EL Rincón de Yanka: LA DESCULTURIZACIÓN Y DESHUMANIZACIÓN DE LA MERCANTILISTA TELEVISIÓN

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#GALICIANOARDELAQUEMAN

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miércoles, 1 de julio de 2009

LA DESCULTURIZACIÓN Y DESHUMANIZACIÓN DE LA MERCANTILISTA TELEVISIÓN





"La televisión destruye sistemáticamente la diferencia entre lo normal y lo anormal, porque en sus parámetros lo normal carece en sí de interés suficiente y siempre habrá entonces que enfrentarlo a una alternativa.
Su criterio no es la difusión de los valores y los principios sino el provocar el mayor impacto". Robert Spaemann

"El pueblo que valora sus privilegios por encima de sus principios, pronto pierde unos y otros." Dwigth D. Eisenhower







"Defensor del Menor dice que las series de televisión para menores
"desautorizan la figura paterna" y trivializan las drogas".



Un estudio analiza la influencia de la televisión en la construcción de la identidad de los adolescentes.

El Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, Arturo Canalda, ha presentado el estudio Qué menores ven nuestros menores en televisión, un estudio que identifica cuáles son las imágenes que la programación televisiva ofrece de los niños y adolescentes y determina qué valores, positivos o negativos, se desprenden de dichas imágenes.

El estudio, elaborado por la Asociación de Usuarios de la Comunicación para el Defensor del Menor, señala, entre otras cosas, que las series de televisión dirigidas a menores y adolescentes
"desautorizan la figura paterna" y "trivializan asuntos como el consumo de drogas y las relaciones sexuales".

Para llevar a cabo esta investigación se han analizado 87 programas durante ocho meses. El criterio de selección ha sido que los espacios estuvieran protagonizados por menores y que tuvieran a los menores como público objetivo:

"Se trivializa el tratamiento de aspectos como las relaciones sexuales de los adolescentes, incluso con adultos, o el consumo de drogas, especialmente el alcohol, que se convierten en un rasgo imprescindible y rutinario de las relaciones entre iguales, sin que suelan aparecer referencias a las consecuencias que pueden provocar estas prácticas".

Según Arturo Canalda, esto sucede en series como Física y Química o HKM:

"Son series que se desarrollan básicamente en un entorno escolar pero los argumentos tienen poco que ver con lo académico. Tanto en la programación infantil como en la juvenil aparece un cuestionamiento de la figura paterna y de los adultos en general, especialmente de las figuras masculinas.

Muchos padres son presentados como inmaduros, egoístas e ignorantes en series como Los Simpson, HKM o Padre de familia."

En cuanto a la imagen de los adolescentes, aparece un perfil "bastante convencional en cuanto a roles de género y claves románticas de las relaciones, lo que contrasta con una estética y lenguaje transgresores, en sintonía con lo actual".

Arturo Canalda destaca la contradicción entre la visión políticamente correcta, moderna y solidaria en el planteamiento de determinados temas, como la homosexualidad, la discriminación, el pacifismo, el medioambiente o la igualdad de sexos, que contrasta con una defensa a ultranza del individualismo en los comportamientos cotidianos de esos mismos adolescentes:

"A ello contribuye el hecho de que la imagen que se ofrece de los adolescentes se caracteriza por el narcisismo y la omnipotencia por lo que no hay límites a la hora de transgredir las normas".

La imagen que los menores reciben de sí mismos a través de la televisión "está claramente condicionada por los intereses del mercado audiovisual y no se inscribe generalmente en modelos pedagógicos relacionados con la edad que tenga el menor":

"Prueba de ello es que los canales temáticos supuestamente infantiles se dirigen, sin embargo, a un público mucho más heterogéneo".

Para el Defensor del Menor las normas y límites de los padres que aparecen en los espacios de televisión dirigidos a ellos "son presentados como reglas más o menos arbitrarias que pueden y deben transgredirse":

"Se presenta al adulto como un adolescente añoso. Las relaciones entre éste y el menor son horizontales, simbióticas, incluso, en ocasiones, en el plano sexual. El paso a la edad adulta no es percibido por los adolescentes como un proceso de maduración, sino simplemente de paso del tiempo".

Del estudio estudio Qué menores ven nuestros menores en televisión se desprende que la programación dirigida al público más infantil presenta "una visión excesivamente autónoma de la infancia":

"Los menores se relacionan básicamente entre ellos, como si vivieran en un mundo autosuficiente y eternamente infantil en el que el adulto solo aparece de modo secundario y, en algunos casos, amenazante de ese mundo idílico".

Canalda citó a este respecto los ejemplos de Little Einsteins, Pocoyo o Juan y Tolola:

"El estudio pone de relieve la conveniencia de mostrar la interacción positiva entre niños pequeños y adultos, aunque se muestren desavenencias paterno-filiales, como en La Familia Patata, Miss Spider, Cuéntame, Yo soy Bea o Águila Roja. En esos casos hay conflicto, pero no ruptura, ni cuestionamiento del concepto familiar".

Por otro lado, la figura del menor es utilizada a menudo como mero instrumento:

"Se utiliza como excusa para ofrecer puntos de vista adultos, de crítica social o costumbrista, con temas y situaciones claramente perjudiciales para su desarrollo y sin tener en cuenta las consecuencias que pueden tener en su formación, como en Los Simpson y, muy especialmente, Padre de Familia o American Dad."

El miedo y la violencia también han sido analizados en el informe que hoy ha presentado el Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid:

"El miedo asociado a protagonistas infantiles y juveniles ha perdido relevancia en los últimos tiempos, aunque vuelve a través de series como El Internado o Hay alguien ahí. La violencia es muy intensa y explícita en las series japonesas (Bola de Dragón, Naruto, Goku o Sargento Keroro). El tratamiento de esa violencia la banaliza y, además, se aborda desde el punto de vista del agresor, que se identifica con el menor, y no se desarrolla ninguna empatía hacia la víctima".

Entre las conclusiones del estudio, que se enviarán al las cadenas y productoras de televisión, Canalda señaló:

"La influencia que la televisión tiene en la construcción de su identidad es innegable por lo que los estereotipos de infancia y adolescencia que proyectan los medios resultan decisivos. Diversos estudios sobre efectos de los medios de comunicación en la infancia confirman su papel preponderante en la adquisición de conocimientos, valores, actitudes y pautas de comportamiento.

La influencia varía en función de cómo sea el menor y de la edad que tenga, la permeabilidad a la televisión aumenta con la edad, alcanzando su mayor cota entre los 8 y los 14 años, momento en el que se combinan una cada vez mayor capacidad de comprensión con una escasa experiencia.

En los adolescentes, lo que prima es la construcción de la personalidad en base a estilos de vida con los que se identifican o en los que se proyectan. La televisión, de nuevo, juega un papel fundamental en esa construcción de identidad".