De la misma forma, vivimos y festejamos la vida y obra de Jesús, a través de variopintas fiestas tradicionales, homogeneizadas por un objetivo común: testimoniar la fe y el fervor hacia Nuestro Señor… Dentro de las festividades cristianas, las más relevantes en todo el mundo son las que, en honor de la pasión, muerte y resurrección de Cristo, se celebran en Semana Santa.
Sabemos que la Semana Santa de Jerusalén, con sus diferentes actos religiosos durante once días de continuas tradiciones, es esencial, sobre todo por ser el lugar concreto de la Pasión de Cristo.
Sabemos de los “Bailes de los Demonios” en Sicilia; de “Las cazas de Brujas” en Escandinavia; de los bellos pasajes procesionales de, la que dicen es la Semana Santa más hermosa del mundo, Guatemala; de las procesiones de incensarios en La Habana; de las muchas representaciones vivientes a lo largo y ancho de América Latina, Italia, Canadá, Filipinas, etc.
Sabemos de las antiguas cofradías que conforman el trincarro fundamental de la Semana Santa en Hispanoamérica: Popayán, en Colombia; Michoacán, en México; y Ayacucho, en Perú… Ésta última, considerada la segunda ciudad del mundo, tras Sevilla, en cuanto a celebraciones se refiere, pero con ritos culturales andinos.
Sabemos de cofradías, similares y muy parecidas a las de España, que hacen estación de penitencia, amén de los países hispanos, en Francia, Italia y Portugal.
Sabemos que la Semana Santa más importante del mundo es la de España, que cuenta con un gran número de ciudades y pueblos, cuyas Semanas Santas están declaradas de Interés Turístico Internacional.
Y sabemos de los conocimientos mencionados porque fueron apareciendo durante el periodo de formación que el que suscribe, siempre, tiene por norma llevar a cabo ante una producción como la que nos ocupa, mucho más si ésta, al margen de música y canto, necesita determinar: espacios, colores, aromas, paisajes y protagonistas… Una determinación que llegó por sí sola, sobre todo después de conocer, en el susodicho camino de preparación, a Cristos blancos y a Cristos negros, a Cristos rubios, morenos y mestizos, a Cristos andinos y a Cristos nórdicos, a Cristos africanos, asiáticos y orientales… Ya lo hemos dicho: Cristo, a la forma y modo de diferentes culturas y tradiciones, convertido en el principal protagonista de esta obra que enseñará, al mundo, la universalidad de su Pasión.
"Nosotros no poseemos la verdad,
es la Verdad quien nos posee a nosotros.
Cristo, que es la Verdad,
nos toma de la mano".
Benedicto XVI.
"Deja que Jesús escriba tu historia.
Déjate sorprender por Jesús."
Papa Francisco.
"¡No tengan miedo!"