EL Rincón de Yanka: 👿 FORO DE SAO PAULO Y MISERIA Y CORRUPCIÓN MORAL

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jueves, 19 de julio de 2018

👿 FORO DE SAO PAULO Y MISERIA Y CORRUPCIÓN MORAL

Corrupción del Foro de Sao Paulo 
y sus corruptos en lista de espera


Fiscales y jueces de Brasil han develado la mayor trama de corrupción política transnacional de las Américas, organizada y operada por los líderes de la izquierda desde el Foro de Sao Paulo. Se trata de corrupción política del más alto nivel que utilizó cerca de 15 empresas constructoras de Brasil para su ejecución y que a partir del caso “lava jato” y las confesiones de Odebrecht, dejó claro que el principal objetivo y consigna de los llamados socialistas del Foro de Sao Paulo fue que “nunca mas falte dinero para la acción política”. Llevaron la corrupción a casi todos los gobernantes de la región, hoy acusados, presos, o encubiertos en la impunidad del poder que aún detentan, pero que ya están señalados e integran la lista de espera de corruptos del Foro de Sao Paulo.
El Foro de Sao Paulo fue fundado en 1990 por el Partido de los Trabajadores (PT), integrado con los partidos y grupos de izquierda de Latinoamérica en la ciudad de Sao Paulo Brasil para “reunir esfuerzos de los partidos y movimientos de izquierda, para debatir el escenario internacional después de la caída del muro de Berlín y las consecuencias del neoliberalismo en los países de Latinoamérica y el Caribe”. 
Se trató de una iniciativa de Fidel Castro y su régimen por la crisis creada por la terminación de su fuente de subsistencia al extinguirse la Unión Soviética. En su fundación en 1990 el único miembro del Foro de Sao Paulo que tenía poder era una dictadura, el Partido Comunista de Cuba, y veinte años después el año 2010 la mayoría de sus miembros ejercían el gobierno y la dictadura cubana había tomado el liderazgo político de la región.

El Foro de Sao Paulo es resultado directo del fin de la guerra fría con la desaparición de la Unión Soviética y por eso formuló como premisa de acción política el plan castrista de “multiplicar los ejes de confrontación” ante la insuficiencia y desaparición de la confrontación del comunismo contra el capitalismo o de la simple lucha del proletariado. Decidieron copar y operar temas de grupos sociales, sectoriales, funcionales y territoriales como el feminismo, el ecologismo, el regionalismo, el indigenismo, la defensa de género y todos los temas posibles para enfrentar a la democracia que señalaron como neoliberalismo. Multiplicaron los ejes de confrontación para remodelar y disfrazar la derrota del comunismo marxista soviético que arrastraba al castrismo.

La década de los 90 es considerada la “década perdida para los izquierdistas del Foro de Sao Paulo” porque no pudieron desestabilizar ni afectar seriamente el creciente fortalecimiento de la democracia latinoamericana y atribuyeron su fracaso a la falta de recursos económicos, de dinero, en un momento en que el principal promotor del Foro –la Cuba castrista- estaba en lo peor de la miseria con el denominado “periodo especial”. La democracias fortalecidas de la región fueron indolentes respecto a la situación del pueblo cubano porque nada hicieron para la recuperación de la democracia en Cuba en el momento de mayor oportunidad. Si los 90 fue la década perdida para los izquierdistas por falta de dinero, en verdad fue la década perdida para la democracia de Latinoamérica que no se consolidó y permitió la supervivencia de la dictadura en Cuba y su recreación con la llegada del dinero y el petróleo venezolanos de la mano de Hugo Chávez.

La alianza entre Chávez y Castro salvó a la dictadura castrista y le permitió estabilizarse al punto de reactivar su permanente objetivo de expandirse por las Américas convirtiendo el derrotado foquismo guerrillero de los sesenta y setenta en foquismo electoralizado no desprovisto de violencia. Chávez fue la piedra angular con los recursos petroleros venezolanos y ejerció liderazgo regional con un Castro sutilmente subordinado y convertido en el “oráculo de la Habana”, derrocando gobiernos en Ecuador y Bolivia y desestabilizando varios. En principio los recursos para la política fluían solo de Venezuela y Chávez lo hacía abiertamente, hasta que Lula da Silva llegó al poder y a partir de 2003 puso en marcha el mayor sistema de corrupción política transnacional institucionalizado para y con sus amigos del Foro de Sao Paulo.

La idea fundamental para internacionalizar la corrupción, confesada por no pocos políticos del esquema, era la de “independizar la acción política y los partidos políticos miembros del Foro de Sao Paulo de los empresarios” y contribuyentes a veces reticentes, roñosos o caprichosos en sus aportes. Se trataba de formar capital propio para cumplir la consigna de que “nunca mas falte dinero para la acción política” y para eso Lula da Silva como Presidente usó el sistema para otorgar “créditos de Brasil” a “gobiernos amigos” (sus socios del Foro de Sao Paulo) para “obras de infraestructura” ejecutadas por “empresas brasileras” con un sistema de desembolso a las empresas, pero con un mecanismo –ahora develado- de coimas y comisiones para políticos y la política de los integrantes del Foro de Sao Paulo, que no tardó en expandirse a los servidores y simpatizantes a cambio de sus votos en organismos internacionales y su silencio cómplice en el desmantelamiento de la democracia en la región.

El movimiento bolivariano, proyecto Alba o socialismo del siglo XXI es la creatura del Foro de Sao Paulo para dar a Hugo Chávez la impresión que el militar venezolano lideraba el movimiento de las izquierdas latinoamericanas porque era el que ponía el dinero, cuando en verdad la estrategia y los objetivos estuvieron siempre –y están- en control del castrismo cubano. La muerte de Chávez superó esa dificultad y el poder se concentró abiertamente en Cuba con su instrumento político el Foro de Sao Paulo. La riqueza venezolana entregada por Chávez se reforzó con la corrupción de los contratos de construcción por miles de millones de dólares del Brasil de Lula y Rousseff, además del narcotráfico con las FARC de Colombia, los cocaleros de Evo Morales desde Bolivia y los carteles que han hecho de la dictadura venezolana el eje del narcotráfico. Seguro que con toda esta estructura no les puede faltar dinero por muchas generaciones.

Pero el esquema de corruptela del Foro de Sao Paulo -que no es la única fuente de corrupción- está al descubierto y los pueblos deben recuperar sus recursos. Hay enjuiciados y encarcelados notables en los países con democracia, que se caracterizan entre otras cosas por la vigencia del “estado de derecho”, la división e independencia de los órganos del poder público que permite “independencia judicial” y sobretodo “prensa libre”. En Brasil se ha destituido de la Presidencia a Dilma Rousseff, se ha condenado a nueve años y medio de prisión al ex presidente Lula da Silva, hay gran número de políticos y empresarios presos, enjuiciados y se avanza con los procesos. En Perú se han expedido órdenes de detención contra el ex presidente Alejandro Toledo y declarado prófugo, están presos el ex presidente Ollanta Humala y su primera dama, avanzan las investigaciones.

Hay un grupo de países con resultados relativos como Argentina donde avanzan las investigaciones respecto a los gobiernos Kirchner y la justicia no debería tardar en develar los alcances de la trama multimillonaria; en Colombia las sindicaciones van sobre la campaña electoral con actual presidente Juan Manuel Santos; en Dominicana hay algunos presos y muchos con libertad provisional con sospechas de encubrimiento o atenuación; los gobiernos de otros países con democracia que pueden verse incluidos en los escándalos como Panamá van lentamente.

El tema de fondo es el de los políticos y gobernantes en la lista de espera de la corrupción del Foro de Sao Paulo. Los pueblos saben quienes son pero gozan de encubrimiento. Se trata de los países sin democracia, de las dictaduras del socialismo del siglo XXI, Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua que encubren con impunidad absoluta. En Cuba los contratos para la obras del puerto de Mariel dan señales de sobreprecios y sobornos por cientos de millones de dólares; en Venezuela son miles de millones de dólares de contratos y de un encubrimiento total; en Ecuador, Rafael Correa realizó exitosamente el encubrimiento de nombres de los corruptos para pasar la elección y se fue a Bélgica; en Bolivia Evo Morales oculta la trama de la muerte de José María Bakovic el Director del Servicio Nacional de Caminos al que la dictadura eliminó para avanzar con el lava jato boliviano en obras como la carretera de Tipnis para la que Lula viajó como promotor; en Nicaragua un eficiente control de prensa aún funciona. A todos estos regímenes, luego de la corrupción del Foro de Sao Paolo les aguarda la de los “contratos chinos” y sabe Dios qué más.

Los personajes en la lista de espera de la corrupción del Foro de Sao Paulo son muchos y muy notables: son y forman parte de los grupos de poder de los Castro en Cuba, Chávez y Maduro en Venezuela, Correa en Ecuador, Evo Morales en Bolivia y los esposos Ortega en Nicaragua?.…son ellos mismos?......los pueblos parecen no tener duda pero quieren saber el detalle, con cuantos millones de dólares y como se recuperarán esos montos.


Foro de Sao Paulo y miseria moral

Desde los 60’s el marxismo cultural ha tomado fuerza y ha desencadenado una decadencia moral total en la sociedad (música, arte, cultura, ciencias sociales) y desgraciadamente es un mal que se ha extendido hasta en las universidades de latinoamérica. Es el mismo marxismo intransigente pero ahora con “rostro humanitario”. En lo político, el marxismo cultural se fundamenta en la socialdemocracia del Estado de Bienestar Universal (en base a Gramsci), son las socialdemocracias las que gobiernan latinoamérica llevando a la decadencia político-económica a toda una nación. Actualmente el mal del marxismo cultural se extiende y se lleva a grados inimaginables donde la lógica y la razón se ven sentenciadas a una inminente muerte. Un ser sin razón da paso a un ser sin moral, un ser sin orden y un ser incompleto que termina por destruirse a si mismo primero y luego la civilización.
El grado de sensibilidad que alguien muestra ante una injusticia o desmán revela su nivel de disposición a aceptar ese mal o en su caso cometerlo. Si esto es así como parece, son malos tiempos para aquellos que tengan aún ciertas ilusiones en un desarrollo de las sociedades latinoamericanas hacia una mejor democracia, mayor Estado de Derecho y más transparencia y justicia. Porque las reacciones, o la falta de ellas, a la condena al líder opositor venezolano Leopoldo López han sido un escándalo que confirman el deterioro general de la calidad moral de las democracias latinoamericanas y por tanto su debilidad para resistir a las pulsiones populistas y antidemocráticas, que son muy poderosas en todo el subcontinente. 

Pese a la muerte de Hugo Chávez y el colapso general del régimen chavista en Venezuela, el siniestro mensaje del chavismo y del populismo izquierdista es plenamente hegemónico y no ha dejado de avanzar en los pasados quince años. El silencio cómplice ha sido la principal reacción a una condena de casi 14 años a un líder de la oposición. Por oponerse porque ninguna otra acusación puede ser tomada en serio por nadie. Las 43 muertes que se le quiere hacer pagar a Leopoldo fueron causados en su mayoría de forma muy directa por sicarios del régimen. Y todos lo saben.

Ese silencio de gobiernos latinoamericanos, con muy pocas excepciones, es algo peor que una vergüenza o una infamia. Es, se antoja, toda una declaración de intenciones. A nadie puede extrañar, porque son casi los mismos dirigentes que fueron hace dos años en la cumbre de la Celac en La Habana a hacer en disciplinada, obsequiosa y nutrida cola, el más largo y nauseabundo besamanos recibido probablemente nunca por un tirano. La devoción por Castro de los dirigentes políticos latinoamericanos no es menos lamentable por el hecho de que tantos gobernantes europeos se deshagan de placer ellos también cuando tienen ocasión de hacerse una fotografía con el criminal dictador que ha torturado a Cuba por la fuerza de las armas y el terror desde hace 57 años.

Este año se unió el campeón de los relativismos, Barack Obama. En todo caso, y a la espera de que la presidencia de EE.UU. la ocupe alguien menos dado a los relativismos extremos, en Latinoamérica no quedan ya ni las dos grandes excepciones dignificantes en la defensa de la libertad que han sido Chile y Colombia. Ha quedado en brutal evidencia un Maduro que no piensa guardar ni las mínimas formas ante unas elecciones del día 6 de diciembre que, si se celebran, puede perder incluso con fraude. Ya busca solución a este peligro con su declaración de estados de excepción en regiones en las que suspenderá las elecciones a poco que pueda.

Ante la enormidad de estos desmanes, los gobiernos latinoamericanos callan en solidaridad evidente con Maduro y la represión chavista. Y deja ver la inmensa fuerza de cohesión antidemocrática y enemiga de la sociedad abierta que es el Foro de Sao Paulo. 

En «Días de ira» hablo de esa internacional antioccidental, fundada en 1989 como sucesora de la Internacional Comunista agonizante con la URSS. Dirigida ideológica y estratégicamente desde Cuba, financiada por la Venezuela de Chávez, el Foro de Sao Paulo, inmensa red de intereses económicos y políticos, ejerce una masiva presión y control sobre todos los gobiernos latinoamericanos para que ninguno intente ese golpe liberador que eleve la verdad y la lucha por la libertad a categoría política en el subcontinente. Para que intentos valientes y dignos como los de Fernando Henrique Cardoso en Brasil y Álvaro Uribe en Colombia se hundan en el marasmo de los obedientes y corruptos «normalizadores» del socialismo latinoamericano.



ENTREVISTA A HERMANN TERSH EN "ELLOS SÍ PUDIERON"