EL Rincón de Yanka: SEÑOR, MI PATRIA LLORA: "FE" DE JOSÉ MARÍA GABRIEL Y GALÁN

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¡BIENAVENTURADA NAVIDAD!

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sábado, 13 de agosto de 2016

SEÑOR, MI PATRIA LLORA: "FE" DE JOSÉ MARÍA GABRIEL Y GALÁN















FE

- I -
¡Señor! ¡Mi patria llora! 
La apartaron, ¡oh Dios!, de tus caminos, 
y ciega hacia el abismo corre ahora 
la del mundo de ayer reina y señora 
de gloriosos destinos. 

Hijos desatentados, 
que ya la vieron sin pudor vencida, 
la arrastran por atajos ignorados... 
¡Señor, que va perdida! 
¡Que no lleva en su pecho la encendida 
luz de tu Fe que alumbre su carrera! 
¡Que no lleva el apoyo de tu mano! 
¡Que no lleva la Cruz en la bandera 
ni en los labios tu nombre soberano! 
¡Señor! ¡Mi patria llora! 
¿Y quién no llorará como ella ahora 
tremendas desventuras, 
si fuera de tus vías 
sólo hay horribles soledades frías, 
lágrimas y negruras? 

¿Quién que de Ti se aleje 
camina en derechura a la grandeza? 
¿Ni quién que a Ti te deje 
su brazo puede armar de fortaleza? 

Solamente unos pocos pervertidos, 
hijos envanecidos 
de esa Madre fecunda de creyentes 
pretenden, imprudentes, 
alejarla de Ti: son insensatos; 
olvidan tus favores: son ingratos, 
desprecian tu poder: están dementes. 

Pero la patria mía, 
por Ti feliz y poderosa un día, 
siempre te ve, Señor, como a quien eres, 
y en Ti, gran Dios, en Ti solo confía; 
que es grande quien Tú quieres, 
fuerte quien tiene tu segura guía, 
sabio quien te conoce, 
¡y feliz quien te sirva y quien te goce! 

¡Señor! ¡Mi Patria llora! 
Ebria, desoladora, 
la frenética turba parricida 
la lleva a los abismos arrastrada, 
la lleva empobrecida..., 
¡la lleva deshonrada!... 

¡Alza, Señor, tu brazo justiciero, 
y sobre ellos descarga el golpe fiero, 
vengador de sus ciegos desvaríos!... 
¡No son hermanos míos 
ni hijos tuyos, Señor! ¡Son gente impía! 
¡Son asesinos de la patria mía! 

- II -
¡Señor, Señor; detente! 
¡No hagas caer sobre la impura gente 
el rudo golpe grave 
de la iracunda mano justiciera, 
sino el toque suave 
de la mano que funde y regenera! 

Y a Ti ya convertidos, 
los hijos ciegos a tu amor perdidos, 
aplaca tus enojos, 
la noche ahuyenta, enciéndenos el día 
y pon de nuevo tus divinos ojos 
en los destinos de la patria mía. 

¿No es ella la que hiciera 
con los lemas sagrados 
de la Cruz y el honor una bandera? 
¿La que tantos a Ti restituyera 
pueblos ignotos de tu fe apartados, 
que con sangre de intrépidos soldados 
y con sangre de santos redimiera? 

¿Y Tú no eres el Dios Omnipotente 
que quitas o derramas con largueza 
gloria y poder entre la humana gente? 

¿No eres prístina fuente 
de donde ha de venir toda grandeza? 
¿No eres origen, pedestal ingente 
de toda fortaleza? 

¿No es toda humana gloria 
dádiva generosa de tu mano? 
¿No viene la victoria 
delante de tu soplo soberano? 

¡Señor, oye los ruegos 
que ya te elevan los hermanos míos! 
¡Ya ven, ya ven los ciegos! 
¡Ya rezan los impíos! 
¡Ya el soberbio impotente 
hunde en el polvo, ante tus pies, la frente! 
¡Ya el demente blasfemo, arrepentido, 
cubre su rostro, el pecho se golpea 
y clama compungido: 
«¡Alabado el Señor; bendito sea!» 

Y los justos te aclaman, 
alzando a Ti los brazos, y te llaman; 
y porque España (Venezuelasólo en Ti confía, 
al unísono claman 
todos los hijos de la Patria mía: 

¡Salva a España (Venezuela), Señor; enciende el día 
que ponga fin a abatimiento tanto! 
¡Tú, Señor de la vida o de la muerte! 
¡Tú, Dios de Sabahot, tres veces Santo, 
tres veces Inmortal, tres veces Fuerte!...

JOSÉ MARÍA GABRIEL Y GALÁN