EL Rincón de Yanka: Oración del Compañero Albañil Constructor de Catedrales

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martes, 14 de agosto de 2012

Oración del Compañero Albañil Constructor de Catedrales



"Los intelectuales son cínicos y nunca han construido una catedral".  Henry Kissinger


"Un amigo me preguntaba por qué no construíamos ahora catedrales como las góticas famosas, y le dije: "Los hombres de aquellos tiempos tenían convicciones; nosotros, los modernos, no tenemos más que opiniones, y para elevar una catedral gótica se necesita algo más que una opinión".  Heinrich Heine




«Sólo cuenta la construcción… la muerte no existe.
Nosotros sobreviremos a nuestra obra».
(Maestro Juan)


Cuentan de un peregrino medieval que se detuvo un dia en una cantera donde picaban piedra tres hombres.

El peregrino les preguntó qué estaban haciendo.

El primero replicó:
- “Estoy picando piedra”.
El segundo dijo:
- “Estoy ganando el pan para mí y para mi familia”.
El tercero respondió.
- “Estoy colaborando a la construcción de una catedral”.





La Oración del Compagnon Albañil Constructor de Catedrales es una plegaria que se encuentra en el Index de la Iglesia Cristiana como una herejía…
Está en los textos prohibidos de la Basílica de Saint Sulpice en París y otra parte en la Catedral de Saint Michel en el Mont Saint Michel entre Normandía y el país Celta.


Enséñame, Señor, a bien utilizar
el tiempo que me das
Para trabajar y emplearlo de tal manera
que no pierda un solo instante.
Enséñame a sacar partido de los errores pasados
sin caer en el escrúpulo que martiriza.
Enséñame a anticipar todo Plan
sin mortificarme, a imaginarme la Obra
sin lamentarme si esta surge de otra manera.
Enséñame a unir la prisa y lo lento,
la serenidad y el fervor, el coraje y la paz...
Ayúdame cuando comience mi Obra,
ahí donde soy débil,
Ayúdame en el corazón de la Obra,
a tener juntos los hilos de la concentración,
Y sobretodo rellena Tú mismo
el vacío de mi Obra.
Señor, en toda Obra de mis manos,
deposita una gracia de Ti para hablar
a los demás y un defecto de mi
para hablar conmigo mismo.
Protege en mí la Esperanza de la perfección
pues sin esto nada tendría sentido;
Protegedme de la impotencia de la perfección
o de otra manera no seré más
que un orgullo sin sentido.
Purifica mi mirar:
cuando yo hago el mal,
no es tan seguro de que sea mal,
y cuando yo hago el bien
no estoy muy seguro que yo haga bien.
Señor, permíteme, de nunca olvidar
que todo saber es vano salvo donde hay trabajo,
y que todo trabajo es vacío si no hay Amor,
y que todo Amor es hueco
si no me uno a mí mismo, a los demás y a Ti.
Señor, enséñame a rezar cada día
con mis manos, mis brazos y toda mi fuerza,
Recuérdame que la Obra de mis manos
te pertenece y que me pertenece de entregártela,
ofreciéndola a los demás.
Que si yo lo hago por el gusto de la ganancia,
como una fruta olvidada yo me podriré en el otoño,
Que si yo lo hago para que los demás me admiren,
como la flor me marchitaré todas las noches,
Pero, si yo lo hago por el Amor del Bien,
yo estaré siempre en el Bien
Y el tiempo de hacer el Bien
y en tu Gloria es aquí, en esta tierra
y ahora en este instante.
Amén.




Señor, que seamos humildes anónimos
de Tu Absoluta Gracia.
Que sólo se honre, se glorifique, se reconozca
Tu Autoría, como lo hacían
los constructores de catedrales





Las catedrales, una de las creaciones artísticas más elevadas de la humanidad, son fruto de la fe de la Edad Media cristiana. Las catedrales románicas se caracterizan por la solidez de sus muros, sus bóvedas y sus líneas simples y esenciales. Como novedad, introdujeron las esculturas, realizadas con una finalidad más pedagógica que de perfección técnica. En los Pórticos de estas iglesias, predomina la representación de Cristo como juez universal, significando que Él es la puerta que lleva al Cielo. Entrando en la Iglesia y participando en la celebración litúrgica, los fieles podían gustar un anticipo de la bienaventuranza eterna.



La Catedral gótica, verdadera síntesis armónica de fe y de arte, se diferenció de la románica por su impulso vertical y su luminosidad, intentando expresar en sus líneas arquitectónicas el anhelo del alma a Dios. La escultura gótica, representando escenas del Evangelio, de los misterios del año litúrgico, de la Virgen María o de los santos, hizo de las catedrales una "Biblia de piedra". Tanto el arte románico como el gótico no se pueden comprender sin tener en cuenta el alma religiosa que los ha inspirado. Además, nos recuerdan que la vía de la belleza es un camino privilegiado para acercarnos al Misterio de Dios.


 

Catedral Santiago de Compostela.
Por el fotografo Gallego Xoán Piñón

"La catedral perfecta del universo es la ciudad de Dios. Todo está ordenado en ella de acuerdo con unos ritmos que no varían nunca. Los planetas cumplen su revolución con una tranquila constancia , el sol se levanta cada mañana por el Este y las fases de la Luna se repiten cada mes. Es posible prever , por la observación y el cálculo, el desplazamiento de los astros y comprender las leyes celestes que aplica el arquitecto soberano de los mundos , sin fallar un solo instante.



Si el cielo es el lugar donde se expresan magníficas verdades, la organización de la Tierra ha de hacerse a su imagen. Así ,pues, los maestros de obras tienen el deber de volver a crear la morada Divina en el suelo de Occidente con el fin de que todos los hombres tengan ante sus ojos una imagen de la arquitectura secreta del paraíso, una imagen que les permitirá perfeccionarse y edificar el Templo en si mismos" C. Jacq & F. Brunier