La Macdonalización de la sociedad
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Es el título de un libro de George Ritzer "LA MACDONALIZACIÓN DE LA SOCIEDAD" escrito a principios de este siglo y, cada día, por desgracia, de más rabiosa actualidad. La sociedad se parece cada vez más a un restaurante de comida rápida y tú, querido lector, no eres consciente de las horas de tu vida en que trabajas para otros sin cobrar un céntimo. Y esto es aplicable a la economía, a la educación o a la política, entre otros.
Hoy he ido a comprar fruta a un supermercado siguiendo sus directivas. He cogido la bolsita de plástico, he introducido la fruta, he pesado la bolsa, he pegado la pegatina que la máquina ha escupido con el precio y el código de barras, he cerrado la bolsa y la he echado en el carro. he repetido este proceso 3 veces con la fruta y 4 con verduras.
La sociedad se parece cada vez más a un restaurante de comida rápida.
Cuando he ido a pagar a la caja, al parecer un código de barras era ilegible. La cajera, a regañadientes ha ido a repesar las mandarinas. Cuando ha regresado, me ha mostrado la nueva etiqueta con cara inquisitoria. Resulta que yo había marcado el código 33 de las mandarinas tipo A en lugar del 34 del tipo B. Había una diferencia del precio total de 22 céntimos (a mi favor).
—Hay que marcar lo que uno se lleva —ha añadido.
Mi primer impulso fue pasar del tema y marcharme, pero el insurgente que vive dentro de mí se rebeló y sin pensarlo demasiado le espeté:
—¿Y por qué tengo que pesarlo yo y no lo pesas tú?
Su mirada me desnudó. Había cola en la caja, pero me daba igual. Allí me quedé plantado esperando su respuesta.
—Por que eso lo hacen los clientes, yo no tengo por qué hacerlo.
—¿Tú tienes el carné de manipulador de alimentos? —le enchufé directamente.
—Por supuesto—. Su mirada era casi furibunda, nerviosa al observar la cola impaciente crecer.
—Pues yo no. Así que no tengo por qué saber ni cómo se pesa ni que teclita pulsar. A tí te pagan por tu trabajo y a mí no. Piénsalo antes de tener esa actitud.
En cualquier frutería te pesan la fruta y te la meten en la bolsa. Al hacerlo yo, te estoy quitando trabajo a ti a cambio de nada.
La chica sin mirarme tan solo replicó: —¿Efectivo o tarjeta?
Pagué tras neutralizar a mi insurgente interior y me marché.
Tú, querido lector, no eres consciente de las horas de tu vida en que trabajas para otros sin cobrar un céntimo.
La cajera no tiene culpa alguna. hace lo que dicen. Pero yo tampoco la tengo y el hecho me ha hecho reflexionar. Y he llegado a la conclusión de que estoy hasta los web0s.
Voy a la gasolinera y me echo yo la gasolina sin tener carné de manipulador de combustibles y me mancho las manos a cambio de nada, voy al banco y me dicen que mejor use la aplicación para obtener un certificado de la cuenta, voy al médico y no me exploran, sino que el médico se dedica a mirar su monitor y a teclear, voy a una administración pública y me dicen que pida cita y les mande los documentos por la web... y así podría seguir poniendo ejemplos.
Son ladrones de tu tiempo como lo es ocupar más espacio en tu cocina para separar los residuos y tirarlos cada uno a su contenedor y que luego el camión de la basura lo mezcle todo (visto por mis ojitos) o soportar anuncios en Prime Video después de que has pagado religiosamente la suscripción.
El remate ya ha sido en mi (ahora ex) facultad que ha elaborado una app para que el profesorado se encargue de escanear los justificantes de gasto, los suba en el orden establecido, introduzca todos los datos (decenas) y supervise que todo está correcto para que el Personal de Administración y Servicios (PAS) se lo encuentre todo ordenado y tan solo tenga que pulsar el botón de Bien o Mal. Si sale mal eres tú el encargado de corregirlo.
Son ladrones de tu tiempo como lo es ocupar más espacio en tu cocina para separar los residuos.
Yo no he opositado a PAS (quizás viviría mejor si lo hubiera hecho) y nadie me paga por hacer burocracia, pero la trampa de las apps me traslada a mí ese trabajo sin eliminarme el de dar clase, investigar y evaluar. Quizás debería llevar a secretaria el tocho de exámenes corregidos para que el administrativo de turno meta las notas en el acta. Pero ¿qué pasaría? Pues que me diría que esa tarea no entra dentro de sus obligaciones.
¿Y sí que entra en las mías rellenar formularios que deberías rellenar tú?
George Ritzer tenía razón. Vamos al MacDonalds, hacemos cola, pagamos antes de obtener la comida, nos sentamos en mesas incómodas sin mantel ni cubiertos, limpiamos la mesa y encima estamos agradecidos.
En política, nos tragamos decretazos, mentiras, corrupción, polarización, invasiones, muertes en la vía, inflación y falsas promesas de la misma manera que devoramos una hamburguesa que quita el hambre pero no nutre, ni es sana.
A partir de ahora compraré la fruta solo en fruterías...
ritzer-george-la-mcdonalizacion-de-la-sociedad.pdf by Edson Carbajal Moran


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