EL Rincón de Yanka: PRESENTACIÓN

inicio














Mostrando entradas con la etiqueta PRESENTACIÓN. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta PRESENTACIÓN. Mostrar todas las entradas

miércoles, 22 de julio de 2026

LIBRO "LAS GRATITUDES" 💕 por DELPHINE DE VIGAN

 LAS GRATITUDES 

DELPHINE DE VIGAN

“«¿Adónde van las palabras / 
Que resisten / Que desisten / Que razonan / Y emponzoñan? /
 [...] ¿Adónde van las palabras / Que nos hacen y deshacen /
 Que nos salvan / Cuando todo nos abandona?»

Una bellísima novela sobre la gratitud, sobre lo importante que es poder dar las gracias a aquellos que nos han ayudado en la vida.
«Hoy ha muerto una anciana a la que yo quería. A menudo pensaba: “Le debo tanto”. O: “Sin ella, probablemente ya no estaría aquí”. Pensaba: “Es tan importante para mí”. Importar, deber. ¿Es así como se mide la gratitud? En realidad, ¿fui suficientemente agradecida? ¿Le mostré mi agradecimiento como se merecía? ¿Estuve a su lado cuando me necesitó, le hice compañía, fui constante?», reflexiona Marie, una de las narradoras de este libro. Su voz se alterna con la de Jérôme, que trabaja en un geriátrico y nos cuenta: «Soy logopeda. Trabajo con las palabras y con el silencio. Con lo que no se dice. Trabajo con la vergüenza, con los secretos, con los remordimientos. Trabajo con la ausencia, con los recuerdos que ya no están y con los que resurgen tras un nombre, una imagen, un perfume. Trabajo con el dolor de ayer y con el de hoy. Con las confidencias. Y con el miedo a morir. Forma parte de mi oficio».

A ambos personajes —Marie y Jérôme— los une su relación con Michka Seld, una anciana cuyos últimos meses de vida nos relatan estas dos voces cruzadas. Marie es su vecina: cuando era niña y su madre se ausentaba, Michka cuidaba de ella. Jérôme es el logopeda que intenta que la anciana, que acaba de ser ingresada en un geriátrico, recupere aunque sea parcialmente el habla, que va perdiendo por culpa de una afasia.
Y ambos personajes se involucrarán en el último deseo de Michka: encontrar al matrimonio que, durante los años de la ocupación alemana, la salvó de morir en un campo de exterminio acogiéndola y ocultándola en su casa. Nunca les dio las gracias y ahora querría mostrarles su gratitud…
Escrita con un estilo contenido, casi austero, esta narración a dos voces nos habla de la memoria, el pasado, el envejecimiento, las palabras, la bondad y la gratitud hacia aquellos que fueron importantes en nuestras vidas. Son las respectivas gratitudes las que unen a los tres inolvidables personajes cuyas historias se entrelazan en esta conmovedora y deslumbrante novela.

¿Os habéis preguntado alguna vez cuántas veces al día dais las gracias? Gracias por la sal, por la puerta, por la información. 
Gracias por el cambio, por el pan, por el paquete de tabaco. 
Unas gracias de cortesía, de conveniencia, automáticas, mecánicas. Casi huecas. 
A veces tácitas. 
A veces demasiado enfáticas: Gracias a ti. Gracias por todo. Infinitas gracias. 
Gracias de verdad. 
Unas gracias profesionales: Gracias por su respuesta, por su atención, por su colaboración. 

¿Os habéis preguntado alguna vez cuántas veces en la vida habéis dado realmente las gracias? Unas gracias sinceras. La expresión de vuestra gratitud, de vuestro agradecimiento, de vuestra deuda. 
¿A quién? 
¿Al profesor que os abrió la puerta al mundo de los libros? ¿Al joven que intervino cuando os agredieron en la calle? 
¿Al médico que os salvó la vida? 
¿A la vida misma? 

Hoy ha muerto una anciana a la que yo quería. 
A menudo pensaba: «Le debo tanto». O: «Sin ella, probablemente ya no estaría aquí». 
Pensaba: «Es tan importante para mí». 

Importar, deber. ¿Es así como se mide la gratitud? En realidad, ¿fui suficientemente agradecida? ¿Le mostré mi agradecimiento como se merecía? ¿Estuve a su lado cuando me necesitó, le hice compañía, fui constante?

Me pongo a pensar en los últimos meses, en las últimas horas. En las conversaciones que tuvimos, en las sonrisas, en los silencios. 

Me vienen a la memoria los momentos compartidos. Otros los he olvidado. E invento los que me perdí.

Intento determinar el día en que me di cuenta de que algo había cambiado irremediablemente y empezaba la cuenta atrás.

De Vigan Las Gratitudes 2021 by Maite Carballo




martes, 21 de julio de 2026

"PARIS EN EL SIGLO XX" DE JULIO VERNE: NOVELA ESCONDIDA DURANTE 131 AÑOS POR SER PESIMISTA Y DISTÓPICA

 PARIS EN EL SIGLO XX

JULIO VERNE

En 1863, Jules Verne escribió París en el siglo XX, una novela que su editor rechazó por considerarla demasiado pesimista y peligrosa para su carrera. El manuscrito permaneció oculto hasta 1994, cuando sorprendió al mundo por la extraordinaria precisión con la que imaginó tecnologías y problemas de la sociedad moderna.

París en el siglo XX es una novela escrita por Julio Verne que fue publicada por primera vez en francés en 1994. Es considerada como la «novela perdida» de Julio Verne, ya que fue escrita en 1863 y se mantuvo oculta durante más de ciento treinta años. El manuscrito que sirvió de base a la novela fue completado ese mismo año y después fue olvidado en una caja fuerte hasta que fue descubierto en 1989 por Jean Verne, bisnieto de Julio Verne.

El editor de Verne se negó a publicar el manuscrito, poco después del gran éxito obtenido por la primera novela del escritor francés, Cinco semanas en globo. Pierre-Jules Hetzel le explica sus razones a Verne en una carta que se estima fue escrita a finales de 1863 o principios de 1864, donde le dice que nadie leería una novela tan pesimista y le afirma que la publicación de dicho texto podría constituir un verdadero desastre para la reputación de Verne como escritor.

Ha emprendido usted una tarea imposible y —como sus predecesores en cosas análogas— tampoco ha conseguido llevarla a buen fin. Está cien pies por debajo de Cinco semanas en Globo. Si la vuelve a leer estará de acuerdo conmigo. Es periodismo barato y sobre un tema nada afortunado.
No esperaba una cosa perfecta; le vuelvo a decir que sabía que estaba intentando algo imposible, pero esperaba algo mejor. Aquí no hay resuelta ninguna cuestión de futuro serio, ninguna crítica que no parezca una caricatura ya hecha y rehecha, y si algo me asombra es que haya podido usted hacer, como en un arrebato y empujado por algún dios, algo tan penoso, tan poco vivo...(...) No está usted maduro para un libro así, vuelva a intentarlo dentro de veinte años.

Carta de Hetzel a Verne

Nadie pudo imaginar que el llamado «padre de la ciencia ficción» reaparecería más de cien años después, provocando un gran revuelo entre los estudiosos de su obra. Esta novela, autentificada como una de las primeras escritas por Verne, adquirió gran significación para los literatos, así como para la reputación de Verne ante el lector tradicional. La nueva publicación desmiente la conocida imagen de Verne como «apóstol del progreso científico».

El principio de la historia se ubica en París, exactamente el día 13 de agosto de 1960. Ese día, la «Corporación Nacional de Crédito Instruccional» —una moderna versión del viejo Ministerio de Educación creado en 1837 — celebra su ceremonia anual en la cual se premian los logros académicos alcanzados por los jóvenes graduados franceses. En ediciones anteriores, el gran porcentaje de los estudiantes premiados procedían de disciplinas tales como Matemáticas, Economía, Ingeniería o Ciencias Naturales. La excepción de la regla en el certamen de 1960 resulta ser Michel Jérôme Dufrénoy, un joven estudiante de Literatura, que trata de incursionar ambiciosamente en los terrenos de la poesía y la dramaturgia. Cuando Michel sube al podio a recibir su premio, es abucheado y recibido con numerosos insultos y sarcasmos. Es obvio que Michel es juzgado como un extraño en este mundo de los años sesenta previsto por Verne, que está dominado por el dinero y la ciencia.

París en el siglo XX refleja la amarga experiencia de Michel Dufrenoy en una sociedad masificada, hipertecnificada y estatista, donde los números han vencido a las letras; el latín y el griego han sido borrados de los programas educativos y los árboles se sacrifican para hacer pasta de papel.

Su personaje Michel atraviesa el París de 1960, dominado por funcionarios, tecnócratas y banqueros. Penetra en una librería que es una gran superficie y pide la obra completa de Víctor Hugo. No saben quién es. Ni tampoco Balzac, Musset o Lamartine. Sólo tienen libros técnicos y poesía científica. La gente no aprecia la música clásica. Padecen «la melodía de la selva virgen, pesada, imprecisa». La Ópera es la sucursal de la Bolsa: la gente charlotea, cierra negocios y le importa un comino la música.

El 15 de abril de 1961, Michel descubre la biblioteca de su tío Huguenin. Repleta de libros que ya nadie lee, se presenta como un Gran Ejército de las Letras. Michel intuye que debe haber costado mucho reunir tan bellas ediciones: «¡Al contrario!» -responde Huguenin-. «¡Todo el mundo se quiere desprender de ellas!» Le muestra las obras completas de Racine, Molière, Pascal, La Fontaine... «Estos grandes genios están fuera de juego», comenta. Son pura arqueología porque utilizan un lenguaje que la gente del siglo XX no es capaz de entender.

En el París de 1960, la literatura ya no transgrede. Está subvencionada y controlada per el Estado; un Gran Depósito Dramático hace «desaparecer la ruidosa sociedad de autores; los empleados del mismo cobraban su sueldo mensual, bastante elevado por cierto, y el Estado se embolsaba los ingresos». Escritores, intelectuales y artistas convertidos en burócratas. «Se acabaron los poetas bohemios, aquellos genios miserables que parecían protestar eternamente contra el orden establecido; ¿quién podía quejarse de una organización que mataba la personalidad de la gente y proporcionaba al público la cantidad de literatura a la medida de sus necesidades?» Los géneros están prefijados: alta comedia y comedia; vodevil; drama histórico y drama moderno; ópera y ópera cómica; revista, fantasías y temas oficiales. La tragedia está prohibida, existe también un mercado de chistes y frases ingeniosas.

Ni la electricidad, ni la presa del Sena que proporciona millones de kilovatios a París consuelan a Michel; constata que no queda un solo hombre de letras en la Academia. Camina por los bulevares de luminosidad cegadora. Su melancólico deambular finaliza en el cementerio de Père-Lachaise. Pasa ante las tumbas de Chopin y Gounod, «que vivieron y murieron por la música»; observa las de La Rochefoucauld y Musset; divisa un París de cien mil casas y el humo de las chimeneas de diez mil fábricas... El protagonista verniano maldice aquella sociedad y cae exánime sobre la nieve.


PARIS EN EL SIGLO XX POR JULIO VERNE by Yanka


jueves, 16 de julio de 2026

LIBRO "LA MUERTE DEL PRÓJIMO" 👥 por LUIGI ZOJA y "EL NUEVO NÓMADA" por E.W. HEINE

LA MUERTE DEL PRÓJIMO


Ama a Dios y ama a tu prójimo como a ti mismo es el doble mandamiento que rigió la moral judeocristiana durante milenios. El mundo occidental se ha sostenido sobre estos dos pilares y con ellos ha conquistado el resto del mundo por la fuerza de sus armas y de su economía. 
A fines del siglo XIX el terrible grito de Nietzsche se esparció por todo el planeta: Dios ha muerto. La muerte de Dios vació el cielo, que se llenó con las divinidades de la ciencia y de la economía. 
A comienzos del siglo XXI la globalización y la revolución informática favorecen nuestra solidaridad con personas lejanas. El amor por quien está distante se convierte rápidamente en una abstracción y, como en un círculo vicioso, esa tendencia se enlaza con la indiferencia hacia quien está cerca, nuestro vecino, como producto de la cultura de masas y la descomposición de los valores tradicionales. 
El hombre de las ciudades se siente, cada vez más, rodeado de extraños. 
Luigi Zoja se pregunta si ha llegado el momento de aceptar abiertamente lo que todos vemos y experimentamos: también el prójimo ha muerto. Después de la muerte de Dios, la muerte del prójimo representa la desaparición de la segunda relación esencial para el hombre. 
El hombre cae en una soledad esencial. Es un huérfano sin precedentes en la historia. Lo es en un sentido vertical ha muerto su Padre Celestial , pero también en un sentido horizontal: ha muerto quien estaba cerca de él. Es un huérfano mire hacia donde mire.
***
EL DESAMPARO, LA FALTA DE SOLIDARIDAD, LA DESAPARICIÓN DEL "OTRO" Y UNA TECNOLOGÍA QUE FUNCIONA COMO UNA MAQUINARIA DE FABRICAR DISTANCIA, SON LOS NÚCLEOS DEL NUEVO LIBRO DEL ESCRITOR ITALIANO LUIGI ZOJA: LA MUERTE DEL PRÓJIMO, QUE EL ESTUDIOSO ANUDA AL CONCEPTO VERTIDO A FINES DEL SIGLO XIX POR NIETZSCHE: "DIOS HA MUERTO".

Del latín proximus, el término prójimo tiene que ver con cercanía (el paso del darse la mano al abrazo), vecindad, reciprocidad, "apariencia visible", lo fraterno, intereses mancomunados, lo compartido que ha sido reemplazado por "individuos que hablan por celular o escuchan sus auriculares" –señala Zoja- en un nuevo tiempo "posthumano". 

El nuevo ensayo de este escritor y psicoanalista nacido en Italia en 1943, editado por el Fondo de Cultura Económica, se suma a otros títulos suyos -La voz de Filemón. Estudios sobre El libro rojo de Jung; Drogas: adicción e iniciación, La búsqueda moderna del ritual y Paranoia. La locura que hace la historia- y se ubica en la línea de otros análisis sobre un individuo seriado y globalizado, como Amor líquido del ensayista polaco Zygmunt Bauman; en el que explicita el temor a establecer relaciones duraderas. En el plano local, posee puntos comunes con Fugas. 

El fin del cuerpo en los comienzos del milenio, en el que el escritor Daniel Calmels evidencia los efectos de hábitos que empobrecen manifestaciones corporales como aceleramiento, mecanización, indiferencia. Otro título en esta línea es La era de la desolación, donde el filósofo Dardo Scavino, señala los modos en que el poder ha desarticulado los lazos sociales reemplazándolos por "la competencia salvaje, el individualismo y la percepción del semejante como enemigo".

Zoja enfoca seres modelados desde la televisión o publicidades viales adaptadas al perfil de ese consumidor: "que se siente inesperadamente halagado, pero definitivamente solo", frente a la pantalla del celular, la pantalla de la computadora portátil y también el cartel publicitario, que, agrega, "aprendió a seguirnos; juntos son 'nuestra familia'". 

Señala que la alienación viene de la mano de una curiosidad reprimida, una "artritis de la psique" que tiene que ver con "el hábito de encontrar imágenes que no son verdaderas (lo) que vuelve normal el no experimentar sentimientos ante nuevas figuras… que sí son auténticas… cuando salimos en la calle estamos acostumbrados a considerar todo como una puesta en escena comercial". 

El temor también formaría parte de este individuo enajenado merced, según Zoja, a "la inflación de las crónicas policiales", todo alentado por el negocio de "una nueva generación de sistemas de alarma y compañías de seguros" a los que podríamos agregar otros intereses como policía privada, cámaras de seguridad, etcétera. Entre los ejemplos con que refuerza su idea del individuo aislado en el "invencible mercado de la distancia", cita a un jefe indígena de la tribu estadounidense crows, hablando de la muerte espiritual de su pueblo, ya que al desaparecer el bisonte de sus campos: "las manos no tocaban más a los bisontes que la naturaleza les había asignado como prójimo; a tal punto que sus ritos se centraban en ellos". 
En un contexto humano "cada vez menos próximo", "desaparece la comunidad", "nadie está cerca de nadie" y "nadie es prójimo de nadie"; es así que toman el timón grandes consorcios empresarios que recurren a un lenguaje militar: "cadenas de mando", "escudos internos", "cavan trincheras, lanzan campañas y contraataques". Al punto de que ya se estudian las perturbaciones psicológicas del empresario de hoy -irresponsable, inadaptado, cínico, irritable, manipulador, inestable, inmoral- que, sin sentimientos de culpa y con tendencia a mentir y a sacar ventaja rápidamente, se emparenta con peligrosos psicópatas.

Zoja no deja por fuera otros aspectos ubicados en la cotidianidad como los "video games" donde se juega "a matar sin escrúpulos" poniendo la excitación por sobre el compartir, el voyerismo de quienes filman a grupos de alumnos golpeando a un compañero (podría agregarse a los militares que filman el suplicio de sus víctimas) y el snuff films en los que los asesinatos son reales. 

El libro se completa con la mención de otros símbolos de la distancia como muros y alambradas que dividen poblaciones, los cientos de miles de refugiados a la deriva estigmatizados como "invasores" y la riqueza concentrada en pocas manos a una velocidad sin precedentes. Uno de sus capítulos los dedica Zoja al joven que "ni trabaja, ni estudia, ni recibe formación" (los "neet" en inglés, los "hikikomori" en Japón), especie de eremita urbano que vive por fuera de la realidad encerrado con llave en su habitación, que duerme de día –"su madre le deja un plato de comida frente a su puerta" y solo lo conecta al mundo una computadora conectada a Internet. 

Si bien resulta por demás interesante el ensayo de Zoja sobre "la construcción de distancia" que convierte al prójimo en algo remoto, decae en su parte final donde coloca al deseo como apetito animal que encarna pulsiones sociales de cambio y emancipación que rotula -sobre todo desde los '60- como contracultura narcisista. Convierte así un legítimo y madurado deseo social (contraparte, por otro lado, de la inmediatez consumista) en factor de provocación frente al poder de turno y, por consiguiente, en responsable del accionar represivo, dando como ejemplos de este "hedonismo" utopista, que denomina "romanticismo inconsciente", tanto al Che Guevara como a los Beatles y el movimiento estudiantil del Mayo Francés.

Introducción

Ama a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor. 
Levítico, 19:18
Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, 
con toda tu alma, con todas tus fuerzas 
y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo.
Lucas, 19:27 (Mateo, 22:36-40; Marcos, 12:28-31)

Durante milenios un doble mandamiento rigió la moral judeocristiana: ama a Dios y ama a tu prójimo como a ti mismo. A fines del siglo XIX, Nietzsche anunció: Dios ha muerto. Terminado el siglo XX, ¿acaso no ha llegado el momento de decir lo que todos vemos? También ha muerto el prójimo. Perdimos también la segunda parte del mandamiento porque cada vez sabemos menos a qué se refiere. 

“Tu prójimo” es algo muy simple: la persona que ves, que oyes, que puedes tocar. La palabra hebrea réa, en el Levítico, y la griega plesíos, en el Evangelio de Lucas, quieren decir exactamente eso: el otro que está a tu lado. Tanto el Antiguo Testamento como los Evangelios sinópticos no se refieren a un prójimo abstracto, sino a tu prójimo: el que está próximo a ti, cerca de ti, aquel sobre quien puedes apoyar tu mano. 
Santo Tomás no cree que Jesús haya resucitado: primero quiere verlo y tocarlo (Juan, 20:25). 

La cercanía siempre ha sido fundamental. Por este motivo, el acercamiento estaba protegido por ritos casi sagrados: el paso del “usted” al “tú”, el paso de estrecharse las manos a abrazarse. 
A menudo los inmigrantes nos dan miedo porque, como hablan mal nuestra lengua, nos tutean de inmediato: nos parecen invasivos, que se acercan demasiado. 

En el siglo XXI predominan la distancia y las relaciones mediadas de la técnica, por lo cual la búsqueda de la intimidad reaparece en formas tortuosas. La necesidad de proximidad, re­primida, se disfraza de sexualidad o de otros impulsos hoy formalmente permitidos. Cristo no modificó el mandamiento veterotestamentario, sino que vinculó a Dios y al prójimo, convirtiendo en absoluto también el amor hacia este último. El Antiguo Testamento se dirigía a los fieles de Yahvé, no a los demás pueblos. 

La novedad del cristianismo, generosísima pero abstracta, consiste en transformar en prójimo hasta al más lejano habitante de la Tierra. Se le debe amor en cualquier caso: he aquí la antigua raíz de ideas modernas como los derechos universales del hombre o las affirmative actions. 
El evangelista Lucas sabe que no dice algo incomprensible cuando traduce al griego (es decir, desnacionaliza) la verdad hebrea: ya desde setecientos u ochocientos años antes, la Odisea expresaba algo similar (vi, 207 y 208). 
“Todos los forasteros y pobres son de Zeus —es decir, para los griegos, el equivalente de Dios Padre—, y un exiguo don que se les haga le es grato”, había dicho Nausicaa, antecesora de María Magdalena por su sensibilidad y dulzura. En la Odisea, “don” es dòsisLa raíz indoeuropea do- significa “dar” pero también “tomar”: señala tanto la universalidad como el equilibrio de la relación entre prójimos. No es casual, por lo tanto, que en las lenguas europeas “dosis” signifique todavía hoy en día la “justa cantidad”. 

Al dar al prójimo, al amar al prójimo, le damos también a Dios lo que le es debido. El hombre justo hace cada día sus ofrendas a Dios y al prójimo. Durante milenios, el mundo judeocristiano se ha sostenido sobre estos dos pilares. Este mundo conquistó al resto del mundo por la fuerza de sus armas y de su economía: si el resultado no ha sido un genocidio general sino una globalización, esto se debe también a la fuerza —inmensa y global— de este doble mandamiento. Pero la sociedad actual es laica. A fines del siglo XIX, el terrible grito de Nietzsche se esparció por toda la tierra: “Dios ha muerto”. 

Incluso quienes no le tienen simpatía a Nietzsche deben reconocerlo como profeta: durante el siglo xx, en el mundo judeocristiano las personas religiosas pasaron de ser mayoría a ser minoría. Y también para esta minoría, la fe se ha convertido en una cuestión privada, como la elección de una filosofía, de una convicción política, incluso de un amor. La sociedad que se apoyaba en dos pilares no conservó el equilibrio desde que uno de ellos se desmoronó. 

La muerte de Dios ha vaciado el cielo. Pero nada resiste la succión del vacío. El espacio celestial se ha llenado con la admisión entre las divinidades de los milagros de la ciencia y de la economía, con la elevación a las estrellas de los deseos personales. Demasiado a menudo se olvida que desiderare [desear] significa justamente eso: dejar de (de-) confiar en los astros (sidera), prescindir de ellos, para ponerse uno mismo en su lugar en el cielo. Continuamos teniendo necesidad de adorar a alguien, pero el lugar de Dios ha sido tomado por el hombre y sus obras. Se elevan conjuntamente como modelo y meta para los demás hombres. El hombre ideal se transfigura, se diviniza. En consecuencia, ya no es un hombre cercano. Ya no tiene una apariencia visible: ahora es una visión. 

Surge entonces el culto de las personas famosas, de las celebrities. Naturalmente, las personas cercanas siguen existiendo, pero sus banales imperfecciones las vuelven más lejanas que un tiempo atrás. No es casual que a fines del siglo xix Freud inventara el psicoanálisis, que se difunde inconteniblemente en el siglo xx. El aislamiento aumenta. Un mal al que se le asigna el nombre de neurosis afecta a las personas más sensibles. 

A través del psicoanálisis reconstruirán una relación humana, no con el prójimo sino con un profesional. Su necesidad de cercanía es tan violenta que se crea un exceso de intimidad con él que se llama transferencia y se considera, a su vez, un estado neurótico. Freud sugiere técnicas para contenerla. Hace acostar al paciente en un diván para evitar su mirada. 
Con el paso del siglo XX al XXI, cede de modo irremediable también el segundo pilar del mandamiento: el hombre de las ciudades se siente, cada vez más, rodeado de extraños. 

Es tiempo, entonces, de pensar en las secuelas de Nietzsche, y decir abiertamente que también ha desaparecido el prójimo. 
Los tiempos que siguen a la “muerte de Dios” se han llamado alguna vez posteológicos o posreligiosos. Para el tiempo presente, todavía no se ha encontrado un nombre. Una posibilidad desagradable sería “posthumano”.

VER+:

El progreso se basa únicamente en el saber grupal, así lo entiende
E.W. Heine, arquitecto y escritor alemán, en su obra "El nuevo nómada":
"Un individuo aislado es incapaz de construir un automóvil o un televisor. Ni siquiera podría producir corriente eléctrica. No somos más que simples células de un gigantesco organismo, del que dependemos pase lo que pase. Si dicho organismo acabara descomponiéndose, los supervivientes vegetarían al cabo de una generación en un nivel existencial inferior incluso al de los primitivos cavernícolas".

10- Luigi Zoja - La Muerte Del Projimo by Denise Tardí


miércoles, 15 de julio de 2026

LIBRO "SECRETOS DE LA RESERVA FEDERAL" por EUSTACE MULLINS 🦅


SECRETOS  DE  LA
RESERVA FEDERAL

EUSTACE MULLINS

🦅
Descubre el libro más polémico y revelador sobre el verdadero poder que controla la economía mundial.
En "Los Secretos de la Reserva Federal", Eustace Mullins presenta una investigación explosiva que desafía por completo la narrativa oficial sobre el sistema financiero más poderoso del planeta. Lejos de ser una institución gubernamental al servicio del interés público, Mullins argumenta con detalle que la Reserva Federal es un cartel bancario privado, creado en secreto por un grupo de poderosos financieros internacionales.

En este libro, usted descubrirá:

Los orígenes ocultos: La reunión secreta en Jekyll Island donde se diseñó el sistema que controlaría el dinero de Estados Unidos.
Los nombres y las caras: La identidad de los banqueros, industriales y dinastías familiares que, según el autor, fundaron y controlan la FED para su propio beneficio.
Ciclos de deuda e inflación: Cómo el sistema está diseñado para generar deuda pública perpetua, empobrecer a la clase media a través de la inflación y financiar guerras.
La conexión internacional: Los vínculos que, según la tesis de Mullins, unen a la Reserva Federal con otros grandes bancos centrales y poderes financieros globales.

Considerado un texto fundamental para la comunidad de la banca libre (free banking) y una obra de referencia en las teorías críticas con la banca central, "Los Secretos de la Reserva Federal" es una lectura obligatoria para cualquier persona que quiera comprender las fuerzas históricas y económicas que han dado forma al mundo moderno. Prepárese para una versión de la historia que no le enseñarán en ninguna universidad.

Una advertencia: este libro cambiará para siempre su forma de entender el dinero, el poder y la política.

Eustace Mullins es un veterano de la fuerza aérea de Estados Unidos, con treinta y ocho meses de servicio activo durante la Segunda Guerra Mundial.
Virginiano nativo, fue educado en Washington y Lee University, Universidad de New York, Universidad de Ohio, Universidad de Dakota del Norte, la Escuelas des Bellas Artes, San Miguel de Allende, México, y el Instituto de Artes Contemporáneas, Washington, D.C.
El libro original, publicado bajo el título Mullins On The Federal Reserve, fue comisionado por el poeta Ezra Pound en 1948. Ezra Pound fue prisionero político durante trece años y medio en el Hospital St. Elizabeth, Washington, D.C. (institución Federal para dementes). Su descargo fue grandemente cumplido para los esfuerzos de Mr. Mullins.
La investigación en la Biblioteca de Congreso fue dirigida y revisada a diario por George Stimpson, fundador del National Press Club en Washington, a quien The New York Times el 28 de septiembre de 1952 llamó: "Una fuente de referencia favorablemente considerada en el Capitolio. 
Los funcionarios del gobierno, Diputados y reporteros fueron a él por información sobre cualquier asunto".

Publicado en 1952 por Kasper y Horton, New York, el libro original fue la primera revelación que circuló nacionalmente, de las reuniones secretas de los banqueros internacionales en la Isla Jekyll, Georgia, 1907-1910, lugar en que el proyecto del Acto de la Reserva Federal de 1913 fue escrito.
En años intermedios, el autor continuó recogiendo nueva y más sorprendente información sobre los antecedentes de la gente que dirigen la política de la Reserva Federal. Nueva información recogida durante años de los centenares de periódicos, revistas, y libros dan corroborando la visión sobre las conexiones de
las casas bancarias internacionales.
Mientras investigaba este material, Eustace Mullins estaba en el personal de la Biblioteca de Congreso. Mullins fue después consultor en finanzas de carreteras para American Petroleum Institute, consultor sobre desarrollo de hoteles para Institutions Magazine y director editorial para cuatro publicaciones del Chicago Motor Club’s.


Alfredo Jalife-Rahme pone sobre la mesa una lectura provocadora sobre el poder financiero global. A través de un análisis crudo y directo, se explora cómo figuras clave como Rothschild, George Soros, Larry Fink y Bloomberg han configurado un sistema donde la banca privada y el control absoluto de las comunicaciones se entrelazan.
Más allá de los datos económicos, se revela una conexión estratégica entre el poder financiero y los medios de comunicación, trazando una línea histórica que conecta a las grandes agencias informativas con los grupos que dictan el destino de las naciones. Una perspectiva necesaria para quienes buscan entender las dinámicas ocultas que moldean la realidad geopolítica actual.

Prólogo

En 1949, mientras estaba visitando a Ezra Pound, que era prisionero político en el Hospital St. Elizabeth, Washington, DC (institución Federal para dementes), el Dr. Pound me preguntó si yo había oído hablar alguna vez del Sistema de la Reserva Federal. Yo contesté que no, a la edad de 25. Él me mostró entonces un billete de diez dólares marcado "Nota de la Reserva Federal" y me preguntó si yo podía hacer alguna investigación en la Biblioteca de Congreso sobre el Sistema de la Reserva Federal que había emitido este proyecto.

Pound no podía ir a la Biblioteca, cuando él estaba detenido sin juicio como prisionero político por el gobierno de Estados Unidos. Después que le negaron tiempo transmitiendo en EEUU, el Dr. Pound transmitió desde Italia en un esfuerzo para persuadir al pueblo de Estados Unidos de no entrar en la Segunda Guerra Mundial. Franklin D. Roosevelt había pedido la acusación de Pound, estimulada por las demandas de sus tres ayudantes personales, Harry Dexter White, Lauchlin Currie, y Alger Hiss, personalmente a todos a quienes se identificó seguidamente como conectados con el espionaje comunista.

Yo no tenía interés en dinero o banca como materia, porque estaba trabajando en una novela. Pound ofreció complementar mi ingreso con diez dólares por semana durante unas semanas. Mi investigación inicial reveló evidencia de un grupo bancario internacional que había planeado el escrito del Acto de la Reserva Federal y Congreso la promulgó el plan secreto en ley. Estos hallazgos confirmaron lo qué Pound había sospechado mucho tiempo. Él dijo: "Usted debe trabajar en él como una historia de detectives".

Yo era afortunado teniendo mi investigación en la Biblioteca de Congreso dirigido por un estudioso prominente, George Stimpson, fundador del National Press Club que fue descrito por The New York Times el 28 de septiembre de 1952: 
"Querido por los periodistas de Washington como 'nuestra Biblioteca ambulante del Congreso', Mr. Stimpson era una fuente de la referencia favorablemente considerada en el Capitolio. Funcionarios del gobierno, Diputados y reporteros fueron a él por información sobre cualquier asunto".

Yo investigué cuatro horas por día en la Biblioteca de Congreso e iba al Hospital St. Elizabeth por la tarde. Pound y yo revisábamos las notas del día anterior. Yo cenaba luego con George Stimpson en la Cafetería Scholl mientras él revisaba mi material, y regresaba luego a mi cuarto para teclear las notas corregidas. Stimpson y Pound hicieron muchas sugerencias guiándome en un campo en el que yo no tenía experiencia anterior.

Cuando los recursos de Pound bajaron, fui a Fundación Guggenheim, Fundación Huntington Hartford y otras fundaciones para completar mi investigación sobre la Reserva Federal. Aunque mis aplicaciones de la fundación estaban patrocinadas por los tres poetas principales de América, Ezra Pound, E.E. Cummings, y Elizabeth Bishop, todas las fundaciones se negaron a patrocinar esta investigación.

Yo escribí entonces sobre mis hallazgos a la fecha, y en 1950 empezaron los esfuerzos para comercializar este manuscrito en New York. Dieciocho editores lo rechazaron sin comentario, pero el decimonoveno, Devin Garrity, presidente de Devin Adair Publishing Company, me dio algún consejo amistoso en su oficina. 

"Me gusta su libro, pero no podemos imprimirlo", me dijo. "Ni pueden los demás en New York. Por qué no hace usted un prospecto como novela, y pienso que nosotros darle un adelanto. Usted también puede olvidarse de tener publicado el libro de la Reserva Federal. Yo dudo si podría imprimirse alguna vez".

Estas eran noticias devastadoras, viniendo tras dos años de trabajo intenso. Yo informé a Pound e intentamos encontrar un editor en otras partes del país. Después de dos años de sumisiones infructuosas, el libro se publicó en una pequeña edición en 1952 por dos discípulos de Pound, John Kasper y David Horton, usando sus fondos privados, bajo el título "Mullins sobre la Reserva Federal". En 1954, una segunda edición, con alteraciones no autorizadas, se publicó en New Jersey, como "La Conspiración de la Reserva Federal".

En 1955, Guido Roeder sacó una edición alemana en Oberammergau, Alemania. El libro fue confiscado y toda la edición de 10,000 copias quemada por agentes del gobierno dirigidos por el Dr. Otto John. La quema del libro se realizó el 21 de abril de 1961 por el juez Israel Katz de la Corte Suprema bávara. El Gobierno americano se negó a intervenir, porque el Alto Comisionado americano en Alemania, James B. Conant (presidente de la Universidad de Harvard desde 1933 a 1953), había aprobado la orden inicial de quema del libro. Éste es el único libro que se ha quemado en Alemania desde la Segunda Guerra Mundial.

En 1968 una edición pirateada de este libro aparecía en California. El FBI e inspectores de U.S. Postal Service se negaron a actuar, a pesar de las numerosas quejas mías durante la próxima década. En 1980 aparecía una nueva edición alemana.
Porque el Gobierno americano aparentemente ya no dictaba los asuntos internos de Alemania, un libro idéntico al que se había quemado en 1955 ahora circula en Alemania sin interferencias.
Yo había colaborado en varios libros con Mr. H.L. Hunt y él sugirió que yo debía continuar mi investigación de largo tiempo sobre la Reserva Federal y debía sacar una versión más definitiva de este libro. Yo había firmado justamente un contrato para escribir la biografía autorizada de Ezra Pound, y el libro de la Reserva Federal tuvo que ser pospuesto. Mr. Hunt falleció antes de que yo pudiera volver a mi investigación, y una vez más yo enfrenté el problema de financiación de investigación para el libro.

Mi libro original se había remontado y había nombrado las figuras oscuras de los Estados Unidos que planearon el Acto de la Reserva Federal. Yo descubrí ahora que los hombres a quienes yo expuse en 1952 como figuras oscuras detrás de la operación del Sistema de la Reserva Federal, eran una sombra, pantallas americanas para las figuras desconocidas que se conocieron como la "Conexión Londres". 
Yo encontré que no obstante nuestros éxitos en las Guerras de Independencia y de 1812 contra Inglaterra, seguíamos siendo una colonia económica y financiera de Gran Bretaña. Por primera vez, localizamos a los accionistas originales de los Bancos de la Reserva Federal y rastreamos sus compañías madres a la Conexión Londres.

Esta investigación está sostenida por citas y documentación de centenares de periódicos, revistas y libros y mapas que muestran lazos de sangre, matrimonio y relaciones comerciales. Más de mil ediciones de The New York Times en microfilm no sólo se han verificado para la información original, sino como comprobación de declaraciones de otras fuentes.

Es una trivialidad de la profesión de escritor que un autor tiene sólo un libro dentro de él. Esto parece aplicable en mi caso, porque yo estoy ahora en la quinta década de escritura continua sobre un solo asunto, la historia interior del Sistema de la Reserva Federal. Este libro fue desde su principio comisionado y guiado por Ezra Pound. A cuatro de su protegidos se les ha otorgado previamente el Premio de Nobel de Literatura: William Butler Yeats por su poesía posterior, James Joyce por "Ulysses", Ernest Hemingway por "El Sol También Sube", y T.S. Elliot para "La Tierra Desechada". Pound jugó un papel mayor en la inspiración y corrección de estos trabajos -qué nos lleva creer que este trabajo presente, también inspirado por Pound, representa una tradición literaria continuada. Aunque se esperaba que este libro desde su principio fuera un trabajo tortuoso sobre técnicas económicas y monetarias, desarrolló pronto en una historia de tal llamado universal y dramático, que de entrada, Ezra Pound me instó a escribirlo como una historia de detectives, un género que fue inventado por mi compatriota virginiano:

Edgar Allan Poe. Yo creo que la circulación continua de este libro durante los últimos cuarenta años no sólo ha exonerado a Ezra Pound por sus muy condenadas declaraciones políticas y monetarias, sino que también ha sido, y continuará siendo, la última arma contra los poderosos conspiradores que lo compelieron a estos trece años y media sin juicio, como prisionero político encerrado en un manicomio de la KGB. Su venganza más temprana vino cuando los agentes del Gobierno que representaban a los conspiradores, se negaron a permitirle testificar en su propia defensa; la segunda vindicación vino 1958 cuando estos mismos agentes dejaron caer todos los cargos contra él, y él salió del Hospital de St. Elizabeth, como hombre libre una vez más. Su tercera y final vindicación es este trabajo que documenta cada aspecto de su exposición de los crueles financieros internacionales de quienes la Ezra Pound se volvió una más víctima, condenada a pasar años como el “Hombre de la Máscara de Hierro”, porque él se había atrevido a alertar a sus compatriotas americanos de sus actos furtivos de traición contra todo el pueblo delos Estados Unidos.

En mis conferencias a lo largo de esta nación, y mis apariciones en muchas radios y programas de televisión, he sondeado el tema que el Sistema de la Reserva Federal no es Federal; no tiene ninguna reserva; y no es en absoluto un sistema, sino, un sindicato delictivo. Desde noviembre, 1910, cuando los conspiradores se encontraron en la Isla Jekyll, Georgia, al presente, se han callado en secreto las maquinaciones de los banqueros de la Reserva Federal. Hoy, ese secreto ha costado al pueblo americano unos tres billones de deuda en dólares, con pagos de interés anuales a estos banqueros que suman a unos trescientos mil millones dólares por año, suma que tambalean la imaginación y qué es finalmente impagable. Funcionarios del Sistema de la Reserva Federal rutinariamente emiten protestas al público, como las flautas de faquires hindúes en una melodía insistente a la cobra deslumbrada que oscila su cabeza ante él, no para resolver la situación sino para impedir a la cobra que los muerda.

Algo así era la carta de consuelo escrita por Donald J. Winn, Ayudante de la Mesa de Gobernadores en contestación a una pregunta por un Diputado, el Honorable Norman D. Shumway, el 10 de marzo de 1983. Mr. Winn dice que "El Sistema de la Reserva Federal fue establecido por un acto de Congreso en 1913 y no es una 'corporación privada'". En la próxima página, Mr. Winn continúa: "Las acciones de los Bancos de la Reserva Federal son poseídas completamente por bancos comerciales miembros del Sistema de la Reserva Federal". 

Él no ofrece ninguna explicación acerca de por qué el gobierno nunca ha poseído una sola porción de acciones en cualquier Banco de la Reserva Federal, o por qué el Sistema de la Reserva Federal no es una "corporación privada" cuando todas sus acciones son poseídas por "corporaciones privadas".

La historia americana del vigésimo siglo ha grabado los logros asombrosos de los banqueros de la Reserva Federal.

- Primero: la erupción de la Primera Guerra Mundial que se hizo posible por los fondos disponibles del nuevo banco central de los Estados Unidos.
-Segundo, la Depresión Agrícola de 1920.
-Tercero, la Caída del Viernes Negro en Wall Street, de octubre 1929, y la Gran Depresión resultante.
-Cuarto, Segunda Guerra Mundial.
-Quinto, la conversión de recursos de los Estados Unidos y sus ciudadanos de propiedades real por recursos de papel desde 1945 al presente, transformando una América victoriosa y el poder mundial más adelantado en 1945 en la más grande nación deudora del mundo en 1990.

Hoy, esta nación yace en ruina económica, devastada y destituida, en mucho los mismos aprietos horribles en los que Alemania y Japón se encontraron en 1945.
¿Actuarán los americanos para reconstruir nuestra nación, como Alemania y Japón ha hecho cuándo enfrentaron las condiciones idénticas que enfrentamos ahora -o continuaremos siendo esclavizados por el sistema de dinero de deuda babilónico que fue establecido por el Acto de la Reserva Federal en 1913 para completar nuestra destrucción total? Ésta es la única pregunta que tenemos que contestar, y no tenemos mucho tiempo para dejar de contestarlo.

Debido a la profundidad e importancia de la información que yo había desarrollado en la Biblioteca de Congreso bajo la tutela de Ezra Pound, este trabajo se volvió una caza feliz conectada con la base para muchos otros que habrían sido historiadores pero eran incapaces de investigar este material por si mismos. En las últimas cuatro décadas, me he acostumbrado a ver este material aparecer en muchos otros libros, invariablemente atribuidos a otros escritores, con mi nombre nunca mencionado. Para agregar insulto a la lesión, no sólo mi material, sino incluso mi título se han destinado, en un masivo si obtuso, trabajo llamado "Secretos del Templo -la Reserva Federal". 

Este libro pesadamente anunciado recibió revisiones que van de incrédulo a alegre. Forbes Magazine aconsejó a sus lectores que leyeran su revisión y ahorraran su dinero y señaló que "el lector no descubrirá ningún secreto" y "Éste es uno de esos libros cuyas fanfarrias exceden su mérito por lejos". Esto no fue accidental, cuando este encalado auto-bombo de los banqueros de la Reserva Federal fue publicado por el editor de no-libros más famoso del mundo.

Después de mi shock inicial al descubrir que se encarceló la personalidad literaria más influyente del vigésimo siglo, Ezra Pound, en "Agujero del Infierno" en Washington, yo escribí inmediatamente por ayuda a un financiero de Wall Street en cuya propiedad frecuentemente yo había estado invitado. Yo le recordaba que como un patrocinador de las artes, él no pudiera permitirse el lujo de permitir que Pound permanezca en tal cautividad inhumana. 
Su contestación me asustó más aun. Él contestó "su amigo bien puede quedarse donde está".

Fue algunos años antes que pudiera entender que para este banquero de inversión y sus colegas, Ezra Pound sería siempre "el enemigo".

Eustace Mullins
Jackson Hole, Wyoming
1991
Introducción

Aquí están los hechos simples de la gran traición. Wilson y House supieron que ellos estaban haciendo algo importante. Uno no puede sondear los motivos de hombres y este par quizás creyó en lo que de ellos dependía. En lo que ellos no
creyeron era en un gobierno representativo. Ellos creyeron en el gobierno por una oligarquía desenfrenada cuyos actos se pondrían sólo claros mucho tiempo después de un intervalo en que el electorado sería por siempre incapaz de hacer algo eficaz para remediar las depredaciones.

EZRA POUND (St. Elizabeth’s Hospital, Washington, D.C. 1950)

(NOTA De AUTOR: El Dr. Pound escribió esta introducción para la versión más temprana de este libro, publicada por Kasper y Horton, New York, 1952. Porque él estaba detenido sin juicio como prisionero político del Gobierno Federal, él no podría permitirse el lujo de permitir a su nombre aparecer en el libro debido a
las represalias adicionales contra él. Ni él no podría permitirme dedicarle el libro, aunque él había comisionado su escrito. El autor se satisface en poder remediar estas omisiones necesarias, treinta y tres años después de los eventos).

LA OPINIÓN DE JEFFERSON SOBRE LA CONSTITUCIONALIDAD DEL BANCO 15 de febrero de 1791 (Escritos de Thomas Jefferson, ed. por H. E. Bergh, Vol. III, pág. 145 y sgtes.)

La Ley para establecer un banco nacional, en 1791, emprende, entre otras cosas:
1. Para formar a los subscriptores en una corporación.
2. Habilitarlos, en sus capacidades corporativas, a recibir concesiones de tierras; y, hasta ahora, está contra las leyes de mano muerta.
3. Para hacer a los subscriptores extranjeros capaces de tener tierras; y hasta ahora contra las leyes de extranjería.
4. Transmitir estas tierras, a la muerte de un propietario, a cierta línea de sucesores; y hasta ahora, cambia el curso de los descendientes.
5. Poner las tierras fuera del alcance de confiscación, o escheat; y hasta ahora, está contra las leyes de confiscación y escheat.
6. Para transmitir enseres personales a los sucesores, en cierta línea; y hasta ahora, está contra las leyes de distribución.
7. Para darles el solo y exclusivo derecho de banca, bajo la autoridad nacional; y, hasta ahora, está contra las leyes de monopolio.
8. Para comunicarles un poder para hacer leyes, superior a las leyes de los estados; para así deben traducirse, para proteger la institución del control de las legislaturas estatales; y tan quizás ellos se traducirán.

Yo considero los cimientos de la Constitución como puestos sobre estas bases -que todos los poderes no delegados a los Estados Unidos, por la Constitución, ni prohibidos por a los estados se reservan a los estados o al pueblo (12va. enmienda). Dar así especialmente un solo paso más allá de los límites diseñados alrededor de los poderes de Congreso, es tomar posesión de un campo ilimitado de poder, no más susceptible de cualquier definición. La incorporación de un banco, y los poderes asumidos por esta ley, no han, en mi opinión, sido delegados a los Estados Unidos por la Constitución.

Los Secretos de La Reserva Federal by CarlosLloró