EL Rincón de Yanka: PREHISTORIA

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domingo, 9 de marzo de 2025

LIBRO "HISTORIOGRAMA: HISTORIA DEL PENSAMIENTO EN OCCIDENTE": UN VIAJE A TRAVÉS DE LAS ERAS por HERNÁN J. PEREDA

 Historiograma

HISTORIA DEL PENSAMIENTO
EN OCCIDENTE

Un viaje a través de las Eras

Este libro es un “instrumento didáctico” que ilumina la historia del pensamiento con un sentido de pertenencia a la Iglesia. Interrelaciona el esfuerzo humano por alcanzar la alta cultura, a pesar de las adversidades históricas como las grandes guerras.
En un momento en que la sociedad parece sumida en una cultura de apatía, esta obra es un faro que rescata el color y la vitalidad del pensamiento a lo largo de la historia, proyectando esperanza hacia el futuro.


La Historia

La historia tiene como objeto de estudio el pasado de la humanidad y como método el propio de las ciencias sociales. Se denomina historia al periodo histórico que transcurre desde la aparición de la escritura hasta la actualidad. La palabra historia deriva del griego ίστορία ("investigación" o "información"), del verbo ίστορείν ("investigar"), y de allí pasó al latín historia. El término hece referencia a cambio en el tiempo. La historia está relacionada con los hechos del pasado, la historiografía es la ciencia de la historia, y la historiología es la epistemología de la historia. La historia en sí misma se refiere al conjunto de hechos realmente acontecidos, de alcance geográfico y social lo suficientemente amplios como para servir de base a la comprensión de hechos posteriores.

La filosofía de la historia es la rama de la filosofía que concierne al significado de la historia humana, si es que lo tiene. Especula un posible fin teleológico de su desarrollo, o sea, se pregunta si hay un diseño, propósito, principio director o finalidad en el proceso de la historia humana. Las materias que debate la filosofía de la historia son si la historia es cíclica o lineal, o existe la idea de progreso en ella, etc. La historia, al estudiar los hechos y procesos del pasado humano, es un útil para la comprensión del presente y plantear posibilidades para el futuro. La historia tiene una proyección al futuro por su potencia transformadora como herramienta de cambio social.

Desde un enfoque multiculturalista, la historia es el período dentro del cual es posible obtener o reconstruir un relato fiable de los acontecimientos que afectan a un grupo humano. Ejemplo: Historia de los pueblos amerindios de Norteamérica (a partir de los datos de la arqueología, tradición oral e historiografía referencial).

Periodización histórica

Se conoce como periodización histórica al campo de las ciencias sociales que trata de dividir la historia en distintos periodos que posean unos rasgos comunes entre sí, lo suficientemente importantes como para hacerlos cualitativamente distintos a otros periodos. No hay un acuerdo universal sobre la periodización de la historia, aunque sí un consenso académico sobre los periodos de la historia de la civilización occidental, (Edades Antigua, Media, Moderna y Edad Contemporánea), que pone al mundo clásico y su renacimiento como los hechos determinantes para la división. La acusación de eurocentrismo que se hace a tal periodización no debe impedir conocerla, por ser la más utilizada.

El problema de cualquier periodización surge en hacerla válida para un ámbito espacial amplio, lo que resulta difícil cuando los fenómenos que originan el comienzo de un periodo en un lugar (habitualmente el Próximo Oriente) tardan en difundirse o surgir en otros lugares más o menos próximos y conectados (Europa Occidental) o lejanos y desconectados (América, Oceanía). Por ello surgen términos intermedios y de transición o superpuestos.

Los acontecimientos ocurridos antes del periodo histórico se denominan prehistoria. Los acontecimientos situados en un período de transición entre la prehistoria y la historia son denominados protohistoria. La protohistoria es "la primera historia.

Prehistoria

El problema de cualquier periodización surge en hacerla válida para un ámbito espacial amplio, lo que resulta difícil cuando los fenómenos que originan el comienzo de un periodo en un lugar (habitualmente el Próximo Oriente) tardan en difundirse o surgir en otros lugares más o menos próximos y conectados (Europa Occidental) o lejanos y desconectados (América, Oceanía). Por ello surgen términos intermedios y de transición o superpuestos. 
Prehistoria. Desde la aparición del hombre (subtribu hominina, género Homo), de fecha incierta, hace más de dos millones de años, hasta la aparición de la escritura, en torno al IV milenio a. C. Paleolítico (etimológicamente Antigua Edad de Piedra, por la piedra tallada) Paleolítico inferior. Primeros modos de tallado de instrumentos y de homínidos (Australopitecus y Homo habilis en África sudoriental, Homo ergaster y Homo erectus (extendido este último por el Viejo Continente); el Homo antecessor y Homo heidelbergensis en Europa (yacimiento de Atapuerca).
Paleolítico medio. Ligado a cambios en la cultura material y de las especies de homínidos (musteriense y Hombre de Neanderthal en Europa), desde hace 300.000 años hasta hace 35.000 años aproximadamente.
Paleolítico superior. Ligado a la cultura material que se suele asociar a Homo sapiens sapiens, desde hace 35.000 años hasta hace 10.000 años aproximadamente.
Mesolítico/Epipaleolítico/Protoneolítico. Periodo de transición, ligado a los cambios que produjo el fin de la última glaciación. Desde el X milenio a. C. hasta el VIII milenio a. C., aproximadamente. En las zonas en las que significó una transición hacia el neolítico se denomina mesolítico, mientras que en el resto, en las que es las que sólo significa una fase de continuación del paleolítico, se denomina epipaleolítico.
Neolítico (etimológicamente "nueva Edad de Piedra", por la piedra pulimentada). Periodo ligado a la denominada Revolución Neolítica (aparición de la agricultura, aldeas, cerámica) que tuvo lugar a partir del VIII milenio a. C. en el Creciente fértil del Oriente Próximo, y se difundió hacia el norte de África y Europa (en España a partir del VI milenio a. C.) y Asia. La aparición de la agricultura se produjo de forma endógena en otras zonas del mundo (con seguridad en América, de forma menos clara en otras zonas).
Edad de los Metales. Época ya histórica en Próximo Oriente, aún prehistórica en otras zonas. Calcolítico (III milenio a. C. aproximadamente, en Europa Occidental). 
La formación de las sociedades complejas.
Edad del Bronce (II milenio a. C. aproximadamente, en Europa Occidental).
Edad del Hierro (I milenio a. C. aproximadamente, en Europa Occidental). Hasta la romanización.
Períodos históricos
Historia. Desarrollo de la escritura como consecuencia de la aparición de los primeros estados. IV milenio a. C. en Sumeria
Protohistoria. Período de solapamiento: mientras surgen las civilizaciones prístinas de Mesopotamia, China e India en Asia, Egipto en África y las culturas Olmeca y Chavín en América éstas dejan constancia escrita de otros pueblos que no han desarrollado la escritura. En la Península Ibérica coincide con las colonizaciones orientales fenicio-púnica y griega y la conquista romana, cuyos autores registraron la actividad de los pueblos indígenas.
Edad Antigua. Nacimiento de la Civilización en Oriente Próximo: Primeros estados (templos, ciudades-estado, imperios hidráulicos) en Sumeria, Acad, Babilonia, Asiria, Egipto...
Antigüedad clásica: Civilizaciones griega y romana. Cuentan sus eras desde la primera olimpiada o la fundación de Roma. Siglo VIII a. C. No hay que confundir con el periodo clásico del arte griego (siglo V a. C. y siglo IV a. C.).
Antigüedad tardía: Periodo de transición, desde la crisis del siglo III hasta Carlomagno o la llegada del Islam a Europa (siglo VIII).
Edad Media: Desde la caída del Imperio Romano de Occidente (siglo V) hasta la caída del Imperio Romano de Oriente (siglo XV) Alta Edad Media: siglo V al siglo X.
Baja Edad Media: Para algunos, del siglo XI al siglo XV. Para otros se restringe al siglo XIV y al siglo XV, como Crisis de la Edad Media o Crisis del siglo XIV, y hay una Plenitud de la Edad Media del siglo XI al siglo XIII.
Edad Moderna: De mediados o finales del siglo XV a mediados o finales del siglo XVIII. (Para los ingleses, Early Modern Times, es decir, "Primera Edad Moderna" o "Edad Moderna Temprana"). Se toma como comienzo la Imprenta, la toma de Constantinopla por los turcos o el descubrimiento de América; como final, la Revolución Francesa, la Independencia de los Estados Unidos de América o la Revolución Industrial.
Edad Contemporánea. Desde mediados o finales del siglo XVIII hasta el presente.

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miércoles, 22 de noviembre de 2017

⛬ LOS MEJORES DÓLMENES ESTÁN EN ESPAÑA Y NO SE CONOCEN


«Los mejores dólmenes 
están en España y no se conocen»

⛬
Tras un crimen terrorífico perpetrado con un rito prehistórico en una hacienda del Aljarafe sevillano, una extraña rueda litúrgica comienza a girar fatalmente. Esta es la trama de Dolmen, un inquietante thriller que transporta al lector del siglo XXI a la época megalítica, cuyo autor es el exministro Manuel Pimentel. El expolítico, que se ha adentrado en los secretos insondables de estas colosales piedras, presentará en primicia en León su nueva novela el sábado, a las 12.30 horas, en el Palacio de Gaviria. Los directores del Museo Liceo Egipcio han organizado para la ocasión la exposición Los dólmenes de Castilla y León, que abrirá sus puertas en la sede del Colegio de Arquitectos.

Pimentel, que publica Dolmen en su propio sello, la editorial cordobesa Almuzara, afirma que «hay muchísimos dólmenes en España. Los más importantes del mundo están en Andalucía y, sin embargo, no se conocen». Por ello, el que fuera durante un año ministro de Trabajo durante la era Aznar, ha querido que su thriller tenga a los dólmenes como trasfondo, «tanto como prodigio arquitectónico, como por el mundo mágico y misterioso que siguen evocando hoy en día».

El escritor, ingeniero agrónomo, abogado en ejercicio y autor de libros como Leyendas de Tartessos y El librero de Atlántida, llama la atención sobre el hecho de que hace más de 6.000 años movieran piedras gigantescas, pero, sobre todo, le fascina «la mentalidad mágica de los constructores de dólmenes, que se prolonga hasta nuestros días. Me interesa dar a conocer el poder del dolmen», dice.

Pimentel, que dirige en La 2 el programa Arqueomanía y es un gran aficionado a la arqueología, subraya que «los dólmenes están asociado al poder telúrico de la naturaleza y fueron erigidos en sitios de fuerza». El escritor confiesa que ha visitado «muchos» dólmenes, que conoce su contexto histórico y la parte menos científica asociada a estas construcciones megalíticas, lo que le ha servido para ambientar la novela. Pimentel, con una dilatada trayectoria como mediador en conflictos como el de los controladores aéreos o el de los trabajadores de Coca-Cola, asegura que todos los días dedica dos o tres horas a escribir.

Considera que el mundo megalítico «está poco divulgado», por ello piensa que su novela puede contribuir a descubrir también el patrimonio prehistórico que existe en Castilla y León, gracias a la exposición que han diseñado los responsables del Museo Egipcio.
Pone como ejemplo los dólmenes de Antequera, que pese a fueron declarados Patrimonio de la Humanidad el año pasado, y que el dolmen de Menga es el mayor del mundo, «no lo conocen ni los españoles ni los andaluces. Sin embargo, cuando muchos de ellos van a Inglaterra visitan Stonehenge. ¿Por qué se ve el megalito del mundo celta y no los nuestros?», se pregunta.



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lunes, 4 de abril de 2016

LA MIRADA DE LOS DÓLMENES: ANTEQUERA: PATRIMONIO MUNDIAL



Primeros arquitectos 
y su relación con el paisaje


5.800 años de antigüedad, son construcciones erigidas con pesadas rocas de 180 toneladas, arqueólogos coinciden en que la función de Dólmenes Antequera era albergar restos fúnebres de los habitantes, pero no se encontraron ni cuerpos ni cenizas. 

Los constructores de los túmulos funerarios de Menga y El Romeral en el Conjunto Arqueológico Dólmenes de Antequera decidieron orientar, por razones desconocidas, estas construcciones hacia elementos terrestres, la Peña de los Enamorados y El Torcal, y no hacia el lugar del amanecer solar.

Estos monumentos megalíticos cuentan así con una orientación única, que difiere de la de más del 99 por ciento de las edificaciones prehistóricas catalogadas en Europa y África.
La orientación común en todos los conocidos hasta ahora es el equinoccio o el solsticio, pero esta orientación canónica se rompe en el caso de dos de los monumentos malagueños de Menga y El Romeral. 
El desvío de su eje se debe a la decisión de dirigir la puerta de entrada hacia un elemento antropomórfico del paisaje, La Peña de los Enamorados, donde casualmente ha sido descubierto un conjunto de pinturas rupestres esquemáticas de color rojo de época Neolítica, coetánea a la de la construcción del dolmen.


El término megalítico nos habla de grandes piedras, y de un tipo de construcciones que se desarrollan desde finales del Neolítico hasta la Edad del Bronce. Dólmenes, menhires, crómlechs...; son, tal vez, la primera forma de arquitectura monumental, y la primera vez que hombres y mujeres de hace miles de años dejaban así su huella en el territorio, como signo y símbolo de su identidad dentro del paisaje del que formaban parte. Y parece que la elección del emplazamiento y la orientación de estos y otros monumentos no dejaba lugar al azar. Todo estaba pensado.

La Arqueoastronomía es una disciplina que estudia las orientaciones astrales de ciertos edificios y monumentos de la Prehistoria y la Antigüedad. Además del conocimiento de Arqueología y Astronomía, el arqueoastrónomo indaga en la Arqueología del paisaje e incluso en la Antropología para descubrir las razones que llevaron a aquellos primeros pobladores a dejar constancia de su paso y su presencia, en un lugar y no en otro. En concreto, en los monumentos megalíticos, sus estudios han desvelado que en más del 90% de ellos hay una tendencia clara a orientar sus entradas, más o menos, hacia el sur del orto solar del verano, es decir, hacia el sureste.


Arquitectura monumental de la Prehistoria



En el caso de los Dólmenes de Antequera, solo uno de los tres, el dolmen de Viera, sigue esa pauta. El dolmen de Menga, el más antiguo, mira claramente hacia un punto del paisaje: la Peña de los Enamorados; y el Tholos del Romeral, en la línea de visión que une Menga con la Peña, mira hacia el suroeste, donde se encuentra otro elemento importante del paisaje antequerano: la Sierra de el Torcal. Pero en Antequera, no solo su orientación atípica marca la diferencia, sino también el tamaño de las construcciones. Todo ello les convierte en únicos y excepcionales para los investigadores.

Cultura y naturaleza

Algunos dicen que el megalitismo expresa un cambio o revolución mental sin precedentes en el ser humano. En su mente se empezarían entonces a diferenciar dos conceptos no existentes hasta aquellos momentos: cultura y naturaleza.

¿Qué querían expresar con aquellos primeros monumentos que colocan en medio del paisaje, del medio natural, del que formaban parte?


El carácter simbólico de estas construcciones, generalmente con finalidades funerarias, de culto o rituales, está bastante claro. Su orientación a ciertos fenómenos astronómicos nos habla de unos grupos humanos con una cosmovisión y conciencia de sus necesidades vitales. El conocimiento del cambio de estaciones o las fases lunares, son solo un ejemplo.






Ya sea en Menga, en Viera o en El Romeral, lo que nos sorprende es lo mismo. Cómo fueron capaces aquellos “antepasados” de construir de una forma tan perfecta como para que hayan pasado miles y miles de años; cómo fueron capaces de transportar aquellas enormes piedras…Se merecen el título de “arquitectos”, sin lugar a dudas. Porque son los responsables de las primeras formas de arquitectura monumental de la Prehistoria.


Patrimonio de la Humanidad


El Conjunto Arqueológico Dólmenes de Antequera entra a formar parte de la larga lista mundial catalogada como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. España, con 44 bienes declarados, es el tercer país con mayor número de Sitios inscritos. Antequera, el primero para la provincia de Málaga y el séptimo para Andalucía.
El valor del Conjunto Arqueológico antequerano es incuestionable. Y Antequera y sus dólmenes, y la Peña y El Torcal, lugares para pasear y mirar, recordando a aquellos primeros hombres y mujeres que se establecieron en esas tierras. A fin de cuentas, solo nos separan unos cuantos miles de años.

sábado, 7 de septiembre de 2013

ALINEACIÓN DE MENHIRES EN CARNAC Y LAS PIEDRAS QUE LO CAMBIA TODO: GÖBEKLI TEPE











Los alineamientos de Carnac (en francés: alignements de Carnac) son un conjunto de alineamientos megalíticos situados al norte del pueblo del mismo nombre, junto al golfo de Morbihan, en Bretaña (Francia). Es el monumento prehistórico más extenso del mundo, y fue erigido durante el Neolítico, en algún momento entre los milenios V y III AC.

Carnac es una población en Bretaña, Francia y se destaca por guardar misteriosos secretos detrás de las megalíticas construcciones de piedra que datan de un periodo incluido entre 5.000 y 3.500 años a.c. Estos son los llamados "Alineamientos de Carnac" y son aún más antiguos que otros monumentos como Stonehenge y las Pirámides de Egipto.

Este levantamiento prehistórico posee la mayor concentración de megalíticos del mundo y hasta es posible verlo desde fuera del espacio (Sólo son visibles la muralla China, Nazca y Carnac), conformado por 8 kilómetros de extensión y formando 40 hectáreas de superficie.

En el principio de su construcción eran más de 10.000 piedras, ahora sólo quedan 3.000 menhires que son enormes piedras alargadas, dispuestas de forma vertical, enterradas en el suelo y están mínimamente talladas. El emplazamiento se asemeja a extensas hileras de piedras de diversos tamaños desde los 90 centímetros hasta los 7 metros de altura, adoptando también formas circulares o elípticas (denominándose en este caso un crómlech o crónlech).

En total, el sector está dividido en cuatro campos: Alineaciones de Menec, con 1.099 piedras dispuestas en once hileras por 1,2 km. de largo, este alineamiento está flanqueado en sus dos extremos por círculos de piedras (crómlech); Alineaciones de Kermario, tiene 982 menhires en diez hileras que se extienden a través de 1,2 km;Alineaciones de Kerlescan, con 540 piedras, en 13 hileras de 880 metros de largo; y Le Petit Ménec con 100 piedras y se cree que es una extensión de Kerlescan anteriormente mencionado.

No es menor mencionar que este sitio forma perfectamente un triángulo de Pitágoras, siendo bastante impresionante su construcción en esa época.

Los fundamentos, funciones, ritos y significados relacionados a este sitio, aún se desconocen, pero se plantea que podrían haber sido construcciones funerarias, necrópolis. Otras teorías mencionan que son vestigios del gran diluvio universal, o avenidas que conducen a templos ya inexistentes. Algunos mencionan que son restos de campamentos romanos que fueron petrificados por Dios para proteger a San Cornelio (Patrón de la zona de Carnac y del ganado). Otros creen que el mago Merlín practicaba su magia en esta área. Incluso se dice que son la clave de que la Atlántida se mantuviera en un estado de ingravidez por encima del agua.

A pesar de esto, existen hallazgos importantes que no dejan de sorprendernos y están relacionados a la energía geomagnética (la energía de la tierra más estable y consistente). Este tipo de onda eléctrica longitudinal de la tierra, está polarizada dentro de sus redes de energía. Por lo tanto, la invocación de energía es posible a través del interior de los Menhires (piedras de granito) que funcionan como resonancia de estas ondas, al estar colocados dentro de esta red de energía.

Estos bloques de granito con forma piramidal en su extremo superior, poseen una cara plana que se observa claramente que fue cortada y otra cara cóncava, y al igual que las baterías, el menhir adopta un sistema de polaridad, siendo la cara plana la energía positiva y la cara cóncava la energía opuesta. Se convierten entonces en conductores de energía subterránea, dirigiendo la energía del interior hacia el exterior. Esto se debe a que fueron colocados en importantes líneas magnéticas en el eje Norte-Sur y en los campos de energía telúrica (ejes Este – Oeste), creándose un túnel de energía entre los menhires (sale la energía del suelo, cruza el menhir y luego nuevamente es atrapada por la atracción de la tierra dirigiéndose hacia el siguiente menhir). Se dice que estos túneles de energía pueden “recargar” a cualquier persona que camina por ahí.

El nivel de la energía de resonancia dentro de la piedra puede ser alterado tan sólo al cambiar la forma, consistencia y ubicación de la piedra. Los menhires de Carnac están ubicados en intersecciones de cruce de corrientes subterráneas, por lo que aumenta y amplifica su nivel de resonancia, estando exactamente ubicados en los nodos de energía de las “Rejillas Curry” y “líneas Hartmann (Líneas H)” (ambas energías electromagnéticas). Sólo para aclarar el nivel de energía al cuál nos referimos, debemos mencionar que las “Líneas de Curry” son de menor intensidad radiestésica que las “líneas H”, pero más dañinas, al afectar el equilibrio iónico natural del ser humano. Las “líneas Hartmann”, son como paredes invisibles que van desde la tierra a la ionosfera y convergen con varios factores como las radiaciones gamma, dañinas radiaciones de ondas electromagnéticas de baja frecuencia como el Haarp, etc. Es importante conocer que estos cruces de energía son en donde la radiación es más intensa, más notoria y perjudicial, llamándose puntos “geo patógenos”. A pesar de esto, se le atribuyen al lugar grandes poderes curativos, como brindar fertilidad y ayudar a los jóvenes en busca de pareja.

Por último, debemos mencionar que también pudo haber consistido en un complejo astronómico, ya que mediante observaciones pudieron extraer patrones sutiles de movimientos constantes del Sol y la Luna. Colocaron menhires aislados para indicar puntos significativos por donde salía y se ponía el sol, la luna y ciertas estrellas. Claramente para determinar el día exacto del solsticio se necesitaría un instrumento bastante preciso, pero desde Carnac está claramente señalado el verano y el solsticio de invierno, definiendo de esta forma el año solar. Existe un gran menhir caído de Locmariaquer, que se especula que pudo haber sido el centro de un inmenso observatorio astronómico apto para predecir eclipses. Entonces, se podría decir que tal como dijo Alexander Thom (catedrático de ingeniería de Oxford y autor de varias obras relacionados a los megalíticas construcciones), estos menhires son utilizados como “papel milimetrado para realizar distintas observaciones astronómicas”, mencionando también que poseen un gran significado matemático.

Considerando que hablamos de tiempos antiguos y remotos, es difícil comprender e imaginar que sin tener la tecnología necesaria, quienes crearon estos menhires lograron tanta exactitud en la ubicación de éstos en los campos geomagnéticos. Llamando la atención que estas intersecciones de energía están presentes en la mayoría de lugares sagrados de la humanidad, como pirámides, templos, catedrales y monumentos megalíticos. Y aquí nos cuestionamos ¿los hombres del neolítico realizaron solos éstos megalíticos monumentos o recibieron ayuda externa para mover estas rocas colosales? ¿Se les fue entregada alguna tecnología y conocimiento de otros? ¿O tan sólo son señales que nos dejaron nuestros ancestros para recordar quienes los ayudaron?





Göbekli Tepe 
Las piedras que lo cambian todo

Cuando se habla de monumentos prehistóricos, una suerte de automatismo psíquico aprendido nos lleva a pensar en construcciones megalíticas como la de Stonehenge, con grandes monolitos toscamente tallados, escasamente rematados y con poco o ningún espacio para el detalle y la ornamentación. Sin embargo, recientes hallazgos arqueológicos en Turquía han obligado a los expertos a cuestionarse de raíz algunas hipótesis que la antropología tenía asumidas casi como axiomas desde sus primeros pasos como ciencia. 

Uno de ellos en particular ha conmocionado y conmociona no ya a la comunidad científica y académica, sino a toda persona que toma conocimiento de su existencia. Su nombre: Göbekli Tepe, una soberbia construcción –probablemente, un templo– formada por enormes bloques de caliza tallada y labrada con una habilidad y sofisticación que se nos antojaban hasta ahora inconcebibles para su época. A su lado, el diseño de Stonehenge parece obra del trazo torpe e inseguro de un preescolar; poco más que un montón de menhires apilados en círculo. Pero lo que distingue a esta nueva construcción en la actual Turquía del célebre monumento inglés es algo más que la laboriosidad o la dificultad técnica. Lo que marca la distancia entre ambos y abre las bocas de eruditos y profanos son los casi 7.000 años que los separan. 

Las mediciones calibradas sitúan el estrato más antiguo –hasta ahora– de Göbekli Tepe en torno al año 9600 antes de Cristo. Es, por tanto, 6.500 años anterior a Stonehenge y 7.000 años más viejo que la más vieja de las Pirámides. Se trata, con holgada diferencia, del monumento megalítico más antiguo que la Humanidad ha conocido, y su descubrimiento viene a cambiar de manera drástica la percepción que el Homo sapiens sapiens tiene de la arquitectura neolítica y de su propia evolución como especie.

Una vez desenterradas, las piedras resultaron ser imponentes pilares en forma de T mayúscula, perfectamente tallados y extraídos de la roca viva en una sola pieza de entre 2 y 3 metros de altura y un peso de hasta 5 toneladas. Están colocados de pie, encastrados cada pocos metros a lo largo de un muro que cierra un recinto circular de 20 metros de diámetro. Aisladas en el centro de este anillo se levantan, erguidas verticalmente sobre dos grandes pedestales planos también de piedra, otras dos T’s de caliza notablemente más grandes que las anteriores, de hasta 6 metros de altura y 10 toneladas de peso. Pero aún más fascinante que el tamaño de estos pilares en T es su superficie. En ella aparecen, grabados en bajorrelieve, dibujos de distintos animales: zorros, jabalíes, toros, leones, patos, grullas, buitres, serpientes, arañas, escorpiones y hasta una figura en altorrelieve de una especie de leopardo de aspecto fiero y demoníaco. 

Algunos pilares tienen brazos tallados a ambos lados y manos que se cruzan sobre el abdomen. En otro aparece una figura humana decapitada y con el falo erecto… Son historias contadas sobre la piedra en una especie de protolenguaje gráfico muy primitivo que ya –o todavía– nadie sabe leer. Todo el conjunto rebosa simbología.

Sea o no un templo, Göbekli Tepe es, sin duda alguna, la obra de arquitectura megalítica más arcaica de la que se tiene noticia. Su tamaño (hasta 15 metros de sedimentos acumulados sobre una superficie de unas 9 hectáreas), la ingente cantidad de fósiles que acumula y, sobre todo, su fabulosa antigüedad (décimo milenio a. C., y no se descarta que pueda haber estratos anteriores a esa fecha) han convertido ya a este yacimiento en uno de los descubrimientos más importantes de la historia de la arqueología.

Pero ahí no acaban las preguntas. Por alguna razón que solo ellos conocieron, los cazadores-recolectores que construyeron Göbekli Tepe decidieron abandonarlo dos milenios más tarde. Por fortuna, antes de eso tuvieron también la exquisita atención de enterrarlo por completo, lo que ha permitido que se conservara hasta nuestros días. Parece ser que durante los 2.000 años en que este lugar permaneció activo, la práctica de enterrar estos presuntos templos para construir otros encima fue habitual cada pocos siglos. Por qué lo abandonaron definitivamente y, sobre todo, por qué se tomaron la colosal molestia de mover toneladas y toneladas de tierra, basura y escombros para taparlo todo y dejarlo convertido en una colina artificial son enigmas apasionantes. Su solución, de momento y dada la escasa información disponible, cae más en el terreno de la fe y la imaginación que en el de la ciencia. De hecho, los motivos espirituales encabezan la lista de las conjeturas más manejadas.

El ser humano ya estaba organizado en sociedades más o menos complejas y especializadas antes de aprender a trabajar la tierra. Si la tesis de Schmidt se confirma, si Göbekli Tepe resulta ser el primer templo construido por el hombre, la religión (entendida como institución, no como culto totémico) podría no solo no ser un efecto de la sedentarización, sino que incluso podría empezar a considerarse una de sus causas. Una hipótesis que Schmidt resume en una sola frase: «Primero el templo, después la ciudad».

Por otro lado, y con independencia de si Göbekli Tepe es una obra civil o religiosa, ¿podemos, contemplando esos gigantescos pilares grabados hace cerca de 12.000 años con esos símbolos ancestrales, negar a sus artífices el grado de civilizados, aunque no vivieran en ciudades? Resulta complicado sin acotar y revisar primero nuestro concepto de civilización.