EL Rincón de Yanka: 🍛🍝 LIBRO "EL ARROZ DE PALMA": LA FAMILIA ES UN PLATO DIFÍCIL DE PREPARAR Y EFÍMERO

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sábado, 21 de julio de 2018

🍛🍝 LIBRO "EL ARROZ DE PALMA": LA FAMILIA ES UN PLATO DIFÍCIL DE PREPARAR Y EFÍMERO



"El Arroz de Palma",

de Francisco Azevedo
"La familia es un plato 
difícil de preparar”
🍙
"Había una vez un arroz que fue plantado en la tierra, caído del cielo y recogido de entre las piedras, un arroz que no se pasaba nunca que llegó de lejos de la mano de tres jóvenes llenos de ilusiones y sueños… "Arroz de Palma" es la historia de una familia, la de José Custódio y Maria Romana, emigrantes en Brasil a principios del siglo XX. Durante la preparación de la fiesta para celebrar el centenario de la boda de José y Maria, su hijo mayor, Antonio, ya un abuelo, repasa las vidas de sus padres, de su tía, de sus hermanos, de sus hijos y nietos y, por supuesto, la suya. Antonio sabe que la familia es un plato de compleja elaboración y que la felicidad se cocina día a día. Pero ellos tienen un ingrediente secreto: el arroz de la tía Palma, cuya magia se extiende más allá del fuego y del tiempo. Este libro es un libro con un estilo muy peculiar que nos cuenta la historia de una familia portuguesa que a principios del siglo XX emigra a Brasil en busca de una vida mejor".

El narrador de esta historia es Antonio, que a sus 88 años, está preparando una comida que pretende reunir a toda la familia. Algo que ha tratado de hacer durante toda su vida, pero que nunca le había sido posible conseguir. Así que, mientras Antonio se encuentra entre los fogones de la cocina preparándolo todo, nos va contando todos sus recuerdos, la historia de sus padres, de su familia, girando siempre entorno al arroz de la tía Palma.

La historia comienza en 1908 en el pequeño pueblo portugués de Viana do Castelo, con la boda de los padres de Antonio: José Custodio y María Romana. La hermana del novio, la tía Palma, recoge todo el arroz que fue lanzado durante la ceremonia, grano a grano, y lo entrega como presente de bodas a la pareja. Un arroz que, tal y como vamos comprobando a lo largo de la historia, está bendecido y tiene un toque mágico.
"Este arroz -plantado en la tierra, caído del cielo como el maná del desierto y cogido de la piedra- es símbolo de fertilidad y amor eterno. Esta es mi bendición".
Así que el matrimonio, junto a la tía Palma, se embarcan hacia Brasil en busca de un lugar próspero y un futuro mejor. Ya en Brasil y después de ciertas dificultades, la familia va creciendo. Nacen Antonio y sus hermanos Leonor, Nicolau y Joaquim. Gracias a los recuerdos de Antonio, vamos conociendo a cada uno de los miembros de la familia y a la descendencia que todos ellos van teniendo.

El personaje más entrañable y esencial en la historia de esta familia es la tía Palma, quien dedicó su vida al cuidado de los demás. Primero de sus hermanos y más tarde de sus sobrinos. Su arroz está presente a lo largo de todos esos años y aporta un toque mágico a la narración, pues ese arroz que recogió es símbolo de fertilidad y de amor, que trae la felicidad a quien lo coma. Un arroz que la familia usa en ocasiones muy especiales.

Azevedo no nos cuenta la historia de una familia perfecta, sino más bien la de una familia normal y corriente, con sus buenos momentos y sus conflictos, que ejemplifica a la perfección los vínculos y las desavenencias que puede haber en cualquier familia. La familia de Antonio es una familia con la que cualquiera de nosotros podemos sentirnos identificados. Además, a medida que avanzan las generaciones vemos cómo la manera de pensar de cada una de ellas va cambiando y evolucionando según la época. Lo que no cambia es el momento en el que los hijos una vez crecidos deciden abandonar el hogar para formar su propia familia. Poco a poco las familias tienden a ir disipándose y muchas veces cuesta mantener el contacto y la relación entre todos sus miembros. Este es uno de los temas que nos plantea la novela.

RECETA PARA UN HOGAR FELIZ


5 tazas de amor 
2 cucharadas de alegría y buen humor 
un puño de paciencia 
3 cucharaditas de complicidad + una pizca de ternura 
mezclar suavemente con 3/4 taza de respeto
añadir 1/2 cucharadita de confianza 
y amasar con un pellizco de dedicación 
hornear y decorar con un montón de besos y abrazos

Son muchos ingredientes. Reunir todos es un problema...
No es para cualquiera.
Los trucos, los secretos, el imprevisible.
A veces, da ganas de desistir ...
La familia es un plato que emociona.
Y la gente llora de alegría, de rabia o de tristeza.
Lo peor es que todavía hay gente que cree en la receta de la familia perfecta.
Tonterías!
¡Todo ilusión!
La familia es afinidad, es a la moda de la casa.
Y cada casa le gusta preparar a la familia a su manera.
Hay familias dulces.
Otras, medio amarga.
Otras apimientadísimas.
Hay también las que no tienen gusto de nada, sería así un tipo de Familia Dieta, que soporta sólo para mantener la línea.

En cualquier caso, la familia es plato que debe ser servido siempre caliente, cálido.
Una familia fría es insoportable, imposible de tragar.
En fin, receta de familia no se copia, se inventa.
La gente va aprendiendo poco a poco, improvisando y transmitiendo lo que sabe en el día a día.
Mucho se pierde en el recuerdo.
Disfrute al máximo.

La familia es un plato que, 
cuando se acaba, nunca más se repite

Así que... Perdónense, acéptense, toleren y vivan como si hoy fuera el último día que van a estar junto a su familia. 

Primera advertencia: los condimentos exóticos alteran el sabor del parentesco. Pero, mezcladas con delicadeza, esas especias -que casi siempre vienen de África y de Oriente y nos parecen raras al paladar- hacen la familia mucho más colorida, interesante y sabrosa.

Cuidado también con los pesos y las medidas. Una pizca de más de esto o de aquello y, ya está, es un verdadero desastre. La familia es un plato extremadamente delicado.

Todo tiene que estar muy bien pesado, muy bien medido. Otra cosa: es preciso tener buena mano, ser profesional. Sobre todo en el momento en que se decide meter la cuchara. Saber meter la cuchara es un verdadero arte. Una gran amiga mía echó a perder la receta de toda la familia simplemente porque metió la cuchara en el momento equivocado.

Lo peor es que aún hay gente que cree en la receta de la familia perfecta. Tonterías. Quimeras. No hay «Familia a la Oswaldo Aranha*», «Familia a la Rossini», «Familia a la Belle Meuniere» ni «Familia en Salsa Negra» -en la que la sangre es fundamental para preparar el manjar-. La familia es afinidad, es «receta de la casa». Y a cada casa le gusta preparar la familia a su manera.

Hay familias dulces. Otras, medio amargas. Otras, con muchísima pimienta. Las hay también que no saben a nada -serían del tipo «Familia Light», que se soportan sólo para mantener la línea-. Sea como fuere, la familia es un plato que se debe servir siempre caliente, muy caliente. Una familia fría es insoportable, imposible de comer.

Hay familias, por ejemplo, que requieren mucho tiempo para prepararlas. Con recetas llenas de consejos para hacer así o asá -¡una lata!-. Otras, por el contrario, se hacen de repente, de un momento a otro, por atracción física incontrolable -casi siempre de noche-. Te despiertas por la mañana. feliz de la vida. y cuando te das cuenta. ya está la familia hecha. Por eso es bueno saber el momento justo de bajar el fuego. He visto familias enteras abortadas por culpa del fuego alto.

En fin, la receta de la familia no se copia, se inventa. Uno va aprendiendo poco a poco, improvisando y transmitiendo lo que sabe en el día a día. Se coge una idea de aquí, de alguien que sabe y lo cuenta, y otra de allí, en un trozo de papel. Muchas cosas se pierden en el recuerdo. Principalmente, en la cabeza de un viejo ya medio chocho como yo. Lo que este veterano cocinero puede decir es que, por poca gracia que tenga, por malo que sea el sabor, la familia es un plato que tienes que probar y comer. Si puedes saborearlo, saboréalo. Olvida las etiquetas. Moja el pan en esa salsa que queda en la olla, en la cacerola, en la tartera o en la cazuela. Aprovecha al máximo. La familia es un plato que, cuando se acaba, nunca más se repite.