EL Rincón de Yanka: EXPERIENCIA

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jueves, 3 de septiembre de 2026

EL P. JAMES MANJACKAL RECIBIÓ LA EFUSIÓN DEL ESPÍRITU SANTO Y TODO CAMBIÓ EN SU VIDA


Un cura indio explica cómo pasó 
de mediocre y acomodado 
a evangelizar con pasión


Recibió la efusión del Espíritu Santo y todo cambió en su vida. Dios le curó una grave enfermedad y él, extremadamente tímido, se convirtió en un predicador.

El P. James Manjackal es un sacerdote indio que, como tantos otros cristianos –también les ocurre a ellos-, era poco fervoroso, acostumbrado a lo justo y, de alguna forma, acomodaticio; nada afecto a creer en las conversiones repentinas y en la acción del Espíritu Santo en la vida de los hombres.
Una persona, en fin, instalada en la mediocridad. Sin embargo, un día se le cruzó Dios en el camino y hoy es un predicador lleno del Espíritu Santo, sacerdote a tiempo completo, misionero no sólo en su tierra natal y en Occidente, sino incluso en lugares a donde pocos se atreven a ir: a los países de mayoría musulmana como los de la península de Arabia.

Retiros de milagros y conversiones
En sus retiros, en donde se reúnen miles de personas, se dan auténticas conversiones y curaciones físicas y psíquicas. Quienes acuden a ellos explican su fervor y su hondura a la hora de celebrar la Eucaristía, la fuerza de su predicación, su pasión por Cristo… El P. James narra su testimonio de conversión, o mejor dicho de efusión del Espíritu Santo.

Testimonio personal de conversión
El P. James nació en una familia católica, como la mayoría de Kerala. Ingresó en la congregación de los Misioneros de San Francisco de Sales y se ordenó sacerdote en 1946.

Persona tímida e introvertida
Sus primeros destinos pastorales fueron las misiones en Visakhapatnam y después, por fin para él, fue nombrado profesor en el seminario de Kerala. Este destino fue una meta largamente anhelada, pues la pastoral de parroquia no estaba hecha para él. La razón es que desde pequeño fue una persona tímida e introvertida.
Sufrió por parte de sus compañeros lo que hoy llamaríamos “bulling”, haciendo de él una persona más bien intelectual y poco dada a las relaciones sociales. Su timidez era tan grande que incluso en la homilía de su Primera Misa no fue capaz de decir más que “mis queridos hijos, mis queridos hijos…”.

Promoción personal y seguridad…
A su carácter se le sumaron sus no siempre honestas inquietudes personales: “Cuando era un estudiante en el seminario, mi deseo más sincero era el ser profesor en la universidad o en el seminario. Una posición cómoda y honorable en la vida sacerdotal. Yo no me podía imaginar yendo como un vagabundo de lugar en lugar, confrontando diferentes situaciones, gente, cultura y comidas –explica el sacerdote indio-. Dentro de mí, buscaba comodidades materiales y la seguridad de una vida feliz”.
En pocas palabras, el destino del seminario era la meta perfecta para un hombre como él.

… pero algo cambió en un retiro

En esas fechas, más por curiosidad que por otro motivo, el P. James fue a un retiro carismático. Le gustó la predicación y los cantos. Poco más.
Sin embargo hubo algo que le suscitó especial interés: en una de las actividades, denominada “efusión del Espíritu”, el sacerdote responsable del retiro imponía las manos a los asistentes. Cuando llegó su turno, el predicador le dijo: “James, vas a ser un predicador carismático”. Al escuchar esto se rió, ¿cómo iba a ser un predicador carismático si en su vida jamás había sido capaz de pronunciar un discurso?

Una enfermedad llega a su vida

Pero ya sabemos que lo que es imposible para el hombre es posible para Dios. Y sí, efectivamente, Dios tenía sus medios para conseguir lo que buscaba. El medio o la ocasión llegó al acabar el retiro, y, como también suele ser habitual, por medio de una enfermedad.
El padre fue pasando de médico en médico y de hospital en hospital, hasta que finalmente fue diagnosticado, entre otras afecciones, de tuberculosis en los riñones. Su vida corría serio peligro.
Estando en el hospital se presentó un joven en su habitación. Le explicó que hacía poco que se había convertido a la fe católica, que el Espíritu Santo le había dado varios dones y que, yendo en autobús, el Espíritu le había indicado que debía acercarse al hospital para imponerle las manos y curarle.

Un desconocido ora por él y lee su alma
Antes que el P. James pudiera reaccionar, el joven ya estaba manos a la obra orando en voz alta por la sanación del sacerdote. Oró al Padre, oró a Jesucristo, oró en lenguas… Oró por su enfermedad y oró recordando episodios de su vida pasada –su infancia, cuando perdió a su padre, cuando era rechazado por sus compañeros…

– ¡Oh, Señor! Este sacerdote es un buen sacerdote, pero no es capaz de predicar tu Evangelio porque es muy tímido debido a su complejo de inferioridad, el cual desarrolló al principio de su niñez. Perdió a su padre cuando tenía siete años, Señor. Se sintió rechazado y discriminado entre los otros cinco niños con los que creció. La madre, joven y viuda, tuvo cantidad de problemas para sacar a sus hijos adelante.

Como él era muy gordo, sus hermanos y hermanas lo molestaban llamándole “gordito”. Los compañeros de colegio lo llamaban “negrito” por el color de su piel. Por esto, en su temprana infancia, este niño ha sido muy herido. Tiene mucho resentimiento en su corazón.
Señor, Espíritu Santo, cura sus heridas internas y resentimientos y dale un nuevo yo interior. Libéralo de todas sus esclavitudes y del poder de la oscuridad. ¡Oh, Espíritu Santo! llena su corazón con tu amor…

«Todo eso era verdad»
En esos momentos de auténtica sorpresa y vértigo, el P. James comenzaba a resquebrajarse por dentro:

“Todo lo que decía de mi vida era verdad. Sabía que todo lo que había dicho en oración no estaba en el historial del hospital. Él estaba leyendo un historial diferente, el del Espíritu Santo. Derramé lágrimas sobre mi orgullo, especialmente sobre mi orgullo intelectual –explica el P. James-. Me di cuenta de que este muchacho joven, un recién convertido, había nacido en el Espíritu, mientras que yo, un católico tradicional, un sacerdote ordenado, permanecía en la carne”.

El Señor lo sana
En esos momentos, además, sintió una sensación de calor en el estómago y en los riñones. ¿Le estaría curando el Señor? Con todo, su mente estaba en otro lugar: ¿y si el joven comienza a revelar en voz alta sus pecados más escondidos? Todo llega:

– Jesús, tú eres quien lo llamó al sacerdocio, pero él está ofreciendo Misas con un corazón impuro y con manos impuras. Este sacerdote está teniendo mucha falta de perdón hacia muchos, dale la gracia de perdonar al prójimo y lávalo en tu preciosa sangre y dale un corazón más blanco que la nieve.

Llamar entre lágrimas al Señor
“Para entonces –explica el P. James- el mismo Espíritu Santo comenzó a acusarme de mis pecados. Yo no sabía que el muchacho había salido de la habitación para orar sobre otros. Vi una página blanca de papel enfrente de mí en la que estaban escritos claramente todos mis pecados, pecados que fueron confesados, y algunas veces escondidos en las confesiones debido al temor o vergüenza. Vi claramente a las personas a las cuales no había perdonado y con las que todavía no me había reconciliado en mi corazón».

Entre lágrimas dije: «Señor, no puedo liberarme de estos malos hábitos, yo soy incapaz. No puedo continuar, no puedo ser un sacerdote puro. Entre lágrimas empecé a llamar a gritos al Señor, a lo mejor era la primera vez que yo oraba llorando. Estaba en una absoluta confusión, no sabía si debía dejar el sacerdocio o continuar. El Espíritu me decía que si continuaba debía ser un sacerdote santo, una persona diferente».

«Pensé que las Misas ofrecidas en el pasado no habían sido aceptadas por el Padre en el Cielo y que ninguna de mis oraciones había sido escuchada por el Señor. Cuando fuese al Altar debería haber perdonado y reconciliado. Debería haber perdonado a los otros para que mis oraciones pudieran ser efectivas. ¡Pensé que era un ser miserable, completamente perdido!”

Y Cristo le dice…
En esos momentos, Jesucristo le habló claramente: James, tú eres mi sacerdote desde siempre. Incluso cuando Yo fui concebido en el vientre de mi Madre, tú estabas ahí como un sacerdote compartiendo mi Sacerdocio eterno. Yo te perdono todos tus pecados y te hago completamente nuevo.

El médico confirmó que estaba curado
Volvió en sí cuando una enfermera le llamó por su nombre. Le traía las medicinas, pero las rechazó porque se sentía curado. El doctor también insistió, pero al ver los evidentes cambios –podía levantarse, estaba con fuerzas, dormía sin somníferos…- decidió repetir todas las pruebas. Éstas fueron concluyentes.
El doctor “me llamó a su despacho y me enseñó los antiguos y los nuevos resultados de las pruebas clínicas, y me confirmó que mi riñón estaba completamente curado, que podía dejar de tomar las medicinas y que estaba dado de alta del hospital. Yo no sé cómo explicar la alegría que sentí en ese momento. Dije ‘alabado sea el Señor’, abracé al doctor y abandoné el hospital”.

Comienza como predicador carismático
La experiencia vivida en el hospital fue un romper aguas, un antes y un después en su vida. Tal y como le habían anunciado en el retiro sería a partir de ahora un predicador carismático. Renunció a su trabajo, incluso a la oferta que le hicieron sus superiores de los Misioneros de San Francisco de Sales, su congregación, de ir al extranjero a estudiar un doctorado.
Las rechazó porque el Espíritu Santo le dijo claramente: “Yo soy suficiente para ti”. El recién bautizado en el Espíritu Santo cambió de vida: de tímido y acomodado profesor pasó a ser predicador y apóstol de Jesucristo. Incansable y constante.

Una casa de retiros para miles de personas
Fundó la Charis Bhavan, en su Kerala natal, una casa para retiros que se ha convertido en un lugar de encuentro con Dios para miles de personas. Con programas de ayuda para resolver o, en última instancia, sobrellevar los problemas sociales, económicos, psicológicos, domésticos y espirituales.
Pero el P. James hace tiempo que decidió cruzar fronteras y se ha convertido en un predicador incansable por Sudamérica y USA, por Bosnia, Croacia, España, Francia, Suiza y centro Europa, por Asia e, incluso, en algunos países islámicos de la península arábiga.
Ha publicado libros, poemas, artículos y canciones que circulan por millares y han sido traducidos a innumerables idiomas. Entre sus libros se encuentran: "27 oraciones carismáticas", "Entra en el Arca" y "Eureka". Y entre sus artículos destacan algunos relativos a la incompatibilidad entre el Yoga y la fe cristiana.

Apóstol en toda ocasión

Quienes asisten a sus retiros son testigos de primera mano de la acción del Espíritu Santo sobre sus vidas, pero quienes se encuentran con él por el camino de la vida también son testigos de ese soplo divino.
En cierta ocasión, estando en el aeropuerto de Bombay esperando a subir al avión, había un joven europeo vestido como un hindú, de color azafrán y con ceniza en su frente, discutiendo con la policía. La razón era relativamente obvia: el joven pretendía subir al avión con sus dioses encima, es decir, con un ratón y una serpiente enroscada al cuello, que por supuesto estaban vivos. Ni que decir tiene que el joven estaba cargado de razones para hacerlo:

– Estos son mis dioses recibidos en la India y vosotros policías indios, ¿no me permitís ir con ellos?, les preguntaba a los agentes de aduanas.
Mientras los policías resolvían esta cuestión relativa a la fe y a las leyes, la gente comenzaba a desesperarse y a gritar. Allí se encontraba también el P. James, quien se puso a rezar por aquel joven tan despistado en cuestiones de fe. Movido por el Espíritu Santo, actuó:

– José, ¿no eres un católico alemán? ¿No estarás queriendo tomar a estas criaturas como tus dioses?, le preguntó mientras ponía la mano sobre su hombro.
– ¿Quién le ha dicho que me llamo José y que soy católico alemán?, le respondió con sorpresa. Sacando un crucifijo le explicó el sacerdote:
– Él es mi Dios, que me revela estas cosas por medio del Espíritu Santo.

Con lágrimas en los ojos le preguntó si estaba dispuesto a hablarle más sobre Jesús y el Espíritu Santo. Dijo que sí, pero le puso como condición que renunciase a aquellos animales. Él, como un niño, obedeció y tiró el ratón y la serpiente al cubo de la basura.
Durante el vuelo, el padre le explicó a José muchas cosas sobre Jesús y el Espíritu Santo. Él era un católico que había abandonado la fe para ir tras las mujeres, las drogas y el alcohol, y que había adoptado el hinduismo como forma de vida. Confesó que todo eso no había dado sentido a su vida y que le faltaba algo.
Terminó por confesarse y recibir la Comunión en una Misa que el P. James celebró en el hotel de Ryad, en Arabia Saudita. El joven estaba feliz y con lágrimas le dijo: Ahora mi sed y mi hambre de Dios han sido colmados con Jesús en la Comunión.

El P. James comenta, a raíz de este caso, que el sacerdote recibe muchas alegrías al perdonar los pecados de quienes estaban alejados de Dios: “Habría valido la pena haber nacido y haber sido sacerdote para confesar a este hombre pecador y después haber muerto al ver su alegría y su paz. ¡Vale la pena morir para dar vida!”.

PADRE JAMES MANJACKAL ✝️ 7 AÑOS de GRAN TRIBULACION 🌍 2026-2033

«Es hora de que Europa despierte y regrese al Señor Jesús, el único refugio y ayuda. Deben saber que hasta hace poco estos eran países católicos y cristianos. Ahora, en estos dos países, ni siquiera el 4% de la población asiste a la misa dominical, y este es el requisito mínimo para la identidad cristiana. Hay muchos niños sin bautizar, un gran número de hombres y mujeres conviven fuera del matrimonio, pocas personas se confiesan o reciben otros sacramentos, ¡y la oración familiar es inexistente! Es cierto lo que dijo el profeta Jeremías: 
“Han abandonado a Dios, la fuente de la vida”. ¡El divorcio, las uniones entre personas del mismo sexo, el aborto, la eutanasia y toda otra forma de inmoralidad están legalizadas en estos países! ¡Son como Sodoma y Gomorra! Entre sus habitantes no hay temor ni de Dios ni de los hombres. Ciertamente, el Señor no está complacido con estos ni con otros países similares. Creo que el castigo y la retribución de Dios se acercan», son las palabras del padre James Manjackal.

Ahora es el momento para que quienes ostentan el poder, y toda la población de estos países, vuelvan sus ojos al Señor y comiencen a invocar su nombre; porque todo aquel que invoca el nombre de Dios será salvo. Es tiempo de arrepentirse, cambiar de conducta y decidir vivir conforme a la voluntad de Dios. El Señor dice: «Vuelvan a mí y yo volveré a ustedes». Nuestro Dios, Jesús, es misericordioso y bondadoso. Cuando, tras el llamado de Noé, los ninivitas se arrepintieron, Dios se arrepintió y cambió su plan de destruirlos. Es tiempo de que la Europa cristiana despierte y regrese a las raíces de su vida y cultura, que son Cristo y el cristianismo. Necesita renunciar a la frialdad, la tibieza y la indiferencia hacia Cristo y la Iglesia, quienes son los únicos que tienen las respuestas y soluciones a los problemas de hoy. Si Europa reconoce su fe en Cristo vencedor, Él estará con los europeos y acabará con sus enemigos actuales, advierte el padre James Manjackal.

También es hora de que los líderes políticos de Europa se unan en Cristo para luchar contra el enemigo. Es lamentable que Europa esté dividida; el enemigo se aprovecha de estas divisiones. Ruego que Europa se una en la fe en Cristo y en la Iglesia, y que crezca en paz y prosperidad. Deseo y ruego que todos los cristianos europeos lleguen a conocer el poder de Cristo, su Salvador y Señor. Que María, Madre de Cristo y Reina de Europa, interceda por la salvación de Europa, dijo el Padre James Manjackal al mundo.

jueves, 16 de julio de 2026

LIBRO "POSESIÓN": 👿👥🙏 Un psiquiatra entre exorcistas. Un viaje profundo entre la ciencia y el misterio de los exorcismos por Dr. José Miguel Gaona

POSESIÓN
Un psiquiatra entre exorcistas.
Un viaje profundo entre la ciencia 
y el misterio de los exorcismos


El exorcismo no es una reliquia del pasado. Es un fenómeno vivo, presente hoy en culturas de todo el mundo, y que la Iglesia católica sigue practicando en su lucha contra el mal.
En una era en que la ciencia parece tener respuestas para casi todo, resulta inquietante comprobar que aún existen experiencias que escapan a la explicación médica y que intentan resolver nuestra lucha cotidiana entre la luz y la oscuridad. Personas que aseguran estar poseídas. Voces que no reconocen como propias. Fuerzas que desafían lo conocido.
¿Dónde termina la enfermedad y dónde comienza lo inexplicable? 
El Dr. José Miguel Gaona lleva años enfrentándose a esa frontera. Ha presenciado exorcismos, investigado casos documentados por la Iglesia y entrevistado a figuras clave como el exorcista padre Amorth o el psiquiatra Richard Gallagher, quien describe episodios que desafían la lógica: pacientes que hablan con precisión lenguas desconocidas, revelan datos imposibles de conocer por ellos y manifiestan una fuerza fuera de lo común.
Este libro es el resultado de ese viaje al límite entre la fe y la razón. Un recorrido inquietante por los territorios donde la psiquiatría, la espiritualidad y el misterio se entrelazan. Es una invitación a dudar. A mirar más allá. Y a preguntarse si, en ocasiones, la realidad es mucho más extraña de lo que estamos dispuestos a admitir.
Prólogo

Estimado lector: Ha sido un placer para mí, como colega médico, escritor y profesor de Psiquiatría en Nueva York, haber tenido la oportunidad de intercambiar ideas profesionales con el Dr. José Miguel Gaona. Me han impresionado sus rigurosos estudios sobre las experiencias cercanas a la muerte, la naturaleza de la conciencia y el diverso mundo de los fenómenos psíquicos en un sentido amplio. Su libro Al otro lado del túnel es una excelente panorámica de múltiples aspectos de estos temas tan controvertidos. 

Me alegré mucho cuando me envió el borrador de su último libro sobre la práctica del exorcismo. Se trata de un estudio histórico, fenomenológico y teológico de otro campo de estudio aún más relevante. Su propia formación médica y su experiencia de observación en la materia hacen que este libro sea valioso, riguroso e incluso práctico. Una de sus principales virtudes es su accesibilidad para el público que busca la opinión de un psiquiatra contemporáneo, de gran inteligencia y sólida formación. 

El Dr. Gaona ha escrito un valioso estudio sobre la realidad de los ataques demoníacos y la aplicación de prácticas exorcísticas prudentes para aliviar a personas que realmente sufren, lo cual constituye la verdadera señal de cualquier médico comprometido con el bienestar de sus pacientes.

Profesor Doctor Richard Gallagher *
Psiquiatra, Universidad de Columbia, Nueva York, 2026

* Richard Gallagher, MD, psiquiatra y profesor de Psiquiatría en el New York Medical College y psicoanalista en el claustro de la Universidad de Columbia. Graduado en la Universidad de Princeton, con honores Phi Beta Kappa en estudios clásicos, realizó su residencia en Psiquiatría en la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale. Colaborador directo de exorcistas católicos durante décadas. Considerado el principal experto científico del mundo en el tema de los ataques diabólicos, ha sido miembro activo de la Asociación Internacional de Exorcistas desde la década de 1990. Autor de Demonic Foes, HarperOne, 2020; en español, Enemigos demoníacos.

¿POR QUÉ UN LIBRO SOBRE EXORCISMOS HOY?

«En mi nombre expulsarán demonios». 
Evangelio de Marcos 16,17 

Durante el tiempo en que viví en Malí, era inevitable dar un paseo por el mercado de Bamako. En algunos puestos se vendían amuletos o animales, algunos disecados o en pedazos para realizar actos de magia. Un alto precio y un hedor insoportable eran el peaje que había que pagar para intentar atraer a las entidades invisibles hacia causas más favorables de sus compradores o poco propicias para sus enemigos.

No pensaba en el poder mágico de dichos objetos por sí mismos, pero sí en la gran influencia de ellos sobre los seres humanos que participaban en dichos rituales y, quizá, la movilización de antiquísimas fuerzas invisibles. 

Pero años antes, durante mi infancia en Chile, alguna criada mapuche1 solía cuidarme durante alguna de las salidas de mis padres. Me convertía en oyente de interesantes y profundas historias de su pueblo indígena que no dejaban de impresionarme. A ciertas horas de la noche aquellos relatos parecían materializarse y la cuidadora parecía tornarse en una machi2 de cuya mano traspasaba fronteras mágicas que todavía, al día de hoy, intento volver a encontrar. 

Tal vez había una parte de sugestión, pero otra se adentraba en los laberintos más profundos del ser humano. Esa zona gris, o ennegrecida por el miedo y por la lucha entre la luz y la oscuridad, que nos persigue desde que mirábamos al cielo buscando las estrellas nada más salir de la caverna. 

Lo inexplicable regresa 

Vivimos en un tiempo en el que todo va extremadamente rápido. Por un lado, la inteligencia artificial es capaz de crear obras artísticas y algunos programas llegan casi a adivinar lo que vamos a hacer. Otros, como los de mi profesión, ya son capaces de diagnosticar la depresión e incluso aventurarse a predecir cómo van a evolucionar. Parece que la ciencia tiene respuestas para casi todo. Sin embargo, los exorcismos siguen siendo importantes y la gente se sigue interesando por ellos. Entonces, ¿por qué escribir sobre esto ahora? La respuesta no es especialmente fácil. Existen muchas razones por las que los seres humanos necesitamos imaginar aquello que desconocemos y también encontrar sentido en un mundo que para muchos parece vacío. 

Casi podríamos decir que un exorcismo va mucho más allá de expulsar los espíritus malignos del cuerpo o del alma de alguien. Es algo que va más allá de cualquier religión. De hecho, prácticamente todas las culturas del mundo lo hacen: desde los chamanes en América hasta los budistas en el Tíbet, sin olvidar a los hindúes o, por supuesto, numerosas religiones africanas. Lo que quiero decir es que todos necesitamos apoyo espiritual y que no importa de dónde seamos ni en qué época hayamos vivido. 

Para complicar aún más las cosas, observamos que el número de casos en todo el mundo, aunque no existen estadísticas especialmente fiables, siguen estables o incluso podríamos decir que aumentan. La Iglesia católica tiene más exorcistas actualmente que hace unas décadas. ¿Qué es lo que sucede en la mente con el espíritu de un ser humano cuando dice encontrarse poseído y busca exorcizarse? ¿Cómo es posible que, en ocasiones, la psiquiatría o la psicología se estrellen contra la muralla del espíritu? 

El contexto histórico y por qué sigue siendo importante 

Los exorcismos no son rituales del pasado; siguen existiendo y de una manera muy fiel a como se realizaban siglos atrás. La historia de los exorcismos revela una parte importante acerca de cómo los seres humanos hemos lidiado con aquellas cuestiones en las que fuimos o incluso somos ignorantes: enfermedades mentales, sufrimientos de alta intensidad, debacles psicológicas que en ocasiones nos pueden llevar a quitar la vida. 

Lo sugestivo de la situación es que, hasta no hace mucho, muchas enfermedades mentales, comúnmente llamadas «de los nervios», y algunas otras de origen neurológico, como la epilepsia, se veían como si los espíritus «malos» habitasen dentro de las personas. Ello nos podría llevar a pensar que los exorcismos no son otra cosa que una forma milenaria de practicar la medicina que, además, tenía todo el sentido con las creencias ancestrales. Sin embargo, a pesar de todo lo que sabemos actualmente sobre la psiquiatría o la neurología, muchas personas, incluso profesionales altamente formados, toman en consideración el exorcismo como una forma de liberarse de otros estados, como son las «posesiones». 

No queremos aceptar explicaciones solo sobre las cosas materiales. También nos confunden algunas experiencias extremas. ¿Cómo explicar cuando alguien cambia de forma radical, tiene conocimientos que no debería saber, una fuerza sobrenatural, o bien habla idiomas que, aparentemente, no conoce? Es entonces cuando comienzan nuestras dudas. 

Esta búsqueda de explicaciones, que va más allá de lo que podríamos esperar, ocurre incluso en países donde, aparentemente, la religión no parecía tan importante. Por ejemplo, en Estados Unidos, un país que visito con mucha frecuencia, han aumentado los exorcismos. 

En Hispanoamérica, gracias al crecimiento de las iglesias pentecostales, las prácticas para expulsar los espíritus de las almas ajenas han vuelto con mayor intensidad. Incluso, en la cada vez más atea Europa, todavía se realizan exorcismos. 

Lo que dicen la psicología y la antropología 

Pero los exorcismos podrían ayudarnos a entender importantes cuestiones de la experiencia humana que no llegan a explicarse solamente con la razón. Los casos de posesiones demoníacas tienen casi siempre cosas en común en diferentes culturas y épocas, algunas de las cuales ya hemos descrito unas líneas más arriba. 

Algunas de estas reacciones, que quizá deberíamos llamar «síntomas», podrían tener fácil explicación por parte de las ciencias que estudian la mente humana. Por ejemplo, el trastorno de identidad disociativo explicaría los cambios de personalidad. Algunos estados alterados de conciencia explicarían la adquisición de cierta información que bajo estados de vigilia no se podrían realizar. Cabe señalar que algunos estados psicóticos podrían imitar las posesiones. Pero, una vez más, estas explicaciones no acaban de tranquilizar muchas veces a aquellos que las padecen ni tampoco a sus familias. En ocasiones, lo más confuso del caso es que, cuando han fracasado los profesionales de la salud mental, entonces tienen éxito los sacerdotes con sus exorcismos. 
¿No será que las ciencias de la mente, profundamente materialistas, todavía no saben cómo manejar estas cuestiones espirituales? 

Justamente por esta última idea creo que es importante escribir sobre exorcismos en la época actual: tenemos que llegar a conectar la ciencia con la realidad. Tenemos que incluir el estudio profundo de lo espiritual con aquellas cuestiones que algunos científicos han sido incapaces, por su tozudez, de medir. Después de todo, ¿no resulta innegable que muchas de las cosas más importantes que poseemos los seres humanos son imposibles de medir, son intangibles?: el amor, la amistad, la lealtad y un largo etcétera que, justamente, constituyen nuestra esencia. Esta unión o intersección de la ciencia, la psicología, la antropología y la espiritualidad nos hará comprender quiénes somos. 

También desde la antropología el exorcismo no deja de ser un excelente mecanismo para que la Iglesia sane a esa persona que se cree poseída y la devuelva a la sociedad. Es un verdadero ritual para reintegrarnos, quizá para procesar traumas que nos afectan a todos y para reforzar nuestras creencias comunes. 

Cómo influyen la cultura popular y los medios 

No creo desvelar ningún secreto si decimos que los exorcismos siguen siendo unos rituales muy relevantes en la cultura popular que se manifiesta a través de los medios. Quizá todo comenzó con aquel clásico de la película llamada El exorcista, en la que el padre Damien Karras se enfrentaba a todo tipo de fenómenos; luego series de televisión, documentales, pódcasts en las redes sociales y programas realizados por youtubers independientes. Los exorcismos, como siempre, en la mente de todos. 

Por una parte, se ha reavivado este ritual y se han mantenido vivas preguntas importantes sobre el mal y lo sobrenatural, pero, por otro, es igualmente cierto que también se ha hecho mucho sensacionalismo y se han creado ideas falsas acerca de cómo son realmente los exorcismos. 

Paradójicamente, los medios también influyen acerca de cómo las personas vivimos y damos traducción a nuestras propias experiencias a través de un verdadero «contagio cultural». En otras palabras, los medios pueden influir sobre nuestros síntomas psicológicos. Antiguamente, por ejemplo, en nuestra cultura occidental se daban con mucha mayor frecuencia los trastornos conversivos.3 Este tipo de cuadro ha ido disminuyendo en gran medida con el paso de los años. La psicología social, en tanto, explica cómo las expectativas culturales influyen en los síntomas. 

Pero estos mismos medios también reflejan miedos sociales en estos tiempos modernos, ya sea perder el control, la desintegración de la familia, peligros para los niños o supuestas invasiones por elementos externos. En estos casos, el exorcismo se convierte en una forma de enfrentar las incertidumbres de la vida moderna. 

Un libro sobre exorcismos en la actualidad debería hablar no solamente acerca de cómo esta dimensión mediática puede llegar a distorsionar la realidad —le recuerdo que quien escribe estas líneas trabaja también en medios de comunicación—, sino también como parte integral de estos miedos que seguramente retroalimentan los síntomas de las posesiones. Estas representaciones culturales no son tan solo una serie de relatos, sino que su estudio nos puede ayudar a entender la realidad social que nos rodea y la interpretación de los mismos, tanto por aquellos que padecen los susodichos síntomas como por todos los que nos interesamos en la construcción de la realidad. 

A la vez, la ciencia, obviamente, tiene limitaciones a la hora de abordar la experiencia humana y su relación con el exorcismo. Podemos explicar mecanismos, pero raramente abordamos el significado, el propósito y, por supuesto, la experiencia subjetiva. Por ejemplo, un diagnóstico de trastorno disociativo podrá describir los síntomas y quizá facilitar un tratamiento, pero no garantizar la salvación integral del paciente. 

Al mismo tiempo, la situación se complica al entender que la ciencia occidental se basa fundamentalmente en el materialismo metodológico, forma de pensar que, por supuesto, ha sido imprescindible para avanzar en muchas de las materias del conocimiento humano. Sin embargo, esta metodología puede presentar dificultades para abordar aspectos de la experiencia humana que no se ajusten a sus modelos. Esta manera de pensar no niega el rigor científico, pero tenemos que reconocer que dicho método saldría ganando si añadiéramos enfoques complementarios para entender aquellas cuestiones que se escapan de las mediciones materialistas. 

¿Cómo estudiar ciertos casos que desafían cualquier explicación de la ciencia actual? Subrayo la palabra «actual», ya que probablemente en algunos años esa próxima ciencia se acercará mucho más a todas estas explicaciones. No son frecuentes, pero sí que hay informes de fenómenos durante los exorcismos y, lógicamente, también durante las posesiones que exceden a los mecanismos psicológicos o neurológicos conocidos. Parece resultar evidente que existen aspectos de la realidad aún no comprendidos. 

Un libro sobre exorcismos en el siglo xxi debería buscar un equilibrio entre el escepticismo científico y distintas posibilidades que pudieran ir más allá de los paradigmas actuales. Debe intentar explicar desde la ciencia aquellos casos que la desafían, permitiendo a los lectores formarse sus propias conclusiones. 

Resulta llamativo cómo ha cambiado el contexto religioso del exorcismo en las últimas décadas. Antiguamente, el exorcismo era propio de ciertas denominaciones cristianas, pero ahora también se ha adoptado, quizá transformado, en otras prácticas en forma de «liberación espiritual». Por ejemplo, el pentecostalismo ha difundido ideas sobre la guerra espiritual y la liberación que van más allá de los exorcismos tradicionales. También llama la atención que algunos movimientos new age hayan desarrollado sus propias versiones de «limpieza energética». Paradójicamente, muchos de estos parroquianos que se autodenominan ateos no solo buscan esa imprescindible dimensión espiritual, sino que además replican antiquísimas técnicas de sanación. 

Dentro de esta variedad espiritual no son pocas las personas que han reemplazado la adhesión a doctrinas religiosas tradicionales por una construcción de su propia espiritualidad, un tanto «a medida», combinando elementos de distintas tradiciones, pero que si las miramos de cerca y con buena voluntad veremos que no son otra cosa que reinterpretaciones de nuestras creencias milenarias. 

Atendiendo a estos cambios sociales, la Iglesia católica, históricamente asociada al exorcismo formal, ha ido adaptando sus prácticas y también la formación de los sacerdotes no solo incrementando el número de exorcistas, sino también desarrollando protocolos para distinguir entre problemas espirituales y psicológicos y, por supuesto, colaborando con profesionales de la salud mental. Todo ello muestra una evolución por parte de la Iglesia en la que ella misma reconoce que el tema de las posesiones no puede abordarse solo desde una perspectiva religiosa tradicional. 

Resulta interesante hacer notar que, a su vez, el secularismo no se ha querido quedar atrás y ha creado también un espacio donde tanto las posesiones como los exorcismos se intentan reinterpretar en términos psicológicos o terapéuticos sin perder su dimensión espiritual.
Tanto es así que algunos terapeutas han incorporado elementos rituales en su práctica, y no quiero ahora mencionar algunos tipos de drogas de tipo enteógeno,4 como la ayahuasca o el hongo peyote. Experiencias espirituales que, a su vez, son difíciles de categorizar. 

Hoy, en pleno siglo xxi, podemos utilizar todas las herramientas científicas en nuestra mano para estudiar tanto las posesiones como los exorcismos, a diferencia de los siglos pasados y de los casos históricos basados en testimonios que podrían ser cuestionables. En la actualidad, los casos se documentan con vídeos, audios y, por supuesto, con la observación directa por parte de los investigadores. Sin embargo, creo que son numerosos los casos en los que no se investiga a fondo fenómenos relacionados, por ejemplo, con cambios de temperatura, movimientos de objetos, efectos sobre equipos electrónicos, etc., dado el escepticismo de algunos científicos que afirman no creer en este tipo de cuestiones sin siquiera investigarlas. El propósito de este libro es, entre otros, permitir a los lectores evaluar los datos por sí mismos.

En estos casos de posesión se han observado diversos patrones de comportamiento en los que dichas experiencias se encuentran mediatizadas según factores culturales y personales.

Practicar exorcismos en el siglo xxi plantea una serie de cuestiones éticas que en el pasado carecían de consideración. Una de ellas no es solamente el consentimiento informado, sino también proteger a aquellos individuos que podrían considerarse psicológicamente vulnerables. Muchas personas que dicen estar poseídas y buscan un exorcismo se encuentran a menudo en estados de angustia psicológica y quizá no tomen las decisiones racionales propias del tratamiento que deberían recibir. 

Todo ello, como es lógico, da lugar a numerosos interrogantes: ¿cuándo sería apropiado realizar un exorcismo o cuándo sería recomendable derivar a la persona a tratamiento psicológico? ¿Podría ser que en ocasiones los exorcistas estuvieran causando más daño que beneficio al obviar una patología mental? ¿Existen medidas para proteger a estas personas vulnerables de aquellos que quieren practicar exorcismos en, por ejemplo, un grupo de una secta? 

En este complejo cóctel donde intentamos diferenciar qué partes podrían ser de responsabilidad sobrenatural y cuáles son psicológicas, ¿cómo tenemos que entender los casos de aquellas personas en las que el exorcismo ha tenido éxito y les ha producido alivio? ¿Un mero efecto placebo? ¿Sugestión? Incluso, ¿cómo se podría manejar y convencer a la comunidad científica de los beneficios de estos rituales de sanación si realmente tienen efectos terapéuticos reales? Me atrevería a decir incluso si los mecanismos psicológicos subyacentes no son aquellos que se asocian con los exorcismos tradicionales de la Iglesia católica.

Tal vez los exorcismos no hablan tanto de demonios como de nosotros mismos: de nuestro miedo al mal, de nuestra sed de sentido y de la eterna lucha entre la oscuridad y la luz en el corazón humano.

Pero la cuestión puede ser aún más compleja. Pensemos en algunas sociedades donde las creencias en la posesión demoníaca son tremendamente fuertes y están implantadas en su dinámica diaria. Estas creencias pueden literalmente estigmatizar a personas con enfermedades mentales, o bien evitar que busquen tratamiento médico. Al mismo tiempo, que las instituciones médicas o educativas rechacen este tipo de creencias creará barreras para que algunos grupos culturales tengan acceso real a los servicios de salud. 

Otra paradoja de este siglo que estamos viviendo es que estos fenómenos no dejan de ser una verdadera búsqueda humana sobre el significado de la existencia en una época en la que muchos la consideran espiritualmente pobre. Es cierto que estamos rodeados de multitud de avances tecnológicos y científicos, pero, a pesar de todo, son muchas las personas que experimentan un vacío existencial, una pérdida de conexión con aquello que tradicionalmente se ha considerado como trascendente. 

Experiencias de posesión y exorcismo son una forma más de conectar con otras dimensiones espirituales de la realidad que se sienten perdidas en el mundo moderno, porque nuestra psique sigue teniendo hambre de ellas. Para otros lectores, esta podría ser una explicación a para sufrimientos cuya etiología desconocen y que la ciencia no ha sabido abordar. 

En un mundo donde casi todo parece ser explicado a través de la física o de la química, este tipo de creencias mantienen vivo en lo más profundo de cada uno de nosotros que existan dimensiones de la realidad que vayan no solamente más allá de lo material, sino más allá de nuestras percepciones. Esta búsqueda de trascendencia en la vida no es necesariamente regresiva o anticientífica, sino el producto de integrar distintas formas de conocimiento o experiencia. Entender de las posesiones o los exorcismos puede llegar a servir para integrar la ciencia, la psicología y la antropología, así como aquellas cuestiones espirituales que busca gran parte de la humanidad y que respetan la necesidad del máximo rigor intelectual y la realidad de la experiencia humana, incluyendo, por supuesto, la experiencia religiosa del tipo que sea. 

Todo ello puede recordarnos que, por mucho que avancemos en nuestro conocimiento, una vez que miramos al infinito, o bien dentro de nosotros mismos, intentando encontrar ese sentido de la vida, nos damos cuenta de que seguimos siendo criaturas que buscamos significado a lo que nos rodea y que el pensamiento racional, tal como lo entendemos hoy en día, no nos proporciona todas las respuestas. 

Por último, escribir sobre exorcismos hoy en día es escribir sobre la persistencia de lo sagrado en un mundo secular, sobre cómo buscar la salvación en el terreno de lo espiritual, pero quizá, sobre todo, acerca de la resistencia del espíritu humano a ser reducido a simple materia.

CONCLUSIONES

• El exorcismo sigue siendo un fenómeno universal. A pesar de los avances científicos, rituales similares aparecen en casi todas las culturas, reflejando una necesidad humana profunda de dar sentido al mal y al sufrimiento.
• La posesión se sitúa entre la mente y la cultura. Muchos de sus síntomas pueden explicarse psicológicamente, pero su forma de manifestarse está fuertemente influida por creencias y contextos culturales.
• La ciencia aún tiene límites para explicar ciertas experiencias. Aunque describe mecanismos y síntomas, no siempre logra abordar plenamente el significado espiritual o existencial que estas vivencias tienen para quienes las padecen.
• El exorcismo puede cumplir funciones simbólicas y sociales. Desde la antropología, estos rituales actúan como formas de canalizar el sufrimiento y reintegrar al individuo dentro de su comunidad.
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1 Pueblo indígena más numeroso de Chile y el suroeste de Argentina, cuyo nombre significa «gente de la tierra».
2 La machi es la máxima autoridad espiritual y curandera tradicional del pueblo mapuche en Chile y Argentina, actuando como intermediaria entre el mundo terrenal y espiritual. Su rol incluye sanar enfermedades físicas y espirituales.
3 Los trastornos de conversión son un grupo de trastornos mentales que tienen en común la presencia de síntomas y signos físicos, principalmente neurológicos, sin que exista una enfermedad o causa física objetivable que pueda explicarlos. Antiguamente se agrupaban bajo el diagnóstico de histeria.
4 Dicho de una sustancia: Que produce alucinación y que inicialmente fue utilizada en contextos religiosos y chamánicos, y hoy puede consumirse con otros fines (RAE).

Entrevista con José Miguel Gaona: Un neuropsiquiatra frente al demonio

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sábado, 28 de marzo de 2026

LIBRO "CRISTIANISMO: DE LA ESENCIA DE LA FE A LA EXISTENCIA CRISTIANA": Introducción general a la cosmovisión cristiana por MARCELO BRAVO PEREIRA

CRISTIANISMO: 
DE LA ESENCIA DE LA FE A LA 
EXISTENCIA CRISTIANA

Introducción general a la 
cosmovisión cristiana


La fe cristiana ha forjado la cultura occidental. Nuestro modo de hablar de Dios, del mundo y del ser humano lleva impresa la huella de la experiencia religiosa que se remonta a Jesús de Nazaret. Las ciudades de Europa y de América Latina se han construido en torno a iglesias, santuarios y monasterios. La arquitectura, la pintura, la escultura, la música: todo el universo del arte occidental testimonia cómo el cristianismo ha sabido sintetizar lo mejor de la herencia clásica con el genio artístico y espiritual de los pueblos en los que ha germinado. 
Este libro, del teólogo Marcelo Bravo Pereira, ofrece una introducción clara, rigurosa y profundamente humanista a la cosmovisión cristiana. No se trata de un tratado de apologética, sino de una guía para comprender, más allá de la adhesión personal, qué significa esta propuesta religiosa en sus elementos esenciales: su visión de Dios, del hombre, del mundo y del sentido de la vida. 
Primera edición en lengua española, esta obra recoge la experiencia del autor como docente universitario en Roma y responde a una necesidad urgente: conocer el cristianismo no solo para dialogar con los creyentes, sino para entender nuestras raíces culturales, las personas que nos rodean, nuestras calles y ciudades, incluso nuestras leyes y nuestra economía. Porque, en última instancia, conocer el cristianismo es conocernos más profundamente a nosotros mismos.

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El P. Marcelo Bravo nos invita a acercarnos al cristianismo no solo como una propuesta confesional, sino también como una propuesta cultural que ha dado forma a nuestra manera de entender al ser humano y el mundo.
Nuestra cultura occidental es heredera de esta visión, y reconocerlo nos ayuda a descubrir que, más allá de la fe personal, muchos elementos del cristianismo siguen vivos en nuestra forma de pensar, valorar y vivir.
Una reflexión para comprender mejor quiénes somos y de dónde venimos.

La fe no nace de una evidencia empírica, sino de la credibilidad de un testigo. Creemos no porque podamos demostrarlo todo, sino porque confiamos en quien nos transmite una verdad.
En este fragmento, el P. Marcelo Bravo profundiza en la esencia misma de la fe: una adhesión libre y razonable que se apoya en la confianza. Cuando el testigo es creíble, puede surgir una fe auténtica capaz de transformar la vida.
Escucha el fragmento y descubre cómo razón y confianza se encuentran en el corazón de la experiencia creyente.


Marcelo Bravo Pereira, LC: Comprender la religión en el siglo XXI


sábado, 28 de febrero de 2026

LIBRO "DIOS. LA CIENCIA. LAS PRUEBAS": EL ALBOR DE UNA REVOLUCIÓN por MICHEL-YVES BOLLORÉ y OLIVIER BONNASSIES

DIOS
LA CIENCIA
LAS PRUEBAS

EL ALBOR DE UNA 
REVOLUCIÓN

En este libro se revelan, al cabo de tres años de trabajo en colaboración con unos veinte científicos y especialistas de alto nivel, las pruebas modernas de la existencia de Dios. Durante cerca de cuatro siglos, de Copérnico a Freud, pasando por Galileo y Darwin, los descubrimientos científicos se acumularon de manera espectacular, dando la impresión de que era posible explicar el Universo sin la necesidad de recurrir a un dios creador. Fue así como a principios del siglo XX se asistió al triunfo intelectual del materialismo. De manera tan imprevista como sorprendente, el péndulo de la ciencia se puso en movimiento en sentido inverso, con una fuerza increíble. Los descubrimientos de la relatividad, de la mecánica cuántica, de la expansión del Universo y de la complejidad de la vida llegaron uno tras otro. Estos nuevos conocimientos llegaron para dinamitar las certezas ancladas en el espíritu colectivo del siglo XX, hasta tal punto que hoy se puede decir que el materialismo, que nunca fue más que una creencia como otra, está en vías de transformarse en una creencia irracional.
Con un lenguaje accesible a todos, los autores de este libro retoman, de manera apasionante, la historia de esos avances y ofrecen un panorama riguroso de las nuevas pruebas de la existencia de Dios. En los albores del siglo XX, creer en un dios creador parecía oponerse a la ciencia. ¿No sería hoy todo lo contrario?

PRÓLOGO

Este libro es una muy buena presentación del desarrollo de la teoría del Big Bang y de su impacto en nuestras creencias y en nuestra representación del mundo. Tras haber leído los diferentes capítulos consagrados a la cosmología, pienso que esta obra ofrece una perspectiva particularmente interesante sobre la ciencia, la cosmología y sus implicaciones filosóficas y religiosas. 

Según los autores, Michel-Yves Bolloré y Olivier Bonnassies, ambos ingenieros, un espíritu superior podría estar en el origen del Universo; aunque esta tesis general no me aporta una explicación suficiente, acepto su coherencia. Ya que, si bien mi trabajo de cosmólogo se limita a una interpretación estrictamente científica, puedo comprender que la teoría del Big Bang dé lugar a una explicación metafísica. En la hipótesis de un Universo estacionario, sostenida por Fred Hoyle, mi profesor de Cosmología en Caltech, el Universo es eterno y no hay motivo para plantear la cuestión de su creación. Pero si, a la inversa, como lo sugiere la teoría del Big Bang, el Universo tuvo un comienzo, no podemos evitar esta pregunta. 

Al inicio de mi carrera, como la mayor parte de mis colegas, pensaba que el Universo era eterno. A mis ojos, el cosmos siempre había existido y la cuestión de su origen ni siquiera se planteaba. Ahora bien, no sabía que estaba a punto de descubrir, por casualidad, algo que iba a cambiar para siempre mi visión del Universo. En la primavera del 1964, mi colega Arno Penzias y yo mismo nos preparábamos para utilizar, en las instalaciones de los laboratorios Bell, en Holmdel, el gran reflector de veinte pies para llevar a cabo varios proyectos de radioastronomía. Uno de ellos consistía en buscar un halo alrededor de la Vía Láctea. Pero, durante las experiencias preliminares de control, habíamos constatado la presencia inesperada e indudable de un exceso de «ruido» detectado por la antena. En esa época, estábamos aún lejos de darnos cuenta de que ese misterioso «ruido» no podía ser nada menos que el eco de la creación del Universo. Afortunadamente, uno de nuestros amigos, el radioastrónomo Bernie Burke, nos señaló en ese momento los trabajos de un joven físico de Princeton, Jim Peebles. Siguiendo las sugerencias del profesor Robert Dicke, había establecido por cálculo que la radiación residual del Big Bang podría ser detectada en el cosmos. Había redactado en ese entonces un artículo aún inédito sobre esa hipótesis. Inspirados por las perspectivas extraordinarias de ese artículo (predicciones que, paralelamente a una carrera excepcional en cosmología, valieron a Jim Peebles el Premio Nobel en 2020), realizamos rápidamente algunos test finales y publicamos nuestras medidas al mismo tiempo que el artículo de Peebles y Dicke. La única explicación verosímil de nuestros resultados era que, sin duda, habíamos encontrado la «radiación fósil» proveniente de una época muy antigua del Universo, tal como había sido predicho por Dicke y calculado por Peebles. 

Nuestro descubrimiento hizo añicos la creencia según la cual el Universo no tenía comienzo ni fin. Lo más sorprendente es que, desde los primeros microsegundos tras el Big Bang hasta hoy, la evolución del Universo predicha por la física actual corresponda tan bien a nuestras observaciones. De tal modo que la teoría del Big Bang parece ser una representación fiel de la manera en que el Universo comenzó y se desarrolló. Pienso que se trata de una conformidad notable entre la teoría y la observación. 

Sin embargo, esta imagen confortable presenta dos problemas. El primero es que actualmente solo conocemos aproximadamente el 4% de la materia y de la energía del Universo. La materia y la energía oscuras representan, respectivamente, un 26% y un 70% de lo que contiene el Universo, pero no sabemos de qué se trata. La resolución de este problema podría hacer surgir una nueva física, que cambiaría nuestra actual comprensión de la génesis y de la evolución de nuestro Universo desde el Big Bang. El segundo problema es quizá aún más serio. En efecto, para que el Universo primordial haya podido evolucionar hacia el que nos ha engendrado y que hoy comprendemos, el Big Bang ha debido necesariamente configurarse de manera ultraprecisa. Diferencias increíblemente pequeñas en la densidad del Universo primitivo habrían provocado o bien una expansión tan rápida que el Sol y la Tierra no se habrían formado nunca, o bien, por el contrario, una expansión breve seguida de una nueva desintegración, mucho antes del nacimiento del Sol, hace aproximadamente 4700 millones de años. Tal como veremos en este libro, la inflación cósmica pudo haber iniciado el Big Bang de la manera requerida. De todos modos, la inflación cósmica está basada en una nueva física que, si bien no está en conflicto con la física del momento, no puede ser corroborada por otras observaciones. Además, no cualquier inflación daría el resultado adecuado. Para ello se necesita una forma de inflación muy específica, en la que los valores de las constantes físicas sean justo los correctos. De hecho, una de ellas, la constante cosmológica de Einstein, que se precisa para el proceso inflacionista, difiere —en lo que los científicos llamarían su valor natural— en 120 órdenes de magnitud. De este modo, aunque la inflación podría haber lanzado el Big Bang como lo conocemos, los requerimientos que necesita no dan explicación en sí del origen del Universo: simplemente lo desplazan un nivel hacia atrás. Una explicación actual a este problema sugiere que somos parte de un multiverso que existe desde siempre y que quizá haya habido un número infinito de Big Bang, cada uno con unas constantes físicas aleatorias. Desde ese punto de vista, nosotros vivimos en el Universo en el que las constantes iniciales eran las adecuadas para que apareciéramos, tal como lo describe el conocido principio antrópico. Nada de todo esto, a mi entender, da una explicación científica satisfactoria de cómo empezó el Universo. 

Este libro explora la idea de un espíritu o de un Dios creador —idea que se encuentra en muchas religiones— en relación con los conocimientos científicos actuales. Ciertamente, para una persona religiosa formada en la tradición judeocristiana, no puedo pensar en una teoría científica del origen del Universo que coincida mejor con las descripciones del libro del Génesis que el Big Bang. Aunque, en cierto modo, esto solo pospone una vez más la cuestión de su último origen. ¿Cómo llegó a existir ese espíritu o Dios, y cuáles son sus propiedades? 

A veces, cuando levanto los ojos hacia los millares de estrellas que brillan en la noche, pienso en todas las personas que, como yo, levantaron los suyos hacia el cielo de la misma manera y se preguntaron cómo empezó todo esto. Ciertamente, no conozco la explicación. Pero quizá algunos lectores tendrán la suerte de encontrar el principio de la respuesta en este libro.

Robert W. Wilson,
Universidad de Harvard, 
28 de julio del 2021

DIRECTO | Presentación del libro 'Dios. La ciencia. Las pruebas'
   
LOS DOMINGOS, 2025

Ainara, una joven idealista y brillante de 17 años, ha de decidir qué carrera universitaria estudiará. O, al menos, eso espera su familia que haga. Sin embargo, la chica manifiesta que se siente cada vez más cerca de Dios y que se plantea abrazar la vida de monja de clausura. La noticia pilla por sorpresa a toda la familia, provocando un abismo y una prueba de fuego para todos.



EL MISTERIO DE LA FE


Hay en la sociedad una resurrección del debate sobre Dios, sobre el sentido de la vida y sobre qué somos y por qué estamos aquí.

EL 23 de noviembre de 1654 Blaise Pascal sintió la presencia de Dios en su habitación. Lo sabemos porque, tras su muerte, se encontraron unas notas, cosidas dentro del forro de su abrigo. Apuntó: «Certeza. Gozo. Paz: Dios de Jesucristo». Estas palabras me vinieron a la cabeza al salir del cine tras ver "Los domingos", la película de Alauda Ruiz de Azúa, que narra la historia de una joven de 17 años que decide ser monja de clausura. Su familia intenta disuadirla, pero ella persiste. 

Hay dos visiones que se confrontan en este extraordinario filme, lleno de matices y que entronca con el debate sobre la existencia de Dios. 
La primera es la de quienes creen que la joven ha sido abducida y que es víctima de un espejismo, producto de su inmadurez y de la muerte de su madre. 
La segunda es la de la propia protagonista, que, como la fe es un don gratuito, está convencida de haber escuchado la llamada de Dios y toma los hábitos contra viento y marea.

Estoy leyendo estos días el libro de Byung Chul Han sobre Simone Weil, una mujer que concilió la lucha contra la injusticia con una visión mística de la existencia. El filósofo coreano escribe: «No es Dios quien ha muerto, sino el ser humano al que Dios se revelaba»
Retomando la concepción de Weil, Han apunta que la sociedad contemporánea, distraída por el espectáculo, padece una falta de atención que le impide escuchar la voz del Señor. 

«Quien no es capaz de mantener una actitud contemplativa, de mirar, no puede acceder a la verdad, al verdadero y duradero orden de las cosas», escribe. De sus palabras, se desprende que el filósofo sustenta que hay una verdad y un orden inmutables, a los que se puede llegar mediante un proceso de ascesis o, dicho con otras palabras, por la oración. Vemos en la película de Alauda a la joven que llora cuando escucha la llamada de Dios en una iglesia. Como yo sentí lo mismo cuando era adolescente, entiendo esa emoción. Salí conmovido del cine. Mientras mi mujer y mis amigos se centraban en el perfil psicológico de la joven, su vulnerabilidad y la fascinación por los ritos, yo pensaba en la frontera infranqueable que separa a los que creen de los que no creen. 

Me resisto a calificar la fe de una ilusión y la religión como un refugio que nos aporta seguridad. Por el contrario, sostengo que es una apuesta en el sentido pascaliano, una opción personal o, si se quiere, un don gratuito de Dios. Yo me considero agnóstico porque, como nadie ha vuelto de la muerte, no es posible saber lo que hay más allá. Tan racional es creer como no creer. Sí constato que hay en la sociedad una resurrección del debate sobre Dios, que es tanto como decir sobre el sentido de la vida y sobre qué somos y por qué estamos aquí. Sólo puedo dejar constancia de que no he encontrado respuestas a esas preguntas.

Roger Penrose: probabilidad del universo con condiciones para vida es tan improbable que escribirla requiere más ceros que átomos.
Einstein: "Dios no juega dados". 
Hawking: "Conoceríamos mente de Dios".
No eres accidente, eres milagro matemático de 1 en 10^10^123 con propósito divino.

John C. Lennox - Ha enterrado la ciencia a Dios..pdf by Paulo Ramiro

¿HA ENTERRADO LA CIENCIA A DIOS? por JOHN C. LENNOX


Origen Del Universo - Principio Antropico - Manuel Carreira, S.J by claferib

ORÍGEN DEL UNIVERSO por MANUEL CARREIRA

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