EL Rincón de Yanka: Mentiras convenientes e intereses inconfesables en la 'Lucha contra el Calentamiento Global'

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martes, 14 de diciembre de 2010

Mentiras convenientes e intereses inconfesables en la 'Lucha contra el Calentamiento Global'


Una gran operación propagandística para garantizarse el apoyo de la opinión pública en la actual guerra mundial por mantener el dominio occidental sobre las fuentes de energía.

A finales del pasado mes de noviembre, en un colegio Sevillano, Francisco Oñate, Director del Servicio de Educación Ambiental de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía y miembro del proyecto Climate-Projet Al Gore, desarrolló una conferencia con el título “Educación y Medioambiente”.

Fue una exposición simplista y llena de mentiras, si entendemos como mentira no sólo falsear la realidad sino, además, ocultarla.

Comenzó su intervención defendiendo y alagando a Al Gore creador del proyecto que venía a defender, ya que ha sido uno de los 200 miembros que Al Gore ha estado adoctrinando para estos menesteres en su gira por España.

Al nombrar a tan “ilustre ecologista” se olvidó de algunos datos de su currículum (que no tiene desperdicio). Podría haber ilustrado su charla con ejemplos de cómo este “ilustre ecologista”-Gore- entiende en su vida y en sus actuaciones el ecologismo. Por poner algunos ejemplos podemos destacar los siguientes:

Al Gore, el que fuera vicepresidente del gobierno de Clinton en EEUU, se ha vuelto en el profeta del Medio Ambiente. Pero, no gratis. Al Gore en sólo siete años ha aumentado su fortuna cincuenta veces más. Según los datos publicados por el diario El Economista, Al Gore cobra entre 69.000 y 117.000 euros por discurso. Dos de esas conferencias las ha dado ya en España, en las islas Canarias, donde ha encontrado a generosos anfitriones que le han extendido un cheque por valor de 480.000 euros, o lo que es lo mismo, 80 millones de las antiguas pesetas. 100.000 € corrieron a cargo del Gobierno de Canarias, esto es, de todos y cada uno de los canarios, y el resto a cuenta de un grupo de empresarios locales capitaneado por el constructor y hotelero Santiago Santana Cazorla.

La organización Fármacos Contra el Sida para África (AIDSDA), denunció que en 1998 y 1999 el vicepresidente Al Gore amenazó a Sudáfrica con que EEUU le retiraría toda ayuda económica, a menos que abandonara sus planes de fabricar e importar medicamentos genéricos más baratos para el tratamiento del VIH–SIDA, hecho que supuso la condena a millones de africanos a una muerte lenta y horrible , aliándose -el Vicepresidente norteamericano- con industrias farmacéuticas, las mismas que pagaron su posterior campaña electoral del año 2000.

En 1998, Clinton y Al Gore bombardeaban con más de 12 misiles de crucero la fábrica de medicamentos El Shifa en Sudán, con la excusa fraudulenta de que producía armas químicas (lo que se comprobó ser absolutamente falso). Tuvo como resultado destruir la producción del 90% de los medicamentos esenciales que se utilizaban en el país y su independencia con respecto a las multinacionales médicas. Es incalculable el número de sudaneses que murieron por no disponer de los medios para tratar las enfermedades mortales.

Entonces, como ahora, Gore abrazó el genocidio contra el Tercer Mundo disfrazado de "ecología” elogiando el libro de Paul y Anne Ehrlich, The Population Explosion (La explosión demográfica. Simon & Schuster, Nueva York, 1990), y apoyando plenamente su exigencia de que se tomen medidas para reducir la población en los países más pobres del mundo. Gore no sólo les dio su apoyo por escrito, sino que defendió estas medidas en su diatriba "ecologista” de 1992, “La Tierra en juego”.

Oñate, después de omitir este espeluznante currículum de su maestro afirmó que el cambio climático es uno de los grandes problemas que tiene planteados la humanidad ilustrando su afirmación con impactantes dispositivas de deshielos, industrias contaminantes, inundaciones, etc. Aseguró, además, que el cambio climático es una tesis, que ya no está en debate, pero omitió que muchos científicos no ven el planteamiento tan catastrofista que Al Gore plantea y que, por ejemplo, el Juez británico Michael Burton (Magistrado del Tribunal Supremo de Londres), denunció el contenido tendencioso de su documental y reveló nueve incómodas mentiras considerando que varias de sus conclusiones se realizan en “un contexto de alarmismo y exageración”. Por ejemplo, se centra en el 2% de la superficie de la Antártida que se está calentando e ignora el 98% restante, que se está enfriando, lo que hace que el continente en su conjunto esté ganando hielo. Hace unas predicciones apocalípticas muy espectaculares sobre el hundimiento bajo las aguas de ciudades emblemáticas, pero para ello multiplica por más de diez la peor previsión existente de aumento del nivel del mar.


El primer problema que tiene planteada la humanidad es el hambre que sufre más del 80% de la población mundial; sin embargo, ni una sola diapositiva, ni una sola palabra mostró este drama.
Insistió Oñate en que los factores que están llevando a este “calentamiento climático” son: La explosión demográfica, la revolución científica y tecnológica y nuestra forma de pensar. Y las defendió aludiendo que ya somos muchos y que, sobre todo, en los países en vías de desarrollo es donde más crece la población, siendo un peligro pues piden consumir lo mismo que nosotros.

Oñate defendió que el mercado está interesado también en el medioambiente, optando por la tecnología verde y nombró la “actitud ética” que están teniendo algunas empresas multinacionales como la general Motors, la Ford, Honda o Toyota. Aseguró que el gasto que se está destinando a investigación I+D está siendo mayor que en otras investigaciones como la energía nuclear. De nuevo mintió ya que la mayor parte del presupuesto de I+D está siendo destinado a la fabricación de armamento que sale más rentable. Se olvidó de nombrar a los millones de muertos que producen la ética asesina de muchas multinacionales con el apoyo de “nuestros” gobiernos en su afán de controlar las riquezas de los pueblos del sur para satisfacer nuestro consumo. ¡Ah, y sin olvidar el Protocolo de Kioto, dictado por los países enriquecidos para sus intereses y que ni siquiera ellos llegan a cumplirlo!

Para terminar planteó a la audiencia algunos “proyectitos”, como él mismo los denominó, en el que la Junta de Andalucía se ha comprometido y en los que se proponen acciones individuales como el uso de bombillas de bajo consumo, gastar menos luz, el reciclaje, etc. Y mientras, el “Pepito Grillo” de la Ecología”, el señor Al Gore, gasta en su casa en un mes la energía que un estadounidense medio gasta en un año, teniendo en cuenta que un estadounidense consume 20 veces más que un europeo. O que se desplaza con un jet privado, o que es dueño de una mina que emitió 1,8 millones de kilos de vertidos tóxicos durante tres años (según el diario The Tennessean).

El problema de la contaminación atmosférica se resolverá por añadidura con el fin del consumismo patológico en los países enriquecidos y el despilfarro criminal de recursos naturales que éste genera.

Nuestro ponente mencionó en algún momento de su exposición los premios otorgados al señor Al Gore como el Príncipe de Asturias o el Premio Nobel de la Paz.

El premio Príncipe de Asturias se concede “a la persona, personas o institución cuya labor haya contribuido de forma ejemplar y relevante al mutuo conocimiento, al progreso o a la fraternidad entre los pueblos”. No es justo otorgar un premio a quien está al servicio de los intereses de la poderosa industria farmacéutica y que ha contribuido a un mundo más injusto y menos fraterno. Son muchos los líderes mundiales que defienden una ecología inhumana, contra la especie menos protegida y la única sagrada de la faz de la Tierra: el ser humano.

Mentiras convenientes e intereses inconfesables en la “lucha contra el calentamiento global”, que no es más que una gran operación propagandística para garantizarse el apoyo de la opinión pública en la actual guerra mundial por mantener el dominio occidental sobre las fuentes de energía. Un obsceno circo político a escala mundial con mareantes cifras de dinero público de por medio.


Autor: Marina ponce- Fecha: 2009-02-11

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En 2009 el Panel de expertos de la ONU sufrió el mayor golpe a su credibilidad

Uno de los países peor parados por el calentamiento global durante este siglo sería España, según el último informe del IPCC Teresa Ribera considera que “precisamente la mayor crítica que pudiera hacerse a los informes del IPCC es su conservadurismo con respecto al estado de la ciencia”. 

El filtro del IPCC está compuesto por 4000 científicos propuestos por los gobiernos y dirigidos por la Convención de la ONU para el Cambio Climático. Se reúnen en tres grupos de trabajo y elaboran un monumental informe que se condensa en un resumen ejecutivo de 30 folios, que es lo que al final llega a los despachos de los dirigentes y a las redacciones de los medios de comunicación.

En ese resumen también participan los gobiernos, que revisan punto por punto cada una de sus afirmaciones y vetan aquellas expresiones con las que no están de acuerdo. “Se aprueban por parte de los gobierno índices que ya de por sí son conservadores porque ha de haber un consenso respecto al conjunto”, explica Ribera.




El calentamiento global no es ciencia, 
es ideología

En las últimas décadas venimos siendo bombardeando mediáticamente con mensajes apocalípticos sobre las devastadoras consecuencias del calentamiento global, culpabilizando a la humanidad por el supuesto incremento de las temperaturas y el riesgo que eso puede tener para el ecosistema y la vida animal y vegetal. Hay quienes incluso nos califican a los humanos como una amenaza, como una especie invasora, una plaga de langostas que destruye todo a su paso cual marabunta que es preciso exterminar para preservar el equilibrio ecológico de la “Madre Tierra”.

El motivo de la alarma es que desde hace unas décadas, concretamente desde 1970, la temperatura del planeta parece que ha aumentado unas décimas. Un hecho que según los calentólogos nos tiene que hacer recapacitar. Que en 40 años la Tierra haya sufrido una variación tan drástica de la temperatura –unas cuantas décimas- es para algunos un hecho muy preocupante, que no debiera dejarnos dormir.

Pero pongamos las cosas en perspectiva. Nuestro planeta se formó hace unos 4.550 millones de años. A lo largo de esos 4.550 millones de años la Tierra ha sufrido 7 Eras Glaciares de entre 1.500 millones de años a unos 65 millones de años de duración cada una de ellas y ha habido 4 épocas de frío extremo durante las cuales el planeta estuvo totalmente cubierto de hielo, en lo que vienen siendo conocidas como “Tierra Blanca”. Durante la Era Cenozoica –que es en la que nos encontramos y que dio comienzo hace 65 millones de años- se repite la misma pauta de alternancia de épocas frías o glaciales y cálidas que ya se dieron en el pasado y hace 2 millones de años empezó la Época del Cuaternario, en la que aun estamos inmersos. El homo sapiens apareció hace unos 200.000 años y sabemos por vestigios humanos documentados que el clima en los últimos 5.000 años ha variado mucho: desde el otrora boscoso Sahara poblado de hipopótamos a la verde Groenlandia y pasando por la Pequeña Edad de Hielo padecida entre los siglos XV y XIX.

Es decir, la vida del planeta es una sucesión de cambios de temperatura constante que se prolongan durante millones de años y en ocasiones con alteraciones bruscas y breves. Pretender evaluar la climatología del planeta sobre la escala temporal humana o incluso de un par de décadas –que es en lo que estamos- no es sólo una boludez, es una irresponsabilidad. Es como si quisiéramos medir la distancia entre galaxias utilizando la unidad de medida de los milímetros en vez de la de los años luz. O como si una mosca –cuya vida oscila entre los 15 y los 30 días- se dedicara también a preocuparse por el cambio climático que se produce entre las 7 y las 9 de la mañana de un mismo día. La escala climatológica de la Tierra no puede trasladarse a referencias temporales de escala humana. No puedes sacar conclusiones sobre la base del cambio de temperatura producido en 40 años respecto de algo que tiene 4.550 millones de años y que los geólogos miden en eras de entre 1.500 y 65 millones de años y éstas a su vez en épocas de 2,4 millones de años, glaciaciones de 125.000 años e interglaciaciones de 10.000, sencillamente es una estupidez mayúscula y un fraude de desastrosas consecuencias para millones de personas que ven cómo las absurdas, inútiles y carísimas medidas para luchar contra el supuesto “cambio climático” están lastrando la recuperación económica y destruyendo empleo.

Se estima que el coste para el contribuyente español del cumplimiento de los Acuerdos de Kioto para el periodo 2008-2012 fue de 3.000 millones de euros –sólo los directos por la compra de derechos emisión de CO2- y los compromisos adquiridos para nuevo tratado, el de París, se calcula que nos costarán unos 385.000 millones de euros de aquí a 2050, 10.000 millones al año, más de lo que el Estado van a invertir en 2017 en infraestructuras a través de los Ministerios de Fomento, Agricultura y Energía (unos 7.000 millones). Y todo eso no se sabe muy bien para qué, como mucho para reducir -según unos modelos teóricos simulados por ordenador bajo unas premisas arbitrarias e interesadas- un par de décimas o tres la temperatura media del planeta dentro de 33 años.

Las variaciones climatológicas, los altibajos en las temperaturas producidas en unas cuantas décadas a escala geológica es como pretender valorar las variaciones que pueden producirse en una fracción de segundo. Lo que está claro es que el calentamiento global es un gran negocio para muchos y un muy mal negocio para el ciudadano y los contribuyentes. Y es que, al fin y al cabo, el calentamiento global no es ciencia, es ideología.