EL Rincón de Yanka: ECHAR LAS REDES DEL OTRO LADO

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sábado, 6 de octubre de 2012

ECHAR LAS REDES DEL OTRO LADO



«El Evangelio no ha cambiado,
somos nosotros que empezamos a entenderlo mejor».
Estas palabras fueron pronunciadas por el papa Juan XXIII en vísperas de su muerte.


 



ECHAR LAS REDES DEL OTRO LADO
Echar las redes del otro lado (Jn.21, 6)
 
 
Navegando una tarde por el mar de Galilea, el pescador que nos llevaba, lanzó las redes del lado donde yo estaba sentado. Las sacó, sin nada conseguir. Hizo lo mismo por segunda y tercera vez, pero las redes sólo escurrían agua.
 
Entonces cambió de estrategia y las echó por el otro lado de la barca, capturando una buena cantidad de peces. Esto gracias a que se atrevió a probar otra estrategia; si hubiera seguido haciendo lo mismo, los resultados no serían diferentes.
 
Ya, ya es tiempo; echemos la red del otro lado (cf. Jn 21, 6). Si lo hacemos como hasta hoy lo hemos hecho conseguiremos exactamente el mismo resultado. Si sólo maquillamos el Evangelio con el nombre de “Nueva Evangelización”, vamos a lograr justamente lo que hoy hemos alcanzado y llegar a donde hoy estamos.

Ya, ya es tiempo. Echemos la red del otro lado, con una verdadera NUEVA EVANGELIZACIÓN:
  • Que sea Nueva: Rompiendo paradigmas y estructuras que no dan fruto abundante (cf. Jn 15, 8).
  • Que sea Evangelización: Evangeli Acción: el Evangelio en Acción o una Acción Evangélica.
Ya, ya es tiempo. Echemos la red del otro lado, con una evangelización:
 
  • Evangelización Cristocéntrica: Confesar a Jesús como único y suficiente Salvador, como «El» Señor, «mi» Señor y único Mediador entre Dios y los hombres, que no hay otro Nombre dado a los hombres para ser salvados (Hech 4, 12).
  • Evangelización Bíblica: Cimentada en la Palabra de Dios. Pescar desde la barca de Pedro es repetir con el apóstol: “en tu Palabra echaré las redes” (Lc 5, 5). Basados en la Palabra, más que en nuestros esquemas que sólo repiten paradigmas estereotipados, que relegan el Evangelio, Evangelio, que es fuerza de Dios (Rom 1, 16).
  • Evangelización con la Dynamis y Parresía del Espíritu Santo, más que con nuestra sabiduría humana que fracasó estrepitosamente en el areópago ateniense (Hech 17). Sólo con el Espíritu Santo de puede evangelizar con poder.
  • Evangelizando como testigos (Hech 2, 32) y no como reporteros que sólo repiten lo que otros han dicho y citan y citan y vuelven a citar con exuberancia Documentos de otros (que en México le llamamos refritos), pero que no dan testimonio de lo que nosotros hemos visto y oído (cf. Hech 4,20).
Ya, ya es tiempo. Atrevámonos a echar ya la red del otro lado, lo cual implica dos condiciones sine qua non:
 
Primera condición: Nuevos Evangelizadores para la Nueva Evangelización.
  • Que vivan su Jordán: Bautizados en el amor de Padre que les repite a cada uno: “Tú eres mi hijo muy amado”.
  • Que tengan su Damasco: Encuentro personal con Jesús que rompe con todo fariseísmo religioso de intentar salvarse por sí mismos, sino asumir el Evangelio de la Gracia; que la salvación es don gratuito de Dios. Yo, yo no quiero ser justo, yo quiero ser justificado por Jesucristo el Señor.
  • Emaús: Que arda el corazón con el fuego de la Palabra (Lc 24, 32). Sin un amor y prioridad de la Palabra de Dios, pero con el Fuego del Espíritu, simplemente no se puede evangelizar. Darle su lugar a la Biblia en la evangelización.
Segunda condición: Nuevo Pentecostés para una Nueva Evangelización:
 
Si la primera evangelización, aquella que San Lucas relata que los Apóstoles daban testimonio de la resurrección de Jesús “con gran poder” (Cf. Hech 4, 33), es fruto del Pentecostés, la Nueva Evangelización sólo va a ser fruto de un Nuevo Pentecostés.
Falta, experiencia pentecostal, que el evangelizador tenga su Pentecostés personal que trasforma su vida.
 
 
Por último un temor: El problema de la Iglesia católica no es que no evangeliza, sino que evangelizan quienes no están evangelizados ni han tenido su experiencia de salvación. Conocen la soteriología, pero no han tenido un encuentro personal con Jesús vivo.  (Ver: Sólo repiten lo que han oído o leído)
 
Ya, ya es tiempo, ¡echemos la red del otro lado!
Si seguimos haciendo lo mismo que antes, llegaremos exactamente a donde hoy estamos.
 
 
¡Sursum corda!
¡Duc in altum!
¡Pero echando la red del otro lado! (cf. Jn 21, 6)
José H. Prado Flores
 

 
 
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