EL Rincón de Yanka: GILBERT KEITH CHESTERTON, PROFETA, POLEMISTA, CONTEMPLATIVO, ESCRITOR DE LA ESPERANZA

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jueves, 1 de marzo de 2012

GILBERT KEITH CHESTERTON, PROFETA, POLEMISTA, CONTEMPLATIVO, ESCRITOR DE LA ESPERANZA


"Los dos pecados contra la esperanza son *la presunción y la desesperanza" Gibert Keith Chesterton

(*La necesidad de confiar en que las cosas ocurren de una cierta manera lleva con frecuencia al error.
Presumir es sospechar, conjeturar, juzgar por inducción y sostener aquello en lo que se cree hasta que se pruebe lo contrario. Presunción es el acto y el efecto de presumir)

"Quitad lo sobrenatural y no tendréis lo natural, sino lo antinatural".





Una faceta desconocida sobre este gran apologeta cristiano es, paradójicamente, cómo vivía él la fe. "Hay pruebas de su reverencia por María, mucho antes de descubrir el catolicismo. Después, siempre llevaba su rosario en el bolsillo".
Era un hombre contemplativo, siempre estaba sentipensando en Dios. Es difícil imaginar que un periodista que bebía cerveza y fumaba puros pudiera ser un contemplativo, ¡pero eso dicen las pruebas!".



"El apóstol del sentido común" o, como ha tratado de exponer en su ponencia, un auténtico "profeta". Y es que el pensamiento de Chesterton sigue teniendo actualidad hoy, y despierta interés en numerosos ámbitos. Chesterton llegó a decir algo que podría aplicarse a los tiempos modernos: "Cuando el hombre comience a ignorar la dignidad humana, no tardará en ignorar los derechos humanos".
Ser superficial es dejar que el tiempo pase por uno en vez de ser uno quien pasa por el tiempo. La diferencia es abismal. Cierta vez le preguntaron a Chesterton “qué era ser vulgar”, a lo que el genial inglés respondió:



-“Ser vulgar es estar frente a los acontecimientos importantes y no maravillarse”.


Y conocerse cada vez más a sí mismo en el paso del tiempo es signo de madurez. Tristes momentos en el escenario del ridículo le espera a quien no reflexiona.



Un hombre cuya extrema inteligencia y atención a la realidad le permitieron llegar a predecir incluso Internet: "La información llegará de forma rápida y barata a un gran número de gente. Pero no sé cómo se hará; por lo que sé, podría ser escribiendo en el cielo".

La crisis antropológica y moral es uno de los aciertos más grandes del "Chesterton profeta". El hombre acabará sin memoria, sin experiencia, no tendrá nada que contar... Un hombre vacío y poderoso que sólo podrá "contemplar sus meteduras de pata". Según Ahlquist, Chesterton predijo la Revolución Bolchevique, el auge y la posterior muerte del marxismo, la rígida burocracia y la persecución de la religión en las naciones socialistas. "El Estado se convertirá en absoluto en temas morales: no existe apelación a él desde Dios o desde los hombres, a la Cristiandad o a la conciencia, al individuo, la familia o la fraternidad de toda la humanidad", afirmó el inglés.

Chesterton predijo, así mismo, la Segunda Guerra Mundial, los avances técnicos, la amenaza del Islam, la decadencia del Cristianismo, el poder económico de China, la desidia de ser gobernados por una minoría impopular, la llegada a la Luna, los avances en ciencia y comunicación, la velocidad de los tiempos modernos, la tiranía de las máquinas, la contaminación, la ruptura del hombre con la naturaleza... Y la revolución sexual, la total destrucción de las relaciones humanas, del matrimonio, de la familia, del afecto. "El corazón del hombre está roto".

En resumen, Chesterton predijo que "la mera visión de la vida moderna será insoportable". Sin embargo, no es un pesimista. Chesterton advirtió del camino que estaba siguiendo la humanidad para que fuéramos capaces de enderezarlo. La dictadura del relativismo de la que ha hablado recientemente Benedicto XVI ya la predijo Chesterton hace casi cien años: "La excepción se ha convertido en la regla". Pero aún hay esperanza: Chesterton valora la vida, la gente, la creación, el maravilloso don de la existencia, la maravilla de maravillarse. "Debemos restaurar la familia, restaurar la santidad, revolucionar la sociedad con una vuelta a lo normal".

Y todo ello se logrará con la restauración de la civilización católica: "Un renacimiento del sentido común, en defensa de la justicia, de la libertad, de la propiedad y de la familia".