EL Rincón de Yanka: TODOS ESTAMOS EN EL MISMO BARCO Y TODOS LO HEMOS HUNDIDO

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miércoles, 18 de enero de 2012

TODOS ESTAMOS EN EL MISMO BARCO Y TODOS LO HEMOS HUNDIDO









"En la nave espacial Tierra no hay pasajeros,
todos somos tripulación".
Macluhan, Herbert Marshall






Todo el mundo está inculpando de homicidio culposo múltiple, naufragio y abandono de la nave al capitán Francesco Schettino comandante del crucero Costa Concordia que naufragó el viernes 13 de Enero de 2012 frente a la isla italiana del Giglio causando la muerte de al menos 11 personas y una veintena de desaparecidos. 


Todos somos corresponsables de esa irresponsablidad puntual y personal. Ese desastre del  capitán es fruto de nuestra herencia social. Tengamos presente que estos roles de conducta lo hemos permitido y consentido,  es lo que hemos aceptado y promocionado y construído entre todos, en los medios de comunicación, en las noticas diarias del quehacer humano de nuestros políticos, empresarios, banqueros, padres de familia, educadores del facilismo y del buenismo,  líderes sociales, cantantes, famosos, etc..., una sociedad de bienestar pero sin benefactores, sin responsabilidades, sin honor, sin valor...

Esto es nuestra sociedad de consumo pero sin rumbo; una sociedad sin humanidad, sin sentido, sin prestigio, sin garantías...


Estos son los profesionales que hemos conseguido y que somos: Estos son los médicos, polícias, jueces, maestros, gobernantes que nos atenderán y nos proveerán de sus servicios...

Y yo me pregunto y te pregunto: Somos nosotros en nuestras profesiones y en nuestra cotidianidad, buenas personas, honrradas y personas de honor y de valía que puede la sociedad   confiar en nosotros o sólo nos mueve el dinero y la fama y el egocentrismo egotista.

De nada vale que te den a elegir al profesional que te atenderá si no hay nada de bien por dentro, si todo es vacío y superficialidad... De nada vale que sea un buen profesional si no tiene calidad humana de responsabilidad y de amor al prójimo y de temor (respeto) a Dios. Porque sin Dios no somos nada ni hacemos nada. Por eso, necesitamos volver a ser responsables de nuestros actos y de nuestros hechos porque tienen repercusión personal y social. Todo lo que hacemos tiene su consecuencia en nuestro universo. Estamos conectados unos con otros. No vivimos solos. Convivimos.