EL Rincón de Yanka

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lunes, 2 de marzo de 2020

POEMA "VALGO" "INSTANTES" POR NADINE STAIR ⌛


Éste poema es atribuido al poeta argentino Jorge Luis Borges, craso error, pues parece que  es de Nadine Stair o de Don Herold, (Instantes o Momentos).
Las numerosas versiones en castellano adoptan la forma de un poema en primera persona cuyo argumento es la reflexión, en tono melancólico, de alguien de edad avanzada (la última frase cita la edad de 85 años en la mayoría de las variantes) que al final de su vida se arrepiente de no haber cometido más errores y de haberse privado de algunos placeres sencillos.


INSTANTES

Si pudiera vivir nuevamente mi vida, 
en la próxima trataría de cometer más errores. 
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más. 
Sería más tonto de lo que he sido, 
de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad. 
Sería menos higiénico. 
Correría más riesgos, haría más viajes, 
contemplaría más atardeceres, 
subiría más montañas, nadaría más ríos. 
Iría a más lugares adonde nunca he ido, 
comería más helados y menos habas, 
tendría más problemas reales y menos imaginarios.
Yo fui una de esas personas que vivió sensata 
y prolíficamente cada minuto de su vida; 
claro que tuve momentos de alegría. 
Pero si pudiera volver atrás 
trataría de tener solamente buenos momentos. 
Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, 
sólo de momentos; no te pierdas el ahora. 

Yo era uno de esos que nunca iban a ninguna parte 
sin un termómetro, una bolsa de agua caliente, 
un paraguas y un paracaídas; 
si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano. 

Si pudiera volver a vivir 
comenzaría a andar descalzo 
a principios de la primavera 
y seguiría descalzo hasta concluir el otoño. 
Daría más vueltas en calesita, 
contemplaría más amaneceres, 
y jugaría con más niños, 
si tuviera otra vez vida por delante. 
Pero ya ven, tengo 85 años...
 y sé que me estoy muriendo.

VALGO
“De tanto perder aprendí a ganar; 
de tanto llorar se me dibujó la sonrisa que tengo. Conozco tanto el piso, que sólo miro el cielo. 
Toqué tantas veces fondo, que cada vez que bajo, 
ya sé que mañana subiré. 
Me asombro tanto como es el ser humano, 
que aprendí a ser yo mismo. 
Tuve que sentir la soledad para aprender 
a estar conmigo mismo 
y saber que soy buena compañía. 
Intenté ayudar tantas veces a los demás, 
que aprendí a que me pidieran ayuda. 

Traté siempre que todo fuese perfecto 
y comprendí que realmente, 
todo es tan imperfecto 
como debe ser (incluyéndome).

Hago solo lo que debo, 
de la mejor forma que puedo 
y los demás que hagan lo que quieran. 
Vi tantos perros correr sin sentido, 
que aprendí a ser tortuga y apreciar el recorrido. 
Aprendí que en esta vida nada es seguro, 
solo la muerte… por eso disfruto el momento 
y lo que tengo.

Aprendí que nadie me pertenece, 
y aprendí que estarán conmigo el tiempo 
que quieran y deban estar, 
y quien realmente está interesado en mí, 
me lo hará saber a cada momento 
y contra lo que sea. 

Qué la verdadera amistad si existe, 
pero no es fácil encontrarla. 
Qué quien te ama te lo demostrará siempre 
sin necesidad de que se lo pidas. 
Qué ser fiel no es una obligación, 
sino un verdadero placer cuando el amor 
es el dueño de ti. Eso es vivir… 
La vida es bella con su ir y venir, 
con sus sabores y sin sabores… 

Aprendí a vivir y disfrutar cada detalle,
aprendí de los errores, 
pero no vivo pensando en ellos, 
pues siempre suelen ser un recuerdo amargo 
que te impide seguir adelante, 
pues, hay errores irremediables. 
Las heridas fuertes nunca se borran de tu corazón, 
pero siempre hay alguien realmente 
dispuesto a sanarlas con la ayuda de Dios. 

Camina de la mano de Dios, todo mejora siempre. 
Y no te esfuerces demasiado 
que las mejores cosas de la vida suceden 
cuando menos te las esperas. 
No las busques, ellas te buscan…
Lo mejor está por venir”.



INSTANTES. Nadine Stair/Don Herold.


domingo, 1 de marzo de 2020

SER ANTICLERICALISTA, PERO NO ANTICLERICAL: NO ES LO MISMO ⛪

Anticlericalismo bendito

EL ANTICLERICALISMO NO ES IGUAL QUE LA ANTICLERICALIDAD LAICISTA
Intolerante –intolerable- es el adjetivo que el papa Francisco emplea al calificar el clericalismo persistente hoy en la Iglesia, sin que se perciban claros indicios de su condena por parte de muchos, y de su más que merecida desaparición. El diccionario vuelve a efectuar la obra de caridad y misericordia –“enseñar al que no sabe”- que le corresponde académicamente, y define el clericalismo como “influencia excesiva del clero” y como “inclinación y sumisión al clero y a sus directrices”. La terminología popular, rica en expresiones y sinónimos, administra a la perfección cuantos se relacionan con la clerigalla –uso despectivo-, y su sola insinuación –disimulada y sutil-, basta y sobra para dar a entender qué es de lo que se trata y lamenta, al afrontar este tema.

El hecho es que, ahorrándome multitud de explicaciones, el clericalismo se identificó e identifica con la Iglesia, expoliándola de cada una de sus sílabas. Para muchos, dentro y fuera de la “sagrada institución”, la Iglesia es su jerarquía. Solo ella, y quienes la componen y presentan en su variedad de versiones, títulos, colorines y reverencias, es la Iglesia verdadera, con la que se identifica Jesús. Este pervive entre los humanos gracias a la Iglesia, es decir, a su jerarquía…
Los demás –los llamados laicos, con ciertos atisbos de incredulidades-, en la práctica, en la realidad y constitución pastoral, canónica y aún cívica, tienen poco o nada de Iglesia. Son, si acaso, su apéndice. No mandan. No son autoridad. Esta –la jerarquía- es la “sagrada” por definición, cánones y teología. Los demás son rebaño, acólitos, educandos, siervos, pecadores y más, si tal adjetivación se corresponde, con el género femenino, incluidas las monjas y las religiosas.

La desclericalización de la Iglesia es tarea-ministerio tanto o más urgente que pueda serlo un plan de misiones, o de catequesis, por mucho tiempo y dogmas que se les dediquen. Toda programación pastoral en la que no se tenga en cuenta este principio, necesitan un replanteamiento radical. Iglesia sin laicos, o sin su consciente participación en condiciones similares a las de sus jerarcas, no es Iglesia. Es otra cosa. Es lo que desdichadamente es, o está siendo ahora…
El clericalismo tan denostado hoy, con todo rigor, por el papa Francisco., es responsable de graves –gravísimos- problemas, -pecados y delitos- que ha cometido, y comete la Iglesia y que un día sí y otro, también, salen a la luz pública, gracias a la transparencia, y a la apertura de puertas, ventanas y archivos impuesta por Bergoglio. No es un secreto que las dificultades para ejercer el ministerio de la “claridad”, les están suponiendo al papa tantos o más esfuerzos, y aún denuncias, que las que les exigiera el ejercicio de la “caridad”, por atrevidas que les parezcan a los más “piadosos.

No hay que estar demasiadamente sensibilizados con cuanto se relaciona con la pederastia y otros abusos, documentádamente relatados y definidos hasta en sus diversas instancias judiciales, para haber llegado a la conclusión de que el clericalismo fue y es causa principal de la tragedia personal, familiar, social, cívica y religiosa que padecen, y siguen padeciendo las víctimas.
Por otra parte, “y por ser vos quienes sois, a clérigos y a sus respectivos jerarcas, por acción u omisión, el clericalismo les ha eximido de pechar con todas y cada una de sus consecuencias, a veces hasta sin haberles obligado a pedirles perdón a sus víctimas, ni a repararles los daños ético-morales y económicos, difíciles unos y otros de ser valorados.

Por otra parte, el anticlericalismo, es decir, la “influencia excesiva del clero”, o “impedir o dificultar la presencia del clérigo en áreas que no son de su competencia religiosa”, no constituye pecado. Es una virtud. A quienes lamentan que la sociedad actual española peca de “anticlericalista”, les faltan torrentes de aguas lustrales que les ayuden a salvar su fe, con catequesis, homilías y Cartas Pastorales con distintos contenidos y “Nihil Obstat” e “Imprimatur” respectivos.
El anticlericalismo no es un pecado; (la anticlericalidad, sí). Es una virtud, hasta indulgenciable., ¡Sea, pues, bendito por los siglos de los siglos…¡


VER+:

...NO ES LO MISMO


APOLOGÍA Y LETANÍAS DE LA SANTA SOTANA 🔥

EL SACERDOTE Y EL SOLDADO MORIBUNDO (1962)




Alzacuellos y sotana🔥


La sotana, ahora más que nunca, está siendo considerada como signo para la evangelización. Así lo atestiguaba un sacerdote que decidió hacer el Camino de Santiago así vestido. Se convirtió en un imán y cientos de personas se le acercaron durante la peregrinación. Aprendió de esa experiencia y ahora evangeliza por las calles de Estados Unidos haciendo presente a la Iglesia en la calle vestido con sotana y su éxito es indudable.

De un tiempo a esta parte cada vez que veo a una monja o a un cura por la calle me paro a saludarlos y a agradecerles su labor. Las monjas sonríen abiertamente y te dan las gracias, los curas son más de asentir. La semana pasada vi a uno de la old school con sotana y alzacuellos cerca de la catedral, me corté un poco ante tanta solemnidad pensando que quizá fuera el obispo o alguien de un poco más arriba que un cura de barrio, no le vi solideo ni cordones ni nada de violeta y allí me acerqué, maletín en mano y con la corbata floja de vuelta del juzgado, «buenos días, padre, y muchas gracias por su labor y por hacerla tan visible, ya no se ven curas como usted y es una pena» el hombre me miró y miró su reloj «tienes tiempo para una café» me preguntó, «Claro que sí».


Y allí nos fuimos a las terrazas de la plaza de la Paz entre amas de casa que salían del mercado, jubiletas y cargos de confianza del ayuntamiento que pasaban la mañana al sol del invierno. «Yo nunca llevaba sotana, de hecho no llevaba ni alzacuellos, yo era una persona que era cura como podría haber sido abogado como tú o bombero o cualquier otra cosa, pero resulta que era cura».

Las palomas subidas en las mesas de metal de al lado picoteaban los cacahuetes abandonados por dos chavales que se habían ido. «Pero un día cuando estaba yo de párroco en un pueblo de Madrid cambiaron el obispo y nos convocaron a todos los curas para reunirnos con él... y yo pensé que para la ocasión por lo menos el alzacuellos me tenía que poner, al final alzacuellos y sotana».
Pidió café solo y se lo tomó a sorbos y sin azúcar, como los hombres. «Cogí el metro para llegar al obispado y en el metro pues era consciente de que la gente me miraba porque hoy día ir con sotana es un cante, pero un hombre con la vista perdida sentado solo en un banco de a dos comenzó a mirarme fijamente, estuvo un rato mirándome y se acercó a mí, me preguntó si era cura de verdad. De verdad, le dije yo, y a tu disposición».
Con el último sorbo del café el cura me acabó de contar la historia: «Me dijo aquel hombre que se iba a tirar a las vías del tren, y que había pedido una señal. Aquel día la señal fui yo vestido con sotana. El hombre me abrazó y se echó a llorar. Desde entonces llevo sotana todos los días».
APOLOGÍA DE LA SANTA SOTANA


La sotana es traje exclusivo de los sacerdotes y, por añadidura, bandera de resistencia contra la impiedad.
La sotana es estrecha como el camino del cielo, como los votos pronunciados por el que la viste; cubre todo el cuerpo, para indicar que toda la vida, todo el movimiento del que la lleva, está consagrado al ministerio que ejerce; es negra, como señal de luto constante por Aquel que murió en la Cruz, y de duelo continuo por los pecadores.
Los enemigos del catolicismo la odian, porque el negro color de la sotana les recuerda el fondo de su conciencia.
Los políticos la desprecian, porque es un mismo color por todos los lados y no tiene“vuelta”, como las “chaquetas” que ellos usan, y no pueden hacerla cambiar de color.

Una sotana es un saco de verdades, y hay muchos que no quieren verlas salir del saco. Muchos ignorantes no la pueden ver, porque les “estorba lo negro”.
Los filósofos de pacotilla la detestan, porque buscan la verdad en todas partes menos entre los pliegues de ella, que la recibe de lo alto, grande y sublime, mientras los otros la persiguen en el fango.
La sotana tiene la forma de una mortaja, como si quisiera recordarnos que siempre debemos estar preparados para el trance supremo de la muerte. Este recuerdo les hace muy poca gracia a los que temen el momento fatal, porque no tienen su cuenta bien justificada.
Un hombre que lucha en el mundo para adquirir una fortuna, arruinando a los demás, vendiendo su conciencia y su honor, cuando ve una sotana, no puede menos que exclamar:¡Esta es la más negra!
Los dos colores en que resaltan más vivamente las manchas son el blanco y el negro; por eso una falta cualquiera llama mucho la atención en un sacerdote: es que ha caído sobre la sotana. Por eso también los enemigos de la Iglesia hacen inauditos esfuerzos para arrojar lodo a las sotanas, para poder enseñarlas manchadas; pero no consiguen su objeto, porque sólo los perversos y los tontos desconocen las huellas de la calumnia.

Los sepulcros llenos de podredumbre, de que habla el Evangelio, estaban blanqueados por fuera, mientras que la sotana puede parecer una sombra, pero guarda la luz divina de la vida eterna.
Para expresar que un hombre ha cambiado de opinión, se dice que ha cambiado de chaqueta. La sotana no se cambia nunca: siempre es la misma, vestidura inmutable como la Iglesia de Dios.
Un cura sin sotana es como un rey sin corona: parece que disminuye su autoridad. Y observadlo, cuando veis un sacerdote sin sotana, os parece que falta algo.
Los impíos y los malos quisieran que los sacerdotes vistiesen como los demás,para no distinguir la sotana amenazadora; creo que muchos de ellos no hablarían tanto ni tan mal de los curas si no fuera por el traje. Por eso simpatizan más con los clérigos de“traje secularizado”.

Haced que pase un sacerdote en las oleadas de un motín, y lo primero que harán los amotinados es desgarrar su vestido. Que pase entre los bramidos de un pronunciamiento un sacerdote sin hábitos, y aunque todos vean el alzacuello, podrá estar más seguro de no ser maltratado.
Los ministros de las sectas son mimados por los librepensadores, porque ven en ellos sus propios defectos, y sobre todo porque no llevan sotana. La sotana es la encarnación del odio de los sectarios, como es también prenda muy amada de los católicos.
Pero muchos que no quieren mirar una sotana en la calle, la verán con placer supremo a la cabecera de su lecho en los últimos momentos.

Ante el brillante uniforme de un general cargado de condecoraciones se despierta nuestra curiosidad; ante una sotana raída y pobre se inclina con respeto nuestra frente.
Las cruces, las placas, los bordados de oro, las condecoraciones, nos hablan de la gloria del mundo; la tela negra de la sotana nos recuerda siempre la gloria del cielo.
Si reyes y emperadores se reunieran en torno de nuestro lecho de muerte, nos honraríamos mucho y no nos servirían de nada. ¡Dios nos deje ver una sotana en aquel trance!


LETANÍAS DE LA SOTANA



Señor misericordioso que, sin mérito alguno por mi parte, me has escogido entre tantos millones de hombres para que sea tu Sacerdote: consérvame la santa sotana.
Para que yo recuerde siempre tu elección singular sobre mí: consérvame la santa sotana.
Para que ante el mundo predique el Evangelio aun sin hablar: consérvame la santa sotana.
Para encender una luz de vida eterna en medio de los hijos de la muerte: consérvame la santa sotana.
Para que todos puedan acudir más fácilmente a la fuente de aguas vivas: consérvame la santa sotana.
Para que me comprometa públicamente a ser luz y no tinieblas: consérvame la santa sotana.
Para recordar a los que me vean que soy faro de luz de vida y mediador entre Dios y los hombres: consérvame la santa sotana.

Para que no sea yo luz bajo el celemín, sino en el candelero, para que alumbre a todos los de la casa: consérvame la santa sotana.
Para que puedan hallar mejor a tu ministro los que con ansia o en agonía lo precisan: consérvame la santa sotana.
Para mejor recordar a los señalados de la tribu de Leví: consérvame la santa sotana.
Para que, expuesto a la vista de todos los pueblos, sea luz que ilumine a los gentiles y la gloria de tu pueblo: consérvame la santa sotana.
Para que sea bandera discutida y resurrección y ruina de muchos en Israel: consérvame la santa sotana.
Para estar más cerca del supremo testimonio de amor a Cristo: consérvame la santa sotana.
Para reparación pública por los pecados y crímenes públicos: consérvame la santa sotana.
Para que mi luz brille no sólo ante Ti sino también más fácilmente ante los hombres, a fin de que glorifiquen al Padre que está en los Cielos: consérvame la santa sotana.
Para dar testimonio como sacerdote que soy, y no como seglar que no soy: consérvame la santa sotana.

Para que el Rosario por mí rezado, en el metro, en el autobús o por la calle, aparezca como Rosario rezado por un sacerdote: consérvame la santa sotana.
Para mostrar lo que se es y no lo que no se es, en este tiempo de autenticidad: consérvame la santa sotana.
Para ayudar a los hermanos con la imagen externa en el siglo de la imagen: consérvame la santa sotana.
Para proporcionar antídoto sacralizador ante los movimientos secularizadores: consérvame la santa sotana.
Para ser ante los hombres signo visible de la Iglesia visible: consérvame la santa sotana.
Para dar a mi sacerdocio un ángel de la guarda más: consérvame la santa sotana.
Para alegría de los niños: consérvame la santa sotana.
Para consuelo de ancianos y moribundos: consérvame la santa sotana.
Para comunicar fortaleza a los jóvenes: consérvame la santa sotana.
Para que mejor te confiese delante de los hombres: consérvame la santa sotana.

Para que todos sepan que estoy en el mundo pero que no soy del mundo: consérvame la santa sotana.
Para que Tú me confieses delante de tu Padre que está en los Cielos: consérvame la santa sotana.
Para mejor repartir tu paz: consérvame la santa sotana.
Para mejor reconciliar a los enemistados: consérvame la santa sotana.
Para que todos sepan que estoy muerto al mundo para vivir para Dios y los hermanos: consérvame la santa sotana.
Para la siembra de vocaciones en los pequeñuelos y en los jóvenes: consérvame la santa sotana.
Para recordar mejor la gran gracia de la mediadora de todas ellas, que es mi sacerdocio: consérvame la santa sotana.
Para que al romper el alba y al llegar la noche, al fin de una apostólica jornada, pueda besarla como a mi bandera: consérvame la santa sotana.
Para que al terminar mi vida en la tierra, sea mi santa mortaja y mi compañía en la tumba: consérvame la santa sotana.

Para que, pues Tú me has adornado con ella, sólo se cambie un día ante el Trono y delante del Cordero, por el albo ropaje blanqueado con la sangre divina, pasada la gran tribulación: consérvame la santa sotana.
Para que no me pueda esconder de los pobres: consérvame la santa sotana.
Para que no me tiente nunca a compartir con la respetable secularidad del médico o del boticario del pueblo, del albañil o del sepulturero…, y así todos puedan verme como un enviado de Dios ante los hombres: consérvame la santa sotana.
Para cautela de flirteos y para que sepa el público, particularmente el femenino, el terreno que pisa: consérvame la santa sotana.
Por afán de austeridad, para que no me confundan con el marido de la señora Pepa o el padre de la Rigoberta: consérvame la santa sotana.
Para no dar gato por liebre en este tiempo de autenticidad: consérvame la santa sotana.