EL Rincón de Yanka: CARTA

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lunes, 26 de enero de 2026

CARTA DE ZAPATERO 🐀 A FIDEL CASTRO por LUIS MARÍA ANSON 📩

Carta de Zapatero a Fidel Castro
Luis María Anson

Carta de Zapatero a Fidel Castro que no todos conocen, escrita en el 10 de abril de 2007, reproducida y publicada por Luis María Anson en "El Mundo"

Organicé la Agencia EFE en La Habana en los 80'. De aquella época conservo allí buenos amigos. Uno de ellos me ha filtrado la carta que José Luis Rodríguez Zapatero ha dirigido a Fidel Castro. La reproduzco a continuación sin quitar ni añadir una coma.
 
«Querido y admirado Presidente, mi Comandante:

El ministro de Asuntos Exteriores de mi Gobierno, Miguel Ángel Moratinos, me da cuenta de su viaje oficial a Cuba y me informa de la evolución favorable de la salud de Vuestra Excelencia. No sabe cómo lo celebro porque mi generación se ha educado con la vista puesta en la Cuba comunista y en la figura irrepetible de Fidel Castro, centinela de la libertad, caudillo del Caribe por la gracia del destino histórico y comandantísimo de los ejércitos de Tierra, Mar y Aire de la perla de las Antillas.

Las nuevas generaciones que viven en el hedonismo, no tienen conciencia clara de lo que ha supuesto para el mundo la lucha de Vuestra Excelencia por la libertad, por los Derechos Humanos y por la política social, todo ello frente a la voracidad del Imperio, frente al incalificable bloqueo impuesto por los Estados Unidos. A pesar de esa tropelía histórica, Cuba es hoy, gracias a Vuestra Excelencia, un paraíso de libertad, una nación justa en la que se respetan y acatan las leyes derivadas de la voluntad general libremente expresada, con un pueblo libre y esperanzado que disfruta de un alto nivel de vida, habiéndose sustituido en todas vuestras ciudades el caduco signo de la cruz por el de la hoz y el martillo. El ministro Moratinos se ha quedado en un pasmo ante el progreso y la dicha de la ciudadanía cubana.

Ciertamente la depravación del turista extranjero ha obligado al Gobierno de Vuestra Excelencia a mantener en las calles a las jineteras pero la inmensa mayoría de la nueva generación vive feliz, encuadrada en ese frente de juventudes admirable que es la organización de los pioneros.

Di instrucciones a mi ministro para que no abogara por los llamados «presos políticos», que no son otra cosa que mercenarios al servicio de una potencia extranjera, traidores a la patria o terroristas que pretenden socavar los cimientos de la gloriosa Revolución, el régimen establecido por Vuestra Excelencia, que es ejemplo en todo el mundo de respeto a los derechos humanos y a las libertades. Sólo la falacia del ultraderechista Aznar pudo llevar a la decadente Europa a la posición fascista de tomar medidas contra el régimen de Vuestra Excelencia. Naturalmente yo he decidido restablecer una relación privilegiada con el Gobierno democrático de Vuestra Excelencia. También di instrucciones a mi ministro para que no atendiera a los disidentes, ridículas minorías resentidas, incapaces de comprender la grandeza de la Revolución que Vuestra Excelencia, patria o muerte, ha llevado a cabo.

Dentro de dos años, mi Comandante, se cumplirán los 50 años del acceso a la jefatura del Estado de Vuestra Excelencia. Me propongo acudir a La Habana, en compañía de todo mi Gobierno para rendir a Vuestra Excelencia el homenaje que todos los demócratas del mundo le debemos. Medio siglo, 50 años, ganando una tras otra todas las elecciones ejemplarmente democráticas que se han celebrado en vuestro país, hollado un día por aquella España de infausta memoria, colonialista, católica e inquisitorial, es acontecimiento sin precedentes.

Aprovecho esta carta, mi Comandante, para implorarle que me conceda el alto honor de permitir que España se incorpore al eje Castro-Chávez-Evo, que tiene en permanente tembladera a los Estados Unidos y a su presidente fascista, el malhadado Bush.

En espera de sus gratas noticias, le reitero, mi Comandante, mi deseo y el del pueblo español de su pronto restablecimiento y quedo como siempre a la entera disposición de Vuestra Excelencia con mi renovada admiración y mi deseo permanente de seguir recibiendo vuestras enseñanzas».

José Luis Rodríguez Zapatero.
En Madrid, y en el Palacio de la Moncloa, 
a 7 de abril del año 2007.

miércoles, 7 de enero de 2026

¿DERECHO INTERNACIONAL?: #SOSVENEZUELA: ¿DÓNDE ESTABAN USTEDES CUANDO ESTO PASABA DURANTE TANTOS AÑOS? HIPÓCRITAS Y MALDITOS DE M....


La ONU no cerró el Helicoide. 
La OEA no cerró el Helicoide. 
La UE no cerró el Helicoide. 
Las ONG de DD. HH. no cerraron el Helicoide. 
Los progres no cerraron el Helicoide. 
Los premios Nobel de la Paz no cerraron el Helicoide. 
El Partido Demócrata no cerró el Helicoide. 
La Internacional Socialista no cerró el Helicoide. Entonces, 
¿quién defiende verdaderamente 
los derechos humanos?

Hoy muchos MAMAHUEVOS se preguntan 
qué va a pasar con el petróleo de Venezuela.

Pero pocos se preguntaron durante años 
qué pasaba con los venezolanos.
Mientras el mundo miraba hacia otro lado, 
nuestras riquezas fueron explotadas,
y nuestro pueblo quedó sin gas para cocinar,
sin gasolina para moverse, y con calles rotas 
que cuentan la historia del abandono.
El petróleo no es solo un recurso:
es una herida abierta cuando 
no sirve para darle dignidad a su gente.
Antes de preocuparse por el crudo,
preocúpense por el país, por su gente,
por la justicia y la libertad.

Para los que sufren de amnesia.
Caracas fue bombardeada el 27 de noviembre de 1992, 
no fueron los gringos, fueron los chavistas en el golpe de estado. 

DIFERENCIAS ENTRE INVASIÓN 
Y OPERACIÓN ANTITERRORISTA

La principal diferencia es que una invasión es el uso de la fuerza militar por parte de un Estado contra el territorio de otro con el objetivo de ocuparlo o controlarlo, lo cual generalmente está prohibido por el derecho internacional. Por el contrario, una operación antiterrorista es una acción más limitada, realizada por uno o varios Estados, dentro del marco legal nacional o internacional, para prevenir o responder a actos de terrorismo cometidos por actores no estatales, como grupos terroristas.

Característica Invasión 

Generalmente un Estado contra otro Estado. Un Estado (o varios, en cooperación internacional) contra actores no estatales (grupos terroristas).
Objetivo Ocupación, control territorial o cambio de régimen del Estado invadido. Neutralizar una amenaza terrorista específica, capturar sospechosos o prevenir ataques.
Base Legal Ilegal bajo el derecho internacional (salvo excepciones como la legítima defensa autorizada por el Consejo de Seguridad de la ONU). Se basa en el derecho nacional y la cooperación internacional, a menudo justificada bajo la legítima defensa contra amenazas inminentes.
Alcance Amplio, implica operaciones militares a gran escala y control efectivo de un territorio. 

Operación Antiterrorista

Limitado y específico ("quirúrgico"), enfocado en objetivos concretos y que puede involucrar fuerzas especiales.

Derecho Aplicable

Se rige por el derecho internacional humanitario y el derecho de la ocupación. Se rige por el derecho penal, el derecho de los derechos humanos y el derecho internacional aplicable en situaciones de conflicto armado (si la intensidad lo justifica).

Aprobación Internacional

Suele ser criticada por la comunidad internacional. Generalmente cuenta con el respaldo internacional para combatir una amenaza común, a menudo coordinada a través de la ONU o la UE.

En resumen, la distinción fundamental radica en el propósito, el alcance y el marco legal que rige cada acción. 

Una invasión es un acto de agresión territorial entre Estados, mientras que una operación antiterrorista es una medida de seguridad focalizada contra amenazas específicas de actores no estatales.

EL "LEGADO"  DEL CASTROCHAVISMO, DE MADURO


Esto no es una canción. 
Es una carta abierta. 
A quienes miraron durante años. 
A quienes tomaron notas, 
hicieron informes… y se fueron. 
Venezuela no necesitaba testigos. 
Necesitaba justicia. 🎧 
Carta Abierta a la ONU y a la OEA.
VENEZUELA LIBRE 🇻🇪💯🔥🎊✊🏻




"Hombre, redime al hombre vivo. Álzate y anda entre los vivos, lucha con los vivos, gánate el pan. Hombre, haz que las flores sean para los vivos, haz que el aceite sea para los vivos y el vino de la vid para la vida".   Pablo Armando Fernández, poeta cubano.

YO POETA DECLARO

Yo poeta declaro que escribir poesía
es decir el estado verdadero del hombre
es cantar la verdad es llamar por su nombre
al demonio que ejerce la maldad noche y día.

El poeta es el grito que libera la tierra
la primera montaña que divisa la aurora
la campana que toca la canción de la hora
el primer corazón que lastima la guerra.

Colocado en vanguardia sin que nunca desate
su unidad con los pueblos su visión del conjunto
el poeta es el hombre que primero está a punto
para hacerse con bríos a la mar del combate.

El poeta es el pueblo que a morir se resiste
en la súbita noche donde todo se olvida.
Donde no hay libertad no hay poeta con vida.
Ningún pájaro vuela donde el aire no existe.

Yo poeta declaro que la cólera es una
cuando hay algo que atenta contra el sol que nos guía.
Languidece el poeta si la tierra se enfría
cuando no hay corazón ni justicia ninguna.

Yo poeta declaro que en el duro camino
del tiempo en el poeta se halla siempre un hermano.
Yo poeta declaro que el poeta es humano
aunque a veces nos haga presentir lo divino.

Millares Sall, Agustín


Nos hablan de imperialismos abstractos, 
desde la distancia teórica. 
Mientras nosotros conocimos el imperio concreto.
El de la nevera vacía. 
El hospital desnudo. El cuaderno doctrina.
¿Qué saben ustedes del sabor de la lealtad forzada, 
del menú obligatorio de silencios?

Han convertido nuestra agonía en teorías y debates 
desde cómodos cafés por la tarde.
Mientras nosotros vivíamos las comillas 
encerrando cada día como una celda. 

No es lo mismo hablar de la lluvia que mojarse.
No es lo mismo citar a Galeano 
que contar los hijos que se fueron a pie.
Ustedes tienen ideologías, 
nosotros tenemos cicatrices 
que hacen mapa en la piel del país.

¿Dónde están sus megáfonos cuando el nuestro era la garganta agrietada 
de tanto pedir lo básico en una cola interminable?
¿Dónde plantaban sus manifiestos cuando nuestro documento 
más valiente era la mirada que no bajaba ante el funcionario hostil?
¿Dónde estaban sus pancartas cuando encendíamos una vela para leer?
¿Dónde sus protestas cuando la nuestra era vivir (sobrevivir)
otro día sin vender la dignidad por una bolsa?
¿Dónde estaban sus análisis luminosos cuando el nuestro 
no era más que contar para ver si alcanzaba para el pan o para el pasaje?

La solidad que no se arriesga es poesía sin pulso,
es música sin cayos en los dedos,
la solidad que no echa raíz en el barro, 
que no bebe el mismo charco envenenado, 
es una flor de plástico en el escritorio. 
Ustedes observan desde la orilla y no se 
mojan los pies en nuestro río turbio.
No pedimos aplausos ni fiestas, pedimos memoria. 
Nuestra lucha no es metáfora, 
es el amanecer sin las noticias de otro 
carajito preso por pensar distinto.

Cuando hablen de Venezuela, 
háganlo desde el respeto de quien sabe que no sabe, 
desde la humildad del viajero que que 
no confunde el mapa con el territorio. 
Si son de izquierda, oigan el latido de ese mismo lado, 
el del corazón, no el del dogma.
Que en su internacionalismo no sea bandera sin viento,
sino abrazo que reconoce que las luchas tienen dueños:
¡LOS QUE LA VIVEN EN CARNE PROPIA!

Nosotros, los de la voz ronca de tanto gritar nombres caídos, 
los que llevamos a Venezuela en las suelas y en el sueño fracturado,
los que no somos de extremos ni tenemos un solo color,
les decimos sin rencor pero con firmeza,
no nos roben el derecho a nombrar nuestra noche, 
no condimenten desde lejos nuestra sopa amarga, 
la libertad que estamos construyendo,
gota a gota, año a año, miedo a miedo, 
merece ser llamado por su nombre verdadero, 
no por el eufemismo cómodo de quien juzga 
sin haber caminado en nuestras calles desangradas.






No dijeron nada cuando la bota 
de mi hermano pisaba mi cara.
No dijeron nada cuando alguien bailaba 
mientras la vida se apagaba.
No dijeron nada cuando se fue la luz 
y aprendimos a contar los días por velas.
No dijeron nada cuando el agua dejó de llegar 
y el cuerpo también empezó a secarse.

Cuando nos torturaron. Cuando nos callaban. 
Cuando nos quebraban por dentro.
Tampoco dijeron nada cuando 
el hambre nos dejó en los huesos.
Callaron con el silencio espeso 
de los cómplices y de los amigos.
Después hablaron y hablaron de petróleo.

Una cucharada de petróleo, 
eso parecía valer nuestra vida:
una cucharada por cada golpe, 
una cucharada por cada celda, 
por cada hombre borrado,
una cucharada de petróleo 
por cada abrazo que no dimos, 
por cada hogar que dejamos atrás,
por cada madre que aprendió a llorar sin ruido.

Pero no fue el petróleo que nos separó, 
fueron quienes los custodiaban,
los que levantaron muros en su nombre, 
los que convirtieron la riqueza en control,
el poder en castigo y la patria en una jaula,
mientras unos cuidaban la brea, 
el país nuestro pagaba las consecuencias,
y en esa custodia ciega nos rompieron a pedazos a todos,
porque la fosa era la misma.

La Tierra no distingue de barriles, 
el final no pregunta por reservas,
ambos pagamos el precio aunque 
no todos tomaron las decisiones.
Nos cambiaron la vida por barriles, 
los rostros por cifas, las historias por exilio, dolor y división.
Hablaron de mercados, de reservas, de geopolítica.

Nosotros hablamos de volver a casa, 
porque en nuestras casas no había petróleo: 
había risas, había familia. 
Había una vida que no pedía cucharadas.
Nos crucificaron lentamente y luego 
preguntaron cuánto valían los clavos: 

¡ÉSTA FUE NUESTRA CRUZ! 
NO DE ORO, NO DE MADERA, 
NO DE PODER, SINO DE BREA.
BREA NEGRA Y ESPESA PEGADA A LA PIEL.

No queremos su petróleo. 
Queremos la vida que era nuestra.

Betzabeth Jaramillo
7 de enero de 2026





GUÍA AMPLIADA PARA ENTENDER 
A VENEZUELA 
(SI ESTUVISTE EN “SILENCIO” 
LOS ÚLTIMOS 27 AÑOS)
(AUTORÍA DESCONOCIDA)

A ver, queridos “preocupados de última hora”. Sabemos que ven una noticia sobre Estados Unidos, escuchan la palabra “intervención” y automáticamente activan el modo “¡Imperialismo! ¡Colonialismo!” desde la comodidad de su sofá en un país democrático y con supermercados llenos.

Pero antes de dictar cátedra en Twitter, respiren. Siéntense. Escuchen.
Para nosotros esto no va de geopolítica de salón ni de debates teóricos. Va de sobrevivir.

Por primera vez en 27 años sentimos que alguien hizo algo. No que lo debatió, no que lo condenó, no que lo “evaluó”. Lo hizo.
No estamos celebrando la guerra. Estamos celebrando la posibilidad —remota pero real— de que la pesadilla termine.
Aquí les dejamos una explicación con peras, manzanas… y un poquito de memoria histórica.

1.- La falacia del “experto de sofá” (o el eterno: ¿Y tú qué hubieras hecho?)

Siempre aparece alguien diciendo:
“Es que la violencia no es la vía”. “Las cosas se deben resolver por la vía democrática”.
Suena bonito. Suena civilizado. Suena académico.
Pero permíteme preguntarte algo, sinceramente y sin sarcasmo:

1.1.- ¿Cómo lo hubieras hecho tú?
No me digas lo que NO harías.
Dime la alternativa realista.

1.2.- ¿Elecciones?
Las hubo. Varias. Y se robaron TODAS.

1.3.- ¿Diálogo?
Fueron años de diálogos, mediaciones, mesas, foros, encuentros…
Mientras dialogábamos, ellos encarcelaban, torturaban y compraban más fusiles.

1.4.- ¿Presión internacional?
Hubo sanciones, denuncias, informes de la ONU… ¿Resultado? Cero.
La verdad incómoda es esta:
Si fuera por muchos de ustedes, desde su distancia moralmente cómoda,
no se hubiera hecho nada.
Y mientras tanto:

– se nos fue la juventud,
– se nos fue el país,
– se nos fue la vida.

Y no, tu título universitario no te pone por encima del dolor de un pueblo.
Tu doctorado no resucita a los ejecutados.
Tu “neutralidad” no alimenta a un niño hambriento.

2. “Vienen a robarse el petróleo” (spoiler: ya lo estaban robando)

Cada vez que pasa algo en Venezuela aparece el argumento comodín:
“Es que van por el petróleo”.
Vamos a hablar claro.
El petróleo ya se lo estaban llevando:
– rusos,
– chinos,
– iraníes,
– cubanos.

Y no vinieron por turismo cultural.
La diferencia es que ANTES:

– lo saqueaban
– destruían PDVSA
– exprimían al país

…y aun así el venezolano seguía pobre, hambriento y reprimido.
¿Que ahora también hay intereses económicos?
Claro que los hay.
El mundo funciona así desde que existe la humanidad.
Y aun así, desde el dolor más crudo, muchos venezolanos pensamos:
Si la condición para recuperar la libertad es que se queden con parte del petróleo… pues que se lo queden.

Porque:

– ¿De qué sirve que el petróleo sea “nuestro” – si el pueblo muere de hambre en su propio país?
La riqueza nacional no es riqueza, si solo enriquece a un tirano.

3. ¿Dónde estaba toda esta “preocupación” antes?

Aquí es donde ya uno no sabe si reír o llorar.
Durante años:

– Se desplomó la producción petrolera
– Cerraron empresas, industrias, fábricas
– Colapsó el sistema de salud

Y del mundo “progresista sensible” hubo: Silencio.
Más de 8 millones de venezolanos huyeron caminando por selvas, caminos, fronteras.
Madres pariendo en carretera.
Niños durmiendo en terminales.
Y hubo: Silencio.

Hubo presos políticos, torturas, desapariciones, persecución.
Adolescentes golpeados.
Estudiantes asesinados.
Periodistas encarcelados.
Y hubo: Silencio.

Pero ahora sí aparecen:

– defensores de la “soberanía” – analistas de escritorio – filósofos del pacifismo selectivo

Preguntando:

“¿Y por qué se meten ahora?”
Porque cuando gritamos solos nadie escuchó.
Y ahora que el pueblo venezolano respira esperanza…resulta que ahora sí opinan.

4. Las matemáticas de la empatía (para el que aún no lo entiende)

Antes de opinar sobre Venezuela, lean estos números sin mirar hacia otro lado:
– 36.800 víctimas de tortura
– 10.000 ejecuciones extrajudiciales
– 18.305 presos políticos
– 90% de pobreza
– hospitales sin insumos
– niños desnutridos
– abuelos buscando comida en la basura

Esto no es un debate ideológico.
Es una tragedia humana.
Y sí, lo decimos sin miedo:

Entre:

– “soberanía con tortura”
y
– “intervención con esperanza”
preferimos la segunda.
Mil veces.
Porque la verdadera pérdida de soberanía no es que intervenga otro país.
Es que tu propio gobierno te trate como enemigo.

5. Lo que realmente queremos (y no, no es el petróleo)

Queremos cosas sencillas.
Cosas humanas.
Queremos:

– volver a hablar sin miedo
– volver a trabajar sin huir
– volver a votar sin fraudes
– volver a caminar sin miedo a ser detenidos

Queremos que los que se fueron puedan volver.
Queremos ver familias reunidas otra vez.
Mientras algunos piensan en geopolítica y barriles de crudo…

Nosotros pensamos en:

– abrazar a mamá
– volver a casa
– ver crecer a nuestros hijos en su país
Eso es lo que duele. Eso es lo que importa.

Conclusión

Si de verdad les importan los venezolanos:
No lloren por la “soberanía” de un régimen que ya había entregado el país.

No defiendan desde la distancia lo que nosotros hemos sufrido en carne viva.
La operación duró lo que dura un TikTok.
Y por primera vez en décadas vemos una luz al final del túnel.
No celebremos la guerra.
Celebramos la posibilidad de volver a ser país.
De volver a reunirnos.

De volver a vivir.
Un beso… y sigan viendo.
Pero ahora, al menos, sabiendo lo que miran.

miércoles, 24 de septiembre de 2025

PELÍCULA "HEARTLAND" (1979): CARTAS DE UNA GRANJERA PIONERA QUE LLEVA DENTRO EL CAMBIO SOCIAL 🐎🐄🐄🐄🐂🐑🐏🐓

 

HEARTLAND (1979): 
CARTAS DE UNA GRANJERA PIONERA 

En 1910 una viuda y su hija viajan a Wyoming para trabajar como ama de casa de un ranchero. Una vez instalada la mujer querrá adquirir un trozo de terreno para su cultivo, pero la buena fortuna no le acompañará en su cometido.
Hace más de cien años una joven viuda decide marcharse a colonizar las deshabitadas montañas de Wyoming con su hija pequeña. Partiendo de cero, aprende a realizar todas las tareas necesarias para vivir entre una naturaleza tan exuberante como implacable. 
Cartas de una pionera narra en primera persona cómo Elinore Pruitt Stewart rompió convencionalismos sociales y tomó por completo las riendas de su vida. La autora, con una gran maestría y una espontaneidad feliz y llena de humor, le cuenta a su antigua empleadora,la señora Coney, su día a día en el rancho y un sinfín de aventuras con sus nuevos y entrañables vecinos. En un tiempo en el que la mujer sólo podía dedicarse al cuidado de su familia, Elinore Pruitt Stewart apostó por reinventarse y aprender a valerse por sí misma, en un entorno tan generoso como exigente. Las narraciones de las escapadas campestres que hace junto a su hija pequeña, en medio de nevadas, cuatreros y fogatas, llenarán del aire fresco de las montañas de Wyoming nuestro lugar de lectura irremediablemente. De la mano de esta mujer increíble aprenderemos a cazar, a plantar tomates verdes y a montar a Chub, el caballo más perezoso de todo Wyoming.

NOTA DEL EDITOR DE 1914 

La autora de las siguientes cartas es una mujer joven que perdió a su marido en un accidente ferroviario y fue a Denver en busca de sustento para ella y para su hija de dos años, Jerrine. Primero se puso a trabajar como limpiadora doméstica y lavandera. Más tarde, por ese afán suyo de mejorar en la vida, aceptó una oferta de ama de llaves en casa de un adinerado ganadero escocés, el señor Stewart, quien se había hecho con una cuarta parte del territorio de Wyoming. Las cartas, escritas en el transcurso de varios años, cuentan la historia de su nueva vida en una región nueva para ella. Se trata de cartas auténticas, transcritas tal y como fueron escritas, a excepción de alguna omisión ocasional y algún que otro cambio de nombre. 

HOUGHTON MIFFLIN CO. 

INTRODUCCIÓN 

Si bien podríamos decir que toda obra artística es hija de su tiempo, el contexto histórico, social y económico cobra una importancia capital en títulos como el que aquí nos trae. Las Cartas de una pionera se comenzaron a publicar en octubre de 1913 en la Atlantic Monthly, la revista literaria por excelencia del Boston liberal y vanguardista. Las primeras entregas supusieron ya un enorme éxito de crítica y público. Tanto, que en 1914 la Houghton Mifflin Company reunió todas las cartas y las publicó en un solo volumen. Una joven y desconocida escritora narraba su nueva vida como colona en el oeste de los Estados Unidos, tierra aún con resonancias exóticas y salvajes para los urbanitas de Nueva Inglaterra. 

Estamos en los primeros años del siglo XX. Los Estados Unidos son el nuevo aspirante a potencia mundial; se han impuesto a España en la guerra de Cuba y necesitan nuevas fuentes de riqueza para seguir expandiéndose. 

El primer paso para ello es acabar de poblar el enorme territorio arrebatado a la corona británica tras la guerra de independencia. Los nativos americanos ya no suponen un problema: pocos años antes de la victoria en Cuba, el gobierno estadounidense ha conseguido doblegar a los últimos indios rebeldes y los ha obligado a trasladarse a las reservas habilitadas para reubicarlos. La vía está libre para que en 1862 se apruebe la norma que regula la colonización de las vastas tierras del oeste de Estados Unidos, la Homesteading Act. 

A cada persona que lo solicitase se le cedían 160 acres (casi 650.000 m²) por 15,5 dólares inicialmente, a condición de que construyera allí una casa y la empleara como vivienda habitual durante al menos cinco años. Si el solicitante era una mujer, se le requería que fuera mayor de 21 años, soltera, viuda, divorciada o cabeza de familia. La aventura de la colonización se hacía atractiva a los ojos de los trabajadores de la costa este. Fueron muchos y muchas los solicitantes de tierras en los estados menos poblados de norteamérica. 

El perfil medio es el de un asalariado que prefiere probar fortuna en la arriesgada empresa de colonización a seguir pasando penurias con las sangrantes condiciones laborales que se le ofrecen en el este. Se habla de la colonización como válvula de seguridad ante posibles conflictos sociales y económicos. Pero lo cierto es que la clase trabajadora de Nueva York o Boston no tenía ni los conocimientos ni el dinero como para triunfar fácilmente en su nueva vida de pioneros. De modo que muchos de los que lo intentaron, acabaron trabajando para otros en los sembrados y ganaderías del oeste. 

La mayoría de quienes sí triunfaron en su propósito de convertirse en hacendados compaginaban las duras labores agrícolas con otros oficios que solían representar su primera fuente de ingresos. De entre los muchos testimonios que nos quedaron de este proceso de colonización tardío, sobresale uno en particular: el de Elinore Pruitt Stewart. Viuda, con una hija pequeña y asqueada de su penosa vida en Denver, Elinore decide irse a las frías tierras de Wyoming para comenzar una nueva vida, primero como gobernanta en la casa de un acaudalado ranchero, y luego como hacendada ella misma. 

Elinore está dotada de un innato talento para construir narraciones a pesar de apenas haber cursado estudios elementales. Conocemos al detalle las evoluciones de su lucha por la supervivencia a través de las cartas que periódicamente enviaba a una antigua patrona suya, la señora Juliet Coney, de Denver, Colorado. Y es por esas geniales cartas por las que ha trascendido en el tiempo y por las que cien años después será leída por primera vez en castellano. 

Elinore Pruitt Stewart destaca sobre todo por su carácter y por su ironía. Las difíciles circunstancias que ha vivido a lo largo de sus treinta años no le han restado capacidad para afrontar con decisión lo que se le ponga por delante, y para contarlo con gracia e ingenio. Nacida en plena reserva india de Oklahoma, quedó huérfana a muy temprana edad, de modo que tuvo que asumir la educación y el cuidado de sus ocho hermanos pequeños, como nos cuenta ella misma en sus cartas. A los catorce años ella y otros cinco hermanos comienzan a trabajar para el ferrocarril, principal motor de la economía del momento. Aprenden a cocinar, a llevar todo tipo de maquinaria y a valerse por sí mismos. 

Elinore se casa muy joven con un viudo bastantes años mayor que ella y, aunque en sus cartas afirma que su marido murió en un accidente ferroviario, lo cierto es que hay indicios que nos llevan a pensar que en realidad se habían divorciado anteriormente. Posteriormente, Elinore se traslada al medio oeste y consigue trabajo como enfermera primero y como lavandera después. Con treinta y tres años y una hija de dos, responde a la oferta de trabajo de un ranchero escocés residente en la frontera entre Wyoming y Utah, y se convierte en la gobernanta de la casa del señor Stewart, que así se llama su nuevo patrón. Pero la historia de Elinore es la de una mujer insumisa, no nacida para las ataduras. A pesar de las loas al matrimonio y a la vida en pareja que menudean en sus cartas, predomina en ella un espíritu inconformista y rebelde que la lleva a perseguir el mito de la vida en la frontera: 

Lo único que quería era andar por ahí descalza y libre y ver la vida como la ven los gitanos. Había pensado ir a ver las viviendas de los moradores de los barrancos; quedarme allí mismo hasta poder imbuirme del alma del entorno y así revivir sus andanzas, aunque solo fuera con la imaginación. También tenía planeado ir a visitar las viejas misiones e ir a Alaska; ir a cazar a Canadá. Incluso soñé con Honolulú. La vida se me antojaba un largo y feliz paseo.

Uno de los conflictos que afronta la protagonista de estas cartas es la poligamia que siguen ejerciendo de manera disimulada sus vecinos mormones de Utah, a los que busca para conocer más en profundidad y fustigar sin piedad. Y es que Elinore es una mujer que no se somete al papel que de ella se esperaba hace un siglo. Tiene bien claro que quiere valerse por sí misma, y que aspira a ganarse el respeto del género masculino con su capacidad de trabajo y adaptación al medio. Es por eso que se habla de Elinore Pruitt Stewart como de una protofeminista, a pesar de que no tenga consciencia de ello, ni de que, obviamente, alce la bandera de la emancipación femenina. Pero sí tiene claro que es preferible trabajar para una misma en la durísima vida de las montañas de Wyoming, que sufrir los salarios de hambre que ofrecen las ciudades norteamericanas. 

Es por eso que las aventuras de Elinore tuvieron y siguen teniendo tantísimo éxito entre la sociedad estadounidense. El espíritu de superación e independencia de nuestra heroína enlazaba con los valores de individualismo del americano hecho a sí mismo; el Atlantic Monthly era leído en buena parte por mujeres acomodadas de clase media y alta, que vibraban con el espíritu aventurero de su par en el salvaje oeste, un retrato rústico y encantador de la vida en la frontera; incluso la defensa del entorno puro y saludable de la naturaleza de Wyoming encajaba a la perfección con el resurgir que tuvo el movimiento de vuelta al campo a principios del siglo XX. 

De hecho, entre 1898 y 1917 se colonizó más tierra que en las tres décadas anteriores. Pero en las cartas de Elinore Pruitt Stewart encontramos mucho más que costumbrismo y defensa de los valores tradicionales. Nos hayamos frente a una persona con escasa formación académica que ha desarrollado su innata capacidad narrativa de una manera formidable, a partir únicamente de su bagaje como lectora. Son continuas las referencias literarias que hace la Stewart en su epistolario, clásicos norteamericanos y anglosajones, sobre todo. Sus descripciones de la exuberante naturaleza del medio oeste nos envuelven y trasladan a las áridas planicies de Utah, a la frondosidad de los bosques de Wyoming, a la inmensidad del medio ambiente frente al insignificante ser humano: 

Al rato dejamos atrás el Valle de Henry Fork; pequeños y prósperos ranchos salteaban la vista, el grano crujía con gusto mientras maduraba a la luz cálida de la mañana, y los campos de alfalfa recién segada se distinguían como manchas brillantes en medio del paisaje pardusco. Los álamos temblones comenzaban a tornarse amarillos; por todas partes se extendían espectaculares mantos de áster morado, menos donde crecían matas de chamisa, ondeando sus dorados plumeros. Y planeando por encima de todo, un cielo de azul intenso, con alguna que otra nubecilla liviana y blanca vagando perezosa. Cada brisa traía perfumes de cedro, pino y salvia. 

Y también: 

¡En mi vida había visto semejante nevada! La nieve había empujado las ramas hacia abajo, de ahí el coscorrón que me di en la cabeza. Nuestra fogata seguía ardiendo con alegría y el calor impedía que entrara la nieve. Salí gateando y aticé el fuego; luego, como apenas eran las cinco, volví a la cama. Aquí estaba yo, a treinta o cuarenta millas de casa, en unas montañas que no pisaba nadie en invierno y donde sabía que la nieve podía alcanzar los diez o quince pies de altura. Como no servía de nada abatirse, me levanté y preparé el desayuno, mientras Baby se ponía los zapatos. Comimos ardillas y más patatas asadas y yo me tomé un café negro delicioso.

Uno no puede más que dejarse llevar por las sensaciones que transmite nuestra protagonista, envolverse en pieles y mantas y deslizarse junto a ella en el trineo tirado por caballos sobre el suelo cubierto de nieve. Y nos encontramos también frente a una gran psicóloga, capaz de examinar el interior de cada persona y de actuar en consonancia con lo que de ella se espera. O de apretar la tecla precisa para conseguir de su nuevo marido aquello que necesita o que le gustaría hacer. Nos lo cuenta además con un estilo narrativo tremendamente ingenioso, irónico, atractivo. 

Es la escritura de una sureña que expresa con sarcástica resignación el choque cultural con sus nuevos vecinos (incapaces de «comprender», por ejemplo, el «cariño» racista que sienten los del sur hacia los negros). Porque el vecindario de Burnt Fork es como una pequeña y sorprendente torre de Babel. Ahí están el insufrible gaitero Stewart (que más tarde se convertirá en su marido) y el entrañable eremita sureño Zebulon Pike, con sus «bichos» y su shakespeariana historia de amor. 

Están también las mellizas Sedalia y Regalia, y la prusiana señora Louderer, «con su grasa de ganso, su pan y sus deliciosos kuchens». Y por supuesto, Cora Belle y la eficiente señora O’Shaughnessy, maestra costurera y de «naricilla tan respingona que parece estar siempre olfateando las estrellas». Con todos ellos, Elinore acabará trabando una sincera amistad y vivirá numerosas y disparatadas aventuras en medio de las montañas azules de Wyoming. 

Las cartas de Elinore son el triunfo de la mujer que lleva dentro el cambio social. Si bien acepta el matrimonio como recurso de apoyo mutuo, Elinore es un espíritu libre que no se someterá jamás al papel que en sus tiempos se reservaban a la mujer, no se resigna a llevar una vida abnegada como madre de familia, dependiente de su marido y consagrada al cuidado de sus niños: 

Cuando usted me vuelva a ver se pensará que no me caben más condecoraciones en el pecho, pero es que dicen de mí que soy casi tan sensata como un hombre, y ese es un honor al que nunca había aspirado, ni en mis sueños más alocados.

Ese carácter positivo, alegre, optimista, hacen de sus cartas una obra apasionante y divertida, y un buen ejemplo de solidaridad y preocupación por el prójimo. Porque a pesar de los intereses del editor en destacar el triunfo del espíritu emprendedor e individualista, lo que nos narra Elinore es la victoria de la cooperación. 

En estas cartas el mito del pionero solitario, que se impone a las adversidades con su solo esfuerzo, se tambalea. Elinore echa mano de las familias vecinas cuando necesita ayuda, y los vecinos saben que pueden contar con ella para lo que haga falta. Con las inmensas distancias existentes y los retos que implica el clima extremo de Wyoming, la hospitalidad es obligada, y todos abren sus puertas y disponen la cena para cualquier forastero, sin importar quién sea o de dónde venga. Y es la conjunción de todos estos factores lo que hace de la lectura de Cartas de una pionera una experiencia deliciosa. 

Cien años llevan las aventuras de esta alocada madre soltera encandilando a lectores de todo el planeta. No necesitamos más que bajar la luz, abrir la ventana, y comenzar a respirar el aire puro de las montañas nevadas del oeste norteamericano. 
LAURA SANDOVAL, 
marzo de 2013

Heartland es una película estadounidense de 1979, dirigida por Richard Pearce, protagonizada por Rip Torn y Conchata Ferrell. La película es una cruda descripción de la vida rural en el Oeste americano. Está basada en las memorias de Elinore Pruitt Stewart, tituladas "Cartas de una mujer granjera pionera" (1914).
En 1980, la película fue presentada como un "tesoro enterrado" (una película que recibió poca atención durante su presentación inicial) por los críticos de cine Roger Ebert y Gene Siskel, calificando la película como una de las mejores películas de 1981. En el mismo año, la película compartió el premio Oso de Oro a la Mejor Película en el 30º Festival Internacional de Cine de Berlín, y un año más tarde estuvo entre las Diez Mejores Películas del National Board of Review junto a pesos pesados ​​del cine como la ganadora del Premio de la Academia a la Mejor Película Carros de fuego y el éxito de taquilla de Steven Spielberg Indiana Jones y los cazadores del arca perdida.

Las críticas sobre Heartland (1979) son abrumadoramente positivas, elogiando su realismo auténtico y la actuación extraordinaria de Conchata Ferrell. Los críticos destacan la habilidad del director para capturar la dureza y la vida cotidiana de la frontera de una manera honesta, así como la fotografía impactante y la representación de mujeres pioneras fuertes. 
La película se basa en las cartas de la pionera real Elinore Pruitt Stewart, lo que le otorga una base de hechos que añade profundidad y autenticidad a la historia.
La película se aleja de las representaciones glorificadas de la frontera, ofreciendo un retrato crudo y honesto de las dificultades de la vida de los colonos. 

Actuaciones destacadas: Conchata Ferrell y Rip Torn reciben elogios por sus interpretaciones naturales y convincentes, que hacen que los personajes se sientan como personas reales.
Representación de mujeres fuertes: A diferencia de otros westerns, Heartland se centra en la tenacidad y el espíritu de las mujeres en la frontera, ofreciendo una visión más compleja y auténtica de su papel.
Fotografía: La cinematografía es elogiada por su belleza y por capturar el paisaje de la frontera de una manera que hace que la naturaleza sea casi un personaje más en la película.
Adaptación de hechos reales: La película se basa en las cartas de Elinore Pruitt Stewart, una mujer real que se mudó a Wyoming a principios del siglo XX, lo que aporta credibilidad a la narrativa.


Heartland (1979) | Powerful Frontier Drama | Starring Rip Torn & Conchata Ferrell


ELVIS PRESLEY - In the garden ( con subtítulos en español ) BEST SOUND



Vengo solo al jardín,
Mientras el rocío está aún sobre las rosas;
Y la voz que oigo, cayendo sobre mi oído,
Me revela al Hijo de Dios.

Estribillo: Y Él camina conmigo, y Él habla conmigo,
y Él me dice que soy Suyo,
y la alegría que compartimos mientras permanecemos allí,
ningún otro la ha conocido jamás.

Él habla, y el sonido de su voz
es tan dulce que los pájaros callan su canto;
y la melodía que Él me dio
resuena dentro de mi corazón.

Me gustaría quedarme en el jardín con Él
, Aunque la noche caiga a mi alrededor;
Pero Él me pide ir; A través de la voz de la aflicción,
Su voz me llama.


What a Friend We Have in Jesus - George Lewis


Qué amigo tenemos en Jesús
What a Friend We Have In Jesus

Qué amigo tenemos en Jesús
What a friend we have in Jesus
¡Todos nuestros pecados y dolor tienen que soportar!
All our sins and grief’s to bear!
Qué privilegio llevar
What a privilege to carry
¡Todo a Dios en oración!
Everything to God in prayer!
Oh, qué paz perdemos a menudo
Oh, what peace we often forfeit,
Oh, qué dolor innecesario soportamos
Oh what needless pain we bear,
Todo porque no llevamos
All because we do not carry
¡Todo a Dios en oración!
Everything to God in prayer!

¿Tenemos pruebas y tentaciones?
Have we trials and temptations?
¿Hay problemas en algún lugar?
Is there trouble anywhere?
Nunca debemos desanimarnos
We should never be discouraged
Llévenselo al Señor en oración
Take it to the lord in prayer
¿Podemos encontrar un amigo tan fiel?
Can we find a friend so faithful
¿Quién compartirán todas nuestras penas?
Who will all our sorrows share?
Jesús conoce todas nuestras debilidades
Jesus knows our every weakness;
Llévenselo al Señor en oración
Take it to the lord in prayer

Encontré un amigo, encontré un amigo
Found a friend, I found a friend
Encontré un amigo, encontré un amigo
Found a friend, I found a friend
Tienes el tipo de amor no te defraudará
Got the kind of love won’t let you down
Nunca voy a encontrar un sonido más dulce
I’m never gonna find a sweeter sound
Encontré un amigo, encontré un amigo
Found a friend, I found a friend