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viernes, 16 de enero de 2026

LIBRO "EL AULLIDO DEL LOBRO": 🐺 ORIENTACIONES ESPIRITUALES PARA JÓVENES GUERREROS por GONZALO RODRÍGUEZ GARCÍA

El aullido del lobo
Orientaciones espirituales 
para jóvenes guerreros

🐺
Un aldabonazo que impulsa la lucha contra la decadencia y el nihilismo de nuestro tiempo

El Aullido del Lobo. Orientaciones espirituales para jóvenes guerreros es una llamada, una sacudida dirigida a quienes presienten —aunque sea vagamente— que algo esencial se ha quebrado en el mundo moderno. A quienes intuyen que la crisis de nuestro tiempo no es económica ni política, sino espiritual.
A partir de las enseñanzas de la cosmovisión tradicional y de la Sophia Perennis, Gonzalo Rodríguez García ofrece una crítica implacable al nihilismo contemporáneo y plantea las claves para su confrontación y superación. Frente a la bancarrota espiritual de la modernidad, este libro propone una visión renovada del mundo, la vida, la muerte y el ser humano, donde el ideal clásico de la areté —la excelencia del alma— vuelve al centro de la existencia.

Alumbra así una juventud rebelde, no por moda, sino por nobleza. Una juventud forjada en la disciplina, guiada por el honor y decidida a reconquistar su alma. Inspirado en la sabiduría perenne —del platonismo griego al dharma hindú, del estoicismo romano al espíritu heroico celta y germano, del Grial medieval a la mística cristiana y la cristiandad hispánica—, El Aullido del Lobo traza una cruzada interior y exterior.

Nada será más revolucionario. Nada, más disidente. Frente a una época que progresa hacia la necedad en nombre de la emancipación, este libro propone la restauración del hombre de acuerdo al camino y enseñanzas del «guerrero espiritual».

El lobo ha aullado. El combate ha comenzado.
¿Responderás a la llamada?

Llega el libro que despierta a una 
juventud disidente, espiritual y combativa

En un momento histórico dominado por la confusión espiritual, la disolución de referentes y la exaltación del vacío, llega una obra que irrumpe con fuerza en el debate contemporáneo desde el corazón mismo de la tradición filosófica y metafísica.
El aullido del lobo. Orientaciones espirituales para jóvenes guerreros, de Gonzalo Rodríguez García, no es un libro más de filosofía o autoayuda: es un manifiesto, una guía de combate interior, un aldabonazo dirigido a los que intuyen que la verdadera crisis de nuestro tiempo no es política ni económica, sino espiritual.
Inspirado en la Sophia Perennis, el autor construye una crítica implacable al nihilismo moderno y plantea una alternativa que no es evasión ni reformismo, sino restauración radical del alma y del ideal clásico de la areté: la excelencia moral, la virtud activa, la vida forjada en la disciplina y guiada por el honor.
A través de influencias que van del platonismo y el estoicismo al hinduismo védico, del espíritu heroico germánico a la mística cristiana medieval, Rodríguez traza un recorrido vital y filosófico que reclama una nueva nobleza del alma. 
Una juventud que no se conforme con sobrevivir, sino que aspire a reconquistar su centro interior, restaurar el orden perdido y actuar en el mundo como guerreros de luz.

Dividido en dos grandes bloques —“El guerrero espiritual” y “Cabalgar el tigre”— el libro ahonda en conceptos clave del pensamiento tradicional y los traduce en prácticas, ideas y caminos para resistir, trascender y vencer la inercia de una época que ha hecho del caos su bandera.
Una cruzada contra el ruido, la superficialidad y la pérdida del sentido que ofrece una brújula firme para quienes no aceptan la mediocridad espiritual como destino.

Presentación

Este libro es ante todo y en primer lugar un libro sobre espiritualidad y dirigido a personas con sensibilidad y vocación espiritual. Y es desde dicha espiritualidad, en primer término y razón de ser, plantea varias cosas que como corriente de fondo sostienen todo su discurso. 
En pri­mer lugar, plantea una mirada crítica respecto del proceso histórico moderno y del significado del momento presente. Marcado este por las ideas de nihilismo y alienación espiritual y, en consecuencia, de decadencia y degeneración. 
Por otro lado, plantea la posibilidad de un tipo humano antagónico a dicho momento presente y proceso histórico moderno, y capaz de actualizar en sí mismo aquello que precisamente permite superar todo nihilismo y alienación espiritual y, por ende, toda la decadencia y degeneración a la que habríamos arribado. Unido a esto plantea una serie de orientaciones espirituales, prácticas y disciplinas, para dicho tipo humano antagónico al nihilismo, y conducentes a dicha actualización y superación. Y, finalmente, señala la fuente de dicha mirada crítica y de dichas orientaciones y disciplinas en el mundo de la cosmovisión tradicional. De la Tradición Sapiencial. De la Tradición como Sophia Perennis.

Siendo esa la fuente, el texto se argumenta y desarrolla con conceptos y términos que provendrán de la Grecia clásica y el mundo romano. Del platonismo y del estoicismo. También de la India védica, del Sanatana Dharma, y del budismo. También de la mística cristiana, los «padres del desierto», y la cristiandad hispánica. Y, finalmente y en menor medida, de los mitos y leyendas del antiguo mundo céltico y germánico, así como de la literatura artúrica y el ciclo del Grial.
El texto es así en sus fuentes y en su intención abiertamente anti­ moderno y se escribe conforme a las coordenadas filosóficas del tra­dicionalismo. Del tradicionalismo planteado como perennialismo, y es desde ahí, hace tanto el ejercicio de discernimiento crítico respecto del proceso histórico moderno y del momento presente al que hemos arri­bado como de orientación espiritual, alternativa filosófica, y práctica y disciplina, a la contra de dicha modernidad. Todo ello sin dejar de tener presente y con absoluto realismo, el especial oscurecimiento espiritual de nuestro tiempo, pero también, y a partir de ahí, su especial oportunidad...
*
De acuerdo a todo esto, este libro no es para todo el mundo. No está es­crito para el común y no pretende llegar a cualquiera que pudiera saber de él. No tiene así ni intención ni vocación de dirigirse a todos ni de con­ vencer o debatir con quien es ajeno a sus términos. Sino que está escrito y dirigido a un tipo concreto de persona. A un tipo humano específico. 
El libro es para aquel que, aunque sea vagamente, sabe que el mundo moderno es un dislate... Una enfermedad que no puede curarse a sí misma. Una subversión nihilista y un desorden distópico que no puede corregirse desde dentro con sus propias ideologías y fórmulas. Que todo él es un error. Y que tiene que haber «otra cosa» exterior y superior a él, que sea perenne, universal e incondicionada, y a su vez potencial en el ser humano, y que deba poder reemerger para desenmascararlo, tras­cenderlo y dejarlo atrás...

El libro está escrito así para lo que hemos llamado los hombres y mujeres de la «Raza del Espíritu»... Para los hombres y mujeres en los que todo lo que en el ser humano es mera individualidad fenoménica y existencial, mero soporte psicofísico y emocional, está llamado a ser órgano e instrumento de expresión y acción de aquello que es anterior y superior a esa mera individualidad condicionada. De modo tal que no aspirarán a deberse a los temores y apegos, ansias y vanidades, afec­taciones o traumas, caprichos, emociones, biografía y deseos de dicha individualidad, sino a deberse a la conquista de sí mismos y la posesión total de la personalidad. A realizar su dimensión espiritual, supraindi­vidual e incondicionada, a pleno de su potencia y superioridad. Dando lugar así a que la realidad esencial, central, adamantina e incondicio­nada del Hombre, despierte, se haga presente y se afirme y gobierne. Todo ello fruto de una vía de disciplina y ascesis que supera, subordina, controla y agota, todo sentido puramente fenoménico, subjetivo, individual, psicofísico y existencial del yo. Poniendo entonces ese núcleo Incondicionado y «extrasamsárico» de la personalidad, al frente de la propia vida y el gobierno de sí. No habiendo entonces, a la manera del auriga platónico, soberanía interior ni libertad sin sabiduría espiritual y autoconocimiento. Y siendo entonces, a la manera estoica, el ánimo imperturbable e impasible, la cima del poder y la dominación sobre uno mismo...

A partir de aquí y al modo de las tradiciones míticas recabadas en la Grecia clásica por Hesíodo, diríamos que llegada la Edad del Hierro y el «oscurecimiento del mundo», Zeus, «rey de los Dioses» y símbolo del principio inmortal y Olímpico, generará una «raza de héroes» provista potencialmente de la posibilidad de reconquistar y restaurar dicho principio Olímpico en sí mismos y en el mundo, poniendo fin con ello a la Edad del Hierro, poniendo fin a la «Edad Oscura». Y en esos mismos términos y horizonte de restauración resonará y llamará a los Hombres de la «Raza del Espíritu» nuestra época, toda vez que esta discurre por las antípodas de tan alta posibilidad y principio Olímpico e inmortal e incluso ofrece su contraimagen, como logro de emancipación y pro­greso...

Y efectivamente hemos dicho «Raza del Espíritu» y hemos hecho referencia al platonismo y al estoicismo, y hemos hecho referencia a conceptos como Incondicionado, samsárico, adamantino, fenoménico, inmortal, Olímpico, etc. Todo un glosario de términos que recogemos alfabéticamente en el apartado correspondiente y allí definimos y ex­plicamos. Siendo fundamental para el buen entendimiento y provecho de este libro, tener dicho glosario muy presente para poder seguir el sentido que vamos a dar a lo largo del texto a muchos conceptos que ire­mos trayendo a colación. Tanto así que sin la definición y compresión correspondiente de dichos términos, e incluso del uso particular que haremos de algunos de ellos, podría perderse el hilo de lo que vamos planteando. Del mismo modo y conforme al peso que algunos de estos conceptos tendrán nos reservamos el derecho a dejarlos por escrito en mayúsculas.

*
Por último: el libro se plantea y redacta con una fuerte vocación de llamada y aldabonazo. De «aullido en la noche», de «forja de la espada», de «Convertir el asco en acero y salir al mundo a buscar tus iguales». Y es desde dichas coordenadas que se escribe y proyecta sus imágenes, ideas fuerza, su uso del lenguaje y de términos y conceptos muy concretos. Con intención de resonancia, sugestión, conexión y esclarecimiento. Este estilo, unido a los propios temas que trataremos, aspiramos a que funcione como filtro para esos hombres y mujeres a los que va diri­gido...

Prólogo: apertura y llamada...

Arribados a la Medianoche del Mundo el fuego del Espíritu debe ser de nuevo avivado en nuestras almas...

Con especial tesón y consagración debemos volver al argumento primero, hoy día olvidado, en el que nos jugamos el ser o no ser: la forja del alma... Pues somos ya los habitantes del confín de la Historia allá donde pare­cerá que solo un nuevo amanecer puede cambiar las tornas de esta oscura noche por la que transitamos. Y ese nuevo amanecer no llegará sin más y de manera fatal, sino que también dependerá de nosotros. Del despertar en nosotros a una sabiduría y una fuerza que hace ya demasiado tiempo hemos dejado de conocer, entender, y cultivar y que, sin embargo, perma­nece perenne en los adentros del alma como una semilla escondida que nunca muere y siempre es posible, conforme al correspondiente aprendizaje y disciplina, hacer germinar. Dando entonces como fruto un «centro inte­rior» Incondicionado, invulnerable, y libre. Un centro «autoluminoso» que no es otro que el argumento mismo de la vida humana para los hombres y mujeres de la «Raza del Espíritu»... La cual a su vez no es sino la antítesis absoluta a la degeneración y decadencia por la que transitamos. Su anta­gonista total y su «Némesis»...
*
Como nunca antes es así preciso la existencia de hombres y mujeres dis­puestos a avivar en sus almas la llama del Espíritu, en pleno corazón del «Kali Yuga», en esta medianoche del Mundo a la que hemos arribado. For­jando su ser más íntimo en dicha «llama imperecedera» y elevando su alma hacia lo Incondicionado. Hacia ese «Centro autoluminoso e inmutable» que no es sino el centro mismo de nuestro ser. Punto de unión de la Tras­cendencia en la inmanencia, de la «Vertical en la horizontal». Actuando entonces en el mundo desde dicha forja y elevación, desde dicho «Centro y Vertical», en actuar puro y absoluto, supraindividual y liberado. Hecho de Consciencia y presencia plenas, calma profunda y entrega total...

Frente al tipo humano de la decadencia y la degeneración, del «ruido que no cesa», del estado de carencia, del psiquismo incesante, de la mente insomne y el ánimo neurótico, puramente «Samsárico», inconscien­temente alienado, inconsciente de sí... Preparar y anunciar el horizonte de una «Nueva Restauración». De un «Nuevo Hombre» que trae un «Nuevo Tiempo» que no es sino la actualización de lo Eterno. De una renovada Aristeía frente al nihilismo y decadencia posmoderna.

Y esa es la tarea que pide nuestro tiempo a los hombres y mujeres de la «Raza del Espíritu» y de la verdadera Revolución, si es que Revolución sig­nifica realmente eso: «Volver al Origen». Volver a la fuente primera...

*
Las enseñanzas de la cosmovisión tradicional ya nos advirtieron de la decadencia y fanatismo que el nihilismo traería, que la noche del Kali Yuga generaría, y de cómo frente a todo ello, el «Hombre de la Areté» se postula como antítesis, respuesta, y antídoto. Un Hombre que en primer lugar y como punto de partid a, sabe y asume de manera radical que ninguna dificultad material, decepción personal, decadencia sociocultural y política, golpe de mala suerte o fatalidad puede ser más terrible para él y hacerle más daño y alienarle más que un alma ofuscad a, sin discernimiento ni Consciencia ni esclarecimiento, sin «Silencio y libertad»... Del mismo modo, que ninguna riqueza material, prosperidad, buena compa­ñía, tiempo histórico de esplendor y grandeza, éxito profesional o golpe de buena suerte le puede hacer más bien, elevarle y reportarle más que un alma trabajada, purificad a, esclarecida, recta y dueña de sí... Que un ser interior liberado, centrado, «vertical y supraindívidual». Y que es precisa­ mente esa Aristeía, esa vía de la Areté, esa «forja interior» en la «llama imperecedera» del Espíritu, el punto de partida y raíz para toda contestación completa, impugnación total y superación sin remisión, del tiempo de nihilismo, degeneración, fanatismo, decadencia y subversión, que estamos viviendo.

El Guerrero Espiritual es así el auténtico sujeto revolucionario que necesita nuestra época...

Él es el «Cruzado» al que toda mera aspiración burguesa, lucha obrera o reivindicación nacionalista, no dejan de parecerle cuestiones secundarias tras cuya primacía política e ideológica se esconde en gran medida el desnorte y sinsentido de nuestra época.

La verdadera batalla entonces, la cuestión fundamental en la que el Hom­bre se juega el ser o no ser, es el conocimiento y conquista de sí mismo. Y siempre ha sido así y siempre será así. Y es partir de ahí que se articula, une, armoniza y ordena todo lo demás... Y esa ha sido la esencia de la cosmovisión tradicional y ha sido precisamente el olvido de esto o su in­ comprensión, el fundamento de la subversión moderna y el origen de la decadencia. Y es así en el recuerdo y actualización de dichas enseñanzas del mundo de la Tradición, que tenemos las palancas de fuerza para salir del atolladero al que hemos llegad o. Las palancas de fuerza para liberarnos del mundo de ofuscación, inconsciencia, ignorancia, temor, carencia, debi­lidad interior y ansía que nos rodea.

*
...Y aquellos que consiguen enraizarse en la Verdad, gobernarse así mismos y ser así realmente libres son entonces buscados por aquellos a los que les pesan las cadenas y quieren también la fuerza para romperlas. Y se unen en lazos de lealtad, confianza y respeto y forman de este modo una comuni­dad de personas tan unidas como decidid as a ser lúcidas, despiertas, fuer­tes y libres, y a ayudarse las unas a las otras en este propósito. Y ellos son la auténtica disidencia y el germen de la nueva élite revolucionaría. Ellos son la «forja de la espada» y el «aullido del lobo», el anuncio del fin de la Edad Oscura y la vanguardia del nuevo amanecer...

El guerrero espiritual y el Kali Yuga

ENTENDER NUESTRA ÉPOCA: 
TRADICIÓN, MODERNIDAD Y REVOLUCIÓN...

A modo expositivo y sintético si bien sería más profuso de detallar, planteamos casi como si fuera una cartografía básica de situación, que dos grandes corrientes principales de pensamiento y compren­sión habrán configurado la historia de Occidente. Dos corrientes que aun cuando se han sucedido cronológicamente a lo largo del proceso histórico occidental, su relación no será la de la continuidad en pro­gresión ascendente de la una a la otra, sino la del antagonismo y la contraposición . Un antagonismo raíz, que sigue operativo hoy día, que estuvo operativo en el pasado, y que contrapone lo que por un lado de­ nominaremos cosmovisión tradicional o directamente Tradición. Y lo que denominaremos genéricamente Modernidad. Desde el ángulo de la Modernidad la Tradición fue superada y el avance de la historia sería un progreso en emancipación y libertad en el que en todo caso los para­digmas de la Tradición quedarían subordinados al avance y liberación moderna. Desde el ángulo de la Tradición, la Modernidad sería una caída de grado, una decadencia espiritual e incluso degeneración cuyo sueño de emancipación habría conducido sin embargo a la alienación y al nihilismo.

La cosmovisión tradicional corresponderá a una visión «trascendente y espiritual» de la vida, el Hombre, y el mundo, y, muy sucintamente señalado, en ella encontraremos la idea de un principio superior de orden Incondicionado y atemporal, sobrenatural y metafísico, que se configura tanto como fundamento, origen y sostén de toda realidad na­tural y material, condicionada y temporal, como horizonte último de sentido de la vida humana, cuya razón de ser fundamental sería así el conocimiento unitivo de dicho principio. Siendo entonces que dicha dimensión «trascendente y espiritual» se encontrará en el centro mismo del alma humana y como en estado de potencia. De esencia en latencia o semilla. Y el argumento mismo de la vida del Hombre no será otro que despertar a dicha esencia y actualizar dicha potencia. «Despertar» a dicha dimensión «trascendente y espiritual», que sería inmanente al alma humana, y hacerlo conforme a una elevación ontológica del sujeto al plano supraindividual de la personalidad. Más allá de la mera egoidad fenoménica, condicionada y existencial.

Platón y Homero, en las raíces mismas de Europa, estarán en claro entroncamiento con dicha cosmovisión trascendente y espiritual del mundo de la Tradición. El Rig-veda y su corolario en los Upanishads, al otro lado del mundo, en la India, resonarán a su vez en análoga cosmo­visión al pensamiento platónico y los himnos de Homero. De Oriente a Occidente, del Indo a Europa, un arco de expansión y diversificación de un mismo «linaje» espiritual de comprensión y sabiduría tradicional.

En términos de la posterior tradición cristiana, nada sintetizará mejor la cosmovisión tradicional que la consigna evangélica «la Verdad os hará libres». La Verdad como la raíz y asiento propio del ejercicio de la libertad y, a su vez, la palanca de toda «liberación» verdadera. De todo descondicionamiento y superación de la mera existencia pasiva y reac­ tiva frente a la mundanidad. Inserta unilateralmente en el mero deve­ nir y la mera individualidad fenoménica.

De otra manera, la ética heroica del antiguo mundo germánico y céltico, su horizonte de «gloria trascendente» en clave épica, de honor, valor, arrojo e ímpetu de combate, de «sed de Valhalla», apuntará tam­bién en la misma dirección que la cosmovisión «trascendente y espi­ritual» del mundo de la Tradición. Y del mismo modo ocurrirá con la literatura medieval, los cantares de gesta, el ideal de la «Caballería espi­ritual» y, de manera especialmente refinada y de profundo simbolismo, en la literatura artúrica y las sagas del Grial.

En frente, el mundo de la Modernidad (advenido fundamentalmente a lo largo de los últimos quinientos años), se moverá exactamente en las antípodas de la cosmovisión tradicional y hará, por el contrario, de la realidad meramente natural y material, y de la existencia mera­ mente fenoménica, condicionada y contingente, el fundamento y reali­ dad única de todas las cosas e incluso la causa eventualmente oculta que subyacería a toda inquietud humana, aun cuando esta se expresara en términos espirituales o religiosos. Pensadores claramente modernos como Hume, Marx, Freud o Nietzsche, aunque muy diferentes entre sí, desde distintos ámbitos y perspectivas, convergerán sin embargo en un mismo principio a la hora de afrontar la realidad humana y natural: para todos ellos la referencia a la «trascendencia» no tendrá lugar... Siendo entonces las fuerzas desnudas de la naturaleza, de la materia, la economía, el azar, el subconsciente, el instinto de supervivencia y de reproducción, la voluntad de poder, o cualquier otra instancia «no espi­ritual», el verdadero fundamento, sostén y explicación del Hombre y el Mundo. Y siendo entonces y además que, desde ahí, se querrá levantar acta de defunción del mundo de la Tradición, que «finalmente habrá podido ser dejado atrás» para amanecer a un nuevo horizonte de eman­cipación: el horizonte de la Modernidad... Que es a su vez entendido como el lugar predilecto al que el ser humano tenía que llegar y avanzar. El horizonte y paradigma que deja atrás el «oscurantismo metafísico» de la Tradición, nos libera de «sus cadenas» y nos impele a un horizonte de progreso, siempre inconcluso y siempre con renovadas líneas de avance que alcanzar, cuya mirada última alcanza efectivamente la utopía...

Esta corriente de pensamiento, meramente materialista, cientificista y de raíz antimetafísica y antitrascendente, es la que ha sostenido de fondo el desarrollo de nuestros tiempos modernos y es la que está en la base de los paradigmas de nuestra época. Época la presente que se arroga superioridad y marchamo de progreso y avance respecto de toda época pasada, si bien cada vez resulte más evidente que más allá del desarrollo científico-técnico y el bienestar material, que como nunca antes se habrá logrado, para todo lo demás, nos moveremos sin embargo en el ámbito de un hondo nihilismo y sinsentido. De una «debilidad del alma» para la que bien parecerá que efectivamente la «utopía moderna» ha terminado por arribar y sin desviación mediante a la «distopía posmoderna». La emancipación respecto de la «Verdad» con mayúsculas, y tal como desde las coordenadas de la Tradición se advertía, no ha conducido a la «Liberación», sino a la alienación, la ca­rencia, la sinrazón de ser, la insania, y el absurdo...

Nada sintetizará mejor de este modo el significado de la Modernidad que la consigna invertida y luciferina de: «La Libertad os hará verda­deros». La libertad ejercida por sí misma y no como fruto y consecuen­cia de la Verdad. La libertad entendida así como mera expresión de la individualidad, personal o colectiva, convertida en piedra de toque de la verdadera humanidad que ahora sí, tras siglos de «oscurantismo», se puede hacer realidad... Aquello respecto de lo que las enseñanzas de la Tradición Sapiencial nos libera y eleva, convertido en el centro y argumento moderno. Y al tiempo esa misma cosmovisión tradicio­nal, anagógica y liberadora, señalada como imposición, oscurantismo, mera fantasía y condena.

En este sentido, el contraste entre el mundo de la Tradición, entendida esta ante todo como Sophia Perennis; y el Mundo Moderno, entendido este ante todo no como progreso de la ciencia y la técnica, sino como emancipación respecto de todo principio de «Verdad espiritual» y, por ende, de superior Auctoritas, tendrá un reflejo fundamental en el ám­bito de la gnoseología y la ética. Así mientras que para el mundo de la Tradición el Hombre puede acceder a la «Verdad espiritual» y es desde ahí que está llamado a ser Libre. Para la Modernidad, toda verdad que no sea descripción científica de la realidad será relativizada, no habrá así «verdad espiritual», y, por ende, la libertad, quedará entonces confundida con el mero ejercicio y validación de la individualidad y la subjetividad. La cual una vez sacralizada tenderá a organizar y articular la vida personal, social y política de la Modernidad, que a su vez y en úl­tima instancia parecerá configurarse en gran medida como un sistema para el incentivo, cultivo, satisfacción y salvaguarda de dicha subjetivi­dad. Incluyéndose aquí no solo la subjetividad individual propiamente dicha, sino también los «individualismos colectivos» de clase, nación o género, que la Modernidad también en algunas de sus variantes ideológicas sobredimensiona hasta poner unilateralmente en el mismo centro de la acción política, rompiendo así el sentido «orgánico», «de cuerpo», que el mundo de la Tradición asignaría a cada uno de dichos niveles.

En todo caso lo que nos estaríamos encontrando aquí, y esta sería una de las claves de la subversión moderna, sería ese paso anteriormente señalado de la consigna cristiana que nos dice: «La Verdad os hará li­bres»; a la consigna posmoderna que nos dice: «La Libertad os hará verdaderos»... Consigna posmoderna que efectivamente, y a la luz de esa misma tradición cristiana, no será sino el corolario del non serviam luciferino. Del atentar contra el principio de Auctoritas en nombre de la individualidad. La consecuencia final de dicha subversión y atentado «contra la Verdad» en nombre de la «individualidad», no será sin em­bargo ninguna «liberación», ninguna «conquista interior», sino todo lo contrario... Su fruto maduro es la distopía posmoderna: el tipo humano de la «carencia perpetua», de la «agitación samsárica», del «infierno del alma», de la Dukkha: la sed que no cesa y, por ende, el malestar, la neuro­sis la alienación, la debilidad del alma y la civilización del nihilismo...

Yendo a lo que sería el punto de vista histórico y recogiéndolo de ma­nera muy sintética, diremos que con la caída de Roma se habría cerrado el ciclo histórico de la Antigüedad europea. Ciclo que, con su con­fluencia de mundo griego, romano, celta y germano, habría marcado definitivamente la identidad de la Europa tradicional. Seguidamente, la cristiandad medieval sucederá y continuará a Roma como nuevo ciclo histórico tradicional de nuestra civilización. Y en dicho medievo euro­ peo, algunos de los andamiajes fundamentales de la Antigüedad segui­rán presentes. Si bien con renovadas formas y posibilidades surgidas ahora de la tradición cristiana.

Es así que sucintamente podrá decirse que la filosofía griega (con Platón y Aristóteles a la cabeza), junto al ideal romano del Imperium (prefigurado ya por Alejandro y después por César), más la cultura guerrera, ética heroica y vínculos espirituales con la naturaleza de los pueblos bárbaros (fundamentalmente celtas y germanos), unido todo ello a la tradición cristiana medieval, terminarán por darnos las claves básicas de la Europa tradicional premoderna. La cual tendría así dos ciclos históricos: el pagano y el cristiano. Siendo que en cada uno de ellos y en continuidad el segundo con el primero, habrán mantenido y más allá de sus infinitas vicisitudes, variantes, e incluso confrontación de un ciclo respecto del otro, un argumento de fondo basado siempre en la dimensión de la Trascendencia y la posibilidad de alinearse y unirse a ella a partir de la propia naturaleza humana.

Más adelante, sin embargo, la decadencia de la civilización medieval, el nominalismo y el güelfismo, y el subsiguiente antropocentrismo re­nacentista, más la Reforma Protestante, el Absolutismo, la Ilustración, el Romanticismo y finalmente las revoluciones contra un ya esclerótico Antiguo Régimen (con Francia como paradigma revolucionario, pero también en Norteamérica), darán lugar a toda una nueva fase histórica en la cual se decantará la Europa moderna propiamente dicha. Europa moderna cuyo fruto maduro será precisamente la civilización ajena y de espaldas, e incluso abiertamente «negacionista», respecto de la dimensión de la Trascendencia. Una civilización antitética a la tradicio­nal, a la cosmovisión tradicional, y a cuyo propio nihilismo antimetafí­sico, lo considerará progreso y emancipación...

Y efectivamente es ahí donde estamos y nuestro tiempo histórico no será así, sino resultado de dicho proceso moderno. Y entender todo esto, distinguiendo el ciclo tradicional, en su etapa pagana y después cristiana, del proceso de la Modernidad, del Renacimiento a la Revolu­ción francesa, será fundamental para comprender cómo hemos llegado hasta aquí y qué significado tiene la época que estamos viviendo. Más aún cuando de la Revolución francesa a la Segunda Guerra Mundial se sucederán tres siglos de respuesta, guerra y confrontación a la sub­versión moderna que aun pretendiendo contraponer el horizonte de la Tradición al despliegue de la Modernidad, ya no será capaz de hacerse sin limitaciones, desviaciones y adulteraciones y, así y finalmente, la subversión se impondrá... la civilización del nihilismo se hará realidad. Tanto así que, a día de hoy, Europa vive y se ordena totalmente con­ forme a los paradigmas de dicho nihilismo moderno, y lo que fue la Europa premoderna y tradicional, habría quedado reducida a un mero «paisaje de ruinas». Ruinas evocadoras, quizás incluso monumentales y artísticas, dignas de deslumbrarnos en los museos, y sin embargo ajenas de toda vez al desarrollo del proyecto moderno de Hombre y Civilización.

Es en este contexto que hay que entender que surge como síntoma característico y definitorio del Mundo Moderno, ese fenómeno que hemos llamado del «nihilismo»: el Mundo Moderno, con su olvido o negación de la Tradición y su vivir de espaldas a la dimensión de la Trascendencia, habría ido dejando a su paso una subyacente sensación de absurdo y sinsentido que los lenitivos del progreso científico, el materialismo práctico y la cultura del consumo, apenas conseguirán miti­gar. Ocurriendo entonces que en ocasiones dichas «ruinas» del pasado, aun no siendo ya algo realmente vivo y presente en nuestra cultura, sensibilizarán sin embargo a los europeos menos modernizados, despertándoles a la conciencia de lo fatuo y vacío del proyecto moderno...

Se tiene entonces la impresión de que el ingente desarrollo científico y económico técnico de nuestro tiempo se habría pagado conforme a una suerte de «progreso decadente». Una bancarrota espiritual que el «progreso» no compensaría y que, rastreable a todos los niveles, re­sultará especialmente lacerante en la generación de sujetos sin apenas centro ni gobierno interior. Sujetos neurotizados, anestesiados, fanati­zados, alienados, envilecidos o idiotizados, en una sociedad inorgánica y atomizada, de escaso discernimiento y gran debilidad emocional. Una sociedad que deja inerme al sujeto frente a sí mismo y sus neurosis, y que parecerá abocar a una vida de bajísimas expectativas espiritua­les y, sin embargo, fijación obsesiva en todo lo meramente material, cuantitativo, instrumental, accesorio, pulsional, emocional, instintivo, subjetivo o prepersonal. Y es que la sociedad moderna se caracteri­zará por no dotar al sujeto de herramientas espirituales y disciplinas para construirse auténticamente como «Persona». Siendo entonces que quedará abocado fácilmente a la propia estupidez, inseguridad, miedo, apegos, ofuscación o bajeza de su mera individualidad condicionada y existencial.

Y precisamente, frente a ese peligro de no llegar a construirnos au­ténticamente como «Personas», de ser víctimas nuestra propia «debili­dad», se constituía lo más fundamental de la Tradición Sapiencial...

*
Para el mundo de la Tradición, para la Sophia Perennis, el Hombre está llamado a ser Libre. Y decimos «Libre» en el sentido de no ser un pro­ ducto alienado de su propia ignorancia u ofuscación, apego y temor, de su mero yo fenomenológico o egoidad. Está llamado así a «liberarse de sí mismo», para poder llegar a ser «SÍ mismo», para poder llegar a ser quien «realmente Es». La Tradición se configura de este modo y en gran medida como vía y disciplina de «autoconocimiento y liberación». De esclarecimiento y conquista interior. A partir de aquí, los Hombres au­ténticamente libres, tampoco podrán ser producto de alguna otra cosa o proceso que se les sobreponga; léase aquí la economía, la clase social, las pulsiones, el medio natural o la inercia histórica... Siendo entonces sus circunstancias de toda índole, el mero «soporte material» desde el cual recorrer el arduo «camino vertical», de elevación anagógica y su­ praindividual de la personalidad, hacia el conocimiento y señorío de sí, hacia la Aristeía y la Autárkeia, hacia la «liberación» interior en el plano del Ser, respecto del plano del mero devenir. De la dimensión de la asei­dad sobre la mera contingencia...

El Hombre no sería así un mero agregado de vida biológica y psi­quismo, un mero ente horizontal de la realidad fenoménica, atrapado en el Samsara de la simple vida y la simple muerte, del estado de carencia, apego y temor, y de la mente que no cesa y no sabe de su «Cen­tro»... Muy al contrario, en su interior habría un núcleo «extra samsá­rico» Incondicionado, principio de Consciencia, aseidad y liberación, «autoluminoso», inmutable e invulnerable, «chispa divina», «llama del Espíritu Santo», que en estado de potencia aguarda, para conforme a la correspondiente Areté y Áskesis, ser «despertado»...

Más allá así del «yo opaco» de la egoidad, embotellado en su pura individualidad fenoménica, en su psiquismo y su emotividad, ajeno e incluso refractario a «la luz» del Nous y su dimensión de Conscien­cia y Logos, habría la posibilidad de un «Yo esencial», de un «sujeto trascendente», «central y supraindividual», alineado con dicho Nous y Logos, y fruto de una ardua Áskesis o disciplina espiritual, que descon­dicionado y liberado de dicha «Opacidad», es el argumento mismo de la cosmovisión tradicional. Y, por ende, el principio fundamental de toda verdadera autoridad, jerarquía y orden personal y colectivo.

Nous y Logos, Consciencia supramental, discernimiento, esclareci­miento, y «estado de presencia». Eje vertebrador de la personalidad del sujeto «descondicionado». «Central y Vertical». Supraindividual y anagógico. Señor de sí y de la Autárkeia. Dimensión del Ser, de la asei­dad, sobre el plano del mero devenir. Consciencia de Trascendencia in­manente frente al estado de Avidya, de «ignorancia espiritual», de mero individuo, fenoménico y existencial. De mera egoidad. Del «paria del alma». Del «sujeto samsárico», del sujeto de la carencia, el apego y el temor. Del Hombre del Kali Yuga...

El «Centro y la Vertical» como presencia así de la dimensión de la aseidad en el alma humana, y lugar y escala ontológica propia del Hom­bre. Del «Hombre verdadero». Del que se ha diferenciado del estado de «caída», de «carencia», de «ignorancia», de «opacidad», de «medio hacer» y «des-Gracia», y que ha alcanzado por el contrario la plena posesión de su naturaleza más íntima y central. Espiritual y verti­cal. Inafectada y libre. Presencia actualizada de la «Gracia del Espíritu Santo», «suficiente y eficiente», dentro de sí. Como esencia radical del ser humano. Como su más verdadera identidad, motor y sentido. Que debe ser desvelada y hecha presente «más allá de nuestra naturaleza caída» y que nos impele así a hacer de la disciplina, de la Areté y la Áske­sis, del autoconocimiento y la liberación, de la «salvación del alma», el argumento primero de la vida humana. Y desde ahí, todo lo demás...

Manual para jóvenes guerreros espirituales | Con Gonzalo Rodríguez García



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lunes, 5 de mayo de 2025

LIBRO Y PELÍCULA "LOS CONTRABANDISTAS DE MOONFLEET 🎬

LOS CONTRABANDISTAS 
DE MOONFLEET

Moonfleet, luna, reflejo ondeante, Mohune, flota, mar. John Meade Falkner, que hubiera podido ser Stevenson, supo elegir el título de la única novela por la que se le recuerda. Moonfleet, rodeado de brumas y leyendas, habitado por los fantasmas de la siniestra casa de los Mohune, es la verdadera meta de los protagonistas: volver a los orígenes, volver a Moonfleet.
Esta novela merecería su fama siquiera por el límpido monólogo con que John Trenchard nos cuenta su historia en busca de un padre, la de Elzevir en busca de un hijo, y su mutua adopción con un vínculo más fuerte que el de la sangre. En él apoyaría Fritz Lang su célebre película "Los contrabandistas de Moonfleet".

La esencia de la aventura tiene nombre... 
Moonfleet

Un mar embravecido, las olas rompiendo con fuerza contra las rocas, la música de Miklos Rozsa punteando las imágenes y unos rótulos que van pasando cuya ultima frase dice ...”en un anochecer de octubre de 1757 un niño llegó en busca de un hombre al que creía su amigo”. Así comienza “Los contrabandistas de Moonfleet”. Obra de encargo -rodada íntegramente en estudio- se ha convertido con el tiempo en un film de culto y en una de las cumbres del cine de aventuras y de la filmografía de Fritz Lang.

El pequeño John Mohune (Jon Whiteley) irrumpe en la vida de Jeremy Fox (Stewart Granger) como un huracán y con el su pasado. El recuerdo de la madre del niño reabre viejas heridas del alma torturada de Fox y su mundo se derrumba, se rompe, se hace añicos y ya nada volverá a ser igual para el a partir de ese momento. Hermoso canto a la amistad teñido de un profundo romanticismo poético, a través de la mirada inocente y limpia del niño asistimos fascinados a un doble viaje mediático, el del pequeño John que ira descubriendo la vida, como si de un juego lleno de aventuras se tratara, de la mano de su amigo y el de Fox, que con sus esquemas vitales rotos camina de forma consciente y plenamente asumida hacia un destino inexorablemente fatalista, en el que sin duda alguna es uno de los finales más bellos y líricos de toda la historia del cine.

Un brillante guión adaptado, la soberbia dirección artística, la inspirada partitura del gran Miklos Rozsa y la atmósfera fantasmagórica que le confiere la gótica fotografía en color de R. Planck, bajo la magistral dirección y puesta en escena de un Fritz Lang que despliega ante nuestros ojos un auténtico master de sabiduría narrativa de ritmo y pulso implacables, hacen de la visión de este film intimista, profundamente triste y de una belleza visual apabullante una de las experiencias más excitantes y gratificantes que se pueden vivir en la oscuridad de una sala de cine. Menospreciada en el momento de su estreno, “Los contrabandistas de Moonfleet” emerge hoy como una joya indiscutible del séptimo arte y guarda celosamente en cada uno de sus fotogramas el milagro y el misterio más profundo de la creación artística y la esencia más pura de la aventura jamás vista en una pantalla de cine. Intemporal obra maestra total y absoluta del cine.



Moonfleet (ilustrado) by watermark_

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miércoles, 12 de febrero de 2025

¡LA MASACRE DE LA VICTORIA SIGUE HOY!: LA CONMEMORACIÓN DE LOS CRÍMENES DE LESA HUMANIDAD Y DE LESA VENEZUELA DE LOS ESTUDIANTES HÉROES DE FRANELA

UN DEBATE PERMANENTE PARA LA HISTORIA DEL FUTURO
👿👥💥💀
¡LA MASACRE DE LA VICTORIA SIGUE HOY!

LA CONMEMORACIÓN DE LA MASACRE DE
ESTUDIANTES DEL 12/02/1814 SE CONVIRTIÓ EN
LA CELEBRACIÓN DEL DÍA DE LA JUVENTUD


¿CÓMO EXPLICAR que la Masacre de los estudiantes que fueron obligados a ir a la Batalla de La Victoria del 12/02/1814 se haya convertido en la celebración del Día de la Juventud? Un día de asesinatos de estudiantes: ¿Día de la Juventud venezolana?
Este artículo fue escrito el 11F-2014 y enviado a El Universal el 12F. Apareció el viernes 14. Al momento de su elaboración estaba anunciada la marcha que se celebraría el Día del Estudiante.Y nos dedicamos simplemente a reflexionar, con idea de promover una discusión, sobre el tema de la utilización política de los jóvenes en nuestro proceso social.
Tomamos como punto de partida la juventud llevada a la muerte en 1814 en nombre de una causa que no les pertenecía. Unos jóvenes conducidos materialmente a la fuerza a un combate para el cual no tenían ningún tipo de preparación.
Fueron obligados a una inmolación que la historiografía romántico-épico-positivista califica de heroica. Pero que es sólo un criminal sacrificio de jóvenes que, paradójicamente, se ha tomado como motivo para festejar y exaltar nuestra juventud.
Y esta masacre, decíamos y decimos, no es la única a la cual los negociantes de la política y buscadores de cuotas de poder, han llevado a muchos jóvenes.
Y, desgraciadamente, a la hora de la publicación del material, se registraba un nuevo ciclo de muertes en este "expaís". Esta vez, apenas iniciada la protesta que se conoció como "la salida", se producen los asesinatos de Juan Montoya, Roberto Redman y Bassil da Costa. La lista se hizo larga en el tiempo junto al dolor que no cesa, como señaló un poeta.
Que quede este material, que cumple siete años, para la necesaria e indispensable reflexión sobre estos tiempos sombríos, llenos de confusión y signados por las mismas huellas de masacres como la de hace 207 años en La Victoria.
¡LA MASACRE DE LA VICTORIA SIGUE HOY!

La participación de estudiantes en la guerra, sin preparación alguna, se inaugura el 12 de febrero de 1814. Un acto irresponsable que bien se puede calificar de criminal. Pero la historiografía épico-romántica y positivista, se encargó de convertir aquel acto, en el cual se sacrificó a centenares de jóvenes, en una gesta heroica por la conquista de una independencia que de antemano tenía como propietarios a los mantuanos.

LA POLÍTICA COMO LUCHA POR EL PODER
LA ADMINISTRAN Y DISFRUTAN LAS ÉLITES

Y lo más lamentable es que 200 años después, se le celebre como una acción acometida por los jóvenes, a partir de su decisión y convicción de que era necesario enfrentar y vencer a los enemigos de la patria.
En el llamado período republicano, la política, entendida como lucha y detentación del poder, la diseñan, administran y disfrutan las élites. Pero el ejecutante fundamental fue y sigue siendo un pueblo-colectivo, obligado a cumplir las tareas que le encomiendan las esferas de la dominación, ya sean dictaduras autocráticas, democracias representativas de intereses económico-sociales claramente definidos, o revolucionarios que tienen en su vanguardia la claque de dueños y beneficiarios.

LA UTILIZACIÓN DE LOS JÓVENES

Tres expresiones de un mismo poder que en cada caso utiliza para lograr sus cometidos, la fuerza, la pasión, desprendimiento, entrega, amor y hasta la ingenuidad de los jóvenes. Esto se ve claramente en la formación de los ejércitos de lado y lado y de la contienda armada y política de estos dos siglos.
En la guerra de independencia, la federal, en los planes conspirativo-golpistas, en la lucha armada de los 60’ o en la violencia recubierta de democracia de la presente revolución, se sigue utilizando inextenso la juventud. Necesario entonces detenerse en algunos momentos de este proceso y apelar a la contracorriente aunque sea para dejar un testimonio de y para la disidencia.

¡O TE ALISTAS O SERÁS PASADO POR LAS ARMAS!

El año 1814 es el más trágico del llamado proceso independentista. El 15 de junio de 1813 se decretó la Guerra a Muerte para enfrentar el poder español y la población que no militaba en los ejércitos patrióticos. De allí, el llamado a alistarse en su seno a los varones desde los 12 años. Se hacía necesario detener las fuerzas de Boves que avanzaban sobre Caracas.
José Felix Ribas recibe esa orden. Pero sus fuerzas estaban disminuidas y debe proceder a reclutar combatientes. Voluntariamente nadie se alistaba y tuvo que acudir a pasar por las armas en las plazas públicas, a quienes no se presentaban. Apeló a todos los recursos que le otorgaba el poder de las armas.

OBLIGADOS A DISPARAR POR UNA HISTORIA 
QUE NO LES PERTENECE

Y fue así como logró reunir manos para el disparo. Apela a los estudiantes del Seminario de Santa Rosa, de la Universidad de Caracas, de otros colegios y a muchos hijos de familias humildes. Para los sacerdotes del Seminario lo que se plantea es una locura, porque esos jóvenes no tienen ninguna preparación militar. Nunca han disparado. Pero esa opinión no hizo variar la orden de alistamiento o asesinato.

PUEDEN PERECER TODAS LAS TROPAS 
PERO NO SE ABANDONA LA PLAZA

Por esta vía Ribas reúne entre 700 y 1000 muchachos. Su ejército no sobrepasaba los 1500 hombres. El resultado no era difícil de prever. De allí lo dramático de su Parte Oficial sobre la batalla ...“me decidí a que perecieran primero todas las tropas que estaban a mi mando, antes que abandonar la plaza. Efectivamente continuó de ambas partes el fuego horroroso; pero bien sostenido hasta las 4 y media de la tarde, que no quedándome ya la mitad [de las fuerzas], y muerta o herida la mayor parte de la oficialidad, vi levantar un humo por el camino de San Mateo, y luego debí creer sería el Comandante Campo Elías, que con su fuerza había llegado.”…
La mayor parte de su ejército pereció. Difícil que haya sobrevivido alguno de los muchachos llevados a la guerra en medio de una brutal, por no decir criminal improvisación. Sólo la llegada de Campo Elías y sus combatientes logró la retirada del enemigo al mando de Morales, el lugarteniente de Boves.

¿Y CÓMO CATALOGAR ESTA TRAGEDIA DE GESTA HEROICA?

Y el mismo Morales da noticia de la debacle o mortandad de las fuerzas de Ribas: ...“la villa de La Victoria fue atacada por mí el 12; 14 horas consecutivas duró el ataque, muriendo la flor de los jefes y oficiales insurgentes, y allí se hubiera terminado la guerra a no ser por un poderoso refuerzo que le llegó.” Los dos jefes dan testimonio de la mortandad.
¿Pudo acaso sobrevivir alguno de los jóvenes y estudiantes que fueron a una guerra sin siquiera saber disparar? Imposible hablar de un triunfo aplastante o de una gesta heroica realizada por estos jóvenes en estas circunstancias militares y políticas.

DIJO EDUARDO BLANCO EN SU 
¡POBRES NIÑOS! MARCHANDO 
A DERRAMAR LA SANGRE


Es la historiografía épico-heroico y romántico-positivista la que se encarga de poner a andar un Culto a la Juventud, tomando como marco la masacre de La Victoria del 12F-1814. Pero aun estos exaltados cultores no pueden ocultar el engaño: “Todos marchan contentos; diríase que están de vacaciones ¡Pobres niños!”… Ellos van en dirección a derramar la sangre. Esa es la visión de Eduardo Blanco en Venezuela Heroica. Y 200 años después, hay una tal revolución que festeja esta recluta para llevar niños al cadalso.

¿ACASO LA INDEPENDENCIA DE LOS MANTUANOS
SE PROPUSO REIVINDICAR AL COLECTIVO?

¿En nombre de qué causa e intereses se produjo el sacrificio de estos cientos de jóvenes? ¿Acaso la independencia de los mantuanos se propuso reivindicar la juventud? ¿O es la continuidad de la escuela que sigue utilizando al colectivo-pueblo y a la propia juventud?
¿Existe o ha existido aquí un movimiento estudiantil-juvenil con vida propia, autónoma, independiente? ¿O ha prevalecido como constante el control de la juventud con la educación, los cuarteles, las drogas, la politiquería?

LA UTILIZACIÓN DEL COLECTIVO 
PARA EL CREDO PERSONALISTA 
Y LA HISTORIA CAUDILLISTA

Las instancias de poder han mantenido a lo largo del período ese uso de los jóvenes. Y los propios políticos han encontrado en esta cantera, apoyo para establecer liderazgos de oportunidad inspirados en el mismo credo personalista y romántico-positivista basado en la utilización.
Esto explica que la llamada Generación del 28 haya dado los dirigentes utilizadores y masacrantes de jóvenes, que rigen buena parte del siglo XX y cuya escuela, con otros actores, sigue vigente en lo que hoy llaman socialismo del siglo XXI.
Hoy, en este "expaís" llevado a la instancia de Venecuba, los jóvenes son tan utilizados como engañados para que sigan apoyando políticas que no les pertenecen.

LA JUVENTUD NO PUEDE SEGUIR 
COMO SUJETO DE Y PARA EXTERMINIOS

Y mientras eso ocurra no es posible concebir la otra historia, la que tenga como actor principal un colectivo-pueblo dispuesto a apuntar hacia derroteros distintos a los dispuestos por quienes hicieron de la recluta, la intimidación y el terror los medios para poner las juventudes a su estricto servicio.
La juventud no puede seguir como sujeto de y para exterminios. Masacres como las que se produce en La Victoria en 1814 y que se extiende en este proceso social, no pueden continuar impunemente. ¡Qué historia amigos!

El Universal, 14 de febrero del 2014.

La Juventud: Un Peón Político en la Historia de Venezuela

Dia de la juventud utilizada por politiqueros - Manipulación de los Jóvenes: ¿Héroes o Carne de Cañón? - Juventud Héroes Traicionados: Heroísmo Desgastado: 
El Precio de Ser Joven en la Historia de Venezuela - La Juventud: 
¿Rehenes de la Historia o Realmente Héroes? - La juventud venezolana en la historia política
La Juventud como Carne de Cañón en Venezuela - La Juventud como Instrumento Político: Un Llamado a la Reflexión. 
¿Hasta cuándo la política seguirá manipulando a la juventud? En este video, hablo sobre cómo los políticos actuales utilizan a los jóvenes como instrumentos políticos para cumplir sus propios fines. La juventud está siendo convertida en carnada política y, en muchos casos, se ve arrastrada a jugar roles secundarios en un juego mucho más grande, donde lo único que importa son los intereses personales de aquellos en el poder. A lo largo de los últimos años, hemos visto cómo las promesas de cambio se desvanecen mientras los jóvenes siguen siendo usados como fichas de ajedrez en la política. 
Cada vez más, las ideologías se ven distorsionadas, y la política se convierte en un juego de manipulación donde el futuro de nuestra juventud queda secuestrado por intereses egoístas. Te invito a reflexionar conmigo sobre este tema tan crucial para el futuro de nuestro país. Si realmente queremos un cambio, necesitamos dejar de ser peones de la política y tomar las riendas de nuestra propia lucha. 
La juventud no debe ser vista como carne de cañón, sino como un motor de cambio y progreso real. Acompáñame en este análisis donde desmenuzamos las estrategias de manipulación política y hablamos sobre la responsabilidad de todos, especialmente de los líderes políticos, en no aprovecharse de los más vulnerables. Este video es una crítica directa a los políticos de hoy, quienes siguen repitiendo los mismos errores y promesas vacías.
En Venezuela, la juventud constituye una fuerza social fundamental. Es por ello que cada 12 de febrero se honra el aporte de las nuevas generaciones a través del Día de la Juventud, decretado como fecha de júbilo nacional en 1947 por la Asamblea Constituyente de entonces, en conmemoración de la Batalla de La Victoria de 1814, uno de los momentos decisivos de la Guerra de Independencia de Venezuela. Los jóvenes han sido protagonistas de grandes hechos históricos que han ayudado e impulsado la lucha por la libertad, la democracia y la defensa de los derechos humanos.

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miércoles, 24 de julio de 2024

LIBRO "HÁGASE TU VOLUNTAD": PATRICIA AGUILAR FUE CAPTADA CON 16 AÑOS POR UNA SECTA SEXUAL A TRAVÉS DE INTERNET 👥👿😵


HÁGASE TU 
VOLUNTAD

Iba a repoblar el mundo con Él cuando llegara el apocalipsis, pero terminó siendo esclavizada en la selva de Perú por el gurú Félix Steven Manrique. Un año y medio después de cruzar el océano para hallar su «salvación», Patricia Aguilar, una joven de dieciocho años de Elche, fue rescatada por la policía peruana en una chacra para animales. Allí cuidaba de cuatro niños y de su hija recién nacida que había tenido con su captor.

Esta es la historia de una joven española que buscaba respuestas en Internet a las inseguridades de una adolescente común y acabó encontrando al otro lado de la pantalla del ordenador el horror de la manipulación y la sumisión más absoluta. Hágase tu voluntad cuenta, por primera vez, el relato en primera persona de Patricia Aguilar. Este libro da testimonio también de la lucha y el coraje de su familia que, con la ayuda de muchas personas, realizó una investigación en solitario hasta dar con el paradero de la chica y conseguir rescatarla de las garras de la secta que la tenía atrapada, desenmascarando por fin los múltiples delitos cometidos por su líder.

Todos llevamos dentro un investigador. No hay nadie que no desee resolver los enigmas que la vida le plantea y que no observe el mal que le circunda con cierta curiosidad. El mal nos perturba, sí, pero necesitamos saber de él, entenderlo, descubrir qué lo provoca y, en definitiva, saber si es solo cosa de otros o si también podría ser cosa nuestra.
La novela policíaca, y más aún la negra, desmenuzan el mal y a sus protagonistas, con supuestos inventados por los que pululan personajes ficticios. Ofrecen historias de mentira que, casi siempre, tienen su origen en casos reales.

En la colección que dirijo y prologo, la realidad, más atrevida que cualquier fantasía, más imprevisible y sorprendente, demuestra su preeminencia al lector y le ofrece la posibilidad de enfrentarse a ella cara a cara. Algo que sería imposible sin la sagaz pluma de expertos en el más verdadero noir, capaces de relatar con aterradora meticulosidad y a ritmo de novela, pero sin una gota de ficción, los episodios más oscuros y sobrecogedores de la crónica negra.
Pasen, lean y desenmascaren a los malvados. Pero procuren no equivocarse al sacar sus conclusiones porque, como decía Jacinto Benavente, «lo peor que hacen los malos es obligarnos a dudar de los buenos».
Marta Robles
Directora de la colección




Es más fácil engañar a la gente que convencerla
de que ha sido engañada. Mark Twain

Ahora estoy despierta al mundo. Estaba dormida antes y
así es como lo dejamos pasar. Nada cambia de golpe.
Si estuvieras en una bañera que se calienta poco a poco,
morirías hervida sin darte cuenta.
El cuento de la criada

Cuando estás envuelto en la fe, racionalizas las cosas.
Al principio, las más pequeñas y por un bien superior.
Hasta que un día las nubes desaparecen y ya ni siquiera
te reconoces. Tal vez ese sea el coste de la fe.
The Path

− Prólogo −

NO SOLO UN LIBRO

Este libro que tienen ustedes en sus manos es más que un libro. No solo supone una investigación extraordinaria, sino también un ejercicio completo de inmersión de la autora, Vanesa Lozano, en una historia desgarradora. Como comprobarán al leerlo, el alma de la protagonista, Patricia Aguilar, está tan presente en el relato como para que Vanesa haya podido escribirlo en primera persona. Pero no solo se incluye la voz cierta y real de una adolescente captada por una secta y abducida por un delirante falso gurú, que tras unos hechos concretos consigue que Patricia, como otras chicas, forme parte de su harén; también está presente la voz doliente, de nuevo en primera persona, de los padres de esta joven secuestrada y engañada. Su sufrimiento e impotencia forman parte de la narración. Como también su decisión y la de Noelia Bru, prima de Patricia, de liberarla. Sin el empeño firme e inquebrantable de su familia, pero sobre todo de Noelia, que no dudó en abandonarlo todo para ocuparse de la salvación de su prima, su rescate del infierno habría sido imposible. Para elaborar el mapa de cuanto aconteció, Vanesa Lozano, de la mano de la propia Noelia, no solo se entregó a la causa de cabeza y corazón, sino que, además, trabajó con la minuciosidad de esos orfebres obsesionados con que nada quede fuera de su sitio. Por eso fue recopilando todas las piezas del complicado puzle a través de los testimonios —grabados durante horas— de Patricia, sus padres y su prima Noelia, y dedicó buena parte de su tiempo a reproducirlos con primorosa exactitud. Antes de hacerlo estudió también, al detalle, los hechos acaecidos, los informes policiales, los psicológicos, las respuestas emocionales de todos los implicados... Fueron tantas las vertientes desde las que abordó el asunto, que ella misma forma parte de él.

Y de ello queda constancia en este libro, que, insisto, no es un libro más. Ni solo un libro. Y no lo es porque esa inmersión tan profunda de la autora en las peripecias descritas permite al lector bucear en ellas y comprender, por fin, tantas cosas incomprensibles. Qué atractivos puede ofrecer una secta a cualquier persona. En qué momento nos podemos volver vulnerables a ellas y aceptar formar parte de situaciones repugnantes y pavorosas. Cómo son los líderes carismáticos de estas perversas organizaciones. De qué manera desarrollan esa extraña capacidad para robar el albedrío a sus seguidores e inmovilizar su capacidad de respuesta. Hágase tu voluntad supone un viaje espeluznante que pone en evidencia nuestra propia fragilidad; pero resulta tan clarificador como para señalarnos un camino de esperanza. Y todo lo hace a través de una escritura ágil, sin adjetivos de más ni tretas lingüísticas, repleta de diálogos y organizada en una estructura compleja que, lejos de entorpecer la lectura, la vuelve más atractiva. Dejo constancia de mi agradecimiento personal a Vanesa Lozano —y también, cómo no, a Noelia Bru— por ofrecernos tanta verdad en estas páginas, que pondrán luz, espero, en la vida de innumerables familias atrapadas en la oscuridad.
MARTA ROBLES


Entrevista a Vanesa Lorenzo, autora del libro “Hágase tu voluntad”.
Luis Herrero entrevista a la periodista que recoge las terribles vivencias de Patricia Aguilar, la joven captada por un gurú peruano.

¿Cómo fui captada por una SECTA SEXUAL? La historia de Patricia Aguilar

CARTA MANUSCRITA
DE PATRICIA AGUILAR