EL Rincón de Yanka: OBEDECER

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jueves, 9 de julio de 2026

LIBRO "MANUAL PARA LA DESPROGRAMACIÓN MENTAL": INGENIERÍA SOCIAL, MANIPULACIÓN DE MASAS Y EL PROTOCOLO PARA RECUPERAR TU SOBERANÍA INDIVIDUAL por ROBERT PORTOLES OTERO


MANUAL  PARA  LA
DESPROGRAMACIÓN  
MENTAL

INGENIERÍA SOCIAL, 
MANIPULACIÓN DE MASAS
Y EL PROTOCOLO PARA RECUPERAR 
TU SOBERANÍA INDIVIDUAL.

"Si el Estado fuera un hombre, sería un psicópata
que incendia tu casa para venderte un seguro contra incendio y, 
de paso, te cobra por el agua de los bomberos".

ROBERT PORTOLES OTERO

¿Sientes que ya todo está prohibido? Cada mañana te levantas, miras las noticias y piensas “¿pero qué coño ha pasado con mi país?”.
Ya no puedes decir lo que piensas porque te llaman facha, machista, racista o conspiranoico.
Se quedan con la mitad de tu sueldo.
Te restringen usar tu propio coche.
Te llenan los barrios de salvajes.
Si te quejas te cancelan. Estás quemado. Estás harto.
Te controlan con el móvil.
Te distraen con series alejadas de la realidad, fútbol y noticias sin irrelevantes.
Fomentan la división social.
Te empobrecen con más impuestos.
Te medican innecesariamente.
Ya no reconoces tu barrio.
Te han prohibido hacer todo lo que te gustaba hacer.
Absolutamente todo funciona mal, es el mundo al revés, pero en las noticias todo esta genial.

El enemigo es la extremísima ultra turbo derecha y el malvado turbo capitalista especulador.

Bienvenido a la era del control social y la manipulación de masas. Vives en una cárcel sin barrotes… y tú mismo estás pagando la cuota. Has normalizado que los políticos son seres de la élite con privilegios, que viven a tu costa y deciden sobre ti, cuando en realidad deberían ser gestores públicos a tu servicio.

Este libro no es para parguelas, charos, npcs, socialistas, comunistas u ovejas. Es el manual para gente trabajadora, personas como tú y como yo que estamos hartos de que nos tomen el pelo y nos traten como a idiotas. Para personas que quieren prosperar, que tienen unos valores, honor y tradición familiar. Personas que no queremos que nos roben la vida.

Es hora de despertar. Es hora de entender los procesos de manipulación y control de masas que ejercen contra ti y actuar en consecuencia.
El estado no quiere que leas esto. Por eso en las escuelas no se enseña a hacer la declaración, ni a invertir, ni moral, ni ética, ni disciplina, ni a montar una empresa, ni a ser autosuficiente.
Quieren que seas una oveja distraída que no se pregunte cosas y siga el rebaño. Quieren robots productivos que hagan sus tareas sin rechistar. "Feliz" siendo pobre y dependiente del "papa" Estado.

Aquí vamos a solucionar esto ya mismo. Manual para la Desprogramación Mental te explica sin filtros cómo te están manipulando a diario: 
Cómo fabrican crisis tras crisis para que entregues tu libertad por miedo.
Cómo te cambian las palabras para que ya ni puedas pensar con claridad.
Cómo usan el feminismo radical, la inmigración descontrolada y la ideología woke para partir a la sociedad.
Cómo Netflix, TikTok, el Nopor, Apuestas, y programas basura te enganchan con dopamina para que no pienses.
Cómo te están cambiando el país poco a poco mientras te llaman fascista cuando pides explicaciones.
Cómo el dinero programable y la vigilancia total son el cierre final de la jaula.

Pero lo más importante: no es solo denunciar. Este manual te da un protocolo claro, práctico y realista para que dejes de ser un ciudadano más y te conviertas en un hombre soberano: cómo proteger tu dinero, reducir tu dependencia del sistema, educar a tus hijos y recuperar tu mente y tu energía. Si estás cansado de callarte. 
Si estás cansado de ver cómo todo por lo que lucharon tus antecesores durante cientos de años se va a la mierda. Este es el libro que estabas buscando. 
No es cómodo. No es políticamente correcto. Una vez que lo leas, no hay vuelta atrás.
No es un libro para distraerse, es el manual definitivo para entender cómo te engañan con tu complacencia.

ANATOMÍA DE LA OBEDIENCIA: 
LAS 10 LEYES DEL CONTROL DE MASAS

Vivimos en una era donde el control ya no se impone con tanques y fusiles, sino con dopamina y cortisol. Los regímenes autocráticos del siglo pasado, con sus uniformes y sus muros de hormigón, han sido sustituidos por una arquitectura invisible mucho más eficaz.
Hoy no hacen falta campos de concentración para someter a una población; basta con una pantalla, una narrativa emocionalmente cargada y una masa que ha sido adiestrada para desear su propia sumisión.
El control moderno no se presenta como una agresión, sino como una oferta de protección.

El sistema no te prohíbe pensar; simplemente se asegura de que tus pensamientos se muevan dentro de un perímetro previamente diseñado.
Te hacen creer que tus ideas son propias, cuando en realidad han sido inoculadas mediante repetición, sesgo de confirmación y presión social.
Desde los informativos que seleccionan quirúrgicamente qué tragedia debe ocupar tu mente, hasta los algoritmos que deciden qué amas y qué odias, todo responde a un propósito: La auto­ censura del individuo y el control absoluto.

El principio básico sigue siendo el mismo que en los tiempos del Imperio Romano: Panem et circenses (Pan y Circo).Sin embargo, hoy el pan son los subsidios (paguitas) y el circo es un flujo infinito de estupefacientes digitales y conflictos sociales prefabricados.

El objetivo es mantener a las masas ocupadas en lo irrelevante mientras las estructuras de poder ejecutan su plan de control absoluto.
El ser humano no ha evolucionado tanto como su tecnología de control.
Donde antes se usaban fusiles, hoy se apela a la amígdala. 
No hay arma más efectiva que el miedo: es la emoción que paraliza el juicio crítico y activa el instinto de rebaño. Por eso, toda narrativa de dominación comienza con una amenaza -real o ficticia- que justifique el sometimiento. Ya sea un virus, el colapso financiero, el cambio climático o un enemigo ideológico, la realidad es secundaria; lo único que importa es la percepción de peligro.

El siglo XX fue el laboratorio; el XXI es el despliegue total. Las lecciones aprendidas de la propaganda bélica y el marketing político se aplican hoy con precisión clínica bajo rostros amables.
Te lo venden como solidaridad, inclusión o sostenibilidad, pero bajo la superficie se oculta una manipulación cognitiva y conductual diseñada para dictar cómo debes consumir, votar y reaccionar.

El ciudadano promedio vive en una ilusión de libertad. Cree que es libre porque elige entre dos plataformas de streaming o dos partidos políticos que, aunque simulen conflicto, sirven a la misma agenda globalista.
Si alguien osa cuestionar este teatro, el sistema activa su mecanismo de autodefensa: El etiquetado automático:
"Negacionista","Ultraderecha", "Fascista", "Nazi", "Conspiranoico", "Homófobo", "Racista", "Machista".
Son las etiquetas que se usan para que la propia mayoría, convertida en una policía del pensamiento al estilo de George Orwell, silencie al disidente.
Estas etiquetas no son solo insultos; son dispositivos de desactivación cognitiva.

En la ingeniería social, el objetivo de la etiqueta es que el espectador deje de escuchar el argumento y pase a juzgar al emisor.

LAS 10 LEYES DEL CONTROL DE MASAS

Para navegar este sistema sin ser devorado, es imprescindible conocer las reglas tácticas que emplean contra ti:

1. La Estrategia de la Distracción

Inundar el espacio público con información irrelevante y entretenimiento infantilizado. El objetivo es evitar que el ciudadano tenga el silencio necesario para pensar. Mientras la masa se pierde en polémicas absurdas del programa de salseo de turno, TikTok o fútbol, el poder legisla y reforma en la sombra. 
El poder siempre elige fechas clave para imponer nuevas leyes/ decretos como un evento deportivo, salida de vacaciones, navidad, incluso alguna catástrofe. Un pueblo distraído es un pueblo inofensivo.

2. La Triangulación Dialéctica (Problema-Reacción-Solución)

Se crea o se magnifica un problema para generar una reacción de pánico en la población. Una vez que la masa, aterrorizada, exige "que alguien haga algo", se introduce la solución: una medida que implica pérdida de soberanía o aumento de control y que jamás habría sido aceptada sin la crisis previa. Te rompen la pierna para venderte la muleta.
Por ejemplo dejan que entre inmigración masiva delincuencia!, en el barrio la vida se hace imposible. Pides a gritos una solución. Ellos implantan un sistema de control masivo de la población.

3. El Gradualismo Adaptativo

Si te quitan tus derechos de golpe, te rebelas. Si te los quitan en dosis del 1%, te adaptas. El sistema utiliza cambios lentos y casi imperceptibles en las leyes y la economía. Como la metáfora de la rana en el agua caliente: cuando quieres reaccionar, ya estás hervido.

4. Diferimiento del Sacrificio

Presentar una medida impopular como algo "doloroso pero necesario" para el futuro. Es más fácil aceptar un sacrificio mañana que hoy. El sistema te pide que aguantes "un poco más", prometiendo una recompensa que nunca llega mientras consolida su poder. Se usa entre otras cosas para implantar nuevos impuestos "por tu bien".

5. Infantilización del Lenguaje

Tratar al público como si fueran niños de diez años o personas con discapacidad mental.
El uso de eslóganes simples, dibujos y tonos paternalistas desactiva el pensamiento adulto y crítico. Si te hablan como a un idiota, terminas comportándote como tal, dejando que los "expertos" decidan por ti.

6. El Secuestro Semántico

Quien controla las palabras, controla la realidad. Redefinen conceptos como "libertad", "salud" o "solidaridad" para que signifiquen lo opuesto a su origen. La censura pasa a ser "moderación" y el pensamiento libre se etiqueta como "discurso de odio".

7. Normalización Cultural (Propaganda Estética)

Utilizar el entretenimiento -cine, música, series- para legitimar ideolo­gías.
No es arte, es ingeniería social financiada con el dinero del contribuyente. Si el mensaje oficial se repite en cada película, termina convirtiéndose en tu propia brújula moral sin que te des cuenta.
En España se ve muy claro, como se destinan millones de euros del contribuyente a propaganda masiva del partido en películas que la gente no quiere ver.
Están en todas las plataformas, siendo un negocio muy rentable para las productoras, ya que la película no necesita ser buena para ganar dinero, solo que atienda a los intereses del partido
Las películas y series que no estén en la cuerda ideológica del gobierno no serán financiadas, por supuesto. Las personas no son conscientes de que les están robando su dinero para instaurarles propaganda que no han pedido con la cual, van a ser sometidos.

8. El Culto a la Autoculpabilidad

Hacer creer al individuo que él es el único responsable de su desgracia o de los problemas del mundo. Si eres pobre y vago, la culpa es del propietario de viviendas o del villano empresario; si el clima cambia, es por tu coche. Si la sanidad y las carreteras están mal, es porque no pagas suficiente, eres un egoísta. Mientras el individuo se hunde en la culpa, deja de mirar hacia las estructuras de poder que generan la verdadera desigualdad. Por ejemplo no dejan crecer al individuo destruyendo toda iniciativa empresarial con impuestos abusivos, destinando el dinero de sanidad y carreteras a propaganda del partido.

9. La Seguridad como Caballo de Troya

Vender la vigilancia como protección. Tus datos, movimientos y pensamientos son registrados bajo la excusa de la seguridad nacional o sanitaria. La celda del siglo XXI no tiene barrotes visibles; es digital, inalámbrica y tú mismo pagas la suscripción.

10. La Fragmentación Social (Divide y Vencerás)

Enfrentar a la población por razones de sexo, raza, religión o clase. Un pueblo unido es peligroso; un pueblo fragmentado, que se odia entre sí por minucias identitarias, es fácilmente gobernable. Mientras tú peleas con tu vecino, el poder sonríe desde la cima.

Conclusión: El Despertar de la Virtud

Este capítulo no es una simple exposición; es una vacuna. Comprender estas leyes es el primer paso para volverte inmune a ellas. La manipulación pierde su efecto en el momento en que es identificada.
Como advirtió Orwell: "La libertad es poder decir que dos más dos son cuatro". Empieza por ahí. No te reprimas ante lo absurdo. Adquiere disciplina, busca la verdad y cultiva la virtud estoica de la fortaleza. 
Si no tomas las riendas de tu mente, alguien más lo hará por ti, y te aseguro que no será para tu beneficio.

OBEDECES SIN RECHISTAR

La mayor prisión no siempre tiene barrotes. A veces está en la forma en la que pensamos.
Desde pequeños recibimos ideas, hábitos y creencias de nuestro entorno. Algunas nos ayudan. Otras merece la pena cuestionarlas.
Pensar por uno mismo no significa llevar siempre la contraria.
Significa hacerse preguntas, contrastar información y llegar a tus propias conclusiones.
Ese es el primer paso para ser realmente libre.

VER+:












sábado, 2 de mayo de 2026

"ASÍ LE QUITARON LA LIBERTAD A ESPAÑA (Y NADIE PROTESTÓ)"

«Así Le Quitaron la Libertad a España 
(Y Nadie Protestó)»

El vídeo «Así Le Quitaron la Libertad a España (Y Nadie Protestó)», publicado por el canal Raíz Española, es una reflexión crítica y nostálgica sobre la progresiva pérdida de libertad individual en la vida cotidiana española. El narrador cuenta cómo, en las últimas tres o cuatro décadas, un crecimiento exponencial de normativas, burocracia, permisos, inspecciones y multas ha erosionado la autonomía personal y la sencillez con la que se vivía antes, sin que la sociedad haya ofrecido una resistencia significativa.

De la sencillez del pasado a la asfixia regulatoria actual

El vídeo arranca con una anécdota cotidiana: el autor sale de un taller tras cambiar el aceite y el mecánico le advierte sobre nuevos documentos obligatorios que hay que llevar en el coche para evitar multas de la Guardia Civil. Esto le hace recordar a su padre con un viejo Fiat 600: giraba la llave y se iba sin más trámites. Esa imagen sirve de punto de partida para comparar dos Españas.

Hace 30-40 años, sostiene el narrador, las reglas eran pocas y se limitaban a lo esencial: no matar, no robar, no quemar casas. Para todo lo demás, cada persona se apañaba con sentido común y acuerdos informales. 
Ejemplos concretos que repite: Un tío suyo montó un taller mecánico en el garaje en los años 80 con un simple cartel escrito a mano («Reparaciones, Manolo, y punto»). Nadie le exigió licencias de actividad, permisos ambientales, gestión de residuos peligrosos ni alta como autónomo. Hoy, abrir el mismo taller en el garaje desencadenaría multas del ayuntamiento, Hacienda, inspecciones ambientales y cierre casi seguro.

Su madre cosía ropa para vecinas en casa y cobraba en efectivo sin declarar nada. Era una economía de subsistencia honesta y aceptada socialmente. Actualmente, cualquier ingreso pequeño obliga a darse de alta como autónomo, pagar cuota mensual fija (aunque no haya ingresos) y facturar todo, lo que desincentiva ese microemprendimiento.

El narrador insiste en que no idealiza el pasado —reconoce que había problemas graves que se han solucionado—, pero afirma que se ha pasado de un extremo (poca regulación) a otro opuesto: una regla para cada gesto cotidiano.

Ejemplos que ilustran la burocratización total

A lo largo del metraje se acumulan casos que muestran cómo la vida diaria se ha complicado: Reformas en casa: antes se llamaba a un albañil de confianza y se hacía la obra. Ahora, incluso cambios menores requieren permiso de obras, planos de arquitecto, aparejador, tasas y esperas de meses. 
Una reforma que costaba 10.000 € puede llegar a 25.000 € solo por trámites obligatorios.
Toldos y estética urbana: instalar una tolda en la terraza exige permiso municipal; el color puede ser rechazado por no cumplir con normativas estéticas del entorno.
Negocios pequeños: abrir un bar o tienda implica licencias de apertura, actividad, terraza, seguridad contra incendios, accesibilidad, manipulación de alimentos, residuos… Cada trámite cuesta dinero y tiempo.

Multas desproporcionadas y automáticas: aparcar dos minutos para descargar, tirar una colilla, no llevar cinturón a pocos metros de casa… todo genera sanciones inmediatas. El narrador sugiere que muchas funcionan como mecanismo de recaudación para ayuntamientos con problemas financieros, más que como herramienta de seguridad real (cámaras de velocidad en rectas donde todos superan ligeramente el límite).

Sanidad y atención médica: del médico de cabecera que escribía recetas a mano y escuchaba al paciente, se ha pasado a citas online con largas esperas, consultas de 10 minutos mirando la pantalla y recetas electrónicas con caducidad estricta.
Relaciones vecinales: antes se resolvía un problema de ruido hablando con el vecino. Ahora se denuncia directamente a la policía, generando multas y enemistad permanente. Se ha perdido la resolución informal y el sentido de comunidad.

El mensaje central: ¿progreso o control?

El autor plantea una pregunta recurrente: ¿realmente vivimos mejor con tanta norma, o solo estamos más estresados, controlados y pobres de iniciativa? Argumenta que muchas regulaciones no nacen de una necesidad real de proteger, sino de justificar puestos de trabajo en oficinas, generar ingresos vía multas o dar poder a funcionarios.

Critica especialmente cómo se asfixia el emprendimiento real de la gente corriente (la mujer que vende pasteles caseros, el que arregla ordenadores en casa, el que da clases particulares), etiquetándolo como «economía sumergida» y persiguiéndolo, mientras se anima oficialmente a «ser emprendedor».

Termina con tono de frustración: se ha hecho ilegal o imposible lo que antes era simplemente ayudarse o vivir con naturalidad. Y lo más llamativo: todo esto ha ocurrido sin que apenas nadie protestara de forma masiva. La burocracia se ha normalizado hasta el punto de que la mayoría la acepta como inevitable.

Así Le Quitaron la Libertad a España (Y Nadie Protestó)

viernes, 7 de noviembre de 2025

PELÍCULA "EL PAN NUESTRO DE CADA DÍA" (OUR DAYLY BREAD, 1934), OBRA CUMBRE DE VIDOR "Y SI TODOS NOS VAMOS DEL SISTEMA GLOBALISTA Y ESCLAVISTA"

‘El pan nuestro de cada día’ 
(Our Daily Bread) 1934,
obra cumbre de King Vidor

¿QUÉ NO HACEMOS PARA GANAR 
NUESTRO PAN DE CADA DÍA?

¡NOSOTROS VIVIMOS!
¡NOSOTROS AMAMOS!
¡NOSOTROS ORAMOS!
¡NOSOTROS NOS INDIGNAMOS!
¡NOSOTROS NOS OPONEMOS!
¡NOSOTROS LUCHAMOS!

En los años de la Gran Depresión, un matrimonio abandona las penurias económicas de la ciudad y se establece en una granja abandonada en medio del campo, para acabar formando una cooperativa agrícola regida por una comunidad solidaria.
La idea de Vidor era hacer una especie de secuela de su magnífica "Y el Mundo Marcha" (1928), retomando a sus dos protagonistas que encarnaban al americano medio y situándolos en el contexto de la Gran Depresión que azotaba al país por entonces. De hecho, para enfatizar esa idea, los protagonistas de El Pan Nuestro Cada Día se llaman igual que los de Y El Mundo Marcha, e incluso Vidor quiso que el protagonista fuera el mismo que el de la película muda, James Murray – por desgracia no pudo ser debido a que Murray estaba en plena fase de autodestrucción alcohólica.

Por otro lado, un film producido en Hollywood en que una joven pareja en paro crea una cooperativa agrícola es de entrada una idea totalmente descabellada, pero no para el emprendedor King Vidor. Una vez que todos los estudios se negaron a participar en un proyecto tan arriesgado y después de que los bancos le negaran crédito para el film, Vidor decidió producirla él mismo a su cuenta y riesgo. No fue un film muy exitoso pero el esfuerzo valió la pena artísticamente, se trata de una de las películas más interesantes de su carrera y uno de los primeros precedentes de cine social realizado en la glamourosa Meca del Cine.

El que sea una producción independiente es algo que se nota en cada plano de la película y que se agradece. Nada de grandes estrellas de moda, el reparto son en su mayoría actores desconocidos que dan más credibilidad a este relato que trata sobre los Juan Nadie, la América real, no la de las películas. Nada de decorados de cartón piedra, el film se rodó en el campo. Y nada de una gran producción lujosa, la escasez de medios se nota pero concuerda con el tipo de film que es y con la sinceridad de su mensaje. La suma de todos estos factores junto a lo atrevido de su mensaje, hacen de "El Pan Nuestro Cada Día" una película única en su contexto, que estéticamente parece más un film de otro país que una producción de Hollywood. De hecho la comparación con cierto cine soviético no es tan desacertada, ya que tienen en común detalles como ese cuidado retrato de la vida en el campo, el ennoblecer las tareas del humilde agricultor y el mensaje implícito de que la unión entre hermanos (ya sea hermanos proletarios o hermanos estadounidenses) hace la fuerza.

A partir de aquí el film se construye con una serie de estereotipos que, por manidos que sean, funcionan para el mensaje que desea transmitir Vidor: todos esos humildes hombres en paro con buenos corazones, el criminal redimido, la joven de ciudad que seduce a John y hace de elemento disruptivo dentro de ese pequeño universo idílico, etc. Porque "El Pan Nuestro Cada Día" no es solo un canto a la esperanza y a la lucha por la supervivencia a través de la unión, sino también a la América más humilde, a esos trabajadores honestos, inocentes y llenos de buenas intenciones, es la forma que tiene Vidor de transmitir la idea de «juntos lograremos levantar este país», una versión más seria del cine populista que Frank Capra practicaba en la misma época.

En definitiva, una película única y muy especial que cobra sentido precisamente en ese contexto tan particular en que fue gestada (Y TAMBIÉN SOBRE ESTOS TIEMPOS OPRESORES). Toda una rareza dentro del acartonado Hollywood clásico, un film que destila una autenticidad, pureza y honestidad raras en el cine americano de la época.
Pero esta bellísima historia, en la que resurgían los John y Mary de “La Multitud”, todavía trasegando por la difícil sobrevivencia en la irónicamente llamada “tierra de las oportunidades”, donde en realidad el Estado es invisible para la mayoría, sería muy bien acogida por la crítica internacional, y ahora es un clásico incuestionable por su profundo humanismo, su preciso sentido de la solidaridad y de la lucha mancomunada, y por la magnífica plástica de muchas de sus imágenes, donde hay momentos que son arte excelso, como la escena en que se subasta la finca; la actitud final de Loui Fuente (magníficamente representado por Addison Richards); o la maravillosa secuencia de la canalización del agua, con la que Vidor rinde su más sentido homenaje a la labor del hombre de campo, y en la que, él mismo, quiso sentirse parte de aquel encomiable grupo, apareciendo en un par de planos muy significativos.

Se necesita pleno conocimiento de lo que se habla, un gran sentido humano en lo que se escribe, y una cuidada estética en lo que se hace, para que un filme alcance la trascendencia. King Vidor sabía bastante de todo esto.

CONVENIO DE COOPERATIVA

- Cuando el capitán John Smith y su grupo llegaron a este continente, ¿qué hicieron? ¿Sentarse a quejarse del paro o quizá del valor del dólar? No. Se pusieron a trabajar para ganarse la vida. Construyeron sus casas y obtuvieron su propia comida. 
En el Mayflower había un granjero, un impresor, un médico, un soldado, un contable y demás. Y eso es lo que tenemos aquí. Si ellos salieron adelante sin terratenientes y cuentas de supermercado, nosotros también. Lo que tenemos que hacer es ayudarnos a nosotros mismos ayudando a otros. Tenemos la tierra y tenemos la fuerza.
Y aquí no existen indios que vengan a cortarnos la cabellera. 
No tenéis que quedaros. Podéis iros cuando queráis, pero si os quedáis, disponeos a trabajar y hagamos esto funcionar. 
- Muchachos, tengo dos sacos de patatas en el maletero de mi Ford Flivver. Propongo que pongamos todo lo que tenemos junto en un montón comunal. Dinero, comida, todo. 
- Sí. Yo pongo mis tres gallinas y el gallo.
- Yo una moneda de oro de 20 $. 
- Yo dos sacos de harina. 
- Yo pongo mi cabra. 
- Yo 5,16 $.
- Yo 1, 80 $.
- Estupendo. Estupendo. Muy bien. Tú, el hombre de las patatas, ¿cómo te llamas?
- Aníbal. George Washington Aníbal. 
- De acuerdo, Aníbal. Te encargarás de los suministros.
- Será un placer, señor. 
- Bien. ¿Quién tenía esa moneda de oro?
- Aquí está. Tú estarás a cargo de la pasta. Las finanzas si las hay. 
- De acuerdo.
- Señor presidente y amigos, ¿qué tipo de gobierno vamos a tener?
- Bueno, pues se hará lo que decida la mayoría. 
- Yo sugiero, amigos míos, que nos comprometamos en un convenio sagrado y establezcamos una democracia inmortal.
- Fue ese tipo de palabrería la que nos ha traído a esta situación.  
- Tiene razón, señor.
- No, debemos tener una forma de gobierno socialista. El gobierno tiene que controlarlo todo, incluso las ganancias. 
- Bah... Esperad un momento, dejadme hablar. Yo ni siquiera sé qué palabras ha usado ese tipo socialista. Todo lo que sé es que aquí tenemos un gran trabajo y necesitamos un gran jefe. Y John Sims es nuestro hombre. Sims al poder. Hip hip... hurra...
- Bueno, muchachos, depende de nosotros. Empezaremos aquí mismo. Vamos allá..."



(Ejemplo de como SI se puede llegar a la soberanía alimentaria)

El sistema no nos quiere libres pero hay una revolución de gente que está persiguiendo la autosuficiencia a todos los niveles.
Papá Estado no te cuida.
No te quiere saludable, consciente ni libre.
Que no te engañen: el Estado te quiere enfermo, dormido y esclavo.
Puedes empezar por montar un huerto en cualquier espacio, aunque sea pequeño, incluso en un balcón.
Ser un hortelano novato puede ser el comienzo de algo grande.

Pero cada nueva norma, cada impuesto, cada límite…
solo empobrece más al que trabaja.
Mientras ellos aplauden sus “avances”,
nosotros contamos pérdidas.
Esto no es progreso.
Es saqueo con traje y corbata.
Porque el silencio solo beneficia a 
quienes nos quieren obedientes.

El Pan Nuestro de Cada Día (1934) | Película Completa | Western

viernes, 1 de agosto de 2025

LIBRO "LEVIATÁN, O LA MATERIA, FORMA Y PODER DE UN ESTADO ECLESIÁSTICO Y CIVIL": por THOMAS HOBBES


LEVIATÁN 

THOMAS HOBBES

La vida y obra de Thomas Hobbes, uno de los filósofos más influyentes de la historia, fundador del pensamiento político moderno.
Thomas Hobbes fue un pensador controvertido en la historia de la filosofía. Ya en su época se hizo famoso por sus extraordinarios conocimientos de física, matemáticas, geometría, filosofía y teología. Sus contemporáneos lo admiraron por su saber, pero igualmente lo temieron y hasta lo odiaron, esto último debido a la contundencia y al radicalismo de algunas de sus ideas políticas. Pesimista acérrimo, fue también moralista e interpretó la naturaleza humana como inclinada al mal, de ahí que hubiera que ponerle límites mediante las leyes justas.

A lo largo de su vida trataría personalmente con muchos de los intelectuales de su tiempo, como Descartes o Galileo, sabio universal cuyo método científico influenció en la obra de Hobbes. Leviatán, un libro enigmático y extraño pero muy consecuente dentro de la teoría política, lo convertiría en uno de los grandes maestros de la historia de las ideas.
Conocido como «el monstruo de la política», Hobbes pensó su época hasta el final: las incesantes guerras civiles y continentales, las pugnas religiosas que asolaban Europa en los siglos XVI y XVII, y las crueldades de los seres humanos condujeron al pensador de Malmesbury a reinterpretar el ideal de alcanzar una paz y una armonía perfectas para la Humanidad. Sus concepciones alcanzarían gran repercusión en las teorías liberales, positivistas, decisionistas y contractuales del siglo XX.

Haciendo referencia y escribiendo con espléndida maestría, el autor hace referencia al monstruo bíblico más temido para explicar y justificar la existencia de un Estado absolutista que subyuga a sus ciudadanos. Escrito en el año 1651, su obra ha sido de gran inspiración en las ciencias políticas y, paradójicamente, en la evolución del derecho social.

En las escrituras bíblicas

Tal y como apuntamos anteriormente, el personaje del Leviatán proviene de la mitología y de las escrituras de la Bíblia, cuyos gobiernos de la Edad Media utilizaban para justificar los gobiernos reales “por la gracia de Dios”.
El Leviatán es un ser temible que no tiene piedad, escrúpulos ni compasión. Es de una envergadura gigantesca y, según el Antiguo Testamento, se le ha relacionado con el mismísimo demonio y que fue derrotado por Dios para hacer prevalecer el bien sobre el mal.
Pero... ¿dónde está la relación entre este monstruo y el rol del Estado, según Hobbes?

Thomas Hobbes y su adaptación política del Leviatán

Thomas Hobbes nació en Inglaterra el año 1588 en una época histórica donde la gran Bretaña se veía amenazada por la temida e invencible Armada Española. Este filósofo se graduó en la Universidad de Oxford en estudios escolásticos y de lógica filosófica que, influenciado por autores como Pierre Gassendi y René Descartes, se le consideraría un autor clave en el desarrollo de la teoría política occidental.
Volviendo a su obra, el Leviatán es un libro que está formado por 4 partes, donde explica la relación entre el hombre y el Estado mediante un pacto consensuado en la relación de poder entre mandado y mandatario.
Básicamente, el Leviatán, el Gobierno, es una figura terrorífica pero necesaria que, para Hobbes, sirve para hacer que predomine una cierta paz y orden, necesarias para que la civilización progrese y os individuos no amenacen ni sufran amenazas o ataques por parte de otros individuos.

1. El Hombre

En esta parte se analiza al hombre como individuo humano, ser del conocimiento y la sabiduría. El hombre se hace y desarrolla mediante la experiencia; experiencia que se define como la repetición de actos y vivencias que darán forma a la sociedad. Éste hará uso de la palabra para llevar a cabo la imposición de la verdad, mediante la oratoria y el discurso político.
El problema surge con los deseos mismos del hombre. Debido a los impulsos materiales y pasionales de las personas, los intereses individuales siempre se tornarán en contra de los otros, generando así un conflicto, especialmente por la búsqueda de poder y riquezas.
En este enclave se pronunció Hobbes en lo que será recordada como una de las frases más célebres de la humanidad: “homo homini lupus est” (el hombre es un lobo para el hombre). Por esta razón, los pilares en la construcción de la sociedad son la ética, la moral y la justicia. Pero, para Hobbes, hace falta algo más.

2. El Estado

Es en este espacio de acción donde Hobbes introducirá el concepto de “Pacto Social” o “Contrato Social”, manipulado y elaborado por los hombres para asegurar la seguridad y protección individual para poder acabar así con los conflictos enfrentados por los intereses individuales.
Es en el Estado donde priman las leyes morales por encima de las leyes naturales. Esto es, que prevalecen los deseos colectivos versus los deseos pasionales de los hombres. Para Hobbes, la única función del gobierno es establecer y asegurar la paz, la estabilidad en la sociedad.
El autor solo defiende tres posibles modelos de gobierno: la monarquía (su preferida), la aristocracia y la democracia, en este preciso orden. Tiene preferencia por el absolutismo porque justifica el bien común, donde los intereses privados y públicos son uno, admitiendo que “es imposible que si un Rey es rico, su pueblo sea pobre”.

3. El Estado Cristiano

Thomas Hobbes era un creyente declarado, pero no por ello el destino de un pueblo entero quedaba supeditado a la divinidad. Es más, llegó a poner en duda los Diez Mandamientos de Moisés por una ausencia de pruebas que demuestren quién y por qué propósito real se dictaron esas leyes.
Por consiguiente, el autor enfatizó mucho en la dependencia de la Iglesia con el soberano, en este caso el monarca, para evitar interpretaciones pretenciosas que perjudiquen al bien común, a la paz que tanto defendía.
Concluye atribuyendo un papel secundario a la Iglesia, subordinada por el jefe supremo del Estado (los reyes católicos), y serán considerados los pastores supremos de su propio pueblo, ostentando el poder único de legislar para sus súbditos.

4. El Reino de la Oscuridad

Siendo quizás el apartado más controvertido, Hobbes hace una clara y dura crítica a las instituciones religiosas, a la Iglesia en particular. Nombra este capítulo “El Reino de la Oscuridad” como parte del entramado corrupto y cínico que ha tenido la casa de Dios a lo largo de la historia de los grandes imperios, como el Romano.
Acusa a las autoridades cristianas de haber faltado a la verdad, de querer imponer la ignorancia en beneficio propio y teniendo así a la masa bien adoctrinada...


EL MONSTRUO DE MALMESBURY'

El Leviatán que todo lo engulle: 
por qué las ideas de Hobbes sostienen 
las naciones que habitamos


Hace más de cuatro siglos desde que el filósofo inglés publicó su obra más influyente. Ahora, un ensayista español rescata su vida y legado para buscar respuestas a los grandes conflictos políticos de hoy en día.
Mi madre dio a luz a dos gemelos: yo mismo y el miedo". Se suele decir que durante sus años de infancia, el filósofo inglés del siglo XVI Thomas Hobbes, vivía atemorizado por la Armada Invencible de Felipe II. Lo cierto es que, en un período tan convulso para Inglaterra como el que le tocó vivir, daba igual de donde viniera la amenaza. El miedo estaba por todas partes. La posibilidad de pacificación social, lejana. Esta sensación de temor ante una invasión extranjera o a una guerra civil le acompañó durante toda su vida. Había quedado traumado por los conflictos bélicos internos acaecidos, por lo que su mayor preocupación filosófica nació de la necesidad de hacer frente al miedo con la razón para instaurar la paz en el territorio.

Y así, Hobbes abogó por la creación de un Estado soberano en el que todos sus ciudadanos depositaran sus derechos y libertades a cambio de seguridad y protección. De lo contrario, el pueblo estaría abocado hacia la autodestrucción por su egoísmo, su necesidad de preservación y su pavor a la muerte, el más capital de todos los temores. Su famosa frase "el hombre es un lobo para el hombre" figura en la cultura popular como un viejo cliché que retrata una visión muy pesimista del ser humano, condenado siempre a la rivalidad y al enfrentamiento armado. Pero más allá de este 'lied' argumental, la obra del filósofo inglés, denostada en su época y rescatada más de dos siglos después, sigue vigente en la actualidad tanto para bien como para mal, dependiendo del momento político en el que se encuentren los sujetos que vuelven a él.
Fue rechazado y repudiado por sus coetáneos bajo la categoría de "ateo", un calificativo que Hernández Arias compara con el actual "fascista"
"En tiempos de crisis políticas y conflictos sociales, la atención suele concentrarse en sus teorías sobre la soberanía o en los medios para pacificar la sociedad", admite José Rafael Hernández Arias, filósofo, ensayista y traductor, quien acaba de publicar 'Thomas Hobbes. La biografía del 'monstruo de la política' (Arpa, 2022) en el que repasa la vigencia que tiene su pensamiento hoy en día y las muchas lecturas que han hecho de su obra, así como la negativa opinión que se le adscribe en los círculos progresistas al considerarle como uno de los puntales ideólogos del totalitarismo o de las monarquías absolutistas. Pero, al final, las lecturas del ayer siempre vienen empañadas con los ojos del hoy, y en ese sentido, en períodos más estables o pacíficos, se le reconoce como uno de los mayores impulsores del derecho civil o la necesidad de que el ser humano pueda convivir en paz y armonía basándose en pactos contractuales entre las diferentes partes, aun estando en disputa.

Razón materialista frente a religión

Hobbes, a fin de cuentas, ocupa un lugar muy concreto dentro de toda la historia de la filosofía política, siendo frecuentemente situado al lado de otros pensadores como Maquiavelo. En su época, fue rechazado por sus coetáneos bajo la categoría de "ateo", un calificativo que Hernández Arias compara con el "fascista" que se suele emplear hoy en día para minar la reputación de una persona. No en vano, la mayor parte de los conflictos sociales que arrastraba la Vieja Europa venían a raíz de la religión, que en Inglaterra materializó en el protestantismo y su libertad de confesión (a pesar de la filiación de la Corona con el catolicismo), lo que dio lugar a distintas sectas religiosas que operaban para derrocar al poder político.
"Lo único que intenta es neutralizar el problema religioso, ya que era la principal razón de conflictos bélicos internos en la sociedad"
"Declararse o ser declarado 'ateo' equivalía a ser un sociópata en la época de Hobbes", argumenta Hernández Arias, en conversación telefónica con este periódico. "Si no crees en Dios, no podías jurar sobre nada, no crees ni en el rey ni en la ley, nadie podía fiarse de ti". Por tanto, la no confesión era perseguida, pues Dios era el que salvaguardaba en aquellos años el honor y la respetabilidad de una persona, así como sus (escasos) derechos y libertades. Se podía creer en el cristiano o en el protestante, pero lo que no se podía consentir era declararse ateo.

"El protestantismo se atomizó en distintas sectas con una relevancia política muy clara", añade el filósofo español. 
"Estas disponían de una teología política que buscaba dinamitar en cierta manera la monarquía al introducir elementos democráticos, querer prescindir de la Iglesia de Inglaterra o leer la Biblia como ellos querían. Y claro, eso tuvo unas repercusiones sociales muy considerables, inspirando primero la Revolución Francesa y luego la Revolución rusa".

El empeño de Hobbes fue, pues, hallar un sistema político perfecto que protegiera la seguridad de sus ciudadanos siguiendo un método científico materialista, y con ello negar la especulación y el oscurantismo religioso, que delegaba en aspectos inmateriales el destino de las acciones humanas. "Él intenta partir de elementos físicos", recalca Hernández Arias, "prescindiendo de cualquier argumentación metafísica". Así, diseña una nueva metafísica que parte de los cuerpos y del movimiento de estos, motivo por el cual se le coloca el adjetivo de "mecanicista". Esta visión fue en su día revolucionaria, ya que basó sus teorías sobre el hombre y la naturaleza en la geometría de Galileo (a quien conoció personalmente en la cárcel), alejándose de la superstición y centrándose en una explicación del mundo puramente material.

"Él era cristiano, no ateo", puntualiza el filósofo. "Lo único que intenta es neutralizar el problema religioso, ya que era la principal razón de conflictos bélicos internos en la sociedad". Por un lado, concibe al ser humano como un cuerpo cuyo mayor miedo es la muerte, que tiende a conservar su vida a cualquier precio. "Pero, al mismo tiempo, Hobbes realiza una antropología política y resuelve que lo que le mueve al hombre son las pasiones, lo cual es un problema porque deben controlarse si quiere convivir en paz con los demás". Entonces, hace una lectura ética basada en el principio de no hacer aquello que no querrías que te hicieran a ti y establece una serie de derechos naturales. Lo que falta es una figura de autoridad que garantice esos derechos y deberes: el Leviatán o Estado, sobre el que recaerá la soberanía absoluta a cambio de ofrecer seguridad, paz y prosperidad al resto.

Nada de igualdad, pura soberanía

Aquí, Hobbes se distanciará de la visión aristotélica del mundo, la cual consideraba al ser humano como "un ser sociable por naturaleza" y, por tanto, destinado a llegar a acuerdos y a organizarse. La opinión del filósofo inglés será mucho más negativa: no, no hay sociabilidad, todos los cuerpos son movidos por intereses propios. Esto también le diferenciará de la visión de Rousseau, que será la mayoritaria una vez llegue la Ilustración y que ve con ojos más benévolos al ser humano en su estado inicial. Para Hobbes, ese "estado de la naturaleza" implica conflictos irresolubles, de ahí que curiosamente términos con una connotación tan positiva hoy en día como "igualdad" para él tuvieran una carga negativa. No, no puede haber hombres iguales porque eso les llevaría a la autodestrucción constante. Tiene que haber una sola autoridad encargada de velar por el bienestar de todos, el Leviatán.

¿Qué relación tiene el pensamiento de Hobbes con la corriente marxista? A fin de cuentas, el comunismo propuesto por Marx y Engels también aboga por un Estado fuerte que sea el centro de la vida social del individuo. Y, por otro lado, la doctrina hobbesiana no reconoce la propiedad privada, pues todos los bienes son de alguien solo si el Leviatán justifica y manifiesta que esos bienes le pertenecen. De ahí que "metan a Hobbes dentro del movimiento burgués incipiente que dará a luz al capitalismo liberal", remarca Hernández Arias. Algo diametralmente opuesto a lo que propondría Marx, la dictadura del proletariado que conduciría a una sociedad sin clases. Esto atenta contra los postulados de Hobbes, pues niega la igualdad económica y social en favor de una soberanía autocrática que despoja de todos los bienes y derechos a los ciudadanos a cambio de su seguridad y protección.

Tampoco cabría asignarle dentro de la tónica totalitaria del fascismo, ya que en todo momento propone un Estado ideológicamente neutro que vele por el bienestar de toda la nación, sin que factores como la raza sean excluyentes. Ello no le exime de ver a las monarquías absolutas como la forma de gobierno más perfecta que podría haber. ¿Por qué no una democracia liberal, como más tarde se iría consolidando? "Porque si el poder recae sobre un solo soberano, es lógico que haya menos corrupción que si cae sobre otros muchos más individuos", responde Hernández Arias. "La monarquía roba a unos pocos, mientras que si es un gobierno de muchos, estos robarán a muchos más".

Profeta de la política internacional de nuestros tiempos

Una de las ideas más brillantes que dejó el filósofo inglés y que recupera Hernández Arias es la convicción de que un estado de guerra entre Estados es preferible al estado de naturaleza entre individuos, puesto que mientras se desarrolla la guerra allende sus fronteras, se mantiene la paz dentro del territorio. Una teoría que se convierte en realidad durante el siglo XX, tras la Segunda Guerra Mundial, cuando el mundo se divide en dos bloques o 'superleviatanes': 
Estados Unidos a un lado y la Unión Soviética en el otro. Nada garantiza más la paz interna que una guerra externa. Ante todo, el objetivo del Leviatán será evitar la guerra civil, que Hobbes alegoriza como una enfermedad terminal de los Estados.
"Las naciones son como gladiadores que pelean entre sí. La resolución es crear una especie de 'superleviatán' para mediar en conflictos"
"Nosotros pacificamos el interior, evitamos las tensiones internas y llevamos los conflictos fuera de nuestras fronteras", comenta el filósofo experto en Hobbes. Este es el pretexto político de tantos países para constituirse como imperialistas o colonialistas. Hay que hacer imperio, evitar cualquier espíritu de secesión interna (otra enfermedad del Estado), mantener la unidad. Y, una vez constituidos, el contexto internacional que se crea es el estado de naturaleza entre Estados, lo cual es más preferible a un estado de naturaleza entre individuos de un estado. "Esta es la corriente realista de las relaciones internacionales", explica Hernández Arias. "Las naciones son como gladiadores que pelean entre sí. La resolución que propone es crear una especie de 'superleviatán' para mediar en este tipo de conflictos, lo cual a día de hoy es un asunto vigente, por ejemplo, en los debates sobre el futuro de la Unión Europea.  ¿Cómo se podría conseguir un gran Estado europeo con soberanías nacionales tan fuertes que cedan para llegar a pactos y acuerdos?".

Sin embargo, hay una salvedad en la lista de deberes que tienen los súbditos con su soberano. Esto es lo que Hobbes llama un "derecho de resistencia", el cual postula que en caso de que el Leviatán entre por capricho o interés personal en una guerra con otro Estado, el ciudadano tiene derecho a negarse a ir en calidad de soldado, pues prima más el deber del gobernante de velar por su seguridad y protección. Este es un conflicto de difícil resolución en Hobbes, pues al final contradice otras obligaciones que contrae el súbdito con su soberano. Sin embargo, y por desgracia, hemos podido asistir a esta situación que plantea Hobbes recientemente, con las imágenes de las fronteras rusas repletas de ciudadanos buscando asilo en naciones vecinas como Georgia ante su negativa a combatir en la guerra contra Ucrania.

Como decíamos, tristemente no hemos superado a nivel político muchos de los conflictos de intereses de los que advirtió Hobbes hace ya más de cuatro siglos, cuando defendió sus tesis para un Estado absolutista. Ahora, el territorio parece haber cambiado (la entrada de la cibernética como nuevo campo de juego, por ejemplo), pero las reglas son las mismas: Estados nación que pretenden conseguir soberanía mediante un estado de naturaleza con otros Estados, es decir, mediante el uso de la fuerza.

El 'Monstruo de Malmesbury'

Aunque la filosofía política de Hobbes parece superada, antigua, el Leviatán de la Edad Contemporánea lucha día a día por alcanzar su hegemonía, pensemos en otro nuevo actor internacional como China tras el ocaso de la Guerra Fría. En un mundo utópico, como concluye Hernández Arias, "habría un 'superleviatán' construido a partir de acuerdos y pactos entre todos los actores internacionales". Pero eso, lógicamente, sería un Estado mundial o universal que socavaría con la propia idea de soberanía nacional de cada país. Solo entonces y quizá, las teorías de 'el monstruo de Malmesbury', como le llama el experto español, quedarían superadas.

La ONU, un organismo nacido al calor del final de la Segunda Guerra Mundial, podría verse como ese intento fallido de 'superleviatán', ya que no es garantía de paz mundial y entre países. Por ello y por desgracia, no deberíamos extrañarnos por el clima de guerra internacional que planea desde hace meses y que parecía superado tras el fin de la Guerra Fría: la fuerza bruta propia del estado de naturaleza entre naciones no es más que la legitimización de su soberanía. La pugna de los lobos no ha terminado todavía.

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Hobbes. LEVIATAN [Fondo de Cultura Económica] by jolatan


Documental 2025: El Leviatán de Thomas Hobbes – El Origen del Contrato Social

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