EL Rincón de Yanka: CONVERSIÓN PERSONAL, PASTORAL, PARROQUIAL, COMUNITARIA Y ECLESIAL

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miércoles, 13 de marzo de 2013

CONVERSIÓN PERSONAL, PASTORAL, PARROQUIAL, COMUNITARIA Y ECLESIAL


Conversión:
Conversión personal, pastoral,
parroquial, comunitaria y eclesial
"Para que haya una nueva evangelización se requerirá primeramente una nueva pastoral, una nueva eclesiología"


Evangelizadores con Espíritu


No se puede perseverar en una evangelización fervorosa si uno no sigue convencido, por experiencia propia, de que no es lo mismo haber conocido a Jesús que no conocerlo, no es lo mismo caminar con Él que caminar a tientas, no es lo mismo poder escucharlo que ignorar su Palabra, no es lo mismo poder contemplarlo, adorarlo, descansar en Él que no poder hacerlo. No es lo mismo tratar de construir el mundo con su Evangelio que hacerlo sólo con la propia razón. Sabemos bien que la vida con Él se vuelve mucho más plena y que con Él es más fácil encontrarle un sentido a todo. Por eso evangelizamos. 

El verdadero misionero, que nunca deja de ser discípulo, sabe que Jesús camina con él, habla con él, respira con él, trabaja con él. Percibe a Jesús vivo con él en medio de la tarea misionera. Si uno no lo descubre a Él presente en el corazón mismo de la entrega misionera, pronto pierde el entusiasmo y deja de estar seguro de lo que transmite, le falta fuerza y pasión. Y una persona que no está convencida, entusiasmada, segura, enamorada, no convence a nadie.

Evangelii Gaudium/Papa Francisco

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“La pastoral de la Iglesia no puede prescindir del contexto histórico donde viven sus miembros. Su vida acontece en contextos socioculturales bien concretos. Estas transformaciones sociales y culturales representan naturalmente nuevos desafíos para la Iglesia en su misión de construir el Reino de Dios. De allí nace la necesidad, en fidelidad al Espíritu Santo que la conduce, de una renovación eclesial, que implica reformas espirituales, pastorales y también institucionales” (Aparecida 367)


“La conversión personal despierta la capacidad de someterlo todo al servicio de la instauración del Reino de vida. Obispos, presbíteros, diáconos permanentes, consagrados y consagradas, laicos y laicas, estamos llamados a asumir una actitud de permanente conversión pastoral, que implica escuchar con atención y discernir “lo que el Espíritu está diciendo a las Iglesias” (Ap 2, 29) a través de los signos de los tiempos en los que Dios se manifiesta.” (DA 366)


“La conversión de los pastores nos lleva también a vivir y promover una espiritualidad de comunión y participación, “proponiéndola como principio educativo en todos los lugares donde se forma el hombre y el cristiano, donde se educan los ministros del altar, las personas consagradas y los agentes pastorales, donde se construyen las familias y las comunidades”. La conversión pastoral requiere que las comunidades eclesiales sean comunidades de discípulos misioneros en torno a Jesucristo, Maestro y Pastor. De allí, nace la actitud de apertura, de diálogo y disponibilidad para promover la corresponsabilidad y participación efectiva de todos los fieles en la vida de las comunidades cristianas.” (DA 368)


Esta firme decisión misionera debe impregnar todas las estructuras eclesiales y todos los planes pastorales de diócesis, parroquias, comunidades religiosas, movimientos y de cualquier institución de la Iglesia. Ninguna comunidad debe excusarse de entrar decididamente, con todas sus fuerzas, en los procesos constantes de renovación misionera, y de abandonar las estructuras caducas que ya no favorezcan la transmisión de la fe.” (DA 365)
“La conversión pastoral de nuestras comunidades exige que se pase de una pastoral de mera conservación a una pastoral decididamente misionera.” (DA 370)
“Por ello es necesario un camino de “conversión pastoral”, buscando cambiar el modo de transmitir el Evangelio reconociendo que el Espíritu Santo está en el origen de todo camino de Fe. (CPOMC, 42)
“Por tal motivo fue madurando una acentuación en la necesidad de una “conversión pastoral” y un estilo misionero en toda actividad pastoral ordinaria. Esto no significa que no se hagan gestos misioneros concretos, pero queda claro que la Misión Continental no debe terminarse en ellos. Por lo tanto hablar de Misión Continental es decir al mismo tiempo dos cosas: trabajar en una “conversión pastoral” que lleve a un estado de misión permanente, a partir de la pastoral ordinaria, y realizar misiones organizadas que encarnen y hagan visible este renovado estilo misionero.”(CPOMC, 8-9)
“Por este motivo la conversión pastoral tiene que tocar la pastoral ordinaria, empezando por la parroquia, las capillas, las comunidades, la catequesis, la celebración de los sacramentos, las estructuras diocesanas, decanales, etc. Y es allí, en nuestra tarea pastoral ordinaria, donde debemos reconocer que hay “estructuras caducas” y que es necesario abandonarlas, para favorecer la transmisión de la Fe. ”(CPOMC, 14).


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De los números 365 a 370 los Obispos latinoamericanos nos insisten con fuerza en la necesidad en una Conversión Pastoral, pero como dice el N° 367, primero es urgente una renovación eclesial, y más que renovación, es urgente una verdadera Conversión Eclesial al Evangelio. Todos somos conscientes de que las relaciones en el seno de nuestras Comunidades no es evangélica, pero de eso no hablamos; hay que cambiar lo de fuera, lo de adentro vivimos tapándolo no nos animamos a enfrentarlo; no “agarramos al toro por las astas”, no le “ponemos el cascabel al gato”; no queremos problemas:


“Nuestra mayor amenaza “es el gris pragmatismo de la vida cotidiana de la Iglesia en el cual aparentemente todo procede con normalidad, pero en realidad la fe se va desgastando y degenerando en mezquindad” (Aparecida 12)

En gral. no estamos en la Comunidad Eclesial por Conversión al Evangelio, sino porque“empezamos a ir”, “porque siempre vinimos”. Estar no es lo mismo que Ser. Y los servicios pastorales no nacen de una escucha de la Palabra en el seno de la Comunidad, sino porque “me invitaron”, “porque me gusta”, “porque me hago un tiempo porque me gusta ayudar”, porque “acá me siento bien”, porque “el cura es mi amigo y me pidió que le dé una mano”. Los sectarismos, divisiones, viejos rencores y enemistades, los protagonismos egoístas; el enfrentamiento, que origina rivalidades, entre visiones eclesiales, que no parten del Evangelio, sino de modelos que surgen de teologías, nostalgias o espiritualidades, que no son malas, sino que cometen el error de “hacer de una parte el todo”. En el seno de nuestras Comunidades Eclesiales no se vive el Espíritu que cuenta el libro de los Hch. en el cap. 4:


“La multitud de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma”


Una Conversión Pastoral, sin una profunda Conversión Eclesial, es nada más que un cambio de estrategia para hacer proselitismo y se cumple en nosotros lo que dice Jesús a los escribas y fariseos:


”Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que cierran a los hombres el Reino de los Cielos! Ni entran ustedes, ni dejan entrar a los que quisieran. ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que recorren mar y tierra para conseguir un prosélito, y cuando lo han conseguido lo hacen dos veces más digno de la Gehena que ustedes!”
“A todos nos toca recomenzar desde Cristo” dice el Doc. en el N° 12
En esta hora, en que renovamos la esperanza, queremos hacer nuestras las palabras de S.S. Benedicto XVI al inicio de su Pontificado, haciendo eco de su predecesor, el Siervo de Dios, Juan Pablo II, y proclamarlas para toda América Latina: “¡No teman! ¡Abran, más todavía, abran de par en par las puertas a Cristo!…quien deja entrar a Cristo no pierde nada, nada –absolutamente nada– de lo que hace la vida libre, bella y grande. ¡No! Sólo con esta amistad se abren las puertas de la vida. Sólo con esta amistad se abren realmente las grandes potencialidades de la condición humana. Sólo con esta amistad experimentamos lo que es bello y lo que nos libera… ¡No tengan miedo de Cristo! Él no quita nada y lo da todo. Quien se da a Él, recibe el ciento por uno. Sí, abran, abran de par en par las puertas a Cristo y encontrarán la verdadera vida” (Aparecida 15)
PADRE RODOLFO
  

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Estamos en una realidad social y cultural tremendamente compleja que necesita de parte de la Iglesia, una respuesta de mucho mejor calidad que la que actualmente estamos dando.

Necesitamos re-potenciar la dimensión misionera (en su sentido más profundo, de allí el tema de la conversión pastoral) y redescubrir una mejor experiencia de comunión (que no nos lleve a vivir centrados en tensiones intraeclesiales, sino en la tarea de proclamar el Evangelio).

En medio del oleaje del secularismo que va invadiendo a grupos significativos del país y de la región y atacando determinados ambientes y sectores de nuestra cultura, haciendo que Dios sea casi un concepto vacío que poco o nada dice a la vida de las personas y de la comunidad humana, tenemos que hacer llegar nuestro anuncio para que pueda ser acogido como Buena Noticia.

Sabemos bien que una de las dimensiones de nuestra permanente conversión como evangelizadores es una conversión de actitudes y lenguajes que permitan que otros, distintos a nosotros, y a veces muy distintos a nosotros, acojan al Señor Jesús y su Evangelio como una Buena Noticia de Dios para sus vidas. Nuestra misión evangelizadora es desarrollar en nuestro tiempo, para sus hombres y mujeres, una pedagogía que haga presente de modo significativo el amor de Dios.

Necesitamos pedir La Gracia para una profunda conversión y renovación personal, pastoral y eclesial.

La centralidad de Cristo para la experiencia cristiana

Tomar conciencia de que anunciar a Jesús es nuestra gran tarea, como el único que puede darle sentido hondo a todo lo que somos.

“Conocer a Jesús es el mejor regalo que puede recibir cualquier persona; haberlo encontrado nosotros es lo mejor que nos ha ocurrido en la vida y darlo a conocer con nuestra palabra y obras es nuestro gozo” (Aparecida, 29)

“No se comienza a ser cristiano por una decisión ética ó una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva” (Deus Caritas est)

Discípulos – misioneros

Ambas dimensiones son como dos caras de una misma moneda.
Acoger a Jesús en la propia vida conlleva de inmediato la urgencia de proclamar el gozo de haberlo conocido; y al proclamarlo, al ser testigo de su Vida, se va aprendiendo a conocerlo mejor y a acogerlo mejor.

La misión no se limita a un programa ó proyecto, sino que es compartir la experiencia del acontecimiento del encuentro con Cristo, testimoniarlo y anunciarlo de persona a persona, de comunidad a comunidad, y de la Iglesia a todos los confines del mundo.

La opción por los pobres

Como opción – no – opcional de la Iglesia, dándole un fundamento directo en la persona de Jesús. “La opción preferencial por los pobres está implícita en la fe cristológica en aquel Dios que se ha hecho pobre por nosotros, para enriquecernos con su pobreza” (Benedicto XVI, Discurso Inicial Aparecida)

La Iglesia, es ante todo comunión

Ver N.M.I. (41) - La vocación al discipulado misionero es convocación a la comunión en su Iglesia. No hay discipulado sin comunión. La vida en comunidad es esencial a la vida cristiana. Dios formó un “Pueblo”.


El tema de la Vida
El derecho a la vida plena de todos – la necesidad de defender la vida en todos sus niveles y momentos. Se vive mucho mejor cuando tenemos libertad interior para darlo todo…la vida se alcanza y madura a medida que se la entrega para dar vida a los otros . (Sn. Alberto Hurtado: darse es cumplir justicia).

La renovación pastoral y renovación misionera de las comunidades (Aparecida 365-372)

- la misión lo impregna todo.
- la conversión personal y el Reino de Dios
- la pastoral y el contexto histórico
- espiritualidad de comunión y participación
- eclesiología de comunión
- paso de pastoral de conservación a una pastoral decididamente misionera
- el proyecto pastoral de la Diócesis;
participación de los laicos en el discernimiento,
toma de decisiones, planificación y ejecución.
- Renovación parroquial

La conversión pastoral supone la renovación de las parroquias, los movimientos y todas las comunidades e instituciones eclesiales de modo que sean verdaderas escuelas de discípulos misioneros. Esto significa que vivan y trabajen como escuelas que saben conducir y de hecho conducen al encuentro con Jesucristo vivo, sobre todo enseñando la lectura orante de las Escrituras (lectio divina / 249) potenciando la iniciación a la vida cristiana, ya que “ó educamos en la fe, poniendo realmente en contacto con Jesucristo e invitando a su seguimiento, ó no cumpliremos nuestra misión evangelizadora” (287). Estas “escuelas” han de avivar el encuentro con Cristo en las celebraciones litúrgicas, particularmente en la celebración eucarística y del sacramento de la reconciliación (251-254), reconquistar la celebración del día del Señor (252s), enseñar a recorrer ese camino hacia Él que es el amor a la Virgen María (267), y a servir generosamente a los pobres, afligidos, enfermos y excluídos, cuyos derechos hemos de defender, y en quienes encontramos y servimos al Señor (257).

En ellas hemos de aprender y transmitir el aprecio y el cultivo de la piedad popular (259-263-265).

“Algo irrenunciable en el proceso de la conversión, la formación, la comunión y la misión es la recuperación de la categoría “encuentro”. Es Cristo que sale a nuestro encuentro, y nosotros quienes vamos a su encuentro. También es el encuentro entre los hermanos, ya que en la comunión con el Señor se gesta la comunión entre nosotros… nuestra pastoral tiene que estar entretejida de encuentros, en la sencillez, la cordialidad, la solicitud, la escucha, el consuelo y el servicio a los demás. No pueden dejarse absorber los pastores por mil reuniones de planificación y administración; no pueden “abstenerse” de utilizar una buena parte de su tiempo en ser encontrados y en salir al encuentro, en tomarse el tiempo imprescindible para acompañar espiritualmente, especialmente a los jóvenes. No pueden renunciar a formas de encuentro que expresen su relación sacramental de amigo, hermano, padre y pastor. Tampoco pueden hacerlo sus colaboradores”.


 (Cardenal Francisco Javier Errázuriz)


Para orar y meditar en mi oración personal

1. Soy Obispo, sacerdote, diácono, mujer consagrada, laico (a). ¿Cómo asumo en mi vida interior estos documentos? ¿Contagio con mi entusiasmo a otros?

3. ¿Voy creando confianza en mis hermanos laicos (as) de su ser Iglesia (Iglesia, pueblo de Dios) y de la común responsabilidad de todos los bautizados en la vida y misión de la Iglesia?





† Alejandro Goic KarmelicObispo de Rancagua
Presidente de la Conferencia Episcopal de Chile


http://documentos.iglesia.cl/conf/documentos_sini.ficha.php?mod=documentos_sini&id=3673&sw_volver=yes&descripcion=

LA PARROQUIA, EN ESTADO DE EMERGENCIA

James Mallon, rector de la parroquia de Saint Benedict en Halifax (Canadá), pronunció una conferencia en torno a Cómo pasar de una parroquia de mantenimiento a una parroquia evangelizadora el pasado 15 de marzo en la Basílica de la Concepción de Barcelona. El padre Mallon es autor de Una renovación divina (BAC), libro clave para la Nueva Evangelización desde las parroquias.


"Cómo pasar de una parroquia de mantenimiento a una parroquia evangelizadora" Conferencia del P. James Mallon, rector de la parroquia de Saint Benedict, en Halifax, Canadá, el día 15 de marzo de 2017, dentro del ciclo de Conferencias Cuaresmales de la Basílica de la Concepción "Anunciar desde el corazón".