EL Rincón de Yanka: SER SINCERO NO ES DECIR TODO QUE SE PIENSA, SINO PENSAR TODO LO QUE SE DICE

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CALENDARIO DE ADVIENTO 2017

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sábado, 4 de enero de 2014

SER SINCERO NO ES DECIR TODO QUE SE PIENSA, SINO PENSAR TODO LO QUE SE DICE


Ser sincero no es decir todo lo que se piensa, 
sino no decir nunca lo contrario de lo que se piensa. 
André Maurois


"En asuntos de vital importancia, el estilo, 
y no la sinceridad, es lo verdaderamente vital". 
Oscar Wilde

"Mejor que con palabras, 
la sinceridad se muestra con acciones". 
William Shakespeare

"Bajo la excusa de esos estilos de falsa sinceridad 
se esconden a menudo arrogancia, 
grosería o ganas de provocar 
y zaherir a los demás". 
Yanka

"Ser Sincero es saber el como 
y donde decir la Verdad, 
pero ser Grosero es decirla 
en el momento indebido".
Yanka


La sinceridad es la virtud de la franqueza, es el amor y el respeto por lo veraz. La persona sincera actúa siempre de buena fe y mantiene una coherencia entre sus palabras y sus actos. Es contrario a la mentira, a la duplicidad y a la hipocresía. Hay ocasiones en las que no nos gusta lo que oímos del amigo sincero, pero si tienes la suerte de contar con una amistad así, cuídala, es una joya. Aunque a veces se equivoque, nos haga daño y parezca injusto, porque, obviamente, la sinceridad excluye la mentira no el error. "Amicus Plato sed magius amica veritas", "Amigo de Platón pero más amiga la verdad".

Decir la verdad no significa que haya que decirlo todo. Hay que decir lo que se piensa pensando lo que se dice. La sinceridad no es salvajismo cruel que espeta la verdad, ni exhibicionismo impúdico, ni imprudencia. Todos tenemos derecho a callar, conviene no olvidar que uno es esclavo de sus palabras y dueño de sus silencios. Hay ocasiones en las que se debe callar la verdad, así es cuando ésta lo único que puede acarrear es dolor y sufrimiento injusto o inútil a otra persona. Incluso pueden darse situaciones en las que uno no sólo tenga que callar y ocultar la verdad, sino mentir. A veces la mentira es el mal menor que hay que elegir. La sinceridad, la fidelidad a lo verdadero no es un absoluto. Ninguna virtud es absoluta, sólo el amor. Por eso, ser fiel a lo verdadero no puede disculparnos de ser infiel a la compasión y al amor.

Sé que me ganaré algunas críticas de los kantianos, pero hablando de sinceridad cómo no ser sincero: "Creo en las mentiras piadosas y decir la verdad no es un absoluto". A veces es más moral mentir que decir la verdad. Pero hay culposos que prefieren la tranquilidad de su conciencia antes que evitar el sufrimiento del prójimo. Hay personas tan amantes de la verdad que tienen seco el corazón, son fanáticos de la verdad y no la supeditan ni a la compasión ni a la caridad. He tenido la ocasión de atender a algunas personas, que me pedían la verdad a la que tenían derecho y se la di como era mi obligación; pero también he atendido a otros que no querían saberla y que con los ojos me pedían que callara o mintiera y así lo hice por compasión.

NO BASTA HABLAR el mismo idioma
 PARA ENTENDERSE


En la comunicación se distingue entre el contenido (lo que se dice) y la forma (la manera en la que se dice). Además, cada acto de comunicación contiene una intención, transmitida de un emisor (quien dice) hacia un receptor (quien recibe lo que se dice). Hay diferencia entre la lengua y el habla.
También considérese que hay que respetar la forma de pensar, hablar y de ser de cada zona. Por ejemplo, la persona castellana, tiene un lenguaje directo, llano. En cambio la persona gallega es más indirecta, discreta. Lo mismo pasa en los Andes con el interior o con la costa. 
"Hablando se entiende la gente", dice el refrán. Pero, está incompleto. Además de hablar, hay que conocer el lenguaje de determinada región para entenderse...
Hay que comprender esto para poderse comunicar mejor y evitar roces y malos entendidos.
Podemos hablar el mismo idioma, pero con distinto lenguaje. 





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