EL Rincón de Yanka: DECÁLOGO DEL MENSAJE SINODAL PARA LA NUEVA EVANGELIZACIÓN

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sábado, 27 de octubre de 2012

DECÁLOGO DEL MENSAJE SINODAL PARA LA NUEVA EVANGELIZACIÓN

 

"Sin Fe, los hombres son mendigos de su existencia".
Benedicto XVI en la clausura del Sínodo

 







Mensaje del Sínodo
para la Nueva Evangelización
by José Fernando Escolapio

Resumo en 10 frases el mensaje final del Sínodo:








 1. Toda persona está sedienta y quiere saciar su sed. Es necesario orientar la búsqueda del hombre. Conducir al los hombres y mujeres de nuestro tiempo al encuentro con Jesús. Una urgencia de todo tiempo.

 2. La situación social y cultural nos llama a reavivar la vivencia de nuestra fe, para anunciarla. No se trata de empezar de nuevo. La fe se establece en la relación personal que entablamos con Jesús, que sale al encuentro de todo hombre. Evangelizar supone proponer al corazón y a la mente de todo hombre la contemplación del Señor. La Iglesia es el espacio ofrecido por Cristo para el encuentro. Iglesia de comunión de personas, fraterna y acogedora, iglesia que celebra su fe e invita al banquete del Reino.

 3. No se trata de estrategias, como si el Evangelio fuera un producto de mercado, sino de descubrir medios por los cuales Cristo sale al encuentro del hombre. La lectura de la Sagrada Escritura, iluminada e interpretada por la Tradición, nos ayuda a encontrar nuevos espacios evangélicos de encuentro con Cristo. Formas evangélicas y cotidianas.

 4. La Nueva Evangelización se refiere, sobre todo, a nosotros mismos y a nuestra vida cristiana. La miseria y debilidad de los cristianos, especialmente de los ministros, hacen mella en la evangelización. Por ello sabemos pedir perdón y fuerzas humildemente. El primer agente de la vida de la Iglesia, de su conversión y anuncio, es el Espíritu Santo.

 5. Dios ama nuestro mundo, con sus heridas y contradicciones. No hay lugar para el pesimismo en aquellos que conocen la fuerza de la Resurrección. En los interrogantes y contradicciones -globalización, pobreza, politización, secularización, migraciones, ateísmo y agnosticismo- de nuestro mundo podemos poner la luz del Señor mediante el testimonio de la fe en nuestra propia vida y situación cotidiana.

 6. No se puede pensar en una nueva evangelización sin sentirnos responsables del anuncio del Evangelio a las familias y sin ayudarles en la tarea educativa. De ahí que la Iglesia deba proponer nuevos caminos para acompañarles antes y después del matrimonio, y acoger a toda pareja y familia que esté en una situación dolorosa con las puertas siempre abiertas.

 7. Dar testimonio del Evangelio no es privilengio exclusivo de nadie. Todos deben trabajar y colaborar en comunión, tanto ministros como laicos, comunidades de diversa índole.

 8. Mirar sin pesimismo a los jóvenes, aunque con preocupación, porque ellos reciben con mayor fuerza los golpes de nuestra sociedad. Ayudarles en su búsqueda e invitamos a nuestras comunidades a que, sin reservas, entren en una dinámica de escucha, de diálogo y de propuestas valientes ante la difícil condición juvenil.

 9. Una renovada alianza entre fe y razón, con la convicción de que la fe tiene recursos suficientes para acoger los frutos de una sana razón abierta a la trascendencia y tiene, al mismo tiempo, la fuerza de sanar los límites y las contradicciones en las que la razón puede tropezar.

 10. Existen dos grandes caminos de conversión y encuentro con Cristo abiertos en la Tradicción de la Iglesia, que estamos llamados a cultivar y potenciar: la contemplación del Señor, y la acogida y amor a los pobres en la búsqueda de la justicia.



"Los cambios sociales y culturales nos llaman, sin embargo, a algo nuevo: a vivir de un modo renovado nuestra experiencia comunitaria de fe y el anuncio, mediante una evangelización “nueva en su ardor, en sus métodos, en sus expresiones”
 
Las propuestas más realistas de los Padres sinodales:

Autocrítica

También hubo en el aula sinodal espacio abundante para la autocrítica. Por ejemplo, el cardenal Grocholewski, prefecto de la Educación católica, denunció "la poca humildad" y la "mucha soberbia" de algunos pastores "que se apacientan a sí mismos, en vez de cuidar al rebaño".
En el mismo sentido, el arzobispo de Manila, preconiz
ado cardenal, Luis Antonio Tagle, censuró el "carrerismo" eclesiástico y pidió a la Iglesia que "aprenda a ser humilde" y a reconocer que no tiene soluciones para todo.

Parroquias dinámicas y colegios evangelizadores

Varios padres sinodales pidieron un nuevo dinamismo en las parroquias, para que, como apuntó el cardenal Vallini, dejen de "ofrecer sólo sus servicios a los que acuden a solicitarlos", para ir en busca de los alejados.
En esa misma dinámica, se quiere que los colegios religiosos sean más evangelizadores. Y es que, en los países secularizados sobre todo y dado que los padres ya no educan en la fe, los colegios religiosos son los primeros lugares y los ámbitos más relevantes en los que las jóvenes generaciones entran en contacto con los conocimientos básicos de la religión y su práctica.
 
 
VER+:
Sacramentos, Kerigma, Unción
 
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Compartimos para ustedes la entrevista que le hicieron a José Prado en la televisión francesa (las respuestas están en español, con subtítulos en francés).

Las preguntas que le hicieron son:

- ¿Cómo un cristiano "clásico" se convierte en un evangelizador?de un evangelista? hay una receta?
- ¿De qué habló durante su intervención en el Sínodo?
- ¿Usted cree que los Obispos estén dispuestos a ser los "entrenadores del equipo"?
- ¿Qué es lo esencial en la Nueva Evangelización?
- ¿Qué es lo que espera usted del Sínodo?
  

 
 



 Intervención de José Prado en el Sínodo de Obispos
(Versión Español)
 
Prof. José Prado Flores, Fundador y Director Internacional de las Escuelas de Evangelización San Andrés (MEXICO)
 
Si José y María perdieron a Jesús en Jerusalén, algo como esto puede suceder hoy en el caminar de nuestra Iglesia.
Hace cinco siglos, dejamos el primer anuncio gozoso y nos refugiamos en los sacramentos, dogmas y catecismos, los cuales no son malos, no, siempre y cuando estén precedidos por el primer anuncio. No antes, y especialmente, no en su lugar.
Algunos han perdido la Palabra, y prefieren los esquemas llenos de sabiduría. Me atrevo a decir que hemos perdido a Jesús, pero me pregunto:

 ■¿Realmente consideramos todo como pérdida y basura, ante el "conocimiento de la resurrección de Jesús"? (Flp 3, 7-10)
 ■¿Es evidente en nosotros la alegría de aquellos que han encontrado el tesoro escondido? (Mt 13, 44).
■¿Por qué en muchos actos de devoción es tan difícil encontrar a Jesús vivo y resucitado?
 ■Si Jesús resucitado no se aparece a todo el pueblo, sino “sólo a los testigos” que han de proclamar el Evangelio (Hech 10, 40-42), ¿podríamos decir que hemos tenido un encuentro personal con Jesús vivo, que nos identifica como testigos?


El pueblo de Dios nos repite y reclama: θέλομεν τὸν ̓Ιησον ἰδεν. “Queremos ver a Jesús”. Pablo fracasó en el Areópago porque habló de la resurrección, pero no de Jesús resucitado; mientras Pedro obtuvo una pesca abundante porque Κατενύγησαν τ καρδίᾳ "traspasó los corazones" con la espada del Espíritu.

El problema no es que la Iglesia Católica no evangeliza, sino que a veces evangelizan los "no evangelizados". Es decir, algunos evangelizadores aún no han descendido al Jordán para tener una experiencia personal del amor de Dios, ni han entrado en el Cenáculo para recibir su Pentecostés personal.
 
La pedagogía de la fe es como un partido de fútbol, que se juega en dos etapas: el primer tiempo, el Primer Anuncio. El segundo, la catequesis y la teología. Así que el primer tiempo lo juegan los evangelizadores; los catequistas y maestros, el segundo.
Como José y María volvieron para encontrar a Jesús en el lugar donde se les había perdido (Lc 2, 45), así también nosotros, vayamos de nuevo a Jerusalén, ¡Donde hay una tumba vacía!
 
 
[Traducido al español del original en italiano]

 
 
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