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viernes, 26 de abril de 2024

LA SOCIEDAD PERDIDA (II): "HIPOCRESÍA DE VANGUARDIA", "INDIGENCIA MORAL" y "EL PRINCIPITO Y EL FAROLERO" por ANTONIO HR


LA SOCIEDAD PERDIDA (II)

Hipocresía de vanguardia

Ahora también se van a creer “la Guerra de Ucrania” “como si” fuera una invasión de Rusia por ocurrencia repentina o apetencia casual, como se creyeron “como si” hubiera una epidemia, o como hoy se quieren creer a base de cabezazos en la pared y vivir “como si” hubiera Democracia y Libertad. El infinito laberinto del “como si“.

¿No eran los de la socialdemocracia, ideología de prácticamente todos los partidos del Estado en Europa, y que los españoles votan en las urnas, los que querían a J. Biden y echar a D. Trump? Sí, esos del “No a la guerra“. Esos que hacen propaganda de la igualdad y los Derechos sociales. Los de lo “políticamente correcto“. Esos que votan a los partidos del Estado de la Monarquía de Franco, esos, los del consenso originario de “Los Pactos de la Moncloa“. Los de los Derechos humanos. Esos de la igualdad social. Esos del cínico y rancio progresismo autoritario herederos del Régimen dictatorial franquista. Esos que votan a sus propios verdugos después de la Transacción española y que votan a expoliadores y corruptos. Esos que mantienen la corrupción a base de fanatismo, indecencia e ignorancia ratificando listas de empleados de partidos que no los representan. Esos que votan a Vox, a PODEMOS, al PP, al PSOE… ¿Ahora van a rezar por Ucrania con el bozal o cualquier otro ridículo trapo en la cara, y luego van ustedes a reivindicar por los Derechos sociales y la igualdad social? Lo cierto es que han sido ustedes quienes han financiado todo esto, sí, lo han apoyado ustedes en las urnas ¿Ahora lo condenan cuando lo han pedido a gritos? ¿Ahora atienden a la propaganda del “No a la guerra” y de “Invasión rusa“? No pensé nunca que la anomalía mental y moral era de tal alto grado en las calles de España.

Lo primero que deben hacer los españoles como Nación, si es que acaso haya alguien que tenga tal conciencia de ser nacional español y miembro de una nación y un pueblo llamado España, es entender y llegar a tomar conciencia de lo que les sucede a ellos, que no lo han hecho aún; al menos en estas últimas cuatro décadas. Porque la sociedad española sigue fustigándose después de más de ochenta años de su Guerra Civil sin haber superado ese hecho ni haberlo entendido, ni como hecho histórico ni como hecho político. Todos sabemos que la hubo, pero pocos son los que pueden decir el porqué de aquellos hechos objetivamente sin agarrarse a sus modos y sentimientos ideológicos que lleven a la gresca y en ocasiones a la violencia. Es decir, superar ese hecho que hoy, casi un siglo después, absurda y lamentablemente, en cambio, es la inquietud que más les trasciende a los españoles y les condiciona. Deben entender también en qué Régimen de poder es en el que viven, y saber, qué clase de libertades y Derechos tienen y si tienen constitución o no la tienen, que tampoco lo saben. Preguntarse si hay Democracia o no la hay y dejar vivir de tópicos recalcitrantes y creencias personales, con afán animal de querer llevar la razón como ofuscados sin cabeza. Antes de querer hablar de hechos que, realmente, apenas influyen directamente en la vida cotidiana de los españoles, miren en sus casas primero.

“No a la guerra“, pero van a votar y a mantener a la socialdemocracia que se constituye mediante todas las facciones estatales de casi todos los Estados miembros de la Unión Europea en Bruselas, que es el origen y la causa de tal guerra, quien la apoya, la promueve y la comparte, con sus alianzas occidentales (OTAN) y con la pancarta en sus medios del “No a la guerra“. El cinismo característico de esta ideología rancia de la socialdemocracia es lo que ustedes apoyan y miman en las urnas, la que prepondera en Europa y está acabando con las sociedades y la cultura de las naciones del continente, con sus valores, ensuciando su moral y humillándola psicológicamente.

No creo que haya un pueblo más ridículo y más siniestro en todo el planeta tierra que el español, cada vez a peor y cada vez más muerto todo, más desesperación, crispación y locura generalizada, más pobreza, y lo peor, es que es una cuestión que les trasciende absolutamente. A ustedes, los socialdemócratas, les es indiferente el asunto y les es indiferente todo, nada más que arrimarse “al sol que más calienta”, de la mano del poder y el oportunismo para llevar a sus adeptos a la nada moral. Ustedes, los socialdemócratas, acogen la hipócrita propaganda del “buenismo” mientras la miseria llama a su puerta y la de su vecino. Pura y dura hipocresía de vanguardia. Muchos dirán que es una ofensa lo que aquí escribo, y con esas, van a votar a la corrupción de la socialdemocracia, que apoya y financia estos acontecimientos que suceden en el Este de Europa. Como también hay otros acontecimientos en otros lugares del mundo de igual carácter bélico, de los cuales los medios de la propaganda no se acuerdan, ni ustedes tampoco, pero que también, desde la socialdemocracia de todos los partidos estatales en España, se apoyan. La siguiente será, “pobres niños sirios“, o “qué pena de familias afganas” o “No a la guerra de Libia“, o “qué horrible el caso de los indígenas de Chiapas“. El caso que nos acoge aquí es mostrar el cinismo y el ridículo que hacen ustedes, los socialdemócratas, cada vez que se hace un manifiesto público. El motivo que nos concierne aquí, es mostrar que ustedes, los socialdemócratas, no pretenden nunca hablar de la verdad ni de lo cierto, ustedes se esconden bajo la buena fe y buena voluntad mientras prenden la llama del infierno; mientras niegan el hecho cierto de la ausencia de Democracia y Libertad Política Colectiva y mientras mantienen la corrupción de todas las instituciones en las urnas del Estado de partidos, prestan y siguen la falsedad de los medios y basan su vida en votar a facciones estatales ciegos y encolerizados con ustedes mismos, sin consciencia ni raciocinio ninguno, para terminar saliendo a la calle haciendo el ridículo con un trapo tapándose el rostro, y diciendo “No a la guerra“. (En la foto, la propaganda). Esa es la Socialdemocracia.

Para disimular la realidad, la propaganda de la Socialdemocracia para las masas utiliza el cinismo característico y propio de los Estados europeos, vistiéndose de paz, alardeando de Democracia y Libertad sin que exista ninguna de ellas, todo ello, para traer la Guerra, los totalitarismos de los Estados de partidos y los Derechos y libertades individuales otorgadas para mantener una sociedad atomizada y sobornada, y evitar, en cualquier momento y situación, a toda costa, la Libertad Política Colectiva, única Libertad verdadera y cierta, la Libertad Constituyente.

Indigencia moral

¿Ustedes no saben que hay consenso, que hay unanimidad de todos los partidos, y sindicatos, para estar juntos en el poder, que es un reparto de los poderes del Estado que dejó el Dictador, que no existe oposición política como tal ninguna, que no hay izquierda ni derecha, eso lo llegan ustedes a entender? Me refiero a los que votan o tienen intención de hacerlo. ¿Les quedan a ustedes fuerzas para aguantar la inmoralidad e indecencia pública que implica atender a los asuntos del Estado como son los órganos o facciones que lo componen (partidos políticos y sindicatos)?

La falsedad que se manifiesta en una persona con la intención de corroborar y corroborando en el juego sucio al votar a cualquier facción estatal con excusa de tal o de cual o en nombre de quién o de qué, el poco o ningún espíritu de quién ya no le importa nada en la vida de participar en un fraude electoral sabiendo que sí lo es por la ausencia de representación y facultad de elección por parte del elector, es la mayor de las miserias morales que ha podido germinar en la humanidad de la mano del Estado de partidos. Un espíritu social que se mantiene hoy, y tras más de cuatro décadas, a base de golpes al propio votante, que vive, sabiendo y sin saber, apoyando y legitimando la mentira y la corrupción sistemática del Régimen que lo somete, dándole legitimidad, apostando por órganos del Estado que no le representan, solo por interés ideológico, ideologías que son obsoletas y son utilizadas únicamente para excusarse en son de la participación. Un rebaño de individuos, muchos de ellos indignados, apoyan la corrupción diciendo que, otro rebaño de individuos, que también legitiman la corrupción con su voto, están equivocados de ideología o de “bando”. Los votantes tienen un espíritu que se sustenta otorgándose la autoridad moral y arrogancia de presumir de la mejor ideología, y sin existir ninguna ideología política, son todos ellos partícipes y cómplices de la corrupción generalizada.
La cobardía y el deterioro de la moral es de tal grado, que el votante español jamás tendrá valor a mirar a la cara la verdad pública y política. Una putrefacción del alma y el espíritu empujado por la soberbia y la postura de obcecado irracional, fanático de la locura premeditada.
Una modo de vida pública desorientada por la falsedad y la cobardía, que se aleja de la verdad política a golpes de indigencia moral e impostura hacia el suicidio de la sociedad. El apoyo a la corrupción con el voto utilizando la excusa de combatirla. La infantil y estúpida lloradera de la expresión “y el otro más” ante la inútil cuestión de la partitocracia de quién es el más corrupto, siendo el Régimen partitocrático del 78 un Régimen que sólo puede funcionar con corrupción, siendo este factor de gobierno.

Le interesa votar al corrupto, al cobarde y al fanático, o al enterado, interesa porque de otra forma implicaría reconocer la verdad pública ante los demás, por eso, tantos cobardes hablan de política a base de opiniones y de escepticismo, porque conviene torcer la realidad única para seguir compartiendo la corrupción, porque son incapaces de desprenderse de su inmoralidad pública. No hay otra manera posible y además pacífica que no sea la de abstenerse, ya sólo por el mero hecho de guardar la dignidad de uno mismo. No hay manera, desde dentro del Estado, de cambiar un átomo de lo que hay, esa excusa, no le vale más que al cobarde que no quiere cambiar nada. Son las facciones precisamente las que se han apoderado del Estado, los que lo componen, quien no lo van a soltar ni van a renunciar a él, nadie servirá al oponente que es la Nación en contra de sus intereses de partido ni de intenciones personales honestas; incluso si nadie los votara, aunque no haya más que miseria y degeneración. La clase estatal anclada en el Estado ha hecho de un servicio público una profesión, y eso es lo que los votantes legitiman, alimentan a un monstruo sin control en manos de personas que nadie ha elegido para estar ahí.

Realidad política que no reside en ideologías, ni tampoco en opiniones ni modos de ver las cosas, pues estas opiniones no tienen valor ninguno al ser personales, no está tampoco la realidad de los españoles en la economía ni en las clases sociales, no está en la igualdad social o democracia material, tal idea es una utopía naturalmente. La realidad política se puede ver muy bien y de manera sencilla en los resultados políticos reales, los que sí se ven y están a la vista de cualquiera, donde cualquier persona sea responsable objetivamente y se mire al espejo y se diga así mismo si está representado políticamente por una persona que hable por él y por sus convecinos ante el poder, es decir, si elije a una persona en concreto para esa función y reconozca quién es, y si verdaderamente hay separación de los poderes del Estado, es decir, si hay constitución o no la hay. Todo lo demás que se diga es falso y es mentira, como podemos ver tras la experiencia y los hechos fehacientes, porque es en lo que se sostiene la excusa del cobarde y de la mentira.

El juego de la Partitocracia ha superado el hecho moral de la servidumbre voluntaria de quién se somete voluntariamente a un amo, eso ha quedado atrás, el asunto es más horrible porque, tal participación, depende del rencor personal y el odio ideológico al convecino, no se cree ya en el acto de votar, se hace por despropósito; de la indigencia moral, una conciencia podrida instalada y sujeta en aquellos que, sin pudor ni vergüenza ninguna, ni siquiera con la más mínima responsabilidad cívica, presumen de su color faccionario haciéndonos creer a los que no votamos a la corrupción por dignidad, que ellos son la solución al problema, sabiendo y siendo conscientes de la única verdad política anteriormente citada, que no hay Libertad Política Colectiva, lo cual no hay democracia y que no hay constitución ninguna en vigor. La cobardía se ha hermanado mediante los votantes a España, que se sostiene mediante la mentira y la inmoralidad pública. No se quejen entonces ustedes si cada vez todo es peor, se toque donde se toque.

Y es verdad que los gobiernos tienen los pueblos que merecen.

El principito y el farolero

Hubiera pasado exactamente lo mismo, que nadie había prestado la más mínima atención al respecto, como ha pasado con el absurdo de la “viruela del mono”, que con la “gripe aviar” o “las vacas locas”, como todo lo que sucede en este Régimen de partidos estatales, asuntos de una envergadura necia y jocosa evidente y carente de seriedad ninguna a la vez que impertinente su propaganda en los medios, con el asunto político-económico al que se asoció oficialmente con una crisis sanitaria estos dos últimos años atrás, de la que ya, al parecer, nadie se acuerda después de los arrestos domiciliarios y el hurto de algunos Derechos universales básicos como es el de salir a la calle o ver a familiares enfermos o en residencias, o hacer autopsias a familiares muertos por enfermedad, por decir algunos de ellos; como si hoy no siguiese muriendo personas por gripes y otras patologías y se haya parado de repente de morir las personas; así de anormal todo. Digo, que no hubiera ocurrido nada exagerado como lo fue todo los dos últimos años, de no ser si no hubiera tanta cobardía, tanta impostura y tanto cretino en España siguiendo la mentira y todo el mundo hubiera seguido una vida totalmente normal, precisamente como hice yo y sigo haciendo, de prudencia, de sensatez y sobretodo, ante una situación de represión y coacción estatal y devenido vicio público, de probidad o integridad como persona cuerda y responsable cívicamente ante la impostura del poder descontrolado y la procesión que lo sustenta, que son la mayoría de individuos en España. La locura no habría llegado tan lejos y se hubiera puesto en evidencia a los infames, no así en el caso de España, donde se ha sobrepasado con creces el límite de lo anormal y la inmoralidad pública, porque son los propios individuos que padecen quienes mantienen la mentira, unos por miedo, otros por oportunismo y otros por falta de cerebro; hasta tal punto se llega a lo inhumano, que no sólo es que se vea el crimen y no se haga nada, sino que se aplaude.

Vivimos en una sociedad podrida en todo sentido y con todas las palabras. Perdonen que os diga. El día que se ponga en evidencia a todos los integrantes del entramado sanitario, de la trama propagandística y que podemos llamar también correctamente “terrorismo de los medios”, a aquellos agentes de Seguridad del Estado que abusaron físicamente y por coacción a los transeúntes, a los responsables y encargados de muchas residencias de ancianos, farmacias, etc., y a los que, aún hoy, venden y sostienen la mentira hablando de “la vacuna” o llevando trapos en la cara, hasta ese día, yo no quiero estar relacionado ni conformar esta basura social de la que solo pueden ser partícipes los mentirosos, los canallas y los cretinos.

Y es que, esta es la prueba, para muchos incapaces mentales y demagogos, para decirles hoy, aquí, públicamente, que no hay ningún “PLAN”, ningún “NOM” ni cualquier otra insinuación de poderes extra oficiales u ocultos, como Agendas globalistas y demás paranoias para mentes ignorantes, retorcidas y hastiadas, sino que son la gran mayoría de los individuos de la sociedad, ellos mismos, voluntarios de la barbarie que desde el infame poder descontrolado se ofrece al público, y que este, por miedo y por pura putrefacción moral se trata, llegando a extremos ilimitados de locura e idiocia compartida y promovida, hasta tal punto de que, no sólo se pasa de largo sin poner en tela de juicio el crimen evidenciado, sino que el crimen es compartido. Me parece entonces muy normal pues, que la convivencia vecinal actualmente en España sea más insoportable cada día. Que haya llegado hasta tal punto la carcoma moral que a nadie ya nada le importa, que no se crea en nada, que no hay esperanzas de nada y que ya nada se respete, que se haya llegado a tal punto insano de la moral, donde no hay conciencia cívica ninguna, y donde, después de haber visto y vivido la corrupción y el crimen de Estado delante de nuestros propios ojos, aún, se siga hablando en positivo de ello, cuando verdaderamente, a todas aquellas personas que hablan o comparten estas prácticas holocausticas y de sometimiento de la población deberían de estar todas en una jaula con una camisa de fuerza por aduladores de lo indigno, enfermos mentales o si no por cretinos.

No cabe un idiota más en España porque no hay más sitio donde meterlo. Con tal de ir a votar, ver fútbol o a los toros y presumir de lo que no se tiene, principalmente de valor y dignidad e integridad y decencia pública, con eso, la gran mayoría de españoles de a pie creen que ya han cumplido con las generaciones venideras dejándolas como valor supremo la mentira y como ejemplo la cobardía. Recuerdo aquellos años donde aún había esperanza, había ilusión, había luz, hoy, tenemos ante nuestros ojos, ya sean de una clase social alta o baja, ya sean intelectuales o paletos, ya sean de pueblo o de ciudad, una sociedad infeliz, triste y hastiada, totalmente desesperanzada, que no cree en nada ni tiene ganas de levantar la cabeza cuando la humillan a diario.

Estancados en las chaladuras que emanan directamente del actual Régimen del 78, los españoles, no saben dónde está la salida a su problema, pero es que tampoco quieren saberlo. Ya sea porque ya lo saben todo o tienen sus creencias y opiniones; lo cual basta con evidenciar su situación social. No se hacen a la idea de un nuevo planteamiento de la situación pública, y añado que no estoy diciendo un cambio de tradición y costumbre, sino de feas manías, formas y modos de convivencia burdos y contumaces que llaman más a la ignorancia y al sinsentido, como la obediencia ciega, la resignación ante la injusticia, el rechazo al consejo o la indiferencia a lo desconocido, el método cándido de “es mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer”, precisamente lo que ha traído los españoles hasta donde están, extraviados absolutamente de su realidad pública.

Intentaré explicar antes de terminar este artículo, y como hecho destacado, una confusión que hay generalmente en casi todas las personas que ven el fruto, al paso de las generaciones, del Régimen donde viven, que no es más que beneficio de la mentira, de la corrupción y el vicio; en resumidas cuentas, de la ausencia de control al poder y también de responsabilidad para tenerlo. Y como esas herramientas básicas son la clave necesaria para llevar un camino al cambio en lo social y lo público en una sociedad medianamente decente y digna, lo que ocurre en España es el efecto contrario, por eso no hay decencia y no hay dignidad, hay degeneración. Esa confusión a la que quiero hacer referencia está en creer que esa degeneración de todo lo que vemos se produce porque el paso del tiempo en un régimen basado en la inmoralidad de quien lo funda y lo sostiene desgasta la tradición, pierde la costumbre y corrompe el valor de convivencia creando en la opinión un error monumental de pensar que es debido al paso del tiempo tal despropósito social. Lo que hace presa a una sociedad es su constitución política, es decir, cómo está regida, desde su origen y desde el primero al último. En España, en el Estado de partidos, en la Monarquía que puso el Dictador, no me cansaré de decirlo, no son las personas, ni los partidos, ni siquiera los gobiernos de turno, el resultado de esta badajada política de la mal llamada “Transición española” pone en evidencia el hecho sociopolítico en el mismo orden de tiempo de estas más de cuatro últimas décadas de partitocracia como forma de gobierno. Que la sociedad española languidece y merma en todo sentido, de la mano con el desgaste de fuerza y legitimidad que va marcando a cada golpe de urna la degeneración, en términos propios de la política, del Régimen de Franco, que es lo que hoy de desde el año 78 vemos en España. Es la forma de gobierno y la forma de Estado, y sobretodo, los modos originarios y originales que le dan partida los que marcan y nos señalan la realidad política que aquí estoy describiendo, el resultado sociopolítico depresivo que todo el mundo puede observar y contemplar, corrupción y crimen de Estado.

La ausencia de Libertad Política y de Democracia, es decir, de falta de control del poder, y también, como digo, de responsabilidad para tener tal control, es la única causa. Y es que, árbol que nace torcido, no hay barrote que lo enderece. El Régimen actual de los partidos políticos del Estado tiene su origen en la orden del poder, es decir, en términos políticos, en la Guerra Civil española, que es de donde nace y surge la legalidad del actual Régimen por medio de la Reforma política, y es legitimado por la mayoría de los españoles en las urnas del Estado de partidos. Hoy usted está viviendo la putrefacción sociopolítica que ofrece el consenso político entre los herederos de la Dictadura y los que se hacían llamar los partidos de la oposición, que dieron continuidad al franquismo por la vía en color, pero con la misma estructura sagrada de poder de la Dictadura, donde el poder no está controlado, creando en la sociedad un sentimiento de vergüenza y complejo moral; dígase también de salvaje.

“Esto no se arregla sólo con dinero“.

jueves, 25 de abril de 2024

LA SOCIEDAD PERDIDA (I): "SOBRE LA COBARDÍA", "LA SOCIEDAD REPTIL" Y "ADICTOS A LAS URNAS" por ANTONIO HR

 


La sociedad perdida. 

Sobre la cobardía

Puesto que la política solo puede existir cuando hay una lucha real por alcanzar el poder, que está sujeta al natural disenso entre ideas opuestas irreconciliables dentro de la sociedad para llevarlas al Estado y poder gobernar en virtud de la más victoriosa o predominante, es un error asumir que existe algún tipo de oposición política verdadera cuando el repertorio del sufragio sólo se puede encontrar dentro del Estado en un Régimen que impone a los partidos una legalidad arbitraria, esto es, es posible participar en la política solo para aquellas agrupaciones que están dispuestas a pensar de igual forma, de manera unitaria, aceptando sin ninguna objeción el consenso político, que es precisamente el arma destructora de la política como tal y es la sangre y valor principal de las oligarquías. Hoy la política en España está capada debido a esa legalidad partidista que exige el propio Régimen, y con ella, la posibilidad de una oposición política que, originada desde la sociedad civil, se interponga al pensamiento y al sentir unitario de la actual oligarquía de partidos que hay dentro del Estado.

La tradicional costumbre de servir voluntariamente al poder heredada de la Dictadura, patrocinada por el miedo pánico de los españoles a todo lo que es política, el pueblo español se encuentra hoy de la misma forma y de igual manera que en la Dictadura del General Franco, sometido absolutamente a un poder incontrolado al margen totalmente de las decisiones de la Corte, a la vez que despreocupado por ello, arrumbado por el despotismo y la tiranía del poder oligárquico establecido desde la transacción política de un régimen a otro; antes se frenaba cualquier conato de oposición mediante la fuerza, hoy mediante el consenso, siendo la confusión y la corrupción institucional de toda la clase dominante el factor que diferencia un régimen de otro. Todo lo demás, hasta la demagogia de Franco, y tanto lo que atañe a la moral pública y las estructuras institucionales, sigue absolutamente intacto. Recuerdo que no hubo “ruptura”, sino una Reforma política, es decir, una continuación de la Dictadura por otros medios.

La respuesta del pueblo español tras más de cuarenta años de saqueo, humillación y de corrupción es extraordinariamente nula. Igual que sucedía en la Dictadura, donde el Dictador no encontró oposición hasta morir en la cama. Llegamos al siglo XXI en una forma de gobierno que se basa exclusivamente en el abuso de poder, la mentira y que se sostiene esencialmente por la corrupción, y los españoles no son capaces de organizarse en contra de lo establecido, al menos en sus comunidades vecinales, debido como digo al miedo pánico que persiste en los corazones y la memoria al no haber roto con su pasado. Sumisos y pasivos, el espectáculo se traza como ver dar bofetadas a un muerto que nunca se va a levantar para defenderse.

En este apartado del primer capítulo sobre la sociedad perdida quiero tratar de hacer una reflexión sobre una característica, me atrevo a decir que casi innata, de la sociedad española, me refiero a la cobardía y el temor que la atrapa ante las expectativas públicas y políticas. No sólo lo podemos apreciar en el rechazo, casi inconsciente, que surge generalmente al entablar una conversación sobre estos temas, que sería una práctica de lo más natural y lo más normal en una sociedad limpia moralmente y sin temores, cuando se expone la realidad palpable de lo que se vive y todos ven. Es insoportable para cualquier adepto al Régimen actual, como lo era en otras ocasiones para los acérrimos a la Dictadura, cuando se delata la Gran mentira en la que viven millones de españoles pensando y viviendo “como si” hubiera Libertad o “como si” hubiera democracia. Se produce una verdadera irritación cuando se denuncia la participación en esa ficción política del “como si” que, para cualquier persona fiel y sincera a sí mismo, solo se podría catalogar como irracional, anormal y desvergonzada; crea verdadero ardor reprochar el hecho de no hacer nada para remediar o poner fin a este despropósito político latente cada vez más, y ese remedio sólo puede venir de la mano de la “NO participación” en las urnas que produzca la apertura de un período de libertad Constituyente para todos los españoles.

Soy consciente de que sería un tema, a la vez que complicado, extenso, para desarrollar en varios párrafos del presente artículo, el grado de cobardía de los súbditos españoles, pero trato siempre de ser lo más claro y simple dentro de mi humilde elocuencia cuando de lo que se trata es de hablar y entender sobre temas públicos y políticos siempre tan engorrosos y arduos de lidiar. Es normal que de la cobardía se pase casi directamente a la indiferencia por estos temas, porque muchos españoles se les hace todo incomprensible y pesado verdaderamente cuando siguen las consignas y el diccionario político oficial vigente, que no puede llevar a ninguna otra parte que no sea a la confusión y al desvarío mental, en el sentido intelectual, con lo cual a la ignorancia y al pirronismo moral. Este efecto de indiferencia a temas públicos y políticos me gustaría tratarlo y desarrollarlo en otros artículos más detenidamente ya que está muy demasiado extendido, porque son las consecuencias de esa gran confusión en el lenguaje que mantiene vivo al Régimen. Cada vez son más las personas desinteresadas y que no creen en los asuntos que a todos nos atañen, que son los públicos o políticos.

Lo que sí se puede hacer, a bote pronto, es atender y señalar el origen y las causas del miedo, decir porqué está presente ese absurdo temor a todo lo que es política y seguir unas pautas o directrices para que, al menos, seamos conscientes de ello y de esta manera inspire en el lector una mínima reflexión. Es evidente y natural que el hecho de que hoy el miedo aparezca de manera generalizada entre los individuos en todo lo que atiende a los asuntos políticos, públicos y sociales, no es algo que haya surgido de la noche a la mañana, ni siquiera de los fracasos, golpes y penas sinfín y sin cuento que a lo largo de estas más de cuatro últimas décadas de Régimen de partidos se han llevado los españoles sin que nadie haya movido un dedo por ello. En nuestras espaldas consta la experiencia de miles y miles de casos intolerables en una sociedad decente y digna, vividos en la vida misma de cada uno, y que aquí, en España, anormalmente se dan por normales. Esa actitud pasiva y servil viene naturalmente de hace bastante más, y viene marcada por décadas y generaciones enteras de represión, fruto de una Dictadura que, precisamente, fue el terror uno de los pilares para que durara lo que duró, nada más y nada menos que alrededor de cuarenta años. O bien prestamos atención a realidades y hechos que son, existen y que se pueden señalar o mostrar, o de lo contrario, como exactamente sucede, se tiene que mirar para otro lado por vergüenza y con la más cruda de las soberbias para no aceptar el peso de la realidad. Creo que esto último es más lo que realmente sucede. Resignación pura y dura.

Tras el miedo, subyace la convivencia con la falta de interés por conocer y saber, de acercarse a una realidad que sea, por su coherencia y sus evidencias, homogénea en la conciencia pública si se atiende a su forma de manera descriptiva para todos, como método natural para el avance y la prosperidad como sociedad, esto es, el rechazo radical a las creencias, composiciones de lugar personales o tópicos recalcitrantes y absurdos que dan lugar a un grado de escepticismo incauto y que hace que cualquier mente termine sedada, psicótica o crispada. La verdad desaparece, todo se vuelve opinión y el criterio y la razón quedan en manos solo del que lo tiene, sin posibilidad de entendimiento ninguno con ningún sujeto cuando de lo que se trata es únicamente de describir algo que tenemos delante, como son precisamente los asuntos públicos. Ahí la verdad es la misma para todos, no es ni puede ser relativa. Este artículo pretende entender ese miedo generalizado en la sociedad como una carencia de valores públicos ya que no sale de la comodidad mental y moral evitando enfrentarse con la verdad social, además de manera consciente, comodidad que va arraigada y a la par en convivencia con esa ficción sociopolítica del “como si” en la que se está viviendo. Vemos, pues, que sucede una evasión consciente del individuo de todo lo que sea el interés o la voluntad de estudiar y reflexionar para poder entender.

Para poner fin a este artículo sobre “el miedo” de los españoles a todo lo que es público y a la política, que pretendo extender en otros posteriores de la saga “la sociedad perdida”, quiero dejar una pequeña reflexión al lector. Y creo que, el hecho de que exista el miedo en una sociedad ante dictaduras criminales y opresoras me parecería normal, de hecho, en España existe la experiencia de ello, en todo caso, la sociedad tendría que defenderse de igual manera, o, por el contrario, someterse voluntariamente al poder, como sucedió cuando dos tercios de la población española en la Dictadura, que a la hora de participar en las urnas legitimaba el poder del Dictador. Eso mismo, exactamente de igual forma, sucede hoy en esas mismas urnas sin posibilidad de elección y en ausencia por consiguiente de democracia, legitimando el poder del Estado de partidos como forma de gobierno mediante la participación y la ratificación de listas asociadas a organismos estatales que son los partidos, órganos del Estado que componen en cuotas su poder dentro del mismo Estado. Dejo aquí varias cuestiones sobre el miedo que veremos más adelante en otros capítulos, por ejemplo: 
¿A qué es lo que se tiene miedo en una sociedad aparentemente libre?, ¿existe el miedo en la clase estatal?, ¿hay miedo al cambio de forma política? ¿de dónde proviene el miedo?

La sociedad reptil

Es asombroso cómo ha calado el bozal, las mascarillas, en la sociedad española, algo tan ridículo que cualquiera, habiéndose informado un mínimo, sabría que no sirven absolutamente para nada y menos para evitar el contagio de ningún virus, en cambio, se ha convertido en una estúpida y ridícula moda que crece, tanto en jóvenes como más mayores, en son con la socialdemocracia del Estado de partidos, la obediencia ciega y la servidumbre voluntaria. Y quiero hacer un inciso en la descripción o definición mejor dicho de lo que es un siervo y lo que es un esclavo puesto que son dos palabras que las podemos utilizar en el mismo contexto sobre el que estamos trabajando que es la sociedad española en cuanto a su servil y obediente actitud hacia el poder que la somete, en cambio, estos dos conceptos tienen su diferencia: según el diccionario de la Real Academia de la Lengua (RAE) el significado de esclavo es: dicho de una persona, que carece de libertad por estar bajo el dominio de otra. Sometido rigurosa o fuertemente a un deber, pasión, afecto, vicio, etc., que priva de libertad; mientras que la palabra siervo tiene estas definiciones, esclavo de un señor, en el feudalismo, persona sometida a un señor feudal y obligada a trabajar para él, pero que conservaba ciertas libertades. Infiero que aunque pueden utilizarse como sinónimos en algunos casos, la diferencia radica en que la acepción siervo, incluye en su significado que puede tratarse de una persona sometida, pero que conserva algunas libertades, mientras en el caso de esclavo no se precisa esta posibilidad. Entendido estos dos conceptos, bien podemos ahora describir y entender que, de manera voluntaria, es la servidumbre del pueblo español, que mediante la participación en las urnas sin posibilidad de elegir ni decidir absolutamente nada, en cambio se lanzan a ellas, a veces de manera radical y fanática y a veces porque es lo que ven hacer, otras por tradición y otras por ignorancia en el asunto, como acto litúrgico para instituir a sus nuevos amos cada cuatro años.

Es para mí, personalmente, y lo digo sin tapujos, la mayor explosión de ignorancia y estupidez humana que han podido ver mis ojos en mi país natal, no veo mucha diferencia con la vida de un reptil que vive arrastrándose durante toda su vida. Cuanto menos es curioso, que si se cree realmente y se piensa que hay una pandemia o un virus flotante en el aire, los individuos quieran y crean, y tengan la intención de hacer una vida normal evitando un posible contagio y que con un simple trapo se ponga solución para así poder tener las playas llenas, restaurantes, bares, terrazas, servicios, hoteles, hasta la bandera como si nada sucediera, eso que no falte, el mamoneo y el jolgorio lo primero, pero siempre obedeciendo y siendo un ciudadano recto y correcto por si el vecino mira mal, ¿puede juntarse más absurdez, falsedad e hipocresía en cualquier lugar del mundo?. Una conciencia oscura tradicional de generaciones pasadas mantiene el miedo a ser tachados, el sentimiento de vergüenza ajena, al prójimo, y que, mezclado con el miedo al libre y deliberado pensamiento que marca la distinción natural de los demás, le hace tomar un aire a tiempos pasados de la dictadura franquista, el complejo de siervos agarrotados en la inútil ignorancia e impotencia para reaccionar ante el abuso de poder, se ha llegado al punto de tal ignorancia, que al igual que la excusa para todo que tenía el General Franco de los contubernios judeo-masónicos para tener al pueblo sedado en la ignorancia y el desconocimiento de la realidad sociopolítica, hoy, como la divina providencia, son los gobiernos globalistas y las agendas mundiales las que, para muchas personas cómodas en su raciocinio, dan causa de lo que ven.. la real estupidez más íntegra jamás vista se vive hoy en el ambiente de las calles de España.

Pero ese no es el asunto, trataré de dar causa y decir las consecuencias que provoca lo que estoy aquí diciendo. Creo que no somos tan retrasados, aunque alguno sí crea lo anterior escrito, lo que marca la imbecilidad y la gravedad del asunto es que esta obediencia se debe a una forma de vivir tras más de cuatro décadas instalada en el esquema social y político, que es seguir el consenso social marcado desde el Estado formado por todos los partidos políticos, necesariamente también en consenso, en el que todos sin excepción apoyan la ideología de la socialdemocracia, para entendernos, el buen ciudadano debe de llevar la mascarilla, el que no la lleva es el raro, el apartado y el irresponsable. El peligro que trae este esquema sociopolítico y la muestra de los síntomas de una sociedad sometida al despotismo y el abuso de poder, síntomas similares a los de un esclavo con la moral doblegada y sometido por costumbre al látigo del amo, las consecuencias de todo este desmán marcan el camino desembocando como resultado en el rechazo social entre los individuos, esto es, provoca una sociedad enfrentada. Hecho que trae una consecuencia mucho más grave, esa es la más grave de todas y es el objetivo único que tiene toda la oligarquía que hay dentro del Estado, que mediante la confusión y la mentira y usando como herramienta todos los medios e instituciones y todos los sobornos a individuos que participan de la corrupción (hablo desde universidades, hospitales, funcionarios, prensa, radio, televisión, etc.), se trata a toda costa de impedir por todos los medios la conciencia nacional, la conciencia colectiva, que es uno de los pasos principales, sino el que más, para una posible conquista de la Libertad Política Colectiva de los individuos y poder así entrar en un período de Libertad Constituyente para poder traer la democracia a España. Tras este acontecimiento, los españoles, todos con derecho a sufragio, ELEGIRÍAN, las formas de gobierno y a sus gobernantes y tendrían un control del poder. Hoy eso es imposible, ya que el Régimen de poder establecido lo prohíbe directamente, el Estado de partidos o partitocracia vulgarmente hablando, no está concebido ni para elegir ni para representar a nada ni a nadie. Por eso, la propaganda partidista para las votaciones es imprescindible para que este cambio no llegue nunca, es el arma de la oligarquía de los partidos, la pura y mera participación, porque a más participación más fuerza y más legitimación, más apoyo moral, más clientela tendrá el Régimen de poder y la oligarquía que vive dentro del Estado para campar a sus anchas, más participación más reparto de poderes, riquezas y cargos; oligarquía que está a la sombra de una Monarquía de partidos o Monarquía oligárquica de origen franquista que es la madre de todas las corruptelas y la que consiente con la Carta otorgada del 78 de la mano la degeneración de la sociedad entera.

Esperando todos a ir a votar otra vez, a participar de esto que tenemos, a decir que se está de acuerdo con el juego, a darle cancha para que no termine nunca la rueda de la degeneración social y las corruptelas de todo y de todos, empezando por el espíritu hipócrita y corrupto de una sociedad cómplice de su degeneración, para seguir esclavos del Régimen de origen franquista establecido. Excusados en cualquier imbecilidad para ir a la urna, a que nada cambie y se mantenga la oligarquía de jefes de partido que hay dentro del Estado viviendo a costa del fracaso de cada individuo y de su dinero.

Haga lo que haga el poder con ellos, es algo que a los españoles les da exactamente igual, es antes su cerrazón en sus creencias e ideologías que la Libertad colectiva de todos. El caso es votar, llevar bozal y vacunarse. La sociedad española no vale para nada más que para obedecer, pero no obedecer algo que les sea en provecho ni leyes legítimas impulsadas por ellos mismos en su beneficio, la obediencia es ciega, es decir, sin raciocinio, sin ningún análisis ni crítica previa a una lógica y formal obediencia a lo que se dicta. También valen para algo más, para tomar y llenar las terrazas, intentar vivir la buena vida, presumir de ello, sirven para la sinvergüencería del oportunismo de algunos que se aprovechan de que otros se consuman y se arruinen y son sustento para que la clase dominante se pudra de corrupción, todos, con la intención integra de participar en el tinglado, escondidos y esquivando la realidad que traen con ellos por vergüenza que supone reconocer la participación en un fraude y en la mentira que les machaca, así creen los españoles y piensan que son libres y que hay democracia.

España no tiene la culpa de la decadencia, ni Sánchez, ni el gobierno de turno, son los españoles y su poca responsabilidad como ciudadanos; primeramente el miedo a la Libertad en singular y mayúsculas, la falta de conciencia vecinal y nacional como sociedad, el oportunismo y la envidia, la fe ciega en amos que instituyen en las urnas sin control ninguno de sus actos, los efectos de la ideología de la socialdemocracia, los falsos progresismos transformados en dictaduras de la moral que dan continuidad al franquismo por otros medios aunque muchos no se hayan enterado o no se quieran enterar, la hipocresía pura y dura del español obediente y buenista, el todo vale, el todos somos iguales, el miedo de pensar diferente, el qué dirán, la sabiduría innata del español de creer saberlo todo, el consenso político que es una inversión al fracaso constante, su confianza casi religiosa en los medios e instituciones, todos estatales y politizados; son causas principales de la estupidez social que interrumpe cualquier intento de sensatez y acción cabal para cualquier mejora.

Ahora a votar a Vox (quiero añadir para aquellos que no lo sepan que cualquier partido que esté dentro del Estado naturalmente mirará por los intereses de quien le paga y no por los de la Nación, nadie puede cambiar nada desde dentro, eso es falso y mentira, el que entra es para reforzar lo que hay, es decir, Vox es lo mismo que los demás, un órgano permanente del Estado) y al PP, y luego cuando éstos os hayan esquilmado, votáis al PSOE y PODEMOS otra vez. Eso es, se llama servidumbre voluntaria y corrupción moral, esto es, una sociedad podrida moralmente en el terreno público. Se funciona instituyendo amos, ratificando listas de partido que nadie sabe cómo llegaron ahí (sí se sabe, enchufes, amiguismos y corruptelas), listas que nadie eligió ni nadie conoce. Como no hay democracia, se va a las urnas para no elegir absolutamente nada, solo para mantener el látigo del Estado constante que es el que somete sin posibilidad de control sobre él, como pasa en las peores de las dictaduras, así funciona el Estado de partidos que hay en España como forma de gobierno desde el 78. Para eso está hecha la Carta otorgada falsamente llamada constitución, para la degeneración de todo y de todos y para que todo termine podrido, hasta las últimas entrañas de la sociedad española, y sea la corrupción, la estupidez, la mentira y la imbecilidad la madre y origen de todo lo que pasa cotidianamente.

Si fuera odio lo que lleva las palabras que aquí escribo directamente no escribiría nada, si lo escribo es porque quiero decir la verdad sin mirar las consecuencias que ello traiga, y así librarme de ser un esclavo y poder tener una conciencia de un ciudadano libre. Sucede algo curioso, y es que, en aquella sociedad donde la mentira y la hipocresía es el pan de cada día, cuando se da de comer verdad no hace muy buena digestión. Todo lleva su tiempo, se necesita un proceso, y la llave está en la hegemonía cultural para abrir la puerta de la conciencia colectiva como pueblo unido, como pueblo libre, teniendo como bandera la Libertad colectiva previa a cualquier ideología posterior. Todo es falso sin Libertad Política Colectiva, término en general desconocido por la mayoría de los individuos, de ahí su difícil conquista. De ahí que votar sin Libertad Política sea absolutamente inútil si queremos decidir algo para nuestro futuro, el voto se convierte irremediablemente en el fracaso personal y de sus convecinos. Votar sin libertad es egoísmo, es vanidad y es oportunismo, es cobardía y orgullo de evitar que sea la Libertad colectiva la que decida el futuro de la sociedad, por eso se declinan muchas personas a votar sin Libertad ni democracia, simple y llanamente para instituir amos, porque ni creen ni quieren que haya Libertad de todos. Es precisamente esa colectividad la que es constituyente de todo lo demás de lo que queramos hablar por que constituye la unión en conciencia de todos los individuos de la sociedad; ya se hable de leyes, constituciones, democracia o ideologías, es la madre del cordero y sin ella, sin la conquista de nuestra Libertad, seremos reptiles toda la vida y eso es lo que nos da vergüenza y nos pone los pelos de punta aceptar y reconocer, por eso se sigue votando y participando en este leganal, que al igual que las arenas movedizas, _que cuanto más se trata de salir, votando y participando, más se hunde uno _, ese es el efecto que produce la forma de gobierno del Estado de partidos.

Adictos a las urnas y 
algunas cuestiones 
para la reflexión personal

Entiendo que a muchos les sorprenda y que les resulte raro que ahora venga alguien a decirnos que en España no hay democracia, que no hay constitución, que nadie elige ni decide absolutamente nada en las urnas, y el hecho es que España lleva sujeta casi un siglo a gobiernos o regímenes autoritarios y totalitarios como son la dictadura y el Estado de partidos actual basados en la mentira, la confusión y la corrupción, una tradición y costumbre en el modo sociopolítico, y también de convivencia entre convecinos, que se ha incrustado en la sociedad española, por ejemplo; el miedo y pasividad a todo lo que sea política, el servilismo voluntario, obedecer y arrodillarse ante el poder y no mover un dedo ante las injusticias gubernamentales. Estos rasgos sociales están ya en los genes, de manera que, hoy, cualquiera que vea que surgen desde los propios individuos ideas y motivación para protegerse del abuso de poder en España, es posible que los pueda resultar raro o algo inusual y hasta alguno le pueda parecer ridículo, ya que en los últimos más de 80 años pocos han sido los que hayan luchado verdaderamente, y los que lo han hecho no les ha servido para nada, y los que tuvieron oportunidad de hacerlo, mediante la traición a sus propios principios y a la Libertad y la Democracia, se apuntaron al carro del poder, me refiero al Partido Comunista de Carrillo, PSOE de Felipe González y otras facciones oportunistas para la idea de Reforma del franquismo en tiempos de la Transacción española.

Resulta que, ante todas las tropelías y anomalías que produce un Régimen basado en la corrupción de Estado como venimos viendo desde hace más de cuatro décadas en España, generalmente entre los individuos no se concibe otra solución nada más que participar de ello, de intentar cambiar las reglas de juego corrupto jugando a la corrupción individual de participar en el propio juego. Entiendo que se desconozca que nadie ha podido cambiar el sistema desde dentro, aunque muchos lo digan, eso es falso y no es cierto, eso no se ha dado nunca en la historia ni se puede dar jamás, pues toda fuerza o composición política que se añada al Régimen será para fortalecer o renovarlo con energías nuevas, desde el que participa votando hasta el partido que se incorpore de nuevas. Pero lo que no se puede entender nada más que como corrupción y sinvergüencería es participar y colaborar, tanto con un régimen que ha demostrado cada día que pasa ser un verdadero fraude, como ratificar y apoyar a partidos o facciones que han cometido delitos tanto de corrupción u otros crímenes de Estado, como por ejemplo en España el PSOE o el PP. No es difícil para una persona honesta y sincera decir que cualquier persona que eche una papeleta en la urna con esas siglas está más que podrido moralmente o es sin duda un verdadero oportunista, con lo cual un sinvergüenza.

En un estado de degeneración y putrefacción sociopolítica como la que trae España en sus espaldas desde hace varias décadas, considero que la no participación en ningún evento que se oferte desde el Estado, es una muestra de ejercicio en conciencia de uno mismo, de no mancharse y no ser cómplice de un verdadero fraude, se tenga la ideología que se tenga y se piense como se piense; solo aquel que se declina en aportar su fuerza con el voto a cualquier facción participando en la urna, es aquel que solo puede tener un pensamiento sucio y poco sincero, para él mismo y para con el convecino. Es también una muestra de que no se está de acuerdo con las maneras, con las reglas de juego, con las formas ni con los resultados de estas, que como podemos ver tras la experiencia son paupérrimas cada día más, y cada vez es peor todo. Participar es echar leña a la lumbre, es decir que el juego no acabe nunca, en cambio, la abstención entendida como tal, y especialmente si es en conciencia de lo anterior escrito, supone tanto a los partidos todos estatales y órganos del Estado como al Régimen, una muestra y una demostración de oposición en conciencia de la sociedad, de rechazo, de moral limpia, y esto es lo que no se quiere entender en España, no es que no se entienda, es que se prefiere estar sucios y ser cómplice de la degradación a gran escala de todo y de todos.

Si uno no vota, no pasa nada, ¿Quién es el creído que piensa que el gobierno será mejor o peor si él no vota?, en España, al contrario de lo que se cree, no existe oposición política entendida como tal, pues todos los partidos son estatales, son órganos del Estado y ya tienen ellos el poder repartido en cuotas, no existe pues oposición entre ellos ninguna ni la puede haber, la razón, porque hay consenso. Donde está la oposición, irreal y ficticia, es en la mente y la moral entre individuos, las estúpidas ideologías obsoletas e inexistentes y el revanchismo de tiempos pasados, que impiden que de manera colectiva se llegue a una conciencia nacional como pueblo unido, ese es el único lugar donde existe la oposición de ideas, pero oposición política no la puede haber, aunque algunos se quieran estar toda una vida engañándose y viviendo de la mentira.

Si uno no vota, gana, y gana en ambos aspectos, en lo personal y en colectivo como convecino, lo primero porque no te corrompes y nadie podrá decir que esa persona es cómplice del fracaso constante y de la corrupción infinita. Es un privilegio y una suerte ser consciente en España, entre tanta podredumbre institucional y confusión social, que si votas, apoyas algo que no es la democracia, ya que España no es una democracia, el primer Presidente del Tribunal Constitucional en España García Pelayo, sanciona en la Carta otorgada del 78 (equivocadamente llamada constitución), que España es un Estado de partidos, atendiendo a la Máxima alemana; bien, pues lo que sucede al votar es lo mismo que cuando la mayoría de españoles votaban para apoyar la dictadura de Franco, se vota para legitimar lo que hay nada más. Esto, no son opiniones que tengan que sonar bien en los oídos de la gente, esto es así porque así funciona lo que está establecido como manera de funcionar y es igual para todos, es de estúpidos y de obsesos vivir diciendo que funciona según la opinión de cada uno, en España se funciona de una mara que es la misma para todos. Entonces sencillo de entender, votas, participas en un fraude, todos lo ven y saben que esa es una persona corrupta y que lo hace sin prejuicios de ningún tipo a la luz de todos. Se vota para decir y mostrar a todos lo corrupto que puede llegar a ser una persona, porque ayudo y apoyo a los que roban, engañan y avasallan, imitando a la clase gobernante y siendo igual de sinvergüenzas que ellos.

No hay que tener la moral muy limpia ni tampoco conocer qué es la honestidad para creer y pensar que votando, sin poder elegir nunca a nadie ni poder decidir nada sobre nuestro futuro, podrá pasar otra cosa que no haya pasado o se lleva viendo desde hace cuarenta años, en que los votantes, una y otra vez, atienden a su fracaso constante y se manifiesten haciendo el ridículo y el sinvergüenza; cada vez todo es peor y aun se tiran a las urnas como perro hambriento, no creo que se vea más idiocia y sinvergüencería junta jamás. Y ahora, que han arruinado lo único que quedaba que era el sector hostelero y que van de camino en destruirlo más y más hasta su exterminio (con un fin claro y es vender ese sector a multinacionales extranjeras de grandes compañías de resorts como han hecho en los países sudamericanos), que estamos viendo que van a dejar a la nación española como un auténtico solar, lo único que se le ocurre al pueblo español, que con su sabiduría innata ya de creer saberlo todo, es votar. Pero votar bien, porque hasta ahora y durante cuarenta años se ha votado mal y en broma. Ahora el que vote, que vote bien y en serio, hasta que os elijan a un presidente bueno que en ninguno de los casos lo eligen los participantes en las urnas; estas consideraciones, al fanático, al cobarde, al soberbio y al ignorante, le son de muy poco valor, por eso, la sociedad española cae y vuelve a caer en lo oscuro, en la ruina, en la miseria y en la decadencia permanente, por eso, porque lo que abundan son eso valores. ¿En qué va a pensar el pueblo español sino en premiar el fracaso?, cuanto peor vaya todo mejor para los votantes. Y si algo puede ir bien, poneros bozales como moda ridícula y que enfermen a todos con inyecciones, porque ya ni la salud se puede consentir. Ahora la enfermedad es la norma y ley para todos, claro, para todos los que hacéis posible que todo siga a peor, si, los votantes.

Algunas cuestiones para la reflexión personal.

Algunas de las preguntas que voy a dejar aquí soy consciente de que muchos ya se las han hecho, y, aun así, han seguido participando del tinglado, lo sé. Pero voy a dejarlas por aquí, para ver si a alguno no se le cae la cara de vergüenza tan solo de tener la indecencia y la poca responsabilidad como ciudadano de apoyar a un Régimen que es una fábrica de corrupción incesante e infinita, que está dejando a la Nación española en aras de la miseria. Quisiera que, al contestarlas, al menos, que no se haga con las tópicas y típicas ridículas y falsas creencias y teorías oficiales y se atiendan a la más pura realidad contemplable.

¿Porqué se vota a la corrupción?; ¿quién nos representa en el Congreso?; ¿quién elige al Presidente del gobierno?; ¿Se cumple o se ha cumplido alguna vez la “constitución” tanto gobernantes como gobernados?; ¿quién hace las leyes y quien las ejecuta?; ¿están garantizados nuestros derechos?; ¿nos da miedo lo nuevo?; “lo menos malo” ha sido lo que nos ha traído hasta aquí, ¿qué es lo menos malo?; si sabemos que la tv miente(cualquiera de ellas), la prensa miente, la radio miente, ¿qué es lo que nos creemos entonces?; ¿de verdad queremos seguir votando el sistema que nos ha traído hasta aquí, o no sabemos hacer otra cosa?; ¿nos damos cuenta que hay algo que no encaja en España?; ¿de verdad hay alguien que quiera seguir con este sistema?; ¿sabéis qué es un periodo de Libertad Constituyente?.

En los siguientes años, no más de cinco, vendrá un periodo de decadencia como el que nunca hemos visto jamás desde la Guerra Civil, esto es lo que hemos querido, es lo que se ratifica y se legitima en la urna por parte del pueblo. El hecho de no votar es que el pueblo no legitima al poder o Régimen establecido y solo se sustenta en la legalidad, es decir, si no se vota no tiene poder moral ni apoyo ninguno porque nadie o una mayoría no lo quiere, así de simple, y eso precisamente se evita en todo momento desde los brazos del Estado, pues supondría que cualquier altercado o movimiento desde la sociedad civil, el poder se viera solo y sin apoyo de nadie o de una mayoría y eso le haría ceder o caer. Quiero añadir que cuando hay democracia la abstención no tiene efectos ningunos, en cambio en regímenes oligárquicos como el que hay en España, los efectos son devastadores, no solo para los partidos si no para el Régimen y sistema de poder, de ahí a la llamada a la participación absoluta de todos los partidos y de la clase estatal.

Lo triste es que hasta que no explote todo más de lo que ha explotado ya, nadie se dará cuenta de la mentira en la que vive, será una muerte lenta y dolorosa, donde el oportunismo y la sinvergüencería de algunos, el silencio cómplice de otros y la confusión constante en los medios e instituciones, será la que alargue este proceso de degradación de todo y de todos. La metástasis que es la corrupción y la prevaricación infinita y sin control ya la tenemos desde hace mucho, el cáncer se llama “Constitución del 78”.
Esto no se trata nada más que de una acción intelectual y moral de carácter colectivo, para despertar las conciencias personales e integrar en ella a la parte laocrática, esa parte del pueblo que se mueve para un cambio real y verdadero, es decir, la más dinámica, abierta, decente y digna, inteligente, generosa y valiente.

martes, 17 de octubre de 2023

LA REVOLUCIÓN DEL SENTIDO COMÚN por ANTONIO GARCÍA-TREVIJANO 💡

 LA REVOLUCIÓN DEL SENTIDO COMÚN

Antonio García-Trevijano

“Que tiempos son estos que vivimos, 
que es necesario defender lo obvio”. 
Bertolt Brecht

"Vivimos tiempos en que tenemos
que manifestar lo que creemos
y lo que nos parece bien
hasta lo que nos parece normal,
y que antes no teníamos
que expresarlo por ser evidentemente obvio".
Yanka

El malestar de la cultura actual lo padecen con mayor agudeza quienes no se resignan a vivir una vida colectiva fundada en la permanente negación de las obviedades, en el rechazo del sentido común como facultad de entendimiento de las acciones públicas y de las valoraciones sociales. Se da crédito a lo absurdo y se le niega a lo razonable. 
Se admira lo despreciable y se desprecia lo admirable. Se hacen rápidos movimientos, con dos dedos de las manos a la altura de las orejas, para dar a entender que las palabras han de usarse entre comillas para que se comprendan. 

El lenguaje común no comunica ya razones ni sentimientos. Los escritores no leen. Los lectores escriben. Lo bochornoso ocupa el mundo de la imagen.
La vulgaridad y la sinrazón dominan, sin producir extrañeza, el panorama cultural que nos legaron los totalitarismos del siglo XX y el maniqueísmo de la guerra fría.
Desde la moral de las costumbres a la ética de las acciones, desde el ámbito familiar al del Estado, desde las manifestaciones del arte a las planificaciones de la enseñanza y la investigación, desde el campo de la producción-consumo al del deporte, todo parece organizado para excluir de las sociedades europeas en general, y de la española en particular, la maravillosa función social del sentido común. Tal vez la facultad humana que más tarde emergió en la evolución de la especie.

El sentido común no es, sin embargo, suficiente. Si no lo acompaña algún principio racional o moral, cada individuo puede reclamar su derecho a la exclusiva. Pero sucede que esa facultad de la sensibilidad y entendimiento comunes adquiere, con el principio universal que la acompañe, una función ideológica, que varía según sea el grado de racionalidad y moralidad de las sociedades. El sentido común fue conservador en la filosofía popular de Federico II; ilustrado en la filosofía escocesa del XVIII; revolucionario, en la filosofía independentista de las colonias británicas (Paine, Gandhi).

Conociendo la facilidad de los españoles para cambiar sus costumbres y sus valores al vaivén de los acontecimientos políticos, solo una gran conmoción nacional les hará retornar al sentido común, con la catarsis de la libertad política. En esta Monarquía de Partidos y de Nacionalidades, de Corrupción y de Consenso, no son los intereses de clase, ni los de poder nacionalista, los que tienen potencia reformadora del sistema político oligárquico. Es la revolución del sentido común, la que ha comenzado a ver, antes y mejor que cualquier analista, el desmoronamiento de España, la que puede evitar la consumación del desastre, dando al Estado, de modo pacífico y razonable, la forma Constitucional de la III República.

VER+:



martes, 24 de enero de 2023

CARTAS A LA NACIÓN ESPAÑOLA: ME DIRIJO A USTED: DE SU AUTOR DANIEL PRIETO DIRIGIDAS A CUALQUIER ESPAÑOL 🗽

 


CARTAS A LA NACIÓN ESPAÑOLA 

Una recopilación de cartas extraídas 
de la revista Libertad Política

Una herramienta de difusión de los conceptos necesarios y más básicos, para alcanzar la hegemonía cultural de la Libertad Política. Un pequeño librito que precisa de la ayuda de los que se consideren Repúblicos para que recorra la Nación. Un simple envío del pdf, compartir este enlace en redes sociales, o mejor, imprimirlo y repartirlo son algunas de las formas en que puede ayudar. No deje que el esfuerzo de su redacción y edición queden en nada. Léanlo y si lo que en él está escrito llama a su conciencia, no deje que termine con usted su recorrido.

"Me dirijo a usted"

La presentación al problema

Hoy quisiera dirigirme a usted, a quien ha tenido la valentía de leer esta revista, a quien, a pesar de vivir en una sociedad que, por causas históricas y de carácter político rehúye hablar o leer sobre lo público, ha decidido dedicar unos minutos a la lectura, y espero que a la reflexión posterior, de un texto incluido en una revista que le habrá llegado quizá de una manera inesperada.

Y es que, esta publicación, está fuera delo habitual y desprovista de ideologías; sólo pretende la difusión de una cultura política de la que la sociedad española carece y ha sido privada de manera voluntaria por quienes ostentan el poder.

Quisiera que, en primer lugar, preste usted atención al simple hecho de que un conciudadano suyo le haya entregado este texto.
Las causas de este problema político son realmente sencillas de comprender y no tanto de asimilar y aceptar. Están a la vista y son fácilmente reconocibles, a pesar de más de cuarenta años de mentiras. Son, además, hechos demostrables e irrefutables que se ignoran, bien involuntariamente por falta de cultura política (ignorancia que se pretende erradicar con estos escritos), o, se rechazan por oportunismo económico o comodidad intelectual. Quienes se benefician dela situación actual no verán y negarán lo que aquí se expresa. No son ellos nuestro objetivo. Aquellos que, sin saberlo, por vivir la mentira política actúan en contra de sus propios intereses y los de sus convecinos, participan y legitiman con su voto lo establecido, son a quienes me dirijo.

Es a ellos a los que quiero presentar, en primer lugar, el problema político que padecemos en España. Este es, la falta de Libertad Política, esa que la mayoría desconoce, esa que otorga a los gobernados la capacidad de elegir, controlar y deponer a quien, de manera temporal, pasa por el poder político. Es en ese camino, que la sociedad debe de recorrer, en el cual, deseamos que nos acompañe.

Le agradezco que haya llegado hasta aquí y le dejo analizando lo que acaba de leer con la promesa de seguir escribiendo para aclarar las dudas que este texto haya podido generarle, y profundizar poco a poco en el análisis de las causas que nos han impedido disfrutar de esa Libertad.

La Libertad Política Colectiva

En mi anterior escrito de la serie “Me dirijo a usted”, que iniciábamos en el mes de mayo, le presentaba a usted el problema político que tiene España. Como le comenté, que se trata de la ausencia de Libertad Política y le introducía de manera breve este concepto. Hoy me gustaría extenderme un poco más en su descripción para tratar de que deje deser tan desconocido para losespañoles.

Como le decía, la Libertad Política es la capacidad o facultad de los ciudadanos de una Nación de elegir, controlar y deponer, en caso necesario, a los representantes políticos, que de manera temporal pasan por los cargos de poderen el Estado. Jamás han disfrutado losespañoles deesta Libertad en toda su historia, ni antes de la llamada transición ni después. Es un hecho fácilmente demostrable y a poco que uno reflexione, que un español carece de la capacidad de elegir a un representante, a lo más, puede refrendar una lista de partido elaborada por el jefe del mismo (el único que verdaderamente puede elegir en España) con la esperanza que las promesas electorales sean cumplidas (cosa que no ha sucedido, no sucede ni sucederá nunca, dada la ausencia de Libertad de la que hablamos; nada estará garantizado sin una constitución como herramienta para materializar esa Libertad, constitución que nace precisamente de la conciencia de esa libertad Colectiva o Constituyente. “Libertad, para que lo que prometes se cumpla”). No es sólo un hecho que se puede constatar por la experiencia, sino que la ciencia política lo define con precisión, esto lo dejaremos en pendiente para otro pequeño escrito futuro. Tan solo este único hecho, el no poder elegir, basta para saber que no gozamos de esa Libertad. Pero ¿y qué pasa con las otras dos partes? Puesexactamentelo mismo, ni se puede deponer, nicontrolar a los gobernantes.

Pero, la Libertad Política es aún algo más que lo anteriormente citado, es la capacidad de la sociedad de dotarse de sus organismos y estructuras de gobierno. La sociedad puede mediante la conquista de esta Libertad Política Colectiva decidir qué forma de Estado (Monarquía, República, etc.) y que forma de gobierno (Dictadura, Democracia, Partitocracia, etc.) desea para sí. A usted, como a mí, nunca nos han dado la posibilidad de elegir, solo se puede ratificar o refrendar lo que el poder ofrece sin capacidad de control sobre ello; todo procede de un poder ya constituido, no Constituyente. Las formas de gobierno, las formas de Estado y el sistema electoral se nos ha impuesto. Al ser el poder ya constituido y al repartirse de arriba hacia abajo y no al contrario, esa Libertad precisa de ser conquistada para ser una garantía de futuro por medio de la conciencia Colectiva, y debe de ser así para poder cumplir el principio de sistema político dela Democracia, donde el poder seconstituye de abajo hacia arriba, diferenciándose así de lo que es un Régimen político, donde el poder se constituye de arriba hacia abajo, como sucede en el caso de España

Es por esto que la Libertad Política Colectiva no puede darla el poderestablecido, tiene que darse una ruptura con lo que existe para que se pueda alcanzar. Si quien ostenta el poderconcedela libertad de hacer algo, eso no es Libertad (en singular, es decir Libertad Política) eso es un derecho concedido quese puede arrebatar del mismo modo que se concedió. Esas libertades individuales de las que gozamos en España son derechos concedidos porel poder. La ruptura con lo actual concedería a la sociedad la capacidad de iniciar un periodo de Libertad Constituyente (en el que, haciendo uso de esa Libertad Política conquistada, los ciudadanos pudiesen elegir) esa Libertad sería anterior a la Constitución y sería esa Libertad la creadora delas demás libertades y además la única garantía de que esas libertades posteriores estuviesen garantizadas; es creadora también de las formas de Estado y las formas de gobierno. Y tiene que ser necesariamente Colectiva, pues es la sociedad en su conjunto la que puede obtenerla y hacer uso de ella para dotarse a sí misma de las demás libertades. Si un solo español no tiene Libertad ninguno la tiene.

Este es, quizá, el concepto más difícil de explicar y comprender, al ser totalmente desconocido en España, de cuantos forman parte de esta serie de pequeños escritos. Espero haber podido transmitirle el significado de esa Libertad en singular y en mayúscula. Habrá continuas referencias a esta Libertad Política Colectiva en los futuros escritos de modo que no faltarán ocasiones para consolidar este concepto. Gracias por su atención y le dejo ahora reflexionando sobrelo leído.

El Estado de Partidos

En esta nueva entrega de la serie “Me dirijo a usted” quisiera hablarle del régimen político que existe en España, cómo se define y cuál es su característica principal. Usted habrá oído una y mil veces que España es una Monarquía Parlamentaria, pues bien, la realidad es otra bien distinta. A pesar de lo que dice la mal llamada Constitución de 1978, el régimen español no puede calificarse de parlamentario ya que el poder no está en el Parlamento sino en los partidos políticos que llevan a la Cámara las decisiones ya realizadas fuera del hemiciclo. El monarca, es dotado por la misma norma, de un papel moderador del poder, razones estas por las queel régimen español, si hacemos honor a la verdad, debe definirse como Monarquía de Partidos o Monarquía Oligárquica (puesto que los partidos están a su vez dominados por los jefes de los mismos).

En España no se elige a los diputados que van al parlamento. Esas personas son elegidas por los jefes de los partidos y no representan al votante. Esto que le sonará extraño no lo digo yo, lo dice la jurisprudencia del Tribunal Constitucional de Bonn en la persona de Gerhard Leibholz quien define con precisión la Forma de gobierno que tenemos en España y que se llama Estado de Partidos (vulgarmente Partidocracia). En esta forma, la representación política delelector desaparece por  completo, quedando por tanto en manos de los partidos toda capacidad de acción política. Es decir, el
sujeto político deja de ser la Nación (los habitantes deesa Nación) y pasan a ser los partidos políticos.

La característica principal de este régimen es que no existe la Libertad Política, de la que hablábamos en anteriores escritos y los gobernados carecen de mecanismos ni para elegir, ni para controlar, ni para deponer a los gobernantes. Esto último lo sabe usted muy bien, no hace falta que yo se lo diga. Su experiencia le dirá que, a pesar delos delitos probados, no son los ciudadanos los que pueden deponer a un gobernante sino su propio partido. Habrá visto cómo se cambia a un diputado por otro y por supuesto no hay modo alguno de controlar sus acciones. Todo esto significa que el poder político no está en los gobernados sino en una oligarquía de jefes de partido que eligen, controlan y deponen a su antojo arrebatando a los gobernados esas facultades. Está, por tanto, el poder político descontrolado por completo. Esesteel motivo porel que las leyes no responden a las necesidades del ciudadano sino a los intereses de los partidos, ya sean económicos o electorales.

En resumen, no se trata de que un partido u otro gobiernen, no se trata de una persona u otra al mando de un partido, ese no es el problema, ni la solución. El problema es la falta de Libertad Política Colectiva de la Nación y la solución es precisamente un cambio en el estado actual de las cosas para
revertire sta anomalía y establecer un sistema en el que el sujeto político sean los ciudadanos aquellos que deben redactar las leyes que luego habrán de cumplir y que por esta lógica aplastante harán las leyes que respondan a sus propias necesidades y no a los caprichos económicos o electorales de los partidos políticos.
Pues ya lo sabe usted, en España existe un régimen político llamado Estado de Partidos o Partidocracia. Y esto es lo que hay que cambiar si se quiere tener la posibilidad de progreso real de los españoles. No cambiar de partido, no, eso no cambiará el hecho de dejar el poder en manos de unas pocas personas.
Le dejo, una vez más, reflexionando sobre lo leído con la esperanza le haya sido de utilidad este escrito al queseguirán algunos más que puedan despejar las posibles dudas generadas.

Constitución

Estimado lector, una vez más me dirijo a usted para continuar la serie de cartas que desde el mes de mayo vengo redactando en un intento de aclarar, de forma sencilla, los conceptos políticos más básicos y necesarios para comprender por qué España sufre desde hace más de 40 años una degeneración progresiva tanto dela moral como de lo material.

Hoy quisiera hablarle de la Constitución. La Norma más importante de todos los tipos de normas y leyes de una sociedad. Su objetivo es garantizar Los Derechos de los Ciudadanos separando los poderes Ejecutivo (Estado) y Legislativo (Nación) tal y como quedó definido en el artículo XVI aptdo. IX de la Declaración de Derechos del hombre de la Revolución francesa. Se caracteriza por dos aspectos principales: uno formal (cómo se crea) y otro material (el contenido). 

En cuanto al primero, para redactar una Constitución, y según todos los constitucionalistas de la historia política, los ciudadanos han de elegir en Referéndum a unos diputados, que no pertenecerán a ningún partido, ni serán militares, ni personas que procedan de ningún poder del Estado, que, tras presentarse a dichas candidaturas, serán elegidos a mayorías para ese cometido en concreto, persona a persona sabiendo quiénes son, en calidad jurídica en Cortes Constituyentes, cuya misión será elaborar una Constitución que posteriormente ha de ser sometida a Plebiscito para la ratificación dela Nación (ciudadanos) detal documento. Para que este momento de libre elección de los diputados a Cortes Constituyentes pueda darse, ha de abrirse previamente un periodo de Libertad Constituyente, donde se elegirá en Referéndum también las formas de Estado y de Gobierno, y sin el cual, no podríamos hablar más que de un “proceso constituyente”, que no sería otra cosa que una transformación de lo que existe por un poder ya constituido, como sucedió verdaderamente en la Transacción española. 

En cuanto a su contenido, una constitución, el cometido esencial y lo que realmente constituye, es definir la separación de los poderes del Estado, es decir, separar el poder Legislativo del Ejecutivo, esto es, la Nación del Estado, así como sancionar la independencia del poder Judicial. Sobre el poder Judicial, realmente es una facultad del Estado que no debe de ser un poder político como tal, sino ser independiente delos otros dos poderes, queestos no influyan en él ni queesteinfluya en los otros dos poderes. Esto es, en líneas generales, lo que define una Constitución y ahora queconocemos lo que es, veamos si lo que en España llamamos Constitución lo es realmente.

En primer lugar, dejaré claro que esto no son opiniones que yo expreso aquí por ningún interés particular. Esto lo digo porque es la verdad. Verdad en cuanto a oposición a la mentira y que se puede demostrar con hechos ciertos. Y los hechos son, en primer lugar: que la mal llamada Constitución española de 1978 no se redactó por unos diputados elegidos por los ciudadanos, fueron personas que pertenecían a partidos políticos ya constituidos en el poder dentro del Estado, fueron unas elecciones orgánicas para el Legislativo con el mismo sistema de votaciones que se usaba en el Régimen anterior, las que se dieron precisamente en el año 1977, estando de presidente del Gobierno Adolfo Suárez.

Después, la Nación plebiscitó, es decir, refrendó o votó ese documento jurídico. Documento redactado en secreto, siendo así, una informal tarea de elaboración, y que sólo la labor periodística de Pedro Altares, periodista de un diario de la época “Cuadernos para el diálogo”, sacó a la luz antetoda la prensa del momento. Con este dato, ya nos demuestra claramente, que, en España, NO hay Constitución, pero veamos la segunda parte.
¿Separa los poderes? La respuesta es un rotundo NO. Esto es verificable en el simple hecho de que el presidente de Gobierno (Ejecutivo) es investido por los diputados (Legislativo), o mejor dicho empleados de partido, de la lista que él mismo ha redactado para las votaciones.

El ver un banco azul en el Parlamento, donde el gobierno se sienta para ordenar a los diputados de su partido lo que han de votar, es simplemente una barbaridad propia de un régimen dictatorial. El saber que los órganos superiores de la justicia en España son ocupados por personas que designan los partidos, demuestra que no hay independencia Judicial posible. En España hay una gran confusión, ya que hay muchos españoles que creen que la separación de poderes es referida al poder Judicial, y otros muchos creen, que las funciones de un mismo gobierno son la separación de poderes, eso es totalmente un error; en España lo que hay no es separación de poderes, ya que no hay constitución como he demostrado, lo que hay es “división de funciones” de un único poder soberano en el Estado, exactamente igual que con Franco. La separación de poderes debe de ser en origen, es decir, en dos urnas diferentes, una para el Legislativo y otra para el Ejecutivo, constituidos, según la ciencia constitucional, desde un único Sujeto Constituyente,el pueblo gobernado.

Llamar Constitución a la Carta redactada en 1978 es, por lo que le he comentado, un error deconcepto, que lleva a una confusión de la sociedad, que cree incorrectamente que en ese año la Nación española se dotó así misma de una Constitución, es decir, que decidió su estructura política. Esto es de una gravedad tal que perpetúa la mentira en la que vivimos desde entonces y que mantiene a la Nación privada de su capacidad de decidir como sociedad cuáles son sus leyes y poder elegir a su presidente de gobierno, evitando tener cualquier herramienta de defensa ante los abusos del poder, de ahí, y es la prueba irrefutable de tal, la infinita corrupción cotidiana. 

Por todo ello, le pido que ahora que conoce estos datos (que puede usted contrastar fácilmente), deje de referirse a esa Carta con el nombre de Constitución porque no sólo es incorrecto, sino que es perjudicial para usted y sus convecinosen tanto que mantiene la mentira que tanto ha perjudicado y continuará haciéndolo a la sociedad en la que usted y yo vivimos. España NO tiene constitución, el documento jurídico que disponen los españoles, y en el que tampoco están amparados, ni tampoco como vemos están garantizados sus Derechos, se denomina técnicamente por la ciencia constitucional, como “Carta otorgada”, una Reforma de las Leyes Fundamentales del Reino franquista exactamente.
Una vez más le doy las gracias por leer estas cartas y leemplazo para el próximo mesen el que seguiré definiendo otros conceptos de importancia.

Democracia Formal

Fiel a mi compromiso deescribirle a usted una carta mensual, quisiera hoy hablarlesobre Democracia.
Este término tan utilizado en nuestro vocabulario, en cambio es comúnmente mal empleado, bien sea por desconocimiento o por interés para esconder su verdadero significado.
Veamos pues, de manera sencilla, qué significa este término tan manido. 

En primer lugar, uno puede encontrar tantas definiciones de Democracia como autores, observando que, a lo largo de la historia, su significado ha ido cambiando su consideración hasta llegar a la actualidad, donde se reconocen
principalmente dos tipos de Democracia: la Democracia Social o Material que está centrada en la idea de igualdad (principio utópico al que no se puedellegar naturalmente) o fundamento de gobierno; y, la Democracia Formal o Política que hace referencia a las reglas de juego político, la cual, está fundamentada en la Libertad de los ciudadanos (principio alcanzable y ya experimentado en la historia).

Por ser esta última la que nos atañe y que es perfectamente realizable ya que existe como hecho, podremos definirla y señalar sus dos características básicas principales. La primera, sería la representación del elector; sin la participación real del gobernado en los asuntos públicos no puede hablarse de Democracia Formal. Esto es algo sencillo de entender y que excluye a otras formas de gobierno de ser incluidas bajo la definición de Democracia como en el caso de España, donde se trata de un plebiscito, es decir, de refrendar lo que el poder ofrece, y que como ya sabemos, tiene como forma de gobierno un Estado de Partidos. Es por tanto una mentira o un error de concepto, según la intención de quien lo utiliza, decir que España tiene por forma de gobierno una Democracia.

No sólo tiene que existir la representación del elector como factor para que haya democracia, además, si no se cumple el otro principio fundamental básico en esta forma de gobierno no hay democracia, y no es otra que la separación de poderes. Cuando hay una verdadera constitución, en una Democracia formal, el poder Legislativo es el encargado de redactar o modificar las leyes y el poder Ejecutivo el responsable de ejecutarlas, y estos dos poderes deben han de estar separados en origen, es decir, en dos urnas diferentes, asícomo el Poder Judicial ser independiente como requisito indispensable.

Sin entrar en más detalles técnicos llegamos a la evidencia y podemos afirmar que en el caso de España no existe Democracia formal como forma de gobierno. Por todo esto, se comprende que tratar a la democracia, entendida como reglas de juego formales, en términos cualitativos o cuantitativos, u otros adjetivos similares, son ridículos en política, llaman a la confusión y no son más que una forma de ocultar una realidad, porque la democracia son unas reglas de juego que simplemente las hay o no las hay.

En la ausencia de esta forma de gobierno encontramos la explicación de las causas de los problemas que padece la sociedad española actualmente y desde la Transacción de 1978, huérfana de Libertad Política en manos de las facciones que se apoderaron del Estado, es imposibilitada para confeccionar,
mediante los diputados elegidos por los jefes de partido y no por ellos, las leyes que han de cumplir, lo cual, incapacitada e inválida de ejercer ningún tipo de control sobre quienes ostentan el poder; causa esta, de que aparezcan leyes que no responden a las necesidades e intereses de los gobernados sino a intereseselectorales o económicos.

La Democracia Sociales un término ideológico, que, por estar basada en la búsqueda de la igualdad social mediante jugadas de gobierno, es una utopía, y también es denominada fundamento de gobierno; mientras que, la Democracia Formal, es un término político carente de ideología porque está basada en las puras reglas de juego formales y no responde a intereses particulares de individuos sino a la Libertad Colectiva de una sociedad determinada, dicho de otro modo, las reglas de juego, sancionadas en una constitución, y que han de ser respetadas y cumplidas por todos.
Espero haberle aclarado este concepto tan mal empleado y como siempre le invito a contrastar lo aquí explicado, cosa que puede hacer de manera sencilla. Como siempre, agradecerle que haya leído esta pequeña carta para despedirme hasta el mes que viene.

El consenso político

Estimado lector, una vez más, acudo a mi cita con usted para hablarle hoy de un concepto que no pertenece a la política y que, a pesar deello,está siempre presente en el discurso ideológico que impera en España en todos los medios. Este vocablo esel “consenso político”.
En España, el término “consenso” se utiliza de forma positiva en el mundo de la política sin hacer los reparos pertinentes que realmente implican utilizar este vocablo. Siendo un sinónimo de acuerdo favorable para dos o más partes; más en concreto y siguiendo su significado etimológico, de consentimiento, o también, de unanimidad en el pensamiento y voluntad. Esto que es deseable en lo social y en la vida religiosa, que es de donde procede el término, es totalmente opuesto en la política. El consenso, de hecho, es lo contrario de la política, es decir, en lo esencial, siendo el natural disenso la base para que pueda existir la política, el consenso es su contrario para eliminar esa diferencia; donde hay consenso la política no existe y está prohibida. Y aunque le pueda sonar a usted escandaloso, la “Libertad de pensamiento” desaparece. El consenso es un ataque a la libertad de pensar; ellos ponen las consignas y ponen los límites para que nadie pueda pensar por su cuenta; en política, si hay consenso hay un coto para poder pensar. Reflexione sobre ello.

La razón de lo que le digo es fácilmente explicable con un ejemplo. Si un partido político que defiende una supuesta ideología de izquierdas, habla de consenso con un partido de supuesta ideología de derechas, en primer lugar y necesariamente debe de haber unanimidad en el pensamiento de las partes, eliminando de facto cualquier diferencia política; y, en segundo lugar, y esto esta experimentado por millones de españoles decepcionados con su voto, los votantes de ambos partidos serán traicionados, ya que esos votantes esperaban queel partido al que han depositado su voto llevase a cabo esos proyectos, que nunca serán cumplidos ni lo han sido nunca, de los que hablaba en su discurso, estoy seguro que este hecho le suena. 

¿Cuál es entonces el motivo de ese consenso? En España, al ser facciones estatales y no partidos políticos, al ser una oligarquía de jefes de facción dentro del Estado, la pieza clave y característica para que se pueda funcionar es el consenso, porque las oligarquías precisan del consenso; es una prueba más de que en España no hay Democracia. El consenso entre oligarcas da paso esencialmente a un reparto. Se reparte entre las partes el poder y las prebendas en detrimento de los intereses de los votantes, que, aplicado el sistema proporcional de listas, quedan apartados del juego político y sin representación del elector. Realmente, en términos políticos, lo que hace un votante en el Estado de partidos no es elegir a ningún partido, ya que todos están ya en el poder dentro del Estado, sino ratificar unas listas de facción elaboradas por el jefe de partido para legitimar ese reparto de poder mediante el consenso.

En una verdadera Democracia, en la que el elector tiene la capacidad de elegir y deponer a los gobernantes,el consenso es inaceptable y sería un escándalo. Donde hay consenso jamás puede haber democracia, porque en la democracia son las mayorías las que eligen.
¿Qué motiva pues que en España se utilice este término en política de una forma positiva desde instituciones y medios de comunicación? La respuesta reside en el origen mismo del Régimen político iniciado en 1978, Régimen que viene de un acuerdo entre los que ostentaban el poder a la muerte del dictador y la oposición, quienes llegan a un consenso para repartirse el poder Estado, los cargos y las empresas públicas. Son estos agentes, los que, mediante el consenso, transforman la Dictadura -un partido único en el Estado- en un Estado de Partidos -partidos varios estatales- sin la participación de los españoles, impidiendo de esta manera la Libertad Política y la Democracia con la excusa de la reconciliación y la concordia. Por esta razón y para que la mentira continúe, el consenso debe ser alabado y colmado de elogios que impidan ver el grado de corrupción y de traición al elector, como de traición a los propios principios morales de quienes pactan para estar en el poder en su origen y hasta día de hoy, y para el que lo acepta, produce una transgresión de los principios morales; los perniciosos efectos que sufrimos por causa del consenso pueden ser evidentes, el que acepta el consenso, necesariamente, tiene quetener la moral derruida y manchada.

Si ha seguido usted toda la serie decartas que heido publicando en anteriores números deesta revista, y con esta última carta que le muestro, habrá usted podido adquirir ya los conceptos básicos y necesarios para ir acercándose a la comprensión, con buena fe intelectual, del problema político que hay en España. Por supuesto, como en todo lo que atañe a lo público, hay soluciones. En futuras cartas le hablaré pues de ellas.

La abstención

De nuevo me dispongo a escribirle este pequeño texto en el que trataré de explicar cuál es el sentido de la abstención cuando no existe Democracia.
Como le comenté en anteriores escritos, la falta de Libertad Política, la ausencia de Democracia, de Constitución y el consenso que sostiene el actual Estado de Partidos establecido como forma de gobierno en España, son los hechos que espero le hayan mostrado, de manera clara, que la solución al problema político pasa por una ruptura con lo actual. Una ruptura que permita que los españoles, como sociedad, puedan participaren los asuntos públicos por primera vezen su historia.

Quienes promovemos la abstención activa sabemos muy bien que este derecho político (el no participar), aparte de necesario y sano,es la manera pacífica más limpia, honesta y digna para empezar a resolver el problema que padece la sociedad española. Y sabemos que es el modo más eficaz de alcanzar la Libertad y el único acorde, si es en conciencia, para llegar a ese fin. Pero lo que para nosotros es claro, puede resultar utópico para el lector. Pero ¿cómo puede conseguir la abstención un cambio derégimen político?

La respuesta a esta pregunta sólo puede ser hallada si se entiende que, el poder, no es el cargo que se ostenta (presidente, jefe de estado) ni el lugar en el que reside (palacio, congreso), no, el poder es una relación entre el que manda y el que obedece. El que ordena tendrá poder sólo si el que obedece acata y reconoce esa orden. Lo que los romanos ya definieron como Auctoritas. Concepto más conocido por el vocablo autoridad. No participar en las urnas de la Partidocracia es en primer lugar un acto de oposición personal, de rechazo, de expresa intención de no mancharse uno mismo cuando se está hablando de un grado decorrupción altamente corrosivo, como sucede en España, no participando con las formas que el Régimen establecido de poder ofrece, y más aún, si se sabe que es pernicioso para la Nación, como nos muestra la experiencia. 

Es, por tanto, un acto individual de limpieza moral. Deja el abstencionario (aquel que no vota en conciencia de lo que hemos dicho anteriormente, a diferencia de abstencionista, que no vota por desidia, indiferencia u otro motivo personal cualquiera) de participar y ser cómplice de los detrimentos que un régimen, fundamentalmente corrupto, causa a toda la sociedad, a sus vecinos y también a sí mismo. Cuando esta abstención, en conciencia, alcanza el nivel suficiente entre los llamados a la votación, no es que los que ostentan el poder no vayan a formar gobierno, ni que se declaren nulas las votaciones, eso no sucederá (su cinismo y ambición les permitirá autoproclamarse igualmente vencedores), lo que sucederá será algo de mucho mayor calado, y esto es lo que no concibe la mayoría de las personas, de ahí que les alarme la idea de dejar de votar, los gobernantes, perderán la Auctoritas y los gobernados perderán el respeto a la relación mando-obediencia, relación quees lo quese basa fundamentalmenteese poder; en España, de los autoproclamados e ilegítimos usurpadores jefes de partido que hoy habitan el Estado. 

Quedando en evidencia la falta de apoyo moral, afirmando así la voluntad de cambio, con una abstención masiva, y cuanto más en conciencia más fuerza-contra u oposición política verdadera, se emprenderá el camino de la ruptura tan necesario para alcanzar la apertura de un periodo de Libertad Constituyente. Así es como de forma consciente, pacífica y decidida, podrán los españoles deshacerse de este Régimen oligárquico de los partidos del Estado, que por más de 40 años de experiencia no deja de poner en evidencia lo destructivo y corrosivo de su ser. Aquí está la llave que permitirá abrir las puertas de la Libertad y la Democracia; que el aire fresco y renovador de esta limpie el hedor a corrupción que contamina, moral y materialmente, a la Nación española desde hacecuatro décadas.

Que sean los españoles quienes elijan en referéndum la forma de Estado y la forma de gobierno, que haya pleno y libre sufragio en la elección de personas físicas para la convocatoria de unos diputados en calidad de Cortes Constituyentescon el único fin deelaborar una verdadera Constitución, marcando así el comienzo para la construcción de un ordenamiento político y social, que sea siempre aprobado por todos los españoles en el ejercicio de su Libertad Constituyente, por eso es Colectiva, porque es Constituyente. Que tengan por primera vez los españoles la voz en lo que a todos atañe que es lo político, lo público en sus propios términos.

Para llegar a ese punto debemos hablar del “cómo”, y esa será la parte final de mi carta que podrá leer en el siguiente número de esta saga de cartas “Me dirijo a usted”.
Le dejo ahora con su conciencia analizando lo que ha leído, con la esperanza de que tenga la valentía de unirse con sus convecinos en este movimiento por la Libertad Colectiva, empezando por cambiar usted mismo y limpiándose de la corrupción moral que implica participar con su papeleta en esta Gran Mentira que guarda el Régimen de1978. Como siempre gracias por dedicar su tiempo a este texto.

La acción política

Como parte final de esta serie de escritos quería hablarle sobre el “cómo” se consigue la Abstención masiva dela que hablábamosen la anteriorentrega.
Siendo la Abstención activa el único medio pacífico que se precisa para poder deslegitimar el actual Estado de Partidos, necesariamente una abstención en conciencia, el primer paso que ha de darse para que el cambio suceda, y para que haya una moción de la conciencia y seamos conscientes de lo que estamos haciendo y de hacia dónde vamos, se ha de alcanzar lo que Antonio Gramsci denominó la Hegemonía cultural. 

Sólo una sociedad que mayoritariamente haya entendido dónde reside el origen de sus problemas, que sea capaz deidentificar su falta de Libertad Política como la causa delos males materiales y morales que están a la vista de todos, que tenga claro quela solución sólo puede venir de la sociedad y no de las facciones estatales, que cada individuo tiene que tener sentido de la integridad en la sociedad por su bien y el de sus convecinos, que la no participación en lo actual es un acto de valentía y de limpieza moral, razonando así, sin romanticismos ideológicos ni cerrazón, se habrá liberado de las cadenas morales de la servidumbre voluntaria, habrá adquirido el control de sí mismo y podrá transmitirlo a sus vecinos, en los términos y conceptos propios de la política, para alcanzar esa Hegemonía cultural que la conducirá hacia la deslegitimación de lo actual, a la ruptura con este Régimen pernicioso y a la construcción de su propio futuro. 

Un futuro que nadie puede definir pues solo elconjunto será capaz de determinar. Un futuro, que dado el hecho cultural hegemónico en el que reside, que será el motor que lo impulsará, será encaminado por los términos de la Libertad Política Colectiva y la Democracia. De esa Hegemonía cultural dependerá la conquista de la Libertad Constituyente de los españoles, que será la base sólida sobre la que construir lo que los españoles quieran para sí mismos, como forma de Estado y de Gobierno y será esa conciencia colectiva la que será garante delas formas y leyescon las quela Nación española decida dotarse.

La acción política, que se confunde con el activismo, no es quemar contenedores ni manifestarse y luego ir a votar a una de las facciones estatales, no, la acción política es oponerse frontalmente a lo actual “dejando de hacer”. Lo que hay que dejar de hacer es participar en lo que se sabe pernicioso, hay que dejar de admitir la mentira, dejar de aceptar las viejas costumbres cobardes de no hablar de Libertad, dejar de rehuir lo que a todos afecta. En definitiva, romper la relación de poder actual de manera pacífica e inteligente, de manera cívica y honesta. Tal y como lo definió Étienne de la Boîte “deja de servir y serás libre”.

Definidos ya en esta serie de escritos, el problema político que padecemos y mostradas las causas y también puesta la solución al alcance de la sociedad, sólo me resta animarle a que se una a los demás miembros que, con espíritu renovador e innovador, hemos emprendido el camino de la Libertad Política. “Dejando de actuar”, de participar, desapasionadamente y con la razón como herramienta y medio civilizado en contra de lo que a uno mismo perjudica acudiendo a las urnas de la partidocracia, para dar el paso, naturalmente como acto normal, cívico y digno cuando todo está muerto y todo funciona mediante la corrupción como sucede en España, para formar parte de esas personas que procuran la Hegemonía cultural necesaria, asimilando estos conceptos que hemos definido y difundiéndolos como yo he venido haciendo con usted desde mi primera carta. Pues yo no puedo ser Libre si usted no lo es. Mi Libertad la constituyen los demás.

Dándole las gracias una vez más y prometiendo seguir con mi labor cultural me despido de usted atentamente. Espero y deseo haberlesido de ayuda.



La Libertad viene en nuestra busca


Quisiera, humildemente, dedicar estas cartas, a la memoria 
de Don Antonio García-Trevijano Forte, 
jurista y pensador repúblico español, 
cuyo legado es la fuente del conocimiento de
donde beben, para los que, como yo, 
desean conquistar la Libertad Política Colectiva.


Estos escritos tienen el objetivo cultural e instructivo de aclarar términos y conceptos relacionados con los asuntos públicos y que hoy se encuentran perdidos entre la inmensa capciosidad de los medios de comunicación y las cátedras, generalmente, manipulados, ignorados y mal usados.
Un trabajo destinado a alcanzar la hegemonía cultural de una idealidad pública de Libertad Política Colectiva y Democracia Formal inscrita en una República Constitucional.

La Libertad no se pide, 
la Libertad es una Conquista