EL Rincón de Yanka: EL EGOÍSMO SE COME EL ALTRUISMO

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jueves, 11 de agosto de 2016

EL EGOÍSMO SE COME EL ALTRUISMO


¿El egoísmo prevalece frente al altruismo? 

Algunos sociólogos, psicólogos, y pensadores consideran que en el mundo contemporáneo las personas se vuelven cada vez más "metalizadas" y no dan importancia a sus semejantes, en consecuencia solo se interesan por su bienestar personal dejando a un lado aspectos morales, sociales y espirituales que son parte indiscutible de nuestra vida cotidiana. ¿Es que el egoísmo prevalece frente al altruismo? Con frecuencia escuchamos frases muy conocidas, sencillas, comunes, que se dicen de manera automática pero que encierran una gran sabiduría: "Yo respeto para que me respeten", "Sirvo al que me necesita", "Respeto a los demás, dándome a respetar", "No hagas a otro lo que no quieras que te hagan a ti", "Haz bien y no mires a quien", "No seas casa sola". 

Cada uno de nosotros debería hacer un autoanálisis en cuanto a valores, interés por los otros, ética de convivencia, cuidado mutuo, manejo de los sentimientos, formas de comunicación, relaciones interpersonales, solución de conflictos, negociación respetuosa para solucionar problemas inherentes a un grupo. Estos factores están relacionados con el bien común.Si esas palabras las convirtiéramos en pensamientos, sentimientos y acciones, el mundo en que vivimos fuera mucho mejor y los seres humanos fuéramos más capaces de establecer lazos de relaciones de amistad y servicio. Y recuerdo ahora la frase del Papa Francisco en una de sus misas en Cuba en el pasado año 2015: "Quien no vive para servir, no sirve para vivir". 

Vivimos en comunidad, es poco probable que alguien pueda vivir solo, para ser persona debemos aprender a relacionarnos y comunicarnos, abrirnos a la ayuda: de los demás y perdonar sus errores. Vivir en comunidad es ejercer la solidaridad mutua por amor. Así expresó Martí la fórmula de ese amor triunfante: "Con todos y para el bien de todos". Esto, por supuesto, incluye flexibilidad, tolerancia y capacidad para aceptar que todos somos iguales y diversos. 

El bien común es el conjunto de condiciones individuales y sociales que permiten a los miembros de la sociedad desarrollarse integral y plenamente. Procurar el bien de todos es una pretensión que siempre debemos tener presente, no solo garantiza las condiciones para el desarrollo personal, sino que quien contribuye a alcanzarlo encuentra el modo de ser más plenamente persona. Ningún ser humano debe despreciar, perjudicar o separar a los demás por ser diferentes en cuanto a forma de pensar, color de la piel, religión, ideas políticas, cultura, orientación sexual, entre otras diversidades. Separar a las personas, perjudicarlas en su trabajo, estudio o vida social es una bochornosa forma de discriminación. 

Hombres y mujeres, a lo largo de la historia han ido conformando valores, y es que los seres humanos tenemos la capacidad de conocer, valorar, percibir lo bueno y lo malo, lo perjudicial, descubrir peligros y oportunidades, valorar lo que se descubre, emitir juicios y tomar decisiones. Nuestros comportamientos, actitudes, sentimientos y prácticas están estrechamente vinculados con la crianza que hemos tenido, la educación que hemos recibido, la manera en que nos hemos relacionado con los otros en las diferentes etapas de la vida y por los valores que hemos incorporado a lo largo de nuestra existencia. Un valor es una cualidad de un sujeto u objeto. Los valores son atribuidos al objeto por un individuo o grupo social y confieren a las cosas, hechos o personas una estimación, ya sea positiva o negativa. 
Los valores son ideas hechas vida que movilizan a la persona para el bien propio y el de los demás. Un valor es algo que una persona considera valioso y deseable subjetivamente, no importa que objetivamente lo sea o no. Pero en este contexto estoy hablando de valores objetivos, los que clásicamente se llaman valores humanos. 
Los valores configuran la dignidad de la persona humana, nos dignifican, nos ayudan a encontrar respuestas en nuestras vidas. Un valor, al asumirse, se convierte en un ideal indicador del camino a seguir.Valores tales como: abnegación, altruismo, amabilidad, compasión, cortesía, generosidad, honestidad, honradez, hospitalidad, lealtad, respeto, reciprocidad, responsabilidad, solidaridad, tolerancia, voluntad, etc. son fundamentales para el convivir pacífico de las comunidades y sociedades, e inclusive del mundo entero.