglesia y su misión inspirados en la literatura bíblica y la tradición eclesiástica. Del recuerdo de las mismas y de lecturas realizadas resumo algunos de mis apuntes entendiendo su pertinencia para la iglesia hoy. Para comenzar debemos con meridiana claridad entender que la iglesia es en primer lugar una comunidad y por lo tanto dinámica. 
El ministerio de la Iglesia es la continuación del ministerio de Jesús. El ministerio de Jesús fue definido como el anuncio del comienzo del Reino de Dios, invitando a los individuos a arrepentirse y ser discípulos de la comunidad del Reino. (Marcos 1:14-15) Por lo tanto, la iglesia es el resultado del ministerio que comenzó Jesús sobre su proyecto para la humanidad, el proyecto del Reino.




La Nueva Evangelización no se trata de una serie de actividades programadas con motivo de la temática eclesial para un año, ni de poner la coletilla de Nueva Evangelización a todo lo que hacíamos desde hace décadas. Tampoco se trata de empezar a salir de nuestros templos a intentar ganar todo lo que hemos perdido en el último siglo, para volver a aquellos felices e idealizados tiempos en los que las iglesias estaban llenas.

Se trata de la conversión pastoral de toda la Iglesia, y esto no es algo que se haga de la noche a la mañana. 


Tampoco es algo que se pueda hacer sin dolor, pues muchas de las que  Aparecida denominaba “estructuras caducas”, están llamadas a desaparecer.



La cuestión no es si van a desaparecer estructuras, modos de hacer pastoral y costumbres que hemos absolutizado hasta el punto de sacralizarlas y hacerlas poco menos que imprescindibles para la salvación. La verdadera cuestión es si seremos capaces de reconocer que están caducas a tiempo, antes de que el inexorable paso del tiempo y la decadencia que tanto nos afanamos en gestionar, acaben por derribarlas cuando ya sea demasiado tarde para reaccionar.


No se trata simplemente de la tensión entre el mantenimiento y la evangelización, pues la conversión pastoral a la que nos invita la Evangelii Gaudium es algo tan esencial a la Iglesia como su identidad misma.

No se trata de que la Iglesia tenga una misión, sino de que la misión de Cristo tiene una Iglesia, la cual ha de volver a sus inicios y configurarse como una Iglesia de discípulos, en vez de como una máquina de hacer cristianos a base de bautizar e impartir sacramentos indiscriminadamente haciendo oídos sordos a algo tan básico como el que la fe de los recipientes brilla por su ausencia.

La nueva Iglesia que está naciendo de la Nueva Evangelización no es la que llama la atención de los titulares de los periódicos religiosos, empeñada en tener números, hacer actividades fuera de las cuatro paredes del templo, reformular planes de pastoral, maquillar estilos y contentarse con las estadísticas aparentes, sin profundizar en la raíz de las cosas.
Es una Iglesia profundamente interesada en volver al primer momento, a la primera hora del Espíritu Santo, reencontrarse con Jesucristo, reconstruir la comunidad básica que es la célula y apoyarse en los obispos y sacerdotes renovando en ellos la figura del padre y el pastor, aferrándose al tesoro que es tenerlos.
Es una Iglesia que no cree en el mantenimiento de unas estructuras que ya no dan vida y que lucha por no morir ahogada en el estéril intento de aguantar como se puede un edificio que se tambalea e inexorablemente se va a caer.

Y lo mejor es que lo hace con fidelidad y amor leal a la Iglesia y a sus legítimos pastores, sabedora de que lo que sea que venga, ha de partir de una vivencia cristiana lo suficientemente madura para reconocer que a quien seguimos es a Jesucristo y lo hacemos dentro de la Iglesia, porque fuera de ella estamos perdidos a nosotros mismos.

No es fácil hablar de una Iglesia que nace, porque aunque no se diga, esto significa que hay una Iglesia que se está muriendo. Reconocer el dolor que esto conlleva y el quebrantamiento que supone es la única manera de empezar a poner fundamentos. Sin absurdas contraposiciones, ni pretensiones de tener la verdad absoluta. En fidelidad y sintonía con lo que está pidiendo el Papa y el Magisterio. Con valentía y gallardía para mirar al presente y preguntarnos a dónde nos lleva lo que estamos haciendo. Sin protagonismos, ni personalismos, pues en esta guerra todos somos peones y sólo hay un estratega y un general, y este es Cristo.
Muchos no lo entenderán y hasta se escandalizarán, apresurándose a anatemizar a todo el que les quiera sacar de su comodidad y de la seguridad de lo de siempre. 
Otros lo malinterpretarán, haciéndose una Nueva Evangelización a la medida de sus aspiraciones y esquemas mentales o simplemente quedándose en lo exterior sin profundizar en lo que realmente importa.

Otros creerán que las tienen todas consigo porque sí lo han entendido, pero la inspiración del Espíritu Santo y su labor son como el viento que nadie sabe de dónde viene ni a dónde va.

La cuestión para todos, y me incluyo el primero, es si sabremos rezar el hágase tu voluntad de verdad, y tendremos la gracia de no estorbar mucho a lo que Dios quiere hacer, no vaya a ser que unos y otros acabemos por ahogar al Espíritu, encerrándolo en las cuatro paredes de nuestra corta visión.

Al final una nueva iglesia es aquella que busca la santidad y el reino de Dios por encima de todo, sabiendo dejar a Dios ser Dios... pero ojo que no es por decir Señor, Señor... sino por hacer lo que Él nos manda, como nos convertimos en verdaderos discípulos de Cristo y piezas útiles —hechas de puro impedimento, pero redimidas por su gracia— en este apasionante cambio de juego que es la Nueva Evangelización.



MODELOS DE LA IGLESIA
 PARA LOS NUEVOS TIEMPOS

1- Una iglesia de puertas abiertas (Jn.4:9)
Se compone de una comunidad inclusiva, no exclusiva. Una iglesia abierta a la variedad, a la flexibilidad, a la creatividad. Atienden a toda persona por igual sin tomar en cuenta su origen, raza u otra distinción. Su lema es “hay que pensar y dejar pensar a la gente”. Su principio es el de amar como Cristo amó.

2- Una iglesia hacedora de discípulos. ((Mt.28:19)

Sus integrantes están comprometidos en la construcción del Reino, desde la iglesia local hasta la formación de pequeños grupos o células que se extienden por toda la comunidad en que se encuentra ubicada. Esa comunidad multicelular entiende que como grupo la iglesia tiene que envolverse en una relación más cercana, más familiar en un funcionamiento de grupo primario (cara a cara).

3- Una iglesia centrada en la familia: (Lc.10:38-42)
Su principal actividad es atender las necesidades de la familia. Mantienen un culto inspirador siendo facilitadora del encuentro de la gente con Jesús, en una relación profunda e íntima con Dios. Conscientes de que son parte vital en la construcción del Reino de Dios. Comprometidos con el Reino.

4- Una iglesia del “lebrillo y la toalla”: (Jn. 13:1-5)
Una comunidad que se envuelve en acciones concretas de ayuda a sus miembros y a la
comunidad. Realiza variedad de actividades como el levantar fondos para ayudar a personas que no puedan pagar gastos de funeral, tienen ministerios de consejería en crisis, matrimonial y familiar. Organiza equipos de ayuda en momentos de crisis por algún desastre, da de comer y visita a la gente en necesidad. Crea redes de servicios profesionales en salud, servicios de búsqueda de empleo y legales, entre otros.

5- Una iglesia cuyo lema es: Tú eres importante para Dios (Mc.10:46-52)
Una iglesia que valora a la gente y sus relaciones. Sacrifica, formas y estilos, no personas.
Entiende que cada persona es importante. Se busca fortalecer las relaciones, no en la estructura. El liderazgo desarrolla el entendimiento que el evangelismo y el discipulado es una tarea personal. Ven que cada miembro que llega a ser un ministro (Ministerio universal de todos los creyentes). Hacen uso de células de grupo para realizar el ministerio y éstas sirven de enlace a la iglesia y su programa de actividades.

6- Una iglesia liberadora (Jn 8:32-36)
Una iglesia que flexibiliza su estructura para adaptarla a nuevas formas que sean pertinentes a la cultura de cada comunidad particular. Mantienen la sensibilidad ante la diversidad cultural encontrando variadas maneras de servir a cada persona de acuerdo a su realidad cultural. Mantienen una atmósfera buena y abierta donde permiten a la gente manifestar sus emociones y hacen espacio para la interacción espontánea. El pastor o la pastora ofrece un sermón con orientación bíblica y a su vez que sea pertinente a la vida moderna. La iglesia posee una clara visión y misión del servicio al dirigir a las personas a un encuentro con la vida de Dios manifestando el amor transformador de Jesucristo.

7- Una iglesia multi-generacional (1 Jn. 2,13s; Mt. 19, 13-15; Sal. 92, 15-16)
Su programa está diseñado para atender las necesidades y ofrecer participación a niños, jóvenes y ancianos, entre otros. De manera especial, a los jóvenes, ya que estos se enfrentan a un mundo de crisis y cambios que les afectan en su etapa crucial de vida.
Una iglesia que procura de manera práctica expresar el amor y el cuidado personal. Su liderazgo es funcional. Cada líder es responsable de su “ministerio” o área de trabajo. Mantienen la Prioridad de la oración en todas sus actividades y son flexibles ante los desafíos que se les presentan.

8- Una iglesia de gracia carismática y dones espirituales 1 Co. 4:1-2; 12:11,15-20.
Son una comunidad con claridad “del sacerdocio de todos creyentes”. No mantienen un sistema jerárquico, entienden que los laicos pueden realizar el trabajo extraordinario de Dios. Mantienen la dinámica de una familia dirigida por Cristo y el Espíritu Santo quien imparte dones a sus miembros para edificarse uno al otro en el Cuerpo de Cristo. Sienten la necesidad de buscar el poder espiritual. Procuran ministrar a las personas enfermas. La buena labor cristiana es probada por los frutos. Son apasionados por vivir una vida de intima relación con Cristo y su ministerio.

9- Una iglesia de compañerismo cristiano (koinonía) (Hch.2:42-47)
Una iglesia con orientación cultural que desarrolla actividades que promueven el compartir entre sus miembros. Ofrecen antes y después de los servicios el compartir café y pan o galletas. Desarrolla también grupos pequeños de estudio para crecer en la fe y en el discipulado cristiano. Funcionan como una “iglesia del camino” procurando alcanzar a la comunidad ofreciendo alimentos y ropa a personas en necesidad, en ministerios en las cárceles, hospitales y trabajando en reparaciones en hogares de familias de escasos recursos.

10- Una iglesia tecnológica y cibernética (Rm.12:2)
Son una iglesia que ha incorporado los adelantos tecnológicos a su vida congregacional, en la medida de sus posibilidades. Procura desarrollar su página en la web para promover sus creencias, actividades y mantener comunicación por correo electrónico con los que la visitan.

11- Una iglesia orientada en imágenes bíblicas (Mt.5:14-16)
Una iglesia organizada estructuralmente y en su programa orientada con imágenes de la Biblia, entre ellos, “Pablo y el cuerpo de Cristo”, “Nehemías y la construcción de las murallas”, “Doce tribus de Israel: ministerio de los doce”. Es una iglesia que conoce la efectividad de la comunicación por medio de las metáforas de contenido bíblico y su aplicación a la organización, estructura y funcionamiento de la misma.

12 – Una iglesia que sana corazones rotos ( Lc.4:18)
Es una iglesia que al igual que el evangelista Lucas pone énfasis en la sanidad. Ve cómo Dios continúa sanando de manera holística (espíritu,alma y cuerpo) al ser humano. Sigue la
ilustración de la niña que lleva su muñeca al pastor y le pregunta “¿es aquí donde reparan
muñecas?” a lo cual el respondió, si es aquí donde se reparan. Esta congregación sabe que
individuos, instituciones y grupos ejercen mucha influencia sobre las personas y que hay
muchos/as que han sufrido heridas que necesitan ser sanadas. Presta atención incluso a aquellas personas que han sido víctimas de la discriminación ideológica, política, racial y religiosa.

13- Una iglesia posmodernista (Rm.12:2)
Formar parte de una comunidad auténtica. Mantiene una apertura a que las personas en esta
época postmoderna ofreciendo el espacio para la libertad de investigar, buscar, y para hacer
preguntas sin condenar o presionar. Es una comunidad de personas cristianas abiertas a nuevas formas o estilos de vivir la vida cristiana. En estos nuevos tiempos la iglesia se encuentra ante nuevos desafíos para servir mejor. Por lo cual es imperativo el desarrollar nuevos modelos, formas y ministerios de expresión de la vida congregacional y de su misión.

Hay congregaciones que muestran en su estructura y funcionamiento uno de los modelos presentados, otras muestran una combinación de varios de los mismos. Los modelos no acaban, pueden haber tantos como produzca la imaginación creativa o la realidad cultural. Dulles, por ejemplo, presenta a la Iglesia como modelo “sacramental”, “de personas peregrinas”, “de la iglesia sirviente”, entre otros.


Se hace imperativo que comprendamos la importancia de estos modelos y su valor para la misión de le Iglesia. La intolerancia, los estilos rígidos, el celo, el querer controlar y mantener el poder pueden ser los obstáculos que confrontan estos modelos cuando son implementados dando lugar a malos entendidos y crisis innecesarias. Los pastores deben saber comunicar el uso intencional de estos modelos.



Dios les ayude en la sagrada misión de “id, y haced, discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”. (Mt.28:19)



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HACIA UN NUEVO MODELO PARROQUIAL Y ECLESIAL