EL Rincón de Yanka: DIOS MENDIGO (LA CANCIÓN DEL MENDIGO)

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domingo, 1 de septiembre de 2013

DIOS MENDIGO (LA CANCIÓN DEL MENDIGO)



Dios mendigo

Este Dios verdadero
absoluta sustancia única
(todo lo demás es robusto devenir)
es muy divertido
es un apasionado por la vida
y por las sonrisas sencillas

Aclaremos que es serio también
pues la vida es dolorosa
por etimológica definición.
En una de esas lúdicas tropelías
nuestro Señor del cielo y de la tierra

se ha vestido de mendigo
eligiéndolo como su traje predilecto
Y para colmo de ironía
siempre lleva con él
un texto de Mark Twain
como su Biblia sacrosanta

¡El príncipe y el mendigo!
¡Este es el texto sagrado!
Suele gritar por las calles
levantando el viejo texto
con su mano temblorosa

¡Arrepiéntanse príncipes y princesas
de vuestra vida de mendigos!
Grita a boca de jarro
y la gente lo mira y sonríe
pues la esquizofrenia puede ser graciosa
cuando no la tiene uno mismo
o un familiar que se ama

El Dios mendigo
deambula sermoneando por las plazas
y suele descansar de sus prédicas
dándole su pan a las palomas
en profundo y litúrgico silencio.

(Luis Cruz Villalobos, Chile, 
de su poemario “Dios mendigo”)

LA CANCIÓN DEL MENDIGO
de Delmira Agustini
en Los Astros del Abismo


. . . . Fué una canción muy triste, una canción de antaño
Despertada de pronto... Fué como si el acento
Vagante olvidado de una voz muy amiga
A través de los años viniera a sorprendernos.
Una vieja aria triste trayendo entre sus pátinas,
. . . . . . . . . . . . .De los días muy lejos,
Un antiguo perfume misterioso y querido,
Cada nota una vieja visión, un viejo ensueño.
.
. . . .- ¡ Oh, la grave aria triste roída por los años
Evocóme un paseo lento en un parque viejo
Buscando entre la hireba los senderos de antaño
Y en el dormido estanque la visión de otros tiempos !-
La voz que la decía era el molde más digno
. . . . . . . . . . . . .A su sabor añejo...
Yo lloré, lloré mucho... la mañana era opaca...
La canción era triste... el mendigo muy viejo...

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

. . . .Súbito vi del ahada madrina el tul celeste,
Las alas de diamantes, el peto de cristal;
Brillantes de rocío traía en la azul veste,
El carro de turquesas, la cabellera astral;
Y abrojos y perfumes que un largo viaje agreste
Prendiera bajo el oro de un cielo matinal,
Dijo: en tu cuna pongo esta flor, ella preste
Su miel y su fragancia a tu fiesta auroral.

. . . .La he buscado a través de los campos salvajes
Mil años! Hoy corona la angustia de mis viajes:
Tómala, tuya es. - Gracias!, gracias madrina !-
- Alma de extraña planta que rara vez florece.
La flor que aquí te ofrezco jamás, jamás fenece !...

. . . .Y es reina del perfume, del pétalo y la espina !



JULIO JARAMILLO EL MENDIGO