EL Rincón de Yanka: SIN ÉTICA NO HAY DEMOCRACIA, NI LA VIDA MERECE LA PENA

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lunes, 21 de febrero de 2011

SIN ÉTICA NO HAY DEMOCRACIA, NI LA VIDA MERECE LA PENA

"La cleptocracia partitocrática quiere un pueblo amoral y corrupto para seguir gobernándoles". Yanka

 



Cuando una sociedad ha perdido los valores y estos han sido sustituidos por ideologías, no queda esperar más que lo que vemos, un producto demagógico, cínico, sectario y mediocre que solo traerá corrupción y ruina a un país que mira atónito y desarmado como unos y otros se acusan del mérito de robar a todos los ciudadanos, a aquellos que no cesan de pedirles un nuevo esfuerzo y sacrificio para poder sacar al país adelante.

No deja de ser paradójico que nos estén friendo a impuestos y subidas de precios para que al final descubramos que todo ese dinero va a parar a sus bolsillos. Una sociedad democrática puede y debe tener ideologías apoyadas por partidos políticos, ese es el juego, pero nunca debe olvidar sus valores. Todas las sociedades tienen un hecho antropológico diferencial que los caracteriza y que los hace ser de una manera o de otra, entender la vida respecto a unos valores que han heredado como pueblo. Así podemos decir que los alemanes, los ingleses, los franceses, los rusos o los americanos son de una u otra forma de ser, aunque voten lo mismo que nosotros. Pero aquí se han querido desterrar esos valores con un adoctrinamiento ideológico que empieza desde las escuelas, sigue en los medios de comunicación y acaba en el ciudadano que deposita su voto, creyendo que está votando una cosa y lo que realmente se encuentra es una panda de golfos y trileros que han adormecido a una sociedad desde el poder para hacer con ella lo que quieran.

Si la Constitución fuera realmente un instrumento válido y su texto se llevara a la práctica, habría un poder legislativo que controlaría al poder ejecutivo y, por tanto, no permitiría un presidente corrupto ni unos ministros corruptos porque sencillamente los echaría a la mínima. Pero también habría un poder judicial que los metería a la cárcel, en menos que canta un gallo. Sin embargo, estamos en lo de siempre: aquí se enterró a Montesqueiu para evitar todo esto y luego vino la segunda fase, hacer del pueblo español un rebaño, con lo cual estamos en una situación donde el ciudadano ha de replantearse si realmente vive en un régimen democrático o es simplemente un disfraz que esconde una verdadera tiranía gobernada por la corrupción. Sea cual sea la respuesta, lo que si debemos tener claro es que lo que estamos viendo es intolerable y que este país necesita urgentemente una regeneración ética para, por lo menos, llegar a saber quienes somos y recuperar nuestra identidad y decencia.


Estigma