EL Rincón de Yanka

inicio














jueves, 3 de marzo de 2016

ESTE, ESE Y AQUEL PAÍS (ESPAÑA, PAÍS INNOMBRABLE POR SUS PROPIOS NACIONALES)


Este, ese y aquel país


Hemos llegado a un grado tal de degeneración moral que muchos españoles han renunciado a pronunciar el nombre de su nación. En lugar de España utilizan la muletilla “este país”. 

Si España es “este país”, siguiendo su lógica ñoña y socialdemócrata, Francia, Portugal y Marruecos serán esos países y Rusia, Estados Unidos o Nueva Zelanda habrán de ser, supongo, aquellos países de allá. Pero no. Cuando quieren nombrar a otro país que no sea España, dirán siempre el nombre de ese país. La odiosa muletilla la usan solo con España. La próxima vez que vaya a España, aviso para no ser un vil traidor, y escuche la frasecita, preguntaré, cada vez, de qué país están hablando, hasta que salga de sus labios ese nombre que ha sido desterrado por el politocorrectés, esa pseudolengua, esa neolengua que anticipara Orwell en su magistral y profética novela 1984.


Llevo toda mi vida escuchando y leyendo el politicorrectés. Lo entiendo, lo sé interpretar, pero no lo practico. Hoy quiero hacer un intento, a ver qué tal sale. Voy a seguir en esa jerga oscura que a muchos les parece el summum de la prosa elegante.

Yo diría que, en este país, es decir, en el Estado español, pese a tener la democracia más avanzada concebible nunca, tan avanzada que nunca la terminamos de alcanzar, pues nos la dimos a nosotros mismos con un esfuerzo titánico tan brutal que el hecho debería ser considerado el decimotercer trabajo de Hércules. Decía, o más bien querría decir, o no, ya que no hay nada inmutable y todo es relativo, que este país democrático, de derecho nada torcido, social o socialdemócrata, multiplural y multivitamínico, de españoles y españolas, de demócratas y demócratos, de tontas de baba y tontos de babo, de trabajadores y trabajadoras, de hipócritas e hipócritos, de traidores y traidoras, de niños y niñas, de todos y todas, de iguales e igualas, de… Me he perdido. Lo que quería decir, y es posible que algún día diga, es que desde el más escrupuloso de los rigores opino que este país se está intentando suicidar. Lo que digo, ahora ya en serio, es que o los habitantes de este país reaccionamos o pronto tendremos que retirar la segunda palabra, pues solo quedará un triste “este” o “esta”. Más bien será un incomprensible “esto”. Esto que tenemos ahora, esto que hemos permitido que hagan con nuestra España, esto, es un crimen.

Levantemos la voz de una maldita vez y digamos alto y claro, día sí y día también, que no soportamos más la situación política y social de España, que no queremos vivir en una permanente mentira. Seamos los voceros de la verdad. Cambiemos de estilo y destaquémonos, porque muchos, igualmente hastiados y desesperados, nos seguirán sin pensarlo dos veces. Y no hagamos el juego al politicorrectés. Hablemos claro, seamos precisos y directos. Las palabras pueden ser bombas si las sabemos utilizar. Repliquemos con inteligencia y sin miedo a todos los zombis que dormitan en esta partidocracia inmunda y que pretenden que nos diluyamos cual azucarillo. 

Hablemos de temas interesantes, leamos libros buenos, propiciemos debates de ideas, no repitamos consignas de nuestros enemigos partidócratas. Ridiculicemos, con ironía si es necesario al principio, la telebasura que está convirtiendo a nuestros compatriotas en una especie de robots que repiten frases y consignas, o la última papanatada salida del cerebro de esos pobres personajes televisivos, encantados de formar parte de la carnaza más vil y repugnante, creada para degradar moralmente a un pueblo que, aunque nunca fue culto, sí tuvo, siempre, decencia, honor y valentía. No podemos sufrir el miedo de nuestros enemigos, los políticos españoles, traidores y cobardes, que no es otro que la abstención. Imaginemos a dos boxeadores. 

Uno de ellos flaquea y busca el clinch (abrazarse al contrario) con frecuencia, para tomar aire, porque está desfondado. ¿Qué hará el rival? ¿Abrazarse a su vez y bailar un pasodoble con él porque se ha contagiado del miedo al intercambio de golpes del rival o sacar manos como un loco para conseguir la victoria? Nosotros, la sociedad civil, el pueblo, la nación, somos el rival más fuerte, estamos enteros, podemos golpear sin parar. Pero preferimos abrazarnos a un oponente sin fuerza, derrotado, ya casi vencido, al que no queremos darle la puntilla.

Una simple combinación, un clásico uno-dos, con directo de izquierda y gancho de derecha, basta para tumbar a este sistema corrompido y delincuente. Ese uno-dos se llama abstención activa. Es mortal.




"España es un país raro. Nos repele el vecino y nos molesta la idea de compartir solar patrio con él; habla mal el valenciano del catalán y el catalán del valenciano, habla mal el vizcaíno del riojano y el riojano del navarro, habla mal el berciano del gallego y el gallego del maragato, llama el asturiano cazurro al leonés y éste tiene al de Oviedo por súbdito de su gloriosa corona, aborrece el granadino al sevillano y el sevillano considera la Alhambra un remedo provinciano de la gloria hispalense; y todos hablan mal del castellano, quien aguanta la afrenta y mira con rencor a esos todos.

Pero si alguno levanta la mano contra la suma de cuanto no apreciamos, eso que llaman España, entonces hierve no sé qué instinto sepultado en el moho de los siglos, no sé qué furor atávico, no sé qué derecho de la sangre y ley de los pretéritos, no sé qué grito de la tierra sagrada...

Y lo fulminamos". Jose Vicente Pascual


VER+:

ESPAÑA ES EL ÚNICO PAÍS QUE SU HIMNO 

NO TIENE LETRA NI...



ESPAÑA, EXPLICADA A EXTRANJEROS 

-Y A NATIVOS-




miércoles, 2 de marzo de 2016

BEAR STORY (LA HISTORIA DE UN OSO). OSCAR A MEJOR CORTOMETRAJE ANIMADO







"Historia de un Oso" 
entró a la historia del cine chileno al conquistar el Oscar a Mejor Cortometraje Animado, en la edición 88 de los premios de la Academia.



La historia, entonces: hay un oso triste y solitario, que construye un mágico diorama con sus propias manos como un intento de recordar la vida feliz de antaño, con su esposa y su hijo, antes de que un circo lo arrancara de su hogar y lo hiciera trabajar por la fuerza y pasar una vida miserable. Hasta allí, la descripción que haría un niño que ve la cinta, a la vez tierna y conmovedora y técnicamente virtuosa. 

Pero el cuento que Osorio quiso contar a través de su oso es bastante menos literal. "Tiene que ver con el exilio de mi abuelo. Se tuvo que ir a Inglaterra en 1975, antes había estado dos años en prisión", relata Osorio a BBC Mundo. Leopoldo Osorio – militante del Partido Socialista, concejal de la comuna de Maipú y secretario del derrocado presidente Salvador Allende- fue detenido en 1973, con la llegada del régimen militar de Augusto Pinochet. Tras la cárcel y una estadía en México, recaló en Reino Unido donde vivió exiliado diez años. Se volvió un abuelo "vivo, pero invisible". 

"Yo no entendía muy bien qué era esto de la política que le impedía estar con la familia. Fue una cosa muy tremenda, porque por un hecho político, ajeno, mi familia quedó desmembrada. Ese es el mensaje que quise trasmitir con el cortometraje, de algún modo. Que no hay nada que valga para separar a una familia", apunta Osorio, que a los 8 años finalmente conoció al abuelo. 

EL CIRCO CON SUS JAULAS 

Así, la nominada cinta es una condensada historia de la violencia del régimen militar pinochetista, en 10 minutos. Una metáfora de lo que vivieron los presos políticos, exiliados y desaparecidos entre los tempranos años 70 y 1990. Y como la historia misma, la película deja preguntas sin responder: nunca sabemos si el oso artesano, ya anciano, alguna vez rearmó su vida. O si se reencontró con su familia. ¿Qué fue de la osa y su osezno? Para armar el relato, Osorio primero eligió con cuidado el animal: un oso, fornido y macizo como recuerda a su abuelo. Luego, el circo. 

"Pensamos, ¿quién puede querer llevarse un oso por motivos totalmente arbitrarios? No pensamos en un circo desde el comienzo, pero saltó a medida que fuimos produciéndolo. Yo no quería que fuera una historia literal sino una metáfora, y la idea de comparar el circo con la política nos funcionó", revela el director. "Es curioso que, además de la lectura chilena, a medida que vamos mostrándola en festivales van apareciendo más lecturas. Audiencias en otros países ven un reflejo de sus propios procesos políticos. En Rusia, por ejemplo. O en Taiwán, donde la asociaron con la invasión japonesa durante la Segunda Guerra Mundial. Otros la leen como un mensaje sobre el abuso de animales". 

ARTESANOS INVISIBLES 

Pero "Historia de un oso" dejó de ser el proyecto íntimo de Osorio para volverse un esfuerzo de equipo de 15 personas en el estudio de animación Punkrobot, en Santiago de Chile. Entre ellos el productor Pato Escala, quien está con Osorio en Los Ángeles por estas horas a la espera de la gala del Oscar, el domingo en el Teatro Kodak de Hollywood. Trabajaron en ella entre 2010 y 2014, con un final dilatado por –cuando no- falta de presupuesto: el fondo del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes del gobierno chileno les alcanzó para producir la animación sólo hasta la mitad. 

El resto se financió con proyectos comerciales que encararon a través del estudio. Y de la variedad de manos vino la diversidad de técnicas: aunque a primera vista el cortometraje puede parecer un stop-motion (técnica por la que se manipula físicamente y se fotografía cada movimiento del objeto hasta armar una secuencia), está hecho en realidad con un collage de métodos. Desde dibujos a mano y acuarelas hasta fotografías e imágenes 3D. 

Un auténtico mixed media, en la jerga. "Nuestra idea era rescatar lo hecho a mano, las técnicas tradicionales, y llevarlas a un mundo 3D. 

Es bien mentiroso, parece todo hecho en 3D pero hay mucho trabajo manual detrás. Creo que eso nos resultó en términos estéticos porque se ve bien distinto a otras películas", opina el director. También del gusto por las artes perdidas vienen las marionetas que habitan el diorama: los osos son seres de latón a los que se les notan las articulaciones de tornillos y bisagras. 


"Me encantan los aparatos mecánicos y las marionetas de alguna manera rescatan el rol del animador, de la persona que cuenta historias. El Oso cuenta una historia (en su diorama) que tiene un final feliz pero la vida no siempre es así y a veces creo que ese es el rol del animador: le damos a la gente un mensaje positivo cuando sabemos que el mundo no es como quisiéramos".


"Si te fijas en lo que está ocurriendo en Hollywood, hay una apertura a otras culturas, quizá nacido de la necesidad de contar historias diferentes porque llevan cien años contando lo mismo. Aunque para nosotros las historias que nosotros tenemos para contar pueden no ser nuevas, a ellos les parecen refrescantes. Y eso nos abre las puertas", asegura el chileno.



martes, 1 de marzo de 2016

LAS CIUDADES NO TE HACEN SENTIR FORASTERO, SUS HABITANTES DESCONFIADOS Y CON PREJUICIOS, SÍ.

LA CORUÑA, 
¿CIUDAD DONDE NADIE ES FORASTERO 
(antes o nunca fue)?
Las ciudades no te hacen sentir forastero, 
sus habitante, sí.
Las personas cerradas son temerosas, desconfiadas de todo, están llenos de prejuicios, y son racistas, xenófobas, etnocentristas, aldeanistas de mentalidad estrecha propia de las personas que tienden a valorar en exceso los usos y costumbres locales y desprecia los ajenos. Son turistas pero no viajeros. Van por el mundo y no descubren nada nuevo. No prueban nuevos sabores, nuevas gastronomías, nada de nada.



"Mis padres trabajaron en Sudamérica 34 años, se trajeron sus ahorros y sus pensiones. También se trajeron a su única hija, que tiene acento, claro... Llevo muchos años, cada vez que hablo con alguien: "Tú no eres de aquí". 


Los estudios tuve que homologarlos en Santiago porque la directora de la Facultad en La Coruña nunca quiso recibirme, teniendo yo todos los documentos del Ministerio. La familia a mi no se acerca, piden para hablar con mi padre o madre y a mi nada directamente: "pásame con él". 

Una tía le dijo a mi madre:"A esta non a queremos que non se criou aquí". 

Anécdotas a montones sobre todo los últimos años, en entrevistas de trabajo, un funcionario hace años directamente me dijo que aquí me iba costar encontrar trabajo por haber nacido fuera, claro después lo niegan. Hace dos años entro en una zapateria y me pruebo unas botas y le pregunto si tiene una horma más ancha y me contesta: 
"Aquí son así, eso será allá en tu... en tu... en tu sistema" ¿Qué le pasa a esta gente? 

Yo me crié en Sudamérica con una Z en el apellido y todo el mundo veía el acento de mis padres en años nunca me pasaron cosas así, yo soy la misma ¿Qué pasa aquí? 

He sufrido agresiones, abusos y al defenderme lo primero, "Vete para tu país". Es largo de contar pero es una vergüenza. En un bus por pedir el asiento para minusválidos: "Viene de fuera y nos quiere imponer sus leyes" bueno... bueno hay mucho para contar...".


En La Coruña, son sus barrios y sus gentes, las que son acogedoras y hospitalarias. 



La ciudad gallega es una península, y Monte Alto es el barrio más elevado de ésta, y el más emblemático. En La Coruña hay una canción que habla del barrio y, según ésta, empieza “después de Orillamar y antes de Forcarei”, calles que delimitan su territorio. El barrio vive un momento de auge y desarrollo, ya que muchísima gente joven se ha mudado a éste en los últimos años, y se han abierto muchos bares y locales nuevos que se mezclan bien con los de siempre. A pesar de haber crecido y haberse convertido en la zona de salir alternativa, ha sabido mantener su carácter de barrio de toda la vida, donde los vecinos se conocen y se saludan.

Monte Alto está rodeado de playas y calas, como las de Las Lapas o San Amaro, que en verano se llenan de gente, y en él se encuentran algunos de los puntos turísticos más importantes de la ciudad: la Torre de Hércules, que es Patrimonio de la Humanidad, y los museos Domus y Aquarium Finisterrae. En sus calles principales, la calle de la Torre, Orillamar, o la Avenida de Navarra se encuentran algunas de las mejores pulperías de Galicia, como O’Fiuza, bares y pubs alternativos como el emblemático Patachím, o Mentireiro, la Repichoca, el Puticlú o la Sala Mardi Gras, tiendas, librerías, bibliotecas y su potente Asociación de Vecinos, en la que organizan eventos y defienden los intereses del barrio y sus habitantes. Además, tiene sus héroes, sus revolucionarios: JUAN DÍAZ PORLIER, en la Plaza de España (Campo da leña).

                                                                       David Perdomo, Actor y director




La ciudad todavía le recuerda y, los que no lo hagan, aprenderán qué vida hay detrás de la piedra con forma de hombre que hay en el Campo da Leña (Plaza de España). 

Juan Díaz Porlier
(Cartagena de Indias, 1788 - La Coruña, 1815)

Murió a los 27 años en la horca tras ser arrestado por intentar, en 1815, restaurar la Constitución de Cádiz. Su idea triunfó en La Coruña y Ferrol, pero no llegó a Santiago. Han pasado doscientos años y todavía no se sabe dónde descansan sus restos y es que, Porlier, además de a muerte, también fue condenado al olvido, tras su intento de cambiar la historia.

Don Juan Díaz Porlier es encausado en la Real Audiencia y Capitanía de la Coruña, siendo degradado y condenado a la horca, ejecutado en el Campo da Leña (actual Plaza de España). Pasó sus últimos días en el Castillo de San Antón, su viuda doña Josefa Queipo de Llano fue encerrada en una celda en el Colegio de las Huérfanas de Betanzos.

Juan Díaz Porlier era hijo de una importante familia residente en América, su abuelo don Antonio Porlier y Sopranis (natural de La Laguna) fue fiscal de la Real Audiencia de Lima y posteriormente fiscal del Consejo de Indias en Madrid; su abuela doña María Pereyra de Hoyos casó con el virrey de Nueva Granada, don Juan de Torrezar Díaz Pimienta; su tío don Rosendo Porlier y Asteguieta, célebre oficial de la Armada, se hace cargo de su trayectoria en la Habana en 1802, participando a su lado como voluntario en la Batalla del Cabo de Finisterre (22 de julio de 1805) y en la Batalla de Trafalgar (21 de octubre de 1805), embarcando en el navío Príncipe de Asturias.

Tras quedar la Armada Española sin navíos en la Batalla de Trafalgar, solicita el traslado al Ejército. En enero de 1806 es capitán del Regimiento de Infantería de Mallorca. En la Guerra de la Independencia ocupa el cargo de teniente coronel de Granaderos en el Ejército de Extremadura, que se dirige hacía el Norte. El 10 de noviembre de 1808 en la Batalla de Gamonal (a las puertas de Burgos), Juan Díaz Porlier se comporta heroicamente oponiendo resistencia a las tropas francesas que terminan por humillar al ejército español. El 11 de noviembre de 1808 el ejército imperial francés derrota nuevamente a las tropas españolas enEspinosa de los Monteros (Burgos).

El fracaso del ejército español hace que Porlier cambiase de táctica, preparando a sus hombres del Regimiento de Granaderos para la guerra de guerrillas. En diciembre de 1808, con la incorporación de algunos hombres voluntarios, Porlier contaba ya con un ejército de cierta consistencia. 

En enero de 1809 emprendió con éxito enfrentamientos contra destacamentos franceses en Frómista, Paredes de Nava y Rivas, logrando liberar a prisioneros ingleses. Tras la conquista de Aguilar de Campoo la Junta Central le nombró brigadier. 
En mayo de 1809, don Pedro Caro y Sureda, III Marqués de la Romana, miembro de la Junta Central, ordenó que los restos de los tres batallones cántabros emplazados en la zona de Liébana, al mando del general don Julián Albo, se reunieran bajo las órdenes del brigadier Porlier, quedando reunidos en un único Regimiento, creando además el Regimiento de Castilla, un Cuerpo de Caballería y una Compañía de Artillería con quintos reclutados en territorio ocupado por las tropas francesas.

Después de ser derrotado en la provincia de Santander, quedó bajo las ordenes del mariscal de campo don Francisco de Ballesteros, teniendo que retirarse hasta Santoña al sufrir una ofensiva del ejército napoleónico, fijando la zona de operaciones entre el Duero y el Cantábrico. A principios de 1810, Juan Díaz Porlier formaba parte del Ejército de Asturias en la división volante de Cantabria. El 31 de enero de 1810 las tropas del general francés Jean Bonet entran en Oviedo, habiendo ocupado Llanes, Ribadesella e Infiesto. 
En el mes de febrero, Porlier se traslada desde Tarna a Infiesto, logrando derrotar al destacamento francés, corta las comunicaciones del enemigo con Cangas de Onís, y se sitúa entre Avilés y Oviedo, contactando con el resto de las fuerzas españolas.

El 10 de febrero de 1810 Porlier efectuaba una incursión sobre Oviedo, mientras que el coronel Moscoso solicita la ayuda de don Nicolás de Mahy, capitán general de Galicia, y del general don Juan José García, acantonado en el Bierzo. El 12 de febrero el general francés Jean Pierre François Bonet (su nombre figura en el Arco del Triunfo de París) se replegó a Pola de Siero para restablecer comunicaciones con Cangas de Onís. 
El 13 de febrero, las tropas del brigadier don Pedro de la Bárcena, con el apoyo de los jinetes de Porlier, se lanzaron en su persecución. De otra parte, el teniente general don Nicolás del Llano Ponte, decidió entrar en Oviedo para recibir el homenaje de la población en lugar de cumplir las órdenes de apoyar a la ofensiva española contra el general Bonet. El general francés contraatacó el 14 de febrero ocupando Avilés y Oviedo, obligando al ejército español a retirarse hasta el Navia, quedando Porlier en Pravia (izquierda del Nalón).

A partir del 24 de febrero el ejército español logró reorganizarse ante la llegada de la ayuda enviada por don Nicolás de Mahy desde Galicia, con la ayuda de las escasas tropas francesas que había dejado el general Bonet en las localidades de que se había ido apoderando. 
A principios de marzo de 1810 la Junta del Principado, tras la renuncia del teniente general Antonio Arce, nombra capitán general de Asturias a don José Cienfuegos y Jovellanos (antiguo director de la Fábrica de Armas de Oviedo). El coronel Moscoso ascendió a brigadier, mientras Juan Díaz Porlier se resistió a reconocer al nuevo capitán general realizando algunos movimientos sospechosos con sus tropas, quedando interrumpidos al verificar que la Junta iba a hacerles frente.

El 5 de julio de 1810 Porlier salió desde Ribadeo con un contingente de ingleses y españoles, a bordo de seis fragatas británicas al mando del comodoro Mends y ocho lanchas armadas españolas, desembarcando cerca de Santoña, obligando a un escaso contingente francés a retirarse hacía Laredo, pasando después a Castro Urdiales. 
Al regresar hacia Santander batió en Galizano a un destacamento francés. El 10 de julio terminó desembarcando en Bermeo, al tener que hacerse a la mar ante la amenaza francesa que habían enviado refuerzos desde Santander. 
El 22 de julio la expedición regresó a la Coruña con cinco quechemarines y un buque mercante norteamericano que sido apresado, ante la insatisfacción del general Mahy por no haber cumplido el objetivo de distraer a las tropas del general francés Bonet que operaban con éxito en el occidente asturiano.

El 5 de agosto de 1810 partió una nueva expedición desde el puerto de A Coruña hasta Cuevas del Mar (cerca de Ribadesella), penetrando en el interior recorrió los límites de Cantabria y Asturias, cortando la comunicación del general Bonet con Santander. Tras derrotar a pequeños destacamentos franceses enviados desde Bilbao por el general Jean-Jacques Avril, así como a tropas francesas destacadas en Asturias y Burgos, atacaron Gijón el 16 de octubre para apoyar el desembarco de las tropas del mariscal de campo don Mariano Renovales.

La brigada del general Renovales había zarpado desde A Coruña con el apoyo de cuatro fragatas británicas, por el mal tiempo no pudo tomar tierra hasta el 18 de octubre facilitando que la guarnición francesa pudiera retirarse a Oviedo donde se encontraba el general Bonet, que contraatacó al contingente español obligando en la noche del 19 al general Renovales a reembarcar y a Porlier a regresar al interior de la provincia.

En diciembre de 1810 don Juan Díaz Porlier formó el Regimiento Provincial de Laredo, los Batallones de Infantería ligera I y II, el Batallón III de Cazadores, y el Escuadrón de Húsares de Cantabria. A comienzos de 1811 Porlier es nombrado jefe de la vanguardia del 7º Ejército, debiendo reorganizarse en Potes bajo las órdenes del general don Gabriel Mendizábal. 
El 4 de agosto de 1811 desde Potes se dirigió hacia Santander, ciudad que fue recuperada por los franceses poco después. El 4 de mayo de 1812 se dirigió hacía Sasamón (Burgos) por orden del general Gabriel Mendizábal para recuperar el fuerte que los franceses tenían en la localidad, empresa que llevó con éxito. El 2 de agosto de 1812 entró en Santander, tras haber cortado las comunicaciones francesas entre la ciudad y Torrelavega.

Los éxitos de Porlier en Asturias, León, Palencia, Santander y Valladolid hicieron que la Regencia le ascendiera al grado de general. El 31 de agosto de 1813 participó con sus tropas en la victoriosa Batalla de San Marical, integrado en el flanco izquierdo del 4º Ejército de Galicia al mando del general don Manuel Alberto Freire, logrando defender el segundo ataque de las tropas del mariscal Nicolas Jean de Dieu Soult.
La 5ª división del general Porlier el 31 de diciembre de 1813 se integran en el 4º Ejército de Galicia.

Don Juan Díaz Porlier casó con doña Josefa Queipo de Llano (hermana del Conde de Toreno) con la que tuvo a su hija Juana, que falleció en Bilbao en 1814. Finalizada la Guerra de la Independencia, acabo siendo mariscal de campo.

Disconforme con la vulneración de la Constitución de la Pepa al regreso de Fernando VII, inició maniobras en contra del rey absolutista Traicionado por su secretario, es detenido en Madrid y condenado a cuatro años de cárcel el 16 de julio de 1814. La condena se cumple en el Castillo de San Antón, de donde sale en prisión atenuada al vecino pueblo de Arteixo, residiendo en la casa de Pastoriza.

En la nueva residencia comienza a preparar un pronunciamiento. Durante la noche del 18 al 19 de septiembre de 1815, con ayuda de varios oficiales asturianos que habían combatido junto a él, hizo prisionero al capitán general de Galicia don Felipe Augusto de Saint-March, al gobernador y al intendente de la plaza. Tras hacerse con el control de la plaza, proclama la Constitución de 1812, todo ello con la indiferencia de la población que no se manifestó en ningún sentido.

Tras formar una Junta Provincial de la que se nombró presidente, y proclamar un Manifiesto el 21 de septiembre, el general Porlier comenzó a enviar circulares tratando de ganarse para la causa a las restantes guarniciones de Galicia. Tan solo se sumó a su levantamiento la guarnición de El Ferrol, al mando del brigadier don Ramón Romay y Jiménez de Cisneros, que envió dos regimientos de infantería a La Coruña. 

El mariscal don José Javier de Imaz y Altolaguirre, gobernador de Tuy, y el oficial de más alto rango de los que en Galicia seguían fieles a Fernando VII, tomó el mando para enfrentarse al levantamiento. Por otra parte, el gobernador de Santiago de Compostela, general Pesci, después de convocar a las autoridades civiles y militares y una representación del cabildo catedralicio, manifestó su intención de no sumarse al pronunciamiento y solicitó al cabildo la entrega de 50.000 reales para financiar una columna militar que se enfrentase al general Porlier.

Ante el fracaso de su llamamiento, el general Porlier decidió salir en dirección a Santiago de Compostela en la noche del 21 al 22 de septiembre. Al anochecer del día 22, la columna de Porlier acampó en Merelle (inmediaciones de Órdenes, a mitad de recorrido entre A Coruña y Santiago de Compostela). El general Porlier fue traicionado y detenido por un grupo de 39 sargentos, y a continuación detuvieron a la tropa que no ofrecieron resistencia al verse sin sus jefes. Los prisioneros fueron trasladados a la cárcel de la Inquisición de Santiago de Compostela, y más tarde a la Coruña y el Ferrol dependiendo de su lugar de procedencia.

El general Porlier es trasladado a la Coruña donde es encausado por el capitán general don Felipe Augusto de Saint-March. Los interrogatorios se llevan a cabo en la Real Audiencia y Capitanía de A Coruña entre el 22-26 de septiembre, el general Porlier es condenado a la degradación y pena de horca.

La ejecución tuvo lugar en el Campo da Leña (actual Plaza de España), quedando su viuda doña Josefa Queipo de Llano encerrada en una celda del pequeño Colegio de las Huérfanas en Betanzos.

Manifiesto del general Porlier
El manifiesto que proclamó el general Porlier el 21 de septiembre refleja claramente el trasfondo social y económico de su movimiento. Tras hacer una breve historia de la labor de las Cortes de Cádiz y de las violencias que siguieron al restablecimiento del absolutismo, justificaba su pronunciamiento recordando el aislamiento en que tenían al monarca sus consejeros, para concluir con la enunciación de un programa político restaurador de la legitimidad constitucional. A continuación se transcriben sendos párrafos del Manifiesto:

"Nuestro objeto y el de toda España no es otro que una Monarquía sometida a leyes justas y prudentes, y de tal manera constituida, que garantice igualmente las prerrogativas del Trono y los derechos de la Nación. Pedimos la convocación de Cortes nombradas por el pueblo, y que puedan hacer en la Constitución, proclamada por las Cortes extraordinarias, los cambios que exige nuestra situación, que demanda la experiencia, y que nos indican las leyes constitucionales de las Monarquías limitadas de Europa. Ellas restablecerán el orden en nuestra Hacienda, cuidarán de la suerte de los militares, recompensarán sus servicios, asegurarán su existencia en los días de vejez y harán en el exterior estimar y respetar a la Nación".

"La nobleza, renunciando a una pequeña parte de sus privilegios, encontrará la indemnización de este sacrificio en las nuevas disposiciones constitucionales, que le darán una existencia política. Todas las clases de la sociedad verán mejorar su situación; los párrocos, cuya influencia puede ser tan útil, disfrutarán una asignación más elevada; el agricultor, el artesano, el comerciante, el industrial gozarán de nuevo de las ventajas que habían comenzado a reportar de las reformas hechas en su favor por las Cortes, y merced a una celosa administración de los caudales públicos, los acreedores del Estado podrán esperar verse indemnizados de los adelantos que han hecho y de las pérdidas que han sufrido, ya por sus sacrificios patrióticos, ya por su confianza en las promesas del gobierno".