EL Rincón de Yanka: 💼 COMPLOT CONTRA ISAAC PERAL: ENVIDIA, TRAICIÓN Y DELITO DE LESA PATRIA

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viernes, 14 de julio de 2017

💼 COMPLOT CONTRA ISAAC PERAL: ENVIDIA, TRAICIÓN Y DELITO DE LESA PATRIA



UN LIBRO REVINDICA LA FIGURA DEL INVENTOR
Isaac Peral, el Tesla español 
olvidado por una traición

Inventor del submarino, gran parte del legado de este cartagenero ha caído en el olvido. Su bisnieto Javier Sanmateo recuerda el papel de su antepasado en la revolución industrial

📘 Isaac Peral y el submarino. El submarino e Isaac Peral. Es imposible pensar en el inventor cartagenero sin hacerlo también en su creación. A pesar de esto, la historia que hizo posible la fabricación del vehículo, repleta de adelantos tecnológicos y tejemanejes políticos, ha caído en el olvido. Ahora, un libro publicado por un descendiente del marino pretende arrojar algo de luz sobre esta innovación patria.

“La relevancia de Peral es comparable a la de Tesla, solo que la figura de este último ya se revindica mientras que el español permanece olvidado”, asegura a Teknautas el autor de 'El submarino Peral: de la gloria a la traición' (Ágora, 2015), Javier Sanmateo. Este investigador especializado en los entresijos históricos que rodean el origen y la invención del submarino moderno sabe de lo que habla: como bisnieto del cartagenero ha tenido acceso a documentos familiares que, sumados a sus propias pesquisas en bibliotecas y archivos, le han permitido escribir varios libros sobre la materia.

En el libro, Sanmateo no solo defiende la importancia que supuso su antepasado para la historia de la ciencia, sino su papel imprescindible durante la revolución industrial. Además, denuncia las conjuras urdidas contra Peral para hundir el proyecto del submarino, intentos que tuvieron un éxito intermedio: aunque el arma vio finalmente la luz, el inventor no obtuvo el reconocimiento merecido.

Adelantado a su tiempo

Isaac Peral (1851-1895) fue teniente de la Armada a la vez que científico e inventor. En 1885, consciente de la debilidad naval de España, informó al ministro de Marina de la posibilidad de desarrollar un arma submarina como defensa ante posibles ataques.
La relevancia de Peral es comparable a la de Tesla, sólo que la figura de uno se revindica mientras el otro permanece olvidado
El 'Peral', botado en 1888, se diferenciaba de los toscos intentos anteriores por su propulsión eléctrica. El submarino contaba con dos motores de 30 CV, “los primeros de tal fuerza construidos en el mundo”, y cinco más auxiliares de menor potencia.

El vehículo contaba también con un lanzatorpedos y un sistema para mantener la profundidad de forma automática, ambos con diseño de Peral. Para Sanmateo, sin embargo, la clave se encuentra en la naturaleza eléctrica del invento, adelantado a su tiempo si se compara con el resto de motores.

“Se trata de la primera máquina importante accionada por un motor eléctrico”, escribe el autor. A Sanmateo le gusta comparar el submarino de su antepasado con el Benz Patent-Motorwagen, el primer vehículo con motor de combustión interna de la historia.

Las comparaciones son odiosas, pero mientras que en 1886 Karl Benz patentaba un automóvil similar a la réplica del siguiente vídeo…


en 1888 Peral botaba un submarino cuya tecnología queda resumida a la perfección en la siguiente pieza. Poco más que añadir:


Además, Sanmateo defiende que Isaac Peral es el único inventor del submarino moderno. El 'Ictíneo' botado por Narciso Monturiol en 1859, casi 30 años antes que el 'Peral', "jamás" llegó a navegar por debajo de la cota periscópica. Según asegura, todo quedó en un "absoluto fracaso" con tecnología "obsoleta" en el que los propios inversores terminaron por reclamar su dinero a Monturiol.

Peral y Google

Decir que Peral inventó el submarino no hace mérito a todas las tecnologías que tuvo que diseñar para que esta arma funcionara, desde los motores a la letrina. Pero el ingeniero no se limitó a su vehículo. “Es sin duda uno de los máximos exponentes de la ciencia española del siglo XIX”, afirma Sanmateo, que asegura que existen en España siete registros de patentes con su nombre.

El acumulador Peral fue una de estas patentes, una especie de pila que resultaba esencial para el funcionamiento del submarino. Durante los años siguientes, el inventor mejoró su creación, interesado por el aprovechamiento de la energía eléctrica.

Así, en la calle Mazarredo, Peral construyó su fábrica de acumuladores, “la primera de España y probablemente del mundo” con estas características. Según Sanmateo, todas las centrales eléctricas del país hicieron pedidos.

El final de la fábrica llegó con la inesperada muerte de Peral a los 43 años. Sanmateo explica cómo la fábrica fue vendida por los albaceas del testamento a la casa Tudor, dejando sin el único medio de vida y por lo tanto en la ruina a la viuda e hijos del inventor. En este sentido, el investigador sospecha que el acumulador del murciano pasó a formar parte de esta empresa extranjera.

Curiosamente, el edificio de la calle Mazarredo sigue siendo un lugar consagrado a la investigación tecnológica: la fachada restaurada alberga en su interior el Google Campus, dedicado al emprendimiento. En un muro, una placa colocada a petición de Sanmateo homenajea a Isaac Peral.

De la traición al olvido

Dos años después de la botadura, en 1890, el Gobierno desestimó el proyecto de Peral, pese a que se había adelantado 15 años a las demás potencias de la época. Irónicamente, España no volvió a ver un submarino hasta 1916, una década después de que el resto de armadas tuvieran un arma como esta.

La mayor parte de 'El submarino Peral' se centra en relatar esta conspiración destinada a beneficiar al propio Zaharoff, proveedor del ejército español cuyos ingresos podían verse afectados por una flota de submarinos. En ella participaron políticos, empresarios y periodistas de la época, cuyo resultado fue la caída en desgracia del militar cartagenero.

Sanmateo focaliza el rechazo a Peral y a su submarino en la figura del 'maléfico' Basil Zaharoff, empresario de armas de origen griego (quien, por cierto, aparece en la aventura de Tintín 'La oreja rota'). El investigador enumera las estrategias del negociante para impedir el éxito de Peral, desde sabotajes y boicots a sobornos y tráfico de influencias.

Peral se dio de baja en la Armada en 1892, condenado al ostracismo por su empeño en sacar adelante un submarino que consideraba necesario para garantizar el futuro del país. En 1898, España era vapuleada en una guerra hispano-estadounidense cuyo desenlace bien pudiera haber sido distinto de haber contado con la presencia de submarinos. Más de un siglo después, la familia del inventor lucha por poner a Isaac Peral en el lugar que le corresponde en la historia como científico, pionero e inventor.


«Ciñe Peral la aureola 
de escogido de la fama 
que por genio te proclama 
de la nación española.
No quiso de tierra extraña 
recibir fausto y riqueza 
pues le impulsó la nobleza 
para ser fiel a su España.
No la envidia en su camino 
fue a estorbarle bastante 
pues de ella salió triunfante 
el autor del submarino. 
Su talento colosal 
llena a España de ventura 
al descubrir la escultura 
óigase un himno triunfal. 
Y con el ardor que entraña 
el entusiasmo sincero 
que repita al mundo entero
¡Viva Peral, Viva España!

El submarino Peral. 
Comedia de Circunstancias
fechada en Málaga en febrero de 1889



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Documental que TVE dedicó en 1973 a Isaac Peral (1851-1895), marino, inventor y científico que diseño el primer prototipo de submarino impulsado con motores eléctricos, capaz de disparar con éxito torpedos en superficie y bajo el agua.
El 8 de septiembre de 2013 se cumplieron el 125 aniversario de su botadora.
  • Isaac Peral fue el autor del submarino con propulsión eléctrica
  • El Gobierno de la época paralizó su construcción, rodeada de polémica
  • Lobbies británicos y espionaje industrial fueron algunas de las claves.

Isaac Peral fue un científico, marino y militar español, autor del prototipo de submarino con propulsión eléctrica realizado por la Armada Española, un proyecto que concibió en 1884 y que se conoció con el nombre de ‘submarino Peral'.

Es considerado el inventor del submarino, no porque su nave fuera la primera en sumergirse, sino porque revolucionó la historia de la navegación militar con algunos cambios definitivos.
El suyo fue el primer submarino que se propulsaba eléctricamente y que, además, incorporaba un torpedero bajo el mar.

Polémica con el Gobierno

Durante su carrera militar, Isaac Peral quiso resolver el problema de la defensa del país frente a las modernas máquinas de guerra con las que ya contaban otros países vecinos. Su invento se convirtió en una arma de guerra perfecta.
La polémica llegó cuando las autoridades de entonces paralizaron la construcción de aquel submarino que aventajaba, y por mucho, a sus competidores de todo el mundo.
Aquella negativa del Gobierno de Cánovas del Castillo, en la que pudieron entrecruzarse razones de Estado, lobbies, espionaje industrial e intrigas varias, llevó a Isaac Peral a darse de baja en la Armanda Española.
Más adelante y ya dedicado a la vida civil, fue uno de los pioneros de la distribución eléctrica en España y consiguió fundar varias empresas con éxito, relacionadas con su especialidad: el aprovechamiento de la energía eléctrica.

"Me di cuenta que debía recuperar su historia"
Ahora, tras más de 100 años de medias verdades, uno de sus bisnietos, el economista Javier San Mateo, quiere recuperar su historia con el libro El submarino Peral, la gran conjura, para el cual ha estado documentándose tres años.
El libro tiene como objetivo dejar claro que fue Isaac Peral el verdadero inventor del submarino.
“Empecé a escribir el libro como consecuencia de investigar la historia de mi bisabuelo y para conocer quiénes estaban detrás de la conspiración contra él”. “En una visita al Museo Naval de Cartagena, vi que el espacio dedicado a mi bisabuelo se había reducido y me di cuenta que debía recuperar su historia”, explica. “La industria militar del momento estaba controlada por el lobbie británico En cuanto a las causas por las que no se le atribuyó el invento en un principio, San Mateo lo tiene claro. “En esa época había una gran intercedencia del mundo de los negocios británicos en la política española". "La industria militar del momento estaba controlada por el lobbie británico”, explica Javier. “Por eso, el Gobierno echó para atrás su invento alegando dudas sobre las viabilidad del mismo”, apunta.
Hoy en día el submarino de Isaac Peral puede verse en Cartagena, ciudad natal de su autor, donde se exhibe como monumento en el Paseo de Alfonso XII, frente al mar, y junto al Puerto Deportivo de la ciudad.


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