EL Rincón de Yanka

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martes, 28 de enero de 2020

LIBRO "CÓMO PERJUDICARSE A UNO MISMO" O MANUAL DE ANTI AUTOAYUDA 😎😛😍


“Cómo perjudicarse a uno mismo” 

Me suele decir un amigo, amante de las pseudo ciencias y la autoayuda, que los manuales de autoayuda son un fraude. Se lo ha leído todos, así puede decir sin riesgo a equivocarse que “si fuesen realmente buenos, con uno sólo que leyésemos nos bastaría para conseguir lo que nadie ha conseguido: la autorrealización”, suele afirmar bastante tajante cuando abordamos estos temas. Después de leer el libro de Sebastián Vázquez, creo que tiene toda la razón del mundo, pero este libro es diferente porque funciona. De hecho, yo he puesto en práctica muchos de sus sabios consejos con una rotunda efectividad, algunos incluso antes de leer el libro.
Como dice el autor, “todos conocemos la casi inagotable capacidad que tiene el ser humano para perjudicarse a sí mismo”. No necesitamos leer ningún libro para meter la pata repetidamente o para tropezar dos veces, o muchas más, en la misma piedra. Pero, la obra de Sebastián Vázquez nos desmenuza tan bien nuestras posibles meteduras de patas y nuestros repetidos errores que su libro es todo un vademécum sobre la estupidez humana. ¡Ha sintetizado en poco más de cien páginas toda la estupidez de los hombres y las mujeres modernos-modernas!
Algunos lectores, pensarán al leer el libro, que está escrito de coña. Puede ser, el humor no falta en el libro. Sabemos que los sabios suelen ser personas que se ríen de sí mismos. Y Sebastián Vázquez lo hace, y también de la especie humana, pero lo mejor que tiene, y son varias sus virtudes, es que no pretende engañar a nadie. Que sus consejos, si se siguen rigurosamente, nos convertirá en personas realmente odiadas y despreciables. Lo malo es que muchas veces hacemos lo que nos dice Vázquez, pero sin querer.
Los consejos que el autor da en el libro se refieren a diversas facetas de la vida, tanto trata la salud, como la empatía, la cultura, los valores éticos y morales y un montón más de situaciones que nos podemos encontrar en la vida y con las que, generalmente, nos estrellamos. Nos seguiremos estrellando porque el hombre no aprende, pero ahora sabremos lo estúpidos que somos con fundamento de causa. Vázquez ha desmenuzado a la perfección todos los registros de la conciencia humana y nos ha explicado, siempre con humor, que nuestros defectos no tienen fin, pero que aun así, los podemos mejorar. Más y más errores nos volverán más infelices si cabe y en la infelicidad radica el alma humana, como él mismo dice.
Sabemos que el ser humano prefiere el uso y abuso de conductas que proporcionan un deterioro vital. Siguiendo los consejos del autor de esta guía, nos iremos deteriorando paulatinamente y de manera irreversible tanto en el aspecto físico como en el psicológico. Como lector me pregunto: ¿de dónde ha sacado tantos conocimientos el autor? ¿Una persona que sabe perjudicarse tanto, es fiable? Supongo que no, pero me ha hecho pasar tan buenos ratos que algo he aprendido: con humor los errores se pasan mejor.

Una vez leído el libro, y si sigue los consejos al pie de la letra, nos volveremos realmente odiosos. En sus páginas encontramos consejos como: practique con esmero el egoísmo, asegúrese de no tener amigos verdaderos, conviértase en un ignorante maleducado y vago, etc. Para que seguir, son consejos inteligentes para destruirse uno mismo. Aunque el mejor, en mi modesta opinión es: no tome nunca ninguna decisión. Así no se equivocará nunca. Pero si tiene que tomar una única decisión en su vida no puede ser otra que leer este libro. Quedará encantado.
Introducción

Todo el mundo conoce la casi inagotable capacidad que tiene el ser humano para perjudicarse a sí mismo. Sin embargo, muchas personas no se muestran capaces de alcanzar esta alta meta por más que se esfuerzan en conseguirlo. Parte de la culpa la tienen los agoreros y cenizos que se multiplican y que no hacen más que hablar, sin conocimiento alguno, de vivir con otra calidad de vida. Constantemente se refieren a la salud, tranquilidad, empatía, cultura, valores éticos y inorales y un montón de tonterías por el estilo. ¡Allá ellos si desean conducir sus vidas por esos caminos erróneos!


Todos sabemos, y no hace falta más que observar lo que ocurre a nuestro alrededor, que los seres humanos, independientemente de lo que hipócritamente quieran mostrar en aras de la corrección social, prefieren el uso y abuso de conductas que les proporcionen un profundo deterioro vital aparejado con unas buenas dosis de infelicidad que, además, y esto es lo más importante, puedan presumir de habérsela ganado por ellos mismos con independencia de todo lo positivo y favorable que la vida les haya concedido y posean.

Por eso, hoy más que nunca, las gentes normales, las personas que hemos conocido y conocemos lo que en realidad significa vivir bien y ser felices, debemos unirnos ante el cercano peligro que representan estas dañinas ideas y los perniciosos defensores de otro tipo de vida alejada de nuestra sacrosanta tradición y de sus usos y costumbres.



Hay que resaltar que esta gente -que Dios los confunda- no se conforma en cuestionar el modo de vivir de las personas respetables como nosotros, sino que además se permite lanzar discursos irresponsables sobre cosas sobre las que no tienen ni idea. Por este motivo, considero preciso recordar modos, costumbres y actitudes sobre los que tenemos una evidente certeza de su efectividad cuando uno quiere perjudicarse a sí mismo con total eficacia.
He de advertir que este modesto autor, ni es psicólogo ni tiene ninguna acreditación que le faculte para dar ningún tipo de consejo respecto a cómo vivir mejor y, desde luego, carece de cualquier tipo de legitimación a la hora de facilitar reglas o preceptos vinculados a las nefandas tendencias positivas antes mencionadas pero, en cambio, las canas y la experiencia de la vida, si que le permiten recomendar ciertas actitudes y conductas para afrontar la vida del peor modo posible, garantizando y asegurando que, su estricto cumplimiento, logrará perjudicar la vida de cualquier persona por muy templada e inteligente que se crea.

Además, la evidencia muestra que son muy pocas las personas que tienen una sincera y real aspiración a mejorar sus vidas buscando un verdadero bienestar y felicidad y, se les nota, porque ponen los medios para hacerlo.

Podernos distinguirlas por:
  • Se muestran siempre positivas.
  • Prefieren la realidad a la fantasía.
  • Buscan la estabilidad y el equilibrio interno y externo.
  • Distinguen lo que les beneficia de lo que les perjudica.
  • Son proactivas.
  • No tienen temor al cambio.
  • Procuran que los valores humanos estén presentes en sus vidas y en sus relaciones.
  • Actúan con ética e intentan ser justos.
  • Prefieren la educación, la cordialidad y la belleza.
  • Son dialogantes, comprensivos y tolerantes.
  • Buscan el bien común y prefieren la concordia.
  • Procuran ser benéficos en su entorno.
Estas y otras conductas podemos encontrarlas en personas así, pero no son ellas las que nos interesan. Como hemos dicho antes, ¡allá ellos! Son mayoría, en cambio, las que buscan de un modo u otro, formas diversas de perjudicarse a sí mismas pero lo hacen de un modo chapucero, sin esmerarse ni dedicarse a conseguirlo de una manera continuada y profunda.
Para ellos sí es este libro, para que, siguiendo sus pautas y dedicando tiempo y esfuerzo a la tarea, logren al fin la alta meta de perjudicar su vida intensamente al punto de que ya no haya vuelta atrás y se alcance la autodestrucción definitiva.
Así que, bienvenidos al mundo de la insatisfacción, del malestar vital y de la infelicidad: en sus manos está lograrlo... o no. Usted decide.

Felicidad y bienestar o sus sucedáneos

Pues ya metidos en faena, aquí van los tres primeros consejos de obligado cumplimiento a la hora de perjudicarse aunque, como más adelante veremos, no son los únicos:
  • Auto-engáñese.
  • Busque sucedáneos del bienestar y la felicidad.
  • Consiga un alto nivel de estrés y ansiedad.
El recurso del autoengaño es muy importante.Se trata de que los esfuerzos para perjudicarnos a nosotros mismos queden ocultos precisamente bajo la coartada de buscar la felicidad, eso sí, optando siempre por aquello que siempre resulte un sucedáneo y, por tanto, sea peor e imposibilite la conquista del verdadero bienestar y felicidad. Por ejemplo, si usted empieza a dormir mal porque se acuesta muy tarde y tiene malos hábitos de sueño, no ha de intentar corregirse y adoptar hábitos saludables para dormir bien, sino que debe seguir con sus hábitos insanos y empezar a consumir somníferos prefiriendo aquellos que le garanticen la adicción. Según puede observar, la excusa es fácil: como no duerme bien, usted busca su bienestar ayudándose con los somníferos. Y así con todo. Se trata de practicar y acostumbrarse siempre a aquello que resulte más nocivo para nuestra vida en todos los órdenes: de salud, emocionales, vitales, de relaciones...

Otro pilar fundamental en el arte del autoengaño es convencerse de que no puedo cambiar, no sé cambiar o, mejor aún, no quiero cambiar. Es obvio que mantenernos en actitudes y prácticas que nos perjudiquen implica no cambiar nunca y, por este motivo, es muy importante que usted siempre se niegue ante cualquier tipo de cambio apelando a esos no sé, no puedo, no quiero y manteniéndose firme en ellos.

He de advertir también que da igual que detrás de ese deseo de perjudicarse a uno mismo aparezca precisamente la excusa de la búsqueda de la felicidad o del bienestar. En realidad, manejar bien el arte de engañarse a uno mismo es un ingrediente imprescindible a la hora de lograr nuestra meta, por lo que no solo vamos a desaconsejar abandonar ese impulso de autoengaño si no que, además, debemos considerarlo una excelente herramienta que hay que utilizar constantemente para lograr nuestra meta de auto perjuicio; dicho de otro modo, la famosa búsqueda de la felicidad y el bienestar es un impulso excelente con la imprescindible condición de que usted siempre se incline hacia los sucedáneos aplicando la práctica del autoengaño.

De hecho, es fundamental que usted alcance la incapacidad de distinguir aquello que es susceptible de procurarle un bienestar profundo y duradero de lo que le puede proporcionar una efímera satisfacción sensorial o egoica o egocentrista; o que le sirva para vanagloria de su importancia personal. También un individuo puede alcanzar unas buenas cuotas de autoengaño si empieza siendo muy pretencioso aparentando ser lo que no es. Para ello es válido cualquier cosa o motivo. Puede aparentar y presumir de tener más dinero, ser más duro y fuerte, ser más listo, ser más popular y tener más amigos que nadie, ser más guay...

También hoy, y gracias a las redes, usted puede crearse fácilmente una vida irreal e ideal para mostrarse a los demás tal como no es pero le gustaría ser y, si además, esto causa una fuerte envidia entre su red de contactos, muchísimo mejor, pues eso le incentivará para alcanzar la alta meta de crear un personaje tan falso que hasta usted mismo ya confunda la realidad con una ficción creada, aunque desde luego, si ha de optar, siempre debe de hacerlo a favor del personaje inventado.
Por último, no debemos olvidar nunca el estrés, en realidad, muchas de las prescripciones que siguen tienen el objetivo de que usted alcance un alto nivel de estrés y ansiedad.

Es cierto que el estrés ha sido infravalorado a fuerza de mencionarlo tan a menudo y en cualquier ocasión.
La clave es llevar al organismo y a la mente hasta límites insanos, pero soportables, de tal modo que procure una exigencia hacia nuestro organismo, especialmente al sistema nervioso que, lentamente, nos va dejando muy buenas secuelas y ocasiona un deterioro de la salud muy interesante. Como iremos viendo a lo largo del libro, usted puede añadir también al cóctel un carácter arisco y desagradable , un sistema de creencias dañino, una muy baja tolerancia hacía sí mismo y hacia los demás, etc. La suma de todo resultará espectacular y muy efectiva a la hora de amargarse la existencia. Así que, ánimo, y a esmerarse en el logro del propósito de arruinar su vida.
Para facilitarles el trabajo, vamos a pasar al detalle y, para ello, se han seleccionado distintos apartados vitales en los que es muy sencillo encontrar mil y un modos de amargarse la existencia. Y comenzamos por uno estupendo: las relaciones personales.

Relaciones con los demás

Posiblemente sean las relaciones humanas el mejor escenario para encontrar excelentes motivos para perjudicarse a sí mismo y hallar razones para auto compadecerse y quejarse a los cuatro vientos, además de que es una magnífica escuela en la que aprender como echar la culpa a los otros y mantenernos sin cambiar un ápice en nada.
Pero si es usted de los que flaquean y le sobrevienen tentaciones de abordar algún cambio, he aquí unos consejos que le ayudarán a afianzarse en su linea.
Rodéese de gente agresiva, envidiosa, dominante y ambiciosa que le critique con frecuencia y que haga su vida lo más insoportable posible
Como sabemos, la mayoría de nosotros no somos capaces de desarrollar todo nuestro potencial a la hora de perjudicarnos a nosotros mismos de una manera eficaz y continuada. Sea por falta de destreza o por dejadez, dejamos pasar muchas ocasiones estupendas en las que, sin mucho esfuerzo, podemos arruinar nuestras vidas un poco más. No obstante, podemos contar con la inestimable ayuda de nuestros semejantes, es decir, el resto de seres humanos que pululan a nuestro alrededor, y que en la mayoría de las ocasiones no les cuesta gran esfuerzo el hacernos la vida más desagradable, sobre todo si nosotros les damos pie a ello y le facilitamos los recursos para conseguirlo. Si además, contamos con la seguridad, de que hay muchos individuos que están encantados en hacer la vida más difícil a todos los que le rodean, y que gracias a la continuada ejercitación de sus irritantes capacidades han logrado un ejemplar dominio en sus distintas técnicas, es evidente que podemos felicitarnos ya que encontrar personas que nos destrocen la existencia es bastante fácil si uno pone la suficiente voluntad en ello.

Pero obviamente, hay que ser inteligente y darse cuenta inmediatamente que no todo el inundo vale para perjudicarnos a fondo y que es necesario elegir cuidadosamente a aquellos más capacitados. Unos especialmente eficaces son los que se meten en nuestra vida por nuestro propio bien. Esta magnífica coartada les ofrece la oportunidad de criticarnos hasta la saciedad poniendo en evidencia siempre lo peor de nosotros mismos lo cuál, en poco espacio de tiempo, nos garantiza una autoestima por los suelos y una subordinación a los criterios ajenos francamente interesante.

Es habitual que entre los familiares se encuentre alguna especie de este tipo de lo hago por tu bien, pero si usted tiene la desdicha de no contar con ninguno de ellos entre sus allegados, procúrese inmediatamente un amigo o amiga que sea capaz de criticarle con dureza y por cualquier cosa todo el tiempo posible, afeándole su conducta a la menor ocasión.
Los envidiosos y maledicentes son otros tipos singularmente eficaces a la hora de hacer insoportable la vida a los demás. La mejor especie es la del envidioso hipócrita, un tipo especialmente capacitado para destrozar cualquier vida con enorme eficacia. Si usted empieza a triunfar o simplemente la vida le va un poco mejor que a la media, es habitual que de un modo espontáneo aparezca un envidioso hipócrita a su alrededor, habitualmente surgido de entre su grupo de amigos. Esto no significa que este tipo llegue ahora a su vida, no, lo normal es que permaneciera en estado letárgico esperando la oportunidad de poner en práctica sus dotes. La acción de un envidioso hipócrita, si además es murmurador , significa tener la absoluta certeza de conseguir gran cantidad de problemas, disgustos, enfrentamientos con otras personas, etc... en definitiva una serie de calamidades enormemente valiosas para lograr que nuestra vida sea lo peor posible.

Por descontado, si usted tiene la suerte de contar entre las personas que le rodean con este tipo de individuos, debe de cuidar con esmero la relación que tenga con ellos procurando conservarla como un tesoro aunque ello le reporte algún sacrificio. De ningún modo se le ocurra enfriar estas relaciones o permitir que se distancien, o mucho menos provocarles de alguna manera que origine su disgusto.Sepa que nunca encontrará mejor aliado que ellos a la hora de hacer su vida más miserable.
Otro modelo singularmente valioso a la hora de hundir a alguien es el de los sinceros. Estos individuos son maestros en el uso de lo obvio y procuran su dañino efecto a través de la repetición de lo evidente. Si usted está gordo, por poner un ejemplo, su amigo sincero le dirá cada vez que le vea que está gordo. Da igual que sea por la mañana o por la noche, o que haga frío o calor, el sincero repetirá hasta la saciedad que usted está gordo porque es verdad y las verdades hay que decirlas. Es resaltable el hecho de que si usted además de estar gordo es inteligente o tiene unos ojos bonitos, su amigo sincero no parecerá reparar en ello, ni mucho menos proclamarlo a los cuatro vientos Así, como un martillo pilón, los sinceros son capaces de derrumbar cualquier resistencia psicológica.

Por tanto, no deje nunca de rodearse de este tipo de personas nocivas, su malestar emocional y vital, lo tiene asegurado.


Durante la octava presentación de la editorial EDITATUM, entre los títulos expuestos, pudimos conocer de primera mano el GuíaBurros: Cómo perjudicarse a uno mismo, de Sebastián Vázquez.



"La filosofía sirve para detestar la estupidez, 
hace de la estupidez una cosa vergonzosa.
Solo tiene este uso: denunciar la bajeza del pensamiento 
bajo todas sus formas, la filosofía no es sierva de nadie". 

VER+:

lunes, 27 de enero de 2020

EL WESTERN COMO HERRAMIENTA Y ARQUETIPO DE HISPANIDAD Y LO QUE HOLLYWOOD OCULTA: EL DESCONOCIDO ORIGEN ESPAÑOL DE LOS COWBOYS ESTADOUNIDENSES

El western como herramienta 
y arquetipo de hispanidad

Entre las muchas cosas que se exportó fueron los caballos (a partir de finales del siglo XV y principios del XVI) y un par de siglos después numerosos fueron los equinos que ya habían nacido, criado y dispersado por todo el continente.

De hecho, existe el término ‘mustang’ con el que conoce a los caballos salvajes de Norteamérica y dicha denominación anglosajona no deja de ser la adaptación al inglés del vocablo español ‘mesteño’ (caballo o res libro o que no está domado).
Otra de las características de los vaqueros norteamericanos era su vestimenta: sombrero de ala ancha, piezas de cuero acopladas a la ropa o las botas con espuelas fueron exportadas desde España por los aventureros que hasta el Nuevo Mundo viajaron. Éstos llevaron sus conocimientos de la doma de caballo, que con el paso de los siglos se convirtió en los famosos rodeos. Y, evidentemente, junto a los mencionados caballos hasta allí llevaron las sillas de montar.

Todos aquellos conocimientos aportados desde España en los inicios de la conquista de América fue lo que originó, ya en el siglo XIX, la aparición de los cowboys que se ocuparon del transporte de ganado de un punto a otro de los Estados Unidos y que tanto hemos podido ver sobre ellos en las célebres películas del Oeste.


Nuestros padres y abuelos se criaron con el western como un escaparate cultural constante. Dicho género se hacía especialmente atractivo porque, amén de las películas, se vendía bastante bien en folletines, tebeos o libros. Muchos autores eran anglosajones, pero también hubo otras derivaciones: El espléndido y almeriense desierto de Tabernas se descubría como hermoso y cinéfilo escenario, donde los directores italianos crearon lo que después se llamaría “spaghetti western”, y tampoco los españoles se quedaron a la zaga, hablándose también de un “paella western”, subgénero que hizo las delicias del famoso y controvertido cineasta Quentin Tarantino.

Con todo, lo cierto es que aquel Lejano Oeste primó una visión angloamericana, lo cual empujó toda una visión histórica nada casual, pues hasta hoy perduran esas imágenes instantáneas del Séptimo de Caballería, los mexicanos o los indios, por ejemplo. Todavía el español de a pie identifica al indio no desde una visión hispanoamericana, sino desde una “visión western”, que no es otra cosa que una visión central angloamericana.
El western hubiera sido una ocasión magnífica para mostrar todo el legado español de aquellos amplios territorios; sin embargo, no fue así la cosa; pues se mostró una visión donde el legado hispano o importaba poco y para mal (con una vitola harapienta de por medio), o directamente ni existía.

Al respecto de lo hispánico, Estados Unidos se debate entre dos tendencias: El reconocimiento del legado hispánico como defensa de que la cultura europea/occidental ya estaba asentada antes de la independencia de las Trece Colonias; o frente a la enésima ofensiva indigenista, echar la culpa a los españoles, no vaya a ser que alguien se acuerde de las matanzas de indios del Séptimo de Caballería. Con todo, vemos cómo en esta disyuntiva indigenista, no son pocos los hispanoamericanos que participan en atacar a Colón, a Fray Junípero Serra, y a todo aquella que esté relacionado con la hispanidad en Estados Unidos; y ese es un problema nuestro, interno (en España hay tantos adeptos a la Leyenda Negra como en Hispanoamérica), y perdemos el tiempo si queremos buscar muchas culpas foráneas. Porque, con todo y con eso, lo cierto es que en Estados Unidos, desde la figura de Bernardo de Gálvez por delante, cada día se reconoce más y mejor el legado español; gracias a las sociedades históricas, pues no en todo el mundo, todo ha de pasar por el rodillo de la “clase política”, como tan malacostumbrados estamos en España.

Sin embargo, antes que las sociedades históricas extendieran su eco, yo tuve el privilegio de haber escuchado desde niño a mi paisano el historiador Francisco Rivas cómo todo aquello que concernía al western, al country y a lo cowboy era de origen hispano. Francisco y yo nos criamos en Bollullos de la Mitación, a menos de veinte kilómetros de la ciudad de Sevilla y a casi la misma distancia de algunos pueblos de la provincia de Huelva; en pleno corazón de la comarca del Aljarafe y en el camino directo hacia Doñana. Como Francisco (autor del libro Omnia Equi, entre otros) es especialista en el mundo del caballo, siempre señaló a Doñana como un lugar clave para entender la cultura que va a dar lugar a algo que vamos a ver mucho en el western, así como también lo vemos en los charros mexicanos, los llaneros de Venezuela y Colombia, los chalanes de Perú, los huasos de Chile o los gauchos de Argentina, Uruguay y Brasil; el producto de la cultura de frontera que dio lugar al hombre que hace su vida a caballo moviéndose entre diversidad de gentes; como Gonzalo Fernández de Córdoba -el Gran Capitán- era capaz de hablarle en árabe a Boabdil el Chico, estamos ante centauros que de las praderas del norte a las pampas del sur hablan y tratan en náhuatl, quechua, guaraní, aimara y lo que se ponga por delante. 

Conductores de ganados que son capaces de dirigir manadas por terrenos inmensos y atrapar el ganado cimarrón, forjando razas en la misma naturaleza; lo mismo que a día de hoy seguimos viendo en la Saca de las Yeguas de Almonte, el pueblo al que pertenece la aldea del Rocío y que ve muy de cerca cómo el río Guadalquivir desemboca en el Atlántico de Sanlúcar de Barrameda. Como siempre me enseñó Francisco Rivas, de este solar brotó la vaca mostrenca, antepasado directo de la vaca tejana, que pasó al Nuevo Mundo asentándose a su vez en Canarias. Asimismo, los famosos caballos mustangs tan característicos de Utah, Arizona y tantos otros pagos estadounidenses, deben su genética y su nombre a los caballos mesteños, esto es, “sin dueño”; animales rústicos con una gran capacidad de adaptación, nacidos y criados en una Doñana donde los inviernos son muy lluviosos y los veranos muy secos; los mismos caballos que todavía los almonteños doman en aquel inmenso, hermoso y fértil territorio que es a la sazón el parque nacional de Doñana, donde pervive el lince ibérico y donde algunos quisieran encontrar la mítica cultura de Tartessos y hasta la Atlántida, ya puestos.

De esta apasionante cultura se nutre la guarnicionería, extendida por toda la Piel de Toro como artesanía autóctona e inimitable, ligada al mundo del toro y del caballo, cuyas hechuras vemos asimismo en el cowboy.
Además, como insiste Francisco Rivas, también podemos incidir en el vestuario, pues desde la montura a los diversos artilugios utilizados por los vaqueros, rematando en la misma ropa, es de innegable origen hispánico; y aquí podemos especificar en la importancia de los Dragones de Cuera, esto es, soldados de élite (muchos de ellos nacidos en América) que con su coraje y talento ayudaron a extender las fronteras norteñas del virreinato de Nueva España. Sus chaquetas de cuero crudo (de ahí a su nombre) y sus pantalones de lona azulona inspirarán las hechuras y los colores de los futuros vaqueros del sur de los actuales Estados Unidos; y así se reconoce cada vez más allá, siendo ignorado mayormente en España, y no digamos en Hispanoamérica.
Como dato, válganos que los caballos mustangs están protegidos por las leyes federales estadounidenses, mientras que el ganado marismeño está en una situación cuanto menos complicada.
En estos tiempos, cuando tanto en España como en Hispanoamérica aflora un artificioso, virulento e ignorante animalismo -generalmente subvencionado desde entes ajenos a nuestro acervo cultural- y enfocado especialmente en destruir nuestras tradiciones rurales, el formato western puede ser la clave de la representación artística de la gran epopeya hispánica que, partiendo desde finales del siglo XV, se confirma en el XVI y se extiende hasta el XIX con la cultura de frontera enraizada en el mundo ibérico y luego adaptada al Nuevo Mundo. Pensemos que el Imperio Romano se caracterizó –entre otras cosas- por la calidad y cantidad de calzadas para tener bien comunicados sus dominios; y como su descendencia más legítima, la Corona española no fue menos, y salvando las distancias (con muchos más millares de kilómetros, todo hay que decirlo), comunicaron territorios aislados e inhóspitos en un imperio que se afirmó como bioceánico. Toda una política de misiones y presidios (fortalezas) sirvió para mantener amplias redes de comunicación ante la escasez de medios, y desde la primera fundación atlántica de Pedro Menéndez de Avilés (San Agustín, en la Florida; siglo XVI), hasta Juan Bautista de Anza fundando San Francisco en el último cuarto del siglo XVIII como gran balcón hacia el Pacífico, se forjó toda una cultura de aventureros, emprendedores, soldados, arquitectos, ingenieros, ganaderos, misioneros; de todos los tipos físicos habidos y por haber. Y a día de hoy, siendo Estados Unidos reconocida como primera potencia mundial, usa los caminos que fueron trazados por los españoles, así como hay muchos memoriales de la presencia española en diversos estados; cosa que no hallaremos ni en España ni en Hispanoamérica.

Así las cosas, si bien se ha perdido mucho tiempo, nos dice nuestro sabio refranero que nunca es tarde si la dicha buena. Parece que el formato del tebeo recobra importancia y ansias sobre la historia de España frente a la Leyenda Negra: Pensamos, por ejemplo, en el trabajo del ilustrador Juan de Aragón, Gálvez, la historia de un héroe español en América. Por desgracia, esto puede parecer una utopía frente al cine, mundo que, salvo honrosas excepciones, en España vive por y para ir contra España; a costa, eso sí, de jugosas subvenciones estatales. Con todo, decimos en tono quevediano que malos españoles seríamos si no nos lanzamos con temerario carácter, así que invocamos a los buenos e independientes componentes que pueda haber en el mundo de la ilustración como en mundo del cine y de la música a que retomen el “western”, pero esta vez como arquetipo de la cultura hispánica. Tanto las marismas de Doñana como el desierto de Tabernas recibirían muy bien la inspiración de los abnegados artistas.

Pero no sólo de los tebeos y de los cines podría vivir un genuino western hispánico, sino también de la música, a cuyos adeptos y hacedores también invocamos Y en todo este mundo que caracteriza a la cultura western, no podemos no debemos obviar a la música. Porque más allá de la clasificación en géneros, lo cierto es que como dice la historiadora María Elvira Roca Barea, desde el country hasta el rock tiene pinceladas hispanas; y más concretamente, novohispanas. Y es que como Roca Barea aclara, no se entiende buena parte de la cultura estadounidense sin ese virreinato de Nueva España que desde la Ciudad de México como esplendorosa base, fue capaz de unir desde el Caribe a Alaska. Y así, hasta el siglo pasado tenemos a Joe Falcón, descendiente de los canarios que llegaron a Luisiana en tiempos de Carlos III, protagonista de la primera grabación de cajún; así como el también descendiente de canarios Alcide Nunez fue protagonista de la primera grabación de jazz.
Con esto de la música en dirección al western, también podríamos aprender mucho en España, pues no somos conscientes del legado criollo que respiramos en el día a día, y ni el flamenco en particular ni la música en general escapa a ello.

Así las cosas, tenemos todos los cimientos para reinventar el western, para hacer, de hecho, un hispanowestern (permítaseme el neologismo) en todas sus dimensiones como instrumento de reconstrucción y reencuentro cultural, pudiendo así empujar caravanas de ilusión, trabajo y creatividad. Todo es ponerse.


El western como herramienta y arquetipo de la Hispanidad


Lo que Hollywood oculta: 
el desconocido origen español 
de los cowboys americanos
Los vaqueros del Oeste proceden de los jinetes de las marismas del Guadalquivir, según el experto Borja Cardelús. Especialistas y entidades culturales reinvidican la huella de los españoles en Estados Unidos

Pocas imágenes se consideran más genuinamente «americanas» que la de John Wayne a lomos de un cuadrúpedo recorriendo las llanuras del Oeste. Sin embargo, incluso esa estampa popularizada gracias a Hollywood procede de la honda huella que los españoles dejaron en Estados Unidos a lo largo de más de 300 años. Los cowboys proceden de «los jinetes de las marismas del Guadalquivir», que al establecerse al otro lado del Atlántico trasladaron también su modo de vida, explica el divulgador madrileño Borja Cardelús, que participó este jueves en el Foro de la Herencia Hispana, organizado por The Hispanic Council y la Deusto Business School, en el que distintos expertos abogaron por rescatar del olvido el rico legado español en el gigante norteamericano.

Para el director de The Hispanic Council, Daniel Ureña, la historia de ese país «no puede entenderse sin la aportación de España», por lo que «es importante la tarea de divulgar el papel de España en el origen de Estados Unidos».

El desconocimiento en la propia España da lugar a sorprendentes paradojas. Cardelús recuerda que leyó en un periódico local en Almonte, el corazón de las marismas, que los jinetes de la zona «se manejan al estilo americano», ignorando que en realidad es al revés, que fueron los vaqueros de los westerns quienes adoptaron el estilo marismeño.

Según resalta el autor entre otras obras de «La huella de España y de la cultura hispana en los Estados Unidos», «La Florida española» y «El legado español en los parques nacionales de los Estados Unidos», «en las películas del Oeste no hay nada que no sea español», desde el caballo a las reses, pasando por los rodeos y los arreos. Incluso los pueblos «imitan al Rocío», señala. Y no solo se trata de los cowboys de Estados Unidos, ya que lo mismo se podría decir de los gauchos de la Pampa o los llaneros de Venezuela y Colombia.

Lo que sucede, explicó Borja Cardelús, es que España no ha realizado la misma labor de márketing que Estados Unidos, que «ha importado» el estilo de vida, «lo ha plasmado en el cine y lo ha exportado como un producto americano».

Bernardo de Gálvez, el héroe de Pensacola

El de los vaqueros y los jinetes de las marismas fue uno de los ejemplos de amnesia colectiva sobre la impronta española que se pusieron sobre la mesa durante el Foro de la Herencia Hispana. Otro fue el del militar malagueño Bernardo de Gálvez, el gobernador de Luisiana que en 1781 recuperó para España en 1781 Pensacola, entonces en manos británicas, y contribuyó de forma decisiva a la victoria de los rebeldes norteamericanos en la Guerra de la Independencia.

El vicepresidente de la Asociación Bernardo de Gálvez, Manuel Olmedo, recordó las peripecias vividas hasta conseguir que se colgara en el Congreso de Estados Unidos un cuadro del héroe de Pensacola y se le reconociera como ciudadano honorario de ese país, gracias al impulso de Teresa Valcárcel, una española residente en Washington DC. «Es como poner una pica en Flandes», destacó.

El camino para lograr esos reconocimientos a De Gálvez comenzó hace unos años, cuando se halló en el Archivo de Indias una carta en francés datada en 1779 de Oliver Pollock, un comerciante y financiero irlandés que se adhirió a la causa independentista, en la que pedía al militar español permiso para hacerle un retrato para que ser expuesto en el Congreso.

Aunque el entonces llamado Congreso Continental aceptó colgarlo, cuando Teresa Valcarce acudió al moderno Capitolio de Washington a interesarse por el cuadro, nadie sabía nada. Desde la Asociación Bernardo de Gálvez propuso entonces enviar una copia de un retrato existente en Málaga, obra de Mariano Salvador Maella. La gestión prosperó finalmente, casi 230 años después de la muerte del gobernador de Luisiana, gracias al apoyo del senador demócrata por Nueva Jersey Robert Menéndez.

Olmedo lamentó, no obstante, la insuficiente acción exterior de España a la hora de recuperar la memoria sobre la historia española en EE.UU. «Que no se haya podido combatir la injusta e infausta leyenda negra es indignante», aseguró.

Con todo, resaltó el acuerdo entre la Diputación de Málaga y el Ayuntamiento de la capital de esta provincia para crear un centro de interpretación en 2018, que contará con un presupuesto de cinco millones de euros y se convertirá en «un referente de las relaciones entre España y Estados Unidos», según Olmedo. Además, señaló que se han presentado dos proposiciones no de ley en el Congreso y el Senado españoles para seguir el ejemplo de EE.UU. con Bernardo de Gálvez.

Mientras, Borja Cardelús abogó por difundir la huella española en aquel país a través de «los medios actuales», como la televisión y las exposiciones itinerantes. En este sentido, avanzó que se está trabajando en la creación de una fundación que, a través de «productos eficaces», permita que «España recupere el puesto que moralmente le corresponde».
«Si hay tribus indias en Estados Unidos es gracias a España» Borja Cardelús, divulgador
Cardelús también destacó el tratamiento que los españoles dieron a los nativos de Norteamérica, poniendo como ejemplo que al oeste del Misisipi, «hay comunidades cada vez más prósperas». A su juicio, «si hay tribus indias en Estados Unidos es gracias a España» y, en concreto, se refirió al papel de las numerosas misiones que se extendieron por aquellos territorios. Ciudades como San Francisco y San Diego en California o San Antonio en Texas tienen su origen en antiguas misiones españoles, recordó.

Por su parte, el director del Instituto Franklin, Julio Cañero, abogó por promover en la propia España el conocimiento de la historia española en EE.UU. En su opinión, aquel país «vive el presente, aspirando al futuro». Lo que hace falta es «que nos vean como un país amigo y fiable» y criticó la actitud del «señor que no se levantó al paso de la bandera» de EE.UU., en referencia al ex presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, en lo que coincidió con Manuel Olmedo. «Restablecer los lazos ha costado mucho», apuntó.

Durante el debate con el público, intervino Elizabeth Wise, regent (presidenta) del capítulo de España de las Hijas de la Revolución Americana, entidad sin ánimo de lucro que se dedica a promover la historia de EE.UU., entre otros fines, que animó a los españoles a «rascar e investigar más» sobre el legado hispano en ese país. «Estamos haciendo vuestro trabajo», llegó a decir.

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Nuestro país dominó durante tres siglos amplios territorios norteamericanos desde el Atlántico hasta el Pacífico.

En su libro de memorias en 1885, Grant dijo que había estado "fuertemente opuesto" a la anexión de México y que él consideraba la guerra como "una de las más injustas que jamás haya librado una nación fuerte contra una nación más débil." Agregó que, "Fue un caso de una república siguiendo el mal ejemplo de las monarquías europeas, al no considerar la justicia en su deseo de adquirir territorio adicional."
De hecho, cuando la guerra terminó en 1848, después de que los mexicanos sufrieron derrotas hasta la ciudad de México, Polk había realizado la mayor adquisición de territorio de los EE.UU.. Según el Tratado de Guadalupe Hidalgo, por $15 millones, México se vio obligado a renunciar a su reclamo de una porción en disputa de la actual Texas y de la totalidad de los territorios de Nuevo México y California.
Por supuesto, al igual que es engañoso decir que Juan Ponce de León descubrió Florida cuando en realidad descubrió el continente que es ahora los Estados Unidos, también es engañoso decir - como mucha gente lo hace - que México perdió Nuevo México y California. De hecho, el territorio que México perdió abarcaba la actual California, Nevada, Nuevo México, Utah, la mayor parte de Arizona y partes de Colorado y Wyoming. México perdió casi la mitad de su territorio y en los Estados Unidos creció en un tercio de su tamaño.


Guerra entre México y los EE.UU. (1848). Casi un siglo después de que Carlos III (1759-1788) cediera el inmenso rancho "Princessa Grant" a Rafael Delmonte, el hijo de éste, Miguel (Rick Jason), se entera durante una visita a México de que su padre ha muerto a tiros. Como nuevo patrón del rancho, averigua que se ha descubierto oro en sus tierras y que los yanquis han fundado un asentamiento. Miguel intenta entonces hacer valer sus derechos de propiedad.


En este undécimo día de 1761 y por orden de su Magestad Carlos III rey de España, concedo tierras a Rafael Delmonte por los servicios prestados a nuestro monarca.
Esta concesión, que será llamada "Concesión de la Princesa", constará de 43000 acres como figura en el mapa adjunto.
Este documento declara que la "Concesión de la Princesa" pertenecerá a Rafael Delmonte y a sus herederos hasta el fin de los tiempos.
Firmado por el Marqués de Cruellas.
Virrey de Nueva España

10 Pistoleros Mexicanos que Hollywood BORRÓ de la Historia (La Verdad). 

Cuando pensamos en el Viejo Oeste, casi siempre aparecen los mismos nombres… los que Hollywood repitió mil veces. Pero la frontera no era solo anglosajona: hubo pistoleros mexicanos temidos, respetados y decisivos que fueron borrados del relato o reducidos a estereotipos. En este video revelamos 10 pistoleros mexicanos que Hollywood prácticamente eliminó de la historia popular, y te contamos la verdad: quiénes fueron, por qué importaron, qué hicieron realmente y cómo el cine cambió (o silenció) su legado para vender una versión más cómoda del Oeste. Aquí no hay romanticismo. Hay historia real, contexto y nombres que merecen estar en el centro del mapa. En este video descubrirás: por qué la historia del Viejo Oeste fue contada con un filtro conveniente quiénes fueron estos pistoleros mexicanos y cómo ganaron su reputación qué hechos se exageraron, qué se ocultó y qué se reescribió cómo Hollywood convirtió protagonistas reales en “personajes secundarios” la diferencia entre mito cinematográfico y realidad de frontera. 
⚠️ Aviso: este video incluye violencia histórica y análisis de cómo se construyen narrativas culturales.

domingo, 26 de enero de 2020

POR UNA ALIANZA FRATERNA Y ECUMÉNICA 💕🙌



En este momento donde la Iglesia camina en la comunión y buscando la unión de los cristianos, la semana pasada escuché una predicación de un predicador católico, perdón, creo que era demasiado católico, que para defender la fe, que por otro lado, yo no creo que la fe se tenga que defender. La fe, se vive solamente, pero en fin, él decía que hay ciertas expresiones llenas de errores, como decir que ya estamos salvados y usaba la expresión "somos salvos" y decía que esto era protestante y además, los protestantes, decía el predicador, afirman que es por la fe como somos salvados, y las obras dónde quedan; hacia la pregunta sin que nadie se atreviera a responder, yo tampoco, porque no servía de nada en ese momento, prefiero mejor expresarlo aquí. 


Yo nunca he escuchado que mis hermanos evangélicos digan que somos salvos pasivamente, que era el argumento de este presbítero. Yo nunca he oído que ellos digan que la fe, en sí sola, es el motivo de la salvación; no. El salvador es Dios en cristo Jesús, gratuitamente y, por medio de la fe que es muy diferente. Yo lo que sí he oído decir a mis hermanos evangélicos es que citan el texto de efesios 2,4 que dice: "Dios rico en amor y misericordia porque el grande amor con que nos amó, estando nosotros muertos a causa de nuestros delitos, nos vivificó juntamente con Cristo y nos hizo sentar en los cielos en Cristo Jesús". Eso sí se lo escucho decir a ellos, y eso de que la fe no tiene obras, yo les he escuchado mucho y leído también a mis hermanos evangélicos que citan este texto: "ni la circuncisión vale, ni la incircuncisión, eso ya no cuenta, lo que cuenta solamente es la fe, la fe que actúa por la caridad" Gálatas 5, 6. 

La fe que se manifiesta, la fe que florece en el amor, sino, no es fe. El otro día, venía un hermano diciéndome que se cambió de Iglesia y dice que en aquella Iglesia ha encontrado la Palabra de Dios, que dejó los vicios, que dejó una mujer, que tenía de más, digo, y dejó de beber, que dejó tantas cosas, y estos hermanos evangélicos hasta trabajo me dieron, todo lo que hacen los evangélicos, los protestantes, es malo, si ellos dan trabajo a quien no tiene trabajo es malo y podemos decir que esto es protestante, si ellos aman la biblia decimos que amar la biblia es protestante, no, no tenemos que juzgar así, tenemos que preguntar si es paulino o no es paulino. Es bíblico, o no es bíblico, va en el mensaje de Jesús o no. 

Yo tengo muchos hermanos y amigos evangélicos que me han enseñado muchas cosas, no por ser de ellos es malo; hay que saber aprovecharlo, por eso decía el papa Pablo VI, tenemos más cosas que nos unen que las que nos separan. Veamos lo que nos une, lo que tenemos en común, el bautismo, la sangre de Cristo que nos ha salvado y sí ya fuimos salvo y eso no lo dice un protestante, lo dijo Pablo, y el papa Benedicto XVI escribió una pistola que se llaman "Spe Salvi", salvados en la esperanza, la esperanza que me hace vivir ya la salvación, que si yo creo que Jesús ya me perdonó, vivo como perdonado, que si yo creo que ya soy salvo, vivo como cuerpo de Cristo en unión y en amor con todos los miembros del cuerpo de Cristo. 

La esperanza me hace vivir ya la salvación, esa hermana gemela de la fe, una fe que no es pasiva, una fe que no es como en el aeropuerto, que tengo que estar esperando a ver, a qué hora sale el avión, esa es una fe pasiva, es una esperanza pasiva, no hablo de esa. Habló de la esperanza activa. Una fe activa, una esperanza llena de fe que me hacía vivir, ya vean por anticipado. Somos salvos en la esperanza, y ya comenzamos a vivir esa salvación, que estamos salvos en Cristo resucitado, en Cristo, centrados en Cristo Jesús. Gracias a la fe expectante gracias a la fe y a la esperanza. 

Estamos en la semana de la unidad de los cristianos, ya dejemos de decir que los protestantes dicen, no digamos lo que ellos nunca han dicho, yo nunca les he escuchado decir lo que les atribuimos decir a ellos, y ustedes hermanos evangélicos también, no digan que nosotros decimos lo que nunca hemos dicho. Por qué no hacemos una alianza en esta semana de la unidad, no nos vamos a criticar y ustedes tampoco nos van a criticar, solo una semana, no digan lo que nosotros no hemos dicho y nosotros tampoco, porque es protestante, es malo. 

Voy a pedirles una cosa, que cuando piensen en los católicos, nos bendigan, y nosotros también, cuando pensemos en ustedes, nos vamos a bendecir, y otra cosa más, les voy a pedir, cuando piensen en nosotros, pídanle a Dios que nos dé la Gracia de amar su Palabra como la aman ustedes, lo necesitamos; intercedan por nosotros, necesitamos de ustedes, y nosotros vamos a responder amando la Palabra y amándolos más y mejor a ustedes mismos. Hacemos ese pacto, una semana sin crítica, una semana buscando la unidad del Cuerpo de Cristo, gracias a la sangre preciosa de Cristo Jesús, amén.


¿Por qué no hacemos una alianza fraterna y ecuménica? 

José H. Prado Flores