EL Rincón de Yanka: SIMPATÍA

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miércoles, 21 de diciembre de 2022

CUANDO ÉRAMOS CHÉVERES Y SEGUIMOS SIÉNDOLO A PESAR DE TANTA INDIFERENCIA EGOCÉNTRICA 👫👦👧👫



 CUANDO ÉRAMOS CHÉVERES

"Cuanto extraño a los que reconozcan 
y vivan la humildad sabia". 

"Lo mas entrañable de lo vivido 
no ha sido ni pronunciado ni efectuado. 
Tan solo el encuentro efervescente 
en la alba mirada implícita de complicidad". 

"Hay cada vez más infelices que dejan 
de "VER" los reflejos infinitos de comunión 
de la "VIDA", para encerrarse sólo en el ensimismado 
mirarse al espejo de su propio vacío". 

"Para los de aquí, soy de allá;
para los de allá, soy de aquí;
pero, para los amigos,
soy uno de ellos". 

Yanka

Cuando éramos chamos, la gente, los vecinos, los conocidos y desconocidos, los compañeros eran importante para cada uno de nosotros. La cortesía y la cordialidad era norma generalizada. Nos presentaban a alguien y ya éramos buenos conocidos para siempre. Ahora, pasan unos diás y te encuentras al que te presentaron, le quieres saludar y pasa por tu lado como si nada, como si no te conociera. No le dan importancia a la presentación personal.

Casi toda mi generación como mis compañeros de estudios éramos chéveres, éramos amigables, joviales,  simpáticos, respetuosos, éramos panas.

En nuestros tiempos de estudiantes, varias palabras del diccionario no existían para nosotros como la traición, la enemistad, la envidia, la soberbia, la calumnia, la grosería, el insulto, la vileza, el desagradecimiento, la división, la desafección y el rencor.

Hace unos años celebramos el trigésimo aniversario de la VIII promoción de bachilleres del Instituto marista Juan XXIII de Punta Cardón. Fue un reencuentro muy emotivo e impactante; pareciera que no hubieran pasado los años entre nosotros. Éramos los mismos compañeros de siempre... Formábamos la misma generación que nos identificaba y nos unificaba. Pensábamos, sentíamos, nos reíamos como siempre lo hicimos juntos. 

Cuando la amistad con tu gente va creciendo en tu infancia-adolescencia, nunca muere. Ellos te conocen y tú los conoces. La amistad se une con unos lazos que no los separa nada ni nadie. El amigo de tus años mozos es para siempre... No es comparable con otras amistades que haces a lo largo de tu vida. 

En cambio, las generaciones posteriores a la nuestra, han cambiado. Nosotros, la generación X, hermanos de la generación Y, padres de la generación milénica y generación Z, somos totalmente distintos. Han perdido la fragancia de la inocencia y del sonrojo. Se han perdido lo que nosotros sí convivimos y compartimos: ¡ A M I S T A D !

LA ESENCIA DE LOS AMIGOS DE LA INFANCIA

Con los amigos de verdad no es el tiempo el que determina la cercanía


"FUE UN PLACER COINCIDIR
EN ESTA VIDA"


Presuntos Implicados - Como Hemos Cambiado
 
CUANDO ME VAYA / Melocos y Natalia

«Estoy de pie aquí, la frente coronada de mil arrugas, estoy aquí de pie, como un viejo San Bernardo, y yo miro a la lejanía, muy lejos, hasta el confín de mi infancia...». Bohumil Hrabal

martes, 16 de enero de 2018

👪 EL UNDÉCIMO MANDAMIENTO: SER MISERICORDIOSO CON TODOS, SOBRE TODO CON LOS MÁS PECADORES


EL UNDÉCIMO MANDAMIENTO 
👪


“Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; (con la misma intensidad con que Yo os amo), que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tenéis amor los unos por los otros’’. Juan 13:34, 35

Me encontraba encajonado en la última fila de nuestro vuelo de escala entre South Bend, Indiana, y Chicago. A mi lado iba un asesor de gestión empresarial para empresas integradas en la lista Fortune 500. No tardamos en entablar conversación, sacando el mayor provecho de nuestro breve vuelo sobre el lago Michigan. Él iba camino de otra empresa, y yo a predicar en otra parte del país. Él era judío; yo, cristiano.


-¿Y de qué va a hablar usted? -preguntó él.
-Del undécimo mandamiento -respondí.
-¿El undécimo mandamiento? -inquirió incrédulo-. ¡Ya lo hemos pasado bastante mal con los diez! ¡Qué íbamos a hacer con uno más…

Perspicaz pregunta la suscitada por el caballero judío. Me pregunto: ¿Qué haremos con el undécimo?

Otro judío, y, verdaderamente, otro caballero (aunque este es mucho más joven), está a punto de hablar. Estará muerto en menos de veinticuatro horas, y él lo sabe. Y cuando un hombre sabe que está a punto de morir, puedes estar seguro de que sus últimas palabras estarán llenas de aquello que más le afecte. Cuando estás en una cuenta regresiva, cada palabra cuenta.

“Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tenéis amor los unos por los otros” (Juan 13:34, 35). En caso de que te sientas tentado a concluir que este mandato de amarse es simplemente un aparte, un pensamiento aislado de pasada pronunciado por el Maestro, debes saber que aquí, entre esas cuatro paredes del aposento alto, Jesús declarará estas palabras cinco veces: Ámense mutuamente, ámense mutuamente, ámense mutuamente, ámense mutuamente, ámense mutuamente. Y cuando lees el contexto de su llamamiento en vísperas de la crucifixión, no puedes evitar observar que la palabra “amar” o una de sus derivadas aparece 31 veces en los labios de un Jesús que está en el corredor de la muerte, 33 veces en total aquí en Juan 13 a 17. El amor está de manera inequívoca, en el pensamiento del Maestro.
“Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros”. Un undécimo mandamiento para los elegidos; porque, sin duda, lo que estaba en su pensamiento debe estar en nuestro corazón: el amor mutuo.

Oración de una niña: "Señor, haz que la gente mala se haga buena, y haz que la gente buena sea simpática".
EXAMEN DE CONCIENCIA 
(Sin examen de conciencia 
no hay arrepentimiento ni reconciliación) 

“Se os pidió despojarse del hombre viejo al que vuestras pasiones van destruyendo, pues así fue vuestra conducta anterior, y renovarse por el espíritu desde dentro.”. Ef 4, 22-23 
"No entristezcan al Espíritu santo de Dios; Éste es el sello con el que vosotros fuisteis marcados y por el que serán reconocidos en el día de la salvación. Ef 4, 30 
"Hay un remedio para las culpas, reconocerlas". Franz Grillparzer 

Antes que nada pedimos al Espíritu Santo, la Sabiduría para RECONOCER nuestros pecados, la Gracia para arrepentirnos de ellos y el Temor (Respeto) de Dios para no ser indiferentes a Su Real Causa: Su Reinado. 

Yo confieso que he dividido y dado mal testimonio a la Iglesia por mi soberbia, mis celos, mis envidias, mi egocentrismo egotista y ególatra, por mis normas y códigos. He contribuido a deshacer los puentes de Dios y de la comunidad y de la fraternidad. 
Hemos pasado de la simpatía empática de Dios a la antipatía de los hombres: mira como se odian y se desunen esos antípáticos para todo el pueblo entero. 
Yo confieso que soy dominante y controlador. Soy perfeccionista y muy exigente en lo que hacen los demás hermanos. Me gusta tomar decisiones sin contar con la comunidad para hacer siempre lo que quiero yo creyendo que es lo perfecto. Porque hago mi voluntad. O no tomo ninguna decisión cometiendo pecado de omisión. 

Yo confieso que he pensado más en mis razones o conveniencias sin pensar en las consecuencias de la división entre hermanos y grupos. Porque he elegido lo urgente por lo importante; he cambiado los medios en fines; y, he usurpado Su pertenencia, Su propiedad y Su Gloria. 

Yo confieso que he expulsado y separado a nuestros jóvenes de nuestros grupos y encuentros generales. No he querido delegar ni ceder el ministerio. No he tenido la paciencia y la pedagogía con los nuevos servidores como la que yo sí tuve de mis servidores cuando empezaba en esta corriente de gracia que yo he ayudado a estancar... 

Yo confieso que he entristecido al Espíritu Santo por mi hipocresía, mi incoherencia, mi frialdad con mi prójimo; mis miedos, mis ídolos, mi ingratitud, mi arrogancia, mi superficialidad, mi tibieza, mi indiferencia. 

Yo confieso que he buscado la gratificación de mis obras y mis devociones, y no he dejado a Dios ser Dios. De perder el respeto al Mismo Dios. De que no me doliera que siempre me esté repitiendo su mensaje en su palabra. De no hacerle caso. De no quebrantarme. De no dar más testimonio de vida. De no ser testigo de su amor.... De no hacer llevar más hermanos a la fuente de Vida Misma. 

Yo confieso de no ser testigo de su Gratuidad; de no ser místico en la acción. De confiar más en mi ascética. 

Yo confieso ante Dios Todopoderoso, 
y ante vosotros hermanos que he pecado mucho 
de pensamiento, palabra, obra y omisión. 
Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. 
Por eso ruego a Santa María siempre Virgen, 
a los ángeles, a los santos y a vosotros hermanos, 
que intercedan por mí ante Dios, Nuestro Señor. 
Amén.


sábado, 26 de noviembre de 2011

SONRÍA PADRE, SONRÍA..





 "El fruto del Espíritu es la alegría" Gal 5, 22

"La capacidad de entusiasmo es signo de salud espiritual". Gregorio Marañón









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