EL Rincón de Yanka: La materia en la resurreción - Manuel Carreira S.J.

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miércoles, 11 de abril de 2012

La materia en la resurreción - Manuel Carreira S.J.


"...Creo en la resurección de la carne y la vida eterna.
Amén" (Credo de los Apóstoles)


"...Pensemos ahora en lo que nos dice la Iglesia , lo que nos dice el relato bíblico de Cristo después de la Resurrección. Hay una transformación maravillosa de su cuerpo en el momento de la Resurrección. Aquel cuerpo que hasta entonces estaba inerte, muerto en el sepulcro, empieza a vivir de una manera totalmente nueva. Es lo que llamamos "un cuerpo glorioso": resplandece, entra sin abrir puertas, ni agujeros en las paredes, en recintos cerrados, desaparece instantáneamente, va de un sitio a otro sin usar ningún medio de locomoción; no está sujeto a la muerte, a la enfermedad, al cambio. Esta es la descripción tradicional del cuerpo resucitado.

Como decía al principio, hay teólogos que tienen miedo a tomar esto al pie de la letra y dicen que un cuerpo con esas propiedades no puede ser materia, que es incompatible la idea de materia con algo que se comporta así. Pero ¿es incompatible a la vista de lo que hemos dicho? Cristo entra en un recinto cerrado: si una partícula atómica puede hacerlo por efecto túnel, y eso es parte normal de nuestro trabajo de laboratorio, muy arriesgado sería decir que es imposible que un cuerpo resucitado, con el privilegio de estar dotado por Dios de nuevas propiedades pueda hacer lo mismo.Dios no puede hacer lo imposible, no puede hacer lo absurdo, pero no es absurdo que la materia pase de un sitio a otro sin pasar por el medio. Lo hace todos los días en nuestros laboratorios. Si lo hace cada partícula, lo puede hacer también un conjunto de partículas. No observamos en nuestros laboratorios el efecto túnel de cuerpos macroscópicos, pero es porque la energía necesaria sería verdaderamente fantástica para que se realizase espontáneamente esa posibilidad, dentro de un tiempo comparable a la edad del universo. Pero no es absurdo.
 
 
 
Es, por lo tanto, algo que cabe perfectamente dentro de la idea de actividad de un Dios omnipotente. Esto mismo debe decirse aplicándolo en forma retroactiva al hecho del nacimiento virginal de Cristo. No hay ningún absurdo en eso. La materia es capaz de pasar de un sitio a otro sin pasar por el medio. Lo hace constantemente.
Podríamos añadir que, como ya hemos indicado, la materia no es verdaderamente impenetrable; también puede pasar a través de paredes o de cualquier cosa sin dificultad alguna, (quiero decir, sin dificultad lógica).
Vemos luego a Cristo yendo de Jerusalén a Emaús, desapareciendo, apareciendo, yendo a Galilea, ¿tuvo que hacer el viaje, paso a paso? No. Los teólogos describían las propiedades del cuerpo glorioso con nombres sencillos y para estos cambios de lugar usaban la palabra "agilidad"; no quería decir que era capaz de moverse a gran velocidad sino que indicaba la posibilidad de ir de un sitio a otro instantáneamente. Esto es juego de niños para Dios, un vez que vemos que la materia misma lo hace constantemente en el mundo de la partículas microscópicas.



¿Puede estar Cristo en dos sitios a un tiempo? ¿Por qué no, si puede hacerlo un electrón? Incluso si hablamos de Cristo en la Eucaristía , ¿puede estar todo el Cuerpo de Cristo en un punto? ¿Por qué no, si la materia no es impenetrable? ¿Y puede estar al mismo tiempo todo el Cuerpo de Cristo en muchos puntos distintos? ¿Por qué no? No hay contradicción con la idea de materia en eso.
Finalmente si la materia está en nuestro mundo sujeta a una serie de procesos por los cuales la materia se altera, decae, y un cuerpo vivo termina envejeciendo y corrompiéndose, eso es porque la materia está dentro de un marco espacio-temporal.
Si no actuase dentro de un marco espacio-temporal, la materia no estaría sujeta a ninguna de las fuerzas que hemos dicho, puesto que todas estas fuerzas siempre exigen un espacio y un tiempo en que actuar. Cada una de las fuerzas tiene un radio de acción en el espacio y una intensidad que varía con la distancia y consecuentemente, tiene un tiempo característico de su actividad.
 
 
 
El cuerpo resucitado empieza a ser, en las palabras de San Pablo, un cuerpo espiritual. Y ¿qué quiere decir espiritual? Mi interpretación es: un cuerpo que tiene las propiedades de existir fuera del espacio y del tiempo. Lo que es propio de la materia es el existir y actuar en ese marco espacio-temporal. Lo que es propio del espíritu es el no estar ligado al espacio y al tiempo. Ya hemos dicho que Dios no está en el espacio ni en el tiempo. Es a-espacial, a-temporal. Nuestro pensamiento mismo no está en un sitio, ni envejece. Todo lo que es espíritu está fuera de esas categorías de espacio y tiempo. San Pablo dice: "se siembra un cuerpo material y nace un cuerpo espiritual". Tomémoslo entonces en este sentido y digamos que el cuerpo resucitado queda por acción divina con la misma libertad de ataduras espacio-temporales que es propia del espíritu. Automáticamente ese cuerpo será incorruptible; no puede envejecer, no puede tener cambios impuestos por la actividad de la materia. La materia tiene entonces características de libertad total de ese marco en que se movía y empieza a ser como el espíritu.
 
 
 
Dicho de otra manera: durante nuestra vida y durante la vida de Cristo, su espíritu humano y nuestro espíritu humano está constreñido por su unión a la materia del cuerpo. Cristo de veras necesitaba comer, necesitaba descansar y dormir y se fatigaba yendo de un sitio a otro como nosotros. Una vez que ocurre la resurrección, es el espíritu el que manda. En lugar de estar el espíritu subordinado a la materia, ahora va a estar la materia totalmente bajo el dominio del espíritu. Y el espíritu va a darle a la materia la libertad total que es propia de él, sin ataduras ni restricciones. Por eso decía Cristo, hablando a los saduceos, que "los hijos de la resurrección", aquellos que gozan de la resurrección gloriosa, ya no necesitan casarse, porque ya no habrá muerte, sino que serán "como los ángeles de Dios".
Y, siendo "resucitados", que quiere decir "vueltos a la vida con un cuerpo", (que el alma sola no resucita, puesto que no ha muerto) siendo "resucitados" son, sin embargo, como los ángeles de Dios. Tienen la misma libertad de todas las ataduras y de todas las necesidades de la materia que tiene un puro espíritu.
Si pensamos así acerca de la vida después de la resurrección, huelga preguntarse dónde está el cielo. ¡En ningún sitio! El cielo no es un sitio: es un "modo de existir". Y ¿cuándo ocurren las cosas en la eternidad? ¿en un tiempo muy largo? No ocurren en un tiempo. La eternidad es la presencia total del ser que no transcurre a lo largo de un tiempo. Seremos, en ese sentido, como Dios. Esto es decir algo muy atrevido, pero no estoy inventándomelo. San Juan dice que "seremos como Dios, porque le conoceremos como El es". Para conocer a Dios como Dios es, uno tiene que ser como El, porque sólo El puede conocerse, literalmente, como El es. Y San Juan nos promete que así será: seremos como Dios, porque le conoceremos como El es.


¿Y cómo es Dios? Es todo simultáneamente. Para El no transcurre la existencia por periodos sucesivos. Sino que El es todo simultáneamente en la perfección de su totalidad. Y nuestra propia existencia se parecerá a la de Dios.
Naturalmente todo esto que he dicho no es parte del dogma, en cuanto a las explicaciones. Quien quiera quedarse simplemente con la prudente afirmación de San Pablo: "que ni ojo vio, ni oído oyó, ni le cabe a nadie en la cabeza lo que Dios tiene guardado para los suyos", hace muy bien. Esto es lo único que nos hace falta saber, que Dios puede hacer más que lo que nosotros podemos entender.
Pero, por otra parte, la teología es la fe que busca entender, y esto me parece que puede ayudar a entender un poco qué es lo que nos promete nuestra revelación y nuestra fe. Ciertamente, como mínimo, debería uno quedarse muy prudentemente en actitud de expectativa, en decir: Dios puede hacer más que lo que puede el hombre entender.
Hay teólogos que hablan de estos temas con miedo a que se les tache de poco científicos si aceptan que Cristo de veras resucitó con un cuerpo que al mismo tiempo era capaz de comerse un trozo de pescado y, por otra parte, podía salir a través de una pared. Dicen: "no, eso no puede tomarse al pie de la letra, ya se ve que eso no es materia, si hace esto..." Contestaría sugiriendo un estudio básico de Física moderna para convencerse de que no es tan extraño ni tan imposible como parece. La materia es mucho más flexible y mucho más maravillosa de lo que se piensa".

...
"La materia, como hemos dicho, es mucho más maravillosa de lo que pensábamos y la estructuración del cuerpo es también mucho más profunda que simplemente la colocación de átomos determinados para que sea mi cuerpo.

Cristo Resucitado es la razón de nuestra fe y nuestra esperanza. Por donde Él ha ido, esperamos ir también nosotros. La muerte ya no tiene poder alguno sobre El; y su victoria es nuestra victoria, de nuestro espíritu, y también de nuestro cuerpo. Esta es la promesa inimaginable hecha a los hijos de Dios.


VER:
Su Resurrección, ¿tiene algo que ver con mi vida?