EL Rincón de Yanka

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sábado, 24 de agosto de 2013

DANZA SUFÍ DERVICHE


Derviche significa literalmente “el que busca las puertas”. Los derviches son los sufíes islámicos. El sufismo es una corriente espiritual surgida en Persia antes de la era cristiana que se integró posteriormente en el Islam y que engloba a unos 50 millones de personas de todo el mundo.


Ellos proponen un camino de búsqueda de la experiencia de Dios para alcanzar la unidad a través del amor. Su propósito es inspirar una unión entre los seres humanos y Dios, mediante la elevación del alma a unos estadios más elevados de conciencia. Además de esta faceta espiritual, el sufismo ha dado lugar una rica cultura, en forma de música y poesía, que se ha desarrollado en diferentes ámbitos y países, siendo especialmente destacables a este respecto los ejemplos de Turquía y Pakistán.

La mayoría de los sufíes están organizados en tariqas u órdenes, que han creado elaborados rituales de recitación, que incluyen danzas destinadas a generar estados místicos que faciliten el camino del iniciado (muridin) hacia la unión con Dios.

La danza de los derviches no es al azar. Cada movimiento, cada gesto simboliza alguna cosa. Los giros se practican según determinadas reglas, en lugares y momentos precisos. La mano derecha se coloca extendida hacia lo alto con la palma mirando hacia el infinito, la mano izquierda se dirige hacia la tierra. De esta manera el bailarín se convierte en un mediador entre el cielo y la tierra, lo infinito y lo finito, la persona se vacía para ser un canal de lo divino.
En este rodar rítmico se busca entrar en unión con el Todo olvidándose de uno mismo.

El vestuario usado por los danzarines también tiene su simbolismo especial. Al entrar al templo, los derviches llevan sobre sí un sayal negro que significa la última morada, la tumba. Poco a poco se despojan de esta capa y debajo aparece otra blanca. – Como en la alquimia y sus fases de transmutación de la materia. Primero la nigredo, luego la albedo y finalmente la rubedo. Primero hay que eliminar lo oscuro y subconsciente para que más tarde aparezca lo blanco y puro.- Las largas ropas blancas que los derviches visten representan la pureza conseguida después de la eliminación o muerte del ego; los largos gorros en forma cónica simbolizan el control del pensamiento y de las emociones que todo iniciado debe poseer. Durante la danza mística, que puede durar horas, Los derviches forman un círculo y cada uno de ellos se mueve en armonía al ritmo de la música, aumentando lentamente la velocidad e intensidad de los movimientos hasta que todo termina en una cumbre de exaltación espiritual.

Este baile les lleva a girar sobre su eje, símbolo también de la victoria sobre la muerte. Extienden sus manos, la derecha recibe la energía del mundo espiritual, superior de los cielos. La izquierda la dirigen a la tierra. Originalmente, el sheik o líder, representaba al Sol y los danzantes eran los planetas. 

Este método se sustenta en cuatro elementos fundamentales: la música, la poesía (suele ser de Rumi), la danza y la conciencia. Esta danza giratoria, también se llama Sema y está compuesta por siete partes que representan el viaje místico de un individuo hacia Dios. La ceremonia intenta reflejar la naturaleza giratoria de todo lo que se encuentra en la naturaleza, desde las galaxias, al pensamiento y finalmente a los átomos. Mediante la práctica de esta danza el sufí llega al conocimiento de la Verdad, lucha y vence a su ego y a la muerte y alcanza la perfección. Cuando regresa de su viaje espiritual, lo hace como alguien transformado que aspira a servir con luz, amor y entrega a toda la creación.






viernes, 23 de agosto de 2013

LA DANZA COMO ADORACIÓN DEL REY DAVID









La Danza del Rey David




David danzaba girando con todas su fuerzas delante de Yahvéh, ceñido con efod de lino. David y todos los israelitas hacían subir el arca de Yahvéh entre aclamaciones y resonar de cuernos.



Cuando pienso en la lectura de David danzando (2 Sam 6; 14) mi corazón se llena de una enorme alegría porque descubro en la danza la expresión mayor de la adoración, porque el mayor de los adoradores del antiguo testamento, David, cuando su arpa cayó, cuando su voz ya no pudo expresar más, todo lo que sentía por su Señor y su Dios.


Cuando todo su ser se sintió inútil para poder hacer algo y demostrar su felicidad al estar delante de su Dios, David danzó.


Si vemos la descripción de David en el primer libro de Samuel 16; 18


"He visto un hijo de Jesé el belenita que sabe tocar; es valeroso; buen guerrero, de palabra amena, de agradable presencia y Yahvéh está con él." Notaremos que no dice nada sobre la danza, dentro de sus grandes cualidades no se mencionó, el autor de los mas hermosos salmos de adoración al Señor, el virtuoso músico, el adorador por excelencia.

Y solo puedo discernir que la danza es un llamado más profundo de adoración, es adoración total, cuando todas tus capacidades humanas ya no son suficientes, el Espíritu Santo toma tu cuerpo y hace de el un instrumento de adoración total, entonces callarán los instrumentos y las voces y hablará nuestro ser entero, amando completamente, en una entrega total.





Oye, Israel, Adonai es nuestro Di-s, Adonai es Uno.

[en voz baja] Bendito sea el nombre de la gloria de Su reino por siempre jamás.

Amarás a Adonai tu Di-s con todo tu corazón, con toda tu alma con toda tu fuerza. Y estas palabras que Yo te ordeno hoy estarán sobre tu corazón. Las enseñarás a fondo a tus hijos, y hablarás de ellas al estar sentado en tu casa y al andar por el camino, al acostarte y al levantarte. Las atarás como señal sobre tu mano y serán por recordatorio entre tus ojos. Las escribirás sobre las jambas de tu casa y en tus portones.

Fonética:

Shemá Israel Adonai Elohéinu Adonái Ejád.

[en voz baja:] Barúj Shem Kevód Maljutó Leolám Vaéd.


jueves, 22 de agosto de 2013

"A LAS CINCO DE LA TARDE" POR JOSEFINA LÓPEZ DE SERANTES ⌚


A LAS CINCO DE LA TARDE

DE SOL A SOL 
LA VOZ DE GALICIA 
(15/08/1991)

Tomasiño Balbás, el niño al que un hombre bueno hizo realidad un sueño casi fantástico, no murió como los médicos habían diagnosticado, porque Dios se valió del noble corazón de un torero para hacer un milagro. Y así, el chiquillo siguió guardando la montera como un relicario, hasta que cuando ya tenía 13 años, un fatídico domingo 11 de agosto de 1934, «a las cinco de la tarde», tal como cantó Lorca en su apasionado «Llanto...», un toro, por nombre «Granadino», de la ganadería de Ayala, acabó con la vida de Sánchez Mejías.

¡Ay, cómo lloró Tomasiño aquella tarde apretando contra su rostro la negra montera! Pero el niño, al que el torero nunca olvidó, y con el que siempre siguió relacionado, se reunió con su ídolo en la eternidad el mes de marzo de 1957, cuando tenía 36 años. 

Su hermana Lita Balbás, la chica de la maravillosa voz de cristal que tanto emotivos recuerdo tiene en La Coruña, me habló casualmente de la historia de su hermano hace tan sólo unos días, y me relató cómo su padre, con motivo de la visita a La Coruña del hijo de Sánchez Mejías, intentó devolverle la montera diciendo:

-Si él se la dio a mi hijo, yo se la daré al suyo.
Para ello, se concertó una entrevista que jamás se llegó a realizar, puesto que el hijo del malogrado torero falleció inesperadamente y repentinamente por un paro cardíaco aquella misma noche.

Desde entonces, Lita, única superviviente de la familia Balbás, todavía guarda en una vitrina la histórica montera del torero, juntamente con importantes documentos de la época, poniendo en sus palabras un inigualable acento emotivo y un gesto de veneración para aquel hombre que quiso hacer realidad el sueño de un niño que se estaba muriendo.

Y la voz de Lita se quiebra por las lágrimas al leer los sentidos y tristes versos que el poeta de la tierra del sol dedicó al dolor de la mujer tan profundamente amada por el torero: «La Argentinita».
«¡Qué no quiero verla!/ Dile a la luna que venga/ que no quiero ver la sangre/ de Ignacio sobre la arena/ ¡Que no quiero verla!»