EL Rincón de Yanka

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domingo, 29 de mayo de 2016

YO NO SOY YO DE JUAN RAMÓN JIMÉNEZ




Yo no soy yo

Soy este
que va a mi lado sin yo verlo,
que, a veces, voy a ver,
y que, a veces olvido.
El que calla, sereno, cuando hablo,
el que perdona, dulce, cuando odio,
el que pasea por donde no estoy,
el que quedará en pie cuando yo muera.

Eternidades (1918)


El viaje definitivo


…Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros
cantando;
y se quedará mi huerto, con su verde árbol,
y con su pozo blanco.

Todas la tardes, el cielo será azul y plácido;
y tocarán, como esta tarde están tocando, 
las campanas del campanario.

Se morirán aquellos que me amaron;
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado.
mi espíritu errará, nostálgico…

Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido…
Y se quedarán los pájaros cantando. 

«Corazón en el viento», 
en Poemas agrestes (1910-1911)


SOLEDAD

En ti estás todo, mar, y sin embargo, 
¡qué sin ti estás, qué solo, 
qué lejos, siempre, de ti mismo! 
Abierto en mil heridas, cada instante, 
cual mi frente, 
tus olas van, como mis pensamientos, 
y vienen, van y vienen, 
besándose, apartándose, 
con un eterno conocerse, 
mar, y desconocerse. 
Eres tú, y no lo sabes, 
tu corazón te late y no lo sientes... 
¡Qué plenitud de soledad, mar solo!. 


"Diario de un poeta recién casado" 


III 

MIENTRAS la última luz de la esperanza 
alumbre débilmente mi camino, 
yo iré, sonriendo y fiel, a mi destino, 
contento, como un niño, de la andanza. 
¡Ay, que vivir de bienaventuranza 
la de un amor guardado, este divino 
fuego que un día se regala, fino, 
en una primavera sin mudanza!

 "SONETOS ESPIRITUALES"


Juan Ramón Jiménez
"El Hombre es libre, 
tiene que ser libre.
Su primera virtud, 
su gran hermosura, 
su gran amor es LA LIBERTAD". 
Juan Ramón Jiménez




sábado, 28 de mayo de 2016

¿QUÉ EFECTOS PRODUCE EL SILENCIO SOBRE TU CEREBRO?





¿QUÉ EFECTOS PRODUCE EL SILENCIO 
SOBRE TU CEREBRO? 


LA NEUROCIENCIA DEL SILENCIO 
EN LA ERA DEL RUIDO



"Música, cuando mueren las voces suaves, 

vibra en la memoria". 

Percy Bysshe Shelley

Cada vez más personas viven CON PRISAS en ciudades, cerca de ruidosos aparatos, de tráfico incesante y de innumerables estímulos físicos y psíquicos. No es sorpresa, entonces, que el silencio se haya convertido en un bien en peligro de extinción o que aquellos lugares en los que el frenesí de la vida moderna no ha acabado con la amplitud de su espacio y con el sosiego natural de su geografía sean ahora exclusivos refugios, donde aún se puede experimentar (y pagar buen dinero por) la prístina cualidad del silencio. 
"La gran tragedia de este mundo, 
es que no cultiva la memoria - y el silencio-, 
y por tanto olvida a los maestros".  
Martín Heidegger 

“Todas las cosas ya fueron dichas, 
pero como nadie escucha -en silencio- 
es preciso comenzar de nuevo". 
André Gide

Como vimos anteriormente, el silencio tiene ya un mercado y es considerado un producto de lujo y algunas personas viajan por el mundo cazando zonas del silencio como si se tratara de las más raras aves ("el silencio es oro", dice la famosa frase). Ahora encontramos, por otro lado, que Finlandia, un país antes conocido por ser un poco aburrido, donde no pasan muchas cosas, está ahora aprovechándose de su poca densidad sonora como una especie de branding: "Hecho a mano en silencio finlandés", se dice. La revista Nautilus, que es una especie de Finlandia digital, fina y silenciosa, destacada por ser un páramo reflexivo en el ruidazal maníaco del tráfico de sitios web, hace un recuento del momentum del silencio en la ciencia y en la economía del mundo. 



En el artículo mencionado, escrito por Daniel A. Gross, notamos que existe toda una tradición que vincula al silencio con el malestar y la enfermedad, desde la misma palabra que se utiliza en inglés para ruido: "noise", que parece provenir de una raíz latina que podría ser "náusea" o "noxia" (palabra de donde viene 'nocivo'), ambas ligadas al dolor y al disgusto que produce el ruido. Y ahora científicos parecen confirmar la antigua noción de que el ruido lastima, dilacera, perturba y enferma: desgarrando el pulcro velo del silencio, que mantiene un aura, una atmósfera virginal, propia para cultivar el espíritu. El ruido ha llegado a ser sinónimo del estrés. 


Daniel A. Gross nos cuenta que desde mitades del siglo pasado, científicos notaron que vivir cerca de una zona de alto ruido, como un aeropuerto o una carretera, se correlaciona con efectos nocivos como una alta presión arterial. Esto más tarde se ha vinculado con insomnio, enfermedades del corazón y tinnitus. De aquí que surja la idea tan difundida e innegablemente real en nuestra época de la contaminación sonora. 

Cuando uno busca un nuevo departamento esto es uno de los factores que se toman en cuenta, subiendo el valor de una propiedad; e incluso muchas personas dejan las ciudades en busca de ese silencio perdido o huyendo, por salud, de las ajetreadas urbes que no sólo son como arterias y pulmones congestionados, también son como infecciones en el oído y migrañas colectivas producidas por el incesante tránsito sonoro. Resulta útil, siguiendo a Gross, entender cómo el ruido afecta nuestro cerebro: Las ondas de sonido vibran en los huesos del oído, que transmiten el movimiento a la cóclea de forma de caracol. La cóclea convierte las vibraciones físicas en señales eléctricas que la oreja recibe. El cuerpo reacciona inmediatamente a estas señales, incluso en medio del sueño profundo. Investigación neurofisiológica sugiere que los ruidos primero activan la amígdala, cúmulos de neuronas ubicados en los lóbulos temporales del cerebro asociados con la formación de memoria y emociones. Esta activación detona una inmediata liberación de hormonas de estrés como el cortisol. 

Las personas que viven consistentemente expuestas a ambientes ruidosos experimentan niveles de estrés crónicamente elevados. El estudio seminal en la la literatura en este sentido fue realizado en 2005 por Luciano Bernardi, médico y músico, una combinación poco común pero ciertamente fascinante que nos remite quizás hasta Marsilio Ficino e incluso Pitágoras, quienes utilizaban la música como medicina. Bernardi no estaba estudiando per se los efectos del silencio sino de la música, pero de aquí, de los intervalos y de los interespacios de la música, la neurofisiología del silencio se empezó a revelar. Bernardi y sus colegas notaron que espacios de silencio intercalados al azar tenían un efecto considerable en el ritmo cardíaco, la respiración y los registros cerebrovasculares de los sujetos del estudio, expuestos al sonido. Descubrieron que pausas de 2 minutos eran mucho más relajantes que "música relajante" o que el silencio continuo. 
Una relajación que se correlaciona con menores riesgos de problemas cardiovasculares. 



El estudio sugiere que el silencio es agudizado por los contrastes. "Tal vez el estímulo es algo que concentra la atención de la mente en una dirección, de tal forma que cuando no hay nada que siga estimulando, entonces tienes una relajación más profunda", dice Bernardi. Al parecer el silencio sólo existe en relación al sonido, como la oscuridad con la luz o quizás también como el vacío que en realidad es una plétora de energía creativa en potencia. Tal vez el "silencio" esté compuesto de una graduación casi infinita de sonidos inaudibles cada vez más sutiles, como los infrasonidos que pueden emitir algunos cetáceos o como los sonidos siderales que míticamente escuchaban los filósofos pitagóricos --aunque hoy sabemos que en el espacio, sin atmósferas, no se producen sonidos, quizás haya algo más allá de lo que nuestros aparatos pueden captar de la misma forma que existe "energía oscura" u otros fenómenos misterioso para la física. Tal vez necesitemos también un tercer oído para detectar la paleta mística del sonido. 



Todo esto para hacer una apología y una oda al silencio como un continente aún inexplorado, inagotable, que siempre invita a un reino más profundo y espiritualmente liviano. Las conclusiones de Bernardi, que "una pausa en la música induce una relajación mayor a la precedente exposición a la música", lo cual indica que tal vez el placer de la música viene de "una alteración controlada entre la estimulación y la relajación", nos recuerdan la famosa frase de Mozart de que "la música no está en las notas sino en el silencio entre ellas" o de nuevo a Pitágoras, una figura inescapable cuando en estos lares: "hay música en el espaciado de las esferas, hay geometría en el zumbido de las cuerdas" (Pitagóras, quien, debemos recordar, fue uno de los primeros grandes entusiastas del silencio, haciendo obligatorio 5 años de silencio total antes de recibir su doctrina)... 

El intervalo, la ausencia y la memoria del sonido, como su ligera estela etérea, es lo que hace que la percepción se expanda y se contraiga y tome vuelo como la inhalación y la expiración y su oscilación entre un estado de plenitud y vacío. Otro estudio, citado por Gross, de la Universidad de Duke, mostró que ratones expuestos, en alto contraste con sus hábitos, a 2 horas de silencio empezaron a desarrollar nuevas neuronas, lo que se conoce como neurogénesis. Los investigadores teorizan que esto podría ser debido a que el cerebro entra en un estado de alerta de alta sensibilidad cuando se produce el silencio, ya que no estamos acostumbrados a él. 


De alguna manera el silencio se convierte en un medio ambiente enriquecido, paradójicamente estimulante para el crecimiento neural. Ten en cuenta que ese silencio profundo que experimentas meditando, cuando las células de tu cerebro cobran una cristalina amplitud, podría ser el sonido del nacimiento de nuevas neuronas y constelaciones sinápticas. Todo esto, también, para invitar a una revaloración activa del silencio, el cual, entre más ruido, más precioso y vital debemos de considerar. Pensar en él como la más delicada vasija de porcelana, porque cualquier silencio es roto por el menor sonido discordante. Y cualquier conciencia que logra mantener la llama del silencio alimenta a las demás, con una frecuencia armónica, como las calmas ondas de un tranquilo lago en una montaña en primavera. 

El silencio es el bastión estructural de la armonía del ser, flotando en el espacio como una flor de loto o como el árbol cabalista cuyas raíces son los astros. En ese sentido, se puede concebir una especie de profesión o pasatiempo de guardianes y hacedores del silencio --un nuevo silencio como nutrimento; quizás como aquellas personas que en las ceremonias mantienen el espacio creando un perímetro invisible y atendiendo a las posibles irrupciones de fuerzas externas. 
Guardar tu propio silencio como un acto de caridad para no generar ruidos innecesarios y contaminar el ambiente, porque tal vez alguien, en el diamante del silencio, pueda estar por escuchar la música de las esferas y encontrar la paz que da el entendimiento.




"Las nubes se amontonan sobre las nubes, y oscurece. ¡Ay, amor! ¿por qué me dejas esperarte, solo en tu puerta? En el afán del mediodía, la multitud me acompaña; pero en esta oscuridad solitaria, no tengo más que tu esperanza. Si no me enseñas tu cara, si me dejas del todo en este abandono, ¿cómo voy a pasar estas largas horas lluviosas? Miro la lejana oscuridad del cielo, y mi corazón vaga gimiendo con el viento sin descanso. Si no hablas, llenaré mi corazón de tu silencio, y lo tendré conmigo. Y esperaré, quieto, como la noche en su desvelo estrellado, hundida pacientemente mi cabeza. Vendrá sin duda la mañana. Se desvanecerá la sombra, y tu voz se derramará por todo el cielo, en arroyos de oro. Y tus palabras volarán, cantando, de cada uno de mis nidos de pájaros, y tus melodías estallarán en flores, por todas mis profusas enramadas". Rabindranath Tagore

"Cuando conozcas el poder de las palabras, 
descubrirás la bendición del silencio". 
Leandro Taub


VER+:

El Elogio de la Lentitud 

(DECÁLOGO DE CARL HONORÉ)




viernes, 27 de mayo de 2016

EL ESPAÑOL TIENE UN ESTEREOTIPO NEGATIVO DEL LATINOAMERICANO

 “El español tiene un estereotipo 
negativo del latinoamericano”

"El español que no ha estado en América, 
no sabe qué es España."
Federico García Lorca
“El que no sale nunca de su tierra 
está lleno de prejuicios 
(y de paletismos)". 
Carlo Goldoni

El historiador Pablo Pérez Herrero, 
autor de un libro sobre las relaciones México-España, 
habla sobre los dos países

La relación entre México y España ha sido, históricamente, tan complicada como un poliedro. Tras más de cinco siglos desde la Conquista, con periodos de separación y otros de acercamiento, los dos países han cambiado el concepto que tienen del otro pero conservan en el fondo una instantánea de la primera impresión que tuvieron al conocerse. Esos imaginarios mutuos aparecen ya difuminados pero persistentes, por lo que un grupo de historiadores celebró los avances de esta relación pero llamó a terminar con ellos de una vez.

"El reto de hoy es despejar los muchos prejuicios y estereotipos, esas fotos fijas de las que habla el libro y que siguen pesando y distorsionando con inciertos falaces e injustos las relaciones de ida y vuelta en diferentes planos.Todo para ponderar lo que nos une y no lo que nos separa".
"Son dos países que se deben mutuamente, uno no puede entender España si no es desde México, y de algún modo también hay algo de México que no se puede entender sin España".

Pedro Pérez Herrero nació hace 61 años en Madrid pero tiene “corazón mexicano”. Estudió Antropología e Historia de América en la Universidad Complutense de Madrid y dejó la España “gris” de finales del franquismo para cursar el doctorado en El Colegio de México. Eran cinco estudiantes con 25 profesores, y una capital “con un clima intelectual envidiables”. “Quedé enamorado de México”, dice Pérez Herrero, hoy director del Instituto Universitario de Investigación de Estudios Latinoamericanos, en Alcalá de Henares (Madrid) y autor junto a Agustín Sánchez Andrés del libro "Historia de las relaciones entre España y México, 1821-2014", que se ha presentado en México y en la Casa América de Madrid.

Pregunta. ¿Cómo han sido esas relaciones?

Respuesta. Es una historia compleja, de luces y sombras. La España imperial no reconoce la independencia de México en 1821, y lo triste es que en vez de plantearse una comunidad iberoamericana de naciones hay alejamiento y fragmentación. El proyecto original de los diputados americanos que vienen a las Cortes de Cádiz es ese. No quieren a Napoleón, rechazan la figura del monarca español y quieren una autonomía. España rechaza esa idea y surge el conflicto de la metrópoli contra las colonias. Es una historia parecida a la actual con Cataluña. Se les ha dicho que solo les queda la independencia si no quiere integrarse como se les dice que deben hacerlo.

P. ¿Desde España hoy se presta poca atención a México?

R. Evidentemente no se le hace mucho caso a México. En España no se tiene la idea de que una buena política exterior sería un mayor acercamiento a aquellos territorios. España sola es débil, no es competitiva económicamente, políticamente no se nos respeta porque no tenemos peso internacional, pero si nos presentáramos como la comunidad iberoamericana sería otra cosa. Las relaciones de España han sido uno a uno, con México, Argentina, Chile… el pastel se ha fragmentado y no se ha construido nada. El anterior Rey pretendió hacer la Comunidad iberoamericana de naciones, y se inventa las Cumbres iberoamericanas, pero está el Rey como la cabeza visible, y para unos países que hicieron la independencia hace 200 años, ver otra vez al Rey como líder… La frase a Chávez de “¿Por qué no te callas?” no sentó bien.

“Hay un desprecio en España hacia el latinoamericano, pero al mismo tiempo un carácter paternalista”

P. ¿Por qué las sociedades están tan alejadas?

R. Los mexicanos viajan a España y los españoles a México, pero no mucho. México tiene un problema de inseguridad. Eso hace daño.

P. ¿La política exterior la llevan sobre todo las empresas?

R. Sí, los empresarios han hecho su trabajo, hacer dinero. La sociedad no se ha beneficiado mucho de esas inversiones. Ahí la política no ha hecho su trabajo. En la Guerra Civil española expulsan a un montón de ciudadanos. En México les acogen y ese núcleo de la colonia española se inserta en México, empieza a crecer. Tras la transición española vuelven los empresarios españoles, pero no se relacionan con esa colonia, no aprovechan las redes que habían tejido. Tienen ideologías diferentes y no hay conexión.

P. ¿El español cómo ve hoy al latinoamericano?

R. La sociedad española tiene una concepción estereotipada de América Latina de gente bajita, morenita, desigual, atrasados, subdesarrollados, sudacas. Es una concepción negativa. Son los panchitos. Hay un desprecio pero al mismo tiempo hay un cierto carácter paternalista, colonialista. Son los hijos perdidos, los indios. Es diferente el panchito al mundo islámico. Prefieres contratar para que cuide a tu padre a una mujer dominicana o ecuatoriana. Pero si vas al médico y te atiende un chileno, no confías. Eso me duele muchísimo.

P. ¿Y cómo ve al mexicano?

R. Es una concepción diferente. El mexicano emigra a Estados Unidos por empleo. Entre la primera y la tercera generación hay unos 25 millones de mexicanos allí. Es el migrante latino por antonomasia. Cruza la frontera y es explotado y ninguneado. Los mexicanos que llegan a España no son esos. Son los hijos de familias bien que vienen con dinero y que en Semana Santa se van a Egipto. Y empresarios. No es el trabajador que viene a cuidar las casas y a cocinar.

“Las clases altas mexicanas siguen siendo más cercanas a España que las clases populares”

P. ¿Y al revés? ¿Qué piensa el mexicano del español?

R. Hay una concepción superficial que le han vendido en la escuela, y es que el español por definición es malo. Luego hay un cariño grande por la población española. Después del franquismo hay un reencuentro con España. El mexicano ve la transición como algo atractivo.

P. Durante mucho tiempo hubo una hispanofobia al considerar al español como el capataz, el conquistador. ¿Perdura hoy?

R. Pero no es una hispanofobia homogénea en todo México. Las clases altas se siguen sintiendo más cercanas a España que las clases populares. Son imágenes construidas porque la definición de la identidad del mexicano se hace por exclusión: somos mexicanos porque no somos españoles. Pero es una imagen creada. Cuando un mexicano ve a un español por la calle no lo quiere matar.

P. ¿El gobierno socialista español cultivó más las relaciones con México que el Partido Popular?

R. Sin duda. El Partido Popular no ha reconocido todavía que hubo una Guerra Civil y que los republicanos fueron expulsados por el dictador. Cuando van los gobiernos del Partido Popular se encuentran con herederos de los republicanos. Hay muertos al otro lado del Atlántico que el Partido Popular no ha querido reconocer. Cuando Aznar va a México después de las Azores para convencer al presidente Vicente Fox de que tenía que apoyar a Bush en la guerra, Fox le responde que no tiene que decirle qué hacer con el vecino y que su política es antibélica. Cuando va Felipe González o Zapatero, se les abren las puertas.

P. Donald Trump llama violadores y narcotraficantes a los mexicanos…

R. Donald trump no es solo Trump. Hemos estado a punto de ver una ultraderecha en Austria, pasa en Francia, Inglaterra... de momento no emerge en España. La prensa incide en que México es violento y hay muchos narcotraficantes, pero yo me muevo allí por todas partes sin problemas. Mientras, en México la imagen hoy de España es muy negativa, por la corrupción. Veían la transición como algo apetecible y se les ha venido abajo. Se enamoraron de un proceso corrompido.

P. ¿España pierde la oportunidad de ser el puente entre América y Europa?

R. España y México tendrían que liderar un proyecto de redignificación del ser humano, luchar por la equidad. Son dos países situados estratégicamente. Lo que resulta inconcebible es que España no sea el enlace entre Europa, América y el mundo islámico. Nosotros somos resultado de una historia de interconexiones con el mundo árabe, América y Europa, y no jugamos esa baza.

HISTORIA DE LAS RELACIONES ENTRE ESPAÑA Y MÉXICO 1821-2014